Consumir en tiempos de crisis

mediazaragoza

Termina el día de Aragón. Son las 12 de la noche. Un nuevo emporio comercial -con todo lo que se precie de serlo dentro- abre sus puertas a esa hora en Zaragoza. Se llama Puente Venecia. La estrella del lugar: Media Markt aunque ya tiene otro centro en la ciudad. Tres mil personas aguardan en la puerta. Han tenido que dejar el coche incluso a dos kilómetros que han recorrido con nocturnidad y pasión.

 El comercio franquea la entrada. Los consumidores se abalanzan hacia el interior. En una de las ofertas venden televisores de plasma, descatalogados, a 300 euros. Testigos presenciales me cuentan que hay personas que se llevan incluso tres unidades que acarrean como pueden. La tienda está autorizada a permanecer abierta 24 horas seguidas. 22.000 personas -en una ciudad de 666.000- acuden a comprar. En las cajas saturadas se tarda hora y media en pagar. Hasta las 3 de la madrugada se registra esa demora. Horas extras, quitadas al sueño, para consumir. Los televisores de plasma no se comen. Pierden el valor que se ha pagado en el momento mismo que uno sale del centro. ¿Qué les pasaba a mis paisanos?

España tiene fama en Europa de consumir sin tino, de endeudarse por consumir. La crisis y los cuatro millones de parados, el desempleo que amenaza -sin indemnización y sin subsidios como anuncian los probables futuros inquilinos de la Moncloa-, parece no arredrarnos. En las vacaciones de Semana Santa -de las que pocos de los que suelen disfrutarlas se privaron-, nos contaron que ya no se pagaban 4, 5, y 6 euros por hamaca -que es una auténtica barbaridad-. Los veraneantes se bajaban sus acomodos playeros los días que el sol se dignó salir. Pensé al escucharlo que suecos u holandeses -más “austeros” que el baile típico de Madrid- se traerían la hamaca desmontada en la maleta y, adiestrados en la materia por IKEA, la montarían en el apartamento u hotel de tres estrellas como máximo. Hablo del común de la población.

Los españoles destinamos más del veinte por ciento de nuestros ingresos a alimentos, ligeramente por debajo de nuestros primos hermanos italianos, que ocupan el primer lugar en la lista de todos los habitantes de la eurozona. Y nos situamos en cabeza, junto a los portugueses, en salir a restaurantes y a tomar café, destinando más del 8% de nuestras rentas a ese fin, el doble que la media europea. Y este tipo de establecimientos, son ya tan caros como en todas partes. Comemos mucho mejor que buena parte de nuestros vecinos europeos. Nuestro consumo de carne se ha duplicado desde la Transición, y se ha reducido a la mitad el de pan. Las pescaderías de mercados y grandes superficies rebosan género todos los fines de semana, y nunca falta el marisco, en todo el año, a pesar de la crisis, que, quizás, es un poco excesivo. En el norte de Europa se contentan con un plato, no con dos como nosotros, y engañan el hambre con pan untado en mantequilla. Gastan poco en el placer gastronómico. Quienes menos, los holandeses que dedican tan sólo un 15% de su presupuesto familiar a este fin. Es decir, que si ellos ganan de sueldo medio unos 2.300 euros, gastan 345 en comer todo un mes. No muy lejos andan algunos de los países nórdicos.

Probablemente el punto medio es más sensato y más placentero. Y una cosa es comer, y otra ver la tele en un aparato de plasma, o escuchar música en el MP4 más moderno y más “de oferta”. Ni la crisis parece frenarnos. Ah, claro, que estamos deprimidos y tenemos que premiarnos para no cortarnos las venas. Miles de zaragozanos nos han dado ejemplo. ¿Consumir en tiempos de crisis? No nos cortamos un pelo. Mala educación, falta de principios, de previsión, no me cansaré de decirlo a ver si alguien hace algo.

3 comentarios

  1. No Lector

     /  27 abril 2009

    Es impresionante que una tienda de tan baja calidad como Media Markt, que trata tan mal al cliente, y que directamente nos llama imbéciles en su publicidad (engañosa) tenga el número de clientes que tiene.

    Como con la tele y los políticos, tenemos lo que nos merecemos.

  2. Alberto

     /  27 abril 2009

    A mí me parece muy bien lo que hace media mrkt… no es más que utilizar nuestro cretinismo, porque a poco que uno esté avezado en internet puede encontrar ofertas a esos precios sin moverse del sillón. Imagino que todos los que compraron teles de plasma ya tenían tele, yo sigo negándome a tener una. Como me recomendó Ruth Toledano en una columna (cuando tenía columna) me contrainformo en la red. Y si tengo que ver algo en particular pues me bajo al bar o voy a casa de alguien.

    Ni una línea en la prensa de hoy a las pandemias que hoy también han vuelto a matar, en silencio, a cientos de personas.

  3. Qué vergüenza ajena que me dan esta ciudad y sus habitantes.

    Recuerdo un espectáculo igual de lamentable: el día de San Valero de hace unos tres años, cuando montaron un puesto gratuito de roscón en la plaza del Pilar, y todo el mundo echándose sin educación ni compostura encima del mostrador, ensuciándose y tirando todo por el suelo… Ya no organizaron más. Salió en la televisión nacional, para recochineo del resto.

    Así nos va a los aragoneses. De paletos cazurros hemos pasado a paletos bufones, que es casi peor.

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