Hay tantas Españas…

Hay una España que vive en los grandes centros de consumo. Una voz metálica de fondo les habla de la vuelta al cole, de la nueva temporada, de los pantalones ajustados, de los tonos rojo y gris, o rosa, o blanco y negro, de las ofertas del supermercado. En las pausas, música. Más o menos estridente o placentera según el nivel adquisitivo de los clientes. Parecen pensar que quienes acuden a centros baratos prefieren la chabacanería. Esta España se pasea entre inalcanzables relojes y trajes de marca o entre más asequibles pintalabios que satisfagan el gozo de comprar. Algunos, si no los ven, los roban. Y sus ciudadanos salen del recinto, pero siguen viviendo en el centro comercial que ahora les da cuenta de la gripe A, B o C, de que tienen que lavarse las manos, de que hay crisis, de unos cuantos accidentes y otros tantos sucesos. De los avatares de unos ídolos que podrían figurar en las estanterías de los comercios chinos de todo a un euro, que los harán sentirse superiores y en el fondo los invitarán a emularlos para ganar el dinero fácil. No suelen explicarles los porqués de todo ello, ya están políticos y expertos para dar su versión a gotas medidas. Siguen caminando entre luces frías, pocas salidas accesibles, y la voz impersonal que anuncia en reclamo adonde deberían dirigirse.

Hay otra España que desarrolla su existencia en un hormiguero. Trabaja. Sale de expedición y busca alimentos y cuanto precisa. Suele marchar en fila reglada, pero a veces se escapa y explora. Cuando encuentra un impedimento, reacciona buscando nuevas rutas. Cuida su refugio, clasifica. Cree que sus tareas son en bien de la colectividad aunque algún zángano desbarate los propósitos de la mayoría. El hormiguero es su hábitat, pero también sale a aspirar los olores de la vida y corta flores para su morada. Canta, si puede, como la cigarra. Y ama —desde la obrera a la reina, del macho fértil al soldado— instigada por sus poderosas feromonas.

Una más que zozobra abducida por la prisa. No sabe cómo, está embarcada en una lancha rápida sin timonel. Achica agua de las fugas si navega, trepa al palo de la vela supletoria, friega los suelos de la cubierta, cocina en un fogón lo que haya. Sin pausa, ni tiempo para reflexionar. Salta a trompicones cuando la barca camina en tierra. Se ahoga, respira. Y no siempre cobra.

Hay otra España que grita. Reside en un cuadrilátero de boxeo. Con toros que cruzan el ring y piezas de caza que hay que abatir. Buena parte de los contendientes fuman y beben sin control y aporrean a quienes intentan impedirlo. Desacreditan y rechazan a quienes no son como ellos. Se asoman a las cuerdas para vociferar que han de ser penalizados y apartados de la colectividad quienes usen su libertad y su criterio. Todos son hombres, hasta las mujeres. La virilidad extrema los caracteriza.

La quinta reside en España y en muchos otros lugares del mundo. Participa de buena parte de las que anteceden cuando le place porque le asisten todos los derechos. Deposita sus pertenencias en una o varias casas o urbanizaciones de lujo. Ellos las utilizan para dormir buena parte de las noches del año, no todas, y en los fines de semana si no viajan. Ellas entre tanto se entregan a cuidar de su cuerpo, de su cara, de su pelo, de su atuendo… Su mayor guía y en ocasiones tirano: la báscula, eje primordial de sus conversaciones. Las más comprometidas con la sociedad prestan apoyo a alguna asociación humanitaria, de habitual, católica. Ellos traen mucho dinero a las cuentas corrientes y más de una vez eligen la belleza verdadera como distracción. Absolutamente prescindibles, reliquias de un pasado que se resiste a morir.

La sexta España —y puede haber muchas más— solía llorar para alumbrar una vida nueva. Se albergaba en un paritorio. Llevaba siglos allí. Siempre en el crudo momento de las contracciones, las entrañas desgarradas, que, en circunstancias normales, se olvidan por completo con la venturosa llegada del hijo ansiado. Ésta apenas ha llegado a verle asomar la cabeza, pero el bebé que se sueña fuerte y sano se hace esperar. Muchos españoles lo aguardan desde el fondo de la historia. Antonio Machado, por ejemplo, aún debe hacerlo desde su exilio mortuorio francés, en el que —al menos— nunca faltan flores. En 1913, harto de la “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía”, creyó ver nacer ¡ya! otra: la “del cincel y de la maza”, la “España de la rabia y de la idea”. Quizá sí estaba, quizás ya es un ser real y con futuro.

(De «La energía liberada» de Rosa María Artal)

¿O no?

¿El libro? Ah ¿pero no era la firma?

San Jordi. Librería en Barcelona. Firman entre otros Ignacio Ramonet y autores de su altura intelectual. En un determinado momento entra también en las mesas Mario Vaquerizo con su afamado libro “Haciendo majaradas, diciendo tonterías”, uno de los más vendidos. Me cuentan que la avalancha de admiradores de Mario ha roto todas las barreras de seguridad al punto que el resto de los autores han optado por marcharse bajo el temor de perecer sepultados. Ramonet que reside en París ha preguntado quién era el escritor. Se lo han contado. Seguro que la anécdota enriquece uno de sus próximos libros. Él ha plasmado páginas memorables sobre cómo manipula y embrutece el poder mediático.

Muchos títulos, muchos autores, y mucha afluencia sin embargo. Todavía hay personas que buscan libros. Pero no es la única referencia del éxito arrollador en San Jordi para autores por el hecho de “salir por la tele”.

Conversaciones en Internet me han confirmado lo que intuía y no quería racionalizar: hay que escribir “por amor al arte”. Lo mismo que cualquier expresión cultural. Han llegado a decirme que uno siempre busca un “lucro” escribiendo aunque no sea económico. Y encima quiere uno siquiera resarcirse mínimamente de los gastos o del esfuerzo. ¡Qué desfachatez!

Tienen razón los que dicen que solo se paga lo que se valora. Al menos en este terreno, pronto podría llegar a todos, hasta a los sentimientos que parece ser por el momento –y salvo excepciones que también buscan un buen negocio- lo único que se libra. Y lo que se valora es “ser famoso” y “salir por la tele”. Puede uno “salir por tele” pelando patatas o dando brincos, lo importante es que esté en la pantalla. De hecho prima más la aparición en una actividad frívola que razonando –que en algún caso también se da-. Es de dudar, incluso, si la lectura que interesa es el texto o solo la firma y la dedicatoria.

¿Quién creará entonces cultura? Escribir –como otras actividades- también cansa, es un trabajo entendido éste como esfuerzo. ¿Quién se arriesgará a publicar para perder la inversión? ¿Hay que publicar también por “amor al arte”? ¿En meritorias editoriales que no alcanza difusión? ¿En Internet como hacemos en los blogs… para una audiencia similar a la de los blogs? ¿Y qué «amor al arte?  ¿El “amor al arte” de las estrellas de la tele que aprovechan el tirón y sacan un libro? Y muchos, muchísimos, hay que vender y desde luego nunca en un libro colectivo para que compense si es rentabilidad económica lo que se busca. Un libro cuesta lo que un menú barato diario, y digital como un pincho de tortilla. Cuesta, «vale» mucho más. Realmente el trabajo desmantelador de la cultura y la educación emprendido por el PP lo tiene ya ganado, queda poco que conservar. Levantar el estado actual de una buena parte de los españoles sí exigiría cultura subvencionada, para inyectar en vena. El venidero será ya irremediable.

Viniendo ahora hacia casa escuchaba en la radio (de alguna manera este artículo es continuación del anterior) a un empleado –no un oyente- comentar la festividad del día. Ha hablado de El Quijote, ese símbolo tan español del desfacedor de entuertos al que anulan tildándolo de loco. No era eso lo que había escuchado el comentarista. Se ha acercado al soliloquio de la razón –por cierto la figura literaria se llama políptoton- y lo ha leído:

“La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra hermosura”.

Ha convenido que no entendía nada y que no es de extrañar que al Quijote lo llamaran loco. Con lo clarito que hablan Cristiano Ronaldo y Mourinho. Sí, el sueño de la… sinrazón produce monstruos. Y ésta es la ciudadanía a la que están robando su presente y su mañana. ¿Tanto cuesta utilizar la cabeza para algo más que para peinarse?

Entiéndase -para los no habituales del blog que me conocéis- que quien escribe  «salió en tele» precisamente durante muchos años y que puede escribir hasta de erotismo o de recetas de cocina. Tampoco me quejo en absoluto de la difusión de mis últimos libros. No es un lamento personal por tanto. La crítica amarga es por el estado de idiocia al que ha llegado la sociedad. Dolor por el inmenso daño que causan a la ciudadanía en su conjunto.

De lunes

Cuando me despierto tengo la costumbre de encender mecánicamente la radio de la mesilla y su sonido es lo primero que me pone en contacto con la realidad. Hoy, un redactor desarrollaba con una amplitud sin precedentes un suceso en el que un tío se ha cargado a cuchilladas a su madre en primer lugar, sin mediar palabra. Luego ha salido a la calle y se ha topado con dos mujeres. Dios mío ¿qué pasará con ellas? Bien, pues el periodista ha seguido relatando cargado de pormenores cómo ha tirado a una al suelo y también la ha acuchillado. La otra ha podido escapar a pedir ayuda, no sin un forcejeo. La redacción era tan enrevesada y mi sueño tal, que no estoy segura de si todo esto pasó hace un tiempo y ahora lo habían juzgado porque también hablaba de calificación de ensañamiento. Además al parecer el asesino había sufrido un brote psicótico por consumir cannabis (?).

Amanecer al mundo consciente con estos mimbres no es buen presagio. La victoria de Hollande en Francia se ve amargada por el ascenso de Marine Le Pen. Su triunfo -con ser grave- se ha quedado en un 18,1% frente al 20% de los sondeos, y no supone aumento espectacular sobre su padre; ese señor al que anoche el corresponsal de RTVE en París calificó de “histórico” –el histórico Jean Marie Le Pen- sin añadido alguno, pasando a evaluar cómo podía “beneficiar a Sarkozy” los votos de la extrema derecha. Igual que TVE juega favor del Real Madrid siempre, parece que David Picazo –que así se llama- va a favor del candidato de la derecha francesa. Y lleva varios años en el cargo engolando la voz hasta empachar, no es cosa de los nuevos rumbos de la televisión pública. Pero no es el único manipulador, ya se difunde un nuevo “neologismo”: “populismo” en lugar de fascismo. Le Pen es “populismo”, no fascismo. Ese aparece hoy por doquier.

La ultraderecha ya se sienta en el gobierno holandés, o no sé sienta porque ha decidido petar la coalición con su poder. En Noruega un “pobrecito loco”, otro fascista redomado, se cargó este verano a un montón de gente. La «peste parda» como la llama mi amigo Javier Valenzuela camina…  siguiendo los pasos de lo ocurrido en los años treinta para alumbrar a un Hitler y a un Mussolin, incluso a un Franco, y liarse a tiros y muerte.

El frío de la mañana me trae conversaciones en la calle y me descubre algo en lo que no había reparado. Miles de emigrantes trabajan en España sin que sus empleadores -no perseguidos por ello- les hayan dado de alta en la Seguridad Social, ahora con la ley del PP ¡se quedan sin tarjeta sanitaria! Todo ese tipo de polvos suelen acabar en lodos. Las leyes, los decretos, no son inocuos.

Es el día del libro hoy, debería alegrarme. Personalmente incluso porque tengo tres en la calle hechos con amor y deseo de informar. El mío propio –La energía liberada-, y los colectivos: Reacciona y Actúa, que acaba de salir. Empieza a subir este último en las ventas –en la difusión por tanto- pero la competencia es dura. Echad un vistazo a los más vendidos por ejemplo aquí de donde tanta gente se surte para leer. Cómo competir con tanta invitación a los “emprendedores” de Rajoy. Si pasáis a la segunda página veréis que prácticamente el único que se sale de lo que hoy «es tendencia» se titula: “Haciendo majaradas, diciendo tonterías” firmado por un famoso a causa de “salir” en televisión.

Igual esto es levantarse “De lunes” y una suele tender a ser positiva. Veamos si gana Hollande el 6 de Mayo y al menos dinamita el aciago Merkozy. Ah, también he escuchado al hoy comisario o vicepresidente o algo de mucho poder en la UE. Joaquín Almunia. Explicaba que “a los franceses les gusta decir que no” y que por eso votaron contra la Constitución Europea. Lo hicieron porque ellos sí se dieron cuenta de que era una trampa neoliberal, que es bien distinto. Muy democráticamente entonces la UE se mercó nuevos tratados y disposiciones, hasta llegar a la reforma express de las Constituciones -eludiendo el engorroso trámite de consultar con los ciudadanos- que consagran un hecho que ha pasado desapercibo: lo prioritario es el pago de la deuda “a los mercados”, las necesidades de los ciudadanos quedan en segundo plano y si es preciso su atención se cercena o suprime. Es lo que está pasando. En el suicidio –o con más precisión “asesinato”- del que hablaba ayer Krugman. O Stiglitz siempre. O nosotros, vamos. O la realidad: ahondamos la recesión. De la «herencia» neoliberal nadie nos salvará si no somos nosotros.

No sé, a veces en París se despertaba de otra manera. De “otra manera” al menos… Tenía los ojos bonitos Jacques Dutronc.

 

Lecturas imprescindibles

Paul Krugman: El suicidio económico de Europa

«Piensen en la situación en España, que actualmente es el epicentro de la crisis. Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla, con una tasa de desempleo total del 23,6%, comparable a la de EE UU en el peor momento de la Gran Depresión, y con una tasa de paro juvenil de más del 50%. Esto no puede seguir así, y el hecho de haber caído en la cuenta de ello es lo que está incrementando cada vez más los costes de financiación españoles.

En cierta forma, no importa realmente cómo ha llegado España a este punto, pero por si sirve de algo, la historia española no se parece en nada a las historias moralistas tan populares entre las autoridades europeas, especialmente en Alemania. España no era derrochadora desde un punto de vista fiscal; en los albores de la crisis tenía una deuda baja y superávit presupuestario. Desgraciadamente, también tenía una enorme burbuja inmobiliaria, que fue posible en gran medida gracias a los grandes préstamos de los bancos alemanes a sus homólogos españoles. Cuando la burbuja estalló, la economía española fue abandonada a su suerte. Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa»…

(…)

….»Por eso resulta difícil evitar una sensación de desesperación. En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía —y su sociedad— por un precipicio. Y el mundo entero pagará por ello».

Juan Laborda: La austeridad le supondrá a España 25 años de estancamiento

«Sólo hay dos procedimientos para restaurar la solvencia de nuestra deuda privada: o la austeridad, o se implementa una reestructuración ordenada de nuestras deudas. Si, tal como ha optado inicialmente el gobierno Rajoy, dejamos todo a la austeridad, España saldrá de la actual crisis económica en 25 años».

Soledad Gállego-Díaz: El peor trofeo de caza

«¿Hasta cuando se puede soportar que Alemania actúe como si la UE fuera una institución en la que dispone y ordena?

(…)

La canciller Angela Merkel no caza elefantes, pero está a punto de cazar a toda una generación de españoles y en convertirlos en un trofeo mucho más peligroso que unos colmillos de marfil. Y sin que nadie aquí levante la voz».

Manuel Rivas: El malestar

«En España reina ya el Estado del malestar. El Gobierno que iba a traer la Confianza en pañales, cava con euforia conmovedora bajo nuestros pies y hasta orina dentro de la propia tienda de campaña. Ahora mismo, el BOE podría publicar un único decreto con un único artículo: Abril es el mes más cruel. Nos ahorraríamos el despilfarro en eufemismos inverosímiles, como esa cara oronda de amnistía fiscal que se le pone al ministro de Hacienda cada vez que la niega. Porque el Gobierno está obteniendo resultados nefastos en la producción de eufemismos. Un buen eufemismo requiere una inversión en I+D y un equipo competente».

Juan José Millás: Pollos sin cabeza

«Hay gente que se pasa el día buscando las gafas y gente que se deja la verdad en cualquier parte y luego no la encuentra. Dice Jesús Aguirre, ilustre miembro del PP, que ahora que no están en campaña y que han pasado las elecciones andaluzas pueden decir la verdad. La cuestión es que hace tanto tiempo que no la usan que no saben si buscarla en el burdel, en la sacristía o en el cesto de costura. De hecho, y mientras rezan los siete padrenuestros de rigor a San Antonio, patrón de las cosas perdidas, continúan mintiendo como cosacos»…

Pablo Ordaz: La crisis cercena vidas en Italia. (Así que elige, añado, entre este futuro que prevén los datos o Islandia)

«La situación es tan dramática que, la noche del pasado miércoles, pequeños empresarios y trabajadores acudieron con velas al Panteón para exigir en silencio: “No más suicidios”.

Gonzalo Fanjul: Las consecuencias de negar la sanidad al inmigrante irregular.

Califica la medida de infamia y cobardía, aporta datos y concluye:

«No permitamos que esto ocurra. No admitamos la derrota del sentido común y de la compasión en nuestras conversaciones en el trabajo, en los colegios de nuestros hijos, en las reuniones con amigos. No aceptemos que, tratando de no ser una sociedad pobre, nos estamos transformando en una sociedad estúpida y cruel».

Y también:

La chapuza del PP en el BOE, tras el aviso de Ignacio Escolar.

Y El Roto:

Algunas cosas más hay hoy, mientras los medios se empecinan en destacar el fútbol o frivolidades interesadas sobre la Corona… o Repsol. Y hasta las elecciones francesas, en donde Mèlenchon es calificado de «extrema izquierda» en contraposición a Marie Le Pen. Eso en medios presuntamente progresistas porque en los otros publican «chistes» irrepetibles.

También tenéis para un visión global, Actúa

La maldad

Una se queda perpleja al ver que conflictos graves se saldan con un “perdón”. Lo ha hecho el Rey, le pidieron hacerlo así hasta partidos de presunta izquierda. Dice “lo siento” la ministra Ana Mato mientras pega un tajo mortal a la sanidad pública y, junto con todo el Gobierno de Rajoy, al –ya de por sí raquítico- Estado del Bienestar español. Una aspiraba a vivir en un ordenamiento social y jurídico serio donde los desvíos no se dilucidan en el campo de la moralidad sino en el de la Justicia (la oficial y la ética).

Ocurre sin embargo que el neoliberalismo ultraconsevador aúna con sin igual desparpajo la presunta “libertad” –que solo es de mercado y por ella se cercena el Estado de todos y los derechos de las personas- con el “como dios manda”. Por eso quiero hoy reflexionar sobre la maldad. Un concepto moral sin raíces racionales. El bien y el mal forman parte de la naturaleza humana. Aterrada ante lo que no entiende, separa lo positivo de lo negativo, llegando a la aberración en el maniqueísmo que solo ve ambos extremos sin matiz alguno intermedio. Yo prefiero utilizar el concepto “ética” con fundamentos filosóficos casi opuestos, porque más bien habla de los valores que rigen en una sociedad desde un punto de vista racional.

Lo peor es que el utraconservadurismo de los neoliberales que nos gobiernan enarbola en la mano –derecha, naturalmente- la religión (católica en España, protestante en otros países anglosajones sobre todo). Y se cree en el derecho de imponer lo que entienden por “bien”, su “bien”. De ahí que Rajoy prometiera “felicidad” –lo que ya debió ser un preocupante síntoma-, y ahora solo se vea exultantes a sus correligionarios encargados de accionar la motosierra.

Claro que existe la maldad o como quiera llamarse a esa actitud. De nuevo definida por conceptos morales, son más precisos sus sinónimos: negativo, nocivo, perverso, canalla, ruin, cruel, abominable, virulento, diabólico. Actuar con maldad es hacerlo con egoísmo, sin afecto natural por su entorno y quienes le rodean. También implica contravenir deliberadamente códigos de conducta o comportamiento. En los distintos significados se le atribuye a la maldad apartarse de lo lícito u honesto, ser corrupto y destructivo, y desde luego perpetrar desgracia, calamidad, infortunio, desdicha.

Maldad es mentir deliberadamente. Es un clamor cómo lo hizo el PP para alcanzar el poder. De ahí que el portavoz de Sanidad en el Congreso, Jesús Aguirre, dijera hace unos días sin mover un músculo: «Ya no estamos en campaña; es momento de decir lo que de verdad pensamos». Y ni aún así lo hacen. Siguen mintiendo con negaciones y eufemismos destinados a esa clientela educada en la dicotomía de “el bien y el mal”, que no ha salido de ella en su infinita simplicidad y falta de aprecio a sí mismos como seres humanos. A los que ante las afirmaciones que ahora mismo hago te dirían: “Pues el PSOE”, “Pues la herencia”, como si a todos nos afectara la desgracia de poseer dos únicas neuronas. Es de nuevo “el bien y el mal” y punto, no hay para ellos otros horizontes.

Maldad es recortar los derechos conseguidos tras largas luchas y sufrimientos para enriquecer a la camarilla de notables afines. Maldad es podar la sanidad, la salud y la vida; aumentar las desigualdades robando el acceso a todos a la educación o la cultura. Maldad es decir que «pronto se arreglará» cuando saben que sus política conducen a más paro y más recesión, y así se lo dicen hasta organismos abanderados del neoliberalismo.

Maldad es manipular, embrutecer, aprovecharse de la ignorancia, fomentarla. Villanía, infamia, cobardía, desproporción en la fuerza para acallar la disidencia. Reírse de la desgracia que provocan, en su felicidad…

 De ser unos auténticos desalmados se puede calificar lo que hacen los correligionarios de CiU en Cataluña con la salud, y cuyas medidas sigue paso por paso el PP. Un carné por puntos determinará el acceso a quirófano para aligerar estadísticamente las listas de espera, y ahorrarse tratamientos e intervenciones.  La consejería de Salud evaluará la situación laboral o personal del enfermo antes de otorgarle el «privilegio» de ser operado en la sanidad pública. La información desarrolla varios ejemplos:

«En las operaciones de prótesis de cadera o de rodilla, el paciente deberá sumar 75 puntos. Para llegar a ellos, el baremo da 18 puntos si se tiene «la patología muy avanzada», 33 si se sufre «dolor grave» y 20 si se «es incapaz de realizar la mayor parte de las actividades cotidianas». Con el peor diagnóstico, un enfermo alcanzaría 71 puntos y no tendrá garantizada la operación.

Sería el caso de una persona que no trabaje, que tenga una persona que le cuide y sin nadie a su cargo, tres variables que suman cero puntos y que son habituales en pacientes ancianos. El sistema puede perjudicar, por ejemplo, a los parados».

Esto mientras se entregan cantidades bimillonarias a los bancos (que encima no dan créditos que reactiven la economía) o se elude de la molesta carga de cotizar el mismo baremo de impuestos que pagamos todos a las rentas altas, ofreciendo el caramelo demágogico a la galería desinformada de que abonen (en las medidas del PP) un 60% de los medicamentos.

 Contra la maldad no cabe el perdón, ni rezar tres avemarías; para el daño existe la Justicia, siquiera, como decía, la ética. “Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada», dicen que dijo allá por el siglo XVIII el pensador irlandés Edmund Burke. Seguimos regidos por conceptos morales. Para alejarme del maniqueísmo quiero entender que el daño practicado a sus semejantes, ellos lo llevan a cabo por un “bien” superior, el que su dios manda. El dios del dinero, el egoísmo, las castas, el desprecio al inferior, la acumulación de prebendas para los elegidos por el Todopoderoso.

El peligro reside en no identificar a los culpables, en desviar la atención, a veces, hacia otros tan desgraciados o más que nosotros. Lo hacía Edward Norton en este impresionante alegato de la película «La última noche» dirigida por Spike Lee. Se queda como una rosa al expresarlo en un grito, pero lo cierto es que acaba… bien jodido.

Actúa. Una sociedad en la cazuela

 

El viernes pasado presentamos en Barcelona el libro colectivo Actúa, una evolución del gran éxito editorial -y social- de Reacciona.  Nos presentó Miguel Aguilar, el director editorial de Debate.

   Después traté de suplir, con resúmenes y citas textuales, a los autores de los 7 capítulos que no estaban presentes. Luego hablaron de su capítulo en Actúa los economistas Àngels Martínez Castells (La salud como mercancía, la sanidad como botín) y Albert Recio (Campeones del paro y la precariedad), el científico Sergio Pérez Acebrón (que con Esther Samper escribre Tiempos oscuros para la ciencia) y el  periodista Ignacio Escolar (La olvidada igualdad). Lo hicieron brillantemente ante una sala abarrotada, muy atenta y muy participativa.

Un familiar grabó -de modo artesanal-  mi intervención final sobre mi propio capítulo: Una sociedad en la cazuela.


Luego muchos amigos se acercaron a que les firmáramos libros y sobre todo a charlar un ratito. Con ganas de superar la depresión a la que nos aboca la terrible situación que estamos viviendo y de cambiarla para lograr una sociedad más justa.

 

Actúa, un nuevo diálogo de ciudadanos con ciudadanos

No había más remedio. Teníamos que seguir la senda y profundizar en lo que supuso Reacciona. Un año de enormes convulsiones desde el primer libro colectivo. Es cierto que, apenas 30 días después –y por una acumulación de circunstancias en las que también se encontraba la información aportada por Reacciona- saltaba en las calles de toda España el 15M buscando una nueva sociedad, más justa y participativa. Pero a la vez el derrumbe financiero, económico, político, social y hasta ético, desencadenado en 2008, asistía a una durísima vuelta de tuerca.

Se nos estaba preparando una auténtica burbuja que ellos llaman “crisis de la deuda”. Es una pura especulación que estalla el verano pasado (en la Unión Europea especialmente). ¿Qué hace? Reafirmar el triunfo de la ideología neoliberal y sus premisas de proporcionar más beneficios a unos pocos, a costa de la merma en las condiciones de vida de la población en su conjunto. A ese fin, incluso se reformaron Constituciones –como la española y en tiempo récord-. Y la crisis no se resuelve, por el contrario cada día se agrava.

Asistimos también a la sustitución de democracias por tecnocracias, comenzando nada menos que por Grecia, el país que inventó la democracia. Los instrumentos ejecutivos y parlamentarios de la UE para la toma de decisiones, además, parecen haber sido sustituidos por las reuniones entre la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy… o de Merkel consigo misma.

El triunfo del PP en todos los estamentos de poder del Estado. Que, además de un preocupante involucionismo ideológico, ha aprobado leyes muy graves para la sociedad como la reforma laboral o la merma de servicios fundamentales en los presupuestos.

Motivos para juntarnos en un nuevo libro había y hay, lamentablemente en aumento. En Actúa encontraréis más capítulos (12), más densos y puede que más radicales dado el empeoramiento de las circunstancias. Muchos autores repiten, y se añaden nuevos y nuevas materias. Somos 14 en total.

Nuestro querido José Luis Sampedro nos regala una frase en portada: “Este ocaso es el momento de la acción entre todos porque otro mundo no solo es posible, es seguro”.

Federico Mayor Zaragoza firma el capítulo de… el mejor Federico Mayor Zaragoza de la Historia. Cargado de análisis globales, de propuestas, de vehemencia razonada. Cuando habla de exigir la regulación de los flujos financieros y la inmediata cancelación de los paraísos fiscales, advierte:

Ésta es una medida que, no debemos engañarnos, sólo se aceptará si los ciudadanos dejan de tener sus nóminas depositadas en instituciones financieras que estén relacionadas con los paraísos fiscales o de comprar productos de aquellos fabricantes que no demuestren total independencia”.

Ideas concretas de acción que concluyen:

«Así se inicia la Carta de la Tierra : “Nos hallamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, un momento en el cual la sociedad ha de elegir su futuro… Hemos de unirnos para crear una sociedad global sostenible basada en el respeto a la naturaleza, los Derechos Humanos universales, la justicia económica y la cultura de paz”… ¡Actúa!… ¡”Sé tú el cambio”! proclamaba Mahatma Ghandi. La solución está, en suma, en el triunfo de la democracia a escala personal, local y mundial».

Un Baltasar Garzón al que han apartado de la carrera judicial hace un valiente y duro diagnóstico sobre la justicia en España y sobre la corrupción a todos los niveles que nos anega. No voy a entresacar sino un párrafo de su texto que él ha medido y matizado para ser leído completo:

“La mayoría de las sentencias de cualquier tribunal extranjero o internacional son más completas y complejas que las resoluciones que un tribunal o juez español. La presencia jurídica que en otro tiempo tuvo España en Iberoamérica, ya no la tiene. Si no fuera por la Agencia Española de Cooperación serian escasísimos los casos de jueces llamados a impartir conocimiento a la otra parte del Atlántico. El declive internacional de la justicia española es un hecho, acentuado en grandes proporciones desde el momento en el que España renunció a liderar la defensa de los derechos humanos y abandonó la bandera de la jurisdicción universal”.

Entra el joven periodista Juan Luis Sánchez. Habla de los retrocesos experimentados en Democracia, de refundar la “refundación” que nos han preparado. Su capítulo es enormemente brillante y crítico, plagado de datos, análisis, ironía, frescura, innovación. Como ejemplo, citaré los títulos de algunos de los epígrafes que desarrolla:

“Pulpo como animal de compañía”,“El león no se preocupa de lo que puedan pensar las ovejas”,“Pánico a la democracia en Grecia”,“Goldman Sachs, República Federal”, “España, un retroceso de 30 años”,“Capital riesgo invirtiendo en tu salud”,“La vocación de servicio público de Florentino Pérez”, “Ley SindeWert: matando moscas a cañonazos y evitando el verdadero debate”… Y varios más hasta llegar a… “Hacia la vida política del futuro”.

Todo pasa por los impuestos. Así Ignacio Escolar entra en la ardua tarea de explicar los desequilibrios de nuestro sistema fiscal y lo hace con auténtica claridad didáctica. Pero partiendo de una reflexión que lleva de continuo como hilo conductor: la vieja dialéctica –hoy aparentemente olvidada- entre “igualdad” y “libertad”. Europa lo resolvió con la socialdemocracia. Con una pregunta clave:

“Si la Europa arruinada de la posguerra fue capaz de construir el Estado del bienestar, ¿por qué la Europa próspera del siglo XXI va a ser incapaz de mantenerlo?”

Dice también Nacho Escolar:

Nuestra Constitución está redactada en 1977. Se nota. Hablar hoy de distribución equitativa de la renta –es decir, de redistribución de la riqueza, de igualdad– casi parece propio de antisistemas o algo peor. A finales de los años setenta era una idea que se asumía como indiscutible e indispensable para la prosperidad de toda la sociedad. Ahí sigue, en nuestra Constitución, aunque hace ya tiempo que este punto, como tantos otros, es papel mojado. La fiscalidad en España, como en el resto de Europa, cada vez es menos progresiva: cada vez pagan menos los que tienen más”.

El análisis económico de la crisis corre a cargo esta vez del catedrático y ex rector de la Complutense Carlos Berzosa. Algunos apartados: El déficit público ha sido consecuencia de la crisis y no al revés. La deuda, una cuestión de confianza, es decir, un problema en un mercado especulativo. El déficit y las comunidades autónomas que lo han creado fundamentalmente. Pero hay que distinguir en gasto y en inversión social. Un apunte:

“No deja de resultar paradójico, además, que algunos de los grupos que han sobrevivido gracias al dinero público utilizado para salvarles de la bancarrota, ahora con sus actuaciones en el mercado financiero exijan el recorte brusco de ese déficit. Eso sí, haciendo recaer los costes del ajuste sobre los trabajadores y empleados, de forma que estos grupos situados en las clases intermedias y bajas de la población sean los paganos de sus desmanes y excesos anteriores que les proporcionaron suculentas ganancias rápidas y fáciles”.

El economista Albert Recio, titula su capitulo “Campeones del paro y la precariedad”. Por él sabemos no sólo los porqués de haber alcanzado un intolerable récord -el mayor paro del mundo desarrollado-, sabemos también los defectos estructurales de España en esa materia, por qué tenemos unos de los sueldos más bajos de la Europa de nuestro nivel o que la UE empeora nuestra situación o qué nos supone la reforma laboral. Conocimiento y un punto de ironía, para concluir:

“Además de inteligencia y decisión, ello requiere también que sepamos tejer las alianzas, los compromisos, los procesos que nos refuerzan, que nos construyen como mayoría social frente a la reducida minoría que hoy maneja los hilos de la actividad económica y que nos está condenando al paro, a la precariedad, a la pobreza, en definitiva que pretende mantenernos como permanentes súbditos y esclavos”.

Àngels Martínez Castells escribe esta vez de salud, yendo más allá de la denuncia de las políticas sanitarias hoy cercenadas. Del iceberg completo del que solo vemos una punta en la superficie. Y comienza:

“Nos hemos acostumbrado a vivir en una sociedad insensible al sufrimiento y a la enfermedad, en la que apenas se da valor a la vida humana. Todavía bajo los efectos del shock, nos despojan de nuestros derechos y lo justifican con mentiras demostrables. Están convirtiendo la salud en mercancía y la sanidad en su botín, y todavía no conseguimos reaccionar con fuerza suficiente para impedirlo. Mientras, nos quieren culpabilizar de sus rapiñas. España es uno de los países de la Unión Europea que menos recursos públicos dedica a la sanidad, y que más puede presumir de su excelencia: es un blanco irresistible para los capitales privados. Dicen que el sistema de salud es “insostenible”, pero saben que no es verdad. (…)Lo realmente inaguantable es el sistema que ha creado estas condiciones que nos enferman, estas políticas ajenas a los derechos humanos, laborales y de ciudadanía”.

Esther Samper (Shora) y Sergio Pérez Acebrón son dos jóvenes científicos españoles. Ella se ha quedado en barbecho al cesar su beca en el Príncipe Felipe de Valencia. Él se fue hace ya varios años a Alemania donde trabaja en el centro biomédico más grande del país.

“El principal secreto del éxito alemán no reside en la inversión en equipamiento científico sino en su potencial humano. Alemania ha conseguido congregar a muchos de los mejores investigadores del mundo usando dos vías que, aunque aparentemente sencillas, parecen habérsele escapado a España”… ¿Cuáles? En Actúa están.

Profundamente conocedores de los problemas a los que se enfrenta la ciencia en España, apasionados por su trabajo, brindan soluciones que parecen caer del árbol de la lógica, porque…

“Estamos destrozando una vía prioritaria de desarrollo en lugar de potenciarla y eso es algo que no saldrá gratis. Las decisiones que se tomen en los siguientes años sobre la economía española van a ser decisivas para el futuro. Puede que tanto como para que se alce entre los países más desarrollados o, por el contrario, se sumerja en el abismo del subdesarrollo”.

La Emergencia Ignorada: La Crisis Ecológica. Juantxo López de Uralde desarrolla el trabajo. Porque “No tenemos Planeta B”, en una Europa que pierde el liderazgo y en una España con un gobierno de Rajoy claramente antiecologista –energía, costas, cambio climático, política de aguas, apenas se salva nada-. Con soluciones desde la acción individual a la colectiva que hay que leer con detenimiento. Porque…

“La suposición, evocada erróneamente por algunos ilusos, de que en realidad el deterioro ecológico es una materia secundaria frente el grave deterioro de las condiciones de vida generado por la crisis económica, ignora la fuerte correlación entre una y otra. Los impactos del quebranto ambiental están directamente relacionados con un empeoramiento en las condiciones de vida de cientos de millones de personas; e inciden directamente sobre los precios de los recursos más básicos y necesarios para la supervivencia”.

Repite Javier Pérez de Albéniz, el descodificador. Para abordar otra vez la cultura y la educación –por los gravísimos destrozos ocasionados en ellas-. De esta “Tierra de ignorancia” se puede destacar por ejemplo:

“Nos niegan la cultura y la educación para debilitar nuestras defensas intelectuales, para mantenernos estúpidos y sumisos. Siembran ignorancia para combatir la indignación. Desactivan las ideas para mantener el sistema, que es tanto como mantener la brecha entre ricos y pobres: cada vez hay mayor desigualdad en nuestra sociedad, puesto que cuando a los pobres se les niega la educación se les niega el futuro, haciéndolos aún más pobres. Desarman la cultura para enterrar el pensamiento crítico. Acaban con la educación para alimentar la ignorancia, el individualismo y la apatía, para evitar las movilizaciones. Diseñan un país a su medida, en el que los jóvenes eliminan el doctorado del currículo para poder trabajar de camareros. Y los intelectuales permanecen desaparecidos: consideran pretencioso involucrarse en la refriega cultural y política”.

“SIN MIEDO, HAY FUTURO”. Vibrante descripción de la lucha social, sobre todo en este año, por un futuro mejor. Del respeto conquistado, de los frutos logrados. Lo firman la incombustible activista fundadora entre otros de ATTAC  Lourdes Lucía y la joven periodista del 15M Sofía de Roa. Entre las muchas ideas que aportan, destaco ésta:

«En definitiva, se trata de mentes en las que han despertado ideas, ilusiones y esperanzas que no pueden morir. Los movimientos de protesta ciudadana surgidos durante todo el año 2011 no son más que el enfado, la vergüenza y la indignación que millones de personas expresan, de manera pacífica, alrededor del mundo. Es un proceso de cambio en el que cabe todo aquel que decida que es tiempo de tomar cartas en el asunto, en la cosa pública. Sólo hace falta acercarse a una asamblea para ser testigo y protagonista de este momento, participar en las acciones y actuar en tu vida diaria con la convicción de que el futuro depende de todos y todas las que no quieran decir a sus nietos: “Yo no hice nada por evitar el mayor retroceso de derechos de la historia y me dejé robar el futuro”. El futuro es ahora».

Cierra mi propio capítulo: “Una sociedad en la cazuela” donde explico la técnica de cocción de crustáceos hoy aplicada a servir a la sociedad en su punto de ingestión. A que repita el “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y el “hay que confiar en el futuro porque al final las cosas salen bien”, Si el análisis de la información que recibimos es mi principal objetivo, planteo, entre otras cosas, una propuesta realmente revolucionaria: “Actúa: usa la cabeza”, reedúcate en raciocinio. Traduce la neolengua, qué son las privatizaciones de verdad, quiénes son delicuentes, quiénes violentos, exige que te den “los campos de fútbol” de las magnitudes económicas, házte tu propia tabla de “hectáreas” para cotejar magnitudes. No te dejes engañar, ni acobardar.

Este es el texto más largo que jamás haya publicado en el blog. Y sin embargo apenas resulta un pálido y desigual esbozo del libro. Cuesta 9.50 euros a pesar de sus 260 páginas, 4,74 en versión digital. Para llenarte de información, ideas, espíritu crítico y ganas de aventar la sumisión lo hemos escrito. «Somos el 99% de la población. Comprométete contigo y con los demás. Si, pese a todo, no has reaccionado, despierta. Si ya lo has hecho, actúa. Más. Con eficacia».

Este viernes 13 lo presentamos varios coautores en Barcelona. En Madrid será el 7 de Mayo probablemente.

Añorando el 1.900

Me descubro desde hace un tiempo mirando con envidia las series “de época”. Les veo moverse en amplitud de espacios, sin la masificación que padecemos ahora capaz de amargar el más apetecible de los disfrutes. Viajar en tren, con calma, haciendo amistades entre los pasajeros. Despedirse previamente de familiares y amigos diciendo: “ya te escribiré”. Oh, eso es una maravilla, nada de agobios con el teléfono, los emails, la disponibilidad absoluta y los requerimientos acuciantes. Sin televisión, sin radio… con libros, con música. Con charlas ante una taza de café, muchas veces en un precioso jardín. Sin ruido.

Cierto que la ficción sobre aquellos tiempos nos presenta esa vida placentera para las clases adineradas, había grandes desequilibrios sociales. Pero al fin y al cabo estamos regresando exactamente a eso, sin ninguna de sus ventajas aparentemente.

Leo que en 1912, hace exactamente un siglo, salió una marcha de sufragistas en Nueva York. El 6 de Mayo fue. Los juegos olímpicos se celebraron en Suecia. Escribían Kafka, Antonio Machado o George Bernad Shaw. Lenz hacía estudios sobre genética y Rutherford andaba descubriendo el núcleo del átomo. En noviembre un anarquista se cargó a otro presidente progresista español: José Canalejas. Un intelectual sólido en sus ratos libres.

La Belle Epoque fue una época de progreso. Tras un período tranquilo sin liarse a tiros, Europa vivió un período muy fructífero que favoreció los avances científicos, técnicos, sociales y económicos. El capitalismo de entonces mermó los privilegios de la aristocracia. La producción en serie que propiciaría el bueno de Henry Ford lanzando el Ford T, extendió el disfrute de algunos bienes, de hecho él pensaba que hacía un coche para que lo compraran sus empleados. Buena la armó.

Ambiciosos y optimistas, alumbraron el positivismo (defendiendo la ciencia) y el cientifismo (que proclama que la ciencia lo explica todo). En España se animaban a ahuecar la caspa a ver si se deshacían de ella los regeneracionistas. Y no me negaréis que un tiempo marcado en el arte por el Expresionismo y el Art Decó no merece la pena.

Seguro que no fue un tiempo ideal, pero imagino a nuestros ancestros plagados de ilusiones. Menos en España donde los involucionistas de siempre andarían viendo cómo cortaban las alas de todo lo que se moviera. Lo cierto es que no pintaban mal aquellos tiempos como punto de partida hacia algo mejor. Recuerdo haber visto un documental norteamericano estupendo donde hablaban de que poco después la mujer empezó a representar en el cine una heroína que unía a la belleza, la inteligencia y la rebeldía. La Gran Depresión (debida también a los excesos del capitalismo) cortó en seco ese camino. Es decir, que aquellas primeras puntadas del Siglo XX realmente torcieron la dirección emprendida. Y sin embargo fue ese siglo el de los grandes descubrimientos. No sé hasta qué punto de… el progreso. Creo que sí, que también, pero derivando la senda hasta el caos actual.

Porque… ¿Qué está pasando entonces con el Siglo XXI? El gran fiasco, acabo de leer. Regresamos en los derechos sociales al despido libre, la arbitrariedad de sueldos y horarios. Los enormes desequilibrios sociales. La sanidad y la educación vuelven a ser, a grandes zancadas, solo para los ricos. Para aquellos que se despedían diciendo “ya te escribiré” en los andenes de un tren que caminaba con parsimonia permitiendo contemplar el paisaje y los propios pensamientos. 

Me sorprendo a mí misma añorando aquel tiempo que no viví. ¿Decadente? ¿Hay algo más decadente que la civilización actual? Siempre he amado el progreso, no miro atrás para lamerme las heridas, quizás para afianzar algún pie inestable, pero creo que esto no era lo lógico en un camino hacia delante. La masificación, la prisa, el control, el consumismo insaciable, los grandes espectáculos de multitudes muy multitudinarias. El abandono de la razón por creencias y supersticiones de una gran parte de la sociedad desorientada. El ruido, el inmenso ruido que tapa todos los sonidos, incluso -de no estar atentos- los interiores. La desinformación por saturación. Pincho una web y aparece cargado de chirriantes mensajes que encima no me cuentan la verdad, o no toda la verdad. Y así los hay a millones. La ilusión de hace un siglo, las apuestas por la ciencia y el conocimiento ¿dónde están?

Haber llegado a la edad madura viendo el apogeo del Jazz, en un club neoyorquino, con un maligno cigarrillo que no sé si hace tanto daño como la sinrazón. Por cierto, lo haré pronto, pero permitidme que me conceda el pequeño lujo de decir: “ya os escribiré”.

¿Viva Las Vegas?

Mi queridísimo amigo José Antonio Rodríguez lleva ya casi 5 años dando su vuelta al mundo (os he hablado a veces de ello). Menos mal que llama y viene a España de vez en cuando. En algunos tramos le acompaña otra buena amiga: Rosa María Calaf. Ambos saben que el mundo es ancho, largo y profundo.

Impresionado está aún JA de la visita a Las Vegas, ese complejo artificial que nuestros próceres en Madrid y Barcelona nos quieren trasplantar. La capital del Estado norteamericano de Nevada es Carson City, pero solo cuenta con 60.000 habitantes. Lo que de verdad atrae de allí es Las Vegas (1.800.000 h.). A partir de aquí, copio y entresaco de la crónica de José Antonio.

Foto: José Antonio Rodríguez

En el 2010 recibió cerca de 37 millones y medio de visitantes. La ciudad ha experimentado grandes transformaciones desde que se construyó el primer hotel casino. (…) Lo primero fue el juego, prohibido en muchos estados y permitido en Nevada a partir de 1931. Luego se añadieron atracciones musicales. Cantantes, magia, humoristas. Elvis Presley, Frank Sinatra, Tom Jones, Paul Anka, Bobby Darin… Pero había que crecer, se necesitaba algo más. Tenía que ser un lugar a donde pudiera venir todo el mundo, niños inclusive. A partir de los noventa se desarrolló otra zona, los mega complejos del entretenimiento, que es el corazón actual de la nueva Las Vegas. Los neones fueron sustituidos por otros medios de iluminación, focos, LEDs, pantallas… Cuando anochece todo cobra una nueva dimensión. Allí en la lejanía una pirámide de cristal de 110 metros de altura de la que se proyecta el haz de luz más potente del mundo, visible por los astronautas. Delante la Esfinge, mayor que la de Gizeh, más cerca la Estatua de la Libertad, una réplica de la Fontana de Trevi, un barco pirata, en el París-Las Vegas una recreación de la capital francesa con la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo y el Louvre. Otra de las últimas incorporaciones es el Venetian con réplicas del Palacio Ducal, el Puente de los Suspiros, la Torre del Campanario y la Plaza de San Marcos. No quiero convertirme en un folleto turístico de Las Vegas, simplemente intento reflejar lo que he visto. También están las fotos que ayudarán a comprender lo que explico.

Foto: José Antonio Rodríguez

El juego sigue atrayendo a gran número de visitantes. Miles de máquinas tragaperras que no logro comprender cómo funcionan. He perdido 1 dólar. Ha desaparecido el atractivo sonido que producían las monedas al caer en la bandeja cuando se ganaba un premio. Ahora es todo digital. Números que cambian cuando pulsas un botón. Siempre has de pasar por las inmensas salas de juego, con todas las opciones. En el momento que entras en uno de esos centros desparece la luz natural. Recorres las amplias galerías comerciales donde encuentras las mismas tiendas que en Singapur, Hong Kong, París, Londres… Llegas a la zona de teatros donde se ofrecen normalmente dos representaciones diarias de los diferentes espectáculos. Aclaro. No es que haya una zona de teatros en Las Vegas. En cada hotel-casino-galería comercial se ofrecen varios shows. Una pasada. Más datos, perdonad. Sin ellos es imposible comprender por qué es la capital del ocio. 33 espectáculos, de los que siete son del Circo del Sol. En uno de ellos, “O”, intervienen 85 acróbatas. Además se ofrecen 9 actuaciones de magos, 16 obras para adultos, 11 actuaciones de cantantes, entre ellos Celine Dion, Cher, Elton John y Rod Stewart, 16 comedias o monólogos de humoristas, 11 homenajes a grandes interpretes de la canción a cargo de imitadores, 3 hipnotizadores y siete obras a las cuatro de la tarde. Brutal. ¿Cuánto tiempo aguantaría uno solo de esos espectáculos en Barcelona, por ejemplo? 106 opciones con unos precios que oscilan entre 30 y 180 $. Nosotros hemos encontrado entradas para “Love”, del Circo del Sol. Canciones de los Beatles con una puesta en escena impactante. El público se entrega desde el principio con “Get Back”. Ocurren simultáneamente tantas acciones sobre el escenario que es difícil seguirlas todas. 2.000 localidades en un gran anfiteatro. Dos representaciones diarias, cinco días a la semana.

Foto: José Antonio Rodríguez

En el Paris-Las Vegas y en el Venetian han alcanzado un nivel superior. Han recreado barrios de Paris o Venecia con una iluminación igual a un anochecer. Es perfecto. Como en el “Show de Truman”, si miras hacia arriba ves un cielo azul, con algunas nubes, en el momento en que el sol se retira. Es igual que sean las diez de la mañana que de la noche. La misma luz, la misma temperatura. Una plaza, faroles encendidos, árboles, terrazas de bares, tiendas, restaurantes… En el Venetian aún más. En el segundo piso, bajo el mismo cielo azul con nubes, han reproducido canales venecianos con góndolas en las que se puede navegar, pasando por debajo de un puente, mientras el gondolero canta canciones napolitanas. Ese hotel es el segundo mayor del mundo con 7.117 habitaciones. ¿Para qué viajar a esos países decadentes y peligrosos de ultramar? Los diferentes centros temáticos suplen esa tentación. Se han representado Europa, Venecia, El Carnaval, Asia, Finales del siglo XIX en San Francisco, Paris, Hollywood, El Trópico, Antiguo Egipto, Camelot y el Medioevo, Nueva York, Montecarlo, Italia, Imperio Romano, Polinesia, Caribe y piratas…

En determinadas horas hay espectáculos gratuitos. Gran desplazamiento de gente por las aceras y pasos superiores para llegar a tiempo de ver la erupción de un volcán con explosiones que se repite cada hora o esperar frente al gran lago del Bellagio para presenciar el juego de agua, luces y música que cambia cada media hora o buscar un buen sitio para contemplar el sensual baile de las sirenas sobre el barco de los piratas. Todo gratis. Comida barata. Venden unos cupones con los que se puede comer sin límite en determinados bufés de los hoteles. Una locura. Colas interminables. En las aceras, hombres anuncio y extraños personajes, algunos mimos y otros disfrazados en busca de una propina. También es posible alquilar por horas coches exclusivos: Ferrari, Corvette, Porsche…

Hemos caminado arriba y abajo, a derecha e izquierda por ese tramo de Las Vegas Boulevard que es de tres kilómetros y medio, como de la plaza Francesc Macià a la de las Glorias, en Barcelona. ¿Podéis imaginarlo?

Foto: J.A. Rodríguez

Cuenta más cosas, claro, enlazo la página. Hay más fotos también. La sensación de irrealidad es difícilmente comunicable si no se vive. La misma temperatura y luz todo el día. Decorados en lugar de realidad. Un símbolo de esta sociedad enferma.

José Antonio Rodríguez y a veces Rosa María Calaf, como muchos otros viajeros por el mundo, nos abren ventanas sin embargo, las derriban quizás para que entre el aire todo. Las Vegas es un punto encorsetado en el largo camino que pasa por los cinco continentes. Hay otra forma de vivir. De huir, quizás. A ratos o permanentemente. Solo sé que cuando hablo con JA, las miserias cotidianas se desvanecen y parece un proyecto posible desatar las raíces que nos atan al terruño y, en efecto, ¿dilapidar? una parte para viajar hasta el Gran Canal de la Venecia real, sentarse en una terraza, y meditar cuál va a ser el futuro personal a partir de ese momento. Sin prisas. Las sábanas de los fantasmas caen así al suelo mostrando su vacío.

Escenas eternas

Esta tierra es mía de Jean Renoir (1943)

Sostiene Pereira sobre el libro de Antonio Tabucchi (1994)