De lunes

Cuando me despierto tengo la costumbre de encender mecánicamente la radio de la mesilla y su sonido es lo primero que me pone en contacto con la realidad. Hoy, un redactor desarrollaba con una amplitud sin precedentes un suceso en el que un tío se ha cargado a cuchilladas a su madre en primer lugar, sin mediar palabra. Luego ha salido a la calle y se ha topado con dos mujeres. Dios mío ¿qué pasará con ellas? Bien, pues el periodista ha seguido relatando cargado de pormenores cómo ha tirado a una al suelo y también la ha acuchillado. La otra ha podido escapar a pedir ayuda, no sin un forcejeo. La redacción era tan enrevesada y mi sueño tal, que no estoy segura de si todo esto pasó hace un tiempo y ahora lo habían juzgado porque también hablaba de calificación de ensañamiento. Además al parecer el asesino había sufrido un brote psicótico por consumir cannabis (?).

Amanecer al mundo consciente con estos mimbres no es buen presagio. La victoria de Hollande en Francia se ve amargada por el ascenso de Marine Le Pen. Su triunfo -con ser grave- se ha quedado en un 18,1% frente al 20% de los sondeos, y no supone aumento espectacular sobre su padre; ese señor al que anoche el corresponsal de RTVE en París calificó de “histórico” –el histórico Jean Marie Le Pen- sin añadido alguno, pasando a evaluar cómo podía “beneficiar a Sarkozy” los votos de la extrema derecha. Igual que TVE juega favor del Real Madrid siempre, parece que David Picazo –que así se llama- va a favor del candidato de la derecha francesa. Y lleva varios años en el cargo engolando la voz hasta empachar, no es cosa de los nuevos rumbos de la televisión pública. Pero no es el único manipulador, ya se difunde un nuevo “neologismo”: “populismo” en lugar de fascismo. Le Pen es “populismo”, no fascismo. Ese aparece hoy por doquier.

La ultraderecha ya se sienta en el gobierno holandés, o no sé sienta porque ha decidido petar la coalición con su poder. En Noruega un “pobrecito loco”, otro fascista redomado, se cargó este verano a un montón de gente. La «peste parda» como la llama mi amigo Javier Valenzuela camina…  siguiendo los pasos de lo ocurrido en los años treinta para alumbrar a un Hitler y a un Mussolin, incluso a un Franco, y liarse a tiros y muerte.

El frío de la mañana me trae conversaciones en la calle y me descubre algo en lo que no había reparado. Miles de emigrantes trabajan en España sin que sus empleadores -no perseguidos por ello- les hayan dado de alta en la Seguridad Social, ahora con la ley del PP ¡se quedan sin tarjeta sanitaria! Todo ese tipo de polvos suelen acabar en lodos. Las leyes, los decretos, no son inocuos.

Es el día del libro hoy, debería alegrarme. Personalmente incluso porque tengo tres en la calle hechos con amor y deseo de informar. El mío propio –La energía liberada-, y los colectivos: Reacciona y Actúa, que acaba de salir. Empieza a subir este último en las ventas –en la difusión por tanto- pero la competencia es dura. Echad un vistazo a los más vendidos por ejemplo aquí de donde tanta gente se surte para leer. Cómo competir con tanta invitación a los “emprendedores” de Rajoy. Si pasáis a la segunda página veréis que prácticamente el único que se sale de lo que hoy «es tendencia» se titula: “Haciendo majaradas, diciendo tonterías” firmado por un famoso a causa de “salir” en televisión.

Igual esto es levantarse “De lunes” y una suele tender a ser positiva. Veamos si gana Hollande el 6 de Mayo y al menos dinamita el aciago Merkozy. Ah, también he escuchado al hoy comisario o vicepresidente o algo de mucho poder en la UE. Joaquín Almunia. Explicaba que “a los franceses les gusta decir que no” y que por eso votaron contra la Constitución Europea. Lo hicieron porque ellos sí se dieron cuenta de que era una trampa neoliberal, que es bien distinto. Muy democráticamente entonces la UE se mercó nuevos tratados y disposiciones, hasta llegar a la reforma express de las Constituciones -eludiendo el engorroso trámite de consultar con los ciudadanos- que consagran un hecho que ha pasado desapercibo: lo prioritario es el pago de la deuda “a los mercados”, las necesidades de los ciudadanos quedan en segundo plano y si es preciso su atención se cercena o suprime. Es lo que está pasando. En el suicidio –o con más precisión “asesinato”- del que hablaba ayer Krugman. O Stiglitz siempre. O nosotros, vamos. O la realidad: ahondamos la recesión. De la «herencia» neoliberal nadie nos salvará si no somos nosotros.

No sé, a veces en París se despertaba de otra manera. De “otra manera” al menos… Tenía los ojos bonitos Jacques Dutronc.

 

¿Empezamos a llegar ya a este punto?

Entre las muy graves noticias que se producen a diario destaco ésta de la perfecta excusa: Interior propone que se impute a partidos y sindicatos si sus afiliados causan daños. El ministerio quiere incluir esta medida, que alcanzará también a las asociaciones, en la reforma penal que endurecerá los delitos relacionados con el orden público.

Recordemos únicamente que tras el Crack del 29 llegó la Gran Depresión que desembocó en esto:

 

La maldad

Una se queda perpleja al ver que conflictos graves se saldan con un “perdón”. Lo ha hecho el Rey, le pidieron hacerlo así hasta partidos de presunta izquierda. Dice “lo siento” la ministra Ana Mato mientras pega un tajo mortal a la sanidad pública y, junto con todo el Gobierno de Rajoy, al –ya de por sí raquítico- Estado del Bienestar español. Una aspiraba a vivir en un ordenamiento social y jurídico serio donde los desvíos no se dilucidan en el campo de la moralidad sino en el de la Justicia (la oficial y la ética).

Ocurre sin embargo que el neoliberalismo ultraconsevador aúna con sin igual desparpajo la presunta “libertad” –que solo es de mercado y por ella se cercena el Estado de todos y los derechos de las personas- con el “como dios manda”. Por eso quiero hoy reflexionar sobre la maldad. Un concepto moral sin raíces racionales. El bien y el mal forman parte de la naturaleza humana. Aterrada ante lo que no entiende, separa lo positivo de lo negativo, llegando a la aberración en el maniqueísmo que solo ve ambos extremos sin matiz alguno intermedio. Yo prefiero utilizar el concepto “ética” con fundamentos filosóficos casi opuestos, porque más bien habla de los valores que rigen en una sociedad desde un punto de vista racional.

Lo peor es que el utraconservadurismo de los neoliberales que nos gobiernan enarbola en la mano –derecha, naturalmente- la religión (católica en España, protestante en otros países anglosajones sobre todo). Y se cree en el derecho de imponer lo que entienden por “bien”, su “bien”. De ahí que Rajoy prometiera “felicidad” –lo que ya debió ser un preocupante síntoma-, y ahora solo se vea exultantes a sus correligionarios encargados de accionar la motosierra.

Claro que existe la maldad o como quiera llamarse a esa actitud. De nuevo definida por conceptos morales, son más precisos sus sinónimos: negativo, nocivo, perverso, canalla, ruin, cruel, abominable, virulento, diabólico. Actuar con maldad es hacerlo con egoísmo, sin afecto natural por su entorno y quienes le rodean. También implica contravenir deliberadamente códigos de conducta o comportamiento. En los distintos significados se le atribuye a la maldad apartarse de lo lícito u honesto, ser corrupto y destructivo, y desde luego perpetrar desgracia, calamidad, infortunio, desdicha.

Maldad es mentir deliberadamente. Es un clamor cómo lo hizo el PP para alcanzar el poder. De ahí que el portavoz de Sanidad en el Congreso, Jesús Aguirre, dijera hace unos días sin mover un músculo: «Ya no estamos en campaña; es momento de decir lo que de verdad pensamos». Y ni aún así lo hacen. Siguen mintiendo con negaciones y eufemismos destinados a esa clientela educada en la dicotomía de “el bien y el mal”, que no ha salido de ella en su infinita simplicidad y falta de aprecio a sí mismos como seres humanos. A los que ante las afirmaciones que ahora mismo hago te dirían: “Pues el PSOE”, “Pues la herencia”, como si a todos nos afectara la desgracia de poseer dos únicas neuronas. Es de nuevo “el bien y el mal” y punto, no hay para ellos otros horizontes.

Maldad es recortar los derechos conseguidos tras largas luchas y sufrimientos para enriquecer a la camarilla de notables afines. Maldad es podar la sanidad, la salud y la vida; aumentar las desigualdades robando el acceso a todos a la educación o la cultura. Maldad es decir que «pronto se arreglará» cuando saben que sus política conducen a más paro y más recesión, y así se lo dicen hasta organismos abanderados del neoliberalismo.

Maldad es manipular, embrutecer, aprovecharse de la ignorancia, fomentarla. Villanía, infamia, cobardía, desproporción en la fuerza para acallar la disidencia. Reírse de la desgracia que provocan, en su felicidad…

 De ser unos auténticos desalmados se puede calificar lo que hacen los correligionarios de CiU en Cataluña con la salud, y cuyas medidas sigue paso por paso el PP. Un carné por puntos determinará el acceso a quirófano para aligerar estadísticamente las listas de espera, y ahorrarse tratamientos e intervenciones.  La consejería de Salud evaluará la situación laboral o personal del enfermo antes de otorgarle el «privilegio» de ser operado en la sanidad pública. La información desarrolla varios ejemplos:

«En las operaciones de prótesis de cadera o de rodilla, el paciente deberá sumar 75 puntos. Para llegar a ellos, el baremo da 18 puntos si se tiene «la patología muy avanzada», 33 si se sufre «dolor grave» y 20 si se «es incapaz de realizar la mayor parte de las actividades cotidianas». Con el peor diagnóstico, un enfermo alcanzaría 71 puntos y no tendrá garantizada la operación.

Sería el caso de una persona que no trabaje, que tenga una persona que le cuide y sin nadie a su cargo, tres variables que suman cero puntos y que son habituales en pacientes ancianos. El sistema puede perjudicar, por ejemplo, a los parados».

Esto mientras se entregan cantidades bimillonarias a los bancos (que encima no dan créditos que reactiven la economía) o se elude de la molesta carga de cotizar el mismo baremo de impuestos que pagamos todos a las rentas altas, ofreciendo el caramelo demágogico a la galería desinformada de que abonen (en las medidas del PP) un 60% de los medicamentos.

 Contra la maldad no cabe el perdón, ni rezar tres avemarías; para el daño existe la Justicia, siquiera, como decía, la ética. “Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada», dicen que dijo allá por el siglo XVIII el pensador irlandés Edmund Burke. Seguimos regidos por conceptos morales. Para alejarme del maniqueísmo quiero entender que el daño practicado a sus semejantes, ellos lo llevan a cabo por un “bien” superior, el que su dios manda. El dios del dinero, el egoísmo, las castas, el desprecio al inferior, la acumulación de prebendas para los elegidos por el Todopoderoso.

El peligro reside en no identificar a los culpables, en desviar la atención, a veces, hacia otros tan desgraciados o más que nosotros. Lo hacía Edward Norton en este impresionante alegato de la película «La última noche» dirigida por Spike Lee. Se queda como una rosa al expresarlo en un grito, pero lo cierto es que acaba… bien jodido.

Actúa. Una sociedad en la cazuela

 

El viernes pasado presentamos en Barcelona el libro colectivo Actúa, una evolución del gran éxito editorial -y social- de Reacciona.  Nos presentó Miguel Aguilar, el director editorial de Debate.

   Después traté de suplir, con resúmenes y citas textuales, a los autores de los 7 capítulos que no estaban presentes. Luego hablaron de su capítulo en Actúa los economistas Àngels Martínez Castells (La salud como mercancía, la sanidad como botín) y Albert Recio (Campeones del paro y la precariedad), el científico Sergio Pérez Acebrón (que con Esther Samper escribre Tiempos oscuros para la ciencia) y el  periodista Ignacio Escolar (La olvidada igualdad). Lo hicieron brillantemente ante una sala abarrotada, muy atenta y muy participativa.

Un familiar grabó -de modo artesanal-  mi intervención final sobre mi propio capítulo: Una sociedad en la cazuela.


Luego muchos amigos se acercaron a que les firmáramos libros y sobre todo a charlar un ratito. Con ganas de superar la depresión a la que nos aboca la terrible situación que estamos viviendo y de cambiarla para lograr una sociedad más justa.

 

Caso REPSOL YPF: un gobierno contra los ciudadanos

Resulta patético ver rasgarse las vestiduras a un gobierno –y, lo que es peor, a muchos ciudadanos- por la expropiación de una empresa privada que opera en otro país. Nunca como estos días podemos constatar los auténticos intereses del neoliberalismo que nos domina. Nada menos que dos ministros comparecen para “anunciar”, con gravedad, medidas contra la Argentina que retoma el control de su petrolera YPF, el mismo día en el que se expolia un poco más la educación pública española y unos pocos después de que se comunicara mediante una nota de prensa el recorte de 10.000 millones de euros en esta materia y sanidad, o asistiéramos estupefactos a la huida del mudo presidente Rajoy por el garaje del Senado para no enfrentarse a dar explicaciones a los periodistas.

Son muchos los matices de la turbia historia que hoy sacude a la derecha ultranacionalista española por un quítame esos petróleos. REPSOL, la empresa expropiada por Cristina Fernández de Kirchner en su sección argentina YPF, NO ES ESPAÑOLA. Más de la mitad de su accionariado es extranjero. Fue española pero nos la privatizaron los gobiernos de Felipe González (conservando la mayoría decisiva) y Aznar (que la liquidó). Aleccionador repasar su accionariado actual. Y su consejo de administración. Entre lo más granado de quienes se forran a nuestra costa, allí encontramos por ejemplo a Luis Carlos Coissier. En su capítulo de Reacciona –de imprescindible lectura hoy- Àngels Martínez Castells nos explicaba cómo este ex ministro socialista aconsejó la salida a bolsa de las empresas públicas desde su cargo de presidente del INI que empezaría a materializar Carlos Solchaga desde 1985. De igual modo, en Actúa, Àngels nos alerta de qué implica la privatización y el expolio de la sanidad que en definitiva es de nuestra salud y nuestra propia vida.

Tampoco REPSOL YPF paga los impuestos que debe en España y tiene filiales en paraísos fiscales. Para entendernos, es más de las Islas Caimán que de parte alguna.

Argentina se encuentra en los noventa con los efectos devastadores del gran ensayo general neoliberal en su suelo –iniciado en el Chile de Pinochet- y de nefastos gobernantes locales que desembocarían en “el corralito”. Y vende sus yacimientos de petróleo a la multinacional –que no española- REPSOL. Y ahora la retoma. Es lícito hacerlo, también nuestra legislación marca la posibilidad de renacionalizar recursos naturales de sectores estratégicos cómo es la energía. Lástima que… los Kirchner apoyaran la venta de YPF en su día y mantengan prebendas para poco claros accionariados locales. Vamos, un puro trapicheo.

De cualquier forma, el petróleo es argentino y española sería la explotación y gestión del crudo a través de una REPSOL pública. No es el caso. Aunque también podíamos pensar en su “recuperación”.

Nada más lejos del momento presente. Las protestas del gobierno del PP son de cara a la galería y tienen pocos visos de prosperar, al menos a corto plazo. Cristina Fernández amenaza además –como era lógico- con renacionalizar sectores eléctricos, bancarios y de telefonía (ay, otra empresas públicas españolas privatizas), que es lo que sucede cuando uno posee los recursos en este mundo depredador del presunto “libre mercado” neoliberal.

No nos engañemos esta globalización es empresarial, los ciudadanos no cuentan nada. Mejor dicho, sí, para pagar los desmanes del neoliberalismo. Y, en todo caso, las empresas deberían resolver sus conflictos entre ellas.

 Por otro lado, un Mariano Rajoy que elige su primera salida al exterior como presidente para ¡reivindicar Gibraltar! ante el colega neoliberal Cameron, ahora enarbola el patriotismo para repudiar que Argentina haga lo propio con su petróleo. Un puro contrasentido.

Defienden estos gobernantes (y numerosos emporios de la comunicación) a una empresa –medio española como mucho-, mientras dejan inermes a los ciudadanos contra el expolio de servicios fundamentales como son la sanidad, la educación, la cultura, la posibilidad de prosperar con la investigación y la ciencia. Acatan la expropiación que les recomienda su religión neoliberal de nuestros derechos laborales y ciudadanos. Como estamos viendo, también de algunos derechos democráticos. ¿Para quién gobiernan? Hoy deberían tenerlo muchas personas mucho más claro. Privatización es expropiación. Sin contrapartidas. Por cierto, el PSOE de Rubalcaba apoya al PP en el numerito de REPSOL.

De alguna manera Argentina nos muestra el ejemplo de adónde conducen las políticas que por ejemplo perpetra el PP y toda la corte azul de Bruselas, con Merkel a la cabeza. No lo decimos solo unos cuantos raros, lo asegura el premio nobel Joseph Stiglitiz. Y lo que es más diáfano: la evidencia de los hechos, vamos en caída libre. A través, por ejemplo, del acoso de la «burbuja de la deuda» que es otro mecanismo especulativo sin más. Por favor, lo más revolucionario hoy es… usar la cabeza, relacionar conceptos, prever el futuro a tenor de los datos. Actúa, es urgente. Tenemos al lobo a cargo del rebaño. Así lo decidieron unos cuantos incautos en lo grueso de la resolución.

Al borde del precipicio

 Sé que es agorero, pero sólo pretendo aportar datos y únicamente de estos últimos días para evaluar cómo andamos. Y veo una escalada de circunstancias que conducen ¿al abismo?

Foto 2006 ¿Desde entonces caza elefantes el Rey?

El Rey Juan Carlos se va a Botsuana a cazar y matar elefantes. Y nos enteramos porque se rompe la cadera. Las críticas a su inoportuna, insolidaria y cruel práctica no cesan, mientras la familia y los medios nos cuentan lo valiente que es que no toma analgésicos y lo bien que se recupera. Añadamos el ya habitual desconcierto. Si se lo dijo al Gobierno,  si no se lo dijo…  En el PP cada uno que habla dice una cosa distinta.

Rajoy huye de los periodistas a los que deja con la palabra en la boca mientras su popularidad y su prestigio  se desmoronan.  Lo mismo que las de sus ministros.  Aún así todavía un porcentaje  notable de españoles,  el 38%, seguirían dándole su apoyo según un sondeo de Metroscopia. Deben ser los que creen a Cospedal y a todos los demás cuando dicen que todo se arreglará. O aquellos que caminan divinamente siguiendo el paso de otros en manada gregaria. Aunque  padezcan la depresión y angustia  generalizadas. Para ayudar al «optimismo»,  contamos con una oposión -todavía- mayoritaria que ya solo congrega un 23% de atención  y cuya tibia y acomodaticia respuesta le augura -de no cambiar- días peores.  Al menos de entusiasmo.  

Y entretanto crece el acoso y la desconfianza hacia la España de Rajoy. Hasta los elogios neoliberales vienen cargados de metralla. Ya es un clamor que austeridad sin crecimiento lleva a la ruina (de la sociedad, del país, no de quienes se lucran con estas políticas) y que nuestro PP es el adalid de ese suicidio social calculado.  Tanto The Wall Street Journal como The Washington Post dedican sendos editoriales a decir que la draconiana austeridad decretada por Merkel y Rajoy  conduce al fracaso.

  Mucho más cerca, el economista Albert Recio, coautor de Actúa, aseguró en la presentación de Barcelona que ese «pues ya (después de los 6 millones de parados de este 2012) se arregla a continuación» que repite el PP, así ni por milagro. Menos mal que no todos estamos únicamente deprimidos y angustiados.

  Y a todo esto… gran hito mediático y social que hace un siglo se hundiera un barco de pasajeros. En este hoy desgraciado mundo ya no sabemos si se recuerda al Titanic o a la película, estratégicamente remozada. Al precipicio ya digo. El que quiera aún puede darse la vuelta. En este caso seguir la senda resulta un tanto peligroso.     

Una ley para reprimir las protestas

Como corresponsal de El País en Aragón en aquella época, este diario me envió una impagable edición de 300 Primeras Páginas desde su fundación. 26 de Mayo de 1976, las Cortes aprueban la primera reforma del primer gobierno sin Franco: la ley de Reunión. Manda Arias Navarro, y es Manual Fraga –como Ministro de “Gobernación”- el encargado de defenderla con ardor. “Frente al inmovilismo frustrador y las posiciones utópicas, aventureras o resentidas de los rupturistas, cabe orientar el cambio social y enderezar el rumbo legislativo por la vía de la reforma”, dice.

Sí, las leyes tienen esa propiedad: fijan conceptos y normas que luego aplican los jueces.

Atravieso con emoción esas 300 portadas. El Derecho de Reunión fue el primero repuesto después de la larga dictadura de 4 décadas que siguió al golpe de Estado y la Guerra civil. Tras él llegaron los de manifestación y libertad de expresión. El nombramiento de Adolfo Suárez, la redacción y aprobación de la Constitución que hoy nos rige. Bien es cierto que la Europa de entonces apremiaba y casi coaccionaba a España para que democratizase.

Por estas páginas desfilan sin embargo ríos de muerte, con atentados continuos de ETA, el GRAPO y la extrema derecha. Un país levantado en huelgas que pedían más derechos. A continuación del franquista Arias Navarro, un Suárez -perdido hoy en la nebulosa del olvido- siguió adelante reponiendo libertades. Con mayor o menor ayuda de la oposición. Mucha en el terreno económico para firmar los Pactos de La Moncloa. Fraga y buena parte de los demás defendían Transición frente a Ruptura, como hemos visto. No se exigieron por tanto responsabilidades.

El Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz –cuya voz y tono tanto recuerdan a Fraga- anuncia un endurecimiento del Código Penal para reprimir el “vandalismo”, dice. Por ejemplo, convocar actos violentos en Internet será delito de pertenencia a organización criminal. Pena también con similar consideración la “resistencia pasiva” a la autoridad en las manifestaciones. Y, muy serio, el Ministro que habría consensuado el texto con el de Justicia, el presunto antiguo centrista Alberto Ruíz Gallardón, prevé establecer una pena mínima de 2 años de cárcel, para que se ingrese en el trullo sí o sí.

Los derechos de reunión, manifestación o libertad de expresión repuestos por Arias Navarro y Suárez, los que consagra la Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en entredicho. Porque ¿quién libra, por ejemplo, a una concentración de esos sospechosos “incidentes” que se producen normalmente a su término? Y ¿dónde ha estado la violencia de millones de personas en paz en la calle de las que solo se destacan las minorías agresivas? Si hasta la resistencia pasiva envía dos años a prisión ¿sólo queda la opción de aceptar y callar? Paro, menos sueldo si se tiene, cercenamiento de las pensiones que ya pide el FMI, insostenible elevación de precios, mermas en todos los servicios esenciales… ¿Y además cárcel para la reunión, manifiestación y libertad de expresión? Muchos estamos viviendo en un «Déjà Vu».

Dados los tiempos que corren acudo al diario conservador británico The Telegraph que escribe: “España acusada de medidas draconianas para acallar las protestas”. Y añade, sin el miedo a las palabras que aquí se tiene:

“Sin embargo, ha suscitado temores de que las nuevas medidas podrían ser utilizados para detener la ola de protestas que comenzó el verano pasado con el nacimiento de lo que se ha denominado el «movimiento indignado», cuando decenas de miles de manifestantes pacíficos que acampaban en las plazas de toda España. Los grupos de protesta no tardaron en establecer comparaciones con la dictadura fascista del general Francisco Franco”.

Una cretina internauta me ha dicho que The Telegraph «nos tiene manía» y su información es “interesada”. Para quienes leáis este texto hoy 12 de Abril, os invito a ver el nada “interesado” y fidedigno con la actualidad quiosco español de hoy. En realidad no creo que cambie mucho mañana y los dias siguientes.

Con excepciones como la de Gaspar Llamazares de IU, algo he visto también de Cayo Lara, e individualidades de ésta y otras formaciones políticas, la postura oficial de los partidos está siendo enormemente tibia ante el anuncio de esta ley. Mientras buena parte de la sociedad está aceptando a este nivel y a muchos otros la idea de que «igual hay que reconsiderar la democracia».

Ciudadanos han organizado esta recogida de firmas. Mientras aún haya tiempo, antes de que se consume, dice por ejemplo el periodista Nacho Escolar, quién, como yo, condena las algaradas violentas, manifestando que no dejan de ser anecdóticas, cuando no, lo son los muertos y heridos por la actuación de las fuerzas del «orden! Después se impondrá el silencio por ley, aquella que derogaron las cortes postfranquistas.

El veterano y enorme intelectual Federico Mayor Zaragoza, dice en Actúa:

«Tenemos que acometer con imaginación y valentía el paso de una cultura de imposición, dominio y violencia a una cultura de diálogo, conciliación, alianza y paz. La gran transición de la fuerza a la palabra, es ahora factible.

El siglo XXI será el siglo de la gente. Se llevará a cabo, por fin, el sueño de “Nosotros, los pueblos…”.

La solución está en que los pueblos actúen y consigan el triunfo de la democracia a todos los niveles.

Sí, ha llegado el momento de replantear el sistema, no de aceptarlo o de adaptarlo.

Así se inicia la Carta de la Tierra : “Nos hallamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, un momento en el cual la sociedad ha de elegir su futuro… Hemos de unirnos para crear una sociedad global sostenible basada en el respeto a la naturaleza, los Derechos Humanos universales, la justicia económica y la cultura de paz”…

Actúa, un nuevo diálogo de ciudadanos con ciudadanos

No había más remedio. Teníamos que seguir la senda y profundizar en lo que supuso Reacciona. Un año de enormes convulsiones desde el primer libro colectivo. Es cierto que, apenas 30 días después –y por una acumulación de circunstancias en las que también se encontraba la información aportada por Reacciona- saltaba en las calles de toda España el 15M buscando una nueva sociedad, más justa y participativa. Pero a la vez el derrumbe financiero, económico, político, social y hasta ético, desencadenado en 2008, asistía a una durísima vuelta de tuerca.

Se nos estaba preparando una auténtica burbuja que ellos llaman “crisis de la deuda”. Es una pura especulación que estalla el verano pasado (en la Unión Europea especialmente). ¿Qué hace? Reafirmar el triunfo de la ideología neoliberal y sus premisas de proporcionar más beneficios a unos pocos, a costa de la merma en las condiciones de vida de la población en su conjunto. A ese fin, incluso se reformaron Constituciones –como la española y en tiempo récord-. Y la crisis no se resuelve, por el contrario cada día se agrava.

Asistimos también a la sustitución de democracias por tecnocracias, comenzando nada menos que por Grecia, el país que inventó la democracia. Los instrumentos ejecutivos y parlamentarios de la UE para la toma de decisiones, además, parecen haber sido sustituidos por las reuniones entre la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy… o de Merkel consigo misma.

El triunfo del PP en todos los estamentos de poder del Estado. Que, además de un preocupante involucionismo ideológico, ha aprobado leyes muy graves para la sociedad como la reforma laboral o la merma de servicios fundamentales en los presupuestos.

Motivos para juntarnos en un nuevo libro había y hay, lamentablemente en aumento. En Actúa encontraréis más capítulos (12), más densos y puede que más radicales dado el empeoramiento de las circunstancias. Muchos autores repiten, y se añaden nuevos y nuevas materias. Somos 14 en total.

Nuestro querido José Luis Sampedro nos regala una frase en portada: “Este ocaso es el momento de la acción entre todos porque otro mundo no solo es posible, es seguro”.

Federico Mayor Zaragoza firma el capítulo de… el mejor Federico Mayor Zaragoza de la Historia. Cargado de análisis globales, de propuestas, de vehemencia razonada. Cuando habla de exigir la regulación de los flujos financieros y la inmediata cancelación de los paraísos fiscales, advierte:

Ésta es una medida que, no debemos engañarnos, sólo se aceptará si los ciudadanos dejan de tener sus nóminas depositadas en instituciones financieras que estén relacionadas con los paraísos fiscales o de comprar productos de aquellos fabricantes que no demuestren total independencia”.

Ideas concretas de acción que concluyen:

«Así se inicia la Carta de la Tierra : “Nos hallamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, un momento en el cual la sociedad ha de elegir su futuro… Hemos de unirnos para crear una sociedad global sostenible basada en el respeto a la naturaleza, los Derechos Humanos universales, la justicia económica y la cultura de paz”… ¡Actúa!… ¡”Sé tú el cambio”! proclamaba Mahatma Ghandi. La solución está, en suma, en el triunfo de la democracia a escala personal, local y mundial».

Un Baltasar Garzón al que han apartado de la carrera judicial hace un valiente y duro diagnóstico sobre la justicia en España y sobre la corrupción a todos los niveles que nos anega. No voy a entresacar sino un párrafo de su texto que él ha medido y matizado para ser leído completo:

“La mayoría de las sentencias de cualquier tribunal extranjero o internacional son más completas y complejas que las resoluciones que un tribunal o juez español. La presencia jurídica que en otro tiempo tuvo España en Iberoamérica, ya no la tiene. Si no fuera por la Agencia Española de Cooperación serian escasísimos los casos de jueces llamados a impartir conocimiento a la otra parte del Atlántico. El declive internacional de la justicia española es un hecho, acentuado en grandes proporciones desde el momento en el que España renunció a liderar la defensa de los derechos humanos y abandonó la bandera de la jurisdicción universal”.

Entra el joven periodista Juan Luis Sánchez. Habla de los retrocesos experimentados en Democracia, de refundar la “refundación” que nos han preparado. Su capítulo es enormemente brillante y crítico, plagado de datos, análisis, ironía, frescura, innovación. Como ejemplo, citaré los títulos de algunos de los epígrafes que desarrolla:

“Pulpo como animal de compañía”,“El león no se preocupa de lo que puedan pensar las ovejas”,“Pánico a la democracia en Grecia”,“Goldman Sachs, República Federal”, “España, un retroceso de 30 años”,“Capital riesgo invirtiendo en tu salud”,“La vocación de servicio público de Florentino Pérez”, “Ley SindeWert: matando moscas a cañonazos y evitando el verdadero debate”… Y varios más hasta llegar a… “Hacia la vida política del futuro”.

Todo pasa por los impuestos. Así Ignacio Escolar entra en la ardua tarea de explicar los desequilibrios de nuestro sistema fiscal y lo hace con auténtica claridad didáctica. Pero partiendo de una reflexión que lleva de continuo como hilo conductor: la vieja dialéctica –hoy aparentemente olvidada- entre “igualdad” y “libertad”. Europa lo resolvió con la socialdemocracia. Con una pregunta clave:

“Si la Europa arruinada de la posguerra fue capaz de construir el Estado del bienestar, ¿por qué la Europa próspera del siglo XXI va a ser incapaz de mantenerlo?”

Dice también Nacho Escolar:

Nuestra Constitución está redactada en 1977. Se nota. Hablar hoy de distribución equitativa de la renta –es decir, de redistribución de la riqueza, de igualdad– casi parece propio de antisistemas o algo peor. A finales de los años setenta era una idea que se asumía como indiscutible e indispensable para la prosperidad de toda la sociedad. Ahí sigue, en nuestra Constitución, aunque hace ya tiempo que este punto, como tantos otros, es papel mojado. La fiscalidad en España, como en el resto de Europa, cada vez es menos progresiva: cada vez pagan menos los que tienen más”.

El análisis económico de la crisis corre a cargo esta vez del catedrático y ex rector de la Complutense Carlos Berzosa. Algunos apartados: El déficit público ha sido consecuencia de la crisis y no al revés. La deuda, una cuestión de confianza, es decir, un problema en un mercado especulativo. El déficit y las comunidades autónomas que lo han creado fundamentalmente. Pero hay que distinguir en gasto y en inversión social. Un apunte:

“No deja de resultar paradójico, además, que algunos de los grupos que han sobrevivido gracias al dinero público utilizado para salvarles de la bancarrota, ahora con sus actuaciones en el mercado financiero exijan el recorte brusco de ese déficit. Eso sí, haciendo recaer los costes del ajuste sobre los trabajadores y empleados, de forma que estos grupos situados en las clases intermedias y bajas de la población sean los paganos de sus desmanes y excesos anteriores que les proporcionaron suculentas ganancias rápidas y fáciles”.

El economista Albert Recio, titula su capitulo “Campeones del paro y la precariedad”. Por él sabemos no sólo los porqués de haber alcanzado un intolerable récord -el mayor paro del mundo desarrollado-, sabemos también los defectos estructurales de España en esa materia, por qué tenemos unos de los sueldos más bajos de la Europa de nuestro nivel o que la UE empeora nuestra situación o qué nos supone la reforma laboral. Conocimiento y un punto de ironía, para concluir:

“Además de inteligencia y decisión, ello requiere también que sepamos tejer las alianzas, los compromisos, los procesos que nos refuerzan, que nos construyen como mayoría social frente a la reducida minoría que hoy maneja los hilos de la actividad económica y que nos está condenando al paro, a la precariedad, a la pobreza, en definitiva que pretende mantenernos como permanentes súbditos y esclavos”.

Àngels Martínez Castells escribe esta vez de salud, yendo más allá de la denuncia de las políticas sanitarias hoy cercenadas. Del iceberg completo del que solo vemos una punta en la superficie. Y comienza:

“Nos hemos acostumbrado a vivir en una sociedad insensible al sufrimiento y a la enfermedad, en la que apenas se da valor a la vida humana. Todavía bajo los efectos del shock, nos despojan de nuestros derechos y lo justifican con mentiras demostrables. Están convirtiendo la salud en mercancía y la sanidad en su botín, y todavía no conseguimos reaccionar con fuerza suficiente para impedirlo. Mientras, nos quieren culpabilizar de sus rapiñas. España es uno de los países de la Unión Europea que menos recursos públicos dedica a la sanidad, y que más puede presumir de su excelencia: es un blanco irresistible para los capitales privados. Dicen que el sistema de salud es “insostenible”, pero saben que no es verdad. (…)Lo realmente inaguantable es el sistema que ha creado estas condiciones que nos enferman, estas políticas ajenas a los derechos humanos, laborales y de ciudadanía”.

Esther Samper (Shora) y Sergio Pérez Acebrón son dos jóvenes científicos españoles. Ella se ha quedado en barbecho al cesar su beca en el Príncipe Felipe de Valencia. Él se fue hace ya varios años a Alemania donde trabaja en el centro biomédico más grande del país.

“El principal secreto del éxito alemán no reside en la inversión en equipamiento científico sino en su potencial humano. Alemania ha conseguido congregar a muchos de los mejores investigadores del mundo usando dos vías que, aunque aparentemente sencillas, parecen habérsele escapado a España”… ¿Cuáles? En Actúa están.

Profundamente conocedores de los problemas a los que se enfrenta la ciencia en España, apasionados por su trabajo, brindan soluciones que parecen caer del árbol de la lógica, porque…

“Estamos destrozando una vía prioritaria de desarrollo en lugar de potenciarla y eso es algo que no saldrá gratis. Las decisiones que se tomen en los siguientes años sobre la economía española van a ser decisivas para el futuro. Puede que tanto como para que se alce entre los países más desarrollados o, por el contrario, se sumerja en el abismo del subdesarrollo”.

La Emergencia Ignorada: La Crisis Ecológica. Juantxo López de Uralde desarrolla el trabajo. Porque “No tenemos Planeta B”, en una Europa que pierde el liderazgo y en una España con un gobierno de Rajoy claramente antiecologista –energía, costas, cambio climático, política de aguas, apenas se salva nada-. Con soluciones desde la acción individual a la colectiva que hay que leer con detenimiento. Porque…

“La suposición, evocada erróneamente por algunos ilusos, de que en realidad el deterioro ecológico es una materia secundaria frente el grave deterioro de las condiciones de vida generado por la crisis económica, ignora la fuerte correlación entre una y otra. Los impactos del quebranto ambiental están directamente relacionados con un empeoramiento en las condiciones de vida de cientos de millones de personas; e inciden directamente sobre los precios de los recursos más básicos y necesarios para la supervivencia”.

Repite Javier Pérez de Albéniz, el descodificador. Para abordar otra vez la cultura y la educación –por los gravísimos destrozos ocasionados en ellas-. De esta “Tierra de ignorancia” se puede destacar por ejemplo:

“Nos niegan la cultura y la educación para debilitar nuestras defensas intelectuales, para mantenernos estúpidos y sumisos. Siembran ignorancia para combatir la indignación. Desactivan las ideas para mantener el sistema, que es tanto como mantener la brecha entre ricos y pobres: cada vez hay mayor desigualdad en nuestra sociedad, puesto que cuando a los pobres se les niega la educación se les niega el futuro, haciéndolos aún más pobres. Desarman la cultura para enterrar el pensamiento crítico. Acaban con la educación para alimentar la ignorancia, el individualismo y la apatía, para evitar las movilizaciones. Diseñan un país a su medida, en el que los jóvenes eliminan el doctorado del currículo para poder trabajar de camareros. Y los intelectuales permanecen desaparecidos: consideran pretencioso involucrarse en la refriega cultural y política”.

“SIN MIEDO, HAY FUTURO”. Vibrante descripción de la lucha social, sobre todo en este año, por un futuro mejor. Del respeto conquistado, de los frutos logrados. Lo firman la incombustible activista fundadora entre otros de ATTAC  Lourdes Lucía y la joven periodista del 15M Sofía de Roa. Entre las muchas ideas que aportan, destaco ésta:

«En definitiva, se trata de mentes en las que han despertado ideas, ilusiones y esperanzas que no pueden morir. Los movimientos de protesta ciudadana surgidos durante todo el año 2011 no son más que el enfado, la vergüenza y la indignación que millones de personas expresan, de manera pacífica, alrededor del mundo. Es un proceso de cambio en el que cabe todo aquel que decida que es tiempo de tomar cartas en el asunto, en la cosa pública. Sólo hace falta acercarse a una asamblea para ser testigo y protagonista de este momento, participar en las acciones y actuar en tu vida diaria con la convicción de que el futuro depende de todos y todas las que no quieran decir a sus nietos: “Yo no hice nada por evitar el mayor retroceso de derechos de la historia y me dejé robar el futuro”. El futuro es ahora».

Cierra mi propio capítulo: “Una sociedad en la cazuela” donde explico la técnica de cocción de crustáceos hoy aplicada a servir a la sociedad en su punto de ingestión. A que repita el “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y el “hay que confiar en el futuro porque al final las cosas salen bien”, Si el análisis de la información que recibimos es mi principal objetivo, planteo, entre otras cosas, una propuesta realmente revolucionaria: “Actúa: usa la cabeza”, reedúcate en raciocinio. Traduce la neolengua, qué son las privatizaciones de verdad, quiénes son delicuentes, quiénes violentos, exige que te den “los campos de fútbol” de las magnitudes económicas, házte tu propia tabla de “hectáreas” para cotejar magnitudes. No te dejes engañar, ni acobardar.

Este es el texto más largo que jamás haya publicado en el blog. Y sin embargo apenas resulta un pálido y desigual esbozo del libro. Cuesta 9.50 euros a pesar de sus 260 páginas, 4,74 en versión digital. Para llenarte de información, ideas, espíritu crítico y ganas de aventar la sumisión lo hemos escrito. «Somos el 99% de la población. Comprométete contigo y con los demás. Si, pese a todo, no has reaccionado, despierta. Si ya lo has hecho, actúa. Más. Con eficacia».

Este viernes 13 lo presentamos varios coautores en Barcelona. En Madrid será el 7 de Mayo probablemente.

¿Privatización? ¿Sin expropiación?

Rajoy ha anunciado por sorpresa un recorte adicional en sanidad y educación de 10.000 millones de euros (mientras prepara otros 50.000 millones para la banca). Por medio de una nota de prensa sin explicación alguna. Hace sólo una semana los presupuestos generales del Estado ya dieron un tajo a ambos servicios esenciales. Lo que deja perplejos es que para el conjunto de los presupuestos, para todos los servicios, se estipulen 27.000 millones de recorte, y ahora apenas 7 días después salgan con este añadido de tan desorbitado cuantía: 10.000 millones de euros. Más de un tercio añadido. Y precisamente en sanidad y educación.

   ¿Por qué? Los presupuestos, la poda de Rajoy y su equipo al Estado del Bienestar, fueron muy mal recibidos por «los mercados»: bajó la bolsa y subió la prima de riesgo a niveles peligrosos: muy cerca del rescate. Pero no convencen porque implican más recesión, descenso del PIB y aumento del paro. Es de las pocas reglas matemáticas fiables de la economía. La «herencia» es el veneno azul neoliberal. No otro.

Con esta medida del hachazo a servicios tan fundamentales como la sanidad y la educación, Rajoy demuestra improvisación y casi desesperación en este punto. Pero es que sirve también a sus planes de acabar con el Estado del Bienestar y… privatizar. De hecho la nota de prensa -hace falta poco respeto a la ciudadanía largar con una nota de prensa asunto tan grave- sí anuncia privatizaciones. La máquina mediática ultra seguirá mintiendo y en general los grandes medios seguirán «distrayendo»,  pero vamos a pagar muy caro, en nuestra salud, en nuestra educación y en nuestro futuro este atropello.

¿Privatizaciones?

   Os voy a dar un anticipo de mi capítulo en el nuevo libro colectivo, Actúa, que sale el jueves:

   «O la venta del patrimonio público, de los servicios públicos, para costear el enriquecimiento desmesurado de unos pocos, con la curiosa salvedad de ser la única expropiación en toda regla a la que no se compensa económicamente. Nadie entendería tampoco que un propietario privado a quien se derriba su casa para construir una autovía, por ejemplo, no recibiera dinero alguno por el daño. La brillante idea –ser resarcidos también por la venta del bien común como llamada de atención para que no se enajene con tal desfachatez- se debe a Ugo Mattei profesor de Derecho Internacional Comparado en el Hastings College of the a Law de la Universidadde California, quien llama a frenar el saqueo de los bienes públicos:

 “Toda privatización decidida por la autoridad pública –representada por el gobierno de turno– priva a cada ciudadano de su cuota de bien común, exactamente como en el caso de una expropiación de un bien privado. Pero con una diferencia importante: la tradición constitucional liberal protege al propietario privado del Estado constructor, instituyendo la indemnización por expropiación, mientras que ninguna disposición jurídica –y menos aún constitucional-  ofrece ninguna protección cuando el Estado neoliberal traslada al sector privado los bienes de la colectividad” [1].

    Quienes aceptan lo inaceptable soñando en que tras el amargo tránsito verán la luz se engañan. Por este camino no, con ultraneoliberalismo no salimos»…

Pues eso. No deberíamos tolerar más expropiaciones. Y mucho menos de nuestra salud, formación y futuro.


[1] Límite a las privatizaciones. Le Monde Diplomatique. Diciembre 2011

Exige que nos devuelvan el 90% de lo cotizado en nuestra vida laboral

El Gobierno ha aprobado una amnistía fiscal para los evasores de impuestos. Lo justo es la igualdad en el pago de tributos.

El Gobierno ha aprobado una amnistía fiscal para las fortunas evadidas a paraísos fiscales, cuantas opacas dentro y fuera del país y cualquier dinero negro. Los capitales que se regularicen sólo serán gravados con un 10% de impuestos. La necesaria igualdad ante la Ley exige que los asalariados recibamos igual trato. Nos sentimos discriminados –y lo que es casi peor- estúpidos por haber pagado lo que los evasores se quedaron íntegramente para ellos. De llevarse a cabo esa amnistía, lo justo es que sea general y con efecto retroactivo: lo ya abonado vuelve a nuestros bolsillos.

La idea –de Javier Peces- se complementa con muchos otros argumentos. Según el informe 2011 del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, el 82% de las empresas del IBEX 35 tienen vinculación patrimonial con empresas domiciliadas en paraísos fiscales. Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).por su parte estiman que la grandes fortunas y las grandes empresas son responsables del 71,8% del total del fraude fiscal en España. Y eso que –dice en este caso la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda (IHE)- los ingresos obtenidos en el extranjero están exentos del impuesto de Sociedades en España mientras que los gastos invertidos para ello sí tienen deducciones fiscales. «El mecanismo es muy simple: los ingresos no suman (computan) y los gastos financieros necesarios para obtener los ingresos sí restan (se deducen)», dicen. Conocida la amnistía fiscal la rechazan frontalmente. Contradice, para empezar, el artículo 31 de la Constitución: «Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio». Consideran también paradójico que se suban los impuestos a los que pagan y se les perdonen a los que no cumplen. Y creen que puede provocar un «derrumbe» de la conciencia fiscal de los contribuyentes con efectos muy perjudiciales sobre la economía española.

Miles de millones de euros perdidos que nunca más se pagarán porque el Gobierno les “perdona”. Si esta profunda arbitrariedad no tiene vuelta atrás, debemos reclamar el mismo trato y exigir la devolución del 90% de lo cotizado. Y. en todo caso, una tributación del 10%, como los amnistiados. La emigración a la que las erráticas políticas seguidas en España desde hace años nos abocan, serían mucho más asumible con ese patrimonio del que los ahora amnistiados –sin recargos, ni sanciones- disfrutan.

 Al firmar la petición estarás enviando esta carta

Destinatario: Cristobal Montoro

Estimado señor Montoro:

El Gobierno del que Vd forma parte ha aprobado lo que han calificado de regularización de fortunas evadidas a paraísos fiscales, cuantas opacas dentro y fuera del país y dinero negro. Es decir, una amnistía fiscal en Román Paladino. Los capitales que se regularicen sólo serán gravados con un 10% de impuestos.

La necesaria igualdad ante la Ley exige que los asalariados recibamos igual trato. Nos sentimos discriminados –y lo que es casi peor- estúpidos por haber pagado lo que los evasores se quedaron íntegramente para ellos. De llevarse a cabo esa amnistía, lo justo es que sea general y con efecto retroactivo: lo ya abonado vuelve a nuestros bolsillos.

Tenga en cuenta los grandes beneficios de los que ya disfrutan los amnistiados y los alarmantes datos de la dimensión del problema que paso a recordarle:

Según el informe 2011 del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, el 82% de las empresas del IBEX 35 tienen vinculación patrimonial con empresas domiciliadas en paraísos fiscales. Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).por su parte estiman que la grandes fortunas y las grandes empresas son responsables del 71,8% del total del fraude fiscal en España. Y eso que –dice en este caso la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda (IHE)- los ingresos obtenidos en el extranjero están exentos del impuesto de Sociedades en España mientras que los gastos invertidos para ello sí tienen deducciones fiscales. «El mecanismo es muy simple: los ingresos no suman (computan) y los gastos financieros necesarios para obtener los ingresos sí restan (se deducen)», dicen.

Su amnistía, Sr. Montoro, -como dice la IHE- contradice, para empezar, el artículo 31 de la Constitución: «Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio». Sube los impuestos a los que pagan y se les perdonen a los que no cumplen. Y puede provocar un «derrumbe» de la conciencia fiscal de los contribuyentes con efectos muy perjudiciales sobre la economía española.

Miles de millones de euros perdidos que nunca más se pagarán porque su Gobierno les “perdona”. Si esta profunda arbitrariedad no tiene vuelta atrás, debemos reclamar el mismo trato y exigir la devolución del 90% de lo cotizado. Conscientes muchos ciudadanos de la situación de crisis que padecemos -y aunque en absoluto la hayamos creado- en todo caso podría aceptar una tributación del 10% de mis ingresos, como los capitales aflorados, desde luego por toda mi vida laboral. La emigración a la que las erráticas políticas seguidas en España desde hace años –la “herencia” ¡es tan amplia, larga y profunda estimado señor Montoro!- nos abocan, sería mucho más asumible con ese patrimonio del que los ahora amnistiados –sin recargos, ni sanciones- disfrutan.

A la espera de su respuesta, atentamente

 *Explico ahora. Mi convicción es que hay que pagar impuestos. Todos y desde luego progresivamente, de una forma justa para el conjunto social, pero da la arbitrariedad del gobierno planteé hace unos días esta petición que al menos exprese nuestra protesta.

Para firmarla pincha aquí.