Los puentes-zanahoria de los españoles

En Madrid andamos metidos en un “puente-zanahoria”. Esta hortaliza es usada en las carreras de liebres para motivar su esfuerzo en llegar a la meta. La liebre se apresura, pierde el resuello en el intento, pero la zanahoria va montada en un dispositivo por el cuál se desplaza a un ritmo ligeramente superior y el animal nunca la alcanza. Lo vi una vez de pequeña y me fascinó. Por cierto, no sé qué festividad se conmemora pero, como siempre, la capital parece en toque de queda diurno: no se ve un sólo ser humano en la calle. Al menos en mi barrio.

Igual pasa con los puentes laborales en España. Nos hacen creer que tenemos más fiestas que nadie y vivimos como dioses. Los datos, sin embargo, nos contradicen: trabajamos 154 horas más que la media europea, y tenemos 3 días menos de vacaciones remuneradas.

He tocado este tema otras veces en el blog. Ahora he encontrado un estudio muy detallado hecho por la Universidad de Pensilvania (EEUU). 1.798 horas los españoles, 1.644 la media europea.

“Con estas 1.798 horas España está muy lejos de países que, como Holanda,dedican 1.355 horas anuales a la vida laboral. La evolución española ha sido lenta. En los últimos cincuenta años, la jornada de trabajo se ha reducido un 12%, mientras que en Holanda esta diferencia es de un 34%.En la última década, la tendencia decreciente en España ha sido casi nula, ya que sólo se ha reducido un 0,6%», según datos, en este caso, del centro holandés Groningen Centre for Growth.

 Trabajar más horas no implica producir más. Los españoles son los europeos que menos rinden en sus empresas, sólo por debajo de Grecia y Portugal de la Europa anterior a la ampliación. La principal causa son los horarios irracionales. Abrir la tienda cuando otros la cierran y llegar a casa sin tiempo de vivir. Un holandés entra a trabajar a las 9 de la mañana y sale a las 4 ó las 5 de la tarde. Toma a mediodía una comida ligera y a las 6 cena más consistente. Luego, si le parece, se va al cine de 8 a 10 y más tarde a tomar una copa con los amigos hasta las 12.

Algunos estudios aseguran que las largas jornadas -y partidas con tan gran espacio de tiempo-, desmotivan. Y, a la vista de los datos, son propias de países subdesarrollados. La media de América Latina ronda las 2.000 horas de trabajo anuales. La cota más alta es Corea del Sur con 2.392.

España, por cierto, es uno de los países donde más “reuniones de trabajo” se celebran. Otra de las causas del menor rendimiento. Hablar en lugar de hacer.  Porque no somos famosos, precisamente, por la planificación.

La baja productividad no es de ahora, incluso ha registrado una mejoría espectacular. En el primer informe FOESSA de los años setenta –que consulté para el libro-, llama la atención el rendimiento logrado en el sector siderúrgico. Con unas largas jornadas laborales, España invertía 195 horas mensuales por trabajador para obtener 62,8 toneladas de acero bruto. Con menos tiempo, 154.7 horas, los alemanes producían 158,3 toneladas. Los sufridos japoneses trabajaban 7 horas más que nosotros, pero conseguían casi el cuádruple de resultados. Habría aquí que tener en cuenta los medios industriales de los que disponían unos y otros, pero eso también forma parte de la productividad.

Mis conciudadanos están en la playa a estas horas. Volverán el lunes a perseguir sus disminuidos sueldos frente a la media europea. Ésa es la Europa de mi meta y quiero que disfrutemos la zanahoria tras el esfuerzo ¿Hemos votado para alcanzarla?

Nuclear, no gracias

Concentraciones en Garoña (Burgos) ante la duda de que la central nuclear que alberga sea cerrada. El informe del Consejo de Seguridad Nuclear ha avalado por unanimidad que la central prolongue su actividad durante diez años más, tras haber llegado a término la vida que se le proyectó. Inaugurada en 1970, es uno de los 8 centros españoles de producción de energía eléctrica a través de reacciones nucleares que generan calor. Zapatero incluyó en su programa el cierre de estas industrias, gradualmente y al cumplir su tiempo estipulado, pero tanto la derecha -sin fisuras-, como grandes personalidades del PSOE apuestan por este sistema energético. Ante los problemas que está dando el petróleo, cada vez son más los que se inclinan por la producción nuclear. La memoria es frágil, y los intereses muchos, el extremo debate que hubo en su día, se ha diluido.

Este tema fue uno de los primeros que abordé en Informe Semanal hace muchos años. En aquellos tiempos, había incluso insignias con el lema: “Nuclear, no gracias”. Vas a las centrales y te muestran con detalle su funcionamiento y los sofisticados sistemas de seguridad que poseen. En Valdecaballeros (Badajoz) –ya abandonada-, casualmente, se produjo, sin embargo, un momento de tensión y de prisas ante nuestra presencia. Pero nada grave sucedió.

La energía nuclear tiene dos graves inconvenientes. El primero son sus riesgos inherentes a toda actividad humana, pero que, este caso, al trabajar con material tan delicado, pueden conducir a consecuencias devastadoras. El segundo son sus residuos, radiactivos hasta el fin de los días, que han de ser guardados en recipientes cerrados herméticamente. A cambio no produce contaminación atmosférica, y sí grandes beneficios económicos.

Ek 26 de Abril de 1986 se produjo el más grave accidente nuclear de la Historia, en Chernobyl (Ucrania), la radiación que se liberó fue 200 veces mayor que las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Los efectos se extendieron a varios países de Europa. Sólo murieron directamente 31 personas, pero aún pagan las consecuencias. Miles perdieron la vida, después, y miles han sido afectados por graves malformaciones, los ucranianos aún deben pensar si arrojan un hijo al mundo que les ha tocado vivir. Chernobyl hoy es tierra quemada que ya no produce alimentos sanos. Visitar la zona requiere pasar por el Consejo de Energía Nuclear español al regreso y ver si la radiación acumulada en el cuerpo supera los límites permisibles, porque se sigue adquiriendo. Varios países ponen aún veto a exportaciones ucranianas.

Y luego están los residuos, bombas auténticas guardadas en nuestro suelo..

Dado que España exporta tres veces la producción de Garoña, yo aconsejo al millar de trabajadores de la Central, su comité de empresa y sindicatos, al alcalde y a toda la población temerosa de perder su fuente de ingresos, que emigren a Chernobyl, donde serán muy bien recibidos porque allí ya no quiere vivir nadie de fuera y pueden ayudarles a reconstruir lo devastado. Al menos, que visiten Chernobyl. Niños de la zona son traídos a España en intercambio durante los veranos para que respiren otro aire, y algo de la normalidad que nunca han conocido.

Se ha culpado de este accidente a la desastrosa gestíón soviética. Pero ni uno sólo de los defensores de la energía nuclear garantiza que no se van a producir fallos irreparables.

No os perdáis este reportaje de Pedro Soler:

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090122/chernobil-memoria-reportaje-informe-semanal-emitido-abril-2006/484837.shtml

Sin palabras

Empresario de Gandia (Valencia). Una panificadora industrial. Franns Rilles Melgar, boliviano de 33 años lleva trabajando dos años, durante 12 horas diarias, por un sueldo de 23 euros al día, sin contrato laboral. La máquina de amasar le siega el brazo izquierdo. El empresario lo tira a la basura. Limpia la sangre. Sigue la producción. Lleva en su coche al accidentado a 200 metros de un hospital y se va. Un peatón le socorre y le acompaña hasta el centro.

Los médicos que le atienden van a la fábrica intentando recuperan el brazo y reimplantarlo, pero está tan destrozado que no es posible. El enfermo ingresa en la UVI.

 La denuncia es de CCOO que ha interpuesto demanda en el Juzgado acusando al empresario de varios delitos. El empresario niega parcialmente los hechos y dice que fue la culpa de su trabajador que «iba borracho». Y sólo se lamenta de que tendrá que indemnizarle.

brazo

Escenas de ricos

Lujoso cine en La Moraleja, Madrid. Con las entradas regalan muestras de perfumes caros. Llega un matrimonio a ocupar sus asientos en la fila de delante, donde quedan dos butacas libres, cuando -según vamos a comprobar- deberían ser tres. Estamos en el extremo derecho pero hay una visibilidad perfecta de la pantalla. Al marido no le gusta la ubicación, revisa sus entradas y advierte que un hombre está sentado en uno de los espacios que les corresponde a ellos. Muy amablemente, éste les explica que –dado que el cine está lleno- no ha encontrado sitio junto a sus amigos pero que si no les importa se desplacen una sola butaca y así puede permanecer con ellos. Son apenas 70 cms.

“Póngase Vd en el extremo, o vuelva al asiento que haya comprado”, responde el marido, autoritario, levantándose con gesto inequívoco de que está dispuesto a echarlo. El usurpador de lugares ajenos, se levantó sin pronunciar una sola palabra. Me quedé asombrada –aún conservo la capacidad de sorprenderme, sí-. Por una sola butaca –que permaneció vacía toda la sesión-, separó a un grupo. Me recordó a un viejo conocido que jugaba al Monopoly como si fuera un broker de Wall Street, sin piedad.

Arturo Soria –otra zona cara de Madrid-. Un descapotable ocupa el paso de peatones porque quiere girar en una fila y no deja espacio para que los viandantes pasen con el semáforo abierto para ellos. Viejo, bajito y calvo, habla por el móvil en la oreja. Le miro con gesto reprobatorio sorteándole. Y me insulta.

La Latina, barrio popular. Atasco monumental. Varios coches ocupan indebidamente el cruce reglamentario. Veo un hueco para traspasar la barrera. Otro descapotable avanza para reducir el espacio e impedirme pasar. Hombre, unos 40 años, indumentaria a juego con el superbólido.

¿Será casualidad?

¿Qué era lo que había que cambiar?

Mi reciente viaje a Roses, y prácticamente todos los muchos anteriores a lo largo de mi vida –personal y profesional-, indican que añoro paraísos lejanos porque la realidad que vivo no me gusta. Me empecino en proyectos de cambio a todos los niveles, pero la verdad es tozuda: resido en una ciudad enferma, de un país mediocre y cargado de defectos que nunca solucionará porque los ignora, o, al menos, los esconde debajo de la alfombra para que no los vean las visitas.

Personalismos, divismos, mentiras, trapicheos, afanes personales de lucro, camarillas entre iguales, destruyen los proyectos. Un país que vota a corruptos, que intensifica su apoyo por creencias, pasiones y ausencia de razones, que confiesa los pecados en la intimidad y cree redimirse en las urnas, al margen de la ley, sufre serios problemas estructurales. Y bastaría con referirme –a la espera del resultado de procesos más recientes- al 71% de los alcaldes reelegidos tras ingresar en la cárcel, acusados de corrupción, entre vítores y aplausos.

País de la corrupción -que la tolera, la alienta y la envidia-, la chapuza y el trabajo mal hecho, de la hipocresía y la mala educación. De la impunidad sobre todo. En ningún país serio se hubiera tolerado la manipulación interesado de los atentados de Madrid o el uso político del terrorismo. Aquí se les compran periódicos y se les vota. En este país hay gente maravillosa, pero también mala gente, sin paliativos. Educados en el católico disimulo –en ningún país, ni en Italia, tiene tal poder la Iglesia de Roma-, crece, eso, la mala gente.

La educación como origen. Nuestra lectura de periódicos –antes de la crisis de la prensa bien reciente- fue situada por la UNESCO en “el umbral del desarrollo”. Es el único país donde los incultos presumen de su condición, por no citar nuestro flagrante fracaso escolar infantil. Labor premeditada de quienes precisan muchos burros para poder cabalgar mejor, la mala educación se manifiesta desde en el hablar a gritos y no escuchar a los demás, a los egoísmos del tráfico, desconocer idiomas que abren puertas de comunicación, no contestar emails o llamadas, a no pensar en el bien común como hace el verdadero patriotismo.

Tenemos los políticos, la justicia, la prensa, las instituciones que merecemos, y ellos la ciudadanía que se han trabajado. Y cuando algún gobernante intenta cambiar las cosas, se encuentra un manto de incomprensión, y una resistencia profunda a cualquier alteración del estado vigente. Igual sucede en múltiples tentativas: no sabemos trabajar en equipo. No sabemos, tampoco, distinguir el grano de la paja. Y sobre nuestra cacareada valentía, tengo mis dudas. Porque la ciudadanía responde como nadie ante los conflictos serios, pero de cerca no afronta las palabras, ni da la cara. Lo peor es que tendríamos remedio, si nos embarcaramos honestamete en proyectos comunes.

Hasta un libro he escrito, segura de que todos aquellos que creen en una España mejor, y un mundo mejor, podrían reunirse para cambiar la tendencia de nuestra desgraciada trayectoria. Pero empiezo a pensar que he errado el objetivo del cambio. Soy yo la que debe mudar, o, mejor, mudarse. Yo no quiero vivir en un país con esta derecha que se encamina al poder, que ya lo detenta en algunos territorios y que ya he experimentado –la de los Fabra y los Camps y las Ritas y buena parte de los demás- Acepto democráticamente los resultados de las urnas, pero nadie me obliga a quedarme aquí. Tampoco pueden echarme, bien es cierto. Pero acaricio la idea, porque no son sólo ellos, sino el entorno, lo que respiro.

   No olvidemos a la «izquierda». Izquierda Unida, según informa la Cadena Ser, ha cerrado un trato con el PP  de la Comunidad de Madrid para que pueda designar al Presidente de Caja Madrid, decidiendo el largo contencioso que le enfrentaba incluso con ayuntamiento de la capital. A cambio se asegura una vicepresidencia y un cargo más en la ejecutiva. Y, espero, que una huída masiva de votos.

Europa es azul hoy, pero sus derechas son civilizadas, y sus ciudadanos algo más educados y responsables. Al menos, sus gobiernos conservadores no son las míos, no me dolerán.

Toda la vida hice mío este poema de Salvador Espriu:

 Poema Ensayo De Cántico En El Templo de Salvador Espriu

¡Oh, qué cansado estoy

de mi cobarde, vieja, tan salvaje tierra,

y cómo me gustaría alejarme,

hacia el norte,

en donde dicen que la gente es limpia

y noble, culta, rica, libre,

despierta y feliz!

Entonces, en la congregación, los hermanos dirían,

desaprobando: «Como el pájaro que deja el nido,

así el hombre que abandona su lugar»,

mientras yo, bien lejos, me reiría

de la ley y de la antigua sabiduría

de mi árido pueblo.

Pero no he de realizar nunca mi sueño

y aquí me quedaré hasta la muerte.

Pues soy también muy cobarde y salvaje

y amo, además,

con desesperado dolor,

a esta mi pobre,

sucia, triste, desdichada patria.

Versión de José Corredor-Matheos

Y, como él, por eso siempre quedé. Y aún no sé si lo seguiré haciendo.

Más izquierda

Una nueva lectura de los resultados electorales para el Parlamento europeo –habrá que hacer numerosas reflexiones- indica un fenómeno inicialmente oculto por el triunfo conservador y ultraderechista. Europa se ha radicalizado y, no sólo exige derechas claras, sino izquierdas auténticas.

El voto conservador ha crecido en número de países pero, salvo en Francia, ha mermado sus apoyos en cada circunscripción. El éxito de Sarkozy al frente de la UE, no debe ser ajeno a esta excepción.

Pero en la misma Francia, se asiste al espectacular aumento de los verdes de Daniel Cohn-Bendit que se sitúan como tercera fuerza política. Acabo de escuchar, al viejo y carismático líder del 68 decir que se propone formar un grupo independiente en la Eurocámara que represente una alternativa a la derecha. Gran resultado también de los verdes alemanes. En Portugal -ése discreto país que siempre nos ha marcado el camino-  los socialistas se han hundido pero han subido dos formaciones de izquierda que suman 5 escaños, la mitad que los conservadores ganadores. Dani El Rojo quiere plantear la primera batalla en lograr que Durao Barroso no sea reelegido como Presidente de la Comisión.

En los países nórdicos ha triunfado la socialdemocracia sobre los gobiernos conservadores. La izquierda escandinava es izquierda auténtica, del mismo modo que sus conservadores democráticos son derecha civilizada. En Suecia, el partido socialdemócrata –liderado por una mujer- saca 6 puntos a los liberales moderados, ahora en el Gobierno.

En España no llegan a 600.000 los votos que separan a PP de PSOE, y el PP ha perdido un escaño respecto a 2.004. Existe un nuevo reparto para España, pero es evidente que el PP no ha conservado todos sus apoyos.

Leo en El Mundo que el PSOE se propone -como autocrítica- aceptar algunas propuestas de los empresarios en la mesa de diálogo social y que, prácticamente, se arrepiente de la Ley del aborto. No da fuente alguna, no cita de quién son las declaraciones, puede ser su periodismo globo-sonda habitual. Pero haría mal Zapatero en seguir los “consejos”. Lo que la sociedad europea ha rechazado es un socialismo liberal que se distingue poco de los conservadores y cede a todas las presiones del capitalismo. Cierto que España es, en efecto, “diferent” porque leyes que aquí rasgan vestiduras por mandato de la Iglesia Católica, están en vigor en Europa y son plenamente aceptadas.

Lo que Europa no ha votado son las medias tintas. Hay dos formas de enfocar la realidad y los problemas. El egoísmo capitalista quiere preservar su propiedad y se acrecienta en tiempos de crisis. Por más que en el caso de los españoles sus propiedades sean una soga que les ata al banco. El mismo banco que sufraga los partidos políticos. No importa que la crisis la haya provocado su sistema, hay que salvar los muebles. La izquierda piensa en los más desfavorecidos, pretendiendo devolverles lo que el sistema les quitó. Un presupuesto mal empleado en opinión de la derecha.

La derecha disfraza el éxito conservador de defensa de valores. Acaba de hablar también en Euronews un lider ¡laborista! diciendo que “ha triunfado la moral y la decencia”. ¿Cuál? ¿La de Berlusconi o el checo Topolanek divirtiéndose con nenas que podrían ser sus nietas alejados de sus santas esposas? ¿La del Mayor Oreja español a quien le parece más reproblable el aborto legal –en toda Europa salvo en Malta y parcialmente en Irlanda- que el delito de abusar sexualmente de menores? ¿El de los votantes de los imputados en corrupción que, como en confesión íntima ante un cura, perdonan los pecadillos remunerados en las urnas?

Rajoy y los suyos saben sacar brillo a sus éxitos convenciendo a una mayoría desinformada de que no tienen fisuras ni matices. Y los socialistas se amedrentan. Tienen que reaccionar. Nos jugamos mucho. El resurgir de nacionalismos, fascismos y populismos en tiempos de crisis, despierta el fantasma de la guerra. Más izquierda para combatirlo, aunque España es diferente, aquí no entró la Ilustración, no lo permitió la Iglesia Católica. Dos corrientes radicales cruzan Europa, sin embargo, mientras, EEUU entierra los extremos. Un abismo económico, de desarrollo, de visión de futuro, nos separa. La anquilosada Europa se resiste a afrontar el futuro, salvo en ese germen de izquierda que crece imparable desde que el socialismo abdicó de su ideología. Y no olvidemos que la gran triunfadora de los comicios ha sido… la abstención, una mayoría que precisa ser ilusionada. O volver a estarlo. En su día lo hizo.

Madrid fuera del mundo

O  fuera de Google Earth que viene a ser lo mismo. Uno de los programas de más rápido y extenso éxito que permite pasear virtualmente por todo el planeta. Es posible visitar desde la cosmopolita Singapur al Taj Mahal en la India, pasando por los rascacielos de Nueva York, es decir, todo el planeta. El progresivo avance de sus aplicaciones está ya facultando poder ver incluso habitaciones de hotel para poder elegir con datos.

Pues bien, la Comunidad Madrid ha elaborado un programa propio, una parcela privada que le ha fabricado, paradójicamente, una empresa de Barcelona. Se llama “geoshow 3D lite” y tiene varias ventajas:

Nadie puede entrar en el cortijo a añadir –como sucede en Google Earth- sus aportaciones, la elección de edificios a dar volumen y presencia se hace según criterio de la Comunidad de Madrid. Por tanto, diseña y resalta las sedes de sus instituciones y poco más. Y, sobre todo, incluye publicidad: el logotipo de la Comunidad es más visible que nada.

Entre sus desventajas, la principal es que no figura en Google Earth directamente, Google ofrece su Madrid, Esperanza Aguirre el suyo. Y los nombres para acceder, el geoshow y “planea” resultan de difícil búsqueda. Este programa coexiste con Google Earth que diseña Madrid –no tanto como otras capitales- conectado con el mundo. Se puede saltar de Madrid a París, cosa que no sucede con el programa de la Comunidad de Madrid, coto cerrado. Aunque también ofrece opciones exteriores, también cerradas, por ejemplo… la Comunidad Valenciana.

La Comunidad lo soluciona… ¡remitiendo a Google para encontrarlo a pesar de que le hace competencia! Quien busque Madrid, hallará con mayor facilidad Google y no el costoso programa de Esperanza Aguirre, sin embargo. La propia página de la Comunidad remite a Google y no a su programa. Si el deseo es promocionar la Comunidad de Madrid, se logra el objetivo inverso.

Siempre contracorriente, significándose, controlando, erigiendo cotos cerrados y privados.

madridGE

madridCM

Europa vota azul y morado ultraderechista

 El PP gana las elecciones en España con el 42,03% de los votos, medio millón menos obtiene el PSOE, que queda 3 puntos y medio por debajo de los conservadores en porcentaje. Por tanto, PP, 23 diputados, PSOE, 21. Menor distancia de la esperada. CEU –es decir, CiU y PNV- quedan con 2 escaños. Lo mismo que IU y los verds. Con 1, UPyD y Europa de los Pueblos (la izquierda nacionalista).

Con una participación del 43% de media, 2,5 puntos menos que en los anteriores comicios -en progresivo declive desde 1979 que registró una cota del 63%-, Europa vuelve a votar conservador. Y aumenta sus apoyos, obtiene má votos que en 2004. Destacando los triunfos de la derecha en Francia, Alemania, Austria y Eslovenia. Y el notable descenso del Partido socialista como grupo que llegaría a perder hasta 50 sitios en la Cámara.

Prácticamente todos los partidos en el Gobierno han sido castigados, excepto el de Sarkozy en Francia.

Detallo: espectacular triunfo de Sarkozy que sube 1o puntos hasta el 27,5%. Bajan notablemente los socialistas, que casi empatan con los verdes, aunque el ultraderechista Frente Nacional podría perder su representación en la Eurocámara.

En Alemania ganan los cristianodemócratas de Merkel, pero perdiendo escaños. Los socialdemócratas quedan igual y suben los liberales. Los verdes también se mantienen.

   En Italia triunfa, según lo esperado, Berlusconi, perdiendo mínimamente apoyos.

   En Gran Bretaña, los tories. Los laboristas sufren una derrota histórica: tercera fuerza política tras los liberales. Y entra, por primera vez en la historia, el partido xenófobo.

En Portugal, los socialistas sufren una severa derrota.

En Dinamarca gana la oposición socialista, perdiendo votos. El partido liberal, en el poder, sería el segundo. Los ultraderechistas doblarían su representación y superan el 15%.

En Suecia también regresa el voto a los socialdemócratas.

Empate en Rumanía entre derecha e izquierda -ventaja conservadora por décimas-, con fuerte ascenso de la extrema derecha que se lleva un 7%. También están presente la extrema derecha en Austria y los euroescépticos. Y en varios países del Este europeo han obtenido votos partidos contra los gitanos.

Muy importante también los ascensos de la ultraderecha nacionalista y antieuropeísta en Holanda, Eslovaquia y Finlandia.

En Malta y Grecia gana la izquierda.

En Irlanda pierde el partido en el gobierno, Fiana Fail, y la oposición presentará moción de censura. Tiene una importancia clave para la ratificación del Tratado de Lisboa. Es probable que NO se ratifique.

Polacos, checos y tories británicos -con triunfo conservador, confirmando en el caso de Polonia y Chequia a los partidos en el poder- se proponen abandonar el grupo PPE, para formar un grupo euroescéptico. Ninguno de ellos ha ratificado el tratado, y los conservadores británicos prometieron en campaña hacer un referendum para salir de la UE.

 Por medio millón de votos de más, los coros de la calle Génova piden la dimisión de Zapatero. Y enviamos a la Europa azul a Jaime Mayor Oreja y Alejo Vidal-Quadras, cuyas ideas han sido ampliamente difundidas en este blog. El alejamiento de la ciudadanía europea de sus Instituciones patente en la abstención, precisa ideas más jóvenes y nuevas. Pero la previsible caida de los gobiernos de Irlanda y Gran Bretaña, o de los líderes socialistas francés e italiano, anuncian dimisiones en cadena. No lo tiene bien Zapatero.

Es la Europa que queremos, la que han votado los ciudadanos libremente y bien informados.   ¿Y que hemos votado? Que se acabe la Europa social que fue razón de ser de la UE, que suprimamos facilitar gratuitamente a los ciudadanos gafas o implantes dentales -como sucede en algunos países-, o largos periodos de maternidad y paternidad subvencionadas, rebajar o suprimir subsidios de paro, o pensiones de jubilación, que paguen los ciudadanos y ganen cada vez más  los empresarios liberales en la Europa conservadora. Eso hemos votado en la práctica.

   La extrema derecha da un toque de preocupante morado al hemiciclo. Lo dije: la historia se repite.

Primeras impresiones de resultados elecciones UE

La participación no ha sido tan alarmantemente baja como se esperaba. Los países más grandes repiten participación superando el 40% en líneas generales.

Gran ascenso de concurrencia a las urnas en Bulgaria, Letonia, Malta y Grecia, rebasando el 70%. Por el contrario, la participación final de Eslovaquia ha sido del 19%.

  Espectacular triufo de Sarkozy que subiría 12 puntos hasta el 28%. Bajan notablemente los socialistas y el ultraderechista Frente Nacional podría perder su representación en la Euroocámara.

En Alemania ganan los cristianodemócratas de Merkel, pero perdiendo escaños. Los socialdemócratas quedan igual y suben los liberales. Los verdes también se mantienen.

En Dinamarca gana la oposición sociaslista, perdiendo votos. El partido liberal, en el poder, sería el segundo. Los ultraderechistas doblarían su representación y superan el 15%.

Empate en Rumanía entre derecha e izquierda, con fuerte ascenso de la extrema derecha que se llevaría un 7%. También está presente la extrema derecha en Austria y los euroescépticos.

En Malta y Grecia gana la izquierda.

Los datos los he obtenido de Euronews y medios internacionales, y están basados en encuestas, por tanto muy provisionales. España no ha hecho sondeos.

Según soitu.es PP: 23-24 escaños. El PP español maneja estos resultados:

   PSOE: 21-22. UPyD: 0-1. Coalición por Europa (CiU, PNV, CC…): 2. Europa por los Pueblos-Verdes (ERC, Aralar, BNG…): 1.

 Los datos los confirma Bruselas: PP 43%, PSOE 40,5%.

En Irlanda pierde el partido en el gobierno, Fiana Fail, y la oposición presentará moción de censura. Tiene una importancia clave para la ratificación del Tratado de Lisboa. Es probable que NO se ratifique.

La Historia se repite

El ascenso de la ultraderecha en Holanda, que se coloca tras los democristianos vencedores y en el gobierno desde 2002 –aunque perdiendo escaños-, y relegando al tercer lugar a la izquierda laborista, cumple los peores pronósticos. Anticipa al mismo tiempo la tendencia de lo que puede suceder en otros países.

Una de las democracias más antiguas y más sólidas, fundador de lo que llegó a ser la UE, con quizás las políticas más abiertas y provocadoras del mundo, consolida al fin lo que se venía gestando: el auge de un partido antieuropeísta, contrario a la ampliación de países a los que considera inferiores –con rechazo absoluto a la entrada de Turquía- y antiislámico.

Con ese regusto amargo, anoche vimos en casa, por casualidad, una película que me revolvió: “Mrs. Henderson presenta” de Stephen Freans. Una arístócrata quien al enviudar decide convertirse en “vieja dama indigna” comprando un teatro de variedades. Lo curioso era que había vivido la Primera Guerra Mundial perdiendo un hijo de 21 años y que iba a tocarle sufrir la Segunda. La penuria económica de la población –no de ella- desde la crisis financiera del 29, va gestando el nazismo (apoyado y votado por la población) que desencadena la búsqueda de un nuevo imperio a través de las armas. Y uno asiste ante la pantalla al proceso que culmina con las bombas y la destrucción.

Fracasó otra vez el fascismo y la Unión Europea surgió precisamente para que nunca más se repitiera. Ya tenemos en Italia a un «mussolini» de la nueva Era, millonario, populista, forzando leyes a su medida –tan graves como la de la impunidad-, con una doble moral vergonzosa –Eluana y las Bacanales no parecen muy compatibles- y… votado masivamente por los ciudadanos. Holanda (Países Bajos en su denominación oficial) resucita la ultraderecha, xenófoba y racista. Nuestro Rajoy cierra campaña, eufórico, diciendo: “Hemos ganando en Holanda”. Europa es azul desde los noventa pero ahora se tiñe también de morado putrefacto y amenazador.

Las estimulantes conversaciones con mi hijo, nos han llevado esta mañana a recordar que, hasta griegos y romanos, el gobierno de los pueblos era un ejercicio de fuerza. Surgió la política buscando –por distintas vías- la organización en el servicio de los ciudadanos, frente al poder que sólo persigue el beneficio propio en un ejercicio de dominación. Ése dilema no se ha resuelto nunca. Entregamos el mando para que se ocupen de nosotros y nuestro voto se convierte en poder descarnado.

Una crisis casi tan grave como la del 29, provocada por el capitalismo salvaje, por la derecha, revierte en su beneficio. El enemigo hoy no es el judío –aupado al sistema con gran influencia- sino la piel diferente que viene a quitarnos trabajo, con otro desarrollo que nosotros –el primer mundo- detuvimos, y otras creencias tan desquiciadas como las nuestras si se basan en religiones. El poder se reconcentra en sí mismo y se aprovecha, se sigue aprovechando. Los países cierran filas en sus fronteras.

La siguiente ficha en moverse, en ser movida, ¿adónde nos lleva? Los peores augurios se ciernen sobre el mundo si no reaccionamos.

Yo veo dos focos de esperanza:

1) En EEUU, sí han reaccionado. Y es la primera potencia mundial. Allí no pueden decir Rajoy, Aznar, Mayor, Aguirre y tantos otros: han ganado “los nuestros”. Por el contrario, a su Bush lo han desmantelado. Sin embargo, se “transfusiona” sangre al sistema enfermo en lugar de cambiarlo, buscar otro modelo, que no es, desde luego, el fracasado comunismo. (Me dice el corrector ortográfico que no existe esa palabra, transfusiona, yo creo que sí, los fondos pasan de nuestros bolsillos a los de quien ha provocado la crisis, la inyección no viene del aire).

2) La sociedad de la información. Internet nos ha comunicado y tenemos muchos más datos que nunca. Gran parte de la población ha sido desactivada deliberadamente, amarrada en deudas que son entendidas como posesiones a conservar, pero otra bulle como no lo hizo jamás. Hay que emprender la tarea de impregnarles: con información, con datos.

El dilema “política para los ciudadanos/poder para unos pocos”, no va a cambiar con nuestro voto. No hoy, no mañana. Pero es urgente hacer algo:  parar la amenaza que viene, la que ha llegado a Holanda y veremos en otros países al terminar el recuento.