Avaaz llama contra los diamantes ensangrentados

Copio y pego:

El dictador de Zimbabue Robert Mugabe se ha apoderado de los yacimientos de diamantes del país de forma brutal, y está utilizando los beneficios derivados de los preciados anillos de boda y joyería para financiar una cruel milicia política.

El grupo de países que regulan el mercado global de diamantes se va a reunir esta semana en Namibia para decidir si suspenden o no a Mugabe, impidiéndole así vender sus diamantes manchados de sangre en el mercado mundial.

Sólo tenemos 24 horas para persuadir a estos países para que actúen. Consigamos una auténtica marea de firmas en esta petición para entregarla directamente durante la reunión en Namibia. Firma en el enlace a continuación y envía este mensaje a todo aquellos que se oponen a que regalos que se hacen por amor sirvan para financiar odio:

http://www.avaaz.org/es/diamonds_for_love_not_hate

Todos los países productores de diamantes saben que sus beneficios dependen de la reputación que tengan sus marcas, y que la mayor conciencia pública de la existencia de «diamantes ensangrentados» influye cada vez más sobre dicha reputación. Una petición global gigantesca les mostrará que el público que compra diamantes está exigiendo una acción inmediata.

Los diamantes de Zimbabue solían ser explotados por mineros locales. Pero en los últimos meses, matones al servicio de Mugabe se han hecho brutalmente con el control de estos campos, asesinando a más de 200 civiles. Una investigación internacional realizada en Julio encontró evidencia de «una violencia atroz en contra de la población civil».

Los beneficios de estos diamantes de sangre están siendo utilizados para financiar una milicia política que ya ha provocado la muerte de cientos de ciudadanos de Zimbabue, amenazando la frágil unidad del gobierno del país. Permitir a Mugabe que mantenga el control de estos diamantes podría ayudarle a financiar una nueva guerra.

Todos nosotros estamos aprendiendo de qué manera nuestras decisiones sobre lo que compramos y hacemos puede afectar la vida de muchos seres humanos en otras partes del mundo. Regalar y llevar piedras preciosas es algo que debería hacerse por amor. Exijamos a los reguladores del comercio de diamantes que lo mantengan de esta forma:

http://www.avaaz.org/es/diamonds_for_love_not_hate

Más información:
Zimbabue: los diamantes no son eternos, IPS, 4 de Noviembre:
http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=93843
Informe de Human Rights Watch, «Zimbabue: Poner fin a la represión en los campos de diamantes de Marange» (en inglés):
http://www.hrw.org/en/reports/2009/06/26/diamonds-rough-0
El informe del Proceso de Kimberley sobre Zimbabue (en inglés):
http://www.zimonline.co.za/Article.aspx?ArticleId=5303

9 comentarios

  1. Es curioso que las denuncias y campañas masivas siempre vayan contra países donde el dictador no es uno de nuestros protegidos. Esta vez le toca al sanguinario Mugabe, pero no es el único, ni mucho menos. ¿Y los gobiernos de Angola, Costa de Marfil, etc., etc.? ¿Y los traficantes que negocian con ellos mientras sus «civilizados países» lo alientan o hacen la vista gorda? Es muy fácil atacar a Mugabe y, al tiempo, no pedir explicaciones ni ejercer un verdadero control de todo el tráfico de diamantes que llega a Europa. Tan cualpable es Mugabe como los sinvergüenzas sin escrúpulos que se van a enriquecer a su costa y que pasan por honrados empresarios. Ahí está la raíz del problema, en quién los compra.
    Esta semana la ONU denunciaba la implicación de Israel en el tráfico de diamantes de sangre en Costa de Marfil. No he visto ninguna campaña de Avaaz al respecto. Y ya he visto varias veces cómo Avaaz hacía uso de un doble rasero muy poco ético. Sin coherencia, no hay credibilidad.

    http://www.haaretz.com/hasen/spages/1124668.html

    Un saludo y enhorabuena por el blog, Rosa.

  2. rosa maría artal

     /  4 noviembre 2009

    Gracias algarabia por tus elogios. Respecto a Avaaz, me basta saber que en Zimbabue, el cólera sin medicinas ha matado a cientos de personas. Su dictador, Robert Mugabe, cortó las visitas de los periodistas y no supimos más. Y que Mugabe fue exonerado de condena por el G8, tiempo atrás, por ese juego de vetos y prioridades al que suele jugar. Por eso apoyo la campaña.

  3. Quisiera pensar que estas campañas pueden tener algún efecto positivo en la lucha contra estos estados fallidos, donde unos pocos se hacen de oro con el monopolio de ingentes materias primas valiosísimas, pero no puedo evitar ser realista. Allá donde se mezclan los diamantes, o el petroleo, o la droga, mercancías que aportan beneficios rápidos sin apenas requerir inversión alguna, se junta la peor chusma concebible. El Mugabe este es el criminal número 1 de la región y, simplemente, se dedica a controlar su territorio.
    Quien compra o lleva diamantes ha de tener claro que, por mucha demostración de amor que lleven aparejada, no dejan de ser un negocio muy goloso para este tipo de gentuza sin escrúpulos.
    Allá cada uno con su conciencia.

  4. rosa maría artal

     /  4 noviembre 2009

    Primero: me parece que es mejor decir algo que callarse. Las campañas de Amnistía Internacional detuvieron por ejemplo la lapidación de Safiya Hueseini y Amina Lawall. Ahí no mediaba dinero, claro que sí, es mucho más difícil detener el lucro.
    Segundo: totalmente de acuerdo contigo. Hay que tener bastante estómago para usar diamantes sin conocer su procedencia. Yo diría que en cualquier caso, cuando hay preciosos adornos que también demuestran amor y algo más de solidaridad. Pero es que los estómagos resistentes abundan.

  5. Bueno, podemos ponerle banda sonora: Sea Plata, Oro o Diamantes, para el caso es lo mismo.
    Silver and Gold U2:

  6. Rosa, estoy de acuerdo, y creo que hay que denunciar con la mayor contundencia las atrocidades de Mugabe, exactamente con la misma contundencia que las cometidas por otros régimenes, pero en este caso en concreto, echo de menos por parte de Avaaz que exija a los paises que vigilen a sus propios traficantes, sin los que esos diamantes no valdrían absolutamente nada. Hay que ir a la raíz y hay que ser valiente a la hora de denunciar. Es muy fácil arremeter contra un dictador tan despreciable Mugabe, pero ¿contra las empresas europeas que compran y venden esos diamantes? Ahí se impone el silencio, y el doble rasero, y eso es lo que quería criticar, que esta semana la ONU haya hecho público un informe denunciando el tráfico de diamantes de sangre en Costa de Marfil y la implicación de Israel, y se corra un tupido velo sobre ese informe. La verdad es que me habría parecido más efectivo denunciar el propio tráfico de diamantes en todas sus dimensiones y vertientes, sin seleccionar. De otro modo, no puedo evitar pensar que Avaaz no está jugando limpio. Es una opinión, claro.
    Me ha recordado a los ministros de Exteriores de la UE, que cuando viajan a Irán, les recriminan que no cumplan los derechos humanos, y cuando viajan a Arabia Saudí, condecoran a los sátrapas. Ese doble juego político es peligroso, máxime cuando una organización se dice independiente.
    Un saludo y renuevo los elogios.

  7. Ein

     /  5 noviembre 2009

    ¿Esto es de verdad? Suena al típico correo masivo que llega de forma viral todos los días al correo electrónico. Además, eso de los mineros locales suena demasiado humilde para ser cierto y la necesidad de recoger firmas en 24h teniendo que registrarse, lo hace muy sospechoso. Igual estoy muy confundido, no se.

  8. Saludos. Yo creo que los que compran diamantes tienen una menor propensión a la empatía con sus productores que, por ejemplo, quienes pueden querer comprar una alfombra turca…

    No sé, creo que hoy por hoy el producto de consumo hace al consumidor y va a ser difícil en el caso de los diamantes.

    Pero sí es cierto que el consumidor crítico se puede convertir, en el mercado actual, en un producto disfuncional para la actual correlación de fuerzas.

    Mi pesimismo y mi tendencia a los finales fatales no me permite imaginarme un final feliz. Trataré de buscarlo en algún medio de comunicación, pero dudo que lo encuentre.

    Un saludo y gracias.

  1. Avaaz llama contra los diamantes ensangrentados
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