No nos representan

Hay una indignación ciudadana contra los políticos de cuyas dimensiones ellos mismos no parecen ser conscientes. Lo cierto es que llega un otoño cargado de protestas, ira creciente de múltiples matices, conviviendo con quien aparentemente muestra la actitud del cordero que se dirige a su sacrificio por propia voluntad no viendo otra salida.

El denominador común culpabiliza a los políticos de lo que ocurre. Mes tras mes se sitúan como el tercer problema para los españoles y el rechazo (en bloque) a su labor crece por momentos. No sin razón. Les hemos elegido para representar nuestros intereses y no parecen querer o saber frenar a la exclusiva minoría que impone sus normas sobre todos. Nuestras desdichas desaparecían en buena parte si los políticos cumplieran su misión y trabajaran para la soberanía popular. No para mantener privilegios de unos pocos –los de ellos incluidos–.

De hecho, esta tenebrosa época podría culminar en un Núremberg para juzgar a sus responsables. El descrédito de los políticos representa, entretanto, un serio peligro para la democracia que puede acarrear males aún mayores. 

Es inaplazable regenerar la política y los partidos, y en esa tarea deberían ser ellos los primeros interesados. Aunque no únicamente. Se hace preciso remozar el viejo edificio parlamentario del XIX con las puertas abiertas de la participación, real ya en la sociedad más comunicada de la Historia. Urge hacer cambios. Cuando las bases de la democracia tiemblan, emergen peligrosas perversiones. Fascismos, populismos y, de cuño más reciente, tecnocracias dando forma oficial a la idea de que los países son empresas dedicadas al lucro y no una unión de ciudadanos cuyas vidas y derechos son lo primero a mantener y acrecentar.

A Mariano Rajoy y su equipo se les está cayendo España a pedazos. Con una rapidez solo pareja a su empeño en cambiar el modelo social a su imagen y semejanza. Ni una cifra se les mantiene en pie. Y, además, se han gastado todo el presupuesto en siete meses, mientras huye el capital despavorido –en palmaria muestra de desconfianza–, al punto de récord: 219.817 millones de euros en el primer semestre, cuando en el mismo periodo de 2011, entraron 22.457. Demasiada basura acumulada en los sótanos de este desgraciado país emerge ahora, batida en los despropósitos continuos.

Como los impuestos a las grandes fortunas, o las subvenciones a la Iglesia católica, y otro sin fin de capítulos, no se pueden tocar, el PP va como un borracho en un incendio, tapando fuegos… con la gasolina de los recortes –muy precisos en el orden ideológico– y las subidas de impuestos. ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo? A Portugal tampoco le cuadran las cuentas. A Grecia menos.  Ese es nuestro futuro. Las políticas neoliberales solo funcionan en sueños.

Los espejismos de la visita de Merkel o de la “ayuda” del BCE de Draghi no solucionarán los agobios de la población. El nuevo rescate –para el que ya han inventado un nuevo eufemismo: “precautorio”–, no deja de ser un crédito, a devolver con contrapartidas (a estas las han llamado “estrictas” para que no quepa duda). Las ideas fuerza son “austeridad” y “reformas”, o sea, recortes, más recortes. En estas circunstancias, las convulsiones sociales, el propio incumplimiento del programa del PP, podrían, quizás deberían, propiciar un adelanto electoral. Y es un escenario a contemplar para estar prevenidos y actuar en consecuencia.

Y ahí volvemos al principio: no nos representan, la política está desprestigiada, el manido –e injusto– “todos son iguales”. No es camino, aunque, realmente, el panorama se presenta bastante sombrío y los principales implicados no dan la impresión de estar tomando conciencia del problema.

Como el PP de Rajoy en su día, el PSOE de Rubalcaba parece aguardar el desgaste del contrario. Por completo alejado de la indignación que sienten sus votantes, se contenta con una oposición “calmada” e “institucional”. Y además le pesan las políticas neoliberales que aceptó aplicar. Ambos partidos bajarán presumiblemente en votos.

Lo mismo que en esa Grecia con la que compartimos la tolerancia social a la corrupción –que siempre se paga– y su apuesta por el turismo como principal motor económico, el voto se fragmentará. IU subirá, aunque parece tener un techo porque también precisa renovación interna y porque solo destacan en la formación unas pocas brillantes individualidades, no hay mujeres entre ellas, y se oscurece el trabajo continuo en las instituciones en las que participa.

Podría ascender notablemente esa amalgama ideológica y de personas que se aglomera bajo las siglas de UPyD y que solo parece tener como argamasa el populismo y el nacionalismo español. Al Equo silenciado en la anterior campaña electoral se le frenó en la salida y no parece despegar, habrá que ver. Incrementarían sus votos, sin duda, los nacionalismos como respuesta a la actitud que ha venido teniendo con algunas comunidades el PP. Todo ello expresado como opinión personal.

Un país ingobernable o muy dividido en el voto, en el que como a los griegos se nos atemorizaría con diluvios universales si osáramos salir de la pauta marcada, lo que no hace sino prolongar la agonía. Son otras soluciones las que hay que buscar. Se dictan –con escasa audiencia mediática, es cierto– a diario, desde el punto de vista del bienestar de la sociedad en su conjunto.

Mucha gente está algo así como “Esperando a Godot”, el mítico personaje de Samuel Beckett… que nunca apareció. Un nuevo partido o coalición ilusionantes disiparía la depresión social que nos embarga. Algunos movimientos se están dando, no de envergadura por el momento.

Queda el 15M. La sociedad que se apuntó a escuchar, saber, hablar y compartir. La que hasta en un 66% se pasó por las plazas para asistir al prodigio, también era 15M. Y sigue estando ahí con su indignación creciente, con su desconcierto, con ganas de desterrar tanto atropello. Desde el poder se piensa en multas y palos para acallarla. Y eso hace mella en un sector decisivo. Cuarenta años de ser educados en la ignorancia, la sumisión, el infantilismo y el miedo han dejado un poso social, siquiera imperceptible en algunos casos.

La progresión del deterioro de España, de las condiciones de vida y derechos de sus ciudadanos, exigen soluciones. Democráticas, absolutamente democráticas. Los partidos harían bien en bajarse del Olimpo en el que –algunos, muchos– viven y tomar medidas para regenerarse porque solo así llegarán a los ciudadanos.

El 15M ha de pasar a una nueva fase que prime la efectividad. Y la sociedad en general pensar que está en sus manos más que en ningunas otras cambiar del destrozo a la construcción positiva. A través de informarse primero, de utilizar sin descanso el pensamiento crítico y la reflexión, exigir a sus representantes, primar lo que une sobre lo que separa, pensar en el bien común y actuar como seres adultos. Es decir, el civismo, la democracia.

 

Alicia en la Europa de las maravillas

La frase procede del economista José Carlos Díez. No dejamos hoy de oír, ver y leer la palabra «euforia» a raíz del apoyo de la canciller alemana, Angela Merkel, a Rajoy en su visita a Madrid y de las decisiones anunciada por el presidente del BCE, Mario Draghi. Suben las bolsas, baja la prima y todos nuestros problemas se han arreglado.

Faltan unos «pequeños escollos», la letra pequeña que quiere leer Rajoy antes de pedir el rescate. El rescate, sí. Mario Dragui respondió así a la pregunta de cómo de «suave» iba a ser el nuevo rescate de España: «¿rescate suave? En absoluto. Tiene condiciones estrictas». Rápidamente le han adjudicado otro apelativo: «precautorio», es un rescate precautorio.

Bernardo Elrich ha imaginado la escena en las cocinas de diseño de eufemismos:

 Las estrictas condiciones van a por lo poco que ya nos queda: pensiones y desempleo. Rajoy dijo a la vera de Merkel que no tocaría las primeras… «en este momento».  Y queda más espacio para meter la tijera donde ya hay unos buenos rotos. Ana Mato estudia sacar del sistema de salud o de la gratuidad, mamografías o rehabilitación. Es más lucrativo curar cánceres de mama. Y más acorde con nuestra condición ir doblados de dolor por la artrosis o las secuelas de un accidente.

Rajoy es capaz de, como ya hiciera en las elecciones andaluzas (error que constatan continuamente los periódicos extranjeros), aplazar la petición de rescate y de estas medidas hasta la celebración de los comicios gallegos. Las pérdidas aumentárían.

 Los mercados están contentos, sí. Tienen dinero fresco que esnifar. Hasta que se les pase el efecto de la dosis y pidan más. José Carlos Díez explica el escenario abierto este jueves por Dragui y sus sensaciones. Tras exponer la dureza de los datos, él cree que tiene que haber una luz al final del túnel, que «algún día» se saldrá de esto, no ahora. Yo no por este camino.  O solo a costa de una ciudadanía completamente depauperada. Lo explica muy bien, merece la pena leerlo completo, ver cómo desmenuza las impresiones  y los datos. ¿Euforia? la verdad es que lo que concluye es bastante realista:

«Y luego puramente en clave española, ayer fue un día triste en el que se confirma que nuestros socios europeos nos fuerzan a perder la soberanía y entrar en un programa tutelado. Esto ya ha pasado en Irlanda y luego en Portugal. Primero te ponen alfombra roja para pedir el rescate. Luego quitan alfombra y comienza un proceso político muy complejo en el que entran en juego los parlamentos nacionales y los contribuyentes de cada país. Al final despiertas con un Memorandum largo y espeso en el que nada es sagrado: pensiones, prestaciones por desempleo, sanidad, costes de despido, etc. Cuando piensas que estás al límite de un ajuste fiscal, sólo estás al 50% de tus posibilidades.

En julio discutía sobre economía española con un ex ministro de economía de un país de América Latina que vivió un rescate del FMI. Su consejo fue “deben estar preparados para perder soberanía o el sufrimiento será aún mayor” Y en un intercambio de correos electrónicos con uno de los economistas europeos más prestigiosos se despidió “mis mejores deseos, lamentablemente va a ser un año duro para ustedes”

Este economista observador seguirá contándolo y con la confianza y la seguridad de que hay luz al final del túnel. Pero de momento, el personal ya ve la luz la reunión de ayer del BCE, pero yo sigo pensando que es otro tren que viene arrollarnos. Prudencia y espero equivocarme. Pronto saldremos de dudas».

Llega el Alien que ¿nos salvará?

Este engendro que se ha mercado hoy La Razón, un híbrido entre Merkel y Draghi, simboliza a la perfección la etapa que nos está tocando vivir. La aceptación de graves desequilibrios en la Unión Europea, la sumisión al poder de la canciller alemana -que no elegimos para tomar decisión alguna sobre nosotros-, o del tecnócrata Draghi -que hace y deshace a su antojo- y el papel de los medios grandes en todo esto. El diseñito grotesco del diario ultraconservador no es sino la espuma de los ríos de jabón a Merkel que nos están haciendo patinar esta soleada mañana de jueves.

El director de El Mundo, Pedro J. Ramirez, ha llegado a escribir en twitter esto: Bdías. Bienvenida Mrs. Merkel. ¿Qué esperais de la visita? Yo que imponga a Rajoy una reforma del Estado. Ah, y los minijobs para jóvenes. Es una de las muchas peticiones a la “reina maga”.

Alemania se benefició altamente del diseño de la UE en Maastricht. “En su primer decenio redobló su influencia y triplicó su superávit comercial” (el dato es de Xabier Vidal-Folch). Los bancos españoles se lanzaron al ladrillo amparados por la ayuda imprescindible de los alemanes. Es a los bancos alemanes –entre otros- a quienes pagamos la deuda y los rescates que salen del dolor de la población. Y se considera un hecho normal que a Alemania le cueste cinco puntos porcentuales menos que a España endeudarse (Alemania también se endeuda ¿no saben?). O que la canciller de ese país imponga –como hizo hace un año- una modificación de la Constitución española para dar prioridad al pago de la deuda especulativa sobre cualquier otra necesidad.

Pero llega el maná. ¿Para quién? El gobierno de Rajoy va a pedir un rescate. Se lo exige así el presuntamente dadivoso Draghi para esa compra de bonos que nos venden como tan estupenda. Con contrapartidas inviolables, al punto, dice, de retirar el dinero ya dado si no se cumple. Las “contrapartidas” son más recortes.

¿De qué historia nos hablan? “Un día trascendental para España”, titulan a toda banda. ¿Para España o para los españoles? ¿Para las cuentas de un país en ruina al que se resta soberanía a cambio de créditos o para los ciudadanos?

Toda la Unión Europea renquea por las políticas de austeridad que dicta, sin apenas contestación, Angela Merkel. Os recuerdo el dato del economista José Carlos Díez (a quien por cierto acaban de echar de la Universidad de Alcalá de Henares después de 20 años de dar clases): “En mayo 2010, cuando Europa apostó por austeridad compulsiva, la producción industrial de la Eurozona crecía 12% ahora cae 2%”.

Con todo, lo peor es la sumisión al poderoso, al líder surgido de la arbitrariedad. Solo porque es más rico y más fuerte, la ley de la selva aún. Como los norteamericanos en la posguerra, Merkel nos trae otra suerte de leche en polvo y queso amarillo para repartir en los colegios. Acuerdos empresariales puede ser. Doctrina que sienta cátedra por encima de todo.

En días como hoy una se siente patriota, aunque no sé si de España. Puede que sí incluso, pero en particular de un país irreal donde reine la cordura, la justicia y la dignidad.

Eurovegas ¿la corrupción organizada en Madrid?

Eurovegas se instalará en Alcorcón. Es lo que afirma el líder del PSOE madrileño Tomás Gómez quien asegura que el solemne anunció lo hará la presidenta Esperanza Aguirre como plato fuerte del Debate del Estado de la Región, a celebrar los días 11 y 12 de Septiembre.

La comunidad de Madrid ha desmentido a Gómez como cuenta el diario.es. Lo cierto es que en la Comunidad están encantados con el proyecto y así añaden a la declaración: “Ojalá venga a Madrid, a pesar de Gómez que ha sido el mas reaccionario con este proyecto. Adelson dijo que lo iba a anunciar a finales de agosto y aún estamos esperando”.

 Sea cierto o no, Aguirre no ha declinado su intención de abrir la puerta en Madrid a un empresario investigado por corromper, presuntamente, con sobornos a políticos para el logro y mantenimiento de sus negocios. Y por el lavado de dinero negro procedente del narcotráfico. La justicia norteamericana cree que Sheldon Adelson, el mayor propietario de megacasinos del mundo, sobornó oficiales en China, un país en el que tiene dos, abiertos en 2004 y 2007. Y que sus empleados –en este caso él no ha sido citado a declarar- autorizaron el manejo en las salas de millones de dólares de procedencia altamente dudosa. Hay tres investigaciones en curso: de la Junta de Supervisión del Juego del Estado de Nevada del Departamento de Justicia y de la  Securities and Exchange Commission, la agencia que regula el mercado de valores, estas dos últimas a nivel federal. Adelson apoya al republicano Romney y creen que estos hechos pueden influir en la campaña electoral.

Es cierto que, para desgracia nuestra, pocos lugares como España –y dentro de ella, Madrid- para amparar este negocio que aúna lo peor de las más sucias prácticas empresariales y sociales, pero una ciudadanía consciente no consentiría que nos metan este foco de podredumbre en nuestro país antes, al menos, antes de haberse aclarado las responsabilidades en las investigaciones. Las mayorías absolutas no facultan estas actuaciones, sin que medie la oposición de alguien competente. No hará sino acrecentar nuestra ruina.

Un parque temático de la mediocridad. Un lugar donde solo crece el juego. En el norteamericano se ha añadido ya al primitivo, la representación de Europa, Venecia, El Carnaval, Asia, Finales del siglo XIX en San Francisco, Paris, Hollywood, El Trópico, Antiguo Egipto, Camelot y el Medioevo, Nueva York, Montecarlo, Italia, Imperio Romano, Polinesia, Caribe y piratas… como contaba en un antiguo post con las referencias de José Antonio Rodríguez y Rosa María Calaf. La misma temperatura y luz todo el día. Decorados en lugar de realidad. Un símbolo de esta sociedad enferma. Aún hay tiempo de evitarlo.

Fontana de Trevi artificial en Las Vegas. Foto: J.A. Rodríguez

 *Las Plataformas “Eurovegas No” Y “Aturem Eurovegas” Lanzan El Vídeo Voces Contra Eurovegas

Un abrazo de John Coffey en nuestra Milla Verde

Cada día, la mañana confirma la pesadumbre con la que nos acostamos. Cada día nuevos atropellos que se añaden a los que uno espera se hayan disipado con la luz del amanecer. La sanidad pública española –que era hasta hace poco una de las mejores del mundo con el mínimo gasto- destrozada. Seres humanos que van a curarse y no son atendidos porque carecen de un papel. Aunque esté cundiendo la desobediencia a tan injusta ley, no abarca a la totalidad de facultativos. Miles de enseñantes despedidos. Niños que introducen en sus vidas la fiambrera que les quiere obligar a creer que pertenecen a una casta inferior: la que –con las nuevas medidas del PP- carece de dinero suficiente para comer en el colegio. O que el dinero implica alguna superioridad ética. Empecinamiento en la regresión ideológica que da subvenciones -cambiando a su antojo las leyes-, a padres trogloditas que consideran la sexualidad una amenaza y un pecado.

Un sin fin de despropósitos. Mientras aumenta el paro porque no puede ser de otra manera: además de la reforma laboral, es el propio gobierno quien destruye el empleo público. Mientras asistimos a la paradoja de que todavía existe, con opciones de poder, derecha más ultramontana y mezquindad superior a la de Mariano Rajoy. Y hay buitres merodeando el cadáver del hombre que nos ha traído el desastre con una celeridad que podía haber empleado en mejores menesteres. Por el ala más ultra. Por la que quiere silenciar el periodismo y vender a precio de saldo nuestro patrimonio.

Dinero, para Bankia y los bancos que nos arruinaron  mientras sus gestores se enriquecían, que sale de recortar y exprimir a la población en general. Porque los derechos que protege el PP  no permiten cobrar impuestos justos –como hiciera el PSOE –a quienes más tienen, ni perseguir el fraude.

El periodismo que no da la talla. Que se hunde en la miseria que él mismo propicia con su tibieza y el inútil “pan para hoy”. O que arroja del servicio activo a quienes sacan los pies del tiesto de la costumbre establecida para informar verazmente.

La trivialidad, la inacción, la complicidad de un sector decisivo de la sociedad.

Ha muerto un actor estadounidense. Michael Clarke Duncan. A los 54 años. Entre sus obras, el inolvidable personaje de John Coffey en “La milla verde” (1999). Un condenado a muerte por un crimen que no cometió. Un rara avis en una cárcel casi tan inhóspita como la vida que nos están obligando a vivir. Un hombre para el que nuestra razón aceptó –como excepción- que dispusiera de poderes extraordinarios para curar, alargar la vida, y sembrar el bien. Que muere sin venda en los ojos porque le da más miedo la oscuridad. Acepta contento su ejecución, cansado de ser diferente. Y siembra el dolor en los pocos que –por conocerle- sienten el valor de su existencia y la pérdida de un ser tan excepcional. 

Un hombre enorme. Bueno. Que nos abraza como un gran oso de peluche para darnos calor y fuerza. Para creer eso también: que puede hacerlo. Que la ficción es irreal pero no sus símbolos. Bondad eterna, amor, generosidad, coherencia, afán de justicia, libertad auténtica.

Otoño… negro como el fondo de un pozo ¿O no?

Comienza curso con las peores perspectivas posibles. De no cambiar el rumbo de las decisiones políticas, porque soluciones diferentes las hay. Desde el 1 de Septiembre nos hemos visto más empobrecidos por las medidas decretadas que han entrado en vigor. Se cumple a rajatabla la tendencia que ya he apuntado en otras ocasiones: cada vez pagamos más por menos.

Es decir, más de 900.000 personas -inmigrantes y españoles- se han quedado sin sanidad gratuita. 417  medicamentos de uso habitual salen desde ahora del Sistema Nacional de Salud, lo que se añade al re-pago en las farmacias. El IVA ha registrado la mayor subida de la historia. Y dice Rajoy – en el mismo pueblo gallego en el que año pasado aseguró que no subiría el IVA- que es “porque no hay otro remedio para pagar los servicios sociales». Casualmente, solo se puede recortar de ahí. Se puebla Internet con los vídeos en los que Rajoy aseguraba que el IVA es “el sablazo del mal gobernante”. O Soraya Sáenz de Santamaría  –cuando lo elevó, menos, Zapatero- planteando -con la misma convicción y firmeza que cuando sentencia lo contrario- que sería «la puntilla para las clases medias.» Tenían razón entonces, es así. «Las mentiras tienen las patas muy cortas», como decía Esperanza Aguirre.

Lo ha ordenado “Bruselas” en realidad, lo mismo que el BCE, el FMI, a cambio del dinero que nos da para rescatar a los bancos.  A los neoliberales solo les interesa que paguemos a los especuladores. Zapatero era responsable por sí mismo cuando empezó a seguir estos mandatos, Rajoy no tiene culpa alguna: la cosa viene desde fuera.

Pero, además de las involuciones ideológicas, del cambio de modelo social en el que se ha aplicado como nadie el Gobierno del PP, tenemos los resultados de las políticas económicas. Estamos en recesión, a punto de un segundo rescate (esta vez para el país entero que obligará a más recortes y más dinero y derechos a exprimir de nuestros bolsillos y de nuestras vidas), las cifras de paro han subido en verano lo que no ocurría nunca y lo harán mucho más en otoño. Es la consecuencia lógica de la reforma laboral.

Dice Rajoy que han gobernado mucho y bien. Jalea sus desastrosos decretos. Pero lo cierto es que también en cuanto a la gestión su labor ha sido nefasta: el déficit del Estado supera en los 7 primeros meses del año, el objetivo propuesto para todo 2012. 4,62% del PIB frente al 4,5 que Europa amplió desde el 3,5%. Ha gastado 48.000 millones más de lo previsto, que es una cuarta parte más que en el mismo tramo del año anterior. Si con todos los recortes y subidas de precios, se han ventilado todo el presupuesto en 7 meses ¿qué más van a necesitar para llegar a fin de año sin sacar de las arcas un solo euro? Rescate, a pagar por la sociedad en general, no nos regalan el dinero, es un crédito. Y más recesión. Y… la cadena interminable que lleva a Grecia.

España hoy, el gobierno de Rajoy, no genera confianza. La salida de capitales en el primer semestre de este año ha sido de 219.817 millones de euros. En el mismo periodo de 2011, entraron 22.457.

Europa en su conjunto no genera confianza porque se han empeñado en una política de huída hacia delante que sin embargo está enriqueciendo “a sus chicos”, como cuenta Juan G. Olivares en el caso de España. Categórico el dato que daba en twitter el economista José Carlos Diez: «En mayo 2010, cuando Europa apostó por austeridad compulsiva, la producción industrial de la Eurozona crecía 12% ahora cae 2%».

Y, en estas condiciones, sale Rajoy de ese planeta en el que parece vivir y habla en Galicia para apoyar a su candidato (y anunciar, a este fin, que el AVE que inició el PSOE llegará ¡¡¡en 2018!!!), y concede una entrevista a ABC (que reproducen 3 periódicos conservadores europeos: Corriere, Le journal de Dimache y Bild) y en cambio niega una presumiblemente no complaciente al director del prestigioso diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, según ha sabido Sol Gállego-Díaz.

¿Y qué dice Rajoy? Que «cumplir con su deber le llevará a ganar las próximas elecciones» (no solamente piensa quedarse ahora tras su estrepitoso fracaso sino añadirle cuatro años más) Que «en Junio de 2013 ya empezaremos a recuperarnos». Palabra de Rajoy tan cierta como las anteriores. O que, como comentaba al principio, «no hay otro remedio» que subir el IVA (cuando sí lo hay por Sí hay dinero… que no quiere tocar). O estos balones fuera: «Yo no tengo varitas mágicas y nunca prometí milagros. Saldremos de ésta con esfuerzo, perseverancia y fe en nosotros mismos». ¿Habéis probado a meter cerezas, melocotones, o tomates podridos en un cesto lleno de estos vegetales sanos? Pues eso pasaría, pasa, con nuestro «esfuerzo» entregado a Rajoy y su equipo.

A Rajoy apenas parecen pasarle mentira sus mentiras, sus políticas que nos llevan a la ruina, ni siquiera su falta de tacto. Porque se ha apresurado a dar otros 4.500 millones de euros más –en contra de la opinión de Bruselas – a Bankia, el mismo día que sube el IVA, y se ponen en marcha los medicamentazos o la exclusión de seres humanos de la sanidad.  ¿Cómo se estima en tan poco tanta gente que aún no relaciona conceptos? ¿Y cómo sigue creyendo que se arreglará algo por este camino? ¿No bastan los hechos y las mentiras reiteradas?

Y entretanto siguen deslizándose peligrosas inducciones de conceptos: «Acoso al Estado«, por ejemplo. El gobierno no es el Estado. El Estado es una organización social compuesta por muchas Instituciones y personas. España no es el PP. Y las protestas contra el gobierno son absolutamente lógicas y legítimas.

No, el otoño no es negro. No puede tener más matices y colores. Sólo hay que quitarle el manto de inmundicia que lo impregna, antes de que lo corroa, si aún estamos a tiempo.

Parque de la Fuente del Berro. Madrid. Desde una ventana de RTVE. 2008.

En nombre de la mayoría absoluta

El PP está llevando a cabo con inusitada presteza lo que parece un cambio del modelo de Estado en España. Se apoya en la mayoría absoluta que otorgaron a Mariano Rajoy 10.830.693 ciudadanos, el 30,37% del electorado. Conviene recordar que con más porcentaje y más votos, Zapatero no la consiguió en los dos anteriores comicios.

No cabe poner en entredicho la legalidad del Gobierno del PP de acuerdo con nuestras leyes electorales, pero sí preguntarse –a la vista de sus actuaciones– si no está aplicando una mayoría “absolutista” para obtener los fines que persigue. De entrada elude a casi el 70% del electorado que no apostó por Mariano Rajoy. Tampoco da la impresión de pensar en cuántos ciudadanos se inclinaron por él creyendo –en el más estricto sentido de la palabra– que solucionaría la crisis. Lo más grave sin embargo es la torsión del propio concepto de democracia, no solo en actitudes, sino en leyes que se han puesto en vigor. 

Un Gobierno democrático ha de atenerse a normas y convenios de mayor rango que los resultados electorales. Para empezar, España es “un Estado social y democrático de Derecho”, según consagra el Artículo 1º de la Constitución. Social, no mercantil. Y por tanto asegura una serie de derechos a los ciudadanos.

El derecho a la sanidad, por ejemplo. Está recogido en la Constitución española, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y está declarado desde 2010 por la ONU –de la que formamos parte– “Derecho Humano esencial”. Pues desde este 1 de septiembre, el PP deja sin sanidad pública gratuita a más de 150.000 emigrantes y numerosos españoles que no cumplen los requisitos de una salud pagada en virtud de contratos de trabajo.

La reforma laboral tampoco parece ajustarse escrupulosamente a varios artículos constitucionales: el derecho al trabajo (artículo 35), el derecho a la negociación colectiva (artículo 37) o el derecho a la libertad sindical (artículo 28). El Gobierno –y su prensa afín– atacan en particular a los sindicatos.

Por muchos que sean sus errores, su labor también está avalada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 23.4: “Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses”. En este sentido, que hayan dejado de ser vinculantes los convenios laborales en las negociaciones colectivas sitúa al trabajador en la indefensión ante el empresario. Agravada de día en día en el país que ostenta el récord de desempleo del mundo desarrollado.

Estamos viendo cercenado el derecho a la justicia con las leyes de Gallardón –que prácticamente reservan los recursos a las sentencias a los más ricos y que han sido protestadas por el propio poder judicial– o la supresión o restricción de los turnos de guardia de oficio en algunas comunidades autónomas. Asistimos atónitos a presiones gubernamentales para adoptar determinada postura como ocurrió para intentar salvar a Dívar. La separación de poderes es consustancial a la democracia.

Sería prolijo para un artículo enumerar lo que no es sino una actitud. ¿La que expresó en el Congreso de los Diputados el exabrupto de la popular Andrea Fabra? Recortes e incrementos nada inocentes. Copagos, merma de la ayuda a la dependencia y al desempleo, dificultad de acceso a la cultura como si ese valor esencial fuera accesorio, colegios segregados por sexo, discriminación de los alumnos en los comedores según su poder adquisitivo, pavor a las tecnologías de la información en los textos escolares, el aborto, la mujer tutelada de nuevo, la  familia, la autoridad frente al diálogo… una vuelta al pasado, en definitiva, con fuertes tintes del capitalismo salvaje al uso. Un cambio del modelo social.

El flagrante asalto a las radiotelevisiones públicas que han vuelto a ser “de partido” y con destituciones arbitrarias debidas a la inquina personal de dirigentes del PP, como ha ocurrido con Ana Pastor en TVE. O el de Javier Gállego y su Carne Cruda de Radio 3 (RNE) por ser crítico, libre y brillante como pocos.

Con una gestión económica nefasta hasta límites que ni los más críticos y conocedores de datos podían anticipar, con un país a las puertas de un segundo rescate, en el que todas las cifras económicas se desmoronan y pierden los ciudadanos calidad de vida y derechos en cascada, el PP se desliza por terrenos peligrosos en el modelo de Estado en el que está empecinado.

Y, además, la agenda del presidente como secreto inviolable. Comparecencias parlamentarias –de Rajoy y de todo su equipo– que son sistemáticamente rechazadas por la mayoría absoluta. O la ausencia de auténticas entrevistas periodísticas y ruedas de prensa.

Hemos visto inducir conceptos perversamente erróneos que no parecen basados solo en la ignorancia, al asegurar varios miembros del partido gobernante que “la soberanía popular reside en el Parlamento”, según atestigua el vídeo, por ejemplo, de la ministra Fátima Báñez. Es en el pueblo donde reside, y las Cortes la representan.

Un Gobierno ha de gobernar, pero ¿hasta dónde llegan las prerrogativas de su mayoría absoluta? Si decidiera –que de ningún modo es el caso– abolir la propiedad privada, ¿sería legítimo también? Pues muchas acciones en la línea ideológica del PP asisten al mismo contrasentido.

El ensañamiento con los funcionarios del sector público por ejemplo, está destinado tan solo a privatizar servicios esenciales de este… Estado social que costeamos con nuestros impuestos, en beneficio de unos pocos.

¿Todo vale con las mayorías absolutas? Terribles ejemplos del pasado hacen temer que no. La relajación actual de los valores democráticos o la prioridad del pago a la especulación sobre las necesidades de los ciudadanos dibujan inquietantes escenarios. También se decidió la inclusión de esa prelación en la Carta Magna, sin más trámite, por la mayoría de PSOE y PP, en este caso juntos.

Es la inacción de la sociedad la que posibilita estas conductas desviadas de las que se convierte en cómplice. No basta con acudir a las urnas. Cuando creemos en fundamentos básicos de nuestra convivencia, como es el valor democrático del voto, hay que pensar en sus condicionantes. Nadie como José Luis Sampedro definió mejor lo que nos ocurre, yendo a las auténticas causas de la situación que nos está llevando al abismo:

¿Democracia? Es verdad que el pueblo vota y eso sirve para etiquetar el sistema, falsamente, como democrático, pero la mayoría acude a las urnas o se abstiene sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. (…)  Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento”.

Vivimos tiempos muy duros que pueden llevar a perversiones indeseables. Leyes y factores por modificar, de forma apremiante ante el cariz de los acontecimientos. Pero cuando se ha incumplido el programa y las promesas electorales, cuando la palabra de Rajoy (y de su equipo) es papel mojado tras la lluvia de los hechos caída sobre él, y cuando asistimos al cambio de un modelo de Estado, lo mínimo que se le puede pedir a un partido democrático es que coteje en las urnas si ésa es la voluntad de la mayoría real y convenientemente informada. Nuevas elecciones. ¿Con este panorama político? Esa es ya otra historia que también habrá que contar.

*Publicado en Zona Crítica. eldiario.es

Devuélvannos nuestra vida

A unos más, a otros menos, pero a la mayoría de los españoles nos ha cambiado la vida en estos cuatro años oficiales de crisis y con una insoportable aceleración en la debacle durante los últimos meses.

La UE envía ya comida a España para paliar el hambre de los más necesitados. No ocupó grandes titulares la noticia de que este año se invertían a este fin 80 millones de euros. Un auténtico escarnio ético en uno de los principales países de Europa.

Cada vez se ve más gente en las ciudades pidiendo para comer. En Internet ha tenido gran audiencia el, dramático y hermoso, relato de un hombre en su blog que comienza así:

La semana pasada tocaron a la puerta y fui para allá. Siempre echo un vistazo por la mirilla y al hacerlo he pensado que se trataba de una vecina, pero al abrir la puerta he encontrado delante a una señora que rozaría los 70 años, bien vestida, aseada, educada en las formas …

Resumiendo mucho, me ha dicho que agradecería mucho algo de comida, que sus hijos están en paro y que es ella quien tiene que mantenerlos con su pensión. Que no le da para alimentar a toda la familia y que ha decidido ir casa por casa tocando a las puertas y ver si de esa manera podía llegar a finales de mes porque tenía la nevera vacía (estábamos a día 20 y los pensionistas cobran el día 25)».

Los “colchones” familiares que con tanto ahínco propicia el PP comienzan a  ser insuficientes para acoger el récord de paro del mundo desarrollado. Además de injustos y tercermundistas. Los derechos sustituidos por la benevolencia y la beneficencia.

150.000 emigrantes se quedan sin asistencia sanitaria desde el sábado, a no ser que la paguen a «precio de mercado». Y también españoles. El periodista Antonio Maestre -de quien enlazaba ayer mismo un trabajo magnífico de investigación- se ha quedado sin tarjeta sanitaria, al estar ahora en el paro, a pesar de que ha trabajado desde los 16 años.

Amigos míos, enfermeras, profesores, funcionarios de la Administración, han visto reducido de forma drástica su nivel de vida. Víctimas del mayor ensañamiento de los gobiernos del PP (destinado a acabar con el sector público), no llegan a los compromisos contraídos al haber contado con unos ingresos que, sin más, se han visto mermados.

Con las subidas de impuestos y los re-pagos la mayoría de la sociedad se ve afectada y tiembla y guarda si puede porque se presume que llegarán tiempos aún peores. Lo harán con seguridad si no cambian las políticas que se están llevando a cabo.

Toda la responsabilidad por el mal que nos aqueja, es vivir en una sociedad en la que una minoría decisiva ha votado a políticos plegados a los poderes financieros -causantes de todo el problema-. Y que, en el caso español, no eligen como prioridad el bienestar de la sociedad a la que representan, porque comparten esa religión ideológica en la que todo está basado en el lucro de unos pocos.

Mientras crece en España el sector del lujo (un 25%) algunos políticos tienen la osadía de presentarse a hablar de mermas, incluso de los derechos humanos, sonriente y con la piel casi abrasada por el sol de unas sabrosas vacaciones. 

Ana Mato y los consejeros de sanidad del PP

No causamos la crisis… y la pagamos. Muy duramente. El daño ocasionado por esos políticos y sus electores nos afecta a todos.

Alguien tendrá que afrontar el hecho. Así no podemos seguir. Tienen que devolvernos nuestras vidas. No fuimos nosotros, fueron otros los que nos han traído la ruína y la incertidumbre.

«Me desperté en una noche silenciosa, no escuché ni un ruído, los maletines saltaban en la oscuridad, y trajeron la ruina a mi ciudad«, canta Springsteen, anunciado lo obvio: que siguen aquí y… volverán a continuar sus tropelías.

Periodismo oficial: una labor implacable

El próximo objetivo del neoliberalismo (del patrio también por supuesto y en cabeza si se tercia) es atacar las pensiones. Los medios grandes (que no grandes medios), muy en su línea, contribuyen pues a preparar el terreno.

ABC se pregunta de nuevo hasta cuándo durará el sistema de pensiones. Y llama la atención, con gran tino, en que difícilmente podrán cobrarlas los jóvenes actuales en paro dado que no les llegarán los años cotizados. Estimulemos pues los planes privados. Porque al Estado no le llega para estas cosas.

En todos los casos, pero mucho más en el de quienes hemos pagado muchos años, es un claro fraude. Ya nos hicimos con ese plan de pensiones a lo largo de toda una vida laboral en la que nos descontaron mensualmente para ese fín y otros que también están podando.

Y tenemos también el panorama que nos presenta TVE en esta otra noticia en la que vemos a los ricos alemanes que se apuntan a trabajar hasta la muerte. Más de 750.000 jubilados del idílico país trabajan en minijobs por 400 euros, cuando el sueldo medio allí es de casi 2.000 euros. De estos trabajadores compulsivos alemanes, 120.000 sobrepasan los 75 años. Algunos, nos cuentan, lo hacen por necesidad, otros por mantenerse activos. El porcentaje ha aumentado un 60% desde el año 2000. La buena información del corresponsal Miguel Ángel García detalla de qué forma se han reducido las pensiones también en Alemania. El camino a la miseria del que hablábamos ayer.

Si lo hacen hasta en Alemania, cómo no lo vamos a practicar aquí. Pero que nadie dude que le quitan el trabajo a otro mejor remunerado, y que con las cifras de paro de España esto es una entelequia… o una tremenda trampa. Restar aún más empleo a quienes tienen edad de construirse una vida.

Los políticos. Son una pena. Tanto como cuenta este excepcional trabajo del periodista -en paro- Antonio Maestre. Entren y miren cómo es posible con esos patrimonios y esas prebendas ocuparse de asuntos nimios como el bienestar de la sociedad a la que representan.

Por eso, el neoliberalismo reinante ya ha dispuesto gobiernos tecnócratas sin pasar por las urnas. Ésta es una perversión todavía mayor. La política es esencial en un sistema democrático. Es imprescindible, inaplazable, regenerarla, pero no acabar con ella. De alguna forma aún podemos pedirles cuentas, cosa que no sucedería con los dueños de la empresa… en la que están convitiendo los países. La que se dirige a la obtención de beneficios económicos sin pensar en las necesidades de los «empleados».  ¿No pagamos impuestos? ¿Para qué los pagamos pues?

En esta línea, El Mundo nos obsequió hace unos días con este EL GOBIERNO PLATÓNICO DE «LOS MEJORES».  Y describen: «Dirigen empresas que aumentan beneficios y crean empleo, pero ¿podrían «rescatar» a esta España en crisis? Un grupo de expertos los selecciona. Los 14 tienen méritos, dicen, para llegar a La Moncloa».

Lo más granado del empresariado español (ése que en buena parte emplea fuera trabajo esclavo para ahorrar costes). Lo presidiría Pablo Isla, el actual gerente de Inditex y por ejemplo el inefable dueño de Mercadona, Juan Roig, sería el ministro de economía. El que envidia el trabajo de los chinos.  Con mujeres y todo, 5 frente a 9 hombres, como dios manda. Pasad también aquí y contemplad este gobierno estupendo.

Gobierno platónico de El Mundo


¿Qué futuro nos espera?

El 1 de Septiembre va a marcar un punto de inflexión en nuestro camino a la pobreza. Según el diseño del PP para, presuntamente “salir de la crisis”, pagaremos más por menos y mermará de nuevo nuestra calidad de vida. Sube el IVA con incrementos sin precedentes. En múltiples productos. Puede que entre lo más notable esté la elevación del precio de las proteínas: carne, pescado… Como en tiempos de la posguerra habrá que dosificarlas, tomarlas mucho más de tarde en tarde. Entretanto –y la verdad no es demagogia- os invito a daros una vuelta por el Club del Gourmet de El Corte Inglés por ejemplo. Un obsceno espectáculo de ostentación en donde vemos elevadísimos precios de alimentos por ser a veces tan solo más sofisticados y llamados a distinguirse de clases con menos recursos.

A partir de ese 1 de Septiembre también pagaremos íntegramente medicinas de uso muy habitual como el Almax o el Fortasec, expectorantes o –con más consecuencia para quienes lo necesitan- vasodilatadores periféricos. En torno a 150.000 emigrantes se verán privados de la sanidad pública, salvo en urgencias, contraviniendo los derechos humanos.

Todo es para pagar un pufo de los poderes financieros que los ciudadanos de a pie no causamos. Espero que todo el mundo recuerde el inicio de la crisis mundial. Ésa que agravó en España la burbuja inmobiliaria –inflada por el PP y no desactivada por el PSOE de Zapatero- y nuestro endémico tejido productivo basado en el turismo y los servicios.

Toda Europa se encamina a la pobreza. Le Monde recoge las declaraciones de un responsable de Unilever, una potente industria de alimentos cosméticos anglo-holandesa, que así lo afirma textualmente. Y en ese conjunto hay sociedades destinadas a pasarlo peor. Muy prácticos los de Unilever, declaran que van a tratar al mercado español como a los países asiáticos en vías de desarrollo: venden productos en envases más pequeños para que sean más baratos. El gasto se nota menos, aunque sea el mismo.

Porque ¿Qué nos espera? Se puede firmar y rubricar que con estas medidas no «se sale de la crisis», se ahonda. La subida del IVA en Portugal ha conseguido recaudar menos por ese impuesto: los ciudadanos reducen sus compras y no les salen las cuentas al gobierno conservador. Suele pasar con esta injusta tasa. Se fastidia al contribuyente y encima se obtienen menos ingresos. Ni a mala fe, sale peor.

Pero es a Grecia adonde debemos mirar con más atención aún. Tenemos en común con ese país la corrupción política y la tolerancia social a esa corrupción. Algo que siempre pasa una durísima factura. Y aunque en una economía aún más débil, los mismos fundamentos productivos: turismo y construcción inmobiliaria.

El escritor griego Petros Márkaris ha escrito un libro, Las luces se apagan, donde reseña el camino seguido tras 18 meses de “reformas” noeoliberales. Y es desolador. Entresaco algunos párrafos del artículo que Márkaris ha escrito en El País y que merece la pena leer completo:

“Mientras tanto, el conjunto de los ciudadanos sin recursos no deja de crecer. Muchos de ellos no pueden ni siquiera costearse sus medicamentos. ¿Qué hacen entonces? Recurren a la organización Médicos sin Fronteras, que proporciona de forma gratuita algunas medicinas. Las dos clínicas de Médicos sin Fronteras que existen en Atenas están pensadas para asistir a inmigrantes sin recursos, que llegan a Grecia desde África en barcas de remos. Pero cada vez son más los griegos que piden ayuda. Algunos días hay casi mil personas haciendo cola en Médicos sin Fronteras.

Entre ellos, por ejemplo, diabéticos que ya no pueden permitirse comprar insulina. La miseria de los inmigrantes se extiende a los griegos. Hasta hace apenas medio año, cuando me asomaba a la calle desde el balcón de mi casa, veía a inmigrantes que revolvían entre los cubos de basura, en busca de algo para comer. En las últimas semanas, se han unido a ellos cada vez más griegos. No quieren revelar su miseria, por eso hacen su ronda a primera hora de la mañana, cuando las calles están casi desiertas.

(…)

Lo peor para los miembros del partido de los mártires es el desánimo. Han perdido la esperanza. Para ellos, tras la crisis no se esconde perspectiva alguna de alcanzar un futuro mejor. Cuando uno habla con ellos, no es posible dejar de pensar que solo están esperando a que llegue el final. Cuando una gran parte de la sociedad no logra reunir el optimismo necesario, significa que la vida es en verdad agobiante. En muchos de los bloques de viviendas en los que viven ciudadanos con ingresos escasos o moderados ya no se enciende la calefacción. Las familias carecen de dinero para gasóleo, o prefieren utilizarlo para otras cosas.

(…)

La recesión no es la única preocupación de los mártires. A pesar de que sus negocios ya no rinden, están obligados a pagar sus tributos por partida triple: primero, el Impuesto sobre la Renta, después diferentes impuestos adicionales y, por último, un complemento de solidaridad. Un impuesto este, el de solidaridad, que el año próximo deberán abonar en dos ocasiones, mientras que otro impuesto indirecto, el IVA, se incrementó dos veces durante el año pasado. Mientras que los defraudadores no pagan nada o casi nada de estos impuestos adicionales o del complemento de solidaridad, porque muchos no presentan la declaración de Hacienda o disfrazan una gran parte de sus ingresos, los ciudadanos honrados no pueden casi ni respirar.

(…)

La contención del consumo y la falta de créditos ha frenado el crecimiento económico del país y, por este motivo, son muchas las pequeñas empresas que se hunden estos días. Desaparecen, pero no se llevan consigo las numerosas deudas contraídas. Mi cuñado, representante de moda infantil, me contaba entristecido que solo la pasada semana había vivido tres casos semejantes. Es desesperante. Ahora, delante de las oficinas de empleo, se ven largas colas de parados que cada mes aguardan pacientemente la orden de pago con la que el banco debe transferirles su subsidio. Sin embargo, nunca pueden tener la certeza de que el pago llegue a principios de mes. A veces, tienen que esperar algo más para cobrar sus 416,50 euros, pues el número de parados no deja de crecer y a las oficinas de empleo se les termina el dinero.

(…)

El cuarto y último partido de la sociedad griega es el que más me preocupa. Es el partido de los desesperanzados: los jóvenes griegos, sentados todo el día frente al ordenador, buscando en Internet, desesperados, un trabajo, sea donde sea. No son emigrantes como sus abuelos, que en los años sesenta llegaron a Alemania desde Macedonia y Tracia para buscar trabajo. Estos jóvenes han ido a la universidad, algunos incluso tienen un doctorado. Sin embargo, cuando terminan la carrera se van directos al paro. (…)

Ya sea a causa de la recesión, de las medidas de contención del gasto, del recorte de la deuda o de las reformas, el caso es que vamos a sacrificar a tres generaciones en nombre de la crisis. Hoy son los jóvenes los que más pierden; mañana lo seremos nosotros, porque en algunos años nos faltarán las fuerzas para seguir luchando. (…)”.

Pero no todos pierden en Grecia, tampoco en España, ni en el resto de Europa…

“Está claro que los beneficiarios y los defraudadores no tienen tales preocupaciones. Apenas sienten que el país está en crisis. Antes de que Grecia entrase en esta situación, ya habían trasladado su dinero al extranjero. Mientras que los bancos griegos han perdido en los últimos 18 meses alrededor de 6.000 millones de euros, los bancos extranjeros —especialmente los suizos— se frotan las manos”.

Añadamos que los griegos han cometido el error histórico de volver a entregar el poder a los causantes de sus males. Como en otros países, como en España, el miedo y la manipulación, el desinterés por la realidad, conduce a votar contra los propios intereses. Nada conseguiremos mirando para otro lado. Discutiendo si son galgos o podencos mientras nos engulle el lobo. Enchufándonos en vena fútbol, cualquier otra distracción, o diciéndonos que no queremos sufrir pensando estas cosas o que no sirve para nada lo que hagamos. Un negro futuro camina sin pausa, y es inexorable si no se cambia su trazado.