Huesca: Periodismo y desvirtualización

Congreso periodismo Huesca. Foto: Pedro de Alzaga

Decía Monserrat Domínguez en la clausura del Congreso de Periodismo Digital de Huesca que el periodismo no ha muerto, pero sí lo han hecho algunos periodistas anclados en el pasado. En una certera metáfora, asemejaba la situación a la que se da en “Los otros”, la película de Alejandro Amenábar. Esos periodistas están muertos pero no lo saben y en su desconcierto intentan agredir y echar de la casa a los vivos. Sospechaba Monserrat que quizás ella misma era uno de sus cadáveres andantes porque ni tiene blog, ni blackberry, ni nada que se la parezca, ni siquiera usa twitter.

Una inmensa sala, con más de 400 personas, le escuchaba y, como en todas las conferencias y mesas del congreso, tenía los ojos puestos en una pantalla y los oídos en lo que se hablaba. La fotografía que me ha prestado Pedro de Alzaga es suficientemente descriptiva. El viejo blog de notas brilla ahora en dispositivos electrónicos de distintos tamaños exigiendo, tal vez, mayor esfuerzo mental en la multifunción.

Las conclusiones del Congreso las han contado muy bien algunos compañeros. Para los más veteranos, reflejan la reiterada disyuntiva entre papel y web, la preocupación por el futuro en momentos de profunda transformación y la voluntad de mantener saludable y eficaz la profesión que elegimos. Para mí era el primer encuentro real con ese mundo en el que estamos inmersos. Al escuchar a Monserrat Domínguez supe que ni de broma era yo una de “los otros”. Tomé a tiempo las medicinas y nutrientes preventivos, con el gozo añadido que me produce todo lo que significa innovación, y no soy un fiambre virtual. Pero tampoco una experta. Me sorprendían algunas imágenes. Cuatro personas juntas pero paseando, entrecruzándose sin mirarse, colgadas de sus móviles en el más puro simbolismo de la incomunicación real, por ejemplo. O las perennes maquinitas en las manos. Y sin embargo había momentos, muchos, gloriosos en la cercanía, en el intercambio de ideas.

Un periodista peruano me contó que lo realmente extraordinario del Congreso de Huesca es el ambiente exterior a las sesiones de trabajo. Y ese apartado incluye “El Edén”, un pub, para relajar el intenso día, con una de las mayores concentraciones de talento que pueda encontrarse. Cambiar de corrillo, con sólo girarse, representa zambullirse en nuevas ideas, brillantes formas, distensión, y la oportunidad de ver a los “gurús” en estado real, descubrir su humanidad y peculiaridades, incluso – a algunos – descender del pedestal para confraternizar con los seres terrenales. Lo mismo en los aleatorios emplazamientos en desayunos, comidas y cenas. Grandes hallazgos, enriquecimiento en definición de manual.

Muchos de los asistentes al Congreso pasan por ser amigos o conocidos en Internet, y ahora hay que enfrentar la imagen a la realidad, cotejar la armonía intelectual con la de la piel. Hay que “desvirtualizar”, en genial definición –no sé si propia- de Javier Barrera. Aunque me sentía apadrinada generosamente por pesos pesados de la blogosfera, traté de comportarme como siempre que me acerco a terreno desconocido. Intentar primero meter la punta del pie en el agua para calibrar la temperatura, la densidad, algún posible agente corrosivo. No sé cuánto tardé, pero terminé por ver que se trataba de aguardar la ola que te bañara el pie en lugar de zambullirse.

Me ha interesado sobremanera que la vieja ilustración creativa se abre paso en las “nuevas” formas de comunicación. Y en el extremo opuesto la cantidad de innovaciones tecnólgicas a nuestra disposición, cargadas de estudios.

Por lo demás, ni Monserrat Domínguez está muerta -sino todo lo contrario- en el periodismo de hoy. “El periodismo ciudadano no existe, son testigos presenciales, pero no periodistas. Se precisa un profesional que ordene los hechos, ahonde en los porqués, busque responsabilidades y soluciones. Se precisa… criterio”, vino a decir.

Echo en falta que todo el debate sobre el periodismo actual se centre en exceso en la influencia de los soportes, sin llegar al fondo. Que quite las ramas secas del estanque podrido sin limpiar el lodazal que se acumula en lo más profundo. Porque allí se agitan sapos y culebras. Sólo el periodista peruano, y unos pocos españoles, apuntaron en esa dirección en conversaciones informales: la crisis del periodismo, está en la crisis del sistema. No dejo de gritarlo en este blog. Hay demasiados periodistas, como hay demasiado fabricantes de coches, de ropa, de casas, de muebles, como le dije a otra persona que lo preguntaba y que no tenía nada que ver con la profesión.

Javier Pérez de Albéniz, premio Blasillo (sí, el del Forges único) al ingenio –y él es un prodigio en la materia- se puso serio para afirmar que “Internet nos había brindado a algunos periodistas, una segunda oportunidad”. Neófita aún, me siento viva en la Red, el puntal de proa que deja atrás otros formatos que intentaron expulsarme. Pero hay que seguir en la brecha, el periodismo es imprescindible en la sociedad actual, como siempre y más que nunca.

(Por cierto, hoy es mi cumpleaños, y las redes sociales me están brindado tal cantidad de felicitaciones que me siento abrumada y encantada. Las ventajas de la nueva comunicación).

A propósito del Real Madrid

Estoy en Huesca, en su afamado Congreso de Periodismo Digital. Reencuentro con mi querido Aragón, con viejos amigos. Y con los nuevos, a algunos de los cuales pongo cara. El periodismo en el corazón.  En la cabeza. Todo mi tiempo para enfrascarme de vivencias.

   Pero también llegan los hitos informativos del día. Aniversario del 11 M. Veo, escucho y leo que ya se reescribe la Historia.  A los 6 años. Memoria de pez. De apenas 24 horas.

  Y parece que el Real Madrid ha perdido una eliminatoria importante. Ludens me la contó en Junio de 2009. Memoria de pez. La que condena a repetir una y otra vez la Historia.

A la sombra del toro

En España vivimos a la sombra del toro. Lo compruebo cada cierto tiempo. Quizás, porque nos parecemos mucho a él. Obstinados (muchas veces en lo irreal), un punto irreflexivos, con un peculiar concepto de la valentía, ciegos tras el trapo rojo que nos agitan sin vislumbrar el conjunto de la plaza y sus posibles escapatorias, con el ojo por ojo del “si yo lo paso mal, tú lo vas a pasar peor”, toscos y geniales a un tiempo.

Cada cual ve el asunto taurino de una forma, además. O por sectores. “El viejo sueño prohibicionista que tanto anhelaron decimonónicos y exaltados elementos de generaciones pasadas está a punto de hacerse realidad merced a una iniciativa popular que varios grupos supuestamente animalistas han llevado hasta las mismas orillas del Parlamento catalán”, dice estos días mi querido Carlos Herrera en “El toro, la excusa perfecta”, publicado en ABC.

En el mismo diario, Félix Madero, asegura: “NO me gustan las prohibiciones, tampoco los blindajes. Los españoles tenemos desde siglos una relación especial con la libertad, o mejor, con el uso que de ella hacemos. Pocas cosas nos explican como la tauromaquia”. Algo que me dejó pensando en esa relación especial con la libertad que, dice Madero, tenemos los españoles. Desvirtuada palabra para un pueblo que bajó la cerviz –como el toro- durante cuatro décadas en aras del singular concepto de libertad que tenían unos cuantos. Tenemos que hablar un día a fondo de la libertad.

Miguel Hernández lo veía así:

“Como el toro he nacido para el luto

y el dolor, como el toro estoy marcado

por un hierro infernal en el costado

y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto

todo mi corazón desmesurado,

y del rostro del beso enamorado

como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo

la lengua en corazón tengo bañada

Y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,

y dejas mi deseo en una espada,

como el toro burlado, como el toro”.

Y a todo esto, el toro sin enterarse.

Carlos Alonso, Andres Menéndez y, oculto, Aldo G. Boix

Cuando se cumplió la sentencia que me apartó de mi apasionado trabajo en Informe Semanal de TVE –no sabía entonces que hay vida, y esplendorosa, tras él-, y con un reportaje –harto duro- de encargo para despedirme, pedí como última voluntad hacer uno “mío”. ¿Cuál? Precisamente el toro aprovechando que pasaba por allí el aniversario de la afamada imagen de Osborne. Era el 50 además, el que acababa de cumplir la televisión pública estatal española, la cifra mágica que nos impelía para seguir trabajando allí por ser demasiado mayores –o demasiado experimentados con todo lo que conlleva-. Y la última voluntad, la última cena, se me dio con creces, para cruzar España sin que el productor, esta vez, abortara el empeño que solía facilitar a otros.

Fue el último, textualmente, de uno de los mejores cámaras de RTVE, Andrés Menéndez. Y en ese final en lo alto de los Monegros que eligió para despedirse, con el paisaje desértico, hizo su última imagen y dijo: «ya está», y se le humedecieron los ojos -con cincuenta y tantos años y el recuerdo de miles de imágenes conflictivas o no por todo el mundo-. Y nos abrazamos todos. Y todos lloramos. Por eso hablé de esperanza. Pusimos mucho en ese reportaje. El realizador, mi adorado Carlos Alonso, lo trabajó a conciencia. Lo peor fue que nos colocaron a una china -dicho sin ningún tono peyorativo, sino descriptivo-, de montadora en el primer reportaje que hacía en su vida -ya habian empezado a cubrir los huecos de los que nos íbamos- y no se pudieron arreglar algunos pequeños errores que nos hubiera gustado arreglar o mejorar, porque apenas llegamos a la emisión.

¿Y el toro qué? Pues ya le veréis en este resumen del reportaje. Sabréis de sus supuestas obstinación y libertad y esa vida regalada que le impide, por ejemplo, copular en toda su corta vida. Cuando el toro llega a la plaza, sólo tiene miedo, pánico. Seguro que entendéis por qué. Poneos en su lugar. Y, por el toro, sí, yo quería hablar… de España.

(Mil gracias, piezas)


Y aquí en el enlace al reportaje completo en Informe Semanal

En el «día de» la mujer

Me gustaría que no tuviera que haber un “día de” la mujer. Los “días de” son un mal síntoma. Prefería que todos los días fueran de la mujer. Y del hombre. Desearía fervientemente que no sólo habláramos de los problemas de la mujer, las mujeres. Algunos hombres se están apuntando el empeño, lo que también es una señal (buena).

Y sin embargo, 1975 lo dedicó la ONU a la mujer y en aquella España convulsa se notó, fue como si nos diera alas. Sólo el 2,1%  –yo a examinarme porque trabajaba en otra cosa-. Parecía que las españolas no teníamos derecho… ni a la esperanza, porque así lo consagró aquel infecto caudillo y quienes le apoyaban.

Echar la vista atrás permite contemplar tal camino de logros que excede lo que sería lógico explicar con el trabajo de una generación, de dos quizás. Y aún queda mucho por hacer. Queda incluso en países como los nórdicos donde ni se plantea -al menos- la discriminación laboral, o el acceso a derechos civiles. Más allá, el mundo que maltrata a las personas, maltrata infinitamente más a las mujeres.

Pitágoras (580-500 a.C.) Filósofo griego.»Hay un principio bueno, que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo, que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer».

Aristóteles (384-322 a.C) Filósofo Griego. «La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades».

Santo Tomás de Aquino (1.225-1274) Teólogo y filósofo italiano: “El padre deber ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es sólo el principio pasivo”.

Honore de Balzac (1799-1.850) Escritor francés: “Emancipar a las mujeres, es corromperlas”.

¿Para qué seguir? Por fortuna, ya estamos corrompidas en el sentido que anunciaba Balzac. ¿Tan difícil es de entender que hay ejemplares de la especie altos y bajos, rubios y morenos, gordos y delgados, guapos y feos, listos y tontos, blancos, negros o amarillos, heterosexuales u homosexuales, mujeres y hombres, y que todos son seres humanos?

Hay varias cosas que me resulta bastante difícil perdonar a José Luís Rodríguez Zapatero, pero que ha luchado por situarnos en el lugar que nos corresponde como seres humanos -y que ha obtenido logros-, hay que admitirlo. Muchas europeas envidian hoy las leyes progresistas españolas de igualdad. Las que el PP rechazó con sus votos. Cuando veo a la joven esposa de un milmillonario maduro pedir la desaparición del Ministerio –y anunciar que lo suprimirán cuando como parece inexorable llegue su partido al poder-, me parece que quiere condenarnos a la más vieja historia de medrar que se la admitía a una mujer: abrirse de piernas al dinero, con contrato matrimonial o no. O a conformarse. O a luchar de forma individualizada. Esos ministerios, esas políticas de igualdad, fueron las que consiguieron avances en países donde las mujeres nos aventajan en derechos.

En este complejo mundo los paquetes a elegir vienen completos y cerrados. Incluso se agitan intereses en su interior que transforman, como en las reacciones químicas, los elementos. Cada cual selecciona el que le parece. La mayoría decide con cuál habremos de manejarnos.

El “día de” la mujer me entristece. Pese a la satisfacción por el trabajo –bien- hecho. Pero aún sigue siendo necesario que haya leyes y «días de».

Y, a día de hoy, a día de varios años atrás, me apunto a la “Nueva tesis feminista” de Gioconda Belli:

NUEVA TESIS FEMINISTA

¿Cómo decirte

Hombre

que no te necesito?

No puedo cantar a la liberación femenina

si no te canto

y te invito a descubrir liberaciones conmigo.

No me gusta la gente que se engaña

diciendo que el amor no es necesario

-«témeles, yo le tiemblo»

Hay tanto nuevo que aprender,

hermosos cavernícolas que rescatar,

nuevas maneras de amar que aún no hemos inventado.

A nombre propio declaro

que me gusta saberme mujer

frente a un hombre que se sabe hombre,

que sé de ciencia cierta

que el amor

es mejor que las multi-vitaminas,

que la pareja humana

es el principio inevitable de la vida,

que por eso no quiero jamás liberarme del hombre;

lo amo

con todas sus debilidades

y me gusta compartir con su terquedad

todo este ancho mundo

donde ambos nos somos imprescindibles.

No quiero que me acusen de mujer tradicional

pero pueden acusarme

tantas como cuantas veces quieran

de mujer.

Los islandeses dicen NO

Érase una vez un pequeño país nórdico en el que sus 300.000 ciudadanos gozaban del nivel de desarrollo y civilizada convivencia que suele caracterizar a la zona. Así es en la realidad a pesar de las diatribas con las que lo cuestiona el corazón –que no la razón- del ombligismo español. Ocupaban el undécimo lugar mundial en PIB per capita y, lo que es mucho más importante, el primero en el Índice de Desarrollo Humano, una clasificación muy rigurosa que establece la ONU, valorando otras variables además de las que  hablan, exclusivamente, de resultados macroeconómicos. Islandia era el país donde mejor se vivía del mundo. Y sus ciudadanos, los más felices.

En 1998 le sacudió al mundo desarrollado la fiebre privatizadora. Eran los tiempos de Áznar en España que se apuntó con fruición al empeño descapitalizando al Estado con la venta de las empresas que, privadas, son hoy punteras en beneficios. Islandia culminó la labor de desprenderse de su 3 bancos públicos en 2003. Como decía hace poco José Luís Sampedro, economista además de escritor, el libre mercado cumplió una función en el progreso que hoy se ha desvirtuado por sus excesos, al punto de ser inviable su continuidad. Los islandeses aumentaron su prosperidad con la gestión de su banca privada que daba unos créditos y pagaba unos intereses estupendos. Tanto que quebró (2008). No eran realistas.

El problema fue que esos inversores y clientes eran en su mayoría británicos y holandeses. Y querían cobrar. Así que las autoridades del Reino Unido aplicaron, como medida coercitiva, la legislación antiterrorista nada menos, a los inslandeses. No al Banco ICESAVE -la nueva entidad financiera privada-, ni siquiera a las autoridades políticas que propiciaron el fiasco, sino a toda la población de Islandia.

El antaño privilegiado país vive en la bancarrota. Añadamos que en octubre de 2008, el Banco Central de Islandia intentó fijar en 131 coronas cada euro, pero, más tarde cayó a 340. Todavía no se ha regularidado el intercambio internacional que llegó a estar suspendido. Es decir, el dinero de los islandeses no vale nada fuera. Las historias personales que se cuentan aterran y los ciudadanos ven cómo única salida la emigración, pero con el bolsillo vacío. Y encima han de hacer frente a la deuda, a las indemnizaciones, valoradas en unos 5.000 millones de dólares (unos 3.468 millones de euros), que incluyen intereses -no faltaba más- del 5,5%. Es decir, que ni para un apuro los prestamistas dejan de obtener beneficios. Para gestionar la crisis cambiaron de Gobierno y eligieron a la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir, de 66 años, exsindicalista y gay. Quién ha propiciado la consulta a los ciudadanos acerca de sí quieren pagar la deuda de sus bolsillos y que les supone unos 50.000 euros por cabeza. Han dicho que no. Masivamente, como en las dictaduras o el supremo hartazgo: un 98%, según las primeras estimaciones de voto.

El caso islandés –paradigma del sistema neoliberal en el que vivimos- es especialmente interesante de analizar. Se argumentó en su quiebra que otro gallo les hubiera cantado si hubieran pertenecido a la UE. Y tanto el gobierno local como Bruselas y los países miembros iniciaron gestiones urgentes para solventar el error: Islandia debía pertenecer a la UE.

Ahora bien, Grecia pertenece a la UE. Y, seriamente, nadie quiere asumir sus deudas. Ayer, Sarzoky llegó a decir que “Si Grecia falla, el euro no tiene sentido”. Pero a los islandeses se les empieza a sugerir hoy que son unos chicos muy malos y “peligra su inserción en la UE”.

La euroescéptica Gran Bretaña está en la UE, pero no en el euro. Y quiere cobrar de Islandia. Y cobrará así que tenga que enviar a la Armada. Pero la libra esterlina va casi en caída libre.

Las nuevas autoridades “fijas” de la UE gozan del mayor desprestigio posible. A Zapatero le zarandean no vaya a meterse donde no debe. Barroso sigue en su nube gris de autocomplacencia ineficaz. Quien manda en Europa es Francia y Alemania (al menos con derechas civilizadas en sus gobiernos), y en menor medida Gran Bretaña. La que no se apunta al euro, la que también roza la quiebra que, con seguridad, se solventará con ayudas europeas si llega a producirse, la que quiere cobrar de los islandeses.

Pero los ciudadanos de Islandia dicen NO, y los griegos se están echando a la calle. ¿Saben hacia donde canalizan su indignación? Porque, entretanto, el otro acreedor de Islandia, Holanda, y también país “de primera”, opta por el voto a la ultraderecha. Dice el editorial de El País: «Lo más grave, con todo, no reside en que las proclamas populistas estén ganando posiciones en toda Europa, sino en que los partidos más comprometidos con el sistema democrático parecen haberse resignado a competir en su terreno. En materia de inmigración, la mayoría de los Gobiernos europeos está empezando a adoptar de manera más o menos explícita recetas populistas que, en el fondo, hacen pasar por solución lo que sólo es apuntar en dirección a un chivo expiatorio. El resultado de las elecciones municipales ha colocado a Holanda ante una tesitura política en la que los principales partidos tendrán dificultades para resistir la tentación de seguir ese camino.

Si hace unos años la Unión Europea se planteaba sancionar a los Gobiernos que incorporasen a partidos xenófobos, hoy la única respuesta consiste en cerrar los ojos. Un país que, como Holanda, fue admirado por su tolerancia parece hoy a punto de precipitarse en el laberinto populista”.

España remoja sus barbas en el Monopoly europeo y mundial. Y los sondeos dicen hoy que el PP aventaja al PSOE en 6 puntos en intención de voto. El PP privatizador -precisamente-, el de la mano dura, el rechazo a la inmigración o el de la cadena perpetua para una sociedad decente.

  No es por nada, pero este clima recuerda bastante aquello de la crisis del 29 y todo lo que desembocó en la Segunda Guerra Mundial. Pero igual es una falsa impresión y esto no es la realidad sino que adopta la forma de ese cuento infantil que hoy he contado. Igual  acaba con la llegada del hada buena y no con el lobo que nos come.  Habrá que preguntar a islandeses y griegos. Ellos ya son actores de esa historia. Y parece que ya ni siquiera los «circos» varios que les sirven les encandilan.

Actualización 14,00

Imprescindible artículo de Noam Chomsky, con cuyo análisis coincido plenamente: El poder que nadie ha elegido. Sugiero que lo guardéis y lo leáis con calma.  Ésta es su conclusión, tras aportar exhaustivos detalles:

«Así que tenemos otro cambio importante en el poder mundial, de la población general a los principales arquitectos del sistema global, proceso asistido por el socavamiento de la democracia funcional en los países más poderosos. El futuro depende de cuánto esté dispuesta a soportar la gran mayoría, y si se puede desarrollar una respuesta constructiva que confronte los problemas en el centro del sistema capitalista de estado de dominación y control. De lo contrario, los resultados podrían ser tétricos, como lo revela más que abundantemente la historia».

El treinta por ciento

Fue un descubrimiento al recopilar exhaustiva información para mi último libro. Todas las encuestas y estudios reflejan el mismo porcentaje para respuestas teñidas de involución: el 30%. Son aquellos a quienes no les molesta salir a manifestarse al lado de banderas franquistas con aguilucho; son los que piensan que la sublevación militar del 18 de Julio de 1936 estuvo justificada, los que prohibirían que catalán y vasco ¿gallego también? fueran idiomas cooficiales en sus territorios, o cuestionan toda decisión progresista. ¿Siempre se pronuncian así lo mismos? La lógica diría que sí.

No son racistas pero tacharían del mapa europeo a Rumania. No se consideran homófobos pero preferirían apartar de la mirada colectiva a quienes eligen como opción sexual su mismo género. Rechazan ser calificados de extrema derecha, cuando todas sus actitudes apuntan en esa dirección. Hay quién para no incomodarles ha acuñado un término sarcástico: extremo centro. El 30 por ciento de la población, un elevado porcentaje.

Para uno de los post de ayer miré también los partidarios de la fiesta de los toreros -como la define El Roto-, aquí rozan el porcentaje, pero no llegan al 27%.

Ya no es fácil encontrar los enlaces y me llevaría demasiado tiempo buscar entre mis archivos en papel. Pero en el intento sí han aparecido este par de perlas:

El 30% de los españoles tiene mal aliento.

El 30% de los españoles prefieren a Calvin Klein sobre otras marcas de lujo.

El 30% de los españoles impuso sus costumbres durante 40 eternos años –algunos de ellos los viví-. Y continúan sus campañas impunes para que nada cambie. Derribando escollos sin contemplaciones. Según la vieja táctica. Ignacio Escolar, como siempre, lo cuenta muy bien.

Ese tipo de pensamiento ultramontano se venía dando de forma residual en Europa, pero la crisis económica, y el divorcio entre la clase política y la ciudadanía, han hecho aflorar peligrosas posiciones retrógradas, sobre todo en el complejo caso italiano. Holanda también se apunta. Incluso paradójicamente Rumanía.

Cuando alguien llega a decir que España es diferente y que –a mucha honra– no tenemos por qué seguir tónicas europeas, pienso en que sus sueldos duplican en muchos casos los nuestros, que varios han erradicado el mileurismo, que suelen ser más educados, más participativos y responsables con la vida social, con el bien común. Que salvo los británicos –y en menor medida franceses y alemanes- hablan idiomas para entenderse con los demás. A muchos extranjeros les divertimos, pero empiezan a cansarse.

Así lo contaba Beneker hace unos meses:

“Por favor, ¿tendría la amabilidad de darme un café?”.

Si alguno de ustedes ha visto alguna vez a un español haciendo eso en el extranjero, por favor, fílmelo con su móvil: es una especie en extinción.

Allá por donde van los españoles hablan en imperativo: “¡Eh, ponme un café!; “Dame un cruasán!”; “¡Sírveme una caña”; “Pásanos unas hamburguesas…!”.

Hablar así en España no es un delito porque es lo normal. Un país que ha perdido todas las normas del protocolo, la cortesía, la educación y la urbanidad, cree que en todo el mundo las reglas son iguales. Pero no: el resto del mundo no es así y por eso se percibe a español como si tuviera los defectos del nuevo conquistador.

Debido a esa forma de expresarse, los empresarios, ejecutivos, turistas y viajantes españoles tienen tanta mala fama en el extranjero. Caen muy mal. Además, parece que siempre “están bravos”. 

Éste sería el menos grave de los síntomas, pero muestra una realidad profunda. La culpa la tiene el 30%. Con el aliento apestando a involución, falta de escrúpulos y cinismo, aunque vistan perfumados trajes caros. Por eso hay que luchar cada día para arrebatarles territorio, para no ceder a sus chantajes y trampas. ¿Marcharse? No. España es también nuestra. Más, quizás, por lo que nos ha costado seguir viviendo en ella, a pesar de todo.

Cotización bursatil de los pecados capitales

El Parlamento catalán está debatiendo –con auténtica pasión- prohibir las corridas de toros en la comunidad, como creo que casi nadie ignora en este momento. Un auténtico juicio a la llamada fiesta nacional en el que se pide la opinión incluso de filósofos. Uno de ellos; Jesús Mosterín, ha revolucionado al auditorio con sus afirmaciones (hasta los políticos, cómo no, hacen airadas declaraciones al respecto). Lo que el filósofo catalán dice parte de la distinción entre moral –costumbre adoptada por una tribu- y ética –costumbres de varias tribus adoptada como norma común-. ¡Qué cosas -¡y cómo!- se debaten en Cataluña! La Comunidad de Madrid se ha apresurado a declarar la lidia bien de interés cultural. No sabemos si privatizada o no.

Sea moral o ética, las religiones suelen condenar lo que la católica llama “pecados capitales”. Algo realmente serio, dado que «destruyen la vida de gracia y crean la amenaza de condenación eterna a menos que sean absueltos mediante el sacramento de la penitencia, o siendo perdonados después de una perfecta contrición por parte del penitente». Pues bien ¿nos atreveríamos a asegurar que estos pecados permanecen inmutables a través del tiempo o son tan relativos como los toros?… según los mire una buena parte de Cataluña o la otra parte con Madrid abanderando a un sector español que los estudios cifran en el 26,7%, con mayoría de varones y edad superior a 45 años. Vamos a verlo.

LUJURIA. Vicio consistente en el uso ilícito o en el apetito desordenado de los deleites carnales. Me atrevería a asegurar que este pecado ha sufrido una fuerte devaluación como tal pecado.

GULA. Apetito desordenado de comer y beber. Algún autor moderno ha añadido el consumo desorbitado. No sé si estaréis de acuerdo conmigo pero este pecado es irrelevante en estos momentos, como tal, como infracción.

AVARICIA. Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas. Es evidente que la avaricia lejos de ser hoy un pecado ni venial siquiera se ha convertido en virtud. Más aún, en la raíz de nuestro sistema económico. Sus máximos practicantes, además, gozan del mayor respeto y consideración. Y de gran poder.

PEREZA. Negligencia, tedio o descuido en las cosas a que estamos obligados. Sin comentarios. Demasiado obvio.

IRA. Sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo. Estos sentimientos se pueden manifestar (describe Wikipedia) como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás y hacía uno mismo, impaciencia con los procedimientos de la ley y el deseo de venganza fuera del trabajo del sistema judicial, fanatismo en creencias políticas y generalmente deseando hacer mal a otros. Una definición moderna también incluiría odio e intolerancia hacia otros por razones como raza o religión, llevando a la discriminación.  Parece evidente que políticos y medios informativos –paradójicamente con más ahínco los conservadores- se encuentran en gravísimo pecado mortal. Ah, pero resulta que la IRA también cotiza a la baja, siempre como transgresión, no como práctica, ni mucho menos.

ENVIDIA. Tristeza o pesar del bien ajeno. Buena definición también la de Dante Alighieri: «amor por los propios bienes pervertido al deseo de privar a otros de los suyos». En el purgatorio de Dante, el castigo para los envidiosos era el de cerrar sus ojos y coserlos, porque habían recibido placer al ver a otros caer. Cotización irrelevante asimismo. Y menos en España.

SOBERBIA. Viene a ser la madre de todos los pecados. Genéricamente se define como la sobrevaloración del Yo respecto de otros. “En casi todas las listas de pecados”, dice la Wikipedia -lo que me hace ver que esta relativización del pecado no es nueva-, «la soberbia (en latín, superbia) es considerado el original y más serio de los pecados capitales, y de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros”.

Varias personas, muy conservadoras y defensoras por tanto del capitalismo actual, han respondido a mis requerimientos sobre qué entonces explica las injusticias de tan desequilibrado sistema, con la misma respuesta: la maldad humana. Un concepto moral ¿ético? ¿Le espera la condenación eterna o se resuelve con un supuesto arrepentimiento confesado en privado o no? Porque ya sabemos que tanto El infierno de Dante como los griegos, estas cosas las saldaban de forma mucho más cruenta.

Dado que los pecados ya no son lo que eran, propongo que se llame a las cosas por su nombre: delitos, en varios de los casos. Y que, en consecuencia, se extreme la aplicación de la justicia sobre los infractores.

Y digo yo, el parlamento catalán –que, en mi opinión hace muy bien en enjuiciar a los toros- ¿no podría plantear también algunas de estas actitudes mencionadas? No sé si tendrían el mismo eco mediático. ¿No debería hacerlo la sociedad? ¿O es que las considera virtudes a imitar? ¿Cuál más?

Vamos a echarles una mano, tanto a la iglesia católica (por si decide revitalizar nuevamente la condena vía pecados), como a los poderes públicos y la propia sociedad.

(admite selección múltiple)

Tertulia de Enrique Meneses y 1001 medios

Me invitaron a charlar. En casa de Enrique Meneses, historia del mejor periodismo y uno de los pocos que -tras esa dilatada carrera- sabe ver el presente y el futuro, tanto de los medios como de la vida, con total clarividencia. Con él, los esforzados componentes de 1001 medios, periodistas jóvenes con el inconfundible espíritu que debe imbuir a quienes ejercen esta profesión, con entusiasmo además, buscando innovar. Una delicia de tertulia. Carmen Ibañez, Rosa Jiménez Cano, Paco Torres y Javier F. Barrera. Estamos en buenas manos.

En el primer enlace está el avance. Eso que ellos llaman «teaser» y nosotros «trailer». Después una foto, y finalmente la tertulia completa en audio. De cualquier forma en su página podéis ver y oír todo, y con más fotos.

1001medios: Tertulia con Rosa María Artal from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

Exorcismo musical

Sonia me ha recordado que existe Barbra Streisand. Y a estas horas –a cualquier hora- la música da un cierto calambre en el corazón. Para exorcizarlo, en aquel programa de RNE con José Antonio Rodríguez y Concha Villalba del que os he hablado varias veces -en una sección-, analizábamos el contenido real de las canciones que nos afectan hasta doler. Hay muchísimas, cada uno tiene las suyas, además.

“Y sin embargo te quiero” es el cénit del desgarro, probablemente. Racial y española, la han cantado todos (hasta Sabina). Se lo avisaron mil veces y no quiso poner atención. Tragó lo indecible la mujer, sin un reproche, preguntando como una dulce geisha ¿me quieres? Cuando él llegaba a su capricho, tras esperarle hasta muy tarde… y “de estar con unas y otras”. “No debía de quererte… y sin embargo te quiero”. Y la lógica suele funcionar, si avisaba algún indicio habría del desarrollo predecible, pero todos sabemos que el amor es ciego, aunque imagino que hasta cierto punto. La cosa termina con un niño sin apellidos. Y con la enamorada cantándole a la criatura hasta las claras del día (dado que olvida las nanas): “que se me salten los pulsos si te dejo de querer, que las campanas me doblen si te falto alguna vez”. ¡A un bebé en la cuna! Así hemos salido como hemos salido.

El caso es que ayer, en el coche, zapeé por las emisoras de forma aleatoria y encontré a un caballero latinoamericano que me hizo quedarme. Contaba muy compungido una historia con este comienzo: “Hoy me voy a acostar con otra”. Él quería a una señora pero se disponía a copular con una diferente, tratando de culpabilizar a la primera de tamaña desgracia. Iba a pensar en la amada en cada segundo del refocile pero ni en sueños se planteaba prescindir del evento. Lo peor es que se le veía destrozado. Es que parecía que le hubieran obligado y que su destino le condujera a un funeral en lugar de a un buen sarao entre las sábanas. Me dio que pensar. ¿Este hombre estaba a lo que estaba? Porque muchas veces la raíz de los fracasos se encuentra en la falta de concentración. no gustar del trabajo bien hecho. Porque digo yo que no sería una excusa.

Volviendo a Barbra. You don´t bring me flowers any more. Tú ya no me traes flores, ya no me cantas canciones de amor cuando entras por la puerta al final del día. (Entraba cantando canciones de amor por la puerta, atentos). Y no podía esperar para amarla –eso dice-. Odiaba separarse de ella. Odiar, no lamentar. Pues bien, toda la vida entendí que Neil Diamond –que era su pareja- decía: “It´s good for you”. Es bueno para ti. Y me decía: otro con un eufemismo que suele revestirse de diversas formas verbales: no te merezco (esto es verdad), tienes derecho a ser feliz (pero no conmigo). Esa parte se la calla, aunque la señora no vea otra posibilidad de felicidad en ese momento que ese hombre en concreto. Pero acabo de percibir –gracias a la recomendación de Sonia sobre Barbra  que me ha conducido inexorablemente a repasar lo más florido de la cantante- que ¡faltaba un When! Y el asunto cambia diamentralmente. “Cuando es bueno para ti, vale, si soy yo la cosa cambia”. Y ella insiste una y otra vez con que no le trae flores, no le trae flores –la importancia de los pequeños detalles-. El episodio acaba en ruptura. “Mira lo que voy a aprender es a decir adiós, y tú deberías hacer lo mismo”, concluye la mujer, marcando una sensible diferencia con la que aún debe estar diciendo “Y sin embargo te quiero” a sus nietos, si es que el hijo hizo carrera de su vida con semejante infancia. La letra por cierto es de Truman Capote. Y el despido lo dicta Barbra, con mucha educación, con gran elegancia. Ahora lo escucharéis. Por cierto, el tipo parecía legal, salvo que no le llevaba flores ya, eso sí. Nada que ver con el tarambana patrio.

Antes os explico este post. Llevo no ya un día sino varios viendo a ver si soy tocada por la fe liberal y pienso yo que será más fácil si no me meto donde no me llaman. La fe viene cuando ella quiere, es consustancial a su ser, pero hay que echarle una manita. Creo que ser liberal ofrece enormes ventajas en el mundo actual. Ahí tenéis a Rick Costa rehabilitado en funciones y sueldo. O esta ventajosa oferta de trabajo: La CEOE propone un nuevo contrato precario para jóvenes, sin que a sus impulsores se les caigan los palos del sombrajo. Sobre todo, aquí están, se ven, se sienten,  los votantes ávidos de amar a los neoliberales. ¿A quién no le gusta que le quieran?

You don´t bring me flowers…

Actualización 3/3/2010

Temario para el examen de economía a los ciudadanos

Llevamos ya dos años –algunos más por gajes del oficio y vocación quizás- haciendo un intenso master en economía: ha llegado la hora de acudir a examen para graduarnos. Cierto que los catedráticos que han de evaluar nuestros conocimientos no parecen muy capacitados. No han dado una en el clavo en todo este tiempo, aunque los vemos a diario pontificando sus teorías. Alguno sí, pero vivimos una época en la que hasta los datos son opinables, relativos por tantos, supuestamente inciertos en consecuencia -según dé el aire político-. Así que vamos a organizarnos un poco entre nosotros.

Temario:

1) Las ventas de coches han subido un 41% en la primera de febrero. Nos lo contaron muy contentos ayer los medios informativos. Pero sin relacionarlo, como es habitual, con otra noticia que se produjo de forma simultánea: El humo de los coches causa más muertes que los accidentes de tráfico. El 84% de los españoles respiran aire que excede los niveles de contaminantes recomendados por la OMS. Diagnóstico de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

  • Desarrollar esta aparente incongruencia. Análisis de qué debe primar, la industria y “el mercado” o la salud y un equilibrado ordenamiento social.

2) Los sueldos de los diputados se sitúan entre entre los más bajos de sus colegas europeos. También nos informaron ayer, igualmente encantados, con motivo de que el Congreso ha hecho públicos su vida y milagros.

  • Pregunta: ¿Por qué nadie ha relacionado que también los sueldos españoles “se sitúan entre los más bajos de sus colegas europeos”?
  • Análisis comparativo de sueldos.
  • Análisis del papel del periodismo en la información económica.

3) La principal causa de nuestra particular crisis económica se encuentra en el estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha hipotecado a media España, y dejado sin trabajo a un alto porcentaje de la población.

4) El Financial Times y España. Lectura recomendada: “la crisis es federal”. En él, se referencia el nuevo artículo de FT diciendo que «los mercados se preparan para castigar a España«.

5) ¿Quién ha retraído el consumo de los españoles? ¿Necesitamos campañas de optimismo para consumir? Relación entre el consumo y el paro (que sigue aumentando).

6) Los periódicos reciben con pitos y aplausos la tímida proposición de arbitrar una suerte de banca pública para facilitar créditos a los PYMES.

  •  Análisis del «¿en qué quedamos?» ¿es saludable la competencia o no?

7) Para aspirantes a matrícula cum laude y doctorado:

«¿Qué es «el mercado»? Componentes. Estructura. Competencias. Responsabilidades.»

Pues nada, a hincar los codos, quien quiera, claro está. Los alumnos optarán por responder a todo el temario, o elegir un tema de desarrollo.

Actualización 19,00 horas:

La CEOE propone un nuevo contrato precario para jóvenes

La idea de la patronal es que tenga «una duración de entre seis meses y un año, sin protección por desempleo y con cuotas empresariales cero». De la cuantía del sueldo que proponen -si es que la proponen- no hay información.