Un recibo pagado es “prueba inexistente” para el Ayuntamiento de Madrid

Quiero plantear hoy dos cuestiones que prueban las disfunciones del sistema y la indefensión ciudadana. Prestad atención en primer lugar a este recibo:

Fue el 10 de Junio. Acudía a una aciaga reunión. Aparco el coche en el Paseo de la Castellana de Madrid. Me dirijo a la máquina para recoger el distintivo de aparcamiento. Como es bien evidente, son las 18,49. Me cruzo en el trámite con la funcionaria  a cargo del asunto (o empleada de una subcontrata, según nos advierte un comentario, que las privatizaciones encubiertas salen por todas partes). Morena, pelo corto, 1,60, y unos 80 kilos de peso. Intercambiamos miradas. Me ve colocar el papel en mi coche.

Cuando salgo casi a las 9 de la noche, tengo una multa en el parabrisas. La ha puesto a las 19,15 y, dado que el 11 es festivo, me cubre hasta las 9,02 de la mañana del día 12. No entiendo nada. A la mañana siguiente, llamo a un teléfono que me facilitan en el 010. Una muy competente empleada, me explica, aún siendo día no laborable, que habré de presentar un recurso cuando llegue la multa a mi casa.

Y, en efecto, me la envían. Redacto un recurso y adjunto el distintivo pagado. Me veo obligada a dirigirme a la oficina de la calle Albarracín instalada al efecto. Es un impresionante edificio donde incluso hay departamentos diferenciados para particulares y taxistas. Un auténtico gentío aguarda que salga su número. Al corresponderme el turno observo que un letrero advierte que no se hacen fotocopias. El ayuntamiento más endeudado de España, el de las megaobras, no facilita a los ciudadanos a los que multa una sencilla fotocopiadora, aunque obligara a pagar la copia. En las vueltas que he dado para aparcar, he visto que no es zona comercial y no hay ningún establecimiento que me facilite esa labor. Tendría que ir caminando hasta encontrar alguna tienda, coger el coche de nuevo, volver a intentar aparcar, volver a sacar número, esperar… Opto por fotografiar el recibo.

Cuál no es mi sorpresa cuando me llega la resolución del recurso. Lo desestima:

Lo básico es esta frase: “la inexistencia de pruebas suficientes en contrario no desvirtúa los hechos de la denuncia formulada”. Es decir, que no había distintivo, cuando sí lo había y lo adjunté. ¿El distintivo no es “prueba suficiente”? Y resulta que, repasando viejas multas, veo que siempre es el mismo argumentarlo. ¿Quién revisa los recursos? ¿Con qué criterios?

Y ahora la segunda cuestión. Aunque la edad parece ser me apartó del periodismo activo en TVE, no se evaporaron las esencias de la profesión. Llamo a la oficina de prensa del Ayuntamiento de Madrid, esbozo mi curriculum, y digo que quiero una entrevista con la Jefa de Multas de circulación. Me piden un email que contesta la que parece ser directora de comunicación, Verónica San José:

“Para las atenciones a los medios de comunicación siempre suele hablar otra persona de multas que no es la Jefa del departamento. Necesitaría conocer, si puede ser, algún detalle más del objetivo de tu entrevista: para qué medio es, si vas a hablar con más personas…En fin, ya sabes..Un saludo y espero tus noticias”.

Mis noticias le llegaron el 28 de Noviembre y no ha habido contestación. Le dije que no me importaba quién hablara, le expliqué con detalle lo que quería, cómo lo iba a abordar, pero le expliqué que de entrada lo publicaría en mi blog nada más. “De cualquier modo, confío en que un ayuntamiento moderno como el de Madrid sepa de la importancia del periodismo virtual”. Unos días más tarde, demostramos con el manifiesto la vitalidad de la Red. Pero ni por ésas –o por ésas, precisamente- me ha contestado. Actitud asombrosa dada la pasión que últimamente demuestra el PP -que gobierna el Ayuntamiento de Madrid- por la libertad de la Red.

Sin cesar, nos quejamos de los males actuales del periodismo, entre ellos, y no el menor, no elaborar información propia, sino copiar y pegar. Pero resulta que las autoridades y administradores que pagamos con nuestros impuestos –que sin nuestros votos habrían dedicarse a otras labores- no disponen de tiempo para atender a un periodista independiente que no cuente con una masiva audiencia. Ni siquiera de unos minutos para responder un email en cualquier sentido. Nos están privando, y privan a la ciudadanía, de una información esencial.

Le había pedido en el mío corroborar la cifra publicada que calcula en 12.000 las multas que tramita diariamente el ayuntamiento de Madrid. Quería saber cuántos recursos, en número y porcentaje, se admiten y son saldados a favor del supuesto infractor. Qué baremos se aplican. Y añadía: Me interesa conocer, tanto en este caso como en los demás que plantee, quién ha revisado el recurso y quién ha llegado a semejante conclusión. O si viene de plantilla la respuesta. Y algo más, si la agente que obró de esa manera y se ratificó en su denuncia, lo hizo por incompetencia o mala fe, y si va a ser sancionada y apartada del servicio. O si le ampara una suerte de impunidad en la que puede poner multas sin ninguna justificación.

90 euros me van a costar los errores o la arbitrariedad de toda una cadena que rige los destinos de los ciudadanos que residimos en Madrid. Impune en su cometido, queda abierta la puerta para que lo repitan siempre que les venga en gana.

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