La borrasca impredecible

” La borrasca es impredecible ¿quién la predecirá? El predecidor que la prediga, buen predecidor será”…

Llueve sin cesar. Nieva. Un invierno de verdad. Graniza sobre campos y… haciendas. El gobierno en entredicho -con razón-. Cada vez son más las voces que piden una reestructuración. Buscar a los más capaces -algo que no es práctica habitual en los partidos políticos que se rigen por otros mecanismos de ascenso-. El Presidente prepara cambios, pero con calma, demasiada calma. Los nombres que suenan suponen, de nuevo, renovación generacional. O más. Casi cambiar a los abuelos por los nietos. La experiencia se adquiere escalando etapas, pero eso ocurría en otros tiempos. Liquidamos a Manuel Chaves en Andalucía -que sólo ha ganado cuatro o cinco veces, o seis- y optamos por Magdalena Álvarez, la inenarrable ministra de Fomento.  Hay que calificar por el trabajo -lo que tampoco daría un gran balance-, pero al margen de ello, están las formas. En los colegios del mundo desarrollado se enseña a hablar. Una de las clases más importantes en los colegios de  EEUU es la exposición de ideas, porque uno se acostumbra a elaborar su pensamiento, fruto de una visión clara del tema a tratar, que a la vez ayuda a concretarla. En España hablamos mal y, por tanto, los políticos hablan también mal. Pasados y presentes.  Recordemos cómo nos dejaba en ridículo Ana Palacio -y también por el contenido de sus palabras- en medio mundo. Muchos otros. Las críticas a Magdalena Álvarez se acrecientan por ser mujer y andaluza -machismo y una variante de racismo-.  Pero, realmente, no se puede tolerar, por lo que implica, que -con acento o sin acento-, una ministra -futura posible candidata a la Junta andaluza, según se dice- se exprese así:

   De cualquier forma, uno de los ceses más urgentes es el de Elena Salgado, Ministra de Administraciones Públicas. Se expresa bien -cuando habla, que ni siquiera se entera uno de su existencia-, pero no ha sabido solucionar el gravísimo problema de la burocracia en España que, personalmente, estoy padeciendo y que sume en la desesperación, a diario, a quienes tienen que ir a una ventanilla. ¿Para qué está? ¿Qué hace?

Insisto en esta idea: ” La incompetencia suficientemente avanzada es indistinguible de la mala voluntad”

1 comentario

  1. la politica, es el juego de administrar tiempos.

    por desgracia, mucha gente, en su vida, ya no puede esperar mas.

    precisamente, por que ellos, no administran la vida, de nadie.

    y buscan vivir, la suya, si alguien no se la destroza.

    http://www.dondenaceeldinero.wordpress.com

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