Permuto Valencia por Dinamarca y Madrid por Suecia

Fiel a mi idea de que la mejor forma de aprendizaje es el contacto directo y ponerse en el lugar del otro, hace tiempo que vengo pensando en una solución revolucionaria para arreglar algunos de nuestros problemas y, colateralmente, solucionar otros ajenos. Se trata de un experimento por el que se permutaría Valencia por Dinamarca y Madrid por Suecia. Atiendo a las cuestiones más urgentes. De resultar positiva la prueba podríamos estudiar nuevos intercambios.

La Comunidad Valenciana cuentan casi con el mismo número de habitantes que Dinamarca: unos 5 millones de personas. El primer aspecto positivo sería que en Dinamarca los valencianos se encontrarían mucho más holgados, dispondrían de casi el doble de territorio, 43.000 Kms. cuadrados, frente a 23.000. Un pasado histórico de solera les es común, y a ambos les baña el mar. Claro que allí son el Mar del Norte y el Báltico de temperaturas gélidas, pero dicen –no sé si está probado- que el frío curte. Más de 400 islas, la mayor parte despobladas, inmensos terrenos para construir y especular, ahora que el litoral valenciano está saturado de ladrillo. Tendrían que acostumbrarse, eso sí, a residir en un paisaje armónico, con un urbanismo elegante y bien diseñado.

copenhague

Los valencianos cobrarían allí 3.250 euros (ése es su salario medio, el más alto de la UE y con pocas diferencias sociales). Pagarían también precios algo más elevados, aunque no más de un 10% de los que tenemos en España. E impuestos superiores al 50%, el 60% para los millonarios, (En España la media es 34% y 42% para los más ricos). A cambio dispondrían de grandes medidas sociales, porque allí el Estado gasta en los ciudadanos el 30% del PIB, mientras nuestro país sigue estando a la cola de Europa con un 21%. Yo creo que en el aspecto económico rentaría el trueque a los valencianos.

Deberían aprender todos inglés, en Europa no puede uno moverse sin este idioma.  «Educación para la ciudadanía», sin objeciones y en el idioma propio. Y otros horarios. Entrar a trabajar a las 9 y terminar a las 4 por ejemplo, con un bocadillito en medio, sin dos platos, postre, café y pacharán.

Pero también compensa todo esto:

Dinamarca es el segundo país más pacífico del mundo según Global Peace Index en 2008. Su capital, Copenhague, está considerada por la revista Monocle como la mejor ciudad para vivir en su Top 20 Most Livable Cities Chart. Asimismo, está clasificada como una GaWC Ciudad cultural mundial, siendo tercera en Europa occidental, sólo sobrepasada por Londres y París.

En cuanto al clima, en verano se quitarían de agobios, y en invierno, desde luego, se pelarían de frío. Y el sol, nada de la maravillosa luz Mediterránea, en invierno apenas lo ven y en verano no se esconde, el muy ladino, casi en todo el día. Pero eso con unas buenas persianas, puede paliarse.

Son algo menos tacaños que los suecos, aunque tampoco dilapidan el dinero. Ambas partes -españoles y nórdicos- pueden aprender para obtener una media aceptable. Porque podíamos dejar algún danés allí para hacer más fácil el tránsito.

Con todo, lo más positivo, lo que me inclina a proponer esta permuta es que Dinamarca fue el país menos corrupto del mundo en el año 2008 según Corruption Perceptions Index. Y, además, que la sociedad tiene arraigados una serie de valores democráticos que defienden a ultranza: la igualdad, la libertad de expresión y los derechos humanos, el respeto al ser humano, la solidaridad y la responsabilidad hacia la comunidad, tanto en la vida social como en la familiar. Ya sé que en Valencia, en España, también, pero allí es norma de vida profundamente interiorizada por la sociedad. Insisto que estoy hablando de un primer estadio de las permutas.

Prácticamente los mismos valores y circunstancias –algo más de gasto social incluso- comparte la vecina Suecia. Con 9 millones de habitantes –que no sé cómo meteríamos en Madrid-, nos brindarían un inmenso territorio de 449.964 Km², en el que tanto Esperanza Aguirre como Alberto Ruiz Gallardón serían realmente felices por las posibilidades de inversión que ofrece. Ahora bien, ambos, Camps y Rita Barberá también, se verían obligados a vivir con mucha mayor austeridad y, especialmente, con mayor control incluso ciudadano. Cualquiera tendría acceso a su declaración de impuestos.

    Los nuevos madrileños nórdicos dispondríamos de los mismos gélidos mares que nuestros nuevos vecinos valencianos, pero playa al fin y al cabo, lo único que le falta a Madrid para ser maravillosa. Habría que hacer, desde luego, un esfuerzo por manter las calles limpias, asfaltadas y con las señales de tráfico bien pintadas. Cuando vinieran las visitas no podríamos tener las ciudades como está nuestra capital.

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Altísima inversión en innovación y tecnología, tanto en el sector privado como público, y auténtica pasión por el cuidado del medio ambiente. A acoger con cariño y respeto a los emigrantes –salvo excepciones- ya estamos acostumbrados en Madrid, pero la experiencia sueca nos serviría porque ellos llevan haciéndolo desde los años 70. Allí fueron buena parte de los arrojados por las dictaduras latinoamericanas. De hecho, es uno de los países que más interés tiene por el idioma español que se estudia incluso en las Universidades. Un problema que veo es que en Suecia prima la educación pública, pero ese aspecto es subsanable. En seis meses, pienso que algo cambiaría la mentalidad. Porque digo yo que será el aire o el agua lo que forma los criterios. No puede ser otra cosa.

Y lo mejor: un puente entre Dinamarca y Suecia, que en 15 minutos te sitúa en el otro país. Valencianos y madrileños podríamos compartir las nuevas experiencias. Por ejemplo, la de respetar el tráfico y desplazarse en bicicleta que es tan sano. Y tan barato. O que, en lugar de «ayudar»  a su mujer en casa el día que les viene bien, tienen que afrontar a partes casi iguales el cuidado de los hijos y las tareas del hogar.

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Esto es un primer esbozo del proyecto de permuta. Y ya es demasiado extenso, podemos profundizar en la idea. Al mismo tiempo, prestaríamos a los nórdicos en España espontaneidad, el gran arte de la improvisación y un saber vivir –aunque sea endeudándose en nuestro caso-. Aprenden rápido. Un año a prueba. Eso es todo. Me quedo pensando y mirando el mar Báltico.

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El bebé de Dalila ha muerto por una negligencia médica

El hijo de Dalila, la primera víctima mortal por gripe A en España, ha fallecido por una negligencia médica. Lo ha reconocido el gerente del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, en cuya Unidad de Cuidados Intensivos estaba ingresado el pequeño, al haber nacido prematuramente por cesárea. Anoche, se le suministró por error al pequeño alimento por vía venosa, en lugar de por la sonda nasogástrica.

La sobrecogedora noticia, no tiene excusa ni justificación posible. Ninguna. No pueden existir “terribles errores humanos” de ese calibre. O hay mala organización, o escasez de personal, o mala preparación de unos y otros, o todo unido. O el mal está mucho más arriba, en el diseño que se ha hecho de la sanidad de Madrid. Porque, además, si a este pobre niño, Rayan, que suscitaba una gran atención social y mediática, le han atendido con tal negligencia ¿cómo actúa con los demás la sanidad madrileña? Ya lo vimos. Así le fue a Dalila. Lo escribí hace unos días y hubo discrepancias. Algo falló con Dalila. Y con su hijo. Y esto es lo que vemos. Es imprescindible la dimisión, como mínimo, del consejero Juan José Güemes. Pero sobre todo que la sociedad madrileña reaccione al contemplar lo que están haciendo con algo tan esencial como su salud.

El mito de que España posee el séptimo mejor sanitario del mundo se debe únicamente, insisto, a que es gratuíto y abarca a toda la población. La realidad es que estamos a la cola del gasto sanitario de la UE15 (no contando a los nuevos, a los países del Este). España se sitúa, con 1. 329 euros, en el puesto número 13, sólo por delante de Grecia y Portugal. Luxemburgo invierte con 2.989 por ciudadano (más del doble); Países Bajos, 2.284, y Francia, 2.188.

  Sólo encuentro datos comparativos de la atención primaria por comunidades, dentro de España. La Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid denunció que el gasto sanitario per cápita de la Comunidad de Madrid, cifrado en 102 euros, es 36,23 euros menor que la media de las comunidades autónomas, que alcanza los 138,23 euros.

Actualización.

El País amplia datos

“La enfermera que cometió el error procedía de otro departamento y era el primer día que trabajaba en la UCI, según han revelado fuentes hospitalarias a EL PAÍS. La destinaron a la unidad para que fuera aprendiendo. Un auxiliar la supervisaba, pero se ausentó y en esos momentos fue cuando la enfermera habría confundido la vía de administración de la alimentación. “Es una gravísima negligencia que no tiene excusa”, porque en el envase viene “perfectamente especificado”, pero “por un error que desconocemos, el profesional se equivocó” al administrarle el producto.

(…) El secretario general de la sección sindical de Comisiones Obreras (CC OO) en el centro ha denunciado «el caos sanitario que vive Madrid». En su opinión, «el problema es que hay una grave carencia de personal en el Gregorio Marañón. En la UCI, de las 16 personas que hay, ocho son eventuales. No pasan más cosas no sé muy bien por qué. Los trabajadores estamos al 150% de nuestra capacidad. La situación es caótica. Han desmantelado este hospital para llevarse el personal a los nuevos, pero si hay algún problema tienen que volver aquí porque no están dotados». Fuentes del hospital han criticado que personal sin experiencia haga prácticas en un área tan crucial como la UCI.»

Espías

espia

Hay un supramundo que parece existir al margen de la ley y que se infiltra, con más intensidad de la que creemos, entre los cimientos básicos que nos sustentan. Un ejército -muchos ejércitos-, paralelo y en la sombra que, sin embargo, está dando muestras de desintegración. Por lo peor que –para sí mismo- puede mostrar el espionaje: la notoriedad. (Y nada edificante).

Me despedí anoche con harto dolor de Stieg Larsson que no escribirá más. Tres libros para -con lenguaje de imán- denunciar disfunciones y corrupciones de esta “hermosa” sociedad que hemos formado. El último va directo a la yugular de los servicios secretos, la llamada –nunca he sabido por qué- Inteligencia. Hasta desliza la sospecha de que fuera este servicio –una cápsula, por supuesto- el autor del nunca aclarado asesinato del primer ministro socialdemócrata Olof Palme en 1986.

Los espías se enseñorean de las noticias estos días. Los datos privados del Jefe de los espías británicos, publicados en Facebook por su esposa. Expedientes olvidados, chapuza sin fin. España no se queda atrás. La máxima autoridad, Alberto Saínz, pillada en ostentosos gastos privados a cargo del departamento, pero denunciado –a un medio informativo- por su personal. Saínz que pretende hacer purga y expulsar a 60 de sus subordinados. Estimable cifra que no habla precisamente bien del funcionamiento de los servicios secretos españoles.

En un ámbito más privado o semiprivado –sin emplear la excusa de la seguridad nacional-, Berlusconi espía al G8, el magnate de la prensa Murdoch a políticos y famosos. La dictadura cubana utilizando la acusación de espionaje como argumento de purga. Corren los espías por la Comunidad de Madrid en litigios de partido, denunciados también desde dentro de sus filas. El tesorero acusado del PP, arrampla con papeles comprometedores hurtados.

Y la película hecha realidad: el infecto Cheney, de la infecta etapa Bush, oculta un plan antiterrorista al Congreso para capturar y matar a supuestos miembros de Al Qaeda, sin juicio ni nada que se le parezca.

La airada tesis de Larsson es que el espionaje –de altos vuelos y de andar por casa- puede terminar por vivir al margen de la ley y sin control, algo que no puede permitir un sistema democrático. Es una de las tantas excepciones que socavan la enferma estructura de nuestra sociedad.

Mirar, escuchar, trampear, para hacer presión, chantaje y daño. En el que algunos de mis lectores –por lo que he visto- llaman mi mundo utópico -que sí busca, al menos, la claridad-, sería uno de los principales males a erradicar. Termitas imperceptibles, cada vez más chapuceras, más impunes, que comen el caballo de Troya al que nos han trasladado a vivir, pero a es a nosotros, a la sociedad, a quienes piensan asaltarnos.

Zelaya, casi solo ante el peligro

http://www.youtube.com/watch?v=IKx6MUH6sEM

En el telediario de TVE de las 21.00 se les ha roto la conexión y dedican el informativo del “Canal 24 horas”, de noticias continuas,  a repetir programas enlatados. En la BBC han  dicho que el avión está «en algún lugar entre Washington y Centroamérica». Con un par.  La CNN internacional tampoco sabe nada… Una cadena venezolana en Internet asegura que han dejado pasar a los manifestantes “pro-Zelaya”. Noticia de agencia aclara que han roto las vallas de seguridad y se han metido en el aeropuerto. Varios bulos desmentidos acerca de presencia de tropas nicaraguenses. El periodismo duerme los domingos por la noche. El Mundo precisa ahora: «Una marea humana hace retroceder a los militares en el aeropuerto de Honduras«. Pacíficamente.

Un presidente constitucional que habla de crucifijos vuela. Con un piloto. Al menos. Los golpistas no le quieren allí. ¿Se prepara una masacre? Sólo ante el peligro. Todo el pueblo lo sabe. El tren, el avión, llega. No tiene permiso para aterrizar. El pueblo reacciona. Hay algo ejemplarizante, de política de futuro, en lo que hagan los hondureños y le suceda a Zelaya.

Actualización: 12 noche.

Zelaya habla desde el avión con la cadena venezolana, Telesur. Piensa aterrizar en Tegucigalpa en media hora y le queda combustible para una hora. En ese tiempo intentará dialogar para obtener permiso para aterrizar.

Le acompaña el Presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel D`Escotto, representantes de la OEA y algún periodista.

El ejército lanza botes de humo y gases lacrimógenos a los manifestantes.

12,15

Los golpistas anuncian que detendrán a Zelaya para que responda por sus delitos. No han dado un golpe de Estado, claro está, es una «sustitución constitucional».

CNN internacional enlaza imagenes de Telesur. Dos bandos se contemplan: Ejército y manifestantes. La cadena venezolana asegura que hay dos muertos.

12,30

Tiroteo intenso. Es el ejército.

La policía se va. No interviene.

12,45,

Uno de los manifestante muertos, un chico de 19 años. Imágenes de otros ensangrentados.

1,10

Esperado a Zelaya. Teóricamente se le ha acabado el combustible.`

1,25

El avión da vueltas sobre el aeropuerto de Tegucigalpa. El ejército, con tanques, se sitúa en la pista.

1,30 Telesur entrevista al piloto en pleno vuelo. Han hablado con la torre. Llevan al Secretario General de la Asamblea de la ONU. No dan, pese a ello, permiso. El piloto dice que, con la pista interceptada, no puede aterrizar, pero que dispone de otra opción que no va a facilitar por motivos de seguridad.

1,40

Vuelve a hablar Zelaya. No van a poder aterrizar. Llama la atención sobre que Honduras ha impedido aterrizar a la ONU.

Lunes, 8,30

Zelaya tuvo que aterrizar en El Salvador. Pablo Ordaz de El País -enorme periodista- relata la noche vivida. Y destaca este punto importante: el Golpe de Estado se está saldando con víctimas:

«Ayer, cuando el periodista se acercó al hospital para indagar el número cierto de víctimas durante los incidentes del aeropuerto, descubrió una realidad hasta entonces oculta. Una enfermera cuyo nombre no debe ser mencionado se prestó a guiarlo por salas atestadas de heridos de bala. «Están llegando desde hace varias noches», explica, «la policía los trae y los deja aquí. Todos tienen disparos recibidos durante el toque de queda. Algunos llegan muy mal. Fíjese en aquel, Marco, le dispararon en el cuello. Está muy grave. Nada de eso sale en los diarios».

Y una reflexión:

En 1924 Honduras era el primer exportador de banano en el mundo, aunque las grandes ganancias eran totalmente usufructuadas por la United Fruit Company. El conflicto civil que esto produjo fue sofocado mediante una invasión de marines mandada por Estados Unidos, que prestaba colaboración, además, a la represión de los corruptos caciques locales. Aún así, el país tenía un crecimiento económico destacado.

Hoy Honduras es uno de los países más pobres de América y tiene una total dependencia económica del exterior. El 70% de la población vive en la miseria. Y, como suele suceder, hay una poderosa oligarquía. Políticos, ejército, policía, jueces, la Iglesia católica –cómo no-, y un amplio sector de la población apoyan el golpe.

¿Qué ha ocurrido en Honduras?

Morfología del golpista

Suele llevar el pelo corto y, en cambio, bigote preferentemente fino. Padece sordera para escuchar argumentos distintos a los suyos. Elabora su discurso con creencias en lugar de con hechos y razones. Saca pecho ante quienes le afean su conducta. Se atrinchera en el poder, sólo contra el mundo, y se hace pasar por víctima de un asedio general.  Su arrogancia se doblega ante aquellos que considera más poderosos. Siempre tiene razón (a menudo de inspiración divina). Su vida se basa en la ley del embudo. Alardea de Constitución para quebrantar la legalidad. Su lema: el fin justifica los medios. Estima que los opositores están fuera de la consideración de ciudadanos y de los derechos que amparan a éstos. Es prolijo en eufemismos: Un golpe de Estado no es un Golpe de Estado. Le repele el color negro, el género femenino como no sea para usarlo o controlarlo y tiene obsesión con reprimir el sexo.

El Secretario General de la OEA (Organización de Estados Americanos), José Miguel Inzulza, no logra convencer a los golpistas hondureños y pide la exclusión de Honduras del organismo. El “presidente” Micheletti reacciona, diciendo que se retira “inmediatamente” de la OEA. El honor ante todo. De fachada. Otras fuentes avanzan que habría sondeado a Insulza sobre una salida airosa, e impune, de la situación… y del país. Sin embargo, al golpista le pide el cuerpo mucho más resistir y mandar a otros a que le defiendan con su sangre. La de ellos.

El golpista se apoya en afines. El de Honduras nombra ministro asesor presidencial a Billy Joya, famoso represor en dictaduras de los 80, a través de distintos destinos como el «Escuadrón de la muerte 3-16»

O ministro de exteriores, la cara del régimen, a Enrique Ortez. Dentro del cúmulo de bulos e informaciones interesadas –de uno y otro signo-, el nuevo Canciller hondureño habría empezando a hacer amigos llamando a Obama «ese negrito que no sabe nada de nada». A Zapatero lo manda “a sus zapatos” y menosprecia a su vecino: El Salvador.  El golpista también es jerárquico, clasista, y xenófobo (exceptuando a quienes, por su riqueza o fortaleza, admira).

Ortez es este señor, magistralmente entrevistado por CNN en español, que baboseaba ante EEUU, no responde a las preguntas hasta más de 6 minutos después de comenzada la charla y, generoso, apela hasta a “razones humanitarias” para la deportación del Presidente constitucional Zelaya.

El vídeo muestra la segunda parte de la entrevista, pero os aconsejo también la primera, por ser una interesante pieza de humor, de no tratar un tema tan trágico, como que un país esté en manos de estos sujetos.

El golpista pertenece a la especie de los depredadores y permanece agazapado hasta que ve su oportunidad. Entretanto, se camufla con distintos disfraces, incluso el de demócrata. Se comunica con sus semejantes a través de declaraciones de prensa en ocasiones. Y, aún mucha gente, les ríe las gracias e ignora sus intenciones, facilitando sus propósitos.

Aires suecos en Europa

Suecia acaba de asumir la presidencia de la Unión Europea, con un cambio de aires respecto a la euroescéptica Chequia que permite respirar mejor. Con los liberales en el Gobierno del país, el conservador Fredrik Reinfeldt presenta un programa de actuaciones que, de nuevo, hace envidiar a ciertas derechas europeas. Quiere –lógicamente- abordar los retos de la crisis económica y, sobre todo, lograr un nuevo acuerdo internacional sobre el cambio climático. Desde el comienzo, la presidencia sueca ha dejado claro que su objetivo es reactivar la ampliación incluyendo a Croacia y Turquía, lo que levanta ampollas en muchos países y ha ocasionado, por ejemplo, el ascenso de la ultraderecha en Holanda. Y, con sentido práctico, también quiere olvidar lo que llama “pulsos estériles” sobre la reelección de Durao Barroso al frente de la Comisión.

El Embajador sueco en España reunió ayer a un grupo de personas para celebrar la presidencia de su país. “Directa, cercana, priorizando al máximo la lucha contra el cambio climático”, vino a decir que sería ésta, Anders Rönquist, y fue algo que se demostró incluso en la recepción. No más de cuarenta personas, quizás menos. Pocas autoridades españolas, la secretaria de Estado de Inmigración Consuelo Rumí, el nuevo europarlamentario socialista Diego López Garrido o el Director de la Comisión Europea en España, Francisco Fonseca. Muchos representantes del cuerpo diplomático acreditado en España y suecos de a pie. Un concierto. Vivo. Robert Wells triunfa en medio mundo con su piano trepidante. El embajador invita a quitarse las chaquetas que aprieta el calor, y tanto él como los demás siguen el ritmo con los pies. Exquisiteces suecas traídas del restaurante Aptit Stockholm, con sus chefs y todo, hielo de Laponia para construir vasos –gracias, todo ello, a la colaboración de empresas suecas que los nórdicos saben gestionar los gastos-. ¿Acto elitista? Para nada. Suecia ha abolido desde hace años las extremas diferencias sociales. Querían presentarse, llanos, discretos y dialogantes como son. “Hacerse el sueco” es odiar el conflicto, corroboran.

Toda la revista de presentación está dedicada al cambio climático. “La inteligencia ecológica es rentable”, “Objetivos claros para cuidar la tierra”, “El desarrollo urbano sostenible”, “Estocolmo, la primera capital verde de Europa” y todo ello plagado de datos.

Suecia ha llevado al Parlamento de Estrasburgo un Partido Pirata. Empresa de intercambios prohibidos, se constituye en formación política para luchar por sus derechos, iniciativas ciudadanas contra la política tradicional. Y el nuevo propietario de la compañía inicial marca nuevas pautas: pagará a quien comparte archivos de Internet y cobrará a las operadoras por aligerarles el tráfico.

Necesitamos Europa, España más que otros países. También necesitaría Europa Honduras. Seis meses suecos y llegará la Presidencia española. Quizás con unos y otros reavivemos el fósil.

Algo falló con Dalila

Dalila acudió 4 veces a urgencias en hospitales de la Comunidad de Madrid. Con fiebre que en algunos casos llegó a los 39,5. “No podía ni caminar”, denuncia su afligido e indignado viudo, Mohamed. Dalila era atleta. Corría carreras de 1.500 vallas (dice El País) y había participado en campeonatos internacionales. “No padecía, previamente, asma”, asegura de nuevo Mohamed, dificilmente podría hacer atletismo si sufría esa enfermedad.  ¿Ha funcionado todo como debiera?

Nos cansamos de escuchar que España es para la OMS el séptimo mejor sistema sanitario del mundo –superados por Francia, por ejemplo-. Esta alta concepción se basa en la universalidad y gratuidad de nuestros servicios. Es eso lo que inclina la balanza hacia el sobresaliente.

Sin embargo, la privatización de la gestión en la sanidad ha creado profundas diferencias entre Comunidades y Madrid no es la mejor dotada en cuanto a gasto.

La OMS –a pesar de haber conocido una progresiva “liberalización” de sus criterios- publicó en 2006 un informe, firmado por Martin McKee, del Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas Sanitarios, y otros dos investigadores británicos, sobre la privatización de la sanidad, con algunos puntos destacados:

  COSTE. A largo plazo, «los nuevos servicios han sido en general más costosos que si se hubieran empleado los métodos tradicionales» de gestión pública. Debido, en primer lugar, a los altos costes financieros que soportan los hospitales privados: los créditos que deben pagar las empresas son más caros que la deuda pública. La segunda razón son los beneficios que obtienen los accionistas de las empresas que gestionan los centros sanitarios. La tercera, el «enorme coste» que deben asumir los Gobiernos si algún proyecto quiebra. El estudio destaca que en estos casos, los Gobiernos no pueden dejar de prestar la atención sanitaria y se ven obligados a intervenir, asumir las deudas e invertir más dinero. La OMS insistía en que, aunque los Gobiernos afirmen que son las empresas las que asumen las pérdidas en caso de mala gestión, acaban siendo pagadas por los presupuestos públicos. El estudio alertaba también de la «falta de transparencia» de estos llamados proyectos PFI privatizadores:  pese a estar sustentados con dinero público, Gobiernos y empresas se niegan a detallar el destino de las partidas económicas alegando que es información «comercial confidencial».

 CALIDAD Y VIABILIDAD. El estudio destacaba la incapacidad del modelo para adaptarse a «un entorno de gestión sanitaria que cambia muy rápidamente» debido a los contratos a 30 años en los que está basado. «La falta de flexibilidad» para adaptarse a los cambios de población o a las nuevas técnicas médicas «ha hecho que algunos hospitales estén obsoletos cuando acaban de ser inaugurados». Y también señalaba la enorme complejidad que adquiere un hospital que debe prestar un servicio público, no sólo asistencial, sino también de formación a médicos residentes, pero que está gestionado por una o varias empresas privadas que, a su vez, pueden subcontratar la restauración, limpieza, mantenimiento, administración u otras funciones. «La dificultad de alcanzar un acuerdo entre tantos actores, junto los elevados costes de los proyectos, ha llevado a la quiebra de un gran hospital universitario, el Paddington Health Campus», en Londres”, citaba como ejemplo el estudio.

Oxfam, por su parte, ha elaborado otro estudio, este mismo año, alertando de los peligros de la privatización de la sanidad en los países pobres. Y, entre las muchas razones y ejemplos, cita el ejemplo de China –país que no es ni mucho menos pobre, pero sí lo es su población-:

“La administración de vacunas se ha recortado a la mitad en los años posteriores a la privatización de la sanidad. La prevalencia de índices de tuberculosis, sarampión y poliomielitis va en aumento actualmente y puede suponer millones en pérdidas de productividad y un gasto innecesario en tratamientos para la economía del país”.

Rebajar la calidad de la sanidad en algún país, va en perjuicio de toda la sociedad mundial. Los enfermos contagian a otros y expanden enfermedades.

 Los médicos y todo el resto del personal sanitario españoles sí están sumamente acreditados en el mundo, pero nuestro sistema empieza a acusar deficiencias. Marroquí, joven, embarazada, sin apenas hablar nuestro idioma, algo falló con Dalila, al rechazar su hospitalización y pruebas más profundas vistos sus alarmantes síntomas. ¿La privatización como causa? Un dato más para evidenciar los peligros que corroen el sistema en el que vivimos.

Actualización:

  Algunos deportistas de élite sufren de asma y precisan para ello tratamientos muy controlados. Este enlace explica bien el esfuerzo extra al que se someten y los exámenes médicos que necesitan, porque su padecimiento es el más contraidicado para hacer un esfuerzo respiratorio, que, pese a todo, realizan por vencer dificultades. No parece el caso de Dalila, cuando además la familia asegura que no padecía esa enfermedad. El problema sobre el que he querido llamar la atención es, sin embargo, otro: saber si las privatizaciones en la sanidad han contribuido a mejorar el servicio o a empeorarlo.

El Golpe de Estado «técnicamente»

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, duerme en su cama cuando irrumpe el ejército a tiros en su dormitorio, le secuestran y lo meten en un avión para sacarlo del país. Liberal y adinerado, que devino en populista de la línea Chávez, sufría problemas desde hace un tiempo. Había convocado un referéndum para lograr la prolongación de su mandato por cuatro años más -algo que prohíbe la Constitución de Honduras-, el Congreso había votado en contra de la medida, pero Zelaya persistió en su idea. Hoy, el Presidente de la Cámara, Roberto Micheletti, encabeza ya el nuevo Gobierno, con apoyo del Tribunal Supremo. Sin pasar por las urnas.

Los hechos desnudos vienen a ser así. Lo curioso ha sido la reticencia a denominar Golpe de Estado a lo sucedido en Honduras y, una vez admitido a regañadientes, tratar de justificarlo. En España.

La Razón titula “Golpe de Estado contra Chávez”. Fernando Fernández en la SER argumenta que Zelaya “había dado motivos”: quería “perpetuarse en el poder” y ha inflingido varias leyes (no tantas desde luego como la clase política hondureña en su actuación en este caso). ¿Eso justifica que entre la cuartelada en su casa y lo expulsen del país? Al parecer, sí, para algunos.

“Perpetuarse en el poder” es legal en España, por ejemplo, donde no existe limitación para presentarse a comicios electorales. Siempre que logren la mayoría de los votos como pedía hacer el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya. ¿Que se puede manipular emocionalmente a las masas? ¿Dónde no?

De cualquier forma, el uso político del ejército, y el secuestro y deportación del Presidente son delitos gravísimos. Si la actuación de Zelaya no era correcta, hoy debería estar en la cárcel –hondureña- a la espera de juicio. Pero muchos lo “comprenden”. Uno de nuestros actuales representantes en Europa, Alejo Vidal-Quadras, declaró en la campaña electoral, que la República había sido la causante de los cuarenta años de dictadura sufridos en España. Y fue masivamente votado. También me chirría escuchar en la SER a alguien que considera lícito de alguna manera que si un país tiene problemas, se llame al ejército, se secuestre al presidente, se corte la electricidad, televisiones y radios y se establezca el toque de queda. No es un criterio democrático, a las personas no demócratas no se les pone puente de plata para que difundan su ideología en los países serios.  Y ésa es la razón por la que a los sajones les hacemos tanta “gracia”, pero no nos toman en serio. El problema es, sin embargo -dicen algunos-  lo que “técnicamente” se considera un golpe de Estado. En este caso, la actuación de Zelaya pone en duda el término, dicen. Además, se había alineado con Chavez, tremendo delito que merece como mínimo ser encañonado.

España, madre patria, Europa, sufrió en sus carnes no hace tanto, un problema similar. Y quiero traer a colación un viacrucis padecido en primera persona. Un amigo –a quien, a pesar de todo, profeso un gran afecto-, ha escrito un libro sobre su vida en la televisión, profundamente subjetivo, incluso arbitrario. En él cita su visión del último reportaje que hicimos juntos en RTVE para Informe Semanal, el último de nuestra carrera en la Casa, además. Habla de profundas discrepancias que a punto estuvieron de acabar con nuestra amistad. Pero no cita el desencadenante, que fue ése: que yo llamé Golpe de Estado a los sucedido en España en 1936.

Él, como realizador, se ocupaba de la imagen, y yo -como redactora del texto y primera firmante del reportaje- de todo su contenido. Él, sin embargo, rechazaba de plano la denominación “Golpe de Estado”.

“Dos académicos, uno de la Lengua y otro de la Historia no me parecían malas referencias, y ellos parecen coincidir con mi teoría. Carmen Iglesias dijo que no se debe hablar de golpe de Estado, sino de rebelión militar. O en todo caso golpe militar, pues el golpe de Estado lleva aparejada la toma de los centros de poder y el cambio de uno por otro. Dijo: «es una rebelión militar que acaba en guerra civil. Tú estás en tu derecho de apostar por lo que quieras. En este caso, nuestras apuestas particulares arrastran al otro como si fuéramos siameses. Si te equivocas nos equivocamos, si me equivoco con la imagen nos equivocamos también los dos», me escribió en un extensísimo intercambio de emails que seguía a las discusiones de viva voz.

En la agria disputa, le escribí:

“Creo que la cuestión del Golpe de Estado -que a mí no me suena «raro»- se zanja con un hecho: Golpe de Estado figura en los libros de texto que estudian hoy los niños españoles -el propio Dani, «nuestro niño», lo dice en la entrevista-, aprobados por el Ministerio de Educación y Ciencia. Junto a wikipedia y Pío Moa (como ejemplos extremos), te cité que esa calificación figura hasta en museos nacionales. De hecho hay 65.800 entradas en google con esa denominación. Que hay opiniones diferentes,no me cabe duda. Unas serán por perfección academicista y otras puramente intencionadas políticamente. Incluso decir «golpe militar» lo corrobora. Militar es un calificativo en este caso, pero los golpes no se dan en el aire, se dan contra algo y fue el Estado de Derecho, un gobierno elegido en las urnas que además trajo una guerra civil y 40 años de férrea dictadura.Por todo ello lo que sí te puede asegurar es que a ningún demócrata le molestará escuchar que se llama Golpe de Estado a lo que ocurrió en 1936.”

Pero no le convencí:

“Ya sé que a ti lo de golpe de estado no te suena raro, ése es el problema; como tampoco te sonaba raro lo de «la larga noche» (imagen literaria que utilicé para referirme a los 40 años de dictadura, y que consiguió sacar del guión con apoyo de uno de los jefes del programa). Respecto a las referencias que tomamos para saber lo correcto o lo incorrecto hay que tener cuidado porque los errores se expanden con una facilidad contagiosa. Quién le convence a un ciudadano medianamente ilustrado de que es incorrecto decir «ciudadano y ciudadana», cuando lo dice desde el presidente de gobierno a los conductores de los programas de radio; quién le convence de que, eso, de que se puede decir «de que» y no evitarlo a toda costa como si fuera la peste, que unas veces es correcto y otras incorrecto, que el no emplearlo nunca, aqueismo, es tan erróneo como el dequeismo. Las referencias que encontramos a mano no son nada fiables, como ves. La cuestión del Golpe de Estado, hija mía, no se zanja con el argumento de los libros de texto, la zanjas tú y punto, pero eso no es garantía del uso correcto del término, y tú, periodista renombrada, estás difundiendo el, a mi juicio, error a unos cuantos millones de telespectadores que pensarán que si lo dice la televisión está bien dicho. La televisión lo aguanta todo, nada va a pasar, no hay que preocuparse, se trata de trabajar con rigor o no. En cualquier caso, el castellano es tan rico que permite términos alternativos que eliminen la sombra de la duda. Ahora bien, si se trata de sostenella y no enmendalla, esa es tu opción. Por el bien del idioma, ojalá que aciertes».

En el reportaje leí: “Golpe de Estado de 1936”

Y ahora me pregunto: ¿la semántica tiene ideología? ¿Es inocente y fría?

Periodistas en Berlín

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Berlín tiene playa. A orillas del río han habilitado deliciosos espacios con arena y tumbonas, sofás-cama, tules. La prensa federal da nombre a uno. Paradisiaco. ¡Barato! Aquí acude quien lo desea, pero también periodistas y políticos, dado que se encuentra ubicado cerca de todo el conglomerado gubernamental y mediático. Sin escoltas, sin problemas. Me cuentan que uno puede tumbarse en el césped –poco más allá- mirando la ventana de la Canciller Angela Merkel, apoyarse en la fachada, sin que nadie les moleste. Ese espacio, dicen, es de la ciudadanía. Cierto que no les sacude un terrorismo casero, pero hay también otra cultura cívica y democrática, un sentir como propio el país, el verdadero patriotismo -como he dicho tantas veces- que no exige alardear de banderas. Cierto, igualmente,  que ni los políticos conservadores cuestionan sus logros adquiridos.

He conocido en Berlín dos periodistas jóvenes que me han impactado: Patricia Sevilla –hija de mi amiga Camino Ciordia-, fotógrafa, y Aitor Lagunas, paisano de Zaragoza. Ambos –a los que he llegado por distintas fuentes- coinciden en varias cosas: dejaron su país para buscarse la vida, aprender idiomas, respirar otras culturas y, tras unos pocos años de profesión, poseen un rigor y un perfeccionismo que me admira. Buscar incasablemente fuentes y contrastarlas, ponerlo todo en cuestión, trabajar a fondo para lograr el mejor resultado. Mientras los grandes medios mandan a sus corresponsales a casa para ahorrar dinero, jóvenes como éstos buscan horizontes con la mejor preparación posible. Ésa es la clave. Merecen un futuro consolidado. Sospecho que lo conseguirán. Tienen el espíritu luchador e inconformista que tuvimos, en su día, quienes de repente empezamos a hacer periodismo en España de la nada. Hoy el marco es Europa, el mundo.

    Y, en la ciudad sin prisas, descansar aquí en las pausas, es bien apetecible.

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Impuestos: que todo siga igual

Si no leo, oigo y veo mal desde Berlín, el PSOE ha retirado un acuerdo por el que se proponía elevar los impuestos a los más ricos. Argumenta que IU no le garantiza su apoyo en los presupuestos. ¿Y qué? ¿Entendemos que, por tanto. pagamos una trifulca política todos… menos los ricos?

Lo hemos comentado varias veces. Con los sueldos más bajos de la Europa anterior a la ampliación, a excepción de Grecia y Portugal, con una alegre subida de la inflación desde la entrada del euro que nos equipara casi en precios a los más ricos, el 34% de media de impuestos no es poca cosa. Lo peor es que el tramo entre el más y el menos es más corto que en otros países y deja con el 42% a las rentas más elevadas, cuando en Dinamarca u Holanda, en Suecia también –dentro de Europa- pagan el 60%, los demás no. Y en Grecia, por ejemplo, cuyo pico alto está a la par que el nuestro, las rentas bajas no llegan a pagar el 10% de sus ingresos.

Primero quitaron el impuesto de patrimonio, ahora renuncian a subir los impuestos a los ricos. CIU se oponía. Atentos, CIU se oponía, no lo olviden sus votantes con temor a perder el empleo. De igual modo que ya han confesado todos los partidos conservadores que son partidarios de “la reforma laboral”: despido barato y bajada de sueldos. Recuérdenlo también con la papeleta en la mano. La precariedad de acuerdos parlamentarios del PSOE nos está saliendo muy cara.

Ayer, con toda emoción, regresé al puente de Bolrnholmer, donde hace 2 décadas asistí a la apertura del Muro de Berlín. Bien abierto para insuflar libertad. Pero allí empezó a morir también la izquierda. El capitalismo dueño y señor de nuestros destinos. Pero a la ciudadanía de otros países les pilló mejor preparados y con las espaldas más cubiertas.