Hasta los mitos económicos caen

Nunca me había interesado especialmente la economía, pero la crisis está afectando a nuestras vidas y, sobre todo, a nuestro futuro. ¿Qué nos espera si hasta los grandes mitos económicos caen? Supimos, no hace mucho, de los problemas de Islandia, el país que -con poco más de 300.000 habitantes- ocupaba el primer lugar mundial en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Este medidor, fruto de un sesudo y prestigiado estudio, valora riquezas menos tangibles que el dinero -aunque también-, como el nivel en sanidad o educación y servicios sociales. España está, por cierto, en el número 13, tras haberse aupado 6 puestos desde la llegada de Zapatero al Gobierno.

La economía islandesa bullía desde que se privatizaron sus bancos en 2003, el país vivía una orgía liberal y especulativa que atraía a gran número de inversores internacionales. Pero no entró en la UE, ni en el euro. Y, cuando la liquidez falló a escala global, se hundió. En Octubre volvieron a nacionalizarse sus bancos, pero ya era tarde: acumulaban pérdidas 10 veces mayores que el PIB islandés. Sus parámetros económicos echan chispas y la población -victima del paro y de grandes pérdidas- está en la calle pidiendo responsabilidades, hasta con grandes caceroladas. Los míticos países nórdicos alternan con soltura gobiernos conservadores y socialdemócratas, con predominio de estos últimos. La derecha -ultracivilizada- afloja la soga de los impuestos, y, cuando vienen mal dadas, los votantes vuelven al centro izquierda. Es lo que sucede ahora. El gobierno conservador se ha visto obligado a dimitir, y todo apunta que será la líder socialdemócrata la que forme gobierno.

Pero es que California también ha entrado en bancarrota. El Estado más poblado y poderoso de EEUU anuncia suspensión de pagos en Febrero. De verdad, no es una frase retórica, va a paralizar la devolución de impuestos y las subvenciones a familias necesitadas -en concreto, al millón de ancianos o discapacitados que recibían ayudas para vivienda o pago de servicios esenciales-. Todo por un monto de 3.700 millones de dólares. El déficit fiscal de California es superior a los 42.000 millones de dólares. Anuncian que 44 estados norteamericanos -de los 52- están en similar situación. Y en Europa hasta la poderosa Alemania ha entrado en recesión, los paises nórdicos incluso, y Gran Bretaña ve volar también el fantasma de la bancarrota.

Mientras tanto, la población mundial en pobreza extrema se acerca a los mil millones de personas. 2008 ha incrementado la cifra en 40 millones, poco menos de la población española que no podrá ni comer prácticamente. Imaginemos que nos pasara a nosotros -siempre hay que ponerse en el lugar del otro-.

Los datos están ahí. Obama trata de sacar adelante su plan de rescate de la economía norteamericana, todos los gobiernos intentan medidas. ¿Y qué? ¿No resulta clamoroso que algo, en el corazón del sistema, falla?

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