Las lecciones del Muro

Empiezo a pensar que nos aqueja una sobredosis de Muro. El histórico acontecimiento se ha convertido en un consumible más que en pocas horas regresará a la historia. No sé qué quedará de los sesudos análisis –los menos- que buscan conclusiones para sustentar cambios de presente y un mejor futuro. Sospecho que, en la dinámica actual, serán barridos por nuevos titulares del espectáculo. Sería deseable que no dejáramos la efeméride en el cajón cerrado de la nostalgia, porque somos hijos de nuestra trayectoria, todo parte de algo que explica sus porqués y anticipa el futuro.

Como en los grandes hitos, todo el mundo tiene una historia que contar de aquella noche del 9 de Noviembre de hace 20 años, según he podido comprobar. La mía fue excepcional -y pocas veces se puede aplicar con más precisión ese calificativo-, pero intentaré resaltar sólo los matices significativos.

visado

Este visado nos habla de un Berlín cerrado, difícil de entender hoy. Llegamos en la noche del 8 de Noviembre. Al frente de un equipo de Informe Semanal, decidí residir en el lado Este del Muro para poder pulsar la vida de la ciudad, su rebeldía que nos había llevado allí, y contarlo aquel mismo sábado, día de emisión del programa. Un opíparo desayuno en el hotel –hasta con frutas tropicales- saludó la mañana. Era lo que se reservaba a los turistas. Por eso resultó tan contradictorio llegar a la calle y ver que todo lo que se ofrecía al ciudadano berlinés eran coles. Largas horas pateando las calles mostraban el mismo paisaje de carencias, y una sola queja en la población: la falta de libertad. Especialmente, para viajar. Las modélicas manifestaciones de protesta les habían dado fuerza. Alemanes y comunistas, no tenían inconveniente sin embargo en responder, más aún se agolpaban ante el micrófono abierto para iniciar nuevos debates en corrillos, casi olvidados ya de nuestra presencia. Muchos habían huido, pero los que se quedaron afirmaban que los cambios se producen desde dentro, y que el patriotismo es impulsarlos.

La suerte nos alumbró sin cesar. Tras la famosa rueda de prensa de Schabowski que, por error, anuncia la apertura de fronteras, y a la que llegamos, asombrosamente, por indicación del Presidente Egon Krentz, nos encontramos por pura casualidad en el Puente de Bornholmer, a la hora oportuna. No es cierto, como escucho en algunas crónicas, que allí hubiera centenares de personas presionando, estaban en otro paso fronterizo cerrado cuando ya había aabierto Bornholmer. La realidad a veces es menos brillante de lo quisieran algunos periodistas. Ni tampoco que hubiera cuatro equipos de TVE en Berlín. Al día siguiente no solo llegaron 3 más, puede que fueran 300.

Está probado que las autoridades de la RDA no tenían intención alguna de derribar el muro, sino de agilizar las normas, aligerar un poco la presión, y ni en sueños pensaban hacerlo aquella noche, nadie dio instrucciones a la cadena de mando. Medio centenar de pacíficos ciudadanos preguntando, una insólita cámara de televisión –la nuestra-, quizás el hartazgo de tanto caos, llevo al jefe del puesto a decir: abran la puerta. Y eso fue todo. La libertad, convertida ya en caudal incontenible, tumbó el muro.

Personalmente, sufrí, sufrimos varios miembros del equipo, a partir del día siguiente, una pesadilla que ha llegado la hora de olvidar. Al menos, y con veinte años de retraso, se ha reconocido que estuvimos allí, se ha contado la verdad, parte esencial como concepto para cimentar el futuro y asentar el pasado.

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Puente de Bornholmer, 20 años después. Foto: Patricia Sevilla

Este verano regresé al puente de Bornholmer, sin vestigio alguno del pasado. Sólo la placa que certifica que allí se abrió el Muro. Y me hubiera gustado volver ahora con un micrófono y una cámara para tejer una historia que partió de allí. Estos días he descubierto aún más compañeros que creo mantendrán vivo el periodismo imprescindible. No son la mayoría. Buena parte de ellos solo parecen preocupados por su estabilidad profesional. Tienen razón, no corren buenos tiempos. Pero, quizás, es que hay demasiados periodistas, demasiados medios, igual que existen demasiadas fábricas de coches, demasiadas inmobiliarias, demasiadas ofertas de consumo.

En un año Berlín oriental se llenó de tiendas y productos… que sus sueldos no podían pagar. El ansía de libertad se tornó en desesperada búsqueda de dinero. El comunismo era el reparto más o menos equitativo de la pobreza –con todas las necesidades básicas cubiertas-; el libre mercado, la distribución desigual de la injusticia, generando necesidades y frustración, con muertos – literales- de hambre.

Con el Muro cayó la izquierda europea, perdiendo votantes en cascada, aunque en modo alguno compartiera sus métodos. El capitalismo se engrosó sin freno, imantando a un socialismo acomplejado. El sistema da muestras evidentes de quiebra, pero ahí seguimos, sujetos al apetito cada vez más voraz de quienes rigen el mundo en Consejos de Administración privados. Se ha inventado una tercera vía: China, la dictadura capitalista… contra los trabajadores, que impregna las relaciones laborales en todo el mundo.

Todos nos unimos aquella noche de 1989 a los alemanes en las puertas abiertas de la libertad, sobre las ruinas de la vergüenza que, sin embargo, no iban a suponer lecciones aprendidas. Oportunidad despreciada para crear una nueva sociedad, tampoco sirvió para erradicar los Muros. Ninguno. Ni libertades, ni justicia, ni pensamiento, ni ansias de progreso social.

Cuando el ERE se anunció en RTVE, 2006, preparé otro reportaje sobre los Muros, los visibles, los de cemento y alambradas. Pidiendo imágenes e información a los corresponsales, entre ellos a Rosa Calaf. Con la impresionante búsqueda en el archivo de la realizadora Outi Sarineen. Por cierto, desde entonces Chipre lo ha derribado, pero surgieron otros nuevos.

¿Es inevitable el futuro que nos han trazado? Hace 20 años tomamos Berlín, ahora hay que tomar Manhattan y todas las Manhattan del mundo, parafraseando a Leonard Cohen. José Luís Sampedro da la clave principal, al final del reportaje:

“Los muros caerán como lo hizo Berlín. La historia, a la larga, la construyen los pequeños. No ha habido imperio que haya subsistido”.

Veinte años de la caída del muro de Berlín

Compañeros de diversos medios me han llamado para contar mis impresiones sobre la caída del Muro de Berlín, aquel memorable momento que tuve el privilegio de presenciar al frente de un equipo de Informe Semanal. Los únicos informadores presentes en el momento en el que los guardias franquearon sin cortapisas, después de 28 años, y para siempre la puerta del paso fronterizo de Bornholmer, el primero que se abrió tal como certifica una placa en la actualidad. Allí estaba el realizador, José Luís Martí (fallecido unos años después), el cámara Laureano González (que salió el mismo día que yo de RTVE a consecuencia de un ERE) y el técnico de sonido Ángel Pedro Lucas (hoy realizador en Telemadrid). Además del embajador español en la RDA, Alonso Álvarez de Toledo que parecía -por su entusiasmo y receptividad- un miembro más de nuestro grupo.

Resulta un poco abrumador, y no es de obligatoria visión o audición, pero paso a detallar las intervenciones previstas. Todos hablan del Muro, de su apertura, de sus consecuencias y os pueden aportar una visión plural. Y con los matices que siguen haciendo imprescindible el periodismo.

Sábado:

  • CNN+ a las 11:45, 18:45 y 22:45, si una noticia importante no lo desplaza.
  • Informe Semanal, TVE en un reportaje elaborado por el actual corresponsal, del que no dispongo de muchos detalles.

Domingo:

  • A vivir que son dos días. Cadena SER. A las 10 de la mañana.
  • CNN+ a las 12:45, 19:45 y 23:45, si una noticia importante no lo desplaza.
  • Telediario TVE a las 3 y a las 9. Sección ¿Te acuerdas?

Lunes:

  • En las radios autonómicas de Valencia y Galicia a las 10 de la mañana.
  • Emisoras latinas de Uníón Radio a las 14.00 hora peninsular española.
  • Canal 24 horas: De 20,30 a 21,00, en el nuevo programa de Beatriz Ariño.
  • RNE, informativo de las 22.00

Y durante todo el fín de semana, y desde ahora mismo, el reportaje de lainformación.com, de excelente factura y muy bien documentado.

Gracias a todos.

REFERENCIAS:

La Vanguardia haciendo periodismo (buscar, informarse y contarlo) aunque hay un errata en la fecha, fue el 9 de Noviembre de 1989.

Un blog  entre citas de los grandes del periodismo.

El símbolo Obama en una sociedad inmadura

Obama está siendo sometido a una severa crítica en el primer aniversario de su elección, ni siquiera de su gestión que arrancó a finales de Enero de este mismo año. Palabras como derrota y decepción aparecen hasta en voces de acreditada solvencia. El problema de inmadurez en la sociedad mundial aparece así como mucho más serio de lo que se atisbaba. Un ordenamiento social que se cae a pedazos aquejado de flagrantes injusticias, esperaba que llegará un superman con una varita mágica de luces fosforescentes y lo solucionara todo en tres meses. No lo ha hecho, y hay que hundirlo. Promovamos mensajes para derribar al ídolo que el circo precisa nuevos fetiches, más espectáculo. Salpicado, por supuesto, de muchos anuncios que inciten a consumir y mantener todo tal cual está.

Esto va en serio. Agota esbozar cada día las lacras del sistema, el adocenamiento ciudadano cuidadosamente promovido por los poderes que hoy nos gobiernan, en la luz y en la sombra. No es una película, ni un programa de televisión en el que nominar y expulsar al concursante; alimentar una nueva figura ilusionante, para después apagar el receptor, cerrar los ojos y dormir. Son reales el dinero que se mueve, el hambre, las injusticias sociales, los servicios sociales, la investigación, la cultura, nuestra propia vida de cada día enfrentada a retos, carencias y, desde luego, pequeñas satisfacciones.

Obama rompió moldes al utilizar nuevos métodos de acercamiento y participación ciudadanas, abrió una brecha importante en el arraigado mito del racismo. Entre sus primeras medidas, levantar la prohibición para investigar con células madre, viviendo en el siglo XXI y no en la Edad Media como su antecesor. Promover la igualdad salarial entre mujeres y hombres. Restaurar a los sindicatos.  Ha puesto coto a algunos abusos económicos, no a todos desde luego ¡a ver quién lo hace!

 “Simplemente no es sostenible tener un sistema financiero del siglo XXI que esté gobernado por las reglas y la regulación del siglo pasado, que permitían que la imprudencia de unos pocos amenazasen toda la economía. No es sostenible una economía donde el 40% de los beneficios empresariales han venido de un sector financiero basado en la burbuja inmobiliaria, tarjetas de crédito al límite, bancos sobreendeudados y activos sobrevalorados; una economía donde los ingresos del 1% más rico se han disparado mientras que la renta media de los hogares ha disminuido casi 2000 dólares”, decía en un discurso en Abril.

Ha lavado algo la cara de un país detestado por los desmanes de su antecesor. Ha apostado por el multilateralismo y no por el Imperio. Se fue a El Cairo a decir lo que ningun otro se había atrevido. Así lo contaba Javier Valenzuela. Por ejemplo esto:

“En cualquier caso, Obama empleó el tono y las palabras exactas para comenzar a poner fin a una relación entre Estados Unidos y ese mundo que él mismo calificó como de “tensión”, “miedo” y “desconfianza” mutuas. Obama también abordó todos y cada uno de los temas conflictivos, sin escabullirse ni al hablar de por qué EE UU sigue en Afganistán, ni de la desastrosa e injustificada invasión de Irak, ni del mucho dolor de los palestinos, ni de la ausencia de democracia y derechos humanos en buena parte del mundo árabe y musulmán, ni de la necesaria igualdad de la mujer”.

Ha prohibido las torturas y las cárceles ilegales ¿otra nimiedad? Se le atraganta cerrar Guantánamo que no parece tarea fácil. Y el polvorín de Afganistán. Y la reforma del sistema sanitario en donde fracasaron cuantos lo intentaron porque la mentalidad estadounidense parece aceptar que sus conciudadanos enfermen y mueran si no pueden pagar.

Es el presidente de un país, no del mundo entero, su interés prioritario se concentra, por tanto, lógicamente, en Estados Unidos. La sociedad debe madurar y no esperar arrellanado en el sofá a que el héroe le saque las castañas del fuego. Obama es humano, es real. Las guillotinas francesas duermen oxidadas en un rincón, y no parece haber otra vía que el pragmatismo, el posibilismo incluso. Eso es lo que, en mi opinión, es realmente Obama, diría que algo más también. Los bebes perpetuos –en que nos han convertido- habrán de tomar conciencia de su responsabilidad. Gorbachov, motor que derribó el telón de acero, y sumamente impopular por ello en su país, advierte sin cesar a Obama que también tiene que arrasar con la piqueta el muro aún en pie en su terreno. Casi a diario lo digo. El sistema en el que nos asentamos es insostenible. Banalizados, desactivados, los ciudadanos y hasta los medios informativos, nos ilusionamos o desilusionamos con el ídolo de ficción de turno. Nos manejan a encuestas, a mensajes. Nosotros pensamos, soñamos, no nos movemos. Mientras, otra nomeclatura similar a la que mantuvo en pie la ominosa valla de Berlín… actúa para mantener sus desorbitados e injustos privililegios.

Avaaz llama contra los diamantes ensangrentados

Copio y pego:

El dictador de Zimbabue Robert Mugabe se ha apoderado de los yacimientos de diamantes del país de forma brutal, y está utilizando los beneficios derivados de los preciados anillos de boda y joyería para financiar una cruel milicia política.

El grupo de países que regulan el mercado global de diamantes se va a reunir esta semana en Namibia para decidir si suspenden o no a Mugabe, impidiéndole así vender sus diamantes manchados de sangre en el mercado mundial.

Sólo tenemos 24 horas para persuadir a estos países para que actúen. Consigamos una auténtica marea de firmas en esta petición para entregarla directamente durante la reunión en Namibia. Firma en el enlace a continuación y envía este mensaje a todo aquellos que se oponen a que regalos que se hacen por amor sirvan para financiar odio:

http://www.avaaz.org/es/diamonds_for_love_not_hate

Todos los países productores de diamantes saben que sus beneficios dependen de la reputación que tengan sus marcas, y que la mayor conciencia pública de la existencia de «diamantes ensangrentados» influye cada vez más sobre dicha reputación. Una petición global gigantesca les mostrará que el público que compra diamantes está exigiendo una acción inmediata.

Los diamantes de Zimbabue solían ser explotados por mineros locales. Pero en los últimos meses, matones al servicio de Mugabe se han hecho brutalmente con el control de estos campos, asesinando a más de 200 civiles. Una investigación internacional realizada en Julio encontró evidencia de «una violencia atroz en contra de la población civil».

Los beneficios de estos diamantes de sangre están siendo utilizados para financiar una milicia política que ya ha provocado la muerte de cientos de ciudadanos de Zimbabue, amenazando la frágil unidad del gobierno del país. Permitir a Mugabe que mantenga el control de estos diamantes podría ayudarle a financiar una nueva guerra.

Todos nosotros estamos aprendiendo de qué manera nuestras decisiones sobre lo que compramos y hacemos puede afectar la vida de muchos seres humanos en otras partes del mundo. Regalar y llevar piedras preciosas es algo que debería hacerse por amor. Exijamos a los reguladores del comercio de diamantes que lo mantengan de esta forma:

http://www.avaaz.org/es/diamonds_for_love_not_hate

Más información:
Zimbabue: los diamantes no son eternos, IPS, 4 de Noviembre:
http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=93843
Informe de Human Rights Watch, «Zimbabue: Poner fin a la represión en los campos de diamantes de Marange» (en inglés):
http://www.hrw.org/en/reports/2009/06/26/diamonds-rough-0
El informe del Proceso de Kimberley sobre Zimbabue (en inglés):
http://www.zimonline.co.za/Article.aspx?ArticleId=5303

¿Nadie se cuestiona el sistema?

Nos habíamos acostumbrado a vivir en un sistema que, aún en su injusticia, parecía estable. Las noticias traían imágenes de hambrientos y muertos de pobreza pero con menor frecuencia que diatribas entre políticos locales o hazañas deportivas. Que más de mil millones de personas estén en riesgo de fallecer porque no tienen con qué alimentarse, y tres mil millones mal coman y mal vivan, pasaban por ser daños colaterales de una organización social en la que el resto (muchas menos personas) no sufría mayores problemas. “Siempre ha sido así”, nos decíamos. “No podemos hacer nada además”. El egoísmo innato, la ceguera de ignorar los datos que cada día aporta para prever el futuro, la sensación de impotencia.

Cuando el libre mercado quebró hace un año, tras dar serios síntomas en 2007, asistimos impertérritos a cómo los gobiernos inyectaban miles de millones a las empresas para que mantuvieran el status quo. Con nuestros impuestos.

Si nos centramos en España, al mismo tiempo que esa gran crisis mundial nos aquejaba, se hundía también el edificio sin cimientos de nuestra economía. Habíamos construido casas sin tino, para enriquecer a unos pocos, para endeudar a la mayoría y sujetarla al sistema. El turismo se resentía porque a casi nadie con gusto estético le atrae pasar sus vacaciones entre cemento anárquico, precios elevados, mal servicio y mala educación. Y no había mucho más. Carecemos de un tejido industrial potente. Aquí y en todo el mundo desarrollado, el dinero invierte en aire para enriquecerse aún más, no en sectores productivos para la sociedad.

Aquí estamos. Con un periodismo que se ha banalizado en manos de emporios que persiguen también mantener el sistema. Bombardeados con ofertas de compra, hasta de lo inútil, para seguir consumiendo más y que el libre mercado siga su camino. Para enriquecer a unos pocos, insisto, cada vez es mayor la brecha entre ricos y pobres. Cada vez se empobrece más la llamada clase media.

El sistema sigue inexorable su camino voraz. Dos noticias recientes muestran sendos picos de alarma. El paro sigue subiendo en España más que en Europa, pero aún es más intranquilizador saber que más del 40% de los jóvenes menores de 25 años no tiene trabajo, lo que representa más del doble de la media comunitaria. Unámoslo a esta otra cuestión que hoy plantea El País, tras venir avisando largamente incluso en las voces de los políticos: ¿Una generación sin pensiones? Se pregunta el diario. ¿La misma que ahora está en paro? Añado yo. El sistema público se agota y los privados están en cuestión por la crisis. España avanza hacia el envejecimiento sin una solución en el horizonte para los jubilados. Son habas contadas… mientras las cuenten los mismos.

La caída del Muro de Berlín hace 20 años, supuso llevar a la hegemonía mundial en solitario al capitalismo -hasta entonces, curiosamente, habían sido dique de contención el uno del otro, entre dos formas de organizar el Estado-. La izquierda democrática europea –que nada tenía que ver con las dictaduras comunistas- perdió votantes en cascada. Incluso la UE roja, se tornó azul. Quizás fue porque, acomplejada, la izquierda se dejó imantar por la derecha y sus métodos.

Como bebes eternos, inmaduros mentales, a quienes distraen con dulces piruletas, asistimos a esa degradación de nuestras condiciones de vida orquestada por unos pocos con poder: empresarios, políticos que hacen dejación de sus obligaciones de, únicamente, representar a la sociedad y gestionar unos servicios, medios de comunicación, publicidad. Nos va mucho más que ver quién gana en luchas de partido y de partidos, políticos y de fútbol. Mucho más que seguir la intriga de cómo nos han robado, con alevosía y desfachatez infinitas. Estamos atrapados por unos carceleros de guantes de seda pero inconmovibles, despiadados en la decisión de conseguir sus fines: dinero privado, más dinero, para ellos solos. Y somos más. No me cansaré de repetirlo. Tiene que haber una tercera vía. Pero nadie con capacidad de decisión parece cuestionarse el sistema. Ni la mayoría de nosotros. Que cayera el Muro de Berlín parecía imposible, pero fue barrido por las ansias de libertad -y yo lo vi con mis propios ojos-. Vientos de justicia habrán de derribar también su vertiente occidental, ésa en la que vivimos.

Tiremos de todas las mantas

“Abierto el cajón, convidado está el ladrón” dice un refrán popular español hundido en las raíces de la afamada picaresca. Ciertamente, vemos hasta a un ex presidente de la República francesa, Chirac, entrar en los juzgados por presunto latrocinio, a Berlusconi que ha hecho de Italia el equivalente a un cortijo patrio, metiendo y sacando la mano en la bolsa a discreción, pero lo de esta España nuestra sobrepasa todos los límites, hasta asemejarse a la más granada república bananera.

Cinco hasta ahora prohombres de la política catalana acaban de entrar en prisión por, supuestamente, haber ingresado en sus cuentas corrientes dinero, mucho dinero, robado a los ciudadanos –que ésa es la clave-. PSOE y CIU son sus cunas. El ex presidente Pujol –CIU- amenaza con “tirar de la manta” -pero no lo hace cuando debería serle exigido que lo hiciera ¿no lo va a hacer el Juez?-. Otras «mantas» se desempolvan en Valencia de agraviados de la Gürtel, y ya lo hizo en la Comunidad de Madrid, un antiguo concejal del PP en Majadahonda quién -tampoco por razones muy limpias-, brindó al Juez las pruebas que iniciaron el sumario de ese mismo caso. Pareciera que toda la corte de ex regidores Baleares fuera a pasar por el banquillo. La mancha de la corrupción saja de punta a punta la geografía española. Contratos a dedo, favores a cambio de sobornos, una forma de adjudicación que, según un dirigente popular de Valencia en la sesión de control del gobierno, es “la forma de actuar de todas las administraciones locales”, sin que crujiera la conciencia de casi nadie. Le escuché decirlo en un telediario y ni siquiera encuentro referencias escritas de tamaña declaración. O el “ladrillazo”, flagrante escarnio ético, monumento a la chabacanería estética, germen y consecuencia de nuestros males recientes, que ha enfermado a la gallina del turismo, presta a entrar en la UCI desahuciada por la ciencia, que ya solo pone huevos de hojalata. El control de una entidad bancaria -con dinero de los ciudadanos y para los ciudadanos-, frente de batalla política a chuchilladas, porque es mucho lo que se juega ¿Qué?

Para resumir lo que está ocurriendo en España harían falta 3 ó 4 tomos de novela basada en la realidad. Lo realmente preocupante es que los españoles que se empapan de Millenium, no se inmutan o hasta se aburren con las cuevas de Alí Babá locales. Alcaldes de todos los partidos, acusados de corrupción, ingresan en la cárcel entre llantos, vítores y aplausos, y, en el 71% de los casos, resultan reelegidos, aumentando incluso sus apoyos. Han dado prosperidad al pueblo, vaya por dios, el propio votante ha mojado en la taza de la podedumbre.

La justicia funciona, decimos estos días. Y es cierto en parte. Garzón empecinado en que así sea. Ese Juez que una amiga ultraconservadora –útil para conocer como respira la caverna silenciosa, la de la calle- menta como a la pasma. La justicia y la policía levantan «mantas» sin cesar. Pero ¿cuándo llegarán a término los juicios? ¿devolverá alguien el dinero robado a los ciudadanos? En este post resumí algunos casos sonados, hasta dentro de 6 años como mínimo no sabremos nada. Es esa parte de la justicia arbitraria –la que no ve delito en recibir trajes de una trama corrupta o manda a casa a Millet tras arramplar con millones de euros de una institución cultural y confesar que así lo ha hecho-, la que retarda durante lustros los procesos judiciales, lo que quizás nos desmoraliza. Ahí se debe actuar con atención prioritaria.

El dinero que los distintos administradores se han llevado a casa, con el que han pagado por ejemplo –caso Liceu- 6.000 euros en flores para la boda de la niña,  procede de nuestros bolsillos. Resta carreteras, escuelas, agilización de la justicia, por ejemplo.

Vivimos en un país en el que también se roban ideas, como acaba de sucederme a mí con “Europa en suma” y su hija “La hora europea”. Con la mayor desfachatez, con total impunidad. Algunos parecen pensar que es preferible que algo funcione -aunque sea sustentado en la mugre- a «tirar de la manta». 

No cesan de llamarnos la atención desde las instituciones internaciones a las que pertenecemos. El Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa (GRECO) recomendó a España este año endurecer las penas relativas a los delitos de corrupción y tráfico de influencias e intensificar el control fiscal de los partidos políticos a través de auditorías internas. El informe elaborado por el GRECO añadía que la legislación española es deficiente a la hora de perseguir los delitos de cohecho en el sector público, y que los sobornos en el sector privado no están perseguidos «en absoluto».  Y urgía al Gobierno español a que firmara el último Convenio de Derecho Penal sobre la Corrupción y su Protocolo Adicional, que fue suscrito por el resto de los países (46) en mayo de 2009. El ejecutivo ha anunciado estos días que lo hará “en breve”.

Informe tras informe, nos dice el GRECO prácticamente lo mismo. Y es curioso este archivo que he encontrado: “Rajoy replica al Consejo de Europa” (2003). El entonces vicepresidente del Gobierno, dijo que España es un Estado de derecho en el que «se lucha eficazmente contra la corrupción», y exhibió como prueba que «ya no es uno de los problemas capitales que tienen planteados los ciudadanos españoles». Rajoy se refería a que la corrupción ni siquiera aparece citada como problema en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas. Algo que sigue ocurriendo, prácticamente igual, según os comentaba días atrás.

¿Nada nos importa? ¿Es porque haríamos lo mismo en su caso? Un «cajón abierto» no ha de implicar necesariamente que uno coja lo que no es suyo. Me llamó la atención en Lisboa que pudiera pagarse el autobús, en el centro del vehículo, fuera de la mirada del conductor. Los portugueses subían y echaban las monedas ¡qué gran hazaña! En este artículo apuntaba algunas causas históricas de la laxitud ética de los españoles: la torcida y escasa educación sobre todas ellas. Garzón y otros jueces, la policía, un sector de periodismo, batallan por denunciar y castigar el estigma que nos asola, pero nada producirá auténticos cambios si la sociedad no reacciona. De uno en uno. Hay que regenerar desde la raíz. Y después seguir. No hay tarea que no pueda acometer una suma de voluntades. Tirar de todas las mantas y que el aire fresco se lleve tanta inmundicia.

He tenido un «flashforward» ¿y tú?

«Flashforward» es una serie de televisión estadounidense de la cadena ABC, casi recién estrenada -en septiembre de 2009-, y que en España emite en abierto Cuatro. El argumento se resume así: toda la población mundial sufre un desvanecimiento durante 2 minutos y 17 segundos durante los cuales cada persona tiene una visión de lo que será su vida al cabo de seis meses, el 29 de Abril de 2010. Lo contrario a un «flashback» para entendernos. La gran e inquietante tentación de conocer el futuro.

Pues anoche, me ocurrió a mí. Imagino que a vosotros os pasó también. Éste fue el mío:

Estaba en casa y mi hijo aún no había regresado del trabajo –lo que me proporcionó una enorme alegría dado que eso implicaba que había encontrado empleo-. Saltó un SMS encantador, era del novio perfecto que me pronosticó -para ya- una vidente en el «Hoy por Hoy» de Iñaki Gabilondo… hace exactamente 25 años. Me levanté del sofá y acudí al ordenador, a ver qué noticias traían los diversos medios digitales.

“El PP continúa acusando a Zapatero del desmayo sobrevenido a los españoles hace 6 meses”. “Su imprevisión y despilfarro causaron muertes e incertidumbres en la población”, declara María Dolores de Cospedal. Lo leo en El Mundo.

“Zapatero insiste en que el desvanecimiento fue un fenómeno global”, publica El País.

“Detenido por corrupción el alcalde y toda la corporación de…” ¡Vaya! un enorme anuncio pop-up, me impide saber en dónde ha ocurrido. Es Público.

“BBVA y Santander triplican la cuenta de resultados tras el hundimiento de Caja Madrid”. Cinco días.

“El nuevo salario mínimo fijado en 300 euros. Los sindicatos protestan por la jornada de 65 horas semanales”. El País de nuevo.

”Tras las privatizaciones de la sanidad, la educación, el agua, la electricidad y el transporte, se privatiza el aire”. Publica NuevoSoitu.

“España a la cola de Europa en gasto social”. El Periódico.

“La SGAE pretende cobrar el canon a la Familia Trapp que actuó en 1925 en Bollullos del Condado”, Meneame.

ABC, no se encuentra la página.

La Vanguardia, no se encuentra la página.

La Razón, no se encuentra la página.

Pasé entonces a buscar noticias internacionales:

“Israel bombardea Gaza”, “Madoff sale de la cárcel”, “Silvio Berlusconi gana los juicios que le imputaban”, “Las mujeres afganas recluidas en corrales”.

Sentí un nudo en la garganta. Iba a levantarme y cerrar los ojos, como hace la mayoría en estas situaciones, cuando, volviendo a NuevoSoitu , leí:

“La República independiente de Berlín, ha habilitado nuevas áreas urbanas para las numerosas peticiones de residencia en el país”.

Iba a deleitarme con los detalles de tan prometedora noticia, cuando un urgente, reclamó mi atención: “La presidenta del Gobierno español…”. ¡No pude leer más!, desperté del «flashforward«.

La intriga de la serie, del planteamiento, es saber si se puede cambiar el destino o caminamos voluntaria e inexorablemente hacia él.

Y, ahora, cuéntanos ¿Cuál ha sido el tuyo?

Adivinanza para mayores de 4 años

obama fiesta 121

Foto tomada en la elección de la primera junta de Europa en Suma en Febrero de este año. Al fondo, yo misma, creadora de la idea y la planificación; a mi lado Luis De Benito, impulsor absoluto con su manifiesto. Tras 8 meses complicados, una auténtica travesía del desierto, propongo estas sencillas adivinanzas ¿Quién de cuantos figuran en la foto es el nuevo presidente? ¿Quiénes sus apoyos?

La página de la asociación, dormitando durante meses -a cargo durante esa enorme siesta, no sé ahora, del hoy vicepresidente- ha registrado una súbita, sí súbita, reactivación, en cuatro días: todo lo llena el nuevo presidente. El mismo que se presenta con este perfil en asuntos europeos:

http://ec.europa.eu/spain/team-europe-soy/juan-cuesta_es.htm

Aclaro que «el sitio web de Juan Cuesta europa en suma», era inicialmente el de la asociación, ahora no, ahora es realmente «el sitio web de Juan Cuesta». La conferencia magistral de Felipe González  en la presentación, que lamentablemente yo organicé, ha desaparecido de la página. Varios de mis artículos también. Como aún conservan el blog de los miembros -no creo que dure mucho-, espero que los lectores del nuevo presidente -eso es Europa en Suma- sepan discernir. No fue solo, le apoyaron progresistas de toda la vida. Contratarán un becario mal pagado como contaba en otro post el primer comentario y pedirán subvenciones de las que seguramente privarán -por reparto- a quienes realmente lo necesitan. Esto es España desde el primer peldaño, sus miserias, su mediocridad, sus periodistas -más o menos- acreditados, lo que en la práctica parece quedar de aquella vieja progresía que tantos servicios prestó -realmente- a la sociedad española.

Manuel Cobo, una luz en la «partitocracia»

Espadas en alto y apuestas –como en las carreras de caballos- por quién será el vencedor. Manuel Cobo, número dos del Ayuntamiento de Madrid, osó hablar de lo que está sucediendo en su partido, el PP, al menos en Madrid, y se expresó con una rebeldía y sinceridad digna de elogio. No sólo eso, a mí al menos me ha abierto una ventana a la esperanza de una regeneración, demuestra que no es cierta la manida frase de “todos los políticos son iguales”.

Sus declaraciones a El País podrían ser asumidas por cualquier ciudadano decente de este país de cualquier ideología:

“Bertolt Brecht escribió que cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad es hora de comenzar a decir la verdad”.

(…)

“Una cosa es ser liberal y otra muy distinta decirlo. Nunca he oído a nadie decir más veces que a Aguirre «soy liberal». Hola, soy Esperanza Aguirre, soy liberal. Siempre lo dice, soy liberal. En su primer debate de investidura dijo que iba a ampliar la pluralidad informativa en Telemadrid tras ocho años de gobierno de Gallardón en la Comunidad. No creo que lo discuta ni que se enfade. Y si se enfada, me da igual. Pero tengo que decir que, según Aguirre, Gallardón no es liberal y ella es la más liberal de los liberales. Y cualquiera que vea Telemadrid hoy y los que la veían antes comparen cuándo había más pluralidad.•

(…)

Hubiera preferido que no fuera necesario decir todo esto. Pero los que más me importan, la inmensa mayoría del PP, dirán que ya lo sabían porque esto era un secreto a voces y pensarán que alguien tenía que decirlo. A los socialistas les pido que no usen torticeramente alguna parte de esta entrevista y que repitan lo que digo de Zapatero. A los otros, a los sin escrúpulos, si reaccionan como lo han hecho en ocasiones anteriores, no contraargumentarán, sacarán la brigada acorazada y buscarán, como se hacía en el fascismo y el comunismo, algo de mí, de Gallardón o de mi familia que sea difamatorio o injurioso”.

¿Contexto concreto? El control de Caja Madrid, la cuarta entidad financiera de España, que se disputan facciones del PP –con la connivencia de PSOE e IU locales-, en el más bochornoso –o uno de los que más- espectáculos que estamos siendo obligados a presenciar los ciudadanos, los votantes, a quienes se deben los políticos que nos representan y que no serían nada sin nosotros.

Esperanza Aguirre convoca al Comité de Derechos y Garantías del PP que podría aplicar al vicealcalde de Madrid la máxima sanción por cargar contra ella: cuatro años de suspensión, mientras los facinerosos de la Gürtel, campan a sus anchas. Aguirre actúa de forma muy selectiva, como decía un brillante comentario de escolar.net:

“No se convocó al comité de garantías por el caso Gürtel.

No se convocó al comité de garantías por el tema de los espías.

No se convoca al comité de garantías cuando Telemadrid recibe sentencias condenatorias por manipulación informativa.

No se convoca al comité de garantías cuando Madrid concentra el 25% del paro de toda España.

Se convoca al comité de garantías cuando un señor habla mal de Esperanza Aguirre».

Los partidos políticos españoles, mal regulados jurídicamente, se han convertido en auténticas estructuras antidemocráticas. Lo contó en una tertulia de Descartes, otro resabiado por su defenestración: Joaquín Leguina, del PSOE.

“No existe debate -entendido como confrontación de ideas y propuestas-. Éste ha sido sustituido por el comentario. Allí se comenta -generalmente de forma elogiosa- lo que ha hecho o dicho previamente el mando y, por supuesto, jamás se vota otra propuesta que no sea la presentada por la Ejecutiva.”

(…)

“Estos defectos no son nuevos, aunque en la actualidad se hayan llevado hasta la exageración. La demostración de que la cosa es vieja la tenemos en los reglamentos de las Cámaras (Congreso y Senado) pergeñados por los aparatos partidarios, aprobados durante la etapa constituyente y luego copiados por los parlamentos autonómicos. Estos reglamentos niegan la existencia del parlamentario como individuo, pues absolutamente todo: hablar, preguntar, escribir…, se ha de hacer con el visto bueno de la jefatura del Grupo y nada le está permitido al diputado a título individual en tanto que persona elegida por sus conciudadanos. Este ninguneo llega hasta el paroxismo (dudosamente legal) cuando, a la hora de cobrar el sueldo, el parlamentario español no lo recibe de la institución a la que sirve (Congreso o Senado) sino que a él le paga su partido (previos descuentos para financiar la organización partidaria, multas y demás cargas).

De las prácticas descritas se deriva un sistema de “selección de personal” en el cual “el mérito y la capacidad” (Artículo 103 de la Constitución) se han convertido dentro de los partidos en palabras malditas, siendo sustituidas por un mecanismo de vieja raigambre romana: el nepotismo”.

Parlamentarios… y todo el escalafón de la política. En otros países el político se gana el puesto en su propia formación y ante los ciudadanos a quien se debe y ha de responder. Esta sucia orgía de poder y prebendas –incluso económicas- nos sitúa ante unos de los peores momentos de la democracia en España. La propicia y permite un simple gesto: depositar el voto en la urna.  Y recordad que, al final de la carrera, el premio -hoy por hoy- lo recogen y lo disfrutan ellos. Y buena parte de él son nuestros impuestos. Manuel Cobo se ha rebelado, no debe ser acallado.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

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He vivido este fin de semana entrando y saliendo de la piel de “la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. Es fácil entenderla, parecen caer gotas de azahar apaciguador incluso con solo pronunciar la frase y visualizar la expedita autojusticia. Dicen los autores de ese género que hoy barre en ventas -la novela negra sueca- que no es inverosímil pasar a la acción. En el supremo hartazgo, en el cruce de cables, “Vd. puede ser un… incendiario”. Aún prefiero, como Serrat, “besar a reñir”, pero la ira es un sentimiento primario que reacciona a una agresión, no bebe uno vasos de ira en solitario para alimentarse. Y es más humano revolverse al atropello, a las garrapatas incrustadas en la piel viviendo de tu sangre, que ofrecer la otra mejilla; la utopía judeomasónica que justifica la tiranía.

La segunda película Millenium –que vi en su estreno el viernes- me resultó apresurada, fría, y carente de los apasionantes matices de la novela. Un enorme globo de helio, ajeno a la cuestión, me izó minutos antes de entrar al cine hasta una altitud suficiente como para no distinguir más cerillas ni querer buscarlas. Sería una insensatez, por otro lado, acercar fuego a un gas. Dejé sola a Lisbeth Salander con sus cuitas.

Pero ella, tenaz como pocas, como yo misma quizás, no estaba dispuesta a que la obviaran. El escritor Lorenzo Silva hablaba en la radio el sábado mientras yo cortaba unas judías verdes para la comida -puro azar escucharle-. Y otra vez invocó a la chica, a todas las chicas y chicos que buscan justicia por cualquier método, y a las pasiones humanas, y a la ficción creativa. Eso fue lo que escuché en percepción selectiva del Festival Getafe negro, que Silva había organizado. A dos pasos de la capital madrileña donde resido. Costaba poco acercarse. Cultura, ideas, amenidad, en unas mesas redondas que mostraban cómo hay que expandir la cultura, lejos de la rigidez y el tedio habituales.

Escritores suecos hablaron de los orígenes de la novela negra en uno de mis paraísos soñados: se remontan a los años 60. Nació para analizar la sociedad y ejercer una crítica moral, al tiempo que se entretenía al lector. Obedece a  unos cambios  en el modelo del bienestar sueco que ellos detestan aunque ni en su perfil más empobrecido España ha llegado a alcanzar. Se quejan porque, explicaron, ellos están educados en la crítica desde la escuela. Una poderosa organización ciudadana que acostumbra a denunciar las cosas que no son perfectas para que lleguen a serlo.

Me interesaba saber por qué  a la sociedad le conmueve más un crimen, infrecuente en nuestra vida cotidiana –uno no se topa con asesinatos y atracos con la asiduidad que muestran las novelas o las películas- que los crímenes del sistema, la corrupción, la injusticia, de consecuencias devastadoras para una gran parte de la población. Hasta llegar a causar la muerte de millones de seres humanos. Porque creemos que “no nos tocan de cerca”, dijeron los autores suecos. Un terremoto en China con miles de víctimas, sólo es importante en Suecia si entre ellas hay un sueco. Pero también porque los asesinatos de la novela negra hablan de sentimientos fuertes, el odio, la venganza, la envidia, pálpitos extremos que reconocemos y que apenas podemos sacar y apaciguar. El bidón de gasolina y la cerilla al alcance la página. Y, además, por que nos ofrecen la intriga. Apenas aporta novedades saber que mientras escribo o lees esto, han muerto de hambre unos cuantos miles de personas. Desgraciadamente es así.

Anders Rönquist -el encantador y accesible embajador de un país en el que todos se tutean y resalta como contraste más llamativo al conocernos el Vd. nuestro- señaló cómo incluso se puede lograr enriquecimiento económico produciendo cultura. Le ha ocurrido a Suecia con Stieg Larsson que esta fomentando hasta el turismo. Había apuntado esa fuente -que España parece desdeñar- Lorenzo Silva. Por ejemplo, en Suecia proliferan las escuelas de narrativa específicas de novela negra a las que acuden desde aficionados a escritores consagrados. El país nórdico ha encontrado un filón en su singular literatura de investigación criminal.

Estaban también los traductores de Milenium, Juan José Ortega y Martin Lexell. Este último me dio la clave al decir que el éxito de la trilogía reside especialmente en Lisbeth Salander, una muy especial “vengadora justiciera” con la que nos identificamos a pesar de sus métodos. “Es terapéutico, me quedé como una seda”, concluyó, creo que con frase coloquial y todo, el sueco. Quizás la novela negra atraiga sobre todo por la búsqueda y esclarecimiento de la verdad, de cualquiera propuesta. Y el resarcir la trampa.

La lectura matutina de los periódicos me hace imaginar cuántos están acumulando combustible por si llega el momento propicio de hacerlo estallar. Y sé que, en esta España nuestra de relajamiento ético, ciudadanos anónimos caminan con sus historias de atropellos impunes, no sabiendo cómo canalizar su cólera. Cuántos más deberían estar indignados para que algo cambiara. El bidón de gasolina, la cerilla, una tentación que se vuelve incruenta en las letras elaboradas, o en todos los globos de helio que ponen distancia con el suelo y sus miserias. Siquiera, guardando, por prudencia, -bajo llave si se prefiere- un mechero.