Sede olímpica: sentimientos encontrados

  Debo admitir que no soy una entusiasta del deporte, no me conmueven demasiado las gestas épicas basadas en el esfuerzo físico. Apuesto sin embargo por el ejercicio personal como fuente de vida, algo muy distinto. Asistí al espectáculo de Copenhague, un tanto atónita, aunque lo sepa repetido una y mil veces. No entiendo qué tiene que ver con el espíritu olímpico esa venta de una ciudad, de cuatro, con tácticas comerciales, intercambio de favores, chantajes emocionales, y un cierto servilismo. Tampoco que acudan los más altos dignatarios de países y ciudades a apoyarlo, cuando no lo hacen para resolver problemas más importantes. Al punto de considerar que perder la nominación es una derrota política, “la primera de Obama en su carrera”, se dice. Pero el fin está claro: ser sede olímpica reporta grandes beneficios económicos, también gastos. Tampoco sabemos si beneficios y costos están equilibradamente repartidos.

   Madrid es el municipio más endeudado de España, más de 8.000 millones de euros. El agujero ha aumentado desde la llegada de Alberto Ruíz Gallardón a la alcadía, porque en 2002 era inferior a las grandes capitales. Aquí tenéis el gráfico, visto en wonkapistas:

 deuda_ayuntamientos_1

  El gasto se ha dirigido a inversiones que no benefician a la mayoría.  Una faraónica carretera de circunvalación, M30, para el transporte privado que, en absoluto, ha solucionado el agobiante tráfico de la capital, dado que se ha construido sobre el trazado anterior. O muchas instalaciones deportivas, gestionadas por empresas privadas, que no han imbuido a los ciudadanos la práctica diaria del deporte. Nula promoción de la cultura, especulación generalizada hasta en los nuevos impuestos, y descuido de lo más elemental. Los vídeos que presentaron llamando “ciudad verde” a Madrid me llenaron de sonrojo. O hablando de ella como una ciudad cosmopolita. Viajados todos ellos, sabrán la falacia de sus aseveraciones, porque conocen otras capitales que sí responden a esa descripción. Reiteradamente he señalado las carencias de Madrid que padezco a diario. Desde lo básico, como digo. Estos suelos desconchados y sin pintar.

blog 033

  Y aún así lamento el traspié del derrochador alcalde de Madrid porque es de lo más presentable del PP, de un partido que no se renueva y que terminará por llegar, en ese estado, a la Moncloa. Alberto Ruíz Gallardón ha empeñado en el Madrid olímpico su carrera. Con una tenacidad quijotesca que no se apoyaba en la realidad. Era extraordinariamente difícil que Madrid organizara unos juegos tras Londres, en el mismo continente. Pese a ello, ha invertido aún más presupuesto. Cuando anoche vi a la delegación española contemplando las sesiones y comprobé que llenaban una inmensa sala de un hotel, me volvió la imagen del despilfarro español, a costa de los ciudadanos. El resto de las altas instancias del Estado le secundó. Había una unidad ficticia que se volverá en contra de Gallardón de inmediato, y que se hubiera destapado también en la organización de los juegos. En contra de lo que repetían los oradores, no somos un país de fiar.

   Atendamos a este punto básico que ha pesado, también, en la desestimación de Madrid: “los problemas entre las diversas administraciones lastraron el proyecto. Así lo advirtió el informe del 2 de septiembre y los tres estratos del dinero público (local, regional y nacional) suscitaron demasiadas dudas en comparación con Río”, dice El Mundo, basado en un informe del comité. Dios mío, si había cuatro presidentes distintos -jefe de Estado, de Gobierno, de Comunidad, de Ayuntamiento-, y aún se plantó allí el líder de la oposición, para que las cadenas de televisión lo sacaran en planos “equidistantes”.

   En el maldito juego de supervivencia del sistema, el gobierno –y por tanto todas las administraciones de inferior rango: ayuntamientos, comunidades- va a dejar sin ejecutar el 32% del presupuesto de ciencia e innovación, clave para el desarrollo, del mismo modo que merman los fondos para las Universidades gestionadas por las autonomías. Hay que mantener lo visible, lo que aporta votos, y la ciencia puede esperar. Se están produciendo dimisiones y cartas de protesta de investigadores que ven sus problemas concretos, que no podrán reponer un microscopio, que no habrá fondos para seguir un proyecto. Habrán de aprender a especular con sus hallazgos para ser tenidos en cuenta.

   Y, mientras, entidades privadas dilapidan sin sonrojo “cristianoronaldos” –la nueva medida del despilfarro-, o apuestan por el “deporte”. Madrid olímpico hubiera repartido una suerte desigual entre especuladores, constructores, hoteleros, comercios y ciudadanos. El desarrollo que conlleva lo necesita más Río de Janeiro. Felicidades Río, Felicidades Lula.

A %d blogueros les gusta esto: