Alicia en la Europa de las maravillas

La frase procede del economista José Carlos Díez. No dejamos hoy de oír, ver y leer la palabra “euforia” a raíz del apoyo de la canciller alemana, Angela Merkel, a Rajoy en su visita a Madrid y de las decisiones anunciada por el presidente del BCE, Mario Draghi. Suben las bolsas, baja la prima y todos nuestros problemas se han arreglado.

Faltan unos “pequeños escollos”, la letra pequeña que quiere leer Rajoy antes de pedir el rescate. El rescate, sí. Mario Dragui respondió así a la pregunta de cómo de “suave” iba a ser el nuevo rescate de España: “¿rescate suave? En absoluto. Tiene condiciones estrictas”. Rápidamente le han adjudicado otro apelativo: “precautorio”, es un rescate precautorio.

Bernardo Elrich ha imaginado la escena en las cocinas de diseño de eufemismos:

 Las estrictas condiciones van a por lo poco que ya nos queda: pensiones y desempleo. Rajoy dijo a la vera de Merkel que no tocaría las primeras… “en este momento”.  Y queda más espacio para meter la tijera donde ya hay unos buenos rotos. Ana Mato estudia sacar del sistema de salud o de la gratuidad, mamografías o rehabilitación. Es más lucrativo curar cánceres de mama. Y más acorde con nuestra condición ir doblados de dolor por la artrosis o las secuelas de un accidente.

Rajoy es capaz de, como ya hiciera en las elecciones andaluzas (error que constatan continuamente los periódicos extranjeros), aplazar la petición de rescate y de estas medidas hasta la celebración de los comicios gallegos. Las pérdidas aumentárían.

 Los mercados están contentos, sí. Tienen dinero fresco que esnifar. Hasta que se les pase el efecto de la dosis y pidan más. José Carlos Díez explica el escenario abierto este jueves por Dragui y sus sensaciones. Tras exponer la dureza de los datos, él cree que tiene que haber una luz al final del túnel, que “algún día” se saldrá de esto, no ahora. Yo no por este camino.  O solo a costa de una ciudadanía completamente depauperada. Lo explica muy bien, merece la pena leerlo completo, ver cómo desmenuza las impresiones  y los datos. ¿Euforia? la verdad es que lo que concluye es bastante realista:

“Y luego puramente en clave española, ayer fue un día triste en el que se confirma que nuestros socios europeos nos fuerzan a perder la soberanía y entrar en un programa tutelado. Esto ya ha pasado en Irlanda y luego en Portugal. Primero te ponen alfombra roja para pedir el rescate. Luego quitan alfombra y comienza un proceso político muy complejo en el que entran en juego los parlamentos nacionales y los contribuyentes de cada país. Al final despiertas con un Memorandum largo y espeso en el que nada es sagrado: pensiones, prestaciones por desempleo, sanidad, costes de despido, etc. Cuando piensas que estás al límite de un ajuste fiscal, sólo estás al 50% de tus posibilidades.

En julio discutía sobre economía española con un ex ministro de economía de un país de América Latina que vivió un rescate del FMI. Su consejo fue “deben estar preparados para perder soberanía o el sufrimiento será aún mayor” Y en un intercambio de correos electrónicos con uno de los economistas europeos más prestigiosos se despidió “mis mejores deseos, lamentablemente va a ser un año duro para ustedes”

Este economista observador seguirá contándolo y con la confianza y la seguridad de que hay luz al final del túnel. Pero de momento, el personal ya ve la luz la reunión de ayer del BCE, pero yo sigo pensando que es otro tren que viene arrollarnos. Prudencia y espero equivocarme. Pronto saldremos de dudas”.

Llega el Alien que ¿nos salvará?

Este engendro que se ha mercado hoy La Razón, un híbrido entre Merkel y Draghi, simboliza a la perfección la etapa que nos está tocando vivir. La aceptación de graves desequilibrios en la Unión Europea, la sumisión al poder de la canciller alemana -que no elegimos para tomar decisión alguna sobre nosotros-, o del tecnócrata Draghi -que hace y deshace a su antojo- y el papel de los medios grandes en todo esto. El diseñito grotesco del diario ultraconservador no es sino la espuma de los ríos de jabón a Merkel que nos están haciendo patinar esta soleada mañana de jueves.

El director de El Mundo, Pedro J. Ramirez, ha llegado a escribir en twitter esto: Bdías. Bienvenida Mrs. Merkel. ¿Qué esperais de la visita? Yo que imponga a Rajoy una reforma del Estado. Ah, y los minijobs para jóvenes. Es una de las muchas peticiones a la “reina maga”.

Alemania se benefició altamente del diseño de la UE en Maastricht. “En su primer decenio redobló su influencia y triplicó su superávit comercial” (el dato es de Xabier Vidal-Folch). Los bancos españoles se lanzaron al ladrillo amparados por la ayuda imprescindible de los alemanes. Es a los bancos alemanes –entre otros- a quienes pagamos la deuda y los rescates que salen del dolor de la población. Y se considera un hecho normal que a Alemania le cueste cinco puntos porcentuales menos que a España endeudarse (Alemania también se endeuda ¿no saben?). O que la canciller de ese país imponga –como hizo hace un año- una modificación de la Constitución española para dar prioridad al pago de la deuda especulativa sobre cualquier otra necesidad.

Pero llega el maná. ¿Para quién? El gobierno de Rajoy va a pedir un rescate. Se lo exige así el presuntamente dadivoso Draghi para esa compra de bonos que nos venden como tan estupenda. Con contrapartidas inviolables, al punto, dice, de retirar el dinero ya dado si no se cumple. Las “contrapartidas” son más recortes.

¿De qué historia nos hablan? “Un día trascendental para España”, titulan a toda banda. ¿Para España o para los españoles? ¿Para las cuentas de un país en ruina al que se resta soberanía a cambio de créditos o para los ciudadanos?

Toda la Unión Europea renquea por las políticas de austeridad que dicta, sin apenas contestación, Angela Merkel. Os recuerdo el dato del economista José Carlos Díez (a quien por cierto acaban de echar de la Universidad de Alcalá de Henares después de 20 años de dar clases): “En mayo 2010, cuando Europa apostó por austeridad compulsiva, la producción industrial de la Eurozona crecía 12% ahora cae 2%”.

Con todo, lo peor es la sumisión al poderoso, al líder surgido de la arbitrariedad. Solo porque es más rico y más fuerte, la ley de la selva aún. Como los norteamericanos en la posguerra, Merkel nos trae otra suerte de leche en polvo y queso amarillo para repartir en los colegios. Acuerdos empresariales puede ser. Doctrina que sienta cátedra por encima de todo.

En días como hoy una se siente patriota, aunque no sé si de España. Puede que sí incluso, pero en particular de un país irreal donde reine la cordura, la justicia y la dignidad.

El superpiloto Draghi pide que nos bajen sueldos y derechos

El BCE, ese banco central de la UE que actúa como banco de los bancos privados y que no responde ante nadie, ha dado recetas a España para –ésa es la verdad- pagar el coste del rescate a los bancos. El que Rajoy dijo que no tendría contrapartidas para los ciudadanos.

Estima Mario Draghi, el presidente del BCE, que hay que bajar aún más los sueldos de los españoles. Los más bajos ya de la Europa de nuestro nivel, la UE15, anterior a la ampliación al Este. Y que hay que “desproteger” el empleo y el desempleo. Y, lo que llama él y todos los de su cuerda, “liberalizar” (traduce como vender a propietarios privados lo nuestro) todavía más el sector servicios, “retirando obstáculos a la libre competencia”.

A Draghi le parece bien la reforma laboral del PP pero quiere profundizar en ella (hacerla más salvaje aún) y añade –como el PP- que “si se hubiera hecho antes, hubiera frenado la destrucción de empleo”. No es cierto. Grecia, la primera víctima de la locura ultracapitalista en la UE, ha seguido los mandatos impuestos por la Troika (UE, BCE y FMI) y ahora tiene un 23,1% de paro, frente al 16,8% de hace un año. Igual nos pasará a nosotros, nos vamos a salir de la tabla. De hecho, desde que se aplica la austeridad neoliberal ha aumentado el desempleo.

La realidad de los hechos le tiene sin cuidado al BCE, a la UE, a Merkel, al PP, y sus santas madres. Ese empecinamiento en el error da jugosos beneficios a aquellos para quienes trabajan y, mientras las víctimas callen, nada cambiará. Todo lo contrario.

Tiene cierta (maldita) gracia que Draghi recomiende a España “invertir más en educación para reducir el paro”. Malamente se puede hacer con tanta “liberalización” del sector público, pero es que, además, es un tema que produce urticaria al PP. Todas sus medidas en ese terreno han sido para destruir la educación. Dramáticos recortes destinados a crear una población de epsilones que no se cuestione nada. Así que el hecho diferencial español será, es, que antes enseñan el arte de la tauromaquia que la educación integral.

Bajar aún más los sueldos. Subiendo los precios hasta límites insostenibles y más cuando se aplique el aumento del IVA en Septiembre. Estas cabezas dementes, borrachas de ambición, nos han sumido ya en la ruina. Nos quieren chinos. Con sueldos miserables y sin derechos. Algo que solo funciona con gobiernos autoritarios, y hacia eso vamos también. O estamos ya.

Mi querido amigo Paco Altemir me envía un chiste al correo que tiene mucho que ver con esto.

“Están todos los pasajeros en la sala de embarque esperando la salida del vuelo cuando de repente llega el copiloto impecablemente uniformado con anteojos oscuros y un bastón blanco tanteando el camino…

La empleada de la compañía aclara que, si bien es ciego, es el mejor copiloto que tiene la empresa.

Al poco rato llega el piloto, con el uniforme impecable, anteojos oscuros y un bastón blanco asistido por dos azafatas.

La encargada de la sala aclara que, también, el piloto es ciego, pero que es el mejor piloto que tiene la Compañía y que, junto con el copiloto, hacen la dupla más experimentada.

Con todos a bordo, el avión comienza a ANDAR, tomando cada vez más velocidad y con los pasajeros aterrorizados.

El avión sigue tomando velocidad pero no despega… continúa la carrera y sigue en tierra.

Cada vez el final de pista está más cerca y en una explosión de histeria general ¡los pasajeros comienzan a gritar como poseídos!

En ese momento el avión, milagrosamente, toma altura …entonces el piloto le dice al copiloto:

– El día que los pasajeros no griten ¡¡¡ Nos vamos todos a la MIERDA !!!

Dice Paco:

Así está hoy ESPAÑA, gobernada por ciegos que no ven, o no quieren ver, la realidad. A la espera de que el pueblo “GRITE” para levantar vuelo.

No, amigo, saben muy bien lo que ven y lo que quieren, dentro de un caos que receta medidas contradictorias y que solo los ciegos de mente entre las víctimas se niegan a reconocer. Lo peor es que aquí ni con el miedo a estrellarse se levanta la voz. Y al que lo hace lo acallan los pilotos, la compañía de aviación, y hasta la mayor parte de los pasajeros. Son muy correctos, muy positivos, muy de toda la vida y por eso prefieren decir: “traga otra cucharadita, niño”.

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