¿Todavía alguien espera soluciones por este camino?

  • El 1% de la población con más ingresos en el mundo ha pasado de detentar el 10% de la riqueza al 20% en los últimos treinta años, según cuantifica The Economist. Es decir, desde el planificado asalto neoliberal.
  • El salario en Wall Street ha crecido en los dos últimos años un 17% alcanzando los 281.000 euros anuales de media.
  • Se está dando una salida de capitales de los países en crisis sin precedentes en la historia. El que encabeza el ranking es España. Los inversores extranjeros han retirado dinero equivalente al 27% del PIB de España entre junio de 2011 y junio de 2012. La mayor parte de esa huída de capital se produjo entre enero y junio de este año, bajo gobierno del PP.
  • España se ha convertido en el país de la eurozona con mayor nivel de desigualdad social.
  • Los servicios sociales ya atienden a más de ocho millones de personas en España . Los usuarios se incrementaron un 20% solo desde 2009 a 2010 que es el tiempo computado. En los dos últimos años, el presupuesto para ayudas de emergencia ha caído un 65,4%.
  • Además de los más de 5 millones de parados, y el 1,7 millones de hogares con todos sus miembros desempleados, cerca del 30% de los ocupados vive ya por debajo del umbral de la pobreza, según un estudio de CCOO. Esa tasa de pobreza relativa solo la superan en la UE, Rumanía y Grecia.
  • Miles de personas no volverán a trabajar, aunque hubiera una recuperación del empleo, porque será lenta y parcial, según previsiones de expertos en la Comunidad Valenciana, extrapolables al resto del país.
  • Portugal -que nos lleva un año de ventaja en las “reformas” neoliberales- se propone practicar la mayor subida de impuestos de la Historia. Equivale a entregar al fisco una mensualidad cada año.
  • Rajoy, extrañamente locuaz cuando se trata de participar en campañas electorales, dice que “En España las cosas se están haciendo bien“.
  • La unidad de España copa el discurso electoral. O la no unidad.
  • Impunidad y trampas sin fin sustentan el entramado político, económico, ético y social de este país. Agravando la situación mundial.

¿Por qué no se puede incomodar con impuestos a los ricos españoles?

Pregunta Ignacio Escolar ¿Por qué los recortes sociales de Zapatero son para junio y las subidas de impuestos a los más ricos serán “en su momento”?

Elena Salgado declaró que si subía las tasas a las SICAV se irían de España. “El capital viaja a la velocidad de la luz“, declaró en concreto. Y en ésa idea sigue hoy mismo. Pero de hecho se han ido ya, como sucede en todos los países desarrollados, en busca de mano de obra “barata”, es decir, explotada.

 Puestos a reflexionar qué nos supondría su partida, vemos que fuera no mueren por el sello español. Se han trabajado a fondo que así sea. Sólo un centenar de empresas españolas son reconocidas internacionalmente. Las principales: Inditex, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos. Nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías del orbe. La primera que aparecía en la lista Forbes de empresas 2008 -no encuentro la de 2010, quizás no la hagan ya-, es el Banco de Santander, que figuraba en el puesto número 58. Telefónica estaba en el 76 y Repsol YPF, en el 92. Puede que nos les convenga demasiado competir en el mercado internacional, sin las prebendas de las que gozan aquí.

Siempre son los mismos y el año pasado, el de la crisis,  incrementaron su patrimonio -como siempre- sobre el anterior. El único rico de solemnidad como individuo es Amancio Ortega (Inditex) eso sí en el puesto 9. Hay que llegar hasta el 400 para encontrar al grueso de los demás. Florentino Pérez con todo su esfuerzo está en el 536. Y para bucear por el resto de los Billioners de todo el mundo y sus ganancias, aquí el enlace en inglés.

 Pero veamos,  la mayoría de nuestros millonarios lo son por sus inversiones en el mercado de valores, luego tampoco dan trabajo, salvo ¿a los corredores de bolsa? Los importantes suelen ser de otros países.  Inditex fabrica fuera de España. Luego aquí emplea básicamente a dependientas. Telefónica también tiene operadoras “deslocalizadas” en países latinoamericanos. Están los técnicos, a ésos parece que dan trabajo. Los bancos a personal de gestión. ¿Y los clubes de fútbol? A los jugadores, entrenadores y equipo técnico, a los que cuidan el campo y a los vendedores de camisetas y de entradas. Vamos, nada que ver con Altos Hornos de Vizcaya o los Astilleros de Vigo, que ya no convienen a los nuevos tiempos. Ahora no se fabrica, no se da trabajo y riqueza a la zona, se juega en el casino.

  Dejan dinero, eso sí, en los comercios de lujo, siempre que no vayan a comprar a Roma o Nueva York.  En los restaurantes idem. En los clubs de golf e hípicos selectos. ¿Los fabricantes de yates?  Quizás -es una sugerencia- podríamos pasar sin ellos y reciclar a los afectados por su marcha.

  ¿Por qué no se puede incomodar a los ricos españoles? No veo otra explicación que por miopía intensa. Y, quizás, por seguir un modelo y un mito, sin analizar la realidad.

Actualización: gracias al primer comentario recuerdo que “los partidos obtienen el 70% de sus recursos de la banca“. Claro que, hace unos días, escuché a Carlos Elordi (Cadena SER) decir que pagan los créditos que reciben del BCE al 1% y lo prestan al Estado español al 4% ó 5%. Me sigo quedando con la miopía, por no insultar, vamos.

Los terremotos de los pobres

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Que la tierra no tiembla igual para los ricos que para los pobres, lo aprendí en 1989, al informar sobre el terremoto de San Francisco. Todavía conservo la camiseta que inmediatamente fabricaron: 7,1 escala Richter, yo sobreviví. Hubo 300 muertos. El barrio de la Marina destrozado, uno de los principales puentes, el de la Bahía a Okland, con graves desperfectos. Con asombrosa serenidad y participando incluso los vecinos, organizaron el desescombro, la ayuda, y a las pocas horas había incluso souvenirs del “evento” en puestos callejeros.

 Apenas un año después se produjo un terremoto en Irán, de poca mayor magnitud: 7,3. 67.914 muertos, según datos oficiales, aunque otras fuentes afirmaron que la cifra rondaba los 100.000 -ni siquiera los cuentan igual-. Lo mismo sucedió en el seísmo de la India (en Latur). 10.000 muertos para el gobierno, 50.000 en opinión de fuentes más realistas. Lo curioso fue que aquí la intensidad fue de 6,0. La misma que en Colombia en 1999 en donde -se cree- murieron 5.600 personas. Menos fuerte aún, uno en el Noroeste de Afganistán en 2003, 5,8, hablaron de 1.000 muertos ¡cualquiera sabe! Ni imágenes llegaron prácticamente.6,5 en Bam, sureste de Irán, 80.000 víctimas, se dice, y pueblos absolutamente arrasados -de estos sí vimos algo-. Japón, en cambio, salda sus terremotos con balances menos trágicos. Sufrió uno en 1933, de 8,9, y se contabilizaron menos de 3.000 fallecidos. Allí tienen unas severísimas normas de seguridad para la construcción de edificios, previendo movimientos telúricos. Uno de los más intensos que se conoce en el último siglo, 9,2, fue en 1964 en Valdes-Alaska, Estados Unidos: 2.465 víctimas (oficialmente). Y el mayor de la historia, 9,6, en la ciudad de Valdivia (Chile), el 22 de mayo de 1960. 3.000 fueron también los fallecidos, pero los damnificados llegaron a dos millones de personas.

La cifra de víctimas depende, sin duda, de si el seísmo afecta a un núcleo poblado o no, pero es un hecho que los edificios más endebles -debido a pobreza y/o corrupción- soportan peor los envites de la tierra. El de hoy, en el centro de Italia, los Abruzos, es de 6,3, -no es una intensidad excesiva-. Hablan de “decenas de muertos”, en un censo de 80.000 personas y las casas se han venido abajo.

La tierra cruje y se asienta como un monstruo que dormita y se despierta ajeno a unos seres vivos que construyen su existencia sobre ella. Algo se puede hacer para prevenir las consecuencias de sus exabruptos: construcciones sólidas, controles sismográficos, planes de evacuación. Un técnico e investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Giampaolo Giuliani, avisó del de Italia, casi hasta desgañitarse, y le tacharon de alarmista. Dijo que un fuerte seísmo iba a sacudir la zona de L’Aquila en los próximos días. Nadie le hizo caso, pese a que las predicciones alertaban de fuertes movimientos, más aún, fue acusado de generar una alarma innecesaria y de extender el pánico.

La Agencia Municipal de Protección Civil -informa reuters-, incluso celebró una reunión el día 31 de Marzo, con el Comité municipal de riesgos, para “tranquilizar a la gente del pueblo”, que estaba saliendo a la calle con furgonetas y altavoces pidiendo a la población que evacuaran el lugar. “Los temblores forman parte de una secuencia típica que es absolutamente normal en una zona sísmica como la que alrededor de L’Aquila,” dijo el jefe del organismo de protección civil y que no veía ninguna razón para la alarma. Ayer mismo el jefe de la Agencia reiteró sus declaraciones en una rueda conjunta con Berlusconi. Y añadió algo aún más preocupante: “No está en nuestra cultura tomar precauciones o construir de manera adecuada en las zonas en que podría haber fuertes terremotos”.  Italia y su cultura tienen, al parecer,  asuntos más importantes de los que ocuparse. Busca por el blog y encontrarás cuáles.

Pobres chicos ricos

Son 793 socios y poseen entre todos 2,4 billones de dólares. Hace sólo un año acumulaban el doble de capital. La crisis también ha sacudido -y casi como nunca- al club de los “milmillonarios” que recoge y resalta anualmente la Revista Forbes. 355 desgraciados se han visto obligados a abandonar el barco como ratas: ya no disponen de mil millones en sus cuentas corrientes.

Bill Gates vuelve a ser el hombre más rico del mundo. Le siguen otro norteamericano, el inversionista Warren Buffett y el magnate mexicano Carlos Slim. Entre los tres, poseen 112.000 millones de dólares, pero todos han perdido dinero. En el top ten dominan los norteamericanos -en toda la lista lo hacen-. Hay cuatro europeos: el dueño de IKEA, el sobrio sueco Ingvar Kamprad -que viaja en vuelos de Aeroflot -la cutre compañía de aviación rusa- para dar ejemplo a sus conciudadanos-, dos alemanes, y un español, Amancio Ortega (Inditex, Zara), que, mira por donde, es uno de los que menos dinero se ha dejado en la crisis y regresa a la cumbre de los más ricos. Su fortuna se estima en 18.000 millones de dólares (14.000 millones de euros).  Nuestros ricos son muy competitivos como se ve, más que los franceses desde luego.

Aunque no tanto. Dos tercios de millonarios españoles han dejado la lista Forbes -pobres-. Y, los que quedan, han mermado su capital al punto que hay que pasar varias páginas para encontrarlos. Pero allí están, Rosalía de Mera, ex mujer de Amancio Ortega, Isak Andic, Alicia Koplowitz, Manuel Jove, Florentino Pérez, Esther Koplowitz, José María Aristrain, Alberto Alcocer, Emilio Botín, Alberto Cortina y Enrique Bañuelos. Acumulan una fortuna de sólo 36.300 millones de dólares.

La media de edad, ha subido a 63 años y ha mermado la presencia de mujeres: 72, cuando hubo 99. Es decir, que para ser rico sin riesgos, es imprescindible ser, también, maduro y hombre.

Las cosas están realmente feas. 2008 nos dejó la escalofriante cifra de 963 millones de pobres -menos de un dólar al día-, a la que se habían sumado 40 millones de golpe. Pero ahora el Banco Mundial nos anuncia que 2009 lanzará por debajo de la línea de la pobreza a 46 millones de personas más en el mundo.

Saquemos una calculara y echemos cuentas. ¿Quién necesita el dinero para algo tan poco supérfluo como comer? ¿Cuánto? ¿En dónde está? Siempre me ha llamado la atención la estructura piramidal de la sociedad. Cada civilización, cada organización, tiende a estrecharse arriba en una casta aristocrática con derechos por encima de los demás. Todo es porque uno no puede ocuparse del teclado, o de la azada, o del mostrador, y al mismo tiempo, del fiasco y el litigio, del banco o del gobierno. Y viceversa. Esa elemental circunstancia y la fea condición humana hacen el resto. Liberales sin frenos y falsos socializadores, jefecillos de tribu e ídolos de barro, sangres púrpuras, azules o sepias, se construyen su pedestal privado. “Amo a la Humanidad, lo que me revienta es la gente”, decía Susanita, la amiga de Mafalda. Se diría que ellos no nos quieren sino para usarnos, sin saber que ya no corren tiempos de Olimpos elitistas -porque han fracasado en su labor global-. Ellos son nosotros. Todos somos todos. Y a mayores privilegios, menos digerible la dejación de obligaciones.

Cada vez más voces expertas hablan de establecer un nuevo orden mundial, de forma inaplazable. Líbreme el destino de invocar los fracasos y excesos del comunismo, pero una socialdemocracia, con fuerte control estatal de los negocios y el mercado, pero aún mayor control de los políticos por parte de la sociedad, se aventura como la única salida posible. Que quiebren los bancos que sea preciso, que se hundan las fábricas de coches que no sean rentables porque ya no caben más coches en el mundo o repartamos mejor su ubicación. Nos dicen los empresarios españoles que sólo aceptan subir un 1% nuestros precarios y bochornosos -comparados con Europa- sueldos. ¡Ya vale! La sociedad ha de tomar las riendas. Porque leer que setecientas pesonas poseen 2,4 billones de dólares, mientras millones se mueren literalmente de hambre,  estomaga el desayuno, la comida, la cena, e intranquiliza el sueño. Porque no piensan cambiar. Nada va a cambiar si no nos movemos.

El Roto lo ha editoriliazado hoy en su viñeta de El País.

 

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