Decisiva intervención de Rajoy en Europa

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No le gusta viajar al extranjero, nos dicen, porque no habla idiomas y se siente incómodo. Pero se fue a la capital de Polonia para perfilar con otros lideres de la derecha -entre ellos 13 Jefes de Estado y de gobierno y el Presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso-, las estrategias para las próximas elecciones. Le permitieron expresarse únicamente durante 2 minutos. Y los aprovechó a conciencia: para plantear un panorama desolador de la economía… española.

Rajoy habló del “descontrolado” gasto público, del número de parados. Sin ninguna autocrítica a sus propias responsabilidades en la gestión anterior. Como suele hacer Aznar, salió de España con el único objetivo de criticar al gobierno español. Algo que no suelen practicar otros políticos europeos.  Ni de ningún país serio. Obama está desmantelando la política de Bush pero ¿le ha oido alguien decir una palabra en su contra dentro o fuera de EEUU? Probablemente -en el caso del auditorio de Rajoy-,  influye que mandan en sus respectivos países, pero no es sólo eso. Europa vota conservador y en el Parlamento europeo domina el PPE.  Pero dado que la circunscripción electoral es de cada Estado, no hacen campaña fuera y piensan en el bien de su propio país. Esa táctica de oposición nacional en el exterior  jamás la ha hecho tampoco ningún dirigente socialista fuera de España. Zapatero llegó a defender a Aznar ante Chaves y un gran número de dirigentes latinoamericanos en el episodio que dio lugar al famoso ¿por qué no te callas?

Gracias a sus asesores –Jorge Moragas sobre todo- Rajoy logró, sin embargo, que el Partido Popular Europeo aprobara por unanimidad una durísima resolución contra Zapatero, por la que todos los miembros del PPE, incluidos Angela Merkel, Nicolás Sarkozy o Silvio Berlusconi, «consideran inaceptable la pasividad del Gobierno español ante la alarmante cifra de paro en España (17,5%) y deploran el fracaso de las políticas socialistas». Misión cumplida.

  ¿Sirve esto para algo más que para llevar la lucha partidista nacional a Europa?  Curiosa aportación española a la comunidad.

¿Genera confianza en nuestro país o todo lo contrario?

¿Ha entendido el PP que Europa es un territorio común donde prima más la ideología de quien ostenta el poder que los intereses nacionales? ¿O no se ha enterado de que había salido de su pueblo?

En definitiva…

Desprecio de la cultura

A Esperanza Aguirre le sobra la cultura. Tan campechana ella, ha anunciado con su cercano tono de sargento cuartelero, que «al igual que hacen los hogares en dificultades» suprimiendo lo que estiman más superfluo -eso se deduce de sus palabras-, elimina la consejería de cultura, turismo y deportes. Sus competencias pasan al vicepresidente Ignacio González, un hombre muy ocupado porque, a las labores propias de su alto cargo, añade viajes -grabados- a Cartagena de Indias, llevar y dejar bolsas, guarecerse de los espías, o celebrar con sus familiares su súbito enriquecimiento con contratas suscritas con la Comunidad de Madrid. Pero es que los madrileños ya disponen de la contemplación pasiva del fútbol como deporte, los turistas vienen igual, encantados, a las sucias y desconchadas calles de Madrid, y la cultura es prescindible. Así lo ve una antigua ministra… de cultura. Nombrada para ese cargo pese a que creer que Saramago -Sara Mago- era una bailaora, que no es una leyenda urbana porque yo misma la escuché.

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El problema es general. El actual gobierno de la nación, como todos los anteriores, prima la industria sobre la cultura. Los medios informativos relegan sus espacios culturales que siempre, salvo muy escasas excepciones, han servido de una forma desastrosa. Presentan la cultura como tocho infumable que disuade de acercarse a ella.

Somos un país rematadamente inculto, de provocar vergüenza en muchas de sus manifestaciones. Donde los ciudadanos ni siquiera sienten pudor de decir que ni leen libros ni periódicos, ni de hablar mal -porque a hablar, a expresarse, se aprende leyendo-. Os recuerdo que, antes de la crisis de la prensa escrita, los periódicos apenas vendían en España 100 ejemplares por cada 1.000. Justo la cifra que la UNESCO marca en el umbral del desarrollo, y que supone menos de la mitad de la media europea. Finlandia y Suecia alcanzan, por ejemplo, más de 400 ejemplares por 1.000 habitantes. Y sólo Portugal, Grecia e Italia, como siempre, están a la par o por debajo de nosotros. Y los libros más vendidos son en su mayoría pura basura.

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Una industria musical mediocre -en la que podíamos calificar «de consumo»- que dudo permita a los buenos valores hacerse un hueco en ella, porque lo que prima es el negocio fácil. Con unos pocos valores sólidos que se presentan como excepciones. España -en el cine igual- es país de individualidades culturales, de excepciones, porque tienen que luchar con la cultura reinante, la verdadera cultura, la que significa a los pueblos. ¿Que tenemos un actor excepcional, Bardem, o un director al menos, Amenabar, en las más altas cotas de la calidad, o a otro rompedor como Almodovar? Sin duda. Pero nos nombran ministra -Ángeles González-Sinde- a la autora de un guión -«Mentiras y gordas»- que es un monumento al mal gusto. Y que, además, defiende a la industria y no entiende que la tecnología lo ha cambiado todo.

 No quiero ser exhaustiva, sino dar una semblanza de conjunto. En Brasil han aprobado pagar una asignación mensual del equivalente a 16 euros a 12 millones de trabajadores para que la gasten en teatro, cine o libros. Van a invertir en ello casi doscientos millones de euros anuales. Hasta esperan que con ello obtengan «mejores puestos de trabajo». Aquí suprimimos la consejería de cultura… para ahorrar, mientras se dilapida en obras y hasta cócteles y se privatizan servicios básicos para obtener dividendos. No entienden qué es la cultura ni para qué es útil -la utilidad que no falte-, o sí lo entienden pero no les interesan los ciudadanos maduros y responsables.

La UNESCO definió la cultura hace muchos años, decidme si esto es lo que nos sobra:

«La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden».

(UNESCO, 1982: Declaración de México)

El negro y el blanco

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El blanco y el negro. Lo claro y lo oscuro. La luz y las tinieblas. Pensando en estos conceptos casi filosóficos me he levantado hoy, tras escuchar en la cama las noticias y hacer un repaso a la información por Internet.

 El negro peyorativo se viste hoy de resplandor luminoso al cumplirse 100 días de Obama en el Gobierno de EEUU y en el liderazgo mundial. Una actividad firme y una actitud cercana. Desmontar el nefasto legado de Bush. Volver al multilateralismo. Hablar con amigos y enemigos. Permitir la investigación con células madre. Quitar restricciones al aborto. Restaurar los derechos de los sindicatos. Impulsar la igualdad entre hombres y mujeres, aprobando una ley de equidad. Inyectar dinero en el sistema, pero cuestionándolo. Admitir la mano del hombre en el cambio climático y adoptar medidas para luchar contra él. Ordenar el cierre de Guántanamo y la supresión de las torturas y cárceles secretas -aunque no investigando a los culpables de haberlas practicado-. Algunas cosas se le resisten aún a este Presidente cuya popularidad roza el 70%.

Despiertos del ilusionante sueño real, volvemos al agujero, a España, a Madrid, a sus políticas blancas pero tiznadas de algo más que sospechas. El vídeo difundido hoy por la SER demuestra que Ignacio González, el vicepresidente de la Comunidad, fue espiado, pese a que una bochornosa comisión de la Asamblea dominada por su partido, el PP, «limpiara» oficialmente el asunto. A las imágenes no las entierran las mayorías políticas. Pero no es lo peor. Le vemos entrar con bolsas en un domicilio particular y salir sin ellas, alojarse a cuerpo de rey en una suite, relacionarse con muy malas compañías, no pasar controles aduaneros y de pasaportes -¿por qué?-.

El 49% por ciento de los norteamericanos justifican la tortura para extraer información sobre el terrorismo -¿a terroristas confesos, juzgados?-.

El 65% de los franceses -no inmersos ahora en demasiados líos políticos salvo el autodesmantelamiento de la izquierda- aprueba las listas étnicas auspiciadas por Sarkozy.

El PP goza en Madrid de mayoría absoluta -bien es cierto que la calidad de la oposición socialista le ayuda poderosamente a ello-. En el conjunto del Estado, el PP cosecha más de 10 millones de votos.  Tampoco el resto de los partidos se libran de corruptelas, aunque, aparentemente, no de similar calibre.

El pozo negro, lúgubre, es la ciudadanía a quien debiera serle exigido un carné de ética, junto con el DNI, al ir a votar.

Consumir en tiempos de crisis

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Termina el día de Aragón. Son las 12 de la noche. Un nuevo emporio comercial -con todo lo que se precie de serlo dentro- abre sus puertas a esa hora en Zaragoza. Se llama Puente Venecia. La estrella del lugar: Media Markt aunque ya tiene otro centro en la ciudad. Tres mil personas aguardan en la puerta. Han tenido que dejar el coche incluso a dos kilómetros que han recorrido con nocturnidad y pasión.

 El comercio franquea la entrada. Los consumidores se abalanzan hacia el interior. En una de las ofertas venden televisores de plasma, descatalogados, a 300 euros. Testigos presenciales me cuentan que hay personas que se llevan incluso tres unidades que acarrean como pueden. La tienda está autorizada a permanecer abierta 24 horas seguidas. 22.000 personas -en una ciudad de 666.000- acuden a comprar. En las cajas saturadas se tarda hora y media en pagar. Hasta las 3 de la madrugada se registra esa demora. Horas extras, quitadas al sueño, para consumir. Los televisores de plasma no se comen. Pierden el valor que se ha pagado en el momento mismo que uno sale del centro. ¿Qué les pasaba a mis paisanos?

España tiene fama en Europa de consumir sin tino, de endeudarse por consumir. La crisis y los cuatro millones de parados, el desempleo que amenaza -sin indemnización y sin subsidios como anuncian los probables futuros inquilinos de la Moncloa-, parece no arredrarnos. En las vacaciones de Semana Santa -de las que pocos de los que suelen disfrutarlas se privaron-, nos contaron que ya no se pagaban 4, 5, y 6 euros por hamaca -que es una auténtica barbaridad-. Los veraneantes se bajaban sus acomodos playeros los días que el sol se dignó salir. Pensé al escucharlo que suecos u holandeses -más «austeros» que el baile típico de Madrid- se traerían la hamaca desmontada en la maleta y, adiestrados en la materia por IKEA, la montarían en el apartamento u hotel de tres estrellas como máximo. Hablo del común de la población.

Los españoles destinamos más del veinte por ciento de nuestros ingresos a alimentos, ligeramente por debajo de nuestros primos hermanos italianos, que ocupan el primer lugar en la lista de todos los habitantes de la eurozona. Y nos situamos en cabeza, junto a los portugueses, en salir a restaurantes y a tomar café, destinando más del 8% de nuestras rentas a ese fin, el doble que la media europea. Y este tipo de establecimientos, son ya tan caros como en todas partes. Comemos mucho mejor que buena parte de nuestros vecinos europeos. Nuestro consumo de carne se ha duplicado desde la Transición, y se ha reducido a la mitad el de pan. Las pescaderías de mercados y grandes superficies rebosan género todos los fines de semana, y nunca falta el marisco, en todo el año, a pesar de la crisis, que, quizás, es un poco excesivo. En el norte de Europa se contentan con un plato, no con dos como nosotros, y engañan el hambre con pan untado en mantequilla. Gastan poco en el placer gastronómico. Quienes menos, los holandeses que dedican tan sólo un 15% de su presupuesto familiar a este fin. Es decir, que si ellos ganan de sueldo medio unos 2.300 euros, gastan 345 en comer todo un mes. No muy lejos andan algunos de los países nórdicos.

Probablemente el punto medio es más sensato y más placentero. Y una cosa es comer, y otra ver la tele en un aparato de plasma, o escuchar música en el MP4 más moderno y más «de oferta». Ni la crisis parece frenarnos. Ah, claro, que estamos deprimidos y tenemos que premiarnos para no cortarnos las venas. Miles de zaragozanos nos han dado ejemplo. ¿Consumir en tiempos de crisis? No nos cortamos un pelo. Mala educación, falta de principios, de previsión, no me cansaré de decirlo a ver si alguien hace algo.

Felipe González: Una mirada de altura sobre la crisis

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Habló sin hacer ninguna alusión ni a partidos ni a ideologías políticas ni, prácticamente, a elecciones europeas. Felipe González dio una lección magistral el miércoles ante el foro de Europa en Suma que nacía ese día. Sus ideas fueron recogidas por algunos medios pero no con la profusión de  las expresadas por otro ex presidente, José María Aznar, quien llena páginas al decir por ejemplo: «Conmigo no se hubiera producido esta crisis». Correligionario y uno de los pocos defensores de George W. Bush – máximo responsable político de la economía del desastre a la que hemos sido abocados-, de la lluvia de sus políticas en España vinieron estos lodos que enfangan nuestros pasos. Y que su sucesor en la Moncloa, Rodriguez Zapatero, no ha sabido remediar, enfrentado a una de las peores crisis económica de la historia.

 Las palabras de González nos permitieron elevarnos sobre la visión local que implanta orejeras distorsionadoras, para comprender algo más de lo que nos sucede. Allí, en primera fila, estaba Eduardo Madina y me produjo una cierta sensación de alivio. Un joven político que no desecha la experiencia altamente fundamentada y detallada.

Felipe Gonzalez insistio en el carácter global de la crisis. «Si se han volatizado 60 trillones de dólares -que así ha sido- ¿la responsabilidad es de Zapatero o de Esperanza Aguirre? Vd. puede hacer propuestas para aprovechar los márgenes disponibles a nivel local para frenar el efecto de esta pandemia, pero la crisis es global». De hecho, por otro lado, «el 80% de los trabajos del Parlamento español son transposiciones de normativas de la UE«, como había apuntado Juan Cuesta de Europa en Suma.

 
Le preocupa a González que el ciudadano sólo ve datos aislados que no tienen sentido ni orientación y piensa que difícilmente en la campaña electoral se abordará qué papel puede hacer el Parlamento Europeo en la crisis global y en el futuro de Europa. Y eso que la eurocámara es «el escenario mínimo para respuestas coordinadas con EEUU, Obama reconoce que solos no pueden, Europa tampoco puede sin EEUU», vino a expresar el hoy Presidente del «Comité de sabios» de la UE. Hay que coordinar el esfuerzo, arrimar el hombro, y el horizonte nacional es insuficiente para una resolución de la crisis y una definición de un horizonte de futuro.

Una crisis global nacida de una falta de gobernanza ante los ciclos del capitalismo, la caída del Muro de Berlín que trajo la desintegración de los bloques, con su antagonismo y competencia, y-atentos- la revolución tecnológica que cambia la realidad mundial. La crisis ha puesto en evidencia carencias arrastradas desde hace mucho tiempo, «Europa lleva 20 años distraída» y hasta ahora las reacciones han sido nacionales, «un puñetero reino de taifas». Quiero destacar, sin embargo, un apartado que me pareció raíz de muchos de nuestros problemas: el anquilosamiento de Europa.

Decía Felipe González que a la Comisión -el órgano ejecutivo- se le quita iniciativa y el Consejo Europeo -el organismo político formado por los Jefes de Estado o de Gobierno de los Estados miembros de la UE, más el Presidente de la Comisión, que fija las orientaciones políticas generales-, carece de esas iniciativas. «Hace declaraciones de intenciones y de estados de ánimo, no iniciativas. Leemos: el consejo europeo «muestra su preocupación» por no sé qué cosa. Yo pienso que cuando está gravemente preocupado, el Consejo europeo tiene que relajarse, ir a tomarse una copa y cuando se le quite la preocupación decirnos lo que van a hacer con el problema a, be o ce

 El problema viene de muy atrás y no mejora -¿quizás empeora?-. «Llevo 30 años en temas europeos y les aseguro que hay un 30% de las siglas que utilizan, sin desglosarlas, que no sé lo que son. «Ayer me reuní con el BEPA«… si yo no sé lo que son como lo van a saber los ciudadanos europeos, el tío que lo está pasando mal». Nos contó que las ayudas a proyectos innovadores vienen en un lenguaje tan complicado que se precisa un despacho de abogados de altísimo nivel -carísimo- para traducirlas. ¿Qué sucede? Que sólo tienen acceso a ellas quienes pueden pagarlos y muchas veces ni siquiera se adjudican esas ayudas, quedan en el aire porque no se presentan suficientes peticiones. «¿Fallos de comunicación? Si no somos claros comunicando cómo nos van a entender«, concluía González.

Ganamos con nota a EEUU en el sistema educativo y el sanitario, pero si nos preguntamos cuál ha sido ha sido la movilidad del mundo empresarial en EEUU y en Europa desde 1980, nos encontramos sorpresas. González lo explicó así: «Si me ponen una transparencia con las 30 primeras empresas del año 80 EEUU y las del 2009 -que además están en los primeros puestos mundiales-, observo que al menos la mitad han sido sustituidas por algunos pavos que salieron de un garaje -su concepto de PYME no existe-, y que han sido competitivos, imaginativos y han desplazado a los grandes monstruos perfectamente instalados –como ahora se está viendo-. Veámos ahora el mismo cuadro comparativo en Europa ¿Qué hay? los que eran son y seguirán siendo. Y las iniciativas imaginativas, emprendedoras, valientes, competitivas, si surgen ¡hagamos un esfuerzo corporativo entre todos por aplastarles la cabeza! No vaya a ser que desplacen a las grandes corporaciones. Por tanto: tenemos en Europa una rigidez de trasfondo cultural que nos hace funcionar como una corporación, con un corporativismo de intereses en los que se cruzan las élites politicas, empresariales y sindicales».

 Ése problema de rigidez cultural afecta a nuestro sistema educativo. Tenemos a jóvenes con una formación de una calidad y cantidad de conocimientos que nunca tuvieron, pero o no saben o no les dejen transformar esos conocimientos adquiridas en ofertas que añadan valor a los demás. Salen con una titulación muy buena, pero siguen siendo demandantes del Estado, de la Comunidad de Castilla-La Mancha… o de Botín: un trabajo seguro y para toda la vida. Tenemos escuelas de empresariales donde el 78% de los titulados no quieren hacer una empresa, si tuviéramos escuelas de medicina en el que el 78% de los licenciados no quisieran hacer medicina la cerraríamos ¿verdad?», aclaró el ex presidente socialista.

 ¿Su receta? Hacer un pacto social, económico y político entre todos los agentes, elaborando propuestas para aguantar los márgenes de esta pandemia que es la crisis financiera actual. Un nuevo pacto social del Siglo XXI. Transferido a Europa, habrá que despertarla, dinamizarla, y, dentro de ella a España, quitarle las orejeras, para todos «recuperar (¿adquirir?) nuestro papel como potencia económica-tecnológica» que demanda la realidad de los tiempos. Con una cohesión social que se derivará inexorablemente, para ser sostenible, con la capacidad de añadir valor (que reviertan en los demás) a esa economía competitiva en el mundo globalizado». Nada de cambiar el sistema capitalista, parece decir González: «El Estado del bienestar sólo es posible si la economía funciona».

Esto y mucho más dijo Felipe González. Estoy segura de que muchas de sus ideas irán saliendo en sucesivas entradas. Pero quería resaltar, en este largo post, el carácter global de la crisis, el anquilosamiento de Europa que la agrava en nuestro entorno, y el rumbo equivocado de la España enzarzada en minucias disuasorias, mientras miles de personas cada día se suman al paro en un mundo que nos deja escasa capacidad de maniobra.

Gracias, hoy en especial, por prestarme atención, si has llegado hasta aquí.

Cuatro millones de parados: emergencia nacional

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    (Medina. En Público)

Más de cuatro millones de parados, exactamente 4.010.700, la cifra más alta desde que contabilizan datos a partir de 1976. Un 17,36% de la población activa sólo superado en 1998 cuando se alcanzó un 17,99%. Y ya mas de un millón de hogares con todos sus miembros sin empleo, tras incrementarse el número en casi un 30% en el último trimestre. Amanece, por tanto, un viernes negro con alguna previsión negativa más para España.

Nuestro país ha engullido en un año los 3 millones de puestos de trabajo creados durante la primera legislatura de Zapatero. La Encuesta de Población Activa (EPA) es mucho más real que la que ofrece el INEM, porque en ésta se contabilizan las personas susceptibles de trabajar, no sólo quienes acuden a las largas colas de las oficinas de empleo.

Por si faltara poco, el FMI confirma que México supera ya a España como mayor economía de un país de habla hispana. Y que el ascenso de Corea, Canadá y otros países emergentes relegarán pronto al PIB español al puesto número 14. De hecho ya no somos la octava economía mundial, sino la novena, justo detrás de Rusia.

Números expertos señalan que, en las turbulencias actuales, la hegemonía está cambiando de manos. Felipe González en su conferencia para la presentación de Europa en suma, alertaba del peligro reduccionista de culpar y pedir soluciones de forma tan tajante a las políticas “locales” de la crisis “Ya sea Zapatero en España o Esperanza Aguirre en Madrid”. Sólo que con un millón de hogares con todos sus miembros de lunes, martes, miércoles y toda la semana al sol, es difícil pedir contenciones. Los países que están practicando un mayor intervencionismo, un “me salvo yo sin pensar en los demás”, logran mejores resultados pero contribuyen, según los teóricos, a la prolongación de la crisis. Me supera, sigo insistiendo en que lo que falla es el modelo capitalista y los parches de esparadrapo malamente pueden remediar su cáncer terminal.

Pero en España las causas de la debacle sí están claras. Y convendrá tener la cabeza fría. La burbuja inmobiliaria nos ha asfixiado y la inflaron o no la aliviaron todos los partidos que han ocupado puestos de gobierno. Mucho más que nadie el PP con su ley liberalizadora del suelo. Desde la Ley 6/98 y hasta 2004, el suelo urbanizado de vivienda libre se encareció un 200% . Y tanto Aznar, como Aguirre, siguen diciendo que hay que persistir en ello como solución en contra de todos los criterios razonables mundiales. Pero el PSOE tampoco adoptó medidas de contención, embriagado por los empleos que generaba el ladrillo y que se han demostrado ficticios.

Con el cemento enseñoreándose de lo que han dejado de ser nuestras paradisíacas costas, con los precios al nivel de los países de origen de los visitantes, con el empeoramiento del servicio y el trato poco amigable de los españoles –quizás en los inicios fuera servil pero todo tiene un punto medio-, el turismo decae y lo hará aún más.

Ésos eran los pilares de nuestra economía, que falla ostensiblemente en los sólidos cimientos que proporciona la industria. En la impagable conferencia de González supimos que hay, ahora, otras formas de generar riqueza y que las nuevas tecnologías están cambiando también la estructura económica. Dará para una nueva entrada de este blog mucho más elaborada.

Atentos a los cantos de sirena que nos hablarán de soluciones alternativas que en realidad se basan en hacer lo que piden los empresarios: flexibilizar el empleo, abaratar el despido, hacer que la crisis la paguen, la sigan pagando aún más los trabajadores. El barco que hoy gime por su brecha en el costado, ha sido empujado al naufragio por muchos. Por los contratos precarios, por los sueldos miserables, por los precios desorbitados – ¿recordáis? lo tenéis en este blog y en mi libro, también en esta fuente– que España registró el mayor aumento de los precios de la UE con la entrada del euro? ¿Y recordáis quién gobernaba entonces? No olvidemos los ingentes beneficios de un empresariado insolidario que achaca los bajos salarios de los españoles a su falta de competitivad mientras paga a sus ejecutivos -que serían los responsables- sueldos tan generosos que los sitúan en el quinto lugar de Europa. El barco ha sido empujado, también,  por la corrupción, por el ladrillazo, por la falta de memoria de la sociedad española.

Muchas causas y soluciones también se arbitran desde fuera. Habrá que analizarlas más, priorizarlas, pero sobre todo creo que ha llegado la hora de echar una mano, de asirnos fuertemente y empujar hacia adelante porque estamos ante una emergencia nacional. Cuatro millones de personas deambulan buscando un empleo y todo lo que paga, un millón de hogares tienen a todos sus miembros en esta situación. Seamos patriotas. Todos, incluso los que alardean de himnos, banderas y zancadillas impregnadas de cinismo.

Actualización 14,45

Rajoy anuncia una ofensiva contra el Gobierno por el paro. No contra el paro, sino contra el Gobierno. Ha acusado a Zapatero de llevar la economía a una «situación imposible». A Zapatero. El Presidente del PP, acompañado de su secretaria general Maria Dolores de Cospedal,  ha hecho estas declaraciones mientras visitaba al portavoz popular en el ayuntamiento y empresario vinícola y fabricante de calderas Tomás Cabañero de Villarrobledo (Albacete), quien ha echado a la calle a  140 trabajadores (casi la mitad de su plantilla. Los trabajadores le han denunciado por despido ilegal.

Felipe González propone un pacto contra la crisis

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Lleno a rebosar, dieciséis embajadas representadas -mirad las cabelleras de la Europa de más arriba en la primera fila- , Felipe González nos ha presentado esta tarde-noche Europa en Suma.  Elaboraré mis propias reflexiones -ha sido enormemente interesante-, pero os dejo, como anticipo, algunas ideas de urgencia reseñadas -muy bien- por la Agencia EFE.

Felipe González ha propuesto hoy un pacto social, económico y político entre todos los agentes de la Unión Europa (UE) para hacer frente a la crisis global. González, actual presidente del «Comité de Sabios» de la UE, ha resaltado que este pacto debería incluir un primer paquete de medidas anticíclicas y una reforma del sistema financiero.

El pacto, a juicio de González, también debería abordar una «revisión de la agenda de Lisboa» para hacer frente a la pérdida de la competitividad, a las rigideces del sistema y al retraso relativo en la incorporación a la sociedad del conocimiento.

González ha estimado además que el pacto tendría que propiciar «una verdadera revolución energética» en Europa para responder al desafío del cambio climático.

En su intervención, González ha asegurado que si no existiera Europa, habría que inventarla y algunos de los Veintisiete Estados miembros estarían buscando espacios comunes de colaboración para hacer frente a los retos actuales.

Paradójicamente, «tenemos un espacio compartido y cada día lo utilizamos menos», según el ex presidente, quien ha opinado que cada vez hay una tendencia mayor hacia la nacionalización o renacionalización de determinadas políticas o una acción intergubernamental en detrimento de las instituciones, que representan el motor de la construcción europea.

Ha lamentado que, cuando queda más de un mes para las elecciones europeas, difícilmente se debatirá sobre el papel que puede desempeñar el Parlamento Europeo en la crisis global y en la definición del futuro de Europa, que es el escenario mínimo para encontrar una respuesta coordinada con Estados Unidos frente a la crisis.

Ha resaltado que Estados Unidos, a través de su presidente, Barack Obama, ha reconocido que no pueden solos ni contra la crisis financiera, ni contra la crisis de seguridad, ni en la lucha contra el cambio climático.

«Es hora de decir que sin Estados Unidos, no podemos. Ellos solos no pueden, pero sin ellos no podemos», ha dicho González, quien ha subrayado la importancia de coordinar los esfuerzos y no esperar a que «tire del carro» Estados Unidos para ver si en el cuarto trimestre del año hay algún signo de repunte en la crisis.

El ex presidente ha considerado que la UE tiene que intentar corresponsabilizarse y «arrimar el hombro», al considerar que el espacio local nacional es «insuficiente» para ofrecer respuestas a la crisis.

Actualización 23 de Abril. La noticia en otros medios:

Europa press: Felipe Gonzalez propone un pacto europeo para coordinar políticas anticíclicas y «corregir» la agenda de lisboa

El Plural: Felipe González cree “decepcionante” la respuesta de Europa a la crisis y reclama más “coordinación” e “iniciativa”

ABC: Felipe González pide a la Unión Europea una auténtica política anticíclica y un marco regulatorio por la crisis

Estrella Digital: Felipe González «El Estado de bienestar sólo es financiable si la economía funciona»

El Confidencial: González en contra del despliegue del escudo antimisiles en Europa del Este

¿Qué pasa con la sanidad española?

Está considerado el séptimo mejor sistema sanitario del mundo. Obama, el deseado, ha consultado expresamente a las autoridades españoles sobre él para tomarlo como modelo y aplicarlo en EEUU. Pero el futuro se tiñe de negros nubarrones que ya llueven sobre el presente.

El declive lo marcó la descentralización. Hoy existen 18 sistemas de salud en España, no uno. Pongamos algunos ejemplos: los médicos reciben distintos emolumentos según donde trabajen. Por eso, más de mil se van fuera cada año (donde además los pacientes les tratan mejor que en España). Por eso, llegan facultativos del extranjero: para cubrir las plazas que faltan. En poco tiempo, la carencia de especialistas dará problemas serios de asistencia. Por ejemplo, no hay suficientes cirujanos generales y del aparato digestivo, anestesistas, radiólogos, pediatras y médicos de familia. Volver a unas directrices estatales lo piden hasta los propios profesionales de la medicina.

La Sanidad es la primera empresa de España: 300.000 empleos directos y más de dos millones indirectos. El 6% de la población trabaja en este sector. Genera enormes gastos, pero también ingentes beneficios: es un negocio. Y un negocio seguro. Y, como tal, es tratado en ritmo creciente por algunas comunidades con gobiernos autodenominados liberales.

Madrid es el paradigma de esta polìtica que se basa en la privatización de la sanidad. Su presidenta, Esperanza Aguirre, rechaza la acusación con vehemencia, «sólo privatiza la gestión», que no es poco, además de estipular contratos por décadas.

Se citan casos en Madrid de clínicas emblemáticas -antaño avanzadas- que pasan estar realmente rezagadas, o despersonalizadas, aún permaneciendo allí profesionales de altísimo nivel. Ha cambiado la gestión. Y la orientación: las empresas se rigen por criterios de rentabilidad, pero la salud no es un bien de cambio. El gobierno regional no admite ese empeoramiento del servicio, presume incluso de lo contrario, y, sin embargo, lo corrobora, de alguna manera, al atribuirlo al aumento de usuarios con la llegada de inmigrantes y de enfermos de otras comunidades. Anuncia que primará a los médicos ahorrativos que reduzcan costes a costa por ejemplo de las medicinas o de las pruebas diagnósticas. Incluso los pacientes son llamados ahora «clientes» -juego léxico como síntoma irrefutable de qué es lo que se busca al entregar la salud a manos privadas-. No es una suposición, lo declaró en rueda de prensa el Consejero de Sanidad de Madrid. También dijo que, sólo los que rechacen operarse en una clínica privada, esperarán más de 30 días. El sistema de salud español peligra.

Privado es el sistema sanitario de EEUU -que ahora Obama quiere cambiar-, el peor del mundo civilizado según estudios internacionales. Cincuenta y cinco millones de personas sin salud pública. Compañías aseguradas con departamentos que estudian cómo dejar de hacer una operación, una prueba diagnóstica imprescindible para un diagnóstico -incluso en enfermedades peligrosas-, el tratamiento de un cáncer ofreciendo a cambio suicidio asistido -de dudosa ortodoxia en las normas del país-, con todas las triquiñuelas legales. Gente que pierde un dedo porque no le cubre el seguro, gente que carece de toda cobertura. Nunca he olvidado a un egipcio que pedía, cada día, dinero en la sexta avenida de Nueva York… para poder operar su pierna gangrenada. El mal avanzaba sin conseguir lo suficiente. Perdería el miembro y, probablemente, la vida. En SICKO, el cineasta Michel Moore superpone a los congresistas el dinero que reciben en subvenciones de aseguradas médicas y farmacéuticas. Allí, al menos, las donaciones a políticos son públicas. No en España. Cobrando de ellos ¿quién les quita el negocio?

Lo que está ocurriendo con la sanidad madrileña -y con la educación- excede incluso lo que ocurre en EEUU, un sistema liberal desde la cuna. No es gratis como se nos dice, pagamos impuestos -algunos incluso con carísimas multas-.

La privatización encubierta puede realizarse gracias a la Ley 15/97 sobre «Habilitación de Nuevas Formas de Gestión del Sistema Nacional de Salud», aprobada con los votos de PP y PSOE. La noticia es que se han recogido casi medio millón de firmas -entre ellas la mía hace meses- que se presentarán en el Congreso el día 7 de Mayo para pedir la derogación de esa ley. No es esperable que prospere la propuesta dado el consenso que hubo para aprobar la norma.

El objetivo de desmantelar la sanidad pública -en algunos casos deliberadamente y en otros podría ser que por desidia- se está cumpliendo, sin embargo. Ante un problema medianamente serio, uno busca ya un hospital privado y si es nuevo y con difícil acceso para que no estén colapsadas las urgencias, mejor. Con la salud no se juega.

Confío en las buenas intenciones y el empuje de la nueva ministra Trinidad Jiménez, pero el cambio a realizar sería drástico: volver a centralizar la mayoría de los criterios. ¿Se dejarán quitar el negocio, las prebendas y el clientelismo algunas de las comunidades? No lo creo. Pero en este punto: la privatización de la sanidad, caminamos en sentido inverso al mundo. Y a la Historia que hoy cruje de dolor por los desmanes del capitalismo.

De espaldas a una Europa en crisis

Los europeos no tienen interés por Europa. Entre ellos, los españoles se han convertido en uno de los mayores euroescépticos. Aquí, sólo el 27% de los ciudadanos manifiesta que votará en las elecciones que van a celebrarse entre el 4 y el 7 del próximo mes. Son datos del eurobarómetro que acaba de hacer público el Parlamento europeo. Más aún, el 75% de los españoles nos saben ni cuándo están llamados a las urnas.

 El proyecto de Europa ha ido perdiendo interés paulatinamente entre los 27 países que componen la UE. Quizás, los nuevos adscritos contemplan el euro como un paraguas que les protegerá en la crisis que les afecta más que a otros territorios. A pesar de que tampoco están masivamente decididos a ir votar, algunos observadores estiman que sí lo harán condicionando la composición ideológica de la Eurocámara. Lo cierto es que las instituciones comunitarias nadan entre el descrédito popular que se han ganado a pulso: han dado muestras de un invalidante anquilosamiento. Adolecen también de los males de las políticas locales, elevados a la potencia de una inmensa extensión de más de cuatro millones de kilómetros cuadrados donde habitan casi 500 millones de personas. Y de una difícil amalgama: diferentes lenguas, historia, desarrollo, educación y un lema común, más deseable que real: unidos en la diversidad. El Partido Popular Europeo es el mayoritario en la Cámara, seguido del socialista.

España ingresó en la que sería la Europa de los 15 en 1986 de la mano de Felipe González. Franco lo había intentado con ahínco para homologar su régimen, pero Europa precisó ver consolidada la democracia con la alternancia de poder. Y, probablemente, con la credibilidad de un presidente brillante que sabía estar en el mundo. Llegaron entonces las carreteras, las autopistas, los fondos comunitarios que costeaban nuestra expansión, y, sobre todo, la apertura de horizontes.

Pero, en el 2009 de la crisis globalizada, los ciudadanos prefieren mirar a su ombligo -he dedicado todo un libro a ello-, y no informarse o no querer enterarse de que la UE es una realidad que toma decisiones que afectan a nuestra vida.

Tenemos una moneda común: el euro. Las políticas económicas se dictan desde Bruselas. Ya no podemos devaluar la peseta, como hicimos con profusión durante la transición para aquilatar nuestro presupuesto, aunque fuera a costa de perder hasta un 20 y un 40% del valor de nuestro dinero personal. Si ahora el Estado sobrepasa las inversiones -el gasto en una palabra- para solucionar la crisis interna, Bruselas reprende y no lo tolera. Los tipos de interés de nuestros créditos los fijan fuera. El Banco Central Europeo dirige su cuantía, fijando los tipos de interés. A partir de ellos, la Federación Bancaria Europea establece lo que conocemos como «Euribor», que influye decisivamente en nuestras hipotecas.

  Y aún no hemos ahuyentado por completo la directiva europea que permitiría la jornada laboral de 65 horas semanales. Bruselas dicta también políticas de inmigración.

Marta Cartabia, profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Milán-Bicocca, lo resumía en una entrevista: «La mayoría de las leyes nacionales -señala la profesora Cartabia- son ya ejecuciones de normativas europeas, en muchos casos los jueces nacionales aplican directamente el Derecho europeo y cada vez más el Parlamento Europeo se pronuncia sobre asuntos sociales. Europa, de una forma u otra, sienta principios que después pesan -y mucho- a la hora de decidir si se reconocen las parejas de hecho, se aprueba la eutanasia o se mantienen los crucifijos en los colegios».

«No es la Europa que soñaban los padres fundadores», añade Cartabia, es una Europa técnica que, sin embargo, no se limita a cuestiones técnicas, puesto que interviene en terrenos reservados a la vida de las personas».

Hoy mismo, salen a la calle los ganaderos españoles a protestar por su asfixia con sólidos argumentos: «El tejido ganadero español se ha atrofiado desde 1993, cuando la Unión Europea impuso el sistema de cuotas que ha limitado la producción española a seis millones de toneladas anuales de lácteos.Aquel año había 173.000 explotaciones en España, y ahora hay 24.000». Igual sucede con el aceite y numerosos productos agrícolas.

     Un somero y aleatorio paseo por recientes actuaciones de Bruselas nos presenta, para bien y para mal, este panorama:

  • simplificar los trámites necesarios para que las pymes accedan a la financiación comunitaria. Entre las novedades destaca que las entidades con ayudas inferiores a 25.000 euros tendrán que aportar menos documentación y que se reduzca la exigencia de avales bancarios
  • acelerar la autorización de medicamentos contra enfermedades mortales.
  •  elevar las ayudas a la exportación de pollos
  • suprimir los aranceles a la exportación de cereales
  • mantener seis meses más la veda de la anchoa
  •  aprobar el P2P, reforzar la seguridad y la protección de las libertades fundamentales en Internet y rechazar que los gobiernos corten el acceso a Internet como una forma de imponer sanciones.
  •  extender las normas comunitarias de protección de datos a las redes privadas de comunicación en Internet.
  • eliminar progresivamente las bombillas incandescentes.
  • criticar la aplicación errónea en todos los países de la UE de la directiva que regula el derecho de los ciudadanos europeos y de los miembros de sus familias a circular y residir libremente en los Estados miembros y exigir castigos para los países infractores
  •  autorizar la comercialización de una vacuna intradérmica para la prevención de la gripe estacional de adultos y mayores de 65 años que, de forma pionera, presenta un sistema menos invasivo que las de aplicación intramuscular al administrarse con una micro-inyección intradérmica de manera sencilla, segura y fiable (esto hoy mismo).
  • … o condenar el urbanismo español.

     ¿Podemos así eludir el compromiso de votar en las elecciones europeas? ¿Y pensar en políticas locales? ¿Y no elegir a los candidatos de los que  estemos seguros van a defender nuestros intereses en Europa y construir un espacio común y mejor para todos?

     Van a cobrar en breve 9.000 euros al mes  -actualmente 7.000-, más dietas,  por trabajar de lunes a jueves. Viajes pagados en clase business. Colaboradores personales auto asignados -sin prohibir taxativamente el parentesco directo-, cuyo sueldo pagamos los contribuyentes europeos. Jubilación a los 63 años con pensión oficial asegurada, con sólo 3 años de trabajo.

     La UE, el Parlamento europeo sobre todo, palidece quizás porque se suele enviar allí a viejas glorias, a compromisos por una razón o por otra para becarlos con una jugosa regalía. Y lo que Europa necesita es savia nueva, jóvenes, políticos combativos. Y sobre todo una sociedad comprometida que precisa informarse adecuadamente y saber lo que vota.

    Desde Europa en Suma queremos impulsar una Europa de ciudadanos que se conozcan y que trabaje unida. A los españoles nos hace mucha falta.

El Gobierno aplicará una «drástica reducción» de la publicidad en TVE

 Mucho qué decir al respecto, demasiados intereses contrapuestos. Gran parte de lo que tenía que decir lo dije en TVE, en Informe Semanal, en Octubre de 2006, cuando la televisión en España cumplió 50 años.  Creo que tiene una gran vigencia. (Magnífica la realización de Carlos Alonso). Lo rescato de los archivos del programa:

       http://www.informesemanal.tve.es/?go=e5911a8f3a240786c19429278dceea2c54011d4340331c100a811dd8cebcd5cc88c36af9aca51024762f42cf9ae57e40d0f63f197898469de9aea46a2142e76c0802591bccaef003a141466bb04ff24e8c22df979f3bea764e8dfa85ff9d87e16c35977e1c585516964b8c02b2ea069c2a4a9dded99f0a7a83516897cea0b2f68bcc35f7297770cd