¿Por qué no se puede incomodar con impuestos a los ricos españoles?

Pregunta Ignacio Escolar ¿Por qué los recortes sociales de Zapatero son para junio y las subidas de impuestos a los más ricos serán “en su momento”?

Elena Salgado declaró que si subía las tasas a las SICAV se irían de España. “El capital viaja a la velocidad de la luz“, declaró en concreto. Y en ésa idea sigue hoy mismo. Pero de hecho se han ido ya, como sucede en todos los países desarrollados, en busca de mano de obra “barata”, es decir, explotada.

 Puestos a reflexionar qué nos supondría su partida, vemos que fuera no mueren por el sello español. Se han trabajado a fondo que así sea. Sólo un centenar de empresas españolas son reconocidas internacionalmente. Las principales: Inditex, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos. Nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías del orbe. La primera que aparecía en la lista Forbes de empresas 2008 -no encuentro la de 2010, quizás no la hagan ya-, es el Banco de Santander, que figuraba en el puesto número 58. Telefónica estaba en el 76 y Repsol YPF, en el 92. Puede que nos les convenga demasiado competir en el mercado internacional, sin las prebendas de las que gozan aquí.

Siempre son los mismos y el año pasado, el de la crisis,  incrementaron su patrimonio -como siempre- sobre el anterior. El único rico de solemnidad como individuo es Amancio Ortega (Inditex) eso sí en el puesto 9. Hay que llegar hasta el 400 para encontrar al grueso de los demás. Florentino Pérez con todo su esfuerzo está en el 536. Y para bucear por el resto de los Billioners de todo el mundo y sus ganancias, aquí el enlace en inglés.

 Pero veamos,  la mayoría de nuestros millonarios lo son por sus inversiones en el mercado de valores, luego tampoco dan trabajo, salvo ¿a los corredores de bolsa? Los importantes suelen ser de otros países.  Inditex fabrica fuera de España. Luego aquí emplea básicamente a dependientas. Telefónica también tiene operadoras “deslocalizadas” en países latinoamericanos. Están los técnicos, a ésos parece que dan trabajo. Los bancos a personal de gestión. ¿Y los clubes de fútbol? A los jugadores, entrenadores y equipo técnico, a los que cuidan el campo y a los vendedores de camisetas y de entradas. Vamos, nada que ver con Altos Hornos de Vizcaya o los Astilleros de Vigo, que ya no convienen a los nuevos tiempos. Ahora no se fabrica, no se da trabajo y riqueza a la zona, se juega en el casino.

  Dejan dinero, eso sí, en los comercios de lujo, siempre que no vayan a comprar a Roma o Nueva York.  En los restaurantes idem. En los clubs de golf e hípicos selectos. ¿Los fabricantes de yates?  Quizás -es una sugerencia- podríamos pasar sin ellos y reciclar a los afectados por su marcha.

  ¿Por qué no se puede incomodar a los ricos españoles? No veo otra explicación que por miopía intensa. Y, quizás, por seguir un modelo y un mito, sin analizar la realidad.

Actualización: gracias al primer comentario recuerdo que “los partidos obtienen el 70% de sus recursos de la banca“. Claro que, hace unos días, escuché a Carlos Elordi (Cadena SER) decir que pagan los créditos que reciben del BCE al 1% y lo prestan al Estado español al 4% ó 5%. Me sigo quedando con la miopía, por no insultar, vamos.

Árbol rojo, casa roja

Sleeping tree de Xavi Muñoz

La huelga contra el ruido que inicié hace unos días –lo avisé- me ha sentado bien, según creo. Sin chirridos mediáticos de alto voltaje resulta más fácil pensar. En mi retina este cuadro de Xavi Muñoz (San Feliu del Llobregat, Spain, 1975), poniendo a dormir a un árbol rojo, viene a titular el autor. Yo lo veo vigoroso emergiendo en cada amanecer. Lo descubrí en ARCO, en una de las dos “ferias de la banalidades” que coexisten los mismos días en Madrid. La otra es Cibeles y aún me compadezco de esta pobre –y pese a ello admirada- chica que quizás sería guapa si comiera. Y, aunque no lo creáis, pasó la criba que descartó a la anoréxicas. El brillo de los flashes abulta algo la realidad, porque este cuerpo -como los de la mayoría de las modelos- apenas deja espacio para el estómago. El esqueleto se adorna con hilillos sin carne en brazos y piernas. Un símbolo de las ramas del árbol de la abundancia que nos venden. La pobreza ofrece la misma imagen desnutrida, pero sin glamour.

Trastienda de Cibeles

Sin ruido se hilvanan mejor las ideas, se leen mejor los periódicos. Las rentas salariales caen el triple que las empresariales en 2009. La recaudación de impuestos ha bajado, algo que se apresura a solucionar el gobierno acentuando el afán recaudatorio de forma que ha suscitado la queja de los técnicos de Hacienda. Sí, el árbol rojo dormita. Y muchos ciudadanos enfocan mal el germen de sus males (nunca los afrontarán en busca de soluciones, por tanto).  Los directores de periódicos influyentes como el Financial Times, también, porque están más preocupados por lo que está sucediendo en España que en Grecia

  José Ignacio Torreblanca nos trae un fascinante y oportuno hallazgo en esta columna –y ya es difícil sorprender en estos tiempos-. Por estos derroteros va:

Aficionado“, “peccadillo”, “guerilla”, “fiesta”, “machismo“; la lista de palabras que nuestro idioma ha exportado al inglés da que pensar sobre el carácter nacional. Una que, sin embargo, tiene bastante relevancia estos días es “piñata”. Así es como ha descrito recientemente James Rickards el modo de funcionamiento de los mercados financieros respecto a la deuda de Grecia. Es el deporte favorito de Wall Street, dice Rickards, que conoce de primera mano el sector: se trata de sacudir todos a una un país o empresa hasta que estalla. En este caso, los caramelos son las comisiones que se llevan los que sacuden furiosamente la piñata.

Frente a la idea de “capitalismo de casino” que se popularizara en los noventa, aquí no hay gente elegante en esmoquin ni hilo musical de fondo, sólo gestores cuyo negocio es la volatilidad: cuanta más inestabilidad en el mercado, más transacciones, y cuantas más transacciones, más comisiones. Y por medio, algoritmos, órdenes automatizadas de compra y venta y complejos productos financieros como los “derivados sintéticos” que muchos expertos confiesan en privado ser incapaces de seguir. Como hemos visto estos días, esta banca siempre gana: primero, trescientos millones de dólares (unos 220 millones de euros) de comisiones (banca alemana incluida) por colocar (incluso se dice, disfrazar) la deuda griega en los mercados; luego, otros tantos de millones por apostar contra ella”.

Ya lo advirtió Naomi Klein en uno de sus best seller americanos: “La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre” (2007). La autora de “No logo” (2001), había analizado mucho tiempo atrás lo que estaba ocurriendo con datos aplastantes. Klein mostraba el lema aplicado por el capitalismo actual, basado en el economista Milton Friedman: “sólo una crisis real o supuesta, puede producir un auténtico cambio” (en sus bolsillos por supuesto y para llenarlos).

Anoto otra idea para hilvanar al conjunto: El club de los multimillonarios mundiales (según la revista Forbes) se compone de 793 socios y poseen entre todos 2,4 billones de dólares. En un crucero –de esos que se ofertan en invierno- cabrían todos.

Xavi Muñoz presentaba otro cuadro interesante en ARCO: La casa roja, de sólidas, descomunales y ardientes raíces de árbol perenne.

Red House de Xavi Muñoz

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