El Sol y las tinieblas

Varios artículos alertan sobre la existencia de una ingente cantidad de la temible “materia oscura” en el interior del Sol. A esa conclusión ha llegado un equipo de científicos de la Royal Holloway University de Londres. La consecuencia fundamental sería un enfriamiento del núcleo. Este cambio de temperatura afectaría al número de neutrinos residuales de las reacciones nucleares del interior del Sol.

Con los estudios actuales se cree que el Sol (alimento esencial para la vida en el planeta Tierra, toda la vida) está casi en la mitad de su evolución: se formó hace 4.650 millones de años y tiene combustible para 5.000 millones más.

Entretanto, los investigadores sospechan que el 80% del Universo esta formado por “materia oscura”. Que sería un concepto hipotético de composición desconocida. Así de alentador. La conocen por su comportamiento y efectos. No emite o refleja suficiente radiación electromagnética para ser observada directamente con los medios técnicos actuales pero se sabe afecta a la gravitación de los cuerpos celestes, estrellas, planetas, galaxias completas, y a una cosa que llaman nada menos que Anisotropía, y que parece definirse en la Wikipedia como:

“La anisotropía (opuesta de isotropía) es la propiedad general de la materia según la cual determinadas propiedades físicas: elasticidad, temperatura, conductividad, velocidad de propagación de la luz, etc. varían según la dirección en que son examinadas. Algo anisótropo podrá presentar diferentes características según la dirección”. ¿Ser o no ser según el cristal con que se mira?

El tan ignorado LHC, el gran acelerador europeo de partículas, planea experimentos que ayudan a aclarar este confuso panorama. Mejor siempre saber a qué atenernos.

 Estas magnitudes de la ciencia me rebasan, pero me he quedado pensando que el abrasador Sol de mis tormentos (en verano) está podridito por dentro. Aclaran los científicos que no confundamos los legos “materia oscura” con “energía oscura”, concepto igual de hipotético, pero con carga aún más negativa. Sea como sea, por todas partes surge la confrontación entre el “Bien” y el “Mal”, la luz y las tinieblas, la perenne lucha entre fuerzas opuestas. Y no sé. Quema el sol pero nutre, luce cegador a pesar de la negrura de su corazón. Bajo el manto de su influjo, el blanco y el negro, bondades y altruismos, libran similar batalla. Y aún más: existe el gris, y todos los colores. Y una completa gama de actitudes. Y, sin embargo, por encima de todo el Sol luce potente y vivificador. Un poco en exceso a veces, diría yo.

Propuestas de temas a redactores jefes

Dado el habitual vistazo diario a los medios, compruebo que apenas me cuentan lo que quiero saber y, más aún, lo que pienso interesaría a la sociedad por cómo le afecta. Así que voy a hacer unas propuestas –gratuitamente-, dado además que en verano las redacciones están faltas de personal.

  • Por qué no se hace un test a “los mercados” para satisfacer a la sociedad. Leo que están casi justo en lo contrario: un test a los bancos para tranquilizar a “los mercados”. Consecuencias para la ciudadanía del equilibrio de fuerzas económicas y políticas en el momento actual. En la página de ATTAC, por ejemplo, disponen de cualificadas y abundantes fuentes. Imprescindible ir concertando cita con los principales líderes políticos, sobre todo algún representante del gobierno, para entrevista directa, de aquellas antiguallas en las que se hacían y se respondían preguntas. 

En general, esta mecánica de trabajo sirve para el resto de los temas (investigación, fuentes, entrevistas).

  • ¿Quiénes son “los mercados”? nombres, apellidos, actividad, cuentas contables, pago de impuestos.
  • Radiografía de la corrupción en España. Monto total de lo robado a los ciudadanos. Situación procesal de los implicados. Antecedentes (qué fue de los condenados y de la devolución de su rapiña). Causas y avance de soluciones.
  • Congelación o rebaja de sueldos decretada por el gobierno del PSOE. El PP pide restringir el derecho de huelga. Breve historia de la conquista de los derechos laborales y sociales de los ciudadanos.
  • Privatizan el espacio aéreo. Privatizan sanidad, educación, servicios básicos. Análisis comparativo de lo que ha supuesto a distintos países el expolio privado de prestaciones básicas. París renacionalizó el agua hace un par de años por el grave deterioro sufrido con la privatización.
  • Mapa del aumento de la brecha social (más ricos y más pobres) en el mundo. Atención preferente a los países emergentes. Por ejemplo, el alabado milagro brasileño.
  • No prescindamos del sexo para captar audiencia, no. Pero preguntémonos qué educación sexual se está dando en España. Diferentes estudios hablan de que sigue siendo tema tabú tanto en colegios públicos como privados. En este clima, la involución gana terreno ¿es así? ¿Por qué? Consecuencias.
  • Ampliación y profundación de esta noticia científica, social por su repercusión y alcance: Identificado un gen ‘puente’ entre el Alzheimer y el envejecimiento.
  • Y, simplemente, a modo de sugerencia, y para que disfrutéis los lectores de este blog con una orientación crítica a la literatura oficial que se sirve en Epaña: esto. Es opinión, pero a mí me resulta refrescante.

Tengo muchos más temas a proponer. Por hoy es suficiente.  Queda uno fundamental que precisa preparación y tiempo:

  • Entrevista con José Luís Rodríguez Zapatero a cargo de un grupo de periodistas independientes, en la que -sin retricciones- responda a preguntas básicas. Por ejemplo ¿Por qué «los mercados» ordenan acciones de gobierno a los políticos? ¿Y por qué los gobiernos las obedecen?

La piel

En algunas universidades norteamericanas, en escuelas de teatro también, se realizaba hace años –no sé ahora- un curioso experimento: los miembros de un grupo anotaban las personas con las que sentían afinidad, las que no, y aquellas que les resultaban indiferentes. Los resultados se exponían en una sesión pública. Comprobaron que con más frecuencia de la que se cree la atracción o el rechazo no son mutuos, personas a quienes “caes bien”, no te gustan, o -lo que es mucho peor- viceversa. Imagino que la prueba trataba de ahondar en el conocimiento humano y en el de nosotros mismos.

En la era de Internet, asistimos a lo que se ha llamado “desvirtualización”. Tratas a una persona por escrito y luego la conoces físicamente. Y ahí es donde llega la hora de la verdad. Al margen de armonías intelectuales, la clave está… en la piel. Las pieles emiten en distintas longitudes de onda y no todas sintonizan.

Son dos metros cuadrados ni más ni menos. Su espesor máximo 4 mm. está en el talón, y el mínimo en los párpados 0,5 mm, quizás por eso somos mucho más vulnerables a las miradas, hasta con los ojos cerrados. No es una apreciación personal: la piel está considerada como un sistema de comunicación con el entorno. Tras ella todas las terminaciones nerviosas, el complejo mundo que nos hace sentir.

Me contaron que, en un hospital de Madrid –supongo que antes de su frío y aséptico paso por la privatización- figuraba en la pared un sugestivo cartel: «8 abrazos al día te hacen crecer, 4 te mantienen, y por debajo, menguas«. Pensé que la mayor parte de los días no crezco y demasiados ni me mantengo. Soy una mujer alta, preciso más alimento. No quisiera menguar. Y eso que mi caso no es tan grave como el de otros más bajitos, que sin abrazos pueden llegar a desaparecer.

Más aún, contaban que los nazis, inventores de nuevas torturas, idearon separar a los niños de sus madres o de cualquier ser humano y dejarlos en sus cunas sin que nadie les tocara. Morían. O se detenía su desarrollo. Los ancianos que viven solos y antes tuvieron familia, también se consumen antes. Necesitamos la caricia de otra piel para vivir. Necesitamos abrazos para mantenernos o crecer, para desbordarnos y arrasar el mundo de vida.

Empiezo a distinguir quién al tocarme erizaría mi piel en rechazo, y a quién enervaría mi roce. Con quienes la relación fluye sin barreras. Es decir, ya no precisaría completamente el experimento norteamericano. También he llegado a la conclusión de que en el cuerpo casi todo lo rige el cerebro. La piel responde por tanto en gran medida a consonancias intelectuales, dejando un hueco al misterio de comportamientos inexplicables. Pero sí sé que hay gente que me crispa, incluso oliendo su piel tras una pantalla, y personas en las que la atracción resulta natural y fluida. Lo que dudo aún, en parte, es si sería mutuo, volviendo al estudio que refería.

Años y decepciones suelen calmar el hambre de la piel -quizás por eso se seca y se arruga-, porque sí, la piel es uno de nuestros más voraces componentes. Escuchar por los poros de la epidermis las palabras de los afectos y hablarles con el franco roce de las manos. Sentir abrazos que alimenten. Y darlos para multiplicar la propia fuerza con la del otro. Lo que sí parece seguro es que en primavera y verano la piel se despierta y apenas pregunta razones en su búsqueda de nutrientes para vivir. Ahítos de técnica y progreso, todavía no hemos desvelado por completo -o casi nada- los enigmas de las relaciones humanas. Pero no estaría de más experimentar la utopía de una piel domesticada por la buena voluntad.

El sueño español

 George Carlin fue un humorista norteamericano que murió va a hacer ahora 2 años, a los 72, después de haber dejado páginas memorables en sus monólogos y en sus cinco libros.

 Él habla de «El sueño americano», pero creo que intuía que gran parte del mundo -si no todo- tiene sus propios penes de colores. El sueño español lo pinta de rojo y gualda. Y el europeo, azul con estrellitas blancas.

Gracias, Víctor, por recordarnos esta pieza antológica. Pongo todas las etiquetas disponibles, porque a todas afecta.

Cenizas

Primero se les hunde económicamente el país. Con ayuda de una política ultraliberal, por supuesto. Su dinero no vale nada fuera de Islandia. Y luego el Eyjafjallajokull entra tímidamente en erupción –los expertos aseguran que el registro es mínimo- e inunda de cenizas Europa. Llevaba 200 años tranquilo pero los volcanes son muy suyos y erupcionan cuando les place. Y buenos están los ánimos en su tierra como para no verse afectado. Te irritas tú, y el vecino, y otra señora que pasa por la calle, y toda la ciudad, y la otra, y la otra –no muchas más que son 300.000 habitantes- haces bilis y lava, y la tierra termina por mostrarse solidaria.

He buscado como se pronuncia el hoy famoso volcán. En la BBC inglesa y en otras televisiones se atreven con el nombre. Aquí no. En mis comienzos como presentadora, en Bilbao, me enseñaron un truco estupendo (entonces esas cosas se cuidaban): separar las sílabas y leer cada una sin pararse hasta terminar la palabra. Veamos: Eyjaf-jalla-jokull. Es fácil ¿no? Evidentemente, el islandés tendrá sus reglas fonéticas, y probablemente –por la zona- sus jotas serán íes, pero está permitido españolizar los nombres. O preguntar en la embajada de Islandia por las jotas, por ejemplo.

El caso es que el volcán islandés ha paralizado el tráfico aéreo de Europa y no sabemos por cuánto tiempo. Las noticias volitivas fijan plazos cortos, por aquello de que se pierden 1.500 millones de euros diarios. Pero algunos especialistas hablan de 3 ó 4 semanas. Y siempre que no se contagie el volcán realmente grande de Islandia, el Kratla , y, no es por asustar, pero el país dispone de 12 volcanes más. En una extensión de poco más de 100.000 Km2. Poco mayor que Andalucía.

KLM y Lufthansa han realizado vuelos de prueba, sin pasajeros, y han concluido que no han vuelto dañados, y se apresuran a reestablecer hoy mismo, parcialmente, sus operaciones. La ceniza puede bloquear los motores e incluso reavivarse en fuego –por algo se prohibió volar en esas condiciones-, pero, de haber un problema, serían daños colaterales.

No podemos seguir así. Perdiendo un dineral. Con Ángela Merkel o Cavaco Silva como almas en pena por esas carreteras, durante casi dos días. Dejando solito, sin representación de campanillas, al presidente polaco en su entierro, o a la reina de Dinamarca en su cumpleaños. Anuladas reuniones de alto nivel, con familias en la playa que no pueden regresar a casa. Una tragedia.

Ayer en twitter con @PaulaMoro_y @Hermanagilda estuvimos divagando sobre el paisaje que se abría si las cenizas duran mucho. ¡Habrá que volver a las diligencias!, o al menos a viajar en coche y en barco, siempre con calma. Con videoconferencias en los dispositivos tecnológicos, que ya es un avance. Para el que lo quiera. Los trenes –tan agradables-se saturarán, y son muy caros ¿por qué? Lo mejor es la diligencia.

Ahora bien, Lost (Perdidos), la serie que atrapa a media humanidad, acaba esta temporada, tras haberse perdido sus guionistas durante 4 al menos de las 6 que ha durado. Y la clave del desenlace está en un humo negro que quiere escapar de una isla para destruir el mundo. O lo del Eyjafjallajokull es un ardid publicitario de Hollywood –que el beneficio es el beneficio-, o en efecto llega el fin de una era que atempera la prisa, y modera otros humos (de soberbia y de codicia). Volver al carro y la digilencia, siquiera sea para evolucionar un poco mejor de lo que lo hemos hecho.

Actualización 19,00:

Ya van contando cómo se pronuncia bien:

«EYAFYADLA» y añadirle el «YOKUL» si se quiere decir ‘glaciar’ en islandés. «La ‘y’ española es similar a nuestra ‘j’. Y la ‘ll’ se pronuncia ‘dl’ o ‘tl’  (como nos decía islandesa en un comentario).

Fuera del mapa

Una de mis principales lagunas educacionales ha sido históricamente la geografía. Un día tendré que contar mi traumático paso por el colegio. El caso es que una señora de la alta sociedad de Zaragoza, nos daba esta asignatura al cupo de gratuitas del Sagrado Corazón, leyendo el libro con tono monocorde, sin levantar la vista, sin contestar una sola pregunta. No me enteré de nada. He tratado de solucionar el problema pisando la tierra, aviones y barcos que cruzan aire y océanos, pero sé que me fallan los cimientos. En otro día caótico de la realidad local y mundial, donde todo anda tan manga por hombro que hasta la sacrosanta policía francesa confunde bomberos con etarras, me ha fascinado un reportaje de El País que habla de mapas. Ampliemos miras hasta para entender pequeñas miserias.

«No solamente es fácil mentir con mapas; es esencial», señala el experto estadounidense Mark Monmonier en su libro Cómo mentir con mapas (How to lie with maps, 1996), donde revisa cómo los mapas han servido históricamente para hacer propaganda», dice el artículo. En él se nos dan los antecedentes cartográficos de quienes han tratado de dibujar el mundo en el que nos movemos, con mejor o peor intención, y a menudo cometiendo graves errores, especialmente en el tamaño -no real- de los países que se quería destacar.

De lo que no cabe duda es que durante siglos y, concretamente en 1988 que se hizo un estudio serio, el centro del mundo era Europa, y así lo dibujaban niños de cualquier origen. La apasionante historia de la tierra se remonta a aquella Pangea primitiva, el supercontinente formado por la unión de todos los continentes actuales que se cree que existió durante las eras Paleozoica y Mesozoica, antes de que los separaran en su configuración actual los movimientos de las placas tectónicas. Si uno lo mira bien, los continentes encajan como un puzle.

El mapa se extienden en una esfera desde luego, pero nuestra mente –al menos la mía- lo ve plano. Así, Europa está en el centro, América nos queda a la izquierda -con la inmensa separación del Atlántico-, África se encuentra en el Sur, a Oceanía ni la contamos, y a la derecha tenemos Asia. Tan a la derecha, que produce un shock contemplar los mapas estadounidenses, que, por supuesto, sitúan a su país en el centro del orbe, y pegado al continente asiático que parece haber dado un monstruoso salto en su ubicación. No si lo pensamos. Sabemos de las expediciones soviéticas a Alaska –que les quedaba al lado-, si, pero yo al menos no lo había interiorizado. Ver el mundo desde ojos norteamericanos todavía no me encaja.

El problema que nos cuenta el brillante artículo de Álvaro de Cózar, es que Europa se borra del mapa. Y lo hace por la importancia estratégica de países emergentes, sobre todo de China que a punto está también de desplazar a EEUU. Y por su propia desidia. “Un mapa no es más que una mirada, trazada históricamente con una carga ideológica, a veces inocente, que suele generar controversia. Mientras el mapa del poder real en el mundo está cambiando radicalmente, desplazando a Europa cada vez más al oeste y colocando en el centro a Estados Unidos y China, las viejas polémicas sobre el eurocentrismo siguen vivas”. Sí, Europa se muere víctima de su vanidad y anquilosamiento. Y estar en el mapa cuenta, porque de su lugar dependen muchas otras variables.

Temo el mundo que sitúe en su centro a China, con su desprecio de los derechos humanos todos, desde laborales a cívicos, incluso biológicos. A ese sistema chino que miran relamiéndose los autores del golpe de Estado económico que dominan nuestra sociedad. En un reportaje para el que pedí entrevistas a la corresponsalía, un director de empresa afirmaba que el coste laboral, la nómina, era inapreciable en la cuenta de resultados, que sólo representaba el 1% del gasto. Carlos Berzosa, rector de la Complutense y miembro del Consejo Científico de ATTAC España, se pregunta si se producirá un giro social en China, si será una vez más la sociedad desactivada en todo el mundo quién cambie la situación. Es interesante. Pero todo está en el aire.

Decía Pessoa que «la gramática es la gente«, la geografía también. Somos motor y receptor en el mundo que nos mueven otros. Los bomberos, los etarras, el inefable paleto Rajoy, el periodismo ¿cuentan en la mirada global? El periodismo sí. El que cubre desde la caja del supermercado y la hipoteca bancaria a la Red que nos une o la elevación del juicio sobre el mapamundi con tierras y mares pobladas de seres humanos que laten y viven todos los días. O eso creo. A veces. Pisamos una tierra que parece sólida pero se está desplazando en realidad al albur de intereses que nos sobrepasan. No está de más, al menos saberlo. ¿O no?

Actualización:

Mientras escribía esto llega un comentario de Joan al post anterior con un poema de Pedro Casaldáliga:

«Esta es la tierra nuestra:

¡la libertad,

humanos!

Esta es la tierra nuestra:

¡la de todos,

hermanos!

La Tierra de los Hombres

que caminan por ella

a pie desnudo y pobre».

Confluyen las deducciones. Aunque, junto a la libertad, añadiría: justicia y equidad.

Entre los Neandertales y el ruido

He apagado el insistente ruido que suena entremezclado y chirriante, en el que se reiteran sonidos como zapatero, rajoy, debate, economía y varias otras agrandadas según la ideología que marca al medio que las emite. Gritan las letras en el ordenador en similar onda. Y casi sólo llama mi atención el artículo sobre los neandertales en la excelente sección de ciencia en Público.

Lo creeréis o no pero me han interesado mucho estos homínidos toda mi vida. La evolución de especies sobre la tierra fue dejando muchas en el camino, hasta llegar a los homínidos que a su vez también fueron desapareciendo para dejar al mando al Homo Sapiens y sus descendientes: nosotros.

En prodigiosa tarea, las diferentes especies fueron aprendiendo a mantenerse en pie, a adquirir una visión frontal que facilitara su agudeza transformando incluso su morfología, a adaptarse al medio, a adquirir un comportamiento social, no solo para sobrevivir sino quizás para tratar de llevar una existencia placentera. Grandes proezas. Me fascina que la mayoría de los primates dispusieran de uñas planas en lugar de garras, porque eso prestó mayor sensibilidad a las yemas de sus dedos. Así, tocar cuanto les rodeaba, esencialmente a los otros, a sus crías, a sus compañeros sexuales, les enseñó probablemente a amar y cuidarse de los demás.

Pues bien, toda la vida menospreciando a los neandertales por toscos y obtusos -sobre todo en comparación con los cromagnones y en su día, sobre todo, con el Homo Sapiens-, y resulta que ahora sabemos que hablaban, se maquillaban, construyeron dormitorios separados de otras estancias, se llevaban restos de comida para tomar antes de dormir –lo que Público llama “tapas”-, realizaban oficios funerarios o enterraban a sus muertos con flores. Es decir, casi como actúan ahora muchos humanos, a excepción de comprar compulsivamente.

Ocurre que los neandertales desparecieron como poco hace 30.000 años, sin que nadie sepa por qué –se han esbozado distinta teorías-, pero lo que parece seguro es que su último reducto fue España. Me inquietaba que –aunque parece que no hubo cruce alguno con nuestra especie- el suelo patrio hubiera sido la última morada de unas bestias que habían aportado tan poco a la evolución a diferencia de otros colegas. Llegué a preguntarme qué restos de esa característica habían dejado en la imperecedera tierra que sigue dando frutos con los que alimentarnos.

Leo en Público también que The Guardian, el gran periódico inglés, llegó a publicar el mes pasado nada menos que un editorial pidiendo disculpas a los neandertales y no es ninguna broma. Porque también ellos habían usado la simbología neandertal para calificar a quienes consideraban retrógrados.

Conocer de la capacidad de los neandertales para organizarse, de su sensibilidad –con esas flores de despedida entristecida en la muerte- abre ciertas esperanzas. Igual hay que ahondar en el subsuelo para plantar lo que nos nutre.

Hace bien poco hablábamos aquí de que es la psicología humana y su forma de relacionarse con los otros casi lo único que no ha cambiado en la historia de la humanidad. Amamos y odiamos de la misma primitiva forma, para bien o para mal. Las piedras para lidiar afrentas o dominar al contrario han sido sustituidas por misiles y armas químicas, que supone precisamente una involución. Dudo incluso si no habremos perdido la sensación placentera del tacto, del gusto, del habla, aturdidos por tanto ruido, tanto ruido.

Dicen los investigadores que comemos lo mismo que nuestros antecesores obligados a un gran esfuerzo físico. El sedentarismo y la gula en consecuencia nos están matando. Nuestro lenguaje se acorta y empobrece, parecen hacerlo nuestras ideas y el afán por descubrir se limita a unos pocos que trabajan en ello para el resto que sestea. El ser humano se encorva de nuevo como muestra el difundido dibujo con el que ilustro este texto.

Inicio una huelga contra el ruido. Y dudo de si no será mejor volver a empezar desde una casa en paz y cómoda –aprovechando los avances de la civilización como muestra de inteligencia evolutiva-,  un barco en el mar, una parada en el desierto, para buscar el eslabón perdido del comportamiento humano. Hay esperanzas: la esencia neandertal aún debe andar bajo nuestros pies.

El salmón ya no remonta

“El salmón ya no remonta”, leo en este reportaje. Y me produce una cierta inquietud. Uno adquiere a lo largo de su vida extraños parientes con lazos más entrañables a veces que los de sangre. Y el salmón, en mi caso, se sitúa entre ellos. De hecho, he sido realmente consciente de esta cercanía al saber que está en peligro de extinción. Ha sido un titular de los que te salta ante los ojos.

Veamos, el salmón tiene la costumbre de nadar contra corriente, una agotadora tarea que, sin embargo, aborda con tesón. El 90% de los salmones patrios se encuentran en los ríos asturianos. De allí salen, aleteando por alta mar, para cruzar el Atlántico, llegar hasta Groenlandia y luego volver. Un viaje de envergadura. Antes, las dificultades se limitaban a los inconvenientes naturales que pudieran encontrar en tan largo periplo, ahora, la cosa se complica. El cambio climático ha aumentado la temperatura del agua, y no es lo mismo hacer ejercicio con fresquito que cociéndose, no conocemos el termostato de los peces pero podemos imaginar la situación. El ser humano ha añadido impedimentos: presas, turbinas y agentes contaminantes. Pase por sortear toboganes, sumideros y demás amenazas, pero poneos en la circunstancia del salmón: obligado a nadar sin descanso y ¡encima! medio envenenado por lo que ha ingerido. Poneos a bracear entre altas olas con gastroenteritis o similares.

Y falta lo peor: la pesca. Por si no tuviera poco, este animal es presa codiciada, no sólo como alimento, sino también como trofeo de los pescadores deportivos. El Gobierno de Asturias ha decidido que de Marzo a Mayo, va a imponer la “captura sin muerte”. Se le lanza la caña con el anzuelo, se apresa, fuera del agua nos hacemos la foto atestiguadora de la hazaña y luego devolvemos el ejemplar al agua. Parece que es práctica común en Europa, en la de más arriba. El gobierno de Asturias va a enseñar cómo desclavar el hierro para dañarle lo menos posible y que sobreviva en su vuelta a casa.

En fin ¡a ver quién nada así hasta Groenlandia! No es extraño que la población salmonera se esté diezmando. Son sabrosos y ricos en colesterol del bueno, del que equilibra la balanza, pero –aunque no de tanta calidad- también se producen en criaderos. Salmones sin ambiciones que no nadan contra corriente, ni cruzan el Atlántico –quizás porque ni se lo plantean-, y que, epsilones adoctrinados, se siguen unos a otros en manada gregaria.

El salmón ya no remonta, dice la inquietante noticia. Ésa era su principal característica. No sólo abrir caminos propios frente a la fuerza del agua. También “remontar”. Ser arrastrado por la dificultad pero saber superarla incluso para avanzar el doble. Solo que esa actividad continuada cansa. Puede llegar a agotar. Lo siento, colega pez, a ver quién puede más, pero maldita la gracia ¿eh?

I+D-€=0

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   De las más de 700 bitácoras adheridas a esta campaña, destaco -y es difícil elegir entre tanto bueno- esto de mi mesa cojea, que empieza así:

«La década de 2010 a 2020 es conocida como la Era Dorada de los científicos españoles, particularmente de los alquimistas, los grafólogos, los numerólogos y, en general, los capricornio.

En 2011, un español consigue el Premio Nobel de Física, lo que tiene una enorme repercusión mediática en La 2 un domingo de madrugada.

La noche del 31 de diciembre 2011, dos millones de españoles con la FP sin terminar se suicidan después de que Pedro Piqueras abra su telediario diciendo que, según el calendario maya, el mundo se acaba en dos horas. Lamentablemente, el mundo no se acaba y Telecinco lidera el mes.

En 2014, Iker Jiménez se convierte en Ministro de Ciencia e Innovación y declara que las antenas de los móviles dan cáncer porque lo ha leído en la Más Allá»….

 

El «yo creo» aplicado a la salud

   Ignorancia y superstición -suele desembocar la primera en la segunda-. Yo «creo» frente a la ciencia y la lógica. Incautos que juegan con su salud y su vida tomando botecitos del supermercado que bajan -les dicen- el colesterol o aumentan las defensas, sin acudir a un médico y diagnosticar y tratar su problema. En casa les he llamado siempre «votantes de Bush», lo encuentro muy gráfico. Y se puede extrapolar al país que queráis y a la materia que sea.

  Tras la hilaridad por el vídeo, acudamos a un experto que habla de las medicinas sin medicina. 

   Esto dice Robert L. Park, Departamento de Física, Universidad de Maryland:

Las llamadas terapias «alternativas», la mayoría derivadas de tradiciones de curación antiguas y supersticiones, han tenido una fuerte atracción para la gente que se siente dejada atrás por el explosivo crecimiento del conocimiento científico. Paradójicamente, sin embargo, su nostalgia por un tiempo cuando las cosas parecían más simples y más naturales está mezclado con respecto por el poder de la ciencia moderna (Tourney 1996). Quieren creer que las prácticas de curación «natural» pueden ser explicadas por la ciencia. Los proveedores de medicina alternativa han tenido que, entonces, invocar rápidamente los símbolos y lenguaje de la ciencia. No es sorprendente que los mecanismos propuestos para acreditar la supuesta eficacia de tales métodos como el toque terapéutico, la curación psíquica, y la homeopatía involucren serias malas interpretaciones de la física moderna.

  Y aquí lo desarrolla.