Cuando vinieron a por mí…

Como todas las frases repetidas, el “ Cuando vinieron a por mí… ya no quedaba nadie que pudiera hablar en mi nombre” se ha convertido en un tópico… desactivado. La reiteración produce esos efectos en el infantilizado y vacuo mundo actual. Pero lo cierto es que responde a un hecho trágicamente real: la pasividad social alemana que permitió el triunfo del nazismo. Y de sus métodos. Curiosa la historia de su auténtico autor, Martin Niemöller. Tras el apoyo y el silencio, reaccionó tarde y… también fueron a por él. La ingenuidad poco experimentada acude, asimismo, a quitar hierro a la amenaza. Hablar de esto es provocar la jocosa alusión a la Ley Godwin. Y, sin embargo, algo muy grave está ocurriendo.

Primero fueron, sí, quizás a por los funcionarios. Inicialmente a los de la Administración. El neoliberalismo, ya sabemos, detesta lo público, en particular lo que puede brindar beneficios privados y, de él, solo adora las fuerzas que guardan… «su» seguridad. Y como no éramos funcionarios de la administración… nos callamos. Luego se lanzaron a por los sindicalistas que –mal o bien- equilibran el poder del empresariado si decide ejercerlo arbitrariamente. Tampoco hicimos nada. Todo lo contrario, teníamos ya sectores del pueblo llano a quienes enfrentarnos y odiar, olvidando a los auténticos culpables.

Los ataques llegaron después a otros funcionarios: los de educación y sanidad. A los servicios esenciales que ellos prestan a todos. La tijera ha funcionado a placer del mando. Algunos, muy conservadores, nunca pensaron que la plaga les alcanzara. Pero ahí está. En la ejemplar defensa de la educación y la sanidad pública que sus profesionales llevan a cabo, aún hay elementos que quitan pancartas contrarias al PP, como si los recortes llovieran del cielo.

Los autónomos y PYMES, tan queridos de Rajoy, tampoco pensaron que tendrían que echar la persiana definitivamente. Y así ha sucedido. En la huelga general del 14N di un paseo por mi barrio comprobando que comercios que abrieron en la anterior (29 de Marzo) estaban cerrados. Para siempre. Por quiebra. Debíeron pensar entonces que el asunto no iba con ellos.

Las exultantes expresiones de muchos ciudadanos el 21N de 2011, se han tornado sombrías, porque disminuyen su dinero, sus servicios, y su esperanza. Los parados que daban por hecho encontrar trabajo –incluso un familiar me lo dijo- siguen desempleados y, muchos de ellos, sin subsidio. Medio millón de personas más se han quedado  en la calle en este año. Nos dicen, sin sonrojo, que el próximo habrá muchas más en esa situación.

    Los emigrantes ¡ay! ellos sí lo sospechaban. Nada gusta más a la mente obtusa que culpar de sus desgracias al igual, y no al poderoso. Los estudiantes, dado que el Estado Mercantil y orweliano no quiere demasiada gente instruida, y mucho menos crítica y que ejerza ese derecho. Hasta a los bomberos han dejado en precario porque es más lucrativo reconstruir que prevenir.  Los enfermos. Dudo que previeran que también “irían a por ellos”. No son rentables. Curar dolencias graves sí lo es… si se paga. Por eso se privatiza. Los discapacitados. Los cuidadores de dependientes. Los mineros. Los niños con menos recursos. Las mujeres, tras tantos años de logros. Larga la lista de agraviados, siempre separados por parcelas y, a ser posible, enfrentados, en la que cada poco cae alguien más. Los ancianos, el nicho electoral de los conservadores, se encuentran con repagos farmacéuticos, merma de su poder adquisitivo en las pensiones… y la Tijera de Damocles sobre su futuro. Todo lo que parece intocable cae, además de personas y servicios fundamentales, Iberia, AENA, RENFE, el Registro Civil, todo es susceptible de lucro y prebendas para los elegidos por el poder. 

 Jueces, fiscales, abogados también han constatado que peligra la esencia de la Justicia para todos. También van a por ella, a por ellos. Y los nuevos códigos de leyes son arma contra todo ciudadano que proteste. Incluso pasivamente. El Penal, en opinión del CGPJ –poco sospechoso de izquierdista-, va más allá de lo que Franco se atrevió a implantar y el ministro explica, como un monarca o inquisidor medieval, que gobernar implica repartir dolor.

Siguen apostando contra las víctimas de la especulación financiera y la corrupción porque estas lacras no se persiguen, se amparan. Lo mismo que la evasión y elusión fiscal, mientras suben los impuestos para el conjunto de los ciudadanos. También han ido a por la objetividad de los medios públicos de comunicación que es la única vía que utilizan muchos ciudadanos para “informarse”. Es más útil a la eficacia del objetivo engañar y manipular.

¿No dijimos nada? Cuando aún no iban a buscarles, jóvenes, funcionarios, profesores, enfermeras, algunos médicos, estudiantes, yayoflautas, empleados y desempleados, economistas, investigadores, profesionales de toda condición, protestaron –protestamos e informamos- por el tsunami que iba a devastarnos. Pero muchos callaron, nos dejaron solos incluso en la defensa de sus propios intereses, y la marea destructora siguió avanzando. ¿Hasta dónde lo hará?

La zanahoria para liebres irreflexivas está colocada ahora en 2014. Pero hace 3 meses tan solo, Rajoy la había puesto en Junio de 2013. El FMI nos había dicho que en 2012. La UE proclamó solemnemente que sería en 2011. En 2010, dijo el entonces Comisario Europeo de la Competencia, Joaquín Almunia.

Y si algún siglo venidero llega esa recuperación ¿cómo será? ¿Macroeconómica o para que la noten el común de los mortales? ¿Volveremos a atar los perros con longanizas como decimos en Aragón? Bueno, el déficit griego y portugués sigue aumentado pese a todas las medidas de austeridad o la venta de todo su patrimonio público a manos privadas. Tanto ellos como nosotros entregamos las mermas al pago únicamente de los intereses de la deuda… que crece y crece. Eso sí, los ricos registran cada vez mayores beneficios. Gravísimos datos de aumento de las desigualdades sociales –con todo lo que implica- y una aclaración neta en el horizonte acerca de las políticas que se nos aplican: “ solo un par de pequeños países bálticos han experimentado pequeñas recuperaciones parciales de sus depresiones económicas, pero siguen siendo mucho más pobres de lo que lo eran antes de la crisis”, explica Paul Krugman. Ah, e Islandia, donde los ciudadanos tomaron las riendas y crece al 3%.   

 Y lo peor…cuando se va a por los ciudadanos y éstos “aguantan” y se dejan hacer y “no quieren saber”, la voracidad no tiene límites. Hay aún mucho con lo que arrasar. Y un día ya no habrá nadie que pueda auxiliarnos.

 *Publicado en eldiario.es

Un informe de Intermon Oxfam abunda en lo que el neoliberalismo imperante entiende por «recuperación». 18 millones de pobres en 2022.

Lo último: pagar a plazos la alimentación

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Me quedé petrificada al leer el gran cartel: El Corte Inglés financia las compras de alimentación en su supermercado en el período de Navidad. Hasta tres meses sin intereses, después con «los de cualquier crédito» en esa entidad: el 18% anual de TAE. En las redes sociales me han contado que hay similares “ofertas” al menos en Carrefour y en Eroski. Es decir, no se prive Vd. del jamón ibérico, los langostinos o el capón, coma un día y digiéralo a lo largo de 2013 pagando cada mes. Son tan entrañables estas fechas.

El ingenio de este país –es casi lo único que tenemos a raudales- imaginó enseguida en Twitter, cómo sería el desahucio de las nécoras ingeridas en diciembre allá por Marzo, si no se ha satisfecho la cuota. O los requisitos para comprar angulas que, sin dudar, exigirían hipotecar al menos el piso. 175 euros el cuarto cuestan, congeladas, según me enteré de casualidad hace poco en una tienda no de las más caras. Hubo también quien vio “una gran oportunidad para que las familias puedan disfrutar de una navidad”… como el consumismo manda.

No, no hemos aprendido nada. Hay quien por más que se dé mil cabezazos contra la pared, seguirá embistiéndola. Se puede entender endeudarse para pagar la carrera universitaria de los hijos –ahora que el gobierno del PP la ha vuelto prohíbitiva-, por una enfermedad, pero ¿para comer de lujo en Navidad?

En un país al que ya ha llegado el hambre textualmente, en el que la precariedad se extiende como marea incontenible, habrá quien sucumba a la tentación de comprar a crédito las gambas y las almejas para comer unos días, ahora sí, “por encima de sus posibilidades”. O quien tenga que aprovecharla para comprar unas tristes patatas o filetes de pollo, lo cual es dramático. No sé con qué frecuencia se dará el caso, pero, indudablemente, la oferta está pensado para un gran gasto, para el lujo, es decir, lo accesorio. 

 Con esta medida se traspasa una barrera que dice muy poco de la “Marca España”. ¿Qué más se puede financiar que la alimentación? ¿Qué más se puede ofrecer al infantilismo y avidez de placeres inmediatos que pagar a plazos una comida, dos o cuatro? Se la merecen, pobrecitos, “está todo tan mal”. Que nos quiten lo bailao. Lo que venga después ya se verá…

Instructivas noticias viejas

Es tal la sinrazón y el agobio de la actualidad en estos días, que recurro a noticias viejas. La hemeroteca siempre ilustra sobre por qué suceden las cosas en el momento que vivimos, cómo se han gestado. Incluso qué cabe prever para el futuro.

Noticias del último verano, primero.

En Septiembre, la deuda pública (que Zapatero dejó en el 68%) subía a su mayor nivel en un siglo: 75,9%. En 800.000 millones de euros de débito nos han metido los sucesivos gobiernos y su complacencia con los «mercados».  Esperan que llegue al 90,3% el año próximo. La gestión del PP, como se ve, está siendo ejemplar.

En el mismo mes nos decían que «El ahorro por los ajustes se destina a pagar intereses». No deuda, intereses tan solo.

¿Quién lo costea? «El 40% de los asalariados ya paga más impuestos que sus jefes«, según datos de Hacienda.

Madrid, Baleares y Valencia (PP) renuncian a 444 millones del impuesto de patrimonio.

El coste de los medicamentos para los pacientes sube un 36% por el copago.

Los alemanes ricos duplican su patrimonio en 20 años y crece la brecha social.

El déficit portugués sigue aumentado pese a las medidas de austeridad.

España. Más de 170.000 empleados públicos han perdido su trabajo en lo que va de año (Septiembre, 3 trimestres.

Ésta es de 2011. El presidente de la patronal madrileña (Arturo Fernández) coloca a la mujer de Ignacio González de vicepresidenta, causando malestar en el gremio. Grandes destinos les aguardaban.

Enero 2010. Almunia, entonces comisario europeo de la competencia: 2010 será el año de la recuperación.

Enero 2011:

UE declara: 2011, año de la recuperación económica y el control financiero.

Esperanza Aguirre: «El año 2011 va a ser el de la recuperación del optimismo«. Un par de meses o tres les duró a los ingenuos votantes del PP. Quiero decir a los ingenuos entre sus votantes.

2012:

Lagarde: 2012 debería ser el año de la recuperación.

Septiembre 2012. «Rajoy pone fecha a la recuperación: Junio de 2013»  

Dos meses más tarde, en noviembre: «Rajoy sitúa en 2014 como el año de la recuperación económica de España».

Para saber «cómo» será «la recuperación» basta volver a leer este artículo. Y «cuándo», ah¡ ése es un misterio insondable. Pero las zanahorias ayudan a caminar.. a las liebres… más tontas.

José Luis Sampedro me contó ayer una «noticia» mucho más vieja (recordando hasta las comas a sus casi 96 años). De comienzos del siglo XIX, que conoce por sus muchas lecturas. La décima que se cantaba en tiempos de Fernando VII. En loor de multitudes –más o menos que esto es España- Adam Smith, y Jean-Baptiste Say, entonces se ensalzaba la «libertad», en lugar de la austeridad y la libertad también, pero solo «de mercado», como ahora. Y aún así, no marchaban las cosas bien para el pueblo.

«Señor Don Martín Garay,

Vd. nos está engañando,

Vd. nos está sacando

el poco dinero que hay.

Ni Smith, ni Bautista Say,

enseñaron tal doctrina,

y desde que Vd. domina

la nación con su maniobra,

el que ha de cobrar no cobra

y el que ha de pagar se arruina«.

Martín Garay era el ministro de Hacienda. Hay cosas que aquí nunca cambian.

Carta de los médicos en defensa de la sanidad pública

Por qué los médicos están en contra del Plan de Medidas de Garantía de la Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público de la Comunidad de Madrid, y han pedido su retirada.

Los firmantes, Jefes de Servicio y de Unidad del Sistema Madrileño de Salud hemos pedido la retirada del Plan propuesto por la Comunidad de Madrid porque creemos que compromete seriamente la calidad y la universalidad de la Sanidad pública madrileña con la que estamos decididamente comprometidos por razones éticas y profesionales. Nuestro único objetivo es la salud y el bienestar de los pacientes.

La Consejería ha anunciado un Plan de venta y privatización de seis hospitales y de un número sin definir de Centros de Salud de titularidad y gestión pública a empresas privadas con ánimo de lucro. El único argumento para ello es la necesidad de abaratar costes. Sin embargo,

1- No es cierto que la sanidad privada sea más barata que la pública. En los países en que coexisten ambos sistemas el gasto sanitario por habitante y año es mucho más alto y la aportación de gasto público para ello también. Los ejemplos en España así lo demuestran.

2- Mantener un sistema sanitario público de calidad es costoso porque la población demanda una asistencia de calidad con tecnología y recursos modernos y eficientes, como los que ahora tenemos en nuestros hospitales.

3- La sanidad pública no es gratuita, como se ha dicho, se paga entre todos con los impuestos y ello garantiza la equidad en el acceso a los servicios sanitarios de calidad.

4- Los hospitales que quieren vender están entre los menos costosos de la Comunidad. La aportación económica que la Comunidad de Madrid pretende pagar a los nuevos dueños es superior al coste actual. Por tanto las empresas que los compren van a tener beneficio con el dinero de nuestros impuestos.

5- Los médicos del Sistema Público no estamos en contra de la existencia de hospitales privados, entendemos que la calidad asistencial en ambos es buena y compatible y que su coexistencia favorece la elección a aquellos pacientes que se lo puedan permitir. En lo que no podemos estar de acuerdo es en transferir recursos de la sanidad pública a la privada, como ha venido siendo habitual en los últimos años y como se pretende ahora con este plan que vende hospitales públicos eficientes a la sanidad privada.

Los médicos sabemos que existen todavía medidas y actuaciones que con nuestro concurso podrían optimizar los recursos sanitarios, para lo que ya hemos comprometido repetidamente nuestra colaboración, sin que hasta ahora hayamos obtenido respuesta. Hace falta una mejor gestión de los recursos sanitarios públicos, en la que desde hace años no hemos podido participar.

Pedimos que este ahorro, que en los centros privados se llamarían beneficios, se reinviertan en mejorar la sanidad pública de todos.

Además y muy importante, este plan pone en peligro la calidad de la formación de nuevos médicos, nuestra garantía para el futuro, al vender una parte de los hospitales que forman actualmente estudiantes de medicina y médicos residentes.

Por último, nuestras reclamaciones nada tienen que ver con intencionalidades políticas o con manipulaciones, ni tampoco con reivindicaciones salariales. Los médicos, igual que los demás profesionales de la salud, hemos sufrido recortes en nuestro salario y ampliaciones de jornada laboral y no hemos ido a la huelga porque estamos muy comprometidos con la estabilidad del sistema público de salud. Sólo así se entiende que médicos y profesionales sanitarios, los no sanitarios del sector, Colegio de Médicos de Madrid, Organización Médica Colegial, sociedades científicas, organizaciones profesionales, sindicatos y más de 900.000 firmas de ciudadanos coincidamos en buscar otra solución para garantizar la continuidad del mejor sistema público de salud que nunca hemos tenido.

Todo lo anterior nos lleva definitivamente a pedir la retirada del Plan de Sostenibilidad anunciado porque conduce a una irremisible pérdida de recursos para la sanidad pública y con ello a una pérdida de equidad en el acceso de los pacientes a los servicios sanitarios.

 

Vivir… antes de que sea tarde

«Morituri te salutant» por

Alberto Piris

Bronnie Ware es una enfermera australiana de cuidados paliativos, dedicada durante muchos años a atender a domicilio a pacientes en los últimos días de su vida (entre 3 y 12 semanas antes de morir), que ha publicado en Internet sus reflexiones sobre las conversaciones que con ellos tuvo en momentos tan críticos para quienes eran conscientes de la inminencia de su fin.

Sostiene que muchas personas siguen madurando en esos días finales y que experimentan notables transformaciones: pasan por etapas de negación, temor, irritación, remordimiento, insistencia en la negación y, por último, aceptación de lo inevitable. Pero todos ellos -afirma- alcanzaron la paz antes de partir, lo que habla muy favorablemente de su capacidad profesional en tales circunstancias.

Cuando preguntaba a sus pacientes sobre las cosas de las que se arrepentían o sobre lo que les hubiera gustado haber hecho de modo distinto, llegó a la conclusión de que hay cinco ideas básicas que afloran insistentemente en la mayoría de los encuestados, valga esta palabra aún en tan especial situación. En su blog los denomina “Lamentos de los moribundos” (Regrets of the Dying). Merece la pena comentarlos aquí.

Una gran mayoría de ellos deseaban “haber sido capaces de vivir su propia vida, no la vida que los demás esperaban de ellos”. Son las personas que en esos momentos cobran conciencia de los muchos deseos que acariciaron y que nunca alcanzaron; además, perciben que eso ocurrió a causa de las decisiones que ellos mismos tomaron o de las que omitieron. La conclusión de Ware es que conviene satisfacer a lo largo de la vida algunos deseos, pues “la salud proporciona una libertad que muy pocos reconocen” hasta que se pierde y ya no es posible recobrarla. Lamentablemente, millones de seres humanos mueren sin haber podido hacerlo nunca, y no por su propia voluntad sino por el hecho de nacer y morir en ese populoso mundo donde se carece de lo más esencial, que en Australia o en Europa nos resulta todavía tan ajeno y tan lejano, aunque a veces empiece en nuestras mismas fronteras.

Casi todos los pacientes desearían “no haber tenido que trabajar tanto”. Se arrepienten de no haber atendido lo suficiente la niñez de sus hijos o la compañía de su pareja. La enfermera aconseja a sus lectores que simplifiquen el estilo de vida y que reflexionen si necesitan ingresos tan elevados y si no sería preferible ganar menos pero abrir nuevos espacios y posibilidades de bienestar. Es evidente que entre sus pacientes tampoco figuraron los desahuciados españoles a los que la desesperación incitó al suicidio, llenos de espacios de bienestar que no sabían cómo rellenar.

Otra reflexión se formula así: “Me gustaría haber sido capaz de expresar mis sentimientos”, pensamiento frecuente en quienes para vivir en paz con los demás refrenaron su personalidad. La autora recuerda que la amargura y el resentimiento que esto provoca afectan gravemente a la salud, y que es preferible aceptar las imprevisibles reacciones de los demás, sorprendidos cuando uno se decide a ser sincero, porque a la larga el beneficio es recíproco y se liberan las tensiones creadas por la represión.

“Desearía haber mantenido más contacto con mis amistades”, es el cuarto pensamiento común que ella analiza. Muchos fueron quedando atrapados por la vida y alejados de las viejas amistades que tanto significaron en otro tiempo y tan positivamente les influyeron. Todos echan de menos a los amigos cuando están muriendo, escribe rotundamente la enfermera. No se trata solo de dejar bien arreglados los asuntos económicos en beneficio de las personas queridas: al final “lo que queda en las últimas semanas es el amor y las relaciones de amistad”.

La quinta y última idea, de sorprendente frecuencia, se presenta así: “Me gustaría haberme dejado ser más feliz”. Muchos no advierten hasta los últimos momentos que la felicidad es una elección, asegura Ware. Han vivido inmersos en rutinas y hábitos, y la supuesta comodidad de la familiaridad ahogó sus emociones y sus vidas. El temor a cambiar les hizo disimular para hacer creer a los demás que estaban contentos, mientras que en el fondo de su ser ansiaban reír abiertamente o poner en sus vidas algún elemento absurdo o insensato.

Estos comentarios sirven, al menos, para dos cosas. Por un lado, a los que formamos parte del mundo privilegiado, el que posee agua potable, luz eléctrica, libros y música, nos hace reflexionar sobre lo que realmente debería importarnos a lo largo de nuestra vida, para alcanzar sus etapas finales con menos cosas de las que arrepentirse y con una mayor sensación de dominio y control de la propia vida.

Pero, por otro lado, y quizá el aspecto más importante de todo lo anterior, es el contraste de esos cinco pensamientos con las condiciones de la vida real hoy prevalentes en tantos países donde su simple mención causa sonrojo. ¿Podría trabajar menos la mujer del Sahel que recorre diez kilómetros diarios para llevar agua a su familia y ser así más feliz? ¿O expresar sus sentimientos la niña afgana obligada a casarse con el viejo que su padre le ha elegido? Por último, una reflexión: la psicología aplicada ¿sirve lo mismo para los ricos y para los pobres del mundo? ¿Pueden éstos permitirse el lujo de pensar en cuidados paliativos cuando toda su vida es una lucha por sobrevivir día a día?

*Publicado en republica.com

*Me lo ha enviado Paco Altemir, y me ha parecido una interesante reflexión para los tiempos que nos está tocando vivir.

¿Nos merecemos a estos líderes?

Son líderes en distintas actividades. Los medios recogen sus palabras. Influyen, son “importantes”. Mucho más que el común de los mortales ¡dónde va a parar! Cada poco alguno de ellos, sin embargo, nos deja perplejo y desata nuestra indignación. Muchos los ven como hijos lógicos de la sociedad que les encumbra. Otros piensan que se han convertido en penosas excepciones de una ciudadanía que merece algo más de talento, ética y dignidad en las élites que le dan visibilidad. 

Cuesta creer que Gerardo Díaz Ferrán –ahora detenido por blanqueo de dinero y alzamiento de bienes- fuese elegido por lo más granado y numeroso del empresariado español para representarles. Que cuando ya atisbaban sus chanchullos y él quería alejarse del foco, no le permitieran ni dimitir para seguir regidos por él. No hacía falta ser un lince para ver por qué vericuetos se deslizaba el caballero, ni cuál era su talla (intelectual y todas las demás). Resulta extraño que una actividad que ama el emprendimiento, la apertura de cauces, pusiera en manos de Díaz Ferrán su imagen, que lo considerara, por tanto, el mejor de ellos. Claro que se comprende si miramos alrededor. A su cuñado, Arturo Fernández, por ejemplo, que escala puestos con verborrea y aspecto similar y que fue hasta consejero de Bankia, caso por el que está imputado. Otro, José Luis Feito, nos quiere mandar a Laponia (y  también es premiado con una consejería en Bankia) o, por poner el caso del ejemplar dueño de Mercadona, declara que el modelo de trabajo es el chino -sin derechos y sueldos miserables-.  

 Cualquiera puede repasar la presidencia de los grandes emporios, los consejos de administración y los “asesores” españoles y se encuentra con un personal que en muchos casos no responde a esos criterios de excelencia que dicen valorar. Ni siquiera se expresan bien, ni en su idioma, ni en otros. Menos, cuanto más alto se sitúan.

 Si pasamos a los desprestigiados políticos sucede algo similar. Es radicalmente imposible que la espuma que aflora sea la de sus mejores efectivos. Tenemos a un ministro que incendia la vida social a la manera de un tertuliano del cupo ultra. Solo que con consecuencias más graves. Empeñado en “españolizar” hasta a las nubes que pasan, retrotrae la educación a hace medio siglo y ha convertido la cultura en una mercancía. A un consejero de sanidad en Madrid, Javier Fernández-Lasquetty y Blanc, que hasta se permite mofarse de los profesionales de la sanidad pública. A la ministra del ramo, la del Jaguar gurteliano invisible en su garaje, que aconseja “remedios naturales” para ahorrar en medicamentos, mientras sin mover ni uno de sus bronceados músculos –seguro que hasta allí han llegado los rayos UVA- destroza uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. A la que dirige ese empleo que se despeña de mes en mes, mano a mano con la Virgen del Rocío. A un ministro del Interior que habla con Dios y lo cuenta. A otro que también debe hacerlo, aunque con el calvinista de los ricos a juzgar por sus decisiones en Justicia. Al de los gravámenes y regularizaciones de activos ocultos o al que cada mañana se desayuna con una sorpresa viendo que las cifras económicas no son las que él suponía y se empecina el crecimiento… negativo. A una secretaria de Estado de inmigración que atribuye al “espíritu aventurero” la dramática emigración de los jóvenes. A una líder regional, inflada de botox, que protesta con faltas de ortografía. A otra que habla con faltas… de coherencia y mucha desfachatez. A alcaldes y alcaldesas de grandes capitales que uno imaginaría de ediles de pueblos de 500 habitantes apenas tocados por el desarrollo. Por tener, tenemos hasta una diputada, Andrea Fabra, que grita exultante “que se jodan”, encantada con los recortes que nos practica su partido. A muchos otros que, como ellos, insultan la inteligencia cada vez que abren la boca. Un circo. Algo ocurre en nuestro país cuando gozamos en la cúspide de un presidente del gobierno como… Mariano Rajoy, no digo más. Y no andan muy lejos –en distintos grados- varios de sus antecesores y sus equipos.

  Los personajes populares, los que salen en la tele acaparando audiencia, están a un nivel similar. Un rosario del esperpento. Ay, esos que dicen ser “periodistas” por husmear en vidas privadas –con predilección por los fluidos sexuales- y cotillear sus hallazgos, haciéndonos soltar un respingo a quienes adoramos esta profesión. La auténtica.  

 ¿Por qué pues “disfrutamos” de estos líderes de poder y de opinión? ¿Por qué políticos preparados, con discursos coherentes, honestos -como pueden ser Gaspar Llamazares, Uxue Barkos, Ramón Jáuregui y otros diputados- no ostentan la mayoría del Parlamento? ¿Por qué personas que piensan y saben comunicarlo se quedan tantas veces fuera de los centros de decisión y de los medios? Si se acabó la época de los grandes líderes que ilusionaban ¿índica que ahora son más parecidos a la sociedad de la que emanan? ¿Es así la ciudadanía española? ¿Somos aún peores dado que estos son los “notables”?

 No todos. Es cierto que España ha venido siendo un país con una educación y una cultura inferior a la media europea. Pero eso estaba cambiando. La actual juventud española es la más preparada de la historia, el 39%  de quienes tienen entre 25 y 35 años posee un título universitario o de FP de grado superior. En este grupo sobrepasamos la media de la UE  que se sitúa en el 34%. De ahí que el gobierno se apresure a ponerle remedio igualando a la baja, a su propio nivel. Hay científicos españoles a las puertas incluso del Nobel o desarrollando avanzadas investigaciones (trabajando fuera en su mayoría). Creativos que superan las trabas impuestas aquí para triunfar internacionalmente. La gente que salió a las plazas del 15M, tan educada, innovadora, pacífica y constructiva hizo emerger otra España diferente a la del tópico. Mucho mejor. Y así se vio internacionalmente. También quieren silenciarla. Pero todo eso existe.  

 La endogamia, el paquidermismo, los manejos e intercambios de prebendas por encima de los méritos reales, la baja exigencia de la sociedad pueden ser explicaciones más plausibles al bajo nivel de nuestras “fuerzas vivas” e ídolos. El elogio de la mediocridad del que muchos quieren hacer su profesión, también. El que no se enseña a pensar en España, ya sabéis, e incluso se disuade el espíritu crítico.

 ¿Qué hemos hecho para merecer estos líderes? Callarnos. Ahí reside nuestra culpa… y nuestra condena. Permitir encumbrarse a quien carece de méritos o los tiene muy devaluados. Y así seguirá, con la economía y la democracia en caída libre, si no se producen cambios. Mucha caspa flotante en la superficie y un potencial inmenso bajo ella. Nos hace daño, mucho daño, tanto en la vida cotidiana como en nuestro prestigio internacional. Hay espumaderas que pueden apartarla a un rincón donde ni se vea ni moleste. Más aún, el ímpetu de la razón, el talento, el coraje y la dignidad. Un 6 de Diciembre es el mejor día para pensar en recomponer la soberanía popular, ésa que reside en el pueblo y en nadie más, según la Constitución.  

*Publicado en eldiario.es

España, cortijo del PP

Es cierto que les votaron 10.830.693 personas, el 30,2% de los electores, pero el PP cuenta con unos 800.000 afiliados y, de ellos, no serán más de un millar los que poseen capacidad de gestión. La bendita democracia, dicen, que ha otorgado un poder omnímodo a un partido aunque se haya basado en mentiras para alcanzarlo. Como que iba a solucionar la crisis y el paro, por ejemplo, cuando los ha acrecentado. Y eso al parecer no tiene consecuencias. Esperar 3 años más y sin exigir responsabilidades. Algo falla aquí ¿no?

El caso es que tenemos a un exiguo grupo que solo demuestra eficacia en haber convertido de nuevo España en su cortijo, como hicieron sus ancestros.

Cada mañana trae novedades que, no por esperadas, dejan de soliviantarnos. El Ministro Wert actúa de elemento de distracción al provocar innecesariamente a Cataluña con su nueva ley de “educación” y calentar al ultranacionalismo español de paso. Ha generado un problema donde no lo había. Entiendo la indignación en esa comunidad pero tan grave o más es que el tertuliano venido a más devuelve la enseñanza a tiempos muy remotos, incluso del franquismo. Acaba con Educación para la Ciudadanía que, recomendación del Consejo de Europa, imparten sin problemas en todo el continente, incluso en colegios religiosos. También con Ciencias para el Mundo Contemporáneo que se ha contado menos pero era materia decisiva. Vuelve a imponer la religión y la segregación de sexos. En general, acaba con cuanto sea innovación y formación del sentido crítico. La jerarquía eclesiástica católica -en sus horas más bajas- ha ganado la partida según nos cuenta el indignado artículo de uno de mis más antiguos y queridos amigos: Juan González Bedoya. Analfabetismo religioso, lo llama.

El resto de la casta tampoco se queda atrás. El Gobierno balear despedirá o cambiará de isla a los profesores que expliquen a los niños los recortes.  No lo considera educación, sino «opiniones» políticas.  Un tema gravísimo también.

El empecinamiento en destruir la sanidad pública es parejo. Nada puede con el decidido propósito de depositar nuestra salud en manos de empresas privadas ávidas de lucro. Hasta con presiones que apenas entendería la lógica de no ser que escondan muy oscuros intereses. Y con las habituales mentiras, como la de engañar con el costo del servicio. Siguen en huelga sus profesionales. Perdiendo dinero y ánimo ante la impotencia de un maquiavélico plan que continúa adelante. Se comete la barbaridad de cerrar el Instituto de Cardiología, va a ser el primero, y sigue el goteo de despidos. La salud el primer bien que poseemos.

Mientras, corren buenos tiempos para el «sector del lujo«, y en noticia de ABC, hablan de 17 años más para recuperar el empleo, hasta 2022. Se ve que el periódico conservador confía poco en la capacidad de relacionar conceptos de sus lectores. Debe tener razón el estudio, es un año menos de lo que nos da el FMI que lo cifra en 2023. Y De Guindos sigue hablando de «crecimiento negativo» y de que éste va a ser el peor trimestre de la recesión. Hasta ahora, quiere decir. Lo que viene, por este camino, es negro.

Y nos falta aún otro gran pilar de la sociedad: la justicia. Ya no es sólo que este gobierno amnistíe torturadores contra viento y marea, o que haya convertido en delito casi todo -en particular las protestas ciudadanas- o que haya subido las tasas para que solo pueda acceder a un servicio fundamental del Estado de Derecho quien tenga dinero, la guinda la ha puesto otra novedad que paso a relataros. Me habían avisado, pero no podía creer que llegara a tanto la desfachatez de este gobierno.

Se privatiza el Registro Civil y pasa a manos… de ¡los Registradores de la Propiedad!, el cuerpo profesional al que pertenece Mariano Rajoy Brey, aún titular de Santa Pola. Considerado anacrónico en toda Europa como ya hemos hablado aquí otras veces, el dueño del cortijo y sus ejecutores deciden potenciar a los Registradores para que cobren aún por más servicios. En el resto de los países de nuestro entorno son gratuítos. Solo una ciudadanía en Babia puede engullir esto.

No se puede llegar a más ¿no? me temo que la apisonadora es imparable, y sí puede llegar a más, hasta donde quieran.  Y no se entiende. Repito las cifras con las que empezaba. La definitiva: unos pocos ultraconservadores desaprensivos están destruyendo cuanto teníamos y era base de nuestra convivencia. El cortijo, amos, criados sin derechos. ¿De verdad querían esto 10 millones de votantes, al margen de los que viven de ello?

Apagando fuegos

Me vais a perdonar pero hoy voy con prisa. Estoy de bombera de guardia y no doy abasto.

74.296 parados más, registrados en el INEM. Hace un año, en Noviembre 2011 hubo 59.536. Menos mal que el PP lo iba a arreglar, según pensaron los canelos que les votaron. La cifra es grave porque se contaba con ir trampeando lo que queda de año, ya que en 2013 se prevé incrementar la cifra en 500.000 desempleados. Y son los del INEM, menos reales que los de la EPA. Los organismos internacionales estiman que en el año entrante sobrepasamos los 6.200.000 parados.

Díaz Ferrán, el empresario ejemplar, sigue detenido y salen pufos por todas partes. Nacho Escolar lo cuenta estupendamente, como siempre. En los medios de derechas –RTVE por ejemplo- lo embuten con otras noticias para que no se note. Telemadrid en huelga, dado que echan prácticamente a todo el personal menos a los afines al PP, ha dejado un regalito para refrescar la memoria.

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José Ignacio Wert acude solícito a desviar la atención. España, España, España, imponemos el castellano y relegamos el catalán. Eso distrae mucho al ultranacionalismo español. Y echa limón en el ojo de la Comunidad díscola. Habrase visto cuestionar la «una, grande, atada y pobre» ¡que se jodan!, ya lo dijo nuestra querida Andreíta Fabra.

Los profesionales de la sanidad pública de Madrid vuelven a la huelga. Los médicos ya llevan una semana de paro indefinido en su particular protesta. Nos venden lo más preciado. Pero muchos usuarios ni se inmutan.

El presidente balear, el que sabe “lo cai ca zer”, no para de contratar militares para su gobierno. ¿Por qué será?

Pues menos mal que «sabían lo cai ca zer»

España se ha situado en cabeza de la UE en población con riesgo de pobreza, casi el 22% (frente al 17% de la media europea que tampoco es una minucia). Compartimos el honor con Bulgaria, Rumanía y Grecia. Pero la España del PP –y de sus antecesores, no vamos a engañarnos- saca pecho como si no pasara nada. Pasa.

Así que salgo con la manguera a ver cuántos fuegos apago. Creo que sola no podré. ¿Echáis una mano?

La insolencia del consejero de sanidad de Madrid

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Me pregunto en qué altar cree encontrarse, de qué pasta está hecho y de qué orla supone estar ungido un individuo que se mofa de la lucha de los profesionales de la medicina de Madrid, siendo él responsable de la sanidad pública de la Comunidad. Miles de ciudadanos, sanitarios y usuarios, “abrazaron” simbólicamente este domingo los hospitales para defenderlos de los planes privatizadores del equipo de Ignacio González. Pues bien, Lasquetty comentó jocosamente que le parece “muy bien” la protesta porque supone “una demostración de afecto” a los centros y a quienes trabajan en ellos.

El Consejero de Sanidad de Madrid se llama  en realidad Javier Fernández-Lasquetty y Blanc. Inició su andadura política en NNGG del PP del Barrio de Salamanca de Madrid. Ha sido Secretario general de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), y es hombre muy próximo a Aznar y a Esperanza Aguirre, la mentora de todo este plan y de las oscuras piezas que, a placer, lo ejecutan. La que también usa de designar sucesores y de «ironizar» con las protestas ciudadanas.

Se trata, según ellos, de “externalizar” el cuidado de nuestra salud, es decir, de privatizarlo. Y para ello, 5 poderosos grupos empresariales (impregnados de nombres “afines” al partido hegemónico) ya pujan por el control de los hospitales. Los responsables políticos les han puesto puente de plata. Ni un millón de firmas, ni protestas, ni razonamientos… la maquinaria sigue su curso porque hay mucho dinero en juego para llenar bolsillos privados. A costa nuestra.

Hoy que médicos, enfermeras, auxiliares, celadores y administrativos de la sanidad vuelven a la huelga, perdiendo sueldos y poniendo en peligro su trabajo por la represión prevista o supuesta de este gobierno, de estos gobiernos autoritarios, asombra la doble osadía de Lasquetty (privatizar contra viento y marea y burlarse de los profesionales y usuarios). ¿A qué responde? ¿Hay alguna necesidad de meter el dedo en el ojo de las víctimas? Lo que sí hace es encender cerillas en un polvorín. ¿Por qué? ¿Es lo que pretende el PP? El SUP acusa al Gobierno de Rajoy de buscar “un muerto” en las manifestaciones. Denuncian que los “antidisturbios” reciben órdenes para que sean más contundentes y que los entrenamientos son brutales. Esto “justificaría” medidas excepcionales, más “excepcionales” aún.

Nacido en el barrio conocido en Madrid como “zona nacional”, Javier Fernández-Lasquetty y Blanc se afilió al PP con 16 añitos. Y tras un breve paso por la empresa demoscópica Sigma Dos, no ha hecho otra cosa que medrar en política de la mano de personas tan edificantes como Esperanza Aguirre y José María Aznar. El auxiliar que limpia el culo de los pacientes, la enfermera que quita apósitos purulentos, el médico que se desvive por nuestra salud, merecen, sin duda, más respeto que él y desde luego el que él niega a todos los profesionales de la sanidad y los usuarios que tan preocupados estamos por la nefasta deriva de Madrid y de toda España en manos del PP.

Ignacio González, el “heredero” de Aguirre, debería ocuparse de este asunto mucho más que de alterar todas las leyes para favorecer el negocio privado de los casinos. Sentimos, sí, un profundo afecto por los profesionales de la sanidad, y ninguno por estos políticos nefastos. Ya sabemos que eso, como todo lo nuestro, les importa un pimiento, pero cuando se ofende de esta manera, con recochineo, no cabe otra acción que dimitir o ser destituido. ¿No tienen nada que decir los ciudadanos que con su voto nos han metido este cáncer en nuestras vidas?

Caminos

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¿Y si no hubiera luz al final de ese túnel? El camino no puede ser más sombrío. Nos están vendiendo la sanidad que protege la salud con un desparpajo al que jamás nadie antes se atrevió en etapas democráticas. Tan a las claras. La sociedad se muestra profundamente en contra, mayoritariamente. Incluso quienes se niegan a advertir la jugada se preguntan al menos: si funcionaba a plena satisfacción ¿Por qué tocarla? Pero los dueños –transitorios- de las llaves hacen oídos sordos ¿Cómo privarse y privar a los amigos de tan suculento negocio? Lo mismo ocurre con la justicia, con los derechos. Se recorta el poder adquisitivo de los pensionistas –incumpliendo babosas e interesadas declaraciones-, mientras se entregan 37.000 millones de euros más a los bancos, y nos dicen que la mayor parte se va ir por un sumidero. La ciudadanía, atónita, dolorida, quizás indignada, reparte suspensos por doquier.

Cuando no se ve – porque no hay- luz al final del túnel, solo queda un camino: revertir los pasos, darse la vuelta y salir por donde entramos. Hay otros caminos. Con luz, hojas mullidas para caminar, trazo recto. Sin paredes que constriñen y guían por dónde se ha de andar. Con la libertad de cruzar los bordes y volver a entrar. El sosiego acompaña el tránsito que no solo muestra una meta, que es claridad en cada punto del recorrido.

Aranjuez. Noviembre 2012

Aranjuez. Noviembre 2012