España, ombligo del mundo

Hoy voy a escribir «de mi libro«, para agradecer su apoyo  a  quienes me han ayudado a que se diera a conocer. Soy una privilegiada. Me lo presentaron Iñaki Gabilondo y Luís de Benito. Hoy Javier Pérez de Albéniz, el brillante Descodificador lo hace en soitu. Lo hizo el Plural. Y una joya llamada Juan Pablo Silvestre en Mundo Babel de Radio 3. E Isabel Gemio en Onda Cero. (Además de amigos de la blogosfera)

Quiero darles las gracias a todos. Y también a José Antonio Rodríguez, viajero del mundo, que me escribió desde Bangkok:

«Bien documentado, citando fuentes. Conociéndote, tengo que decir que has estado comedida en tus críticas al PP. Pegas palos a diestro y siniestro, equilibradamente. Te muestras humana e intentas no mirarte el ombligo. No les habrá gustado, a ninguno de los «compañeros de profesión» que `participan en los debates habituales, con los que nos castigan en radio y tv, pero tienes mucha razón, por eso les fastidiará más. Si el libro hubiera sido editado por «El País», algo imposible, por supuesto, se habría convertido en un «best seller» , que incluso, sería recomendado, como libro de lectura obligada, en los colegios. Puedes estar satisfecha».

Y a Nicolás Chamero, un espontáneo cuyo mensaje me emocionó.

La crisis desata el racismo

¿por qué?

¿por qué?

Italia tramita un proyecto de ley para que los hospitales faciliten -es decir, denuncien- a los inmigrantes «ilegales» que acudan, enfermos, a ser tratados, porque la legislación en trámite va a considerarlos delincuentes. Es el mismo país que, antes de que se desatara en todo su apogeo la crisis, acordó tomar las huellas dactilares a los gitanos, niños incluidos, para «censarlos», reeditando tácticas del fascista Mussolini. El mismo que ha blindado a los presidentes de la República, el Gobierno y ambas cámaras parlamentarios y que ya gozan de «inmunidad» ante delitos pasados, presentes y futuros. Berlusconi no quería verse perseguido por los jueces. Endeudada y haciendo bandera de la evasión de impuestos, en Italia sólo las diferentes mafias parecen prosperar. Sus negocios al margen de la ley mueven más de 90.000 millones de euros, el 7% del PIB, según datos de las pymes italianas. ¿La amenaza son los indocumentados? Por ellos patrulla el ejército por las calles, para garantizar -dice el Gobierno- la «seguridad».

 En Gran Bretaña los obreros se echan a la calle para que no se contrate mano de obra extranjera. Sus antaño potentes sindicatos -a los que la neocon Margaret Thatcher casi desmanteló- niegan ser racistas. Dicen que están explotados lo que, seguramente, es cierto pero no quita para que sean xenófobos.

Y, en Madrid, Esperanza Aguirre ha suprimido la asistencia letrada «de oficio» -gratis- a extranjeros inmersos en procesos de expulsión por haber entrado ilegalmente en España.

Cada uno en su casa, sí señor. Pero los virus viajan -además de en patera- en primera clase de los aviones. Y pagar porque te echen de un país, o verse en indefensión por no tener asistencia letrada, es un acto supremo de crueldad por una Comunidad que pagó «al amigo» José Luís Garci, 15 millones de euros por un bodrio sobre el tan amado por Aguirre «2 de Mayo», expresión máxima de la esencia española, en su opinión.

Hambre, provocada en buena parte por el expolio del mundo desarrollado, guerras alentadas por vendedores de armas y poderes económicos y políticos que no quieren que nada cambie. Vienen los más valientes o los más desesperados, los que ambicionan una vida mejor porque la suya es insoportable. Les veo temblar de frío al llegar, quienes lo hacen vivos, si es que vienen en cayuco, y me pregunto qué piensan quienes les maltratan. ¿Qué «esta tierra es mía» y no la comparto? ¿Quién te la dio? ¿Por cuánto tiempo más será «tuya»? ¿Viajarias en cuatro tablas a la tierra prometida para ser perseguido, no poder ir a un hospital si enfermas, no tener trabajo, carecer de todas las prebendas que asisten a los seres humanos? Aviso sin cesar que los pacientes «ilegales», un día, explotarán.

 

Actualización 5-3-2009

   El Senado italiano ha consumado la fechoría propuesta por la fascista Liga Norte: ha aprobado la Ley. Desde ahora los médicos se convierten en policías, y los inmigrantes enfermos no acudirán a los hospitales aunque se estén muriendo. La reforma establece, además, una pena de cárcel de hasta cuatro años para los «ilegales» con orden de expulsión que permanezcan en territorio italiano. Propone también un registro de «vagabundos».  Un triste día.

La borrasca impredecible

» La borrasca es impredecible ¿quién la predecirá? El predecidor que la prediga, buen predecidor será»…

Llueve sin cesar. Nieva. Un invierno de verdad. Graniza sobre campos y… haciendas. El gobierno en entredicho -con razón-. Cada vez son más las voces que piden una reestructuración. Buscar a los más capaces -algo que no es práctica habitual en los partidos políticos que se rigen por otros mecanismos de ascenso-. El Presidente prepara cambios, pero con calma, demasiada calma. Los nombres que suenan suponen, de nuevo, renovación generacional. O más. Casi cambiar a los abuelos por los nietos. La experiencia se adquiere escalando etapas, pero eso ocurría en otros tiempos. Liquidamos a Manuel Chaves en Andalucía -que sólo ha ganado cuatro o cinco veces, o seis- y optamos por Magdalena Álvarez, la inenarrable ministra de Fomento.  Hay que calificar por el trabajo -lo que tampoco daría un gran balance-, pero al margen de ello, están las formas. En los colegios del mundo desarrollado se enseña a hablar. Una de las clases más importantes en los colegios de  EEUU es la exposición de ideas, porque uno se acostumbra a elaborar su pensamiento, fruto de una visión clara del tema a tratar, que a la vez ayuda a concretarla. En España hablamos mal y, por tanto, los políticos hablan también mal. Pasados y presentes.  Recordemos cómo nos dejaba en ridículo Ana Palacio -y también por el contenido de sus palabras- en medio mundo. Muchos otros. Las críticas a Magdalena Álvarez se acrecientan por ser mujer y andaluza -machismo y una variante de racismo-.  Pero, realmente, no se puede tolerar, por lo que implica, que -con acento o sin acento-, una ministra -futura posible candidata a la Junta andaluza, según se dice- se exprese así:

   De cualquier forma, uno de los ceses más urgentes es el de Elena Salgado, Ministra de Administraciones Públicas. Se expresa bien -cuando habla, que ni siquiera se entera uno de su existencia-, pero no ha sabido solucionar el gravísimo problema de la burocracia en España que, personalmente, estoy padeciendo y que sume en la desesperación, a diario, a quienes tienen que ir a una ventanilla. ¿Para qué está? ¿Qué hace?

Insisto en esta idea: » La incompetencia suficientemente avanzada es indistinguible de la mala voluntad»

Wyoming, Intereconomía, Urbaneja y el periodismo a la deriva

El presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando Gonzalez Urbaneja ha criticado duramente la llamada «broma de Wyoming» en su programa El Intermedio de la Sexta. Todo el mundo habla hoy del tema, y no pensaba entrar en él, hasta que he leído la protesta de nuestro presidente profesional.

Resumiendo, Wyoming mandó grabar con un teléfono móvil una supuesta bronca  -prepotente y desconsiderada- a una becaria, dedicada expresamente a Intereconomía, según se preocuparon de dejar bien atado. Enviaron la grabación por email, a excepción del final donde se burlaban de la cadena ultraconservadora, por el poco rigor de sus noticias que entonces sólo presumían. Y acertaron: Intereconomía dedicó un programa a emitir el vídeo recibido sin ninguna comprobación de su veracidad. Por supuesto, hoy han dicho que tienen razón y que no han cometido error alguno.

Lo lamentable es que la Asociación de la Prensa de Madrid diga que la actuación de Wyoming «desprestigia la profesión periodística». No es periodista, sino médico. No hace un programa de información, sino de entretenimiento. Y, sin embargo, pone en evidencia el nulo rigor informativo de Intereconomía. Pero a eso, Urbaneja no pone objeción alguna, que «unos y otros» han obrado mal. No se le cae la cara de vergüenza al comprobar que un medio recibe un email con un vídeo y lo da por bueno sin más, lo único reprobable.

La APM cuenta como vicesecretaria con María Jesús Chao Álvarez de Sierra, mano derecha de Urdazi en su nefasta época en TVE, por poner un ejemplo. No he tenido queja hasta ahora de la Asociación, salvo por su orientación conservadora, pero seguramente refleja la composición del periodismo en Madrid. Suelen enviarnos a los asociados información sobre cursos profesionales y pretenden defender a la profesión. Si lo comparo con la Academia de Televisión, ATV, que oferta descuentos en clínicas de cirugía estética y jamones de Jabugo, y que premia con el Talento al creador del «Tomate», hay una marcada diferencia. Pero, esta vez, Urbaneja ha confundido los términos, ha errado el tiro buscando culpables. Lo que denigra a la profesión periodística es emitir un video que llega por correo sin comprobar nada.

El periodismo, hoy, juega a las «equidistancias», al «este dice, el otro dice», y yo me lavo las manos y no trabajo. Está lleno de patanes, y «husmeabraguetas» -genial apelativo,  debido a Luís del Val- que usurpan un nombre que no les corresponde. El periodismo en crisis es uno de los males de nuestro tiempo. Porque no se informa adecuadamente. Porque apenas hay periodismo serio de investigación. Se dejan pasar graves corrupciones con la noticia de un día, que no profundiza. Pero, aún hoy, el periodismo escribe páginas de esfuerzo. Manipuladores, mercaderes, ineptos y cotillas son la espuma visible que tapa el fondo, la capa de grasa viscosa que hay que tirar por el fregadero. No son periodistas. En Rusia se paga con la vida informar verazmente. Por ejemplo. Y medio centenar de reporteros caen muertos cada año por ejercer su profesión. Un periodista debería ser, es, como dijo Ryszard Kapuscinski, «sabio, capacitarse ininterrumpidamente, debería tener sentido de la responsabilidad, debería respetar las normas de la ética, debería amar su trabajo. Pero también debería ser un hombre abierto a otros hombres, a otras razones, a otras culturas, tolerante y humanista». Y los hay, por encima de la bazofia.

La ideología vence hasta a los directivos de las Asociaciones profesionales. La audiencia está con Wyoming, quien  ha hecho más por desenmascarar la basura periodística que aquellos que nos representan.

Actualización 20,30

   Ante el revuelo causado, hoy todos los implicados han hecho declaraciones y son incontables los comentarios surgidos sobre el tema. El Presidente de la APM parece ampliar un poco más las responsabilidades de Intereconomía, pero sigue con la «equidistancia»: ambas partes tienen culpa ¡faltaba más! A Gonzalez Urbaneja se le están reprochando sus anteriores silencios ante temas trascendentales. Por ejemplo, la «conspiranoia» del 11M practicada por El Mundo y la COPE.  O menos silencios, porque premió a Pedro J. Ramirez, por su «defensa de la libertad de expresión». He encontrado, además, una declaración suya al respecto. Muy jugosa: protesta por «el «grave error profesional» cometido por las televisiones públicas al no emitir de forma íntegra la comparecencia de los representantes de las víctimas ante la comisión del 11-M». Atentos, los representantes de las víctimas.

Y aquí está el vídeo completo…

Nacionalizar los bancos

Casi 200.000 parados más, ya son 3.300.000 y se preve que, en poco tiempo, la crisis se lleve por delante un millón más. Pero no todo son malas noticias: los cinco grandes de la banca -Santander, BBVA, Caja Madrid, La Caixa y Banco Popular- ganaron 2 millones de euros a la hora en 2008, 17.590 millones de euros. Tampoco están contentos porque han registrado un descenso del 18,5% respecto a sus ganancias -repito, ganancias- del año anterior. Por eso, necesitan ayudas, y el gobierno se las da, les «avala» en palabras del Presidente del Gobierno. Caja Madrid, por boca de su presidente Miguel Blesa, admite que el dinero de los gobiernos no era sólo para prestar, sino un salvavidas para algunas entidades. Es decir, que han cogido el aval y han saneado sus cuentas, en lugar de facilitar el crédito. Y Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de Banca, nos advierte que aún debemos estar contentos: «la economía no se hunde más porque la banca es capaz de sostenerla». Dice más, la culpa es nuestra porque nos hemos endeudado a lo loco. Cosa en la que, en parte, tiene razón, pero es que los países desarrollados ya no se componen de ciudadanos, sino de consumidores. Es a lo que nos acostumbraron. Ése era el diseño pergeñado desde los poderes.

Leo, sin embargo, que a Cristina de Holanda, hermana de la reina, la han sorprendido guardando su dinero en un paraíso fiscal, la Isla de Guernsey -se ha apresurado a trasladar sus millonarios ahorros a su país, antes de que boten a la familia, dado que votarla no pueden-. Y leo más en los consejos de los grandes creadores de opinión. Editorial de El País, por ejemplo, entre otros muchos: «los Gobiernos han de evitar caer en la tentación más inquietante: el aumento del proteccionismo. Eso fue lo que transformó una mera crisis en el periodo más adverso de la historia económica, con consecuencias trágicas. Las políticas de «perjuicios al vecino», como las devaluaciones competitivas u otro tipo de obstáculos al comercio resultaron fatales para todos».

Es que vienen más cumbres de esas internacionales, la del G20, a la que volverá a estar invitado Zapatero. Ellos lo van a arreglar, de hecho en cada una de ellas solucionan los grandes problemas de su temario, el hambre en el mundo, como hablábamos el otro día de la de la FAO. Estamos salvados.

Creo que ha llegado la hora de tomar las riendas que otros abandonaron: la soberanía residen en el pueblo ¿recuerdan? El sensato Presidente Obama advierte que algunos bancos caerán con la crisis. Y no pasa nada. Igual no hay lugar para todos. Somos más y nos asiste la razón. No sabemos de economía, eso sí, pero la sufrimos. Primera medida que hemos de pedir con toda vehemencia: nacionalizar los bancos. Dado que todos los experimentos fracasan, no costaría nada probar a ingresar en las arcas del Estado casi 18.000 millones de euros al año cuando vienen mal dadas y poner estas entidades al servicio de los ciudadanos.

José Luís Sampedro cumple 92 años

José Luis Sampedro, Olga Lucas y Carmen Balcells

José Luís Sampedro, Olga Lucas y Carmen Balcells

Llovía intensamente en Málaga este 1 de Febrero, en el que el escritor y economista José Luis Sampedro cumplía 92 años. Desde la ventana de su apartamento alquilado en Cala de Mijas, el mar azul del día anterior se había trocado en turbio y amenazador chocolate. La Costa del Sol parecía el cantábrico.

Testigo de casi un siglo, José Luis Sampedro ha visto llover y escampar muchas veces. Y desde la serenidad con la que contempla hoy la vida, ve el cielo de nuestro sistema social plagado de nubarrones que terminarían por disiparse también si se aplicaran las fórmulas que pensaran en los individuos.

Conocí a José Luís hace más de una década a través de mi amiga Olga Lucas, aquella entrañable y entusiasta idealista que soñaba con encontrar un día al escritor, cosa que terminó sucediendo por azar. Habían nacido el uno para el otro: ambos han permanecido limpios, y poseedores de la denostada ingenuidad -que comparto con ellos- a pesar del sin fin de avatares sufridos. Ella le insufló vida y él el aliento de un objetivo práctico por el que merece la pena luchar: andar cada día haciendo algo útil por los demás.

Siempre digo que lo menos importante de José Luís Sampedro es que sea economista y escritor -profesiones y ambiciones nada desdeñables en los tiempos que corren-. Podría haberse dedicado a la biología y la arquitectura, y seguiría siendo igual de excepcional. Lúcido, apasionado, comprometido, creador de ideas que no impone aunque las exprese con vehemencia. Es capaz de pedir disculpas por su discurso temiendo que resulte pesado. O de levantarse a ayudar a colocar el abrigo a una dama, porque por algo nació casi en el XIX.

La comida de cumpleaños fue en uno de esos restaurantes de playa que parecen ir a buscar al mar el pescado en lugar de al frigorífico. Su agente, Carmen Balcells, había venido desde Barcelona para acompañarle. Le regaló una bata de casa, que José Luis se colocó para comer, dado el frío reinante. Carmen, otro personaje al que es un privilegio conocer, brillante, organizadora, personalidad aplastante. E Isabel Sampedro, hija del maestro, llegada desde Nueva York. Y el editor Ángel Lucía, y mi viejo amigo Juan José Mardones al que Sampedro adora. Y el taxista de Barcelona que trajo a la Balcells. Y Olga pendiente de cada detalle.

Bromas familiares en la comida. Una carrera al televisor para ver el triunfo de Nadal en el Open de Australia, «ese chico tan interesante, tan sencillo, que confiesa haber tenido miedo de pequeño en casa si se iban sus padres», dicen José Luis y Olga. Y una vibrante conversación a los postres. El liberalismo se ha refundado varias veces en su historia, dice Sampedro. En el siglo XIX fue la explosión del individuo y la libertad. «Cada hombre, un voto. Hoy es, cada euro, un voto». Ya no es liberalismo, es oligocracia, plutocracia. La globalización ha consistido en transferir al poder financiero, el poder político. ¿Hay que consumir como nos piden los políticos? «Primero, si se puede, dada la crisis. Segundo, si lo que compramos nos enriquece, pero como seres humanos. Fuera la llamada innovación que sólo busca cambiarnos el móvil por otro igual pero más caro. Abracemos a la que crea. «O la llamada investigación farmacéutica que buscar prolongar la enfermedad más que curarla, para seguir consumiendo», apuntilla Balcells. Discrepamos o no, conversamos, sobre las causas y salidas a la crisis. Balcells llama la atención sobre ese 40% de capital que está metido en bolsas y cajas fuertes y de zapatos, el que ha creado unos nuevos ricos que trafican con armas, drogas y seres humanos en la prostitución.

José Luis Sampedro ha pasado un buen 92 cumpleaños. Agradece -con una efusión que inspira ternura- una compañía que algunos nos sentimos honrados -privilegiados- de poder prestar. Todo lo que hace es POR algo, no PARA algo -quizás por eso no le han concedido ninguno de los premios literarios más importantes de España-. Olga le ha dado fuerzas, el Sur le alimenta, está sereno y tranquilo, escribe cada día, pero si no puede acabar lo emprendido, ahí se quedará, no hay problema. «No me falta nada esencial», concluye.

Le regalé un apenas útil calendario perpetuo, estético sin embargo. Me parecía un símbolo. Tiempo medido e imperturbable, caminando cada día y un hombre que ha sabido utilizarlo para dejar en muchos una huella indeleble.

¿Modifica españa la Jurisdicción Universal a petición de Israel?

La ministra de exteriores israelí, Tzipi Livni, ha declarado hoy, tras reunirse con Miguel Ángel Moratinos, que su colega español le ha comunicado «la decisión de España de cambiar la legislación que permite aplicar la Jurisdicción Universal con el fin de que organizaciones políticas no puedan presentar cargos contra ciudadanos israelíes y de otras nacionalidades». La noticia -y en esta ocasión es una auténtica noticia- la ha dado RTVE en el telediario de las 9, no la recoge aún ningún periódico y sólo he encontrado una nota de Europa Press, en cuyo texto -sin destacar- se lee la misma información, recogida hoy con alborozo en medios de prensa israelíes.

 Fuentes del Gobierno han informado a RTVE que no se va a terminar con la Jurisdicción Universal -que permite juzgar en nuestro país crímenes contra la Humanidad-, vigente en nuestro ordenamiento jurídico desde el siglo XIX y que «en todo caso» las modificaciones no tendrían carácter retroactivo y no se podrían aplicar al caso que instruye el Juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu.

El embajador israelí en España se ha referido al asunto que investiga Andreu diciendo que «podría afectar a las relaciones» entre ambos países.

Apenas me voy a limitar a dejar ahí los datos. El «en todo caso» las modificaciones no tendrían carácter retroactivo es altamente revelador. Sólo dos paises -Venezuela y Turquía- han osado levantar la voz ante las matanzas de Gaza perpetradas por Israel. La muerte de 1.300 personas, los cuantiosos heridos, la ONU pisoteada, y demás vulneraciones de los derechos humanos y de convivencia internacional, caen en el manto del olvido ante el inmenso poder de Israel.

Si España baja la cerviz, «modificando» la Jurisdicción Universal a petición de Israel -o para «desagraviarle»-, será una lamentable y trascendental noticia para el mundo.

Actualización 23,30. Ya lo publican ABC y 20 minutos. Aquí dicen que Moncloa desmiente a Israel. Así lo «desmiente»:  «el Gobierno español ha desmentido las palabras de Livni y ha matizado que estudia hacer ajustes procesales en el principio de jurisdicción universal, pero que no lo limitará. Asimismo, ha comunicado que esta reforma en ningún caso tendrían carácter retroactivo y, por tanto, no afectará al caso abierto por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu». Ya estamos con los eufemismos.

Descartes

Descartes fue, como sabréis, un matemático y filósofo francés del Siglo XVII. Se le considera el padre de la filosofía moderna porque formuló el concepto de sujeto -ser individualizado- y porque, rebatiendo todo lo aprendido, señaló el valor práctico del conocimiento. La capacidad de razonar es básica y nadie puede enseñárnosla -decía-, pero hay unas reglas insoslayables: el principio de evidencia o de la duda razonable, el precepto del análisis y los de síntesis y control. Descartes es, en consecuencia, autor también del método cartesiano -análisis, sintésis y reconocimiento del error- base de la ciencia actual. El pobre murió, a los 53 años -sospechan que envenenado-, en Suecia adonde había sido llamado por la Reina Cristina para hacerles el reglamento de una sociedad científica, por cierto. ¡Qué cosas hacían los reyes suecos ya entonces!

 Descartes, en el cine y en la televisión, son los planos que sobran. Cuando, en TVE, se montaba en película, los descartes se arrojaban al suelo para ser barridos y depositados en la basura, era una imagen muy gráfica.

 Pues bien, en ese doble vertiente debió pensar Isabel Martínez Reverte (histórica periodista de «Informe Semanal» y «En portada») para reunir a un grupo amplio de prejubilados de RTVE y llamarles Descartes. El nombre en concreto se debe a Javier Saénz, uno de los pocos periodistas que ha obtenido el premio Rey de España de periodismo y eterna mosca cojonera del poder. Se trataba de salir de vernos reducidos, con poco más de 50 años, a la petanca y el punto de cruz -según sexos- y hacer algo útil.

Cada mes -y desde hace más de un año- , una figura relevante de diversos campos viene a perder un par de horas con nosotros, informarnos y contestar nuestras preguntas, como si estuviéramos en activo. Inauguró Descartes Santiago Carrillo -creo recordar- y hemos tenido -por citar a algunos- a Cristobal Montoro -quien adujo como causa del nuevo triunfo socialista: «es que también lo habían hecho bien», a pesar de lo que declara en público-. O el filósofo Fernando Savater, el jurista Martín Pallín, Antonio Gutiérrez, Inés Sabanés o Víctor Manuel, con los que pude vislumbrar lo mal que se cuece la política aquí, o con Gil Carbajal, Demócratas Abroad, lo bien que funciona en EEUU.

Ayer estuvo Fernando Reinlein, ex militar de la UMD, Unión Militar Democrática. Imbuidos por la revolución de los claveles en Portugal, un grupo de jóvenes oficiales pretendieron democratizar el ejército español -sin derrocar el gobierno-, en el tardío franquismo. Una vez descubiertos, fueron apartados del servicio y juzgados. Aunque la primera idea fue matarlos de una forma expeditiva, tesis que, por fortuna, no triunfó. En el Consejo de Guerra, se habló de sus mujeres: «peligrosas individuas universitarias» que les servían de correo en la clandestinidad. La Fundación Abogados de Atocha acaba de rendirles un homenaje porque, 35 años después, no se ha anulado su juicio, ni se han restituido sus derechos laborales, ni se ha compensado a los que no fueron juzgados pero sufrieron serios tropiezos en su carrera militar.

Ahora «el ejercito es un reflejo de la sociedad de centro-derecha. Obedece a lo que le dicen. Está y estará a las órdenes del Gobierno. No hay tentaciones golpistas. Cuando hay una declaración estentórea es porque el autor está a punto de jubilarse. Lo está haciendo muy bien en las misiones de paz. Ojalá hubiera conocido yo ese ejército», concluyó Reinlein.

Ningún gobierno les ha rehabilitado ni devuelto sus derechos. En la intimidad les dicen que «no se puede ensalzar a una organización clandestina dentro de las Fuerzas Armadas» y que «podría alentar el asociacionismo en el Ejército». Son Historia, Arqueología -dice él-. Se arriesgaron en un momento crítico para España. Y perdieron. Y con eso se quedan.

Actualización: atentos al comentario de Carmelo que es buenísmo, más descartes en la historia de nuestra vida.

El Supremo avala Educación para la ciudadanía

Derechos Humanos, instituciones y principios democráticos, convivencia entre culturas, igualdad entre hombres y mujeres, globalización e independencia, consumo racional y responsable, circulación vial, participación en la vida pública, valoración crítica de los prejuicios sociales, racistas, xenófobos, antisemitas, sexistas y homófobos. Este es el «peligroso» temario de una asignatura, Educación para la Ciudadanía, que un sector de los conservadores españoles rechaza. La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a la cabeza, animó a los colegios a objetarla. Pero el Supremo acaba de decidir -tras demasiado larga deliberación- que no hay lugar para la objeción de conciencia que reclamaban los padres jurídicamente. 22 votos a favor y 7 en contra, en el alto Tribunal.

Nacida de una recomendación del Consejo de Europa en 2002, todos los colegios católicos y laicos del continente la imparten, sin problema alguno. Pero España parece seguir siendo una excepción, incluso en una Europa cada vez más retrógrada. En nuestro país, dado el rechazo frontal suscitado, Educación para la Ciudadanía se ha aplicado en fases y con una holgada manga ancha para que los centros «adapten» la asignatura a su «ideario». En las comunidades bajo mandato del PP, no se estudia ni la homofobia, ni la valoración crítica de los prejuicios sexistas o la utilización del diálogo y la mediación para abordar los conflictos. Al punto que el Gobierno ha presentado recurso contra Madrid, Murcia, La Rioja y Castilla y León.

Ni eso les basta a los prelados, ni a la ultraliberal Aguirre, quien retó al gobierno central aprobando un -ahora ilegal- reemplazo de Educación para la Ciudadanía por trabajos sustitutorios. Al dictaminar  los tribunales la legalidad de la asignatura, los alumnos objetores suspenderán. O al de la Comunidad valenciana que hizo la gran charada de impartirla en inglés. Ni a algunos padres. Pocos. Sólo un 1% de los estudiantes ha objetado Educación para la Ciudadanía en Madrid.

Los argumentos conservadores -jaleados sobre todo por los Obispos-, se basan en que el Estado carece de atribuciones para dictar normas morales. Textualmente dicen: «El Estado no tiene competencia para definir el bien y el mal moral; debe ser neutral». Sorprendente razonamiento para una Institución, la iglesia católica, que insiste con reiteración en que la religión tiene que ser asignatura obligatoria y que es subvencionada con tres mil millones de euros anuales en un país aconfesional.

Si los niños españoles, esos que quieren ser famosos sin dar un palo al agua, que no entienden lo que leen – como dice el último Informe PISA-, y suspenden masivamente en matemáticas -así sucede en concreto en la comunidad de Madrid-, grabaran en su mente y en sus conciencias Educación para la Ciudadanía, tal vez adquirirían responsabilidad para estudiar otras materias. Terminarían por erradicar la picaresca, el pelotazo, el ladrillo, la chapuza, la intransigencia, la doble moral, el machismo, el racismo… que nos asolan. Mi padre recordaba, en ocasiones, una frase del poder: «Cuanto más burros formemos, mejor iremos a caballo».

Los padres objetores, los gobernantes que les animan, deberían estudiar Educación para la Ciudadanía, también, de forma coactiva, al punto de no cobrar la mensualidad si no aprueban –siguiendo, por un bien superior, técnicas católicas-. Todo minuto perdido es un atraso en el desarrollo ético y formado de un país en el que algunos de sus gobernantes no piensan en el interés real de los ciudadanos, y en el desarrollo de España. Dar Educación para la Ciudadanía en fascículos, de regalo con los periódicos deportivos, en el prime time de las televisiones, en todos los colegios -desde luego- debería ser una prioridad inexcusable.

29-Enero

    Dicen los padres que no acatarán la sentencia y que irán al Tribunal de Estrasburgo si es preciso. A hacer el ridículo… y a poner a España -de nuevo- en ridículo. Las comunidades de la Rioja y Madrid -sorpresivamente-, sí, aceptan el fallo del tribunal. Valencia no. Y un alto cargo del PP ha dicho que que, cuando lleguen al Gobierno, suprimirán la asignatura. Más ridículo. Les ayudan eso sí buena parte de los «equidistantes» periodistas. Apenas nadie cuenta los antecedentes: No es un «invento de Zapatero». Se da sin problemas en todos los colegios de Europa, laicos y religiosos.  Son demasiados los españoles -adultos- que precisarían estudiar Educacíón para la ciudadanía.

Hasta los mitos económicos caen

Nunca me había interesado especialmente la economía, pero la crisis está afectando a nuestras vidas y, sobre todo, a nuestro futuro. ¿Qué nos espera si hasta los grandes mitos económicos caen? Supimos, no hace mucho, de los problemas de Islandia, el país que -con poco más de 300.000 habitantes- ocupaba el primer lugar mundial en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Este medidor, fruto de un sesudo y prestigiado estudio, valora riquezas menos tangibles que el dinero -aunque también-, como el nivel en sanidad o educación y servicios sociales. España está, por cierto, en el número 13, tras haberse aupado 6 puestos desde la llegada de Zapatero al Gobierno.

La economía islandesa bullía desde que se privatizaron sus bancos en 2003, el país vivía una orgía liberal y especulativa que atraía a gran número de inversores internacionales. Pero no entró en la UE, ni en el euro. Y, cuando la liquidez falló a escala global, se hundió. En Octubre volvieron a nacionalizarse sus bancos, pero ya era tarde: acumulaban pérdidas 10 veces mayores que el PIB islandés. Sus parámetros económicos echan chispas y la población -victima del paro y de grandes pérdidas- está en la calle pidiendo responsabilidades, hasta con grandes caceroladas. Los míticos países nórdicos alternan con soltura gobiernos conservadores y socialdemócratas, con predominio de estos últimos. La derecha -ultracivilizada- afloja la soga de los impuestos, y, cuando vienen mal dadas, los votantes vuelven al centro izquierda. Es lo que sucede ahora. El gobierno conservador se ha visto obligado a dimitir, y todo apunta que será la líder socialdemócrata la que forme gobierno.

Pero es que California también ha entrado en bancarrota. El Estado más poblado y poderoso de EEUU anuncia suspensión de pagos en Febrero. De verdad, no es una frase retórica, va a paralizar la devolución de impuestos y las subvenciones a familias necesitadas -en concreto, al millón de ancianos o discapacitados que recibían ayudas para vivienda o pago de servicios esenciales-. Todo por un monto de 3.700 millones de dólares. El déficit fiscal de California es superior a los 42.000 millones de dólares. Anuncian que 44 estados norteamericanos -de los 52- están en similar situación. Y en Europa hasta la poderosa Alemania ha entrado en recesión, los paises nórdicos incluso, y Gran Bretaña ve volar también el fantasma de la bancarrota.

Mientras tanto, la población mundial en pobreza extrema se acerca a los mil millones de personas. 2008 ha incrementado la cifra en 40 millones, poco menos de la población española que no podrá ni comer prácticamente. Imaginemos que nos pasara a nosotros -siempre hay que ponerse en el lugar del otro-.

Los datos están ahí. Obama trata de sacar adelante su plan de rescate de la economía norteamericana, todos los gobiernos intentan medidas. ¿Y qué? ¿No resulta clamoroso que algo, en el corazón del sistema, falla?