Caminos

tunel.luz

¿Y si no hubiera luz al final de ese túnel? El camino no puede ser más sombrío. Nos están vendiendo la sanidad que protege la salud con un desparpajo al que jamás nadie antes se atrevió en etapas democráticas. Tan a las claras. La sociedad se muestra profundamente en contra, mayoritariamente. Incluso quienes se niegan a advertir la jugada se preguntan al menos: si funcionaba a plena satisfacción ¿Por qué tocarla? Pero los dueños –transitorios- de las llaves hacen oídos sordos ¿Cómo privarse y privar a los amigos de tan suculento negocio? Lo mismo ocurre con la justicia, con los derechos. Se recorta el poder adquisitivo de los pensionistas –incumpliendo babosas e interesadas declaraciones-, mientras se entregan 37.000 millones de euros más a los bancos, y nos dicen que la mayor parte se va ir por un sumidero. La ciudadanía, atónita, dolorida, quizás indignada, reparte suspensos por doquier.

Cuando no se ve – porque no hay- luz al final del túnel, solo queda un camino: revertir los pasos, darse la vuelta y salir por donde entramos. Hay otros caminos. Con luz, hojas mullidas para caminar, trazo recto. Sin paredes que constriñen y guían por dónde se ha de andar. Con la libertad de cruzar los bordes y volver a entrar. El sosiego acompaña el tránsito que no solo muestra una meta, que es claridad en cada punto del recorrido.

Aranjuez. Noviembre 2012

Aranjuez. Noviembre 2012

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