Zelaya, casi solo ante el peligro

http://www.youtube.com/watch?v=IKx6MUH6sEM

En el telediario de TVE de las 21.00 se les ha roto la conexión y dedican el informativo del “Canal 24 horas”, de noticias continuas,  a repetir programas enlatados. En la BBC han  dicho que el avión está “en algún lugar entre Washington y Centroamérica”. Con un par.  La CNN internacional tampoco sabe nada… Una cadena venezolana en Internet asegura que han dejado pasar a los manifestantes “pro-Zelaya”. Noticia de agencia aclara que han roto las vallas de seguridad y se han metido en el aeropuerto. Varios bulos desmentidos acerca de presencia de tropas nicaraguenses. El periodismo duerme los domingos por la noche. El Mundo precisa ahora: “Una marea humana hace retroceder a los militares en el aeropuerto de Honduras“. Pacíficamente.

Un presidente constitucional que habla de crucifijos vuela. Con un piloto. Al menos. Los golpistas no le quieren allí. ¿Se prepara una masacre? Sólo ante el peligro. Todo el pueblo lo sabe. El tren, el avión, llega. No tiene permiso para aterrizar. El pueblo reacciona. Hay algo ejemplarizante, de política de futuro, en lo que hagan los hondureños y le suceda a Zelaya.

Actualización: 12 noche.

Zelaya habla desde el avión con la cadena venezolana, Telesur. Piensa aterrizar en Tegucigalpa en media hora y le queda combustible para una hora. En ese tiempo intentará dialogar para obtener permiso para aterrizar.

Le acompaña el Presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel D`Escotto, representantes de la OEA y algún periodista.

El ejército lanza botes de humo y gases lacrimógenos a los manifestantes.

12,15

Los golpistas anuncian que detendrán a Zelaya para que responda por sus delitos. No han dado un golpe de Estado, claro está, es una “sustitución constitucional”.

CNN internacional enlaza imagenes de Telesur. Dos bandos se contemplan: Ejército y manifestantes. La cadena venezolana asegura que hay dos muertos.

12,30

Tiroteo intenso. Es el ejército.

La policía se va. No interviene.

12,45,

Uno de los manifestante muertos, un chico de 19 años. Imágenes de otros ensangrentados.

1,10

Esperado a Zelaya. Teóricamente se le ha acabado el combustible.`

1,25

El avión da vueltas sobre el aeropuerto de Tegucigalpa. El ejército, con tanques, se sitúa en la pista.

1,30 Telesur entrevista al piloto en pleno vuelo. Han hablado con la torre. Llevan al Secretario General de la Asamblea de la ONU. No dan, pese a ello, permiso. El piloto dice que, con la pista interceptada, no puede aterrizar, pero que dispone de otra opción que no va a facilitar por motivos de seguridad.

1,40

Vuelve a hablar Zelaya. No van a poder aterrizar. Llama la atención sobre que Honduras ha impedido aterrizar a la ONU.

Lunes, 8,30

Zelaya tuvo que aterrizar en El Salvador. Pablo Ordaz de El País -enorme periodista- relata la noche vivida. Y destaca este punto importante: el Golpe de Estado se está saldando con víctimas:

“Ayer, cuando el periodista se acercó al hospital para indagar el número cierto de víctimas durante los incidentes del aeropuerto, descubrió una realidad hasta entonces oculta. Una enfermera cuyo nombre no debe ser mencionado se prestó a guiarlo por salas atestadas de heridos de bala. “Están llegando desde hace varias noches”, explica, “la policía los trae y los deja aquí. Todos tienen disparos recibidos durante el toque de queda. Algunos llegan muy mal. Fíjese en aquel, Marco, le dispararon en el cuello. Está muy grave. Nada de eso sale en los diarios”.

Y una reflexión:

En 1924 Honduras era el primer exportador de banano en el mundo, aunque las grandes ganancias eran totalmente usufructuadas por la United Fruit Company. El conflicto civil que esto produjo fue sofocado mediante una invasión de marines mandada por Estados Unidos, que prestaba colaboración, además, a la represión de los corruptos caciques locales. Aún así, el país tenía un crecimiento económico destacado.

Hoy Honduras es uno de los países más pobres de América y tiene una total dependencia económica del exterior. El 70% de la población vive en la miseria. Y, como suele suceder, hay una poderosa oligarquía. Políticos, ejército, policía, jueces, la Iglesia católica –cómo no-, y un amplio sector de la población apoyan el golpe.

¿Qué ha ocurrido en Honduras?

El Golpe de Estado “técnicamente”

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, duerme en su cama cuando irrumpe el ejército a tiros en su dormitorio, le secuestran y lo meten en un avión para sacarlo del país. Liberal y adinerado, que devino en populista de la línea Chávez, sufría problemas desde hace un tiempo. Había convocado un referéndum para lograr la prolongación de su mandato por cuatro años más -algo que prohíbe la Constitución de Honduras-, el Congreso había votado en contra de la medida, pero Zelaya persistió en su idea. Hoy, el Presidente de la Cámara, Roberto Micheletti, encabeza ya el nuevo Gobierno, con apoyo del Tribunal Supremo. Sin pasar por las urnas.

Los hechos desnudos vienen a ser así. Lo curioso ha sido la reticencia a denominar Golpe de Estado a lo sucedido en Honduras y, una vez admitido a regañadientes, tratar de justificarlo. En España.

La Razón titula “Golpe de Estado contra Chávez”. Fernando Fernández en la SER argumenta que Zelaya “había dado motivos”: quería “perpetuarse en el poder” y ha inflingido varias leyes (no tantas desde luego como la clase política hondureña en su actuación en este caso). ¿Eso justifica que entre la cuartelada en su casa y lo expulsen del país? Al parecer, sí, para algunos.

“Perpetuarse en el poder” es legal en España, por ejemplo, donde no existe limitación para presentarse a comicios electorales. Siempre que logren la mayoría de los votos como pedía hacer el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya. ¿Que se puede manipular emocionalmente a las masas? ¿Dónde no?

De cualquier forma, el uso político del ejército, y el secuestro y deportación del Presidente son delitos gravísimos. Si la actuación de Zelaya no era correcta, hoy debería estar en la cárcel –hondureña- a la espera de juicio. Pero muchos lo “comprenden”. Uno de nuestros actuales representantes en Europa, Alejo Vidal-Quadras, declaró en la campaña electoral, que la República había sido la causante de los cuarenta años de dictadura sufridos en España. Y fue masivamente votado. También me chirría escuchar en la SER a alguien que considera lícito de alguna manera que si un país tiene problemas, se llame al ejército, se secuestre al presidente, se corte la electricidad, televisiones y radios y se establezca el toque de queda. No es un criterio democrático, a las personas no demócratas no se les pone puente de plata para que difundan su ideología en los países serios.  Y ésa es la razón por la que a los sajones les hacemos tanta “gracia”, pero no nos toman en serio. El problema es, sin embargo -dicen algunos-  lo que “técnicamente” se considera un golpe de Estado. En este caso, la actuación de Zelaya pone en duda el término, dicen. Además, se había alineado con Chavez, tremendo delito que merece como mínimo ser encañonado.

España, madre patria, Europa, sufrió en sus carnes no hace tanto, un problema similar. Y quiero traer a colación un viacrucis padecido en primera persona. Un amigo –a quien, a pesar de todo, profeso un gran afecto-, ha escrito un libro sobre su vida en la televisión, profundamente subjetivo, incluso arbitrario. En él cita su visión del último reportaje que hicimos juntos en RTVE para Informe Semanal, el último de nuestra carrera en la Casa, además. Habla de profundas discrepancias que a punto estuvieron de acabar con nuestra amistad. Pero no cita el desencadenante, que fue ése: que yo llamé Golpe de Estado a los sucedido en España en 1936.

Él, como realizador, se ocupaba de la imagen, y yo -como redactora del texto y primera firmante del reportaje- de todo su contenido. Él, sin embargo, rechazaba de plano la denominación “Golpe de Estado”.

“Dos académicos, uno de la Lengua y otro de la Historia no me parecían malas referencias, y ellos parecen coincidir con mi teoría. Carmen Iglesias dijo que no se debe hablar de golpe de Estado, sino de rebelión militar. O en todo caso golpe militar, pues el golpe de Estado lleva aparejada la toma de los centros de poder y el cambio de uno por otro. Dijo: “es una rebelión militar que acaba en guerra civil. Tú estás en tu derecho de apostar por lo que quieras. En este caso, nuestras apuestas particulares arrastran al otro como si fuéramos siameses. Si te equivocas nos equivocamos, si me equivoco con la imagen nos equivocamos también los dos”, me escribió en un extensísimo intercambio de emails que seguía a las discusiones de viva voz.

En la agria disputa, le escribí:

“Creo que la cuestión del Golpe de Estado -que a mí no me suena “raro”- se zanja con un hecho: Golpe de Estado figura en los libros de texto que estudian hoy los niños españoles -el propio Dani, “nuestro niño”, lo dice en la entrevista-, aprobados por el Ministerio de Educación y Ciencia. Junto a wikipedia y Pío Moa (como ejemplos extremos), te cité que esa calificación figura hasta en museos nacionales. De hecho hay 65.800 entradas en google con esa denominación. Que hay opiniones diferentes,no me cabe duda. Unas serán por perfección academicista y otras puramente intencionadas políticamente. Incluso decir “golpe militar” lo corrobora. Militar es un calificativo en este caso, pero los golpes no se dan en el aire, se dan contra algo y fue el Estado de Derecho, un gobierno elegido en las urnas que además trajo una guerra civil y 40 años de férrea dictadura.Por todo ello lo que sí te puede asegurar es que a ningún demócrata le molestará escuchar que se llama Golpe de Estado a lo que ocurrió en 1936.”

Pero no le convencí:

“Ya sé que a ti lo de golpe de estado no te suena raro, ése es el problema; como tampoco te sonaba raro lo de “la larga noche” (imagen literaria que utilicé para referirme a los 40 años de dictadura, y que consiguió sacar del guión con apoyo de uno de los jefes del programa). Respecto a las referencias que tomamos para saber lo correcto o lo incorrecto hay que tener cuidado porque los errores se expanden con una facilidad contagiosa. Quién le convence a un ciudadano medianamente ilustrado de que es incorrecto decir “ciudadano y ciudadana”, cuando lo dice desde el presidente de gobierno a los conductores de los programas de radio; quién le convence de que, eso, de que se puede decir “de que” y no evitarlo a toda costa como si fuera la peste, que unas veces es correcto y otras incorrecto, que el no emplearlo nunca, aqueismo, es tan erróneo como el dequeismo. Las referencias que encontramos a mano no son nada fiables, como ves. La cuestión del Golpe de Estado, hija mía, no se zanja con el argumento de los libros de texto, la zanjas tú y punto, pero eso no es garantía del uso correcto del término, y tú, periodista renombrada, estás difundiendo el, a mi juicio, error a unos cuantos millones de telespectadores que pensarán que si lo dice la televisión está bien dicho. La televisión lo aguanta todo, nada va a pasar, no hay que preocuparse, se trata de trabajar con rigor o no. En cualquier caso, el castellano es tan rico que permite términos alternativos que eliminen la sombra de la duda. Ahora bien, si se trata de sostenella y no enmendalla, esa es tu opción. Por el bien del idioma, ojalá que aciertes”.

En el reportaje leí: “Golpe de Estado de 1936”

Y ahora me pregunto: ¿la semántica tiene ideología? ¿Es inocente y fría?

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