Salto cualitativo: la gran banca se cuela en los gobiernos

El salto cualitativo es de importancia: los bancos están situando sus peones en los gobiernos, para mandar ya directamente y sin tapujos. Dos años después de la debacle financiera que ellos propiciaron (y que salvaron con la inyección pública), nuestros representantes políticos ceden a toda presión del dinero organizado, al punto de sentar en la mesa que toma decisiones para todos a miembros de los grandes emporios financieros.

La historia viene de atrás, nombres como Robert Rubin con Clinton o Henry Paulson con Bush Jr. ya habían desembarcado en los gobiernos estadounidenses ocupando el puesto clave de Secretarios del Tesoro, y con consecuencias devastadoras. Público en esta imprescindible información de Pere Rusiñol nos da cuenta de la llegada de una veintena de ex altos ejecutivos del sector bancario a dirigir la política en gobiernos tanto americanos como europeos.

Paradigmático es el último nombramiento del derrotado Obama. Así lo explica el artículo de Pere Rusiñol:

El 29 de enero de 2009, el presidente de EEUU, Barack Obama, escandalizó a Wall Street al calificar de “vergonzoso” el reparto de bonus entre los ejecutivos de la gran banca, que acababa de ser rescatada para evitar otra quiebra como la de Lehman Brothers.

Justo dos años después, Obama estrena jefe de Gabinete: se llama Bill Daley y procede de la cúpula de JP Morgan Chase, cuyos directivos al completo acababan de repartirse, pocos días antes del famoso discurso de Obama, 8.600 millones de dólares en bonus tras obtener una inyección de dinero público de más de 25.000 millones.

El fichaje de Daley para un puesto tan importante (nada menos que el filtro entre el presidente de EEUU y el mundo) coincide con la marcha de la Casa Blanca, a principios del próximo mes, de Paul Volcker, el respetado economista que Obama situó al frente del panel de expertos creado para afrontar la crisis y el que más ha insistido dentro de su equipo económico en la necesidad de poner en cintura a la gran banca de inversión.

Economistas de todo signo se muestran alarmados. “Esto no es una crítica de la derecha o de la izquierda. El problema Bill Daley nos muestra que la Casa Blanca no ha entendido que en el corazón de nuestra economía tenemos una enorme bomba de relojería”, afirma un ortodoxo: Simon Johnson, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien añade: “Bill Daley ahora controla cómo se presenta la información y el presidente toma las decisiones. El ex jefe de Daley, Jamie Dimon, es el banquero más peligroso de América y previsiblemente ahora tendrá incluso mayor acceso al Despacho Oval”.

Datos relevantes que también aporta el artículo: En 1995, los activos de los seis primeros bancos de EEUU equivalían al 17% del PIB de EEUU; en 2006, eran el 55%. Ahora suponen ya el 64%.

Y este otro: desde que estalló la crisis ha habido muchos nombramientos políticos de ejecutivos del sector bancario fuera de EEUU: desde el Gobierno conservador en Reino Unido, donde David Cameron ha fichado a Stephen Green, ex jefe del HSBC; hasta el eurocomunista de Chipre, cuyo ministro de Finanzas procede de la banca privada, o el socialdemócrata austriaco, que ha colocado al frente del banco central al jefe de un banco privado. Es decir, «los mercados» empiezan a tener nombres propios.

Con una UE azul entregada al neoliberalismo, con un gobierno socialista en España que sitúa a entusiastas amantes del libérrimo mercado como Salgado o Campa en la toma de decisiones o Miguel Ángel Fernández Ordoñez al frente del decisivo Banco Central, dispuestos a insuflar más dinero público a las Cajas para luego venderlas a intereses privados… Con un PP eufórico por el triunfo que van a entregarle los votantes desinformados o cómplices y que dice por boca de Cospedal por ejemplo que “la economía está excesivamente planificada y regulada”, nos podemos dar… por definitivamente jodidos. La diferencia entre ambos grandes partidos, sin embargo, aún es notable. Con el PP nos espera la España una, grande y libre, demagoga, con graves ejemplos de corrupción y reconquistada por sus » legítimos» dueños.

Todas estas noticias no abrirán ningún telediario, y el personal seguirá “debatiendo” sobre pinganillos, fríos, calores, hojas de rábano o zanahorias. Inyectados sus ojos en ira si alguien intenta informarles con datos que éste no es el camino. La Islandia hundida por el neoliberalismo decidió no “salvar” a su banca, y ahora su economía crece. No pertenece a la UE, ésa es su suerte. Se ubica en el civilizado norte de Europa con ciudadanos de pleno derecho y no cómplices (por la circunstancia que sea).

Mientras las grandes torres financieras se hundían ante nuestros ojos hace dos años y poco, Naomi Klein explicaba –con datos, datos, datos- la larga historia de este asalto al poder que nos está dejando en cueros, en cuerpo y cerebro.


http://vimeo.com/18758226

¿Tiene arreglo esto?

Hacienda reclama a Jorge Javier Vázquez, presentador de varios bodrios en Telecinco y galardonado con el antaño prestigioso premio Ondas, 800.000 euros por tres ejercicios fiscales. Nos enteramos por la filtración que el afamado comunicador –siquiera sea de basura- ha amasado una inmensa fortuna y vive, por ejemplo, en un chalé valorado en 2.330.600 euros. Belén Esteban también anda en problemas con la Agencia Tributaria. La legislación y la aplicación de la justicia en España suelen lograr que caros abogados, a través de un larguísimo proceso, libren a sus clientes de pagar. Por la cadena de Berlusconi en España pasan habitualmente para ser entrevistados numerosos delincuentes a contar su peripecia -desde Julián Muños a Emilio Rodríguez Menéndez-, sabrosamente remunerados. Y la sociedad cómplice sigue sintonizando su emisión.

Por otro lado, la Audiencia Provincial de Barcelona ha condenado al ex presidente de Banesto y actual consejero delegado de Banco Santander, Alfredo Sáenz, y a otros dos ex directivos del banco a seis meses de prisión por los delitos continuados de acusación y denuncia falsa contra unos deudores del banco tras su intervención en 1993. Y de momento seguirá en el cargo, faltaba más.  Con una multita de 9.000 euros por cierto. Va a recurrir al Constitucional. Lo mismo en su día hicieron los Albertos, y fueron exonerados.

El rosario de robos del dinero público por parte de políticos, o al amparo de ellos como se presume en la Gürtel de enorme envergadura, satura hasta la capacidad de asimilar datos. Y los responsables siguen recibiendo votos. Y la ciudadanía permanece impasible porque, dicen, “todos los hacen”, y nadie, desde ninguna instancia de poder o no, parece dispuesta a arbitrar los instrumentos eficaces para pararlo. Más aún, como en tantas otras ocasiones, lo predecible es que los ladrones queden libres de cargos por prescripciones, defectos de forma, o lo que sea. Y nadie tampoco le pone remedio.

Campan los eufemísticamente llamados «mercados» a sus anchas, se endeudan con ellos por años los países, felices de lograr no pagar demasiado por “el rescate”. La terminología ya huele a secuestro y pago, y nadie se inmuta. Les dimos dinero público y ahora nos ponemos muy contentos si no nos exprimen con elevadísimos intereses. La carísima e inoperante Bruselas aprieta, porque solo parece tener eficacia para apretar. Ya no pinta un pito en el concierto mundial. Europa es irrelevante ya, salvo como yugo azul que estruja a los ciudadanos. Pero no pasa nada porque ellos no se enteran.

El petróleo ya está a más de 100 dólares el barril, y se ha incrementado a niveles intolerables el precio de alimentos básicos para gran parte de la población mundial. Se especula con ellos. Impunemente. Así exactamente empezó la crisis financiera que nos asola. Los errores financieros que la provocaron, lejos de solucionarse se han acrecentado. Crecen el cuádruple que nosotros los países “emergentes” a costa del sudor de sus mal pagados trabajadores. Y ya ni hablo de tanta gente como vive en condiciones de esclavitud. Y muy pocos parecen tener memoria y capacidad de relacionar.

El Rajoy al que espera la Moncloa, se amuerma cada día más en su eterna indefición, mientras se frotan las manos, malmeten y manipulan, los carcas y trepas de su partido. Tan demagogos, carcas y trepas como él. Zapatero y todo el PSOE cómplice nos venden a los «mercados«, intentando justificarse con el piano de cola de que con otros “sería peor”. Anda en su eterna greña la izquierda minoritaria.

El periodismo contribuye solícito a toda esta mierda, como digo casi a diario. Y a una legión de periodistas jóvenes solo parecen motivarles los juguetitos, como el nuevo Quora. Y, por ejemplo, una ministra de Cultura, demuestra que no sabe ni de qué está hablando al enfrentar “gente de la cultura versus gente de la tecnología. “Mire Vd”, que dirían los del PP y quienes copian sus muletillas, “la verdad es que” aclararían quienes llenan sus cerebros huecos con las frases de Rubalcaba, que esto viene a ser así: “me gusta la gastronomía pero rechazo los utensilios de cocina”. Disociar la cultura y sus instrumentos es no tener ni repajolera idea de lo que se habla. Y es reponsable de su gestión, precisamente.

En fin, que no puedo más, que no sé ya por dónde empezar, ni por dónde seguir. Que vivo en España y su sociedad solo se moviliza para recibir a la selección de fútbol triunfante y a los Reyes Magos –a los que acuden con paraguas del revés a ver si rapiñan más caramelos que el vecino- , o para protestar contra los controladores –no contra AENA- o si alguien fuma donde no debe. Y que llegarán a arrancarle la piel a tiras abordando su casa y su salón y seguirá mirando embobada Telecinco. U otras, que poco se llevan. Ah, y si protesto, me salen violentos a ajusticiar desde el anonimato. O machistas que reivindican la libertad de expresión para decir que las mujeres somos una mierda. Y que, sí, son insignificantes gotas, pero en un generalizado mar de inmundicia. No es exactamente que eso me importe, es que ya no sé por dónde tirar.

Entre el miedo y la idiocia

Ir de vacaciones empieza a ser una actividad de alto riesgo para los españoles, a juzgar por el tiempo que ocupan en los telediarios y el resto de los medios sus avatares, si los tienen. Casi mes y medio –con sus días y sus noches- llevamos escuchando las quejas de los que se quedaron en tierra por el conflicto de los controladores. Pero, ¡no me vais a creer!, a otro grupúsculo que se solazaba en Túnez han tenido la osadía los lugareños de echarles a un dictador en su presencia y crearles leves contratiempos. Estas cosas no se hacen.

El tratamiento informativo de la revolución que está viviendo Túnez daría para una tesis doctoral. Es posible encontrar análisis acertados, pero la derecha al completo (inclúyase en ella al PSOE y a Televisión Española) busca provocar miedo. Esos alborotadores alteran el orden y pueden hacer “pupita” a la gente de bien. Una vez más aclararé que entre la basura informativa dominante, TVE lo hace mejor, pero le atribuyo más responsabilidad porque son los únicos que, en teoría, no sirven intereses económicos. Hagamos la salvedad, en TVE y en este tema, de Monserrat Boix. Y acentuemos la culpa en la pobre Pepa Bueno que “no tiene más remedio que empezar el telediario en Túnez”, o en ese muchacho del fin de semana tan bien educado en asustarse cada vez que una hoja vuela fuera de su órbita. Con lo bien que nos venía el dictador tunecino para los negocios europeos.

Pasemos al desgraciado suceso de la agresión a un consejero autonómico de Murcia. “La policía sospecha que han sido los antisistema”. ¡Acabáramos! Y la cínica Cospedal que el PSOE por su agresividad. ¿En qué medio español se puede trabajar para mostrar agresividad -de ser el objetivo- desde la izquierda? ¿Y quién ha sembrado huracanes por doquier? ¿Y por qué no me dan los antecedentes del conflicto que tiene en pie de guerra a buena parte de la población murciana debido a los duros ajustes decretados por su gobierno? ¿Justifican el romperle la cara a un político? No, a los políticos no hay nada mejor que romperles las prebendas, y a los medios conservadores –en su más genuina acepción- también. Pero igual aclaramos porqué cuando el hartazgo es supremo surgen la violencia indiscriminada. Y lo prevenimos y todo. Con actuaciones justas por supuesto. De cualquier forma, la investigación de la autoría apenas está iniciada y un puño americano no lo usa cualquiera.

  Son tan selectivos, tan gregarios, tan disciplinados, muchos medios. Ni media palabra, o timidísimas, de este ciudadano, José Luis Burgos, que mantiene su segunda huelga de hambre para no perder su casa. Con depresión, en silla de ruedas, y sospechando que tiene la batalla perdida (y con ella la salud y puede que la vida). Y si algo se dice, se huye de mencionar el misterioso «banco» -el Santander- ante el que protesta.  El sistema no se toca, y sabemos quién manda. Informe Semanal, cómo no, hizo un magnífico reportaje sobre los desahuciados de las hipotecas. ¿Dónde están el resto? ¿Dónde los telediarios públicos sin «ataduras» comerciales?

Aquí no se mueve nadie. Las pantallas, las ondas, los papeles, y las webs oficiales, destilan adoctrinamiento para educar en la docilidad utilizando el miedo y fomentando la idiocia. Hay que mantener el sistema, ése que vende y vende nuestro patrimonio –hoy comienza por ejemplo la eufemística «liberalización» del espacio aéreo- o tiene al Corte Inglés, CEPSA, Cruz Campo y demás, patrocinando oficialmente el aniversario de la Constitución de 1812. Ni aquel histórico momento se salva de las garras del «libre mercado». ¡Viva la Pepa en promoción!

La verdad es que volverse “todo el mundo” debe tener su aliciente. Seguir entusiasmados la décima edición de Operación Triunfo, o la no sé cuantos de Gran Hermano, informarse en el debate de opiniones de La Noria, entretenerse en el TD2 de entre semana. Ver presentadoras plásticas, aceptadas sin crítica, cuando ya ni en Hollywood se lleva. Igual hasta se puede mantener esta situación eternamente. Apretando un poquito más cada vez los derechos y el cerebro y ya está. Igual sí es posible.

¿Son los mercados los culpables? ¿O son… ?

Buscando raíces

Una contempla estupefacta cómo nos acosan los mercados, examinan, mandan hacer deberes, subastan países enteros con personas dentro, se deprimen (“son bipolares” escuché a un experto economista, pobrecitos), mandan en definitiva, y se pregunta ¿son los mercados los culpables de nuestros males? No. Una gran parte de responsabilidad recae en los políticos. Los elegimos de entre nosotros porque no cabemos todos en los Parlamentos y gobiernos pero fue y es para que obraran a favor de los intereses de la mayoría y no de minorías de poder. Y hay formas de controlarlas.

Si seguimos mirando, vemos cómo nos asolan corrupciones, injusticias, despilfarros públicos, errores en gestión, y todo ello parece quedar impune. ¿Toda la culpa es de la política ineficaz? Hoy el Foro Económico Mundial dice que en buena medida: considera un “riesgo global”… los malos gobiernos. Pero los políticos proceden de una sociedad que tampoco atraviesa uno de sus mejores momentos de madurez.

Se extiende la pueril explicación de que “el hombre es malo por naturaleza”, una argumentación moral que no dejaría de ser más que una más de las corrientes filosóficas en las que podemos encontrar incluso la contraria. Ahí tenemos a Russeau, asegurando que “el hombre es bueno”… también “por naturaleza”, pero, por si acaso, sentando las bases del Contrato Social. Porque, aunque fuese “malo”, para sus “desviaciones” delictivas está la justicia. El Banco Mundial ha dicho esta madrugada que la inestabilidad del Euro vuelve a poner en peligro la economía mundial. Pues señor, si hace un año ahora que un grupito de Hedge Funds, decidieron hundir la moneda europea porque daba “grandes oportunidades de negocio”. Ellos, y sus secuaces de “Bruselas” han hecho el resto. Y no hay síntoma alguno de que vayan a cambiar, todo lo contrario. ¿Cómo no lo recuerdan los medios a diario?

¿Es la sociedad la que falla? Sin duda, porque es la que elige a esos políticos que no atajan los abusos, no implementan medidas para que funcione la justicia, no se atan los cabos a ellos mismos. Pero para que una sociedad funcione precisa dos pilares básicos que son los que forman y mantienen el pensamiento crítico: la educación y la información. Ambos se disuaden hoy con ahínco. Aquí mismo, gobierno y comunidades autónomas (que son quienes la gestionan en un 80%) van a ahorrar 1.800 millones de euros en educación, en lugar de quitarse ellos mismos canapés, viajes, móviles (California acaba de actuar en ese sentido) y demás prebendas. En un país con gravísimas carencias en esa materia.

Y llegamos a los medios de comunicación. Diseñados para informar, formar y entretener, se dedican con pasión a esto último, desfigurando además groseramente sus dos primeros cometidos. Las revelaciones de wikileaks –un tanto ya adormecidas por la trivialización, el acoso a sus divulgadores, y las escasas consecuencias que se han derivado aún para los culpables de atropellos- revelaron que el periodismo hoy no realiza su misión. Ya no es tiempo de “watergates”, suelo decir. Los más graves hechos, como que una ex candidata a la presidencia de los EEUU señale con dianas los objetivos a abatir, en un país cargado de armas y de fácil acceso a descerebrados, se diluyen en «opiniones«. Esta energúmena es capaz incluso de salir atacando a quienes la acusan. O aquí mismo, un Camps que se burla de los periodistas sin responder a sus preguntas, por sus reales huevos de codorniz, enmarcados por ciudadanos a juego. Todo hoy es opinable, todo se diluye en la maraña, sin desencadenar consecuencias. No es tiempo de “watergates”.

El periodismo culpable forma parte del problema en los grandes medios, “mercados” en sí mismos, que sólo parecen buscar cuantiosos beneficios como fin primordial. Y lo es en la legión de periodistillas mediocres y sin alma a los que mueven como peones, sin que siquiera den la impresión de enterarse. Mal pagados, sí, como tantos otros, con temor a perder el empleo, como la mayoría de los asalariados hoy, pero sin un átomo de sangre periodística en sus venas. Buscando siempre «modelos de negocio» y la trascendental y sublime ecuación entre «web y papel«.

Pero, si el periodismo es parte del problema, también lo es de su solución. La crítica a los poderes está en sus genes. Enfréntense a sus redactores jefes, atruenen a la sociedad con las denuncias de lo que está ocurriendo, vibren –eso es lo más importante-, y vuelvan a derribar presidentes y… mercados. Formen e informen a la sociedad para que despierte y vuelva a tener o adquiera criterio.

Algunos medios son irrecuperables, pura bazofia. Una sociedad formada les haría caer por inanición. Pero para otros hay esperanza. La televisión pública debería poner el reportaje sobre la obsolescencia programada –la deliberadamente limitada vida de objetos de consumo para que sigamos, comprando, tirando, y comprando, si no lo habéis visto, no os lo perdáis-, en la primera cadena y en “prime time”, y sus telediarios más vistos deberían ser realmente informativos y no poco más que programas de entretenimiento. Los del fin de semana se acercan más al criterio correcto. Y déjense todos de enseñarnos casas de millonarios como una meta, o la vida de los españoles en el mundo, sin ahondar en nada, o amarillos comandos vergonzantes. ¿Dónde están los periodistas en activo que lo reclamen y lo fuercen? Nunca fue fácil.

Y hay esperanza en firmas individuales que cada día sirven de azogue, siquiera desde rincones con escasa audiencia. Dénsela los ciudadanos no anestesiados. Yo encuentro información a diario, y nueva, no repetitiva, y elaborada. Búsquedas. Y cada día, también, me regocijo con la crítica inteligente y repaso y repaso o descubro a alguien, incluso muy joven, con savia periodística en sus conductos. Hay esperanza. Pero solo en un periodismo que, desde la vocación, la veracidad y el compromiso, sirva a los ciudadanos. Es su responsabilidad.

Un comentario de Trancos, hace casi un año nos daba cuenta de qué piensa el Departamento de Estado EEUU (ojalá dejara practicarlo) sobre lo que es el periodismo:

. La primera obligación del periodismo es decir la verdad.

• Su primera lealtad es para con los ciudadanos.

• Su esencia es una disciplina de verificación.

• Quienes lo practican deben mantener su independencia con respecto a las personas sobre las cuales escriben.

• El periodista debe ser independiente como observador del poder.

• El periodismo debe ofrecer un foro para la crítica y la participación del público.

• Se debe esforzar por hacer que lo significativo resulte interesante

y relevante.

• Debe tratar de que las noticias sean completas y no desproporcionadas.

• Se debe permitir que quienes lo practican apliquen su conciencia personal.

(Esto es para vosotros que me permitís existir):

Incongruencias de la vida cotidiana

1) ¿Con qué cara saldrán hoy los presentadores de los telediarios a dar noticias del día, supuestamente auténticas, después de habernos servido que unos milenarios magos de Oriente entraron por las ventanas, con imagen falseada incluida?

2) Vista la visceral polémica suscitada con la ley antitabaco, me pregunto: ¿Los ciudadanos iban a los bares a fumar? ¿¡¡¡?

3) ¿Los camareros no fumadores no podía emplearse en bares y restaurantes donde no se fumaba?

4) ¿En qué cementerio se agolpan las 50.000 víctimas que, dicen, ocasiona el tabaco anualmente?

5) ¿Cómo se puede defender en el Parlamento de Estrasburgo y en el español la prohibición de fumar en espacios públicos y, decir luego en las tertulias, que no están de acuerdo con la Ley (PP)?

6) ¿Cómo se puede dedicar tanto espacio y energía a discutir de la ley antitabaco mientras suben -en tibia respuesta social e incluso indiferencia- todos los precios de los servicios básicos y se rebajan todos nuestros derechos ciudadanos?

7) ¿Por qué pagamos los precios más elevados de Europa en numerosos servicios –tarifa plana, telefonía móvil, comisiones bancarias, cultura-, cuando nuestros sueldos son, con suerte, la mitad de los de nuestros privilegiados vecinos?

8 ) ¿Por qué salimos a la calle en masa para celebrar actos festivos (recibir a los Reyes Magos o a la selección de fútbol) y tan poco para exigir nuestros derechos?

9) ¿Tenemos los armarios vacíos y vamos desnudos por la calle como para necesitar nueva batería de compras en rebajas? ¿Por qué pueden ahora venderlas más baratas si antes nos cobraron mucho más?

10) ¿Qué argumento es: “me gusta” o “no me gusta” a la hora de enjuiciar incluso un sistema económico?

11) ¿Por qué la palabra “libertad” es un cajón de sastre?

12) ¿Por qué hasta en la equilibrada Alemania manipulan fraudulentamente los alimentos causando daños a la población humana y solo para abaratar costes?

13) ¿Por qué tenemos que ir viendo de “homologar” al infecto régimen chino cuando viene cargado de dinero sucio?

14) ¿Por qué nos fascinan las hojas del rábano mientras otros se comen el fruto?

15) ¿Por qué somos tan idiotas?

En recuerdo de Luis Mariñas

 

 

Luis Mariñas presenta el Telediario 2 del 12/01/1987

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Había luchado desde el centro regional de TVE de su Galicia natal porque España no fuera solo un Madrid con apéndices. Desde otras esquinas del país, otros jóvenes periodistas hacíamos lo mismo. Y, no únicamente eso, también defender el periodismo, casi inventarlo entonces, para lograr una sociedad responsable. Luis Mariñas fue un pionero maravilloso. Ha muerto hoy a los 63 años.

Dicen que las necrológicas se escriben para hablar de uno mismo, de cómo uno “le” conoció, pero puede que sea la única forma de que sepáis lo que sí sabemos quienes le tratamos. Un periodista excelente, y clave en la Transición. Hasta ese punto. Desde un singular “regional” para “19 provincias”, primero, donde se informaba en serio, desde el que se colaban las noticias de toda España en los telediarios nacionales, cuajando una aventura apasionante, también de camaradería. Aprendí mucho en aquella etapa.

 Jefe de Nacional cuando Iñaki Gabilondo ocupó la Dirección de Informativos en un tiempo irrepetible. Director del TD2 con Manuel Campo Vidal presentando, tras el triunfo del PSOE. Le recuerdo, les recuerdo a todos, a gatas, ayudando en mi primer TD3, cuando Eduardo Sotillos, como portavoz, nos contó en directo en el estudio, entrando con el programa comenzado, que el Gobierno había expropiado Rumasa, lo que supuso una gran conmoción. Fue él quien me recomendó para ese puesto, y nunca me lo dijo.

Más telediarios, uno de los periodistas que más tiempo ha estado en pantalla. Luego llegarían las otras cadenas, poner en marcha los informativos de Telecinco, Telemadrid, la vuelta a TVE para iniciar “Los desayunos”, de los que lo echaron malamente.

Noté que algo había cambiado en esta sociedad cuando la gente empezó a confundirlo con “el otro Mariñas”, cuando la zafiedad anuló su recuerdo. No era un periodista más, incluso entrevistó a Sadam Hussein o Gorbachov y moderó uno de los primeros debates electorales entre Felipe González y José María Aznar. González le concedió la primera entrevista televisada tras perder las elecciones y abandonar la Moncloa.

Era enormemente atractivo desde sus ojos azules (que apenas se veían así en cámara), cálido, sensible, progresista, inteligente y culto, irónico, divertido, cautivador, y alguna vez sus fantasmas le vencieron. Ahora estaba bien, llevando una vida sana y esperanzado. Lo cierto es que empieza a doler demasiado ver como amigos y brillantes profesionales desaparecen. Estas edades son muy malas. Y uno se queda un poco tronchado. Aunque con el convencimiento de que hay que aprovechar de la vida cada segundo. Al menos, que alguien recuerde el auténtico valor de Luis Mariñas. Luis, que nadie se confunda.

LA FÁBRICA DE SUEÑOS (A los compañeros de CNN+)

 Hace ahora 3 años justos que terminó mi trabajo en RTVE, y, lo que era mucho peor, en Informe Semanal. La vida siguió y siguió bien, explorando nuevos horizontes que resultaron -algunos- luminosos.

 Quiero dedicar a los compañeros de CNN+ (que hoy concluyen también una etapa) fragmentos de un largo relato mío de esos que se escriben como terapia: ÚLTIMO TRABAJO EN LA FÁBRICA DE SUEÑOS. Y no es casual recurrir al tópico de los sueños.

Va para todos. Y en particular para mi amigo del alma Juan Tortosa que ha pedido directamente el finiquito porque no quiere trabajar para Telecinco. Para Iñaki Gabilondo figura cumbre del periodismo español, hombre tan comprometido como entrañable. O para Antonio San José. Para la coherencia de todos ellos. Que es duro a estas edades pensar en los cambios.

  Pero también lo dedico a quienes tienen todo el futuro por delante con un presente (de esos que nadie puede quitar) esplendoroso como Silvia Intxaurrondo. O Carmela Ríos. Con esas ganas de trabajar base del genuino periodismo. En fin, a todos. Porque entiendo muy bien cómo se sienten.

La fábrica cierra sus puertas. O hace tiempo que lo hizo. O ya no las abrirá más para mí. Pero, si lo pienso bien, tampoco para los otros, los que cada día irán y ficharán la entrada y la salida como si todavía se elaborase el producto. Debo pensar en lo positivo: he sido una privilegiada, pocos consiguen vivir de lo que le gusta. Yo sí: me pagaban por trabajar en una fábrica de sueños. Los inventábamos de todos los colores y tamaños y, aún hoy, en este mundo que mira pero no ve, la empresa sigue acreditando una trayectoria consolidada en el mercado. Cada vez menos, eso es cierto. Nosotros fuimos los pioneros pero luego -al calor del negocio- surgieron muchos competidores. Sus departamentos de finanzas hablaban de una tarta a repartir y, aunque pareciera un contrasentido, no lo era probablemente asemejar ese dulce jugoso, colorido y siempre tan apetecible, a la fría contabilidad de los números. Porque no manufacturábamos tuercas en serie, ni siquiera embutidos, y me gusta creer que toda la entidad estaba impregnada del mismo espíritu.

(…)

Puede que nunca los sueños que fabricábamos hayan volado completamente libres o quizás sólo salieron algunos, a determinadas horas de la madrugada o, sí, justo en el momento de cerrar los ojos, con alas de águila que penetraban en las mentes dormidas de los clientes llenándoles de luz. La tomaban del reflejo de una montaña en una cumbre nevada, fresca y virgen y la depositaban al lado de su almohada. Recuerdo que una vez le pusimos a la luz color de magia, olor de tierra mojada y sabor –dulce y amargo- a cilantro, era una mezcla muy original. La luz es básica en un sueño. Abre horizontes, relaja. Los sueños oscuros en cambio suelen desembocar en un despertar constreñido y con mal sabor de boca. Como mínimo hay que poner una luna llena o dejar suficiente paz, tiempo y distancia como para que el cliente se sienta iluminado por las estrellas y aprecie los contornos. En esos casos el sueño oscuro puede dar un resultado excelente, pero es muy difícil dar con el tono justo, depende de numerosas variables. Se logra quizás por un sexto sentido o por experiencia. Ambas cosas, una u otra.

(…)

Lo importante sin embargo -y a veces se olvida al trabajar con material tan etéreo- es el contenido, dulcificar una realidad o un temor que angustia o convertirles en sultanes o sultanas de un harén de belleza. Sí, eso es precisamente lo más preocupante. El trabajo se dirige a seres humanos vulnerables al estar dominados por el subconsciente y haber desaparecido sus defensas racionales. Creo que aquí radica su trascendencia y la gran responsabilidad de los creadores, de los directivos, de todos. Hay que tener mucho cuidado, por ejemplo, con no llegar a crear adicciones y obsesiones. Los clientes que las padecen merecen un trato exquisito. Algunos piden casi cada noche alas y que les lleves sobre mares y montañas sin detenerse jamás. No se puede volar dormido eternamente para despertar en la misma cama y en las mismas cuatro paredes, para ir a la misma problemática fábrica seguramente. No se puede correr toda la noche, y noche tras noche, en busca de un sueño en el sueño o huyendo de un miedo. No es saludable nadar sin destino ni siquiera en aguas transparentes o vagar en barcos que nunca llegan a puerto. Y he comprobado que tras un período de sueños raquíticos con alfombras rojas donde ser aclamado o viajes narcotizantes a fiestas y saraos, quien más quien menos termina por aferrarse a sueños de vuelos interminables o travesías de conejo persiguiendo una zanahoria inexistente. Hay que ser muy preciso. A estos clientes se les debe dar, con mucho tacto, variaciones, opciones diferentes. Ni el sueño más hermoso sirve si se convierte en obsesión. Procuro, hasta para mí, aprender a distinguir la frontera entre el sueño y la realidad. Hacer que el uno sea soporte de la otra y ambos se alimenten para crecer.

(…)

A estas alturas de la Historia ya no sirven nuestros sueños, son otros los que venden y puede que nosotros no supiéramos elaborarlos.

Pero ya no sé con qué soñaré ahora. Habré de buscar alguna pequeña industria artesanal donde empezar de nuevo de alguna manera. Una producción selectiva para algunos amigos, mi familia y para mí misma. Porque todo lo que van a ofrecerme en las grandes factorías consolidadas para mi disfrute son sueños delgados, famélicos, con urticaria y alzheimer, desteñidos, con olor a salfumán y estiércol, con sabor a lejía, bellota verde y pez de río crudo. Y pesadillas, muchas pesadillas que, luego, maquillan y entran como pueden en las mentes indefensas que duermen para destilarles la idea imprecisa de un mundo mejor, que ya no es un sueño, ni una verdad. Mi último trabajo en la fábrica teje pues imágenes de naturaleza, tiempo, trascendencia, una brizna de esperanza. Mezclaré todos los resortes que conozco y, para imbuir mayor nivel de exigencia a los clientes, concluiré con un colofón («tariro» le llamabamos, ya ves qué confianzas) esperanzador, para hoy y para siempre:

Sueño es la caracola de mar que te lleva al paraíso para retomar la mañana y el «cafeconleche» con energía. Sueño es Segismundo sin salir de su encierro y sin ojos de la razón para saber. Quisiera seguir soñando en que los sueños que he de seguir fabricando como pueda, construyen pinceladas de ilusión que adornan la vida. Mi sueño es soñar con sueños que vuelan y que caen como semillas en quienes saben que los sueños no son ciertos, pero ayudan a vivir. Ven conmigo -quienquiera que seas- a bañarnos en la luna y las estrellas, a alimentarnos del agua de mar desalado con sabor a proteína de fuerza, a perfumarnos con el magma de la tierra, a teñir de rojo sediento y lluvia de paz los días. Nos levantaremos descansados e iremos a trabajar -o a cobrar el subsidio- para poder comprar pollo, lechuga, aceite y sal y, ahorrando, esa pequeña oficina que construya sueños de mentira -reales mientras duren- para soportar la realidad.

El periodismo en la era de Wikileaks

 

Quien quiera puede saber -por múltiples fuentes-, las palabras textuales, las filtradas por quien destaca con un criterio subjetivo, las ya digeridas, todas las que se dijeron en el debate “El periodismo en la era de Wikileaks”. Ese hito por el que hemos tenido acceso a una masiva información confidencial que deja en cueros a muchos gobiernos, y que publican 5 grandes diarios del mundo. Qué os voy a contar que todavía no sepáis al respecto. Así que yo me voy por vericuetos personales para comenzar. Tal vez, sólo tal vez, os será útil. Apenas seré crítica, prefiero hoy sumar que restar.

Llevo el periodismo en las venas desde que, muy pequeña, comencé a leer el diario “Pueblo” que traía mi padre por las tardes. Frente al encorsetado entonces Heraldo de Aragón, aquel vespertino –atenazado como todos los medios por el franquismo- rezumaba una savia nueva que me cautivó. Había un tal Copérnico (nunca supe quién fue) cuyas sentencias recorté, guardé y me hicieron perder, por cierto. Y estaba Josefina Carabias, una pionera. Por ella entendí que las mujeres también podíamos hacer ese fascinante trabajo, cuando parecía que nos estaban negando todos, salvo coser, lavar y planchar. Hace muy poco, José Luis Sampedro, testigo del siglo, me contó que Josefina se empleó de camarera en el Hotel Palace para escuchar los secretos de los políticos que allí se reunían, y contarlos. En eso estriba todo, hoy y siempre. Luego llegaron… los malos tiempos, y ella se marchó a París de corresponsal.

Josefina Carabias

Así que entenderéis que, con wikileaks, haya vuelto a ser gozoso leer los periódicos y que ayer me encontrara en el debate plenamente en mi salsa. Porque allí se habló de periodismo todo el tiempo y con voces seleccionadas con especial criterio y sensibilidad, hasta sin complejos. Allí estaba mi querida Alicia Gomez Montano que me permitió despedirme del trabajo en TVE pudiendo dar rienda suelta a mi creatividad, y, que, a pesar de sus cargos directivos, es como una hormiga-obrera del periodismo. Y Nacho Escolar, a quién adopté (como heredero, sin que él lo supiera) muy poco tiempo después de conocer su trabajo. Y Giles Tremblet que, desde hace años, es como mi sueño de una Europa española y de un periodismo de altura. O Javier Bauluz, un premio Pulitzer español que en otros países estaría en los altares y que hoy lucha con empeño y coherencia por su periodismo humano. No conocía a Borja Bergareche de ABC, reivindicando su juventud -33 años y para subdirigir un periódico conservador- interlocutora. Ni a Javier Moreno, a quien uno ve en la distancia en el Olimpo de su alto cargo, pero que a mí me ha demostrado que, por encima de todo, ama el periodismo, vibra y lucha por él. Y abajo, en las butacas, había más periodistas –algunos en mi nómina oculta de herederos- y una ciudadanía anónima ávida de saber. Por tanto, yo estaba ganada y encantada.

Hasta cierto punto, claro está. Cuentan hoy que asistieron al debate 750 personas, hasta en salas contiguas, sentadas en el suelo. Casualmente igual –algunos menos- de los que congregamos en el acto #contrattacando, con muchos menos medios. No eran los mismos, éstos, mucho más jóvenes. Por tanto, debe haber unas 1.600 personas que se molestan en moverse para buscar respuestas. El acto en twitter y el propio eskup de El País fue seguido –eso sí- con una amplitud fuera de lo común. En casa, a punta de clic en el ordenador. Cuando Borja Bergareche, sobre todo, quería indagar quién era Assange, quién le financiaba, si El País había pagado por la información, Javier Moreno casi saltó al evidenciar que ningún político había pagado por los hechos hoy revelados. “Ni un fiscal general del Estado”, me apuntó después Nacho Escolar.

No es tiempo de Watergates, me había lamentado yo en el coloquio también… buscando ayuda. Allí el periodismo derribó a un presidente. Y de los EEUU, nada menos. Los que reivindican el poder de Internet, como Javier Bauluz por ejemplo, señalan poco después que periodismohumano es seguido por 30.000, 40.000 personas, pero… apenas nadie pone el euro semanal que piden para mantener la página. Un euro, por favor, sostengámosles. Empecemos a hacer algo.

Se debatió, brevemente, si wikileaks ha hecho el periodismo que no hacen los periodistas, y si prima el negocio sobre el servicio público. Lo que sí comprobamos a diario es que los grandes medios (especialmente los informativos de televisión) se han venido basando en un periodismo de declaraciones, sin profundizar en datos, contexto o análisis, por el cual, los hechos documentados y las opiniones de la contra-información parecen tener el mismo valor. Y, para captar atención y vender, han explotado el espectáculo, el impacto sin fondo, el pasar a otra cosa porque todo nos aburre. ¿Hay tiempo todavía para estimular el pensamiento crítico y que la sociedad reaccione?

Lo que estamos viendo de nuestros políticos (aposentados muy tranquilos en sus mentiras a los ciudadanos) debería desatar una revolución, pero igual se convierte en un consumible más, que olvida y pide otros. Los hechos de estos políticos que cada día acaban con uno más de nuestros derechos, en total impunidad, porque creen que pueden jugar con la ciudadanía en el tablero del poder. Hasta ahora, sí han podido.

Hay irritación y rebeldía en una parte de la sociedad, conformismo y/o miedo en la mayoría. Algunos si se están moviendo, hay -pese a todo- un interesante caldo de cultivo. No sabemos cómo canalizar todo ello. Echarse a la calle no sirve para nada, pero pulsar una tecla del ordenador o el dispositivo móvil –solo- tampoco.

Sí veo el periodismo que siempre estuvo haciéndose huecos, y otro que a lo mejor despierta. Y que una parte de la ciudadanía se ha divorciado de él porque lo considera parte del problema. Mucha tarea por hacer. Pero ayer mi desánimo de los últimos días se enchufó al periodismo de quien aún puede hacerlo con amplia difusión… y me subió el nivel de las pilas. Quizás todos deberíamos buscar como recargarnos. Nos necesitamos.

 

Tiempos de héroes

Se llama Bernie Sanders y es un senador independiente por Vermont en pacto electoral con el Partido Demócrata de EEUU. Tiene 69 años y es el único político que se declara allí abiertamente socialdemócrata. Pese a las enormes dificultades para sortear el bipartidismo norteamericano, Sanders mantiene en su Estado el 65% de apoyo popular.

Sanders ha estado hablando en el senado durante 8,30 horas seguidas en contra de la prolongación de las bajadas de impuestos de Bush, entre ellas las que benefician a los ricos. Las ha impulsado Obama, junto a Clinton y junto a los republicanos, unidos todos como una piña. Este viejo luchador fue el disidente. Su largo parlamento trataba de impedir la aprobación de la prórroga.

Dicen que no es un “filibusterismo” en el más estricto sentido -una técnica de obstrucción parlamentaria constitucional en ese país-, pero mucho se le parece. La web del Senado estadounidense se colapsó para oírle clamar contra el poderío de su país que sin embargo desarma a las clases medias.

Paul Krugman analiza hoy en El País lo que implica la medida impulsada por Obama: “El presidente está sentando las bases fiscales para que se dé otra situación de rehenes de aquí a un año”. Obama había tachado de “puristas” a quienes le apoyan pero se oponen a esta decisión fiscal. Con matizaciones, el premio Nobel de Economía concluye:

La cuestión es que, al mostrarse más enfadado con sus preocupados seguidores de lo que lo está con los secuestradores, Obama ya está dando muestras de debilidad y dándoles a los republicanos buenos motivos para creer que pueden conseguir otro rescate. Y se puede dar por hecho que actuarán en consecuencia”.

Tendremos que preguntarnos muy seriamente qué diablos está ocurriendo en el mundo que no nos han contado ni, aún, los papeles de wikileaks. Está rendición incondicional con la sociedad servida en bandeja a no sabemos quién, ni por qué, el hambre para hoy y la penuria para mañana. Entretanto sabemos que no todos se conforman. El 60% de la población estadounidense –ésa a la que se califica de tonta en Europa- está que trina por la claudicación de Obama a los privilegios de los ricos. Qué vamos a contar que no sepamos y suframos. Contemplamos con admiración y envidia una Constitución (todavía) en vigor que permite cosas tan hermosas como el “filibusterismo”, unas Cortes parlamentarias que permiten la disidencia, unos políticos que la ejercen.

¿Nos informan, por cierto, de todo esto los telediarios? Igual merecería le pena. Sobre todo en los que, presuntamente, son públicos (bien común) y no persiguen intereses privados. Pero, hombre, si hasta disponen de anécdota de ésas que entretienen y una película histórica para apañar una lucida pieza audiovisual.

En “Caballero sin espada”, un pardillo, léase idealista, ejerce el filibusterismo magistralmente dirigido por Frank Capra e interpretado por James Stewart. Claro que fue en 1939 que la economía estaba bien fea, dónde va a parar. Claro que también ahora hay políticos como Bernie Sanders. En EEUU. Y lo que emociona ver a esos héroes aislados que se llevan todas las tortas, con perdón, y que solo parecen triunfar en las películas.

Comienza un nuevo día de la marmota

Mientras los viajeros en tierra lloraban en los aeropuertos y la ciudadanía se irritaba con los privilegiados controladores –más que nadie muchos privilegiados periodistas-, mientras nos lo contaban exhaustivamente y el gobierno decretaba el estado de alarma, la gasolina registraba un subidón épico: un 3,36% en las dos últimas semanas. Ya está, en España, a 1,23 euros el litro de la más común, a un paso de su récord en 2008. En la UE también se ha incrementado el precio de los carburantes. Algo más. Lo pagan, a 1,40, solo que ellos ganan el doble y el triple que nosotros de sueldo. Y no parece muy proporcional.

La debacle financiera de 2008 venía precedida de un alza histórica tanto de los carburantes como de los alimentos, convertidos ambos en materia de especulación. Ahora hay barra libre para todo.

Varios factores influyen: la depreciación del euro frente al dólar. El mayor consumo de los países emergentes. La reducción de la producción. La especulación. Me ha encantado este titular tan descriptivo: “Apetito por las materias primas”. Los mercados, entiéndase. Nada, chicos, no os privéis. Todo ello para que el barril de Brent ande ya por los 91 dólares en tendencia alcista. En el fatídico verano de 2008 se puso en más de 140.

Como vemos, el alza actual de la gasolina no se corresponde absolutamente con el precio del barril. Lo que ocurre es que los países, en especial España, lo han cargado de impuestos. En tanto, los emergentes subvencionan el combustible.

Los males que los expertos nos auguran por la elevación de la gasolina son muy poco halagüeños: subirán los precios de todo y se frenará el crecimiento. De todo lo leído, destacado ahora este párrafo:

“La subida del petróleo supone, de forma automática, incrementos en la inflación. Y eso puede llevar también al BCE a endurecer su política monetaria (subidas de tipos, abandono de las compras de deuda pública, menos facilidades financieras a la banca), como algunos consejeros del banco central piden ya. El efecto en el crecimiento también sería inmediato. En un reciente análisis, el organismo supervisor calculaba que un incremento del 10% en el precio medio del crudo restaba tres décimas al crecimiento del PIB en la eurozona en tres años. Y situaba a España entre los cinco países más vulnerables”.

Todo esto se cuenta en esas aburridas páginas económicas de los periódicos más serios. Los desinformativos de televisión siguen dando la barrila con los controladores. O dedicando un apartadito discreto –en el mejor de los casos- a las ya terribles revelaciones de wikileaks. Incluso con errores de bulto que es aún mayor delito. Puñaladas traperas y gracietas varias también tendrán preferencia. Y volveremos a llorar e indignarnos, que tanto desahoga, por la caída de una estrella del cada vez más sucio deporte de competición.

Hoy, también, es el día ése en el que se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos ¡Qué bonito cuentan que fue aquello! Y se entrega el nobel de la paz. No se entrega, vamos. Que China no deja salir a su chico, Liu Xiabo, condenado a 11 años de cárcel por redactar un manifiesto democrático. Una venteina de paises no acuden al acto, en solidaridad con China. Unos por ser tan dictatoriales como ella, otros por mantener negocios que no quieren perder. Merece la pena destacarlos, el conchabeo político tiene grados: Afganistán, Argelia, Arabia Saudí, Argentina, China, Colombia, Cuba, Egipto, Irak, Irán, Kazajistán, Marruecos, Pakistán, Rusia, Serbia, Sri Lanka, Sudán, Túnez, Venezuela y Vietnam.

Y nada, entretanto, a Assange lo tienen incomunicado. Digo yo que será para que nadie le agreda o le diga cosas feas, o le abracen con demasiada efusión. Este sábado, la ciudadanía no mediatizada pedirá su liberación y libertad de información.

Una chica de twitter, me ha recordado lo que yo digo siempre, que vivimos en el permanente día de la marmota. Con lo útil que es para todos la memoria y la cooperación.