El «debate» nuclear

  Garoña ha desatado un «debate» en el que la nueva muletilla es que el tema está politizado. Ya estamos con la «equidistancia»: «éste dice, el otro dice, están en el mismo plano, elija el consumidor a su gusto». Al igual que sucedió con el cambio climático, a la defensa de la producción nuclear -en este caso- se apuntan opinadores vinculados o entusiastas de empresas posibles beneficiadas con ganancias económicas, así que en realidad es un debate comercial.  No emite CO2, pero no es limpia: sus residuos son una bomba de relojería que permanece en nuestro suelo miles de años. Y ni un sólo técnico serio puede certificar que alguna técnica conocida ahuyente la posibilidad de accidentes irreparables. Es cara (y productiva… para particulares). Invierte al menos 10 años en pasar de proyecto a realidad. Y se basa en el uranio, un elemento que también -como el petróleo- dará problemas de escasez (y especulación)  a la larga.

    Una medida con mayor visión de futuro -para no dejar un mundo imposible a nuestros descendientes- es buscar energías alternativas de productos como el sol o el aire que sí van a permanecer y, especialmente, crear otra cultura del ahorro energético porque todas las energías se pierden sin tino.

   Hablé de todo ello hace unos días, pero dado el ataque, sin precedentes, de los pronucleares, en foros políticos y medios de comunicación, repito el post:

Concentraciones en Garoña (Burgos) ante la duda de que la central nuclear que alberga sea cerrada. El informe del Consejo de Seguridad Nuclear ha avalado por unanimidad que la central prolongue su actividad durante diez años más, tras haber llegado a término la vida que se le proyectó. Inaugurada en 1970, es uno de los 8 centros españoles de producción de energía eléctrica a través de reacciones nucleares que generan calor. Zapatero incluyó en su programa el cierre de estas industrias, gradualmente y al cumplir su tiempo estipulado, pero tanto la derecha -sin fisuras-, como grandes personalidades del PSOE apuestan por este sistema energético. Ante los problemas que está dando el petróleo, cada vez son más los que se inclinan por la producción nuclear. La memoria es frágil, y los intereses muchos, el extremo debate que hubo en su día, se ha diluido.

Este tema fue uno de los primeros que abordé en Informe Semanal hace muchos años. En aquellos tiempos, había incluso insignias con el lema: “Nuclear, no gracias”. Vas a las centrales y te muestran con detalle su funcionamiento y los sofisticados sistemas de seguridad que poseen. En Valdecaballeros (Badajoz) –ya abandonada-, casualmente, se produjo, sin embargo, un momento de tensión y de prisas ante nuestra presencia. Pero nada grave sucedió.

La energía nuclear tiene dos graves inconvenientes. El primero son sus riesgos inherentes a toda actividad humana, pero que, en este caso, al trabajar con material tan delicado, pueden conducir a consecuencias devastadoras. El segundo son sus residuos, radiactivos hasta el fin de los días, que han de ser guardados en recipientes cerrados herméticamente. A cambio no produce contaminación atmosférica, y sí grandes beneficios económicos.

Ek 26 de Abril de 1986 se produjo el más grave accidente nuclear de la Historia, en Chernobyl (Ucrania), la radiación que se liberó fue 200 veces mayor que las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Los efectos se extendieron a varios países de Europa. Sólo murieron directamente 31 personas, pero aún pagan las consecuencias. Miles perdieron la vida, después, y miles han sido afectados por graves malformaciones, los ucranianos aún deben pensar si arrojan un hijo al mundo que les ha tocado vivir. Chernobyl hoy es tierra quemada que ya no produce alimentos sanos. Visitar la zona requiere pasar por el Consejo de Energía Nuclear español al regreso y ver si la radiación acumulada en el cuerpo supera los límites permisibles, porque se sigue adquiriendo. Varios países ponen aún veto a exportaciones ucranianas.

Y luego están los residuos, bombas auténticas guardadas en nuestro suelo..

Dado que España exporta tres veces la producción de Garoña, yo aconsejo al millar de trabajadores de la Central, su comité de empresa y sindicatos, al alcalde y a toda la población temerosa de perder su fuente de ingresos, que emigren a Chernobyl, donde serán muy bien recibidos porque allí ya no quiere vivir nadie de fuera y pueden ayudarles a reconstruir lo devastado. Al menos, que visiten Chernobyl. Niños de la zona son traídos a España en intercambio durante los veranos para que respiren otro aire, y algo de la normalidad que nunca han conocido.

Se ha culpado de este accidente a la desastrosa gestíón soviética. Pero ni uno sólo de los defensores de la energía nuclear garantiza que no se van a producir fallos irreparables.

No os perdáis este reportaje de Pedro Soler:

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090122/chernobil-memoria-reportaje-informe-semanal-emitido-abril-2006/484837.shtml

    Y ved los jugosos comentarios que suscitó:

   https://rosamariaartal.wordpress.com/2009/06/10/nuclear-no-gracias/

El tabaco y los impuestos (directos e indirectos)

Acabo de comprar mi primer cartón de Ducados después de la subida de impuestos. 30 euros. Cada paquete 3 euros, las antiguas 500 pesetas. Con una fortísima adicción, intenté dejarlo en serio en Octubre del año pasado. Un excepcional equipo médico en un hospital de Madrid logró lo que ninguno de mis conocidos podía creer: no fumé en tres meses. Pero una noche encendí un cigarrillo, y, en los días de impotencia administrativa, cuando por un error burocrático dejaron de pagarme el paro preceptivo al ERE y me suprimieron los médicos de la Seguridad Social, emprendí, de nuevo, la loca carrera.

Lo cierto es que respiraba mejor sin fumar, desapareció de mi vida el humo y el apestoso olor del tabaco, y dejé de dañar a quienes me rodean y más quiero –que fue uno de los motivos que más me ayudaron a contenerme-. Eso fue todo. El dinero del tabaco tuve que invertirlo en parches y chicles –a precio de oro ¿por qué?-,  debido a que la Comunidad de Madrid suspendió, al menos en ese Hospital, el tratamiento gratuito para los pacientes. Ninguno de los achaques que invariablemente fueron atribuidos al tabaco desaparecieron sin embargo. Y no dejé en ningún momento de sufrir -grandes o algo más llevaderos- deseos de fumar. Transitoriamente tuve falta de concentración y gran dificultad para escribir. Me invadió el sueño de día y de noche. Y engordé nueve kilos, al punto de no reconocerme a mí misma. Entonces surgieron nuevos problemas de salud, atribuidos esta vez… a los kilos. No comía mucho más. Me sabía a gloria, eso sí. Pero el metabolismo había cambiado y cada día la báscula arrojaba unos 300 gramos más. Diarios. Sí entendí que el tabaquismo es una enfermedad. Y dejarlo otra. Más, seguramente, en unos casos que en otros. Sé que puede lograrse. Ahora sí. Y, tomando medidas que me dicta la experiencia, puede que lo vuelva a intentar, pero, ambas, son labores perjudiciales de alguna manera.

Personas que, probablemente, no despliegan demasiados matices al enjuiciar problemas que no padecen, aseguran que el tabaco no es un bien (o un mal) de primera necesidad. Se quejan de que sube la gasolina –con razón-, pero encuentran que es voluntad mía quemar un dineral, mientras daño mi salud… algo más que con la abstinencia del tabaco. Yo me lo merezco, en una palabra. Y aquí sitúo en primer lugar a la antigua ministra de Sanidad y hoy vicepresidenta de Economía. Es política del mundo desarrollado erradicar el consumo del tabaco –aunque entre tanto se estimule su producción y no se evite la incorporación de sustancias que crea más adicción-, pero los precios deben ser proporcionales a los sueldos.

“En España el tabaco es más barato que en otros países”, argumentan. Y la gasolina también es –muy ligeramente- menos costosa. Pero, fuera, cobran el doble que nosotros. “Es que allí les fríen a impuestos”. Bien, el 34% de media no es poco, en un tramo corto que deja con el 42% a las rentas más elevadas, cuando en Dinamarca u Holanda –dentro de Europa-  pagan el 60%, los demás no. Y en Grecia, por ejemplo, cuyo pico alto está a la par que el nuestro, las rentas bajas no llegan a pagar el 10% de sus ingresos.

Ahora bien el 34 % de media en España son los impuestos directos ¿Y los indirectos?

Reino de los intermediarios, donde según datos de los consumidores, los productos que ellos fabrican quintuplican su precio al llegar al consumidor… País con políticos –de izquierda y derecha- que cobran varios sueldos, porque conservan la remuneración de sus cargos anteriores… Exijo que con mis impuestos directos e indirectos trabajen y lo hagan con efectividad. Que mi país funcione. Que lo terminen. Que se acaben las desigualdes y los privilegios.

¿La democracia en peligro?

Una ministra italiana levantando la mano derecha abierta en saludo fascista. Patrullas «ultras» vigilando, con apoyo legal, las calles de Italia para “limpiarlas” de emigrantes. Paramilitares persiguiéndolos en Irlanda. Ascenso de la extrema derecha en las elecciones al Parlamento Europeo, con evidencias tan patéticas como en Rumania, cuyos votantes verían aplicar sobre ellos su propia receta persecutoria sólo con salir de su frontera. Las Instituciones europeas –teñidas de azul- ni siquiera se “preocupan”, esta vez, por el fenómeno. La democracia peligra, mientras goza, al mismo tiempo, de gran predicamento.

mapa-democracia

Éste es el mapa de los países autodenominados democráticos. Del concepto apenas se desmarcan el Vaticano, Arabia Saudita, Kuwait, Nepal, Oman, Buthan, Myanmar, y Brunei. China o Cuba, se llaman a sí mismas “democracias populares”. “Democracia orgánica” decía Franco que era lo que teníamos en España durante su dictadura.  Ahíta me quedé al escuchar a Ahmadineyad, definir a Irán como una “democracia religiosa” (términos antitéticos), hasta Corea se nos presenta como “República popular democrática”.

No importa que el poder no resida en el pueblo, no haya controles efectivos de su mandato, ni separación de poderes, ni libertades de expresión, prensa y asociación, ni protección de los derechos humanos, ellos apelan al término, surgido en los confines griegos. La Europa medieval hizo ciertas aproximaciones a su práctica efectiva, incluso en España con los Reinos de Aragón (que ensayó el primer precedente de federalismo) y de León. Explotó desbordante en la Independencia norteamericana y en la Revolución francesa –que en supremo acto de hartazgo contra la tiranía segó, demasiado expeditivamente, cabezas-. La Segunda Guerra mundial evidenció su deriva y supuso el punto de partida para aferrarse de nuevo a la democracia. Es lo que ahora está volviendo a perderse.

De alguna manera, la existencia del partido único o el pluripartidismo –aunque en la práctica conduzca al bipartidismo- determina qué es y que no es la democracia. No lo es un partido aristocrático que decide por todos. Es lo que tienen los países que la apellidan con algún calificativo exótico. Mucho más civilizadas y aproximadas al término, las “monarquías constitucionales” hablan de democracia, sin embargo, partiendo del hecho de que el máximo representante del Estado, no es elegido por los ciudadanos.

  Un héroe español, Jesús Neira, se apunta a un sólo partido que decide, abriendo aún más –por su prestigio- una brecha en una herida –un cáncer ultraderechista en realidad- que no ha cerrado en 70 años. El que ha impedido, reiteradamente, que las familias entierren a sus muertos asesinados en la guerra de España. Y que se añade a la peligrosa tendencia europea actual. Son pequeños brotes, sí, pero espeluznan.

Algunos criticamos la “partitocracia” desde un deseo constructivo. Los partidos tienen que democratizarse en sí mismos, regenerarse, atrapar con soluciones e ilusiones a la ciudadanía. Con verdad, con ética. Todos debemos mirar con resolución, con actos, los peligros que acechan a la Democracia. EEUU sí ha salido del bache en ese punto.

¡Vaya faena Stieg Larsson!

Stieg_Larsson

He terminado esta tarde el segundo volumen de la serie Millennium de Stieg Larsson, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. Me despedí hace 4 días de mis amistades y me he dedicado en cuerpo y alma a leer durante horas. Me despedí porque sabía lo que me había ocurrido con el primer libro “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Puede que en éste, la pasión, la obsesión, haya sido aún más intensa: no podía parar de leer.

El primer volumen me pareció más meditado. Enseguida advertí que era una gran historia, espléndidamente contada. El segundo tiene más pasión. Si a mitad de lectura te sorprenden con dos picos de tremendo impacto ¿cómo puede derivar, cómo ir a más? En una trepidante sucesión de secuencias que te amarran a la lectura hasta dejarte sin aliento.

Literatura del Siglo XXI. Directa, ágil. Unos personajes poco convencionales, buena parte de ellos, y muy creíbles. La perfecta conjunción en una orquesta de personas que tejen una trama brillante. El suspense de la novela negra, brutal, con un compromiso con los valores, la verdad y la justicia por encima de todos.

Conozco el alma de un periodista escritor como Stieg. Él era Mikael Blomkvist. Idealista, de izquierdas, perfeccionista, riguroso, obsesionado con el fin que perseguía. Y, como él… tomaba comida basura, relegando la buena alimentación por secundaria, fumaba muchos paquetes de cigarrillos y bebía veinte cafés al día. Suecia es un país pequeño y Stieg un hombre de prestigio. No debió serle difícil encontrar un editor. Durante tres años –de 2001 a 2004- escribió su única e imperecedera obra. No llegó a verla publicada. No supo de su éxito. Unas escaleras le mataron. El colesterol y el estrés debían estar saturando sus arterias. El ascensor de la revista donde trabajaba se averió y subió 7 pisos andando. Llegó muerto. Literalmente. Tenía 50 años. Una historia digna de haber sido escrita por él mismo.

No ha podido contar los porqués y detalles de su trama a millones de lectores ávidos. No ha disfrutado de su éxito. No escribirá más, cuando varias legiones de admiradores le hubiéramos comprando sus libros sin dudar. No escribirá más. Y con el amargo sabor de un final abierto, tras transitar por una angustiosa travesía que llenaba de imágenes y sensaciones las horas, lo que me indigna es que se haya muerto. No saber más de él, no contar con esa literatura que me ha devuelto la vieja pasión por las buenas historias, bien escritas, que atrapan y abren horizontes. Nos hubiéramos entendido. Luchador de causas inútiles, su mensaje puebla el mundo civilizado. Sé que de haber presentido que sería el único, hubiera volcado todos sus ideales, aún más –si cabe- de lo que lo hizo. Vaya faena Stieg Larsson ¿qué te costaba tomar zumo de naranja, o esa leche sin lactosa que tenéis en Suecia, en lugar de tanto café? O hacer caso a las autoridades y no fumar. Te espero dentro de unos días, en el último tomo. Aunque será aún más dolorosa la despedida.

Alguien reacciona

Y ha sido Alemania. Frente a la «preocupación» de la UE -¿necesitará un psicólogo la UE?- y el lavarse las manos norteamericano, Alemania ha llamado al embajador iraní a consultas. Previamente, había condenado la represión policial contra los manifestantes de la oposición en Irán tras la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad.

«Las acciones violentas de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes son inaceptables», afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Frank Walter Steinmeir, en un comunicado. Steinmeir pidió a las autoridades de Teherán que aclararan las informaciones en las que se denuncian irregularidades durante la elección.»Espero de las autoridades de Teherán que estudien de cerca estas acusaciones y que proporcionen explicaciones»,concluyó.

     Viene a cuento de esto. 

Mafias, un salto cualitativo

  Uno de los mejores y más fiables periodistas que conozco, Pablo Ordaz, escribe hoy en El País un reportaje sobre el narcotráfico en México, altamente inquietante, que no debéis perderos.

    «La policía mexicana vive en alerta ante un cártel que no solo pretende el tráfico de drogas, sino la sustitución del Estado. Los sicarios de este clan extendidos por todo el país controlan desde la venta de armas y los impuestos hasta la espiritualidad de sus vecinos»

  Describe los hechos y argumenta cómo ha llegado a producirse este fenómeno:

 «Todo empezó con el siglo. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió el poder después de 70 años y México tuvo que aprender a vivir con una realidad distinta. Hasta entonces, el presidente de la República hacía y deshacía en todo el país. México era un Estado federal, pero los gobernadores, los alcaldes, los jefes de policía y por supuesto los líderes sindicales y sociales de cada demarcación pertenecían al PRI. «A poco que uno se desmadrara», recuerda un alto cargo de la seguridad del Estado, «nos decían: llevadlo a Los Pinos -la residencia presidencial-. Bastaba una charla con el presidente de turno para que todo volviera a su cauce». Con las fuerzas del orden sucedía igual. La Policía Federal siempre representó un tanto por ciento mínimo del conjunto de las policías -más de 1.600 en todo el país entre estatales, municipales…-. Aunque cada cuerpo policial dependía de un gobernador o un alcalde, cuando llegaba el caso obedecía de forma implícita y efectiva el dictado que llegaba de la capital. Ya no es así. La imagen más gráfica se ha podido presenciar el lunes pasado. Durante tres horas, a plena luz del día y en mitad de la calle, policías municipales y estatales de Nuevo León se enfrentaron con agentes de la Policía Federal. Se encañonaron mutuamente con pistolas y armas largas. No pasó nada, pero fue de chiripa. En otras ocasiones, agentes federales o miembros del Ejército han optado por solventar situaciones parecidas de insurrección a tiro limpio.

En algunos lugares, como Michoacán, el poder del Estado fue haciéndose cada vez más débil y eso fue aprovechado por los narcotraficantes. La Familia, cuya presencia en la zona se remonta a dos décadas atrás, dio un salto cualitativo. Ya no les bastaba con la producción de heroína y marihuana -hay constancia de plantaciones de amapola en 37 de los 113 municipios de Michoacán- ni siquiera con el control del puerto de Lázaro Cárdenas, a donde llega la cocaína del sur de América y la efedrina de Europa y Asia con destino a Estados Unidos. La Familia quería más. Quería el control social, y hasta espiritual, de sus vecinos. Y empezaron de la manera más sencilla, desde abajo, poco a poco».

   Atentos al nuevo fenómeno.  La facturación de las mafias italianas representan el 7% del PIB del país. La corrupción no es inocua, termina por pudrir los cimientos del Estado.

   Hoy es Juan Arias, el mítico corresponsal en Italia, quien da muchos claves en un artículo maravilloso, cargado de amor y de cordura. Entresaco lo que se refiere al tema que nos ocupa:

  «Era aquella una Italia que yo amaba apasionadamente y en cuya lengua escribí mis primeros libros. Hasta que llegó Silvio Berlusconi. Lo vi aterrizar en Palermo, capital de Sicilia, corazón de la Mafia, en helicóptero, como un dios pagano. Eran sus primeras elecciones. Pocos creían que aquel histrión, que nunca había estado en la política, en un país tan politizado como lo era Italia, podría ganar. Yo pronostiqué en el periódico que ganaría. Vi aquella mañana en Palermo a casi medio millón de personas levantando los brazos hacia el helicóptero que traía al Salvador.

La Mafia siciliana había cambiado de bandera. Acababa de abandonar a la poderosa Democracia Cristiana, hasta entonces su señora, para ofrecerle el beso y sus votos al empresario del que decían que tenía el arte mágico de crear empleos de la nada. Italia aquel día empezó a entrar en el túnel de la degeneración. Yo me volví a España».

¿Neutralidad o inhibición?

 

Foto: El País

Foto: El País

Violentos disturbios acompañan el supuesto triunfo en las urnas de Mahmud Ahmadineyad en Irán. Su rival, el reformista Mir Hosein Musaví, denuncia fraude y demuestra un hecho: los SMS con los que –en línea Obama- convocaba masivamente a sus seguidores fueron bloqueados. El líder supremo de la revolución islámica en el país, el ayatolá Ali Jamenei anuncia el éxito de su correligionario como “una señal divina”. Y analistas internacionales corroboran el inmenso tufo a fraude de estas elecciones.

Omaba, tras su esperanzador discurso en Egipto, “espera” que sea lo mejor para el pueblo iraní, y la UE –que ayer se sumó a la sospecha del pucherazo electoral- “contempla con preocupación” el problema iraní.

Felipe González, ironizaba en la presentación de nuestra Europa en Suma, con los estados emocionales de la Comisión europea. “Muestran su preocupación”, “Se manifiestan inquietos”… pero no mueven un dedo. No ofrecen soluciones, acción.

El “bushismo”, coreado por nuestro Aznar, se propuso “llevar la democracia” a diversos lugares en conflicto. Y lo hizo a bombazos. Ayer mismo hablábamos del resultado de la intervención en Afganistán. Más muertos que en las Torres Gemelas y ni un sólo resultado positivo. O la de Iraq que sangra víctimas a diario y que se ha convertido –que no lo era- en el foco del terrorismo islamista internacional.

La población afgana –medieval en todos sus parámetros- conoce las “ayudas” estadounidense. Como cuando, invadidos por la URSS, apoyaron a los talibanes y luego les dejaron, a ellos, al pueblo, abandonados a su suerte. La democracia no puede ser impuesta, debe convencer a la población para que luche por ella.

Es lo que está pasando en Irán. Por primera vez en mucho tiempo -en esa zona-, una parte de la sociedad se rebela contra la tiranía. Y se apunta a un simulacro de elecciones democráticas. Pero el EEUU de Obama y la UE, vuelven a considerarlo asuntos internos –pese a lo que se juegan-, y, como mucho, “se preocupan”.

Eso es lo que había que apoyar para implantar la democracia en los lugares donde no existe. Enviar observadores internacionales, si acaso aún fuera tiempo, a revisar los votos emitidos. Y, mucho mejor, obligar –incluso con coacciones democráticas- a repetir la convocatoria electoral, vigilando sus resultados.

Los rostros decepcionados, desesperados y ensangrentados de quienes luchan por un Irán democrático son el germen para el cambio. Y no podemos dejarlos solos. Cada vez que se acalla un punto de democracia, se resiente toda ella, toda la Humanidad.

Noticia de impacto: «Hace calor»

 

sol

Los telediarios dedican amplios espacios a contarnos que hace calor. En Junio. Ni siquiera se han batido récords de temperatura pero hace calor y nos informan. También suelen avisarnos de que hace frío en Diciembre o en Enero. Antes, solían dar cuenta, al menos, de que hacía calor en invierno o frío en verano. La noticia es un hecho desconocido e insólito, no habitual.

Como hace calor, nos aconsejan que bebamos líquidos, nos remojemos, o vayamos por la sombra. Cómo será la confusión que han creado que hoy ha dicho una señorita con un micrófono que “algunos disfrutan del calor”, y nos han mostrado a una pareja cocida al sol, tumbada en el césped y vestida. ¡Criaturas, les va dar una insolación! No ven suficientes telediarios e ignoran que es, precisamente, cuando hace calor cuando no hay que exponerse al sol sin una buena poza de agua al lado, y ni siquiera así.

Lo estaba viendo en Cuatro y en tanto terminaban la sabrosa información, aparecía en el panel trasero un rinoceronte adulto y uno pequeño. Me he dicho, ahora van dar a una visión complementaria del asunto: “No se preocupen por el calor, toda la vida se ha sabido cómo combatirlo, lo practican incluso los animales –sin saber leer, ni escribir, ni oír- que cuando tienen calor se refugian en la sombra”. Pues no, era una noticia especifica de rinocerontes que no he escuchado sumida en mis reflexiones.

La información meteorológica ha ganado espacio y prestancia en los “informativos”. Así evitan dar noticias auténticas y logran idiotizar aún más a la audiencia. No es lógico contar estación tras estación el tiempo que hace cuando no es excepcional, y dar consejos que sabe hasta un pajarillo. No sé cuándo murió el periodismo –es reciente-, pero lo hizo debajo de un sol ni siquiera abrasador. El del dinero que se lucra del consumo y necesita mentes adormecidas. Lo que no entiendo es que los periodistas secunden este manejo, pero por el entusiasmo con el que sirven los tópicos parecen contagiados de la situación. El calor ha secado muchas neuronas desprotegidas -será eso-, y lo peor es que el frío del invierno no las despertará.

   A veces siento gemelo a Juan José Millás:

   «Artefactos parlantes. Unos y otros seguimos hablando y escribiendo por mero oficio, sin alma. Desolación de domingo por la tarde, aunque sea viernes por la mañana».

    (…)

   «Todo es circular y un poco angustioso. Todo está como detenido a la espera de que alguien tome una decisión. A la puerta de los institutos, los adolescentes se fuman un canuto antes de entrar en las aulas analógicas, donde recibirán lecciones inútiles para la vida. Dan ganas de pedirles una calada, para ver cómo sienta un porro a las ocho de la mañana. Lejos de eso, me dirijo dócilmente a por los periódicos de papel con el pinganillo de la radio en la oreja, escuchando análisis de segunda o tercera mano. Digan ustedes algo nuevo o cierren. Por defunción, claro.»

Las mujeres tenemos en la mano nuestra liberación

Votacion_multitudinaria

 Todo seguirá como estaba en Irán, tras el triunfo en las urnas del actual presidente Ahmadineyad. Mujeres tapiadas en vida, acuden a votar en Teherán, según la foto de El País. Pero también hemos visto pañuelos livianos y gafas de diseño. Un germen de rebeldía femenina que puede –y debe- prosperar. Según cuenta la enviada especial del mismo diario, Ángeles Espinosa, hasta amas de casa maduras se han quejado de la obligatoriedad de ir cubiertas como símbolo de represión.

Hice varios reportajes -a mi iniciativa- para tratar de entender la situación de la mujer en el mundo musulmán. Las residentes en España aseguran que usan el “hiyab” porque quieren, es su deseo, es su cultura. Sólo hablan si les da permiso el marido. En Granada, unos jóvenes universitarios marroquíes me explicaron con detalle las razones de su uso: el pelo de la mujer les excita, y sólo el hombre “adjudicatario” tiene derecho a verlo y excitarse. En efecto esas sombras cubiertas que vemos por las calles, se visten de gala en casa, se maquillan y se sueltan el pelo, pero sólo para sus maridos. El líder libio Gaddafi acaba de decir en Roma: «En el mundo árabe e islámico la mujer es como un mueble que se puede cambiar cuando quieras y nadie te preguntará por qué». Un mueble hermoso, en caso contrario no sirve.

En el extremo, las desgraciadas mujeres afganas, tratadas peor que animales. Allí rige el “burka” que sólo permite unos agujeros con red, a la altura de los ojos, para poder ver. Una nueva ley autoriza la violación dentro del matrimonio, ante el silencio internacional. La caída del gobierno talibán iba a darles autonomía, para ello -entre otras cosas- mandamos soldados occidentales, pero no ha ocurrido en la práctica, incluso han legalizado los abusos contra la mujer.

Las mujeres españolas vivimos con intensidad el triunfo de la “revolución iraní” en 1979. El muy discutible Sha Reza Palhevi, pro-estadounidense, había occidentalizado el país y las mujeres persas, sin pañuelos, eran las más avanzadas de la zona. El ayatolá Jomeini volvió a enclaustrarlas. Ahora pretendían liberarse. No lo han conseguido. Pero lo harán. Esas madres musulmanas que llevan a sus niñas tapadas por las calles españolas, las propias niñas que estudian en los colegios “Educación para la ciudadanía”, por ejemplo, tienen la llave para el cambio. La mujer será quien, con su liberación del yugo masculino, acabe con los atrasos del mundo islámico.

Seguimos con atención a las iraníes, porque las españolas estábamos embarcadas en la misma tarea. Había que acabar con el tratamiento de retrasadas mentales que nos había impuesto el franquismo. Ya sabéis la lista de cosas que no podíamos hacer sin permiso de un varón. Incluso se exigió, hasta un determinado momento, ir a misa con velo, también con velo. Y las monjas españolas poco difieren en sus atuendos de cualquier mujer musulmana, aún hoy.

Pero éste es el modelo que ofrecemos a cambio:

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Las mujeres occidentales también usamos velo: la cirugía estética, el maquillaje, las dietas imposibles. Y no nos esclaviza el hombre en este caso, sino nosotras mismas y la sociedad de consumo. Veo el bombardeo de anuncios en las teles: falsas cremas milagrosas que no devuelven la juventud, ni tienen porqué hacerlo. Y dietas, muchas dietas, más productos prodigio. Nos hemos acostumbrado a ver modelos cuyas mejillas se hunden por el hambre y con unos culos que no son tales. ¿Qué atractivo sexual puede tener estas carrilleras, estas cocochas, sustentadas en huesos? A cambio, la mujer se abulta los senos con implantes mamarios, totalmente perceptibles en buena parte de los casos.

Entre la obesidad como problema serio, y este modelo estético que ha calado, está la lógica, la naturalidad. Siempre he dicho que a Marylin Monroe la hubieran puesto a dieta de inmediato, de vivir en nuestro tiempo.

Y las arrugas. De la película sueca “Los hombres que no amaban a las mujeres”, me llamó poderosamente la atención, que la directora de la revista Millenium ¡tenía arrugas!, ¡por dios, una actriz de cine con arrugas! ¡Una mujer con arrugas! Es muy infrecuente verlas en escaparates públicos. También este mensaje se impone, al punto que a mí misma, que me rebelo, me produce cierta incomodidad mostrar el rostro que corresponde a mi edad, ante alguien que encuentro por primera vez. Casi ninguna de mis amigas lo tiene, gastan fortunas en desgraciarse a cambio de una piel más o menos lisa.

Y el maquillaje. A causa de una prisa, tuve que comprar el otro día en una perfumería cercana un delineador de ojos. Sólo había “de marca”. Es decir, no encontré nada por menos de 26,50 euros, de Dior. 2,5 ml. Es decir, que el litro cuesta 10.600 euros. Hasta ahora la tinta de impresora, a 4.000 euros el litro, se había computado como el líquido más costoso, por encima de la gasolina, los perfumes, o el champán Don Perignon. Yo compro habitualmente un delineador en Mercadona por 5 ó 6 euros y es incluso mejor. 150 euros puede costar una crema antiarrugas“de marca” para el rostro, en Inglaterra hace furor una de 20 euros, “sin” marca. Y que, al parecer, funciona algo más que las demás que es nada. Pero empiezo a sentirme estúpida -más vale tarde que nunca- al someterme también a esas esclavitudes nada inocuas.

En resumen, la mayor parte de las mujeres del mundo precisan liberarse de ataduras y sólo nosotras podemos dirigir ese cambio, al que debieran sumarse los hombres porque estamos hablando de culturas y sociedades que afectan a nuestra estructura.

Respecto a nuestro modelo, así concluía una Cuarta Página mía de El País, el verano pasado. Nada ha cambiado desde entonces, ha empeorado.

“Todo icono refleja a la sociedad que lo crea. Muchas buscaron -desde los griegos- armonía, equilibrio, perfección. El siglo XX se inicia con una explosión de creatividad y rebeldía. La misma que -algo más ingenua- impregnó los sesenta, exuberantes y coloridos. La mujer, entretanto, engordó y adelgazó al ritmo que le marcaban y siembre hubo de ser joven.

Nuestra sociedad de hoy parece querer borrar surcos y matices, peso. Allanar también el pensamiento. Compartimentar, para aislarnos y enfrentarnos. Su imagen -enjuta, sintética, plastificada- podría simbolizar su inconsistencia en los frágiles hilillos que constituyen las piernas de las modelos. No es casual. Los mismos entes que producen niños planos, aspirantes a famosos, consumidores desde ahora y para siempre, cercan a las demás generaciones. Planchar rostros genera beneficios económicos, contratar en el trabajo a jóvenes inexpertos, menos costo. La insatisfacción permanente, vulnerable desasosiego, o rendición. ¿Dignificar la escala de valores imperante es tarea imposible? ¿Será, aún, verdad que las ideas, la ilusión, la imaginación y el coraje cambian el mundo? Puede que haya llegado la apremiante hora de comprobarlo. A cualquier edad”.

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Lo que pagan 94 millones de euros

94 millones de euros pagarían 8.000 años de trabajo de un “mileurista”, la vida laboral completa de 200, cinco años a casi 1.600 personas. En ese tiempo podrían investigar, estudiar, escribir, curar enfermos, resolver pleitos. Mal pagados, pero podrían.

Con 94 millones de euros la provincia de Albacete ha continuado en 2008 las obras del AVE, y líneas convencionales, además de suprimir los peligrosos pasos a nivel o la variante de Camarillas en la línea Chinchilla Cartagena. O así fue anunciado.

En Cantabria también se ha adjudicado una partida similar, cuyo mayor gasto -45 millones- son lo que llama “edificios educativos”, y después los edificios sanitarios y el Parque Científico y Tecnológico

Todo el presupuesto del Ayuntamiento de Crevillent (Valencia) asciende a 20 millones de euros. Podrían financiarse, por tanto, casi cinco pueblos similares (29.500 personas).

Fue el monto de la protección social española en 2007.

Vamos a los presupuestos del Ministerio de Educación: 16.000 para educación especial, nuevas tecnologías aplicadas a la educación casi 10.000, Investigación científica, poco más de 19.000. Deporte en la edad escolar y la Universidad, casi 22.000. Enseñanzas artísticas 7.000. Formación del profesorado, otros 7.000 -¿sólo eso se gastan?-. Apenas hemos adjudicado 81.000, aún nos sobra dinero.

De otros ministerios, tenemos 19.000 millones para gestión de la infraestructura del agua. 5.500 calidad del agua, 30.500 para protección y mejora del medio natural, 6.000 para el medio ambiente, 25.000 para meteorología. Con 8.000 para la regulación de los mercados agrarios completamos el presupuesto de 94.000 euros.

La Biblioteca Nacional gasta 51 millones de euros.

94 millones de euros es lo que se va a gastar el Real Madrid de Florentino Pérez, en tiempos de crisis, para pagar el traspaso de un jugador de 24 años, Cristiano Ronaldo, desde el Manchester United. Cierto que es a base de créditos bancarios que han de ser devueltos, en esas marañas opacas que no producen beneficios tangibles a simple vista. Y que esos mismos bancos registren el crédito a particulares y pequeñas y medianas empresas

     ¿No os parece obsceno?