Cenizas

Primero se les hunde económicamente el país. Con ayuda de una política ultraliberal, por supuesto. Su dinero no vale nada fuera de Islandia. Y luego el Eyjafjallajokull entra tímidamente en erupción –los expertos aseguran que el registro es mínimo- e inunda de cenizas Europa. Llevaba 200 años tranquilo pero los volcanes son muy suyos y erupcionan cuando les place. Y buenos están los ánimos en su tierra como para no verse afectado. Te irritas tú, y el vecino, y otra señora que pasa por la calle, y toda la ciudad, y la otra, y la otra –no muchas más que son 300.000 habitantes- haces bilis y lava, y la tierra termina por mostrarse solidaria.

He buscado como se pronuncia el hoy famoso volcán. En la BBC inglesa y en otras televisiones se atreven con el nombre. Aquí no. En mis comienzos como presentadora, en Bilbao, me enseñaron un truco estupendo (entonces esas cosas se cuidaban): separar las sílabas y leer cada una sin pararse hasta terminar la palabra. Veamos: Eyjaf-jalla-jokull. Es fácil ¿no? Evidentemente, el islandés tendrá sus reglas fonéticas, y probablemente –por la zona- sus jotas serán íes, pero está permitido españolizar los nombres. O preguntar en la embajada de Islandia por las jotas, por ejemplo.

El caso es que el volcán islandés ha paralizado el tráfico aéreo de Europa y no sabemos por cuánto tiempo. Las noticias volitivas fijan plazos cortos, por aquello de que se pierden 1.500 millones de euros diarios. Pero algunos especialistas hablan de 3 ó 4 semanas. Y siempre que no se contagie el volcán realmente grande de Islandia, el Kratla , y, no es por asustar, pero el país dispone de 12 volcanes más. En una extensión de poco más de 100.000 Km2. Poco mayor que Andalucía.

KLM y Lufthansa han realizado vuelos de prueba, sin pasajeros, y han concluido que no han vuelto dañados, y se apresuran a reestablecer hoy mismo, parcialmente, sus operaciones. La ceniza puede bloquear los motores e incluso reavivarse en fuego –por algo se prohibió volar en esas condiciones-, pero, de haber un problema, serían daños colaterales.

No podemos seguir así. Perdiendo un dineral. Con Ángela Merkel o Cavaco Silva como almas en pena por esas carreteras, durante casi dos días. Dejando solito, sin representación de campanillas, al presidente polaco en su entierro, o a la reina de Dinamarca en su cumpleaños. Anuladas reuniones de alto nivel, con familias en la playa que no pueden regresar a casa. Una tragedia.

Ayer en twitter con @PaulaMoro_y @Hermanagilda estuvimos divagando sobre el paisaje que se abría si las cenizas duran mucho. ¡Habrá que volver a las diligencias!, o al menos a viajar en coche y en barco, siempre con calma. Con videoconferencias en los dispositivos tecnológicos, que ya es un avance. Para el que lo quiera. Los trenes –tan agradables-se saturarán, y son muy caros ¿por qué? Lo mejor es la diligencia.

Ahora bien, Lost (Perdidos), la serie que atrapa a media humanidad, acaba esta temporada, tras haberse perdido sus guionistas durante 4 al menos de las 6 que ha durado. Y la clave del desenlace está en un humo negro que quiere escapar de una isla para destruir el mundo. O lo del Eyjafjallajokull es un ardid publicitario de Hollywood –que el beneficio es el beneficio-, o en efecto llega el fin de una era que atempera la prisa, y modera otros humos (de soberbia y de codicia). Volver al carro y la digilencia, siquiera sea para evolucionar un poco mejor de lo que lo hemos hecho.

Actualización 19,00:

Ya van contando cómo se pronuncia bien:

“EYAFYADLA” y añadirle el “YOKUL” si se quiere decir ‘glaciar’ en islandés. “La ‘y’ española es similar a nuestra ‘j’. Y la ‘ll’ se pronuncia ‘dl’ o ‘tl’  (como nos decía islandesa en un comentario).

A %d blogueros les gusta esto: