Sí hay periodistas

Un poco más de impunidad. El periodismo podría atajarla, pero padece -y sufre- del mismo mal. Informar tiene riesgos.

Lo cuenta mimesacojea:

 «El 27 de octubre de 2008, el Aeropuerto de Ciudad Real debía iniciar su actividad. No lo hizo porque el Ministerio de Fomento y el de Medio Ambiente se lo impidieron, alegando que no cumplía casi ninguna normativa (faltaban, entre otras muchas cosas, la solicitud y autorización de los vertidos, la finalización de las obras de saneamiento y el plan de aislamiento acústico de las viviendas afectadas). Esto resultaba ciertamente extraño, ya que una Comisión de Seguimiento organizada por el DIA (Declaración de Impacto Ambiental) había dado el visto bueno previamente a la apertura del aeropuerto. 
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Ese periodista se llama Carlos Otto-Reuss, y el mismo 27 de octubre publicaba en su blog personal un artículo criticando las opacas prácticas empresariales llevadas a cabo por Juan Antonio León Triviño, constructor y presidente del Aeropuerto de Ciudad Real, y por Domingo Díaz de Mera, constructor y copropietario de varios medios de comunicación, entre ellos, el periódico El Día de Ciudad Real. El mismo periódico donde trabajaba Carlos.

Ya te imaginarás cómo sigue la historia. 24 horas después de publicar el artículo en su blog, Carlos fue despedido de El Día de Ciudad Real. Acudió a un abogado y demandó al diario por despido improcedente. Y ahí empezó su lucha contra el imperio de Domingo Díaz de Mera, que continúa aún hoy ante la más absoluta indiferencia mediática».

Ahora acaba de perder la demanda por despido improcedente. Y se enfrenta a tres por injurias. Puesta en contacto con él, veo que, sin prácticamente trabajo remunerado ahora, colabora y organiza proyectos interesantes e innovadores para su comunidad, para la información de Ciudad Real. Pero de eso no se vive, más que en espíritu. Y no sería bueno para el periodismo con mayúsculas que lo perdiera.

Para leer más.

El aeropuerto entró finalmente en funcionamiento. Es el primero de capital privado, pero lo ha participado la Caja de Castilla-La Mancha. Opera con Air Berlin. Publicita que registró 8.000 pasajeros en Agosto. Y amenaza quiebra.

¿Qué será del caso Gürtel?

Esperanza Aguirre acaba de realizar una jugada maestra. La Presidenta de la Comunidad de Madrid ha obligado a dimitir del Grupo Popular de la Asamblea a los 3 diputados imputados en el caso Gürtel: Alberto López Viejo, Benjamín Martín Vasco y Alfonso Bosch. Pero no dejan su acta, se integran en el Grupo Mixto. De esta forma, siguen siendo tanto diputados como aforados, y el caso se mantiene en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Aguirre pasa a ser la única dirigente popular que toma medidas contundentes respecto a la trama de corrupción, dado que también fueron apartados de sus cargos implicados de diversos ayuntamientos. De nuevo marca las diferencias con la inactividad de Mariano Rajoy. Y ya se alaba su actuación.

No importa que el Gobierno de Madrid «troceará» 358 contratos que, según el sumario, otorgó el Gobierno de Madrid a empresas relacionadas con la trama entre los años 2004 y 2008, cuyo importe superaba los tres millones de euros de dinero público, y que la Comunidad considera perfectamente legales. O que nombrara a Martín Vasco, este mismo año, presidente de la Comisión que, supuestamente, investigó el espionaje a miembros del PP de Madrid y que terminaría cerrándose sin encontrar signos de tal práctica, pese a las pruebas físicas existentes. Si algo posee Esperanza Aguirre es habilidad política. Sólo tiene un problema que frene sus aspiraciones: su feudo lo tiene en Madrid, los barones regionales recelan de ella, como quedó demostrado en la solapada crisis desatada tras las elecciones generales. Más aún, varios van a muerte contra Aguirre, aunque alguno de ellos, como Camps, no atraviese, precisamente, sus mejores momentos. De ahí también la dependencia de Rajoy del líder valenciano. Y del gallego.

De cualquier forma, faltan como poco diez años para ver un resultado al caso Gürtel. El Gescartera, por ejemplo, surgió en 2001. De mucha menor envergadura, empezó a juzgarse en 2007 y se dictó sentencia un año después. Es decir 7 años de demora. Una sociedad de gestión de valores que esfumó 120 millones de euros, de más de 2000 afectados, incluyendo mutualidades públicas, fundaciones, ONG, congregaciones religiosas, y empresas públicas de los gobiernos del PP, en cuyo círculo e influencias se movía la empresa. Finalmente, fueron 14 los imputados. El principal, Antonio Camacho Friaza, fue condenado a 11 años de cárcel. Hubo otros cuatro condenados a penas menores.

Filesa fue otro sonado caso de corrupción, vinculado a la financiación ilegal del PSOE. Saltó en 1991, por la denuncia de algunos medios de comunicación. Varios bancos y empresas pagaron cientos de millones de pesetas a pequeñas sociedades, relacionadas con la financiación del PSOE, a cuenta de unos estudios que jamás se realizaron. El juicio se desarrolló en 1997 (6 años después) con 39 imputados, de los que se condenó a 5. a penas mínimas. Y a otros 3, el diputado Carlos Navarro y los responsables de Filesa, Luis Oliveró y Alberto Flores, a 11 años de prisión a cada uno. En diciembre de 2000 el Gobierno de José María Aznar decretó su indulto parcial, de tal forma que se redujeron a la mitad sus condenas que hoy están ya extinguidas. El Gobierno socialista actual no tiene relación alguna con los implicados en aquella trama.

Mario Conde. Presidente de Banesto, a quien el Banco de España detecta un agujero de alrededor de 450 mil millones de pesetas. En marzo de 1997 es condenado a seis años de prisión por apropiación indebida de 600 millones de pesetas y por falsedad en documento mercantil. En 2001 la Audiencia Nacional falla contra Conde y le condena a 14 años por los delitos de estafa y apropiación indebida y le obliga a devolver 7.200 millones de pesetas a Banesto. Las defensas recurren al Supremo, y Conde evita la cárcel con una fianza de 500 millones de pesetas.

Luis Roldán. Ex director de la Guardia Civil con el PSOE. Detenido en 1993. Juzgado por la Audiencia nacional y condenado en 1998 (5 años de demora en un caso simple). 28 años de cárcel es la pena, por malversación de fondos públicos, cohecho, fraude fiscal y estafa. Quedó demostrado que se llevó 435 millones de pesetas de los fondos reservados y 1.800 millones en comisiones. Por ello se le impuso una multa de 1.600 millones de pesetas y una indemnización al Estado de 578,9 millones. Ya está en la calle. Y hasta concede entrevistas en televisión.

En ningún caso se tienen noticias de que hayan devuelto el dinero robado.

La amplitud y envergadura del caso Gürtel, los miles de millones -de euros en este caso- de dinero público, insisto, implicados en la trama aún sin atribución de responsabilidades, el hecho de que todavía esté en 3 tribunales distintos y queden pendientes de resolver los recursos a la decisión exculpatoria del Tribunal Superior de Justicia de Valencia, le auguran un largo camino judicial. Entre tanto, y de no exigirse responsabilidades políticas, seguirán celebrándose elecciones con los mismos candidatos y, cuando llegue el juicio, la frágil memoria española habrá olvidado hasta el nombre del sastre de Milano. Será, es,  instrumento de manipulación política interna. La insistencia de los medios, acabará. Esto es España. Su justicia, su política, su periodismo, su ciudadanía.

Actualización 18,30

No os perdáis: A los diputados imputados de Madrid les van a regalar un grupo mixto, según alerta de piezas en los comentarios.

Italia acaba con la ley de impunidad

Aún hay esperanza, si Italia acaba con la impunidad, ya todo es posible. La Corte Constitucional italiana ha declarado inconstitucional por nueve votos a seis la ley de inmunidad conocida como Laudo Alfano (una de las primeras que acometió Il Cavaliere al volver al Gobierno) y que garantizaba “inmunidad”, pasada, presente y futura, a los presidentes de la República, el gobierno y ambas cámaras parlamentarias. La ley mantenía paralizados cuatro procesos contra el primer ministro, Silvio Berlusconi. Estos, según resume El País:

‘Caso Mills’. Según la fiscalía, Berlusconi pagó 410.000 euros al abogado inglés David Mills, especialista en crear sociedades opacas en paraísos fiscales, para que testificara a su favor y mintiera en sede judicial durante los procesos All Iberian y Mediaset. Mills mintió a los jueces sobre el papel principal de Berlusconi en la estructura offshore creada para él por el abogado «para actividades ilegales y operaciones reservadas de Fininvest». Mills ha sido condenado en primer grado, aunque se declara inocente. La juez Gandus tiene la certeza de que el corruptor es Berlusconi. Pero, por ley, el juicio de Berlusconi debería comenzar de cero porque ya se sentenció al primer imputado.

– ‘Caso Mediaset’. Dos sociedades offshore creadas por Mills compraron y vendieron entre 1994 y 1999 derechos de televisión y cine por 470 millones de euros. La Fiscalía de Milán cree que esas sociedades revendían los derechos a sucesivas empresas gemelas de Berlusconi, encareciendo el precio en cada pase. La diferencia entre el valor inicial y el valor final permitía crear millones de euros en dinero negro. Berlusconi tiene pendiente una acusación por fraude fiscal y otra por balance falso.

– ‘Caso Mediatrade’. En fase de investigación preliminar, el fiscal De Pasquale cree que Berlusconi era el socio oculto de un intermediario, el egipcio estadounidense Frank Agrama, que compraba derechos a las majors americanas y luego los revendía a Fininvest y a Mediaset hinchando los precios. La técnica, similar a la anterior, serviría para detraer recursos al fisco italiano y al estadounidense y a los otros accionistas. Posible apropiación indebida y fraude fiscal.

– ‘Caso de los senadores’. La Fiscalía de Roma (a diferencia de la de Milán, favorable a Berlusconi) solicita el archivo. Algunas escuchas telefónicas, ya publicadas, permitieron saber que, cuando era jefe de la oposición, además de recomendar a velinas y actrices al jefe de RAI Ficción, Agostino Saccà, Berlusconi conspiraba con dos senadores del centro-izquierda elegidos en el extranjero para que hicieran caer al Ejecutivo de Romano Prodi, que finalmente cayó, pero gracias al tránsfuga Clemente Mastella. La acusación es la de instigar a la corrupción”

Berlusconi se apresuró a aprobar en consejo de ministros esta ley tras ser dadas a conocer unas escuchas telefónicas. En ellas, hablaba de sexo oral con una ministra –fue lo que destacaron los medios- pero también se refería, a una compra de votos para derribar el gobierno de centro-izquierda de Prodi, que finalmente caería. Crisis políticas endémicas, cambian el gobierno en Italia una vez al año como media desde la Segunda Guerra Mundial. Y Berlusconi vuelve a situarse al frente del ejecutivo. Y, con él, el fascismo sin complejos de sus socios.

Los gitanos han sido censados, a través de la toma de sus huellas dactilares, en fichas donde figura su étnia. Incluso los niños. Y, mientras algunos italianos se echan a la calle para protestar, y la comunidad judía advierte de las similitudes con la Italia fascista de Mussolini, algunos mal llamados ciudadanos queman los asentamientos romaníes, con total impunidad. El ejercito patrulla por las calles para dar “seguridad” y los italianos vuelven a salir en manifestación esta vez para pedir ¡libertad de expresión! tras el acoso a los medios no afines. En un país europeo.

El hombre más rico de Italia, dueño del club de fútbol Milan, controla el 100% de la televisión terrestre. Directamente los tres canales de Mediaset, e, indirectamente, la RAI, y, por ejemplo, más del 50% de la española Telecinco. Ese adocenamiento a través de la televisión le le ha dado popularidad y perdón social para sus muchos delitos, dado que también allí dicen eso de que “todos los polìticos son iguales”. La izquierda italiana, desde luego, está desmantelada.

Pero se acabó –esperemos- la impunidad. Nueve jueces han desafiado al poderoso para restablecer la cordura. Italia, hoy también, como ejemplo.

Enfangados en la Gürtel

Quiero pensar que hoy, como tantos otros días, militantes y cargos de los distintos partidos españoles acudirán a sus agrupaciones locales o a sus despachos de gestión para intentar, honestamente, hacer algo por la sociedad. Un poco más cariacontecidos, mucho más irritados. Quiero pensarlo porque necesito y necesitamos creer que no estamos en manos de una inmundicia generalizada.

La inquietante, bochornosa y afamada corrupción española se ha superado a sí misma. 17.000 folios de sumario liberados para el conocimiento social que no llegan ni a la mitad de los redactados de los que seguiremos teniendo noticia. Datos, encuentros, conversaciones, cartas…. reales, que no se pueden ignorar. Podrá haber interpretaciones, atenuantes, pero la evidencia es sangrante.

La amplitud y extensión de la trama Gúrtel la sitúa como el mayor escándalo de la democracia, pero no es más que la lógica evolución de un cáncer que no ha sido extirpado. Contratos a cambio de sobornos, trocear los presupuestos para eludir el control público, regalos insultantes, cuentas secretas en paraísos fiscales, putas de lujo, no faltaba un detalle. Y un rico anecdotario de la España de soez desvergüenza que llega a su máxima degradación. Como en un sainete de mafia casposa, aparecen personajes más parecidos a la caricatura que al retrato de un país del primer mundo: el bigotes, el curita, el Rick. Y coches, y trajes, y bolsos, y relojes de 20.000 euros. Intrigas, presidenciables de tres al cuarto, espías, el homenaje a las víctimas del 11M organizado en Madrid por la trama corrupta, más contratos dudosos del ex Ministro del AVE a Barcelona,  jueces que no ven, amiguitos del alma, Don Vito, bodas de alcurnia. Y la única esposa de jefe de gobierno que en España ha querido ejercer de Primera Dama, enamorada -“en el buen sentido” nos aclaran-, de el bigotes, mostacho de burdel, baba, marido de una “mamachicho”, para quien pide le sean facilitados favores. Y el yerno (cita el sumario) en la contabilidad B –oculta, en negro- de la trama. Y la mierda que salpica a Valencia, a Madrid, a Galicia, a Castilla León… que sepamos.  Sin contar las sucursales baleares de otras tramas.

¿Cómo puede osar María Dolores De Cospedal, número dos del PP, afirmar –y reiteradamente- que es un montaje? ¿Cómo Javier Arenas asemejar España a una dictadura y hablar de un Estado policial? ¿Cómo Mercedes de la Merced, tertuliana de mejores pasados, vuelve a mentar la que considera desigualdad de la actuación judicial contra ETA y el PP? ¿Cómo puede Rajoy volver a pedir olvido y distancia? Y sobre todo ¿Cómo pueden seguir todos en sus puestos, gestionando en muchos casos el dinero de todos?

Con todo, lo peor es que cunde la sensación general de que no pasará nada. Habrá, probablemente, un dilatado juicio, algunos irán a la cárcel, pero una buena parte de la sociedad seguirá avalando con sus votos la corrupción, porque la corrupción corre por la sangre española. Y una sustancial mayoría se encogerá de hombros, porque “todos son iguales” o “no hay nada que hacer”.

Enfangados en la Gúrtel no vemos que el mundo debate cambiar un trascedental signo económico: si sustituye al dólar por el euro y el yen como moneda de referencia. Que Italia –que nos gana por la mano en corrupción- dilucida si son inconstitucionales las amañadas leyes de impunidad. Hoy hace 8 años que se invadió Afganistán buscando a un Bin Laden que nunca fue encontrado. Unicef denuncia que el machismo está frenando el desarrollo. Y que más de la mitad de las mujeres que viven en países pobres, aceptan agresiones masculinas porque niñas y adultas admiten la superioridad del hombre. Y, hoy, como todos los días, cuatro mil millones de personas se han levantado sin apenas tener nada que comer. Brindemos también a todo esto nuestro indiferencia.

Y afrontamos este panorama con la sangre infectada de Gürtel, corriendo por órganos vitales del cuerpo social. Y, por tanto, poniendo en peligro la supervivencia de todos.

Sigue el sumario del caso y ramificaciones que quizás nunca conoceremos completamente. Tal vez, algo quepa predecir de esta crónica social para una boda con un millar de invitados. Disfrutad de las fotos, los trajes, los complementos, hasta de los coches de gran lujo que con seguridad les llevaron. Pinchando en el sumario a la izquierda aparecen todas las instantáneas. Cada apartado contiene varias fotos. Está galería es hoy altamente ilustrativa.

Actualización 13,oo

  Dice ahora Rajoy que exigirá responsabilidad a quien haya hecho algo que no debía hacer ¿Va a dimitir con toda la cúpula de su partido y todos los cargos de las comunidades implicadas? Pero aún mejor es esto: «se trata de una trama corrupta para aprovecharse del PP y utilizarlo en su contra«. Añade que «ha quedado acreditado»  ¿Estarán los autores intelectuales en desiertos lejanos? Y los pobres inculpados, incautamente, recibiendo regalos, sobres y concediendo contratos con trampas, sin darse cuenta. Alguien urdió el complot -¿Rubalcaba?- sabedor de las debilidades humanas, de que en España donde haya un euro se pone el cazo y el halago derriba cualquier resistencia moral. Luego nos confesamos en las urnas y arreglado.

  Acutalización 21.00

Camps declara que las Justicia les ha dado la razón. «De momento todo va bien», como en «Los 7 magníficos». Relatan que un tipo que cae desde el piso décimo de una casa y mientras va pasando por el noveno, octavo, séptimo, sexto… Dice «De momento todo va bien».

 ¿No sería mejor asumir la porquería y dimitir del primero al último?

I+D-€=0

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   De las más de 700 bitácoras adheridas a esta campaña, destaco -y es difícil elegir entre tanto bueno- esto de mi mesa cojea, que empieza así:

«La década de 2010 a 2020 es conocida como la Era Dorada de los científicos españoles, particularmente de los alquimistas, los grafólogos, los numerólogos y, en general, los capricornio.

En 2011, un español consigue el Premio Nobel de Física, lo que tiene una enorme repercusión mediática en La 2 un domingo de madrugada.

La noche del 31 de diciembre 2011, dos millones de españoles con la FP sin terminar se suicidan después de que Pedro Piqueras abra su telediario diciendo que, según el calendario maya, el mundo se acaba en dos horas. Lamentablemente, el mundo no se acaba y Telecinco lidera el mes.

En 2014, Iker Jiménez se convierte en Ministro de Ciencia e Innovación y declara que las antenas de los móviles dan cáncer porque lo ha leído en la Más Allá»….

 

Yo también quiero mi SICAV

CAMISETAsicav 

  Son un selecto club de poco más de tres mil personas. Y reúnen un capital de casi 25.000 millones euros. Con diversos accionistas que amplían los beneficiarios hasta unos 400.000, atesoran ellos solos un capital mobiliario similar al que disponen los 17 millones de hogares que existen en España, según la última EPA. El trimestre pasado, en plena crisis, con esos cuatro millones y pico de parados que nos agobian, han logrado un 8% más de beneficios. Pero en lugar de tributar al 30% -como buena parte de los españoles- o al 18% ahora, y al 21%  cuando se aplique la subida a las rentas del capital, lo hacen al 1%. En los últimos cinco años han ganado  8.000 millones de euros y han pagado 56 de impuestos.  Son los dueños de las SICAV,  sociedades de inversión de capital variable -variable siempre hacia arriba-.

   El País nos desvela hoy que, además, han inventado unos pequeños trucos que todavía les permiten tributar menos: reducen el capital.  

   “La reducción de capital obliga a tributar sólo por el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, modalidad operaciones societarias, a un tipo que oscila entre el 0,5% y el 1%, dependiendo de la comunidad autónoma en la que están inscritas. Si el accionista de una Sicav, en lugar de rescatar su dinero a través de una reducción de capital con devolución de aportaciones lo hiciera mediante la liquidación de la sociedad, el cobro de dividendos o la venta en el mercado de sus acciones tendría que afrontar una tributación por las plusvalías que esta operación acarrease del 18% actualmente y de hasta el 21% cuando entren en vigor los cambios fiscales sobre el ahorro anunciados”, explica el periodista David Fernández. Y pone el ejemplo de Amancio Ortega, el hombre más rico de España, privilegiado socio de la lista Forbes de multimillonarios, que quita de aquí, pone allá, para pagar menos. Como todos, sólo que hablamos de cantidades astronómicas y de estrategias muy elaboradas.

  A los accionistas de SICAV los gobiernos los tratan muy bien, porque temen que –aunque son muy patriotas y muy españoles la mayoría de ellos- se vayan con el dinero a otro país. Ya manufacturan sus productos algunos de ellos en paraísos del incivismo laboral, pero es que podrían llevarse las cuentas corrientes de los bancos y la titularidad de sus empresas. Y por ahí no podemos pasar.

   Así que «yo también quiero mi SICAV». Los atropellos sufridos me están haciendo sentar la cabeza, y voy a ver de aminorar estos molestos prejuicios éticos que me aquejan. Quiero llevar una melena jugosa alimentada con ricos productos -dado mi sexo, porque calva y bajita es más difícil-, comer a diario en Horcher o similares, salir en los periódicos –poco, siempre venerada y elegante-, viajar, ir a fiestas, y figurar en las listas de Forbes que me aportaría un círculo internacional, cosmoplita, y muy selecto. Quiero, sobre todo, que no me atraque Hacienda. Y que me respete, que una tiene su corazoncito.

  Varios amigos habéis pedido también vuestra SICAV, con todo el derecho, en los post en los que he aludido al tema. De hecho, la frase con la que hoy titulo, la sintetizó Viator, con el que, honestamente, repartiré beneficios. Así que Davalon ha elaborado la camiseta que os presento. Muy «casual», con estilo. Busquemos una fábrica en Taiwan o China que nos la fabrique en serie y cantidades industriales. Salgamos a la calle con ella. Vayamos a las agencias tributarias con ella, a todos los organismos oficiales. Usémosla los miembros de los 17 millones de hogares que apenas llegamos a reunir el capital de los dueños de las actuales SICAV españolas. Todos sin pagar. Que se construyan solas las carreteras, la sanidad, la educación, la cultura, que funcione aún menos esa molesta justicia.  Y que nadie nos copie la idea que le meto un pleito de campanillas, contratando los mejores despachos de abogados que pronto ya podré pagar. Derechos reservados.  Liberalismo.  Anarquía multimillonaria. SICAVs. Y es que como me enfade –aún más- me voy de este país. Aviso.

Los españoles profundamente preocupados por quienes carecen de recursos

Los españoles empiezan a mostrar rasgos de solidaridad desconocidos hasta ahora. Sólo eso cabe deducir de que el 81% considere que la situación económica de nuestro país es mala o muy mala, cuando prácticamente los mismos, el 80%, estima que la suya personal es buena o muy buena. El dato lo ha dado a conocer Iñaki Gabilondo en su informativo de Cuatro, ya que la encuesta para El País no lo facilita específicamente. Cuando hace un año repasaba el cierre de mi último libro reparé en este hecho. Para el 55,1% de los españoles, según el Publiscopio de Público (Junio 2008), era mala o muy mala, cifra similar a la que daba el barómetro del CIS. Pero el diario añadía la pregunta de cómo veían su propia situación económica personal, y ahí la encontraban “mala” o “muy mala” sólo el 18.5%. A mediados de Julio, El País repite la cuestión. Ya son el 75% por ciento los que definen con los peores calificativos a nuestra economía, pero los que afirman ser afectados por una mala situación son el 24%.

Sólo cabe pensar, por tanto, que quienes no viven agobiados por el dinero, están seriamente preocupados por quienes padecen penurias. Y esto es nuevo, en un país que declara aceptar mejor la corrupción que la subida de impuestos. Que si no les suben los impuestos -o les dicen que no se los suben aunque hagan lo contrario- pasan por alto la corrupción. Otro dato significativo es que ese empeoramiento de la percepción habría aumentado relativamente poco. 

Ahora bien, como os comentaba ayer, Fermín Bouza, Catedrático de Sociología/Opinión Pública en la Facultad de Ciencias de la Información de la Facultad Complutense de Madrid, lo ha estudiado en su blog, y con él contesta a mis preguntas. La encuesta de El País, cuya muestra técnica no figura ya en el archivo, está basada en una muestra de 501 entrevistas telefónicas, con un margen de error del +/- 4,5. Bouza dice:

“Las muestras pequeñas están muy bien para el marketing: son baratas y uno se queda con la horquilla más baja del error estadístico. Es lo habitual: nunca nos equivocamos. Para esto bastan muestras telefónicas de cien sujetos y un error +/- 10”.

Profundamente aficionada –incluso con algunos cursos de sociología- a conocer el estado de opinión de la sociedad, me llamó la atención en su día cómo las preocupaciones de los españoles coincidían con las primeras páginas de los periódicos. Estaban siendo, entonces, el terrorismo –con pocas víctimas-, la inmigración –cuando llegaban pateras- y el paro y la situación económica –con el inicio de la crisis-. Y un sociólogo del CIS corroboró esa influencia de los medios en crear opinión de alarma. Ellos dirán que es al revés, que reflejan lo que siente la sociedad, pero los hechos demuestran que no siempre es así.

Más de cuatro millones de parados y la perspectiva de alcanzar los cinco millones justifican cualquier preocupación. Poca hay realmente para lo que esto supone, en especial en quienes detentan la capacidad de crear y mantener empleo. También el aumento del mal endémico español: la economía sumergida que supone ya el 23% del PIB,  ése no es el camino. Pero, una vez más, hay que alertar a la sociedad de que busque datos reales para inquietarse o dejar de hacerlo, que deslinde el grano de la paja.

 ¿Por qué el 80% de los españoles (sin problemas económicos personales) piensa que la situación es mala o muy mala? ¿Solidaridad? ¿Qué “todo el mundo” lo dice?  Sacad vuetras propias conclusiones. Pero creo que los problemas que vivimos son lo bastante serios como para requerir responsabilidad.

Cuando no se necesita pensar en Europa

Toca hablar de Europa. Sucede de vez en cuando para después sumirla en el olvido por largo tiempo. Los irlandeses han votado mayoritariamente el Tratado de Lisboa, después de haberlo rechazado en 2008. Cierto que Bruselas les ha hecho algunas concesiones para limar asperezas, pero en el ánimo de los ciudadanos ha pesado por encima de todo que, fuera de la UE y del euro, hace mucho frío. Aquellos que apuntalaron su desbordante milagro económico, pueden seguir ayudándoles a salir de la crisis. Implora Islandia su acceso por idénticas razones: su debacle financiera desde el Olimpo no se hubiera producido -o hubiera sido menor- de pertenecer a la Unión.

  Pero, en contra de todo camino de progreso, el Presidente checo –que presidió el primer semestre europeo para más escarnio,- el euroretrógrado Václav Klaus, retrasa la firma del acuerdo para irritación de su propio gobierno, y el polaco, uno de los pintorescos hermanos Kaczynski, también.  Aunque parece que éste será convencido antes.

  La vieja, sólida y democrática Europa decidió organizarse hace más de medio siglo para ahondar y mantener sus principios. Han pasado casi otras bodas de plata desde que, con nuestra entrada y la de Portugal, se formó la fructífera Europa de los Quince. Pues bien, las Instituciones comunes todavía no han logrado superar su “problema de comunicación con los ciudadanos”. Asociaciones de todo tipo, en ingente número, detallan ante reducidos y entregados auditorios lo mucho que Europa influye –que lo hace- en nuestras vidas y cuánto la necesitamos. Y sigue la incomunicación. ¿Por otro medio siglo más? ¿Uno completo?

   El Tratado de Lisboa fue la alternativa a la Constitución que no prosperó por el vetó francés y holandés. La consideraron demasiado conservadora. Un texto farragoso -como todo lo que menta, la UE-, nos hace sin embargo ver en él algunos avances operativos.

Se va a asemejar más al funcionamiento de un organismo compacto. Habrá un presidente fijo –durante dos años y medio prorrogables-, el Alto Representante para la Política Exterior –puesto que hoy ocupa el español Javier Solana- se ve reforzado, también el Parlamento al que se equipara en su poder decisorio al auténtico órgano fuerte de Europa: el Consejo, formado por los jefes de Estado y de gobierno nacionales. Más papel también para los Parlamentos nacionales, u otro sistema de voto.

   Promoví una asociación, Europa en Suma, de la que he sido también presidenta hasta hace unos días. Pretendía imbuir otra forma de abordar lo que casi es un problema: la unión  de los ciudadanos de este continente. Pero el “paquidermismo” contagia a lo europeo oficial. Y también le llegan sus vicios, sus juegos de intereses, incrementados algunas veces en nuestro país por nuestra rica idiosincrasia de envidias, protagonismos, manipulaciones, incluso atisbos de utilización personal consentida.

  A pesar de la burocracia,  Europa es horizontes, pluralidad, diversidad, lenguas, criterios, avances, paz… y España se convierte en ejemplo paradigmático de por qué precisamos un vínculo fuerte y solidario. Ante todo, para ahuyentar inmovilismos, fanatismos, lo local que se pudre devorando sus propias entrañas. Los progresistas españoles siempre miraron a Europa como escapada. Proscritos “afrancesados” reclamaban más cultura e incluso más glamour, pero triunfaron los castizos. En España siempre triunfan los castizos. Saturno goyesco que se alimenta de sí mismo y no deja crecer ideas nuevas.

    “Si no existiera Europa, habría que inventarla para afrontar la crisis”  razonó el ex presidente español Felipe González, trabajador incansable por una UE mejor, en la presentación de Europa en Suma que organicé, y cuyas amplísimas referencias han desaparecido de la página web –imagino que por error, no podría ser de otra manera-.

   La única vía abierta a Europa pasa por vivirla, saber cómo respiran nuestros vecinos, qué les duele, por qué gozan y se afanan, adónde les ha llevado su historia y su desarrollo. Sepa un camarero malagueño que su colega danés gana 2.300 euros al mes por 37 horas de trabajo semanales. Sólo Grecia y Portugal (en la UE15), cobran menos que los españoles, y muchos países duplican nuestros ingresos. Coméntele a cualquier sueco que la mitad de los españoles reciben, como salario mensual, mil euros -o menos-  y contemplará una definitiva expresión de incredulidad. Charle un sindicalista español con un francés o un alemán, y aprenda a batallar por sus derechos y a poner coto a excesos empresariales y gubernamentales. Con horarios que lastran la productividad y la vida personal, hablen tenderos y consumidores sobre cómo España fue el país europeo en donde más creció la inflación con el euro. Atienda Vd. a los llantos de nórdicos y asimilados por sus elevados impuestos, pero descubra que, en algunos países, el Estado costea el dentista en todas sus prestaciones o las gafas. Añada un año de maternidad y paternidad subvencionado total o parcialmente al amparo de las leyes. Con un gasto social seis puntos inferior a la media europea (por debajo, de nuestro 20,9% del PIB, apenas encontramos, hoy, a Malta, Chipre y los países del Este), la cifra no avergüenza más gracias a que José Luís Rodríguez Zapatero presupuestó 60.001,27 millones de euros más, un 52,53% de incremento respecto al PP.

  Indague, pregunte, cuente, comparta. Entérese -desde nuestro secular fracaso escolar-, de por qué Finlandia encabeza la educación mundial. Comuníquense en inglés, o en cualquier otra lengua que conozca, como la han aprendido ellos. España, privilegiado destino turístico, no habla idiomas.  

Una sociedad educada e informada utiliza racionalmente sus recursos. No dedica más de un tercio de sus ingresos a financiar una vivienda, ni paga por ella más de su valor. Ni se hipoteca para viajar de vacaciones u operarse de estética. No tolera y anima las trampas. Incluso en la Europa azul, con brotes de gangrena ultraderechista, ¿Se hubieran producido, impunemente, las insidias sobre unos atentados tan atroces como los del 11M? ¿Y la utilización política del terrorismo? ¿Y la comprensión de la dictadura franquista? Numerosos ejemplos -desde el conflicto del IRA a la persecución del nazismo- demuestran que no.

    Consultemos a los europeos si se oponen a que sus hijos estudien “Educación para la ciudadanía”, tanto en colegios laicos como católicos. Si, salvo una minoría, cuestiona normativas europeas –como la píldora postcoital o el aborto-. Atendamos a qué lugar  ocupa en sus prioridades la búsqueda del bien común –esencia de la (buena) educación-. 

   Europa nos homologó en democracia cuando entramos en su seno en 1986.  Y los fondos estructurales y de cohesión construyeron carreteras y autovías, líneas ferroviarias, modelándonos como país desarrollado. Pero nos faltó inhalar a fondo los valores prometidos: tolerancia, respeto, pluralidad, educación, y convergencia equilibrada fuera de los datos macroeconómicos que exigía Bruselas. La integración real, la que hermana a los socios del mismo club en utopía que aspira a realizarse.  

       La caverna se prepara para aguar la presidencia de turno española. El Mundo cruza hoy los dedos para que el presidente checo firme antes del 31 de diciembre y “Zapatero pierda protagonismo” en la presidencia de turno.

    La UE se abrió a los países del este soviético, con un nivel de desarrollo y de educación que nos hacía profundamente extraños. Como si de otro continente se tratase. Sin hacer reforma alguna. Sin propiciar que quien no quiere estar en la Unión y obstaculiza su funcionamiento, sea expulsado. Los euroescépticos aún esperan que el Tratado de Lisboa llegue sin firmar a las elecciones británicas que, dando el triunfo a los conservadores, engrosarían también las filas de quienes no desean Europa. ¿No sería mejor que abandonaran el club?

  Existe una privilegiada élite, los Erasmus, que viven Europa sin necesitar pensar en cómo la dinamizan o la dan a conocer. Porque sus amigos y su círculo son europeos, piensan y sienten en europeo. Y Europa llegará cuando sus ciudadanos se relacionen al mismo nivel, siquiera leyéndose. ¿Un siglo? ¿Con torpedos constantes?  Necesitamos Europa; cuando Europa se desdibuja, emerge la involución.

La culpa la tiene siempre Zapatero

 Genial viñeta de Manel Fontdevila en Público para empezar el día más que sonriendo: con una sonora carcajada. 

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  Actualización:

Fermín Bouza, Catedrático de Sociológica (Opinión Pública) en la Facultad de Ciencias de la Información de la Facultad Complutense de Madrid, ha estudiado el caso de las encuestas de estos días, según figura en su blog. Entresaco algunas ideas interesantes:

 «Desde luego entra dentro de lo posible que dentro de casi tres años gane el PP, pero las encuestas de ahora no lo dicen a ciencia cierta ni mucho menos. Sin duda no lo dicen los barómetros del CIS con intención de voto, a los que doy vueltas continuamente para intentar conocer la situación de la opinión pública con muestras aceptables (2.500 sujetos). Las muestras pequeñas están muy bien para el marketing: son baratas y uno se queda con la horquilla más baja del error estadístico. Es lo habitual: nunca nos equivocamos. Para esto bastan muestras telefónicas de cien sujetos y un error  +/- 10. Dicho esto, es obvio que no creo que en una evaluación dinámica (compleja y multivariable) del voto el PP vaya por delante. Que no vaya por delante tampoco quiere decir que no vaya a ir en algún momento, pero para eso tendrían que ocurrir en una encuesta de voto una serie de cosas encadenadas que acompañen a la pregunta de intención directa de voto (en los barómetros del CIS esa intención directa no se ha invertido todavía, veremos en el barómetro de Octubre). Si no ocurren esas cosas, dar la victoria al partido que peores números tiene en cuestiones clave (lo hizo el CIS en Julio, sin embargo, y yo también he disentido de eso en este blog por los mismos motivos citados) es, cuando menos, una aventura estadística considerable».

Sede olímpica: sentimientos encontrados

  Debo admitir que no soy una entusiasta del deporte, no me conmueven demasiado las gestas épicas basadas en el esfuerzo físico. Apuesto sin embargo por el ejercicio personal como fuente de vida, algo muy distinto. Asistí al espectáculo de Copenhague, un tanto atónita, aunque lo sepa repetido una y mil veces. No entiendo qué tiene que ver con el espíritu olímpico esa venta de una ciudad, de cuatro, con tácticas comerciales, intercambio de favores, chantajes emocionales, y un cierto servilismo. Tampoco que acudan los más altos dignatarios de países y ciudades a apoyarlo, cuando no lo hacen para resolver problemas más importantes. Al punto de considerar que perder la nominación es una derrota política, «la primera de Obama en su carrera», se dice. Pero el fin está claro: ser sede olímpica reporta grandes beneficios económicos, también gastos. Tampoco sabemos si beneficios y costos están equilibradamente repartidos.

   Madrid es el municipio más endeudado de España, más de 8.000 millones de euros. El agujero ha aumentado desde la llegada de Alberto Ruíz Gallardón a la alcadía, porque en 2002 era inferior a las grandes capitales. Aquí tenéis el gráfico, visto en wonkapistas:

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  El gasto se ha dirigido a inversiones que no benefician a la mayoría.  Una faraónica carretera de circunvalación, M30, para el transporte privado que, en absoluto, ha solucionado el agobiante tráfico de la capital, dado que se ha construido sobre el trazado anterior. O muchas instalaciones deportivas, gestionadas por empresas privadas, que no han imbuido a los ciudadanos la práctica diaria del deporte. Nula promoción de la cultura, especulación generalizada hasta en los nuevos impuestos, y descuido de lo más elemental. Los vídeos que presentaron llamando “ciudad verde” a Madrid me llenaron de sonrojo. O hablando de ella como una ciudad cosmopolita. Viajados todos ellos, sabrán la falacia de sus aseveraciones, porque conocen otras capitales que sí responden a esa descripción. Reiteradamente he señalado las carencias de Madrid que padezco a diario. Desde lo básico, como digo. Estos suelos desconchados y sin pintar.

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  Y aún así lamento el traspié del derrochador alcalde de Madrid porque es de lo más presentable del PP, de un partido que no se renueva y que terminará por llegar, en ese estado, a la Moncloa. Alberto Ruíz Gallardón ha empeñado en el Madrid olímpico su carrera. Con una tenacidad quijotesca que no se apoyaba en la realidad. Era extraordinariamente difícil que Madrid organizara unos juegos tras Londres, en el mismo continente. Pese a ello, ha invertido aún más presupuesto. Cuando anoche vi a la delegación española contemplando las sesiones y comprobé que llenaban una inmensa sala de un hotel, me volvió la imagen del despilfarro español, a costa de los ciudadanos. El resto de las altas instancias del Estado le secundó. Había una unidad ficticia que se volverá en contra de Gallardón de inmediato, y que se hubiera destapado también en la organización de los juegos. En contra de lo que repetían los oradores, no somos un país de fiar.

   Atendamos a este punto básico que ha pesado, también, en la desestimación de Madrid: “los problemas entre las diversas administraciones lastraron el proyecto. Así lo advirtió el informe del 2 de septiembre y los tres estratos del dinero público (local, regional y nacional) suscitaron demasiadas dudas en comparación con Río”, dice El Mundo, basado en un informe del comité. Dios mío, si había cuatro presidentes distintos -jefe de Estado, de Gobierno, de Comunidad, de Ayuntamiento-, y aún se plantó allí el líder de la oposición, para que las cadenas de televisión lo sacaran en planos «equidistantes».

   En el maldito juego de supervivencia del sistema, el gobierno –y por tanto todas las administraciones de inferior rango: ayuntamientos, comunidades- va a dejar sin ejecutar el 32% del presupuesto de ciencia e innovación, clave para el desarrollo, del mismo modo que merman los fondos para las Universidades gestionadas por las autonomías. Hay que mantener lo visible, lo que aporta votos, y la ciencia puede esperar. Se están produciendo dimisiones y cartas de protesta de investigadores que ven sus problemas concretos, que no podrán reponer un microscopio, que no habrá fondos para seguir un proyecto. Habrán de aprender a especular con sus hallazgos para ser tenidos en cuenta.

   Y, mientras, entidades privadas dilapidan sin sonrojo “cristianoronaldos” –la nueva medida del despilfarro-, o apuestan por el “deporte”. Madrid olímpico hubiera repartido una suerte desigual entre especuladores, constructores, hoteleros, comercios y ciudadanos. El desarrollo que conlleva lo necesita más Río de Janeiro. Felicidades Río, Felicidades Lula.