Un 2% de caída interanual ha registrado la economía española, según datos del INE, que revela un progresivo, constante y acelerado deterioro. Superando todas las previsiones. El periodista económico Javier Ruíz ha difundido el revelador gráfico (oficial, como vemos). Cuando ya empezábamos a remontar llegó el PP y sus «reformas imprescindibles«. Una imagen para reflexionar.
Todas las entradas para el mes de 30 abril 2013
El PIB se hunde desde la llegada del PP
Publicado por rosa maría artal el 30 abril 2013
https://rosamariaartal.com/2013/04/30/el-pib-se-hunde-desde-la-llegada-del-pp/
Salmones contra percebes
El diario.es publica hoy una entrevista y la prepublicación de mi nuevo libro. Iremos hablando de él. Inserto la entrevista y no olvidéis pinchar para leer el texto avanzado del primer capítulo.
El mundo tiene muchos matices, pero hay dos actitudes básicas ante la realidad: la de los percebes, amarrados a la roca, conservadores, temerosos y dóciles. O la contraria, la de los salmones, valientes, inquietos, inconformistas. A partir de aquí, Rosa María Artal en Salmones contra percebes (Temas de hoy) analiza la crisis actual, sus efectos en todos los ámbitos de la vida. «A través de la metáfora, la realidad aún es más descarnada», afirma. Pero, a través de esa descarnada realidad, Artal persigue despertar las conciencias y transmitir la necesidad de pensar, cuestionar el estado de las cosas y, después, actuar.
¿Cómo se le ocurrió la metáfora?
Lo dijo un día mi hijo. Que Rajoy tenía la estrategia del percebe, aferrarse y no moverse. Escribí un artículo en eldiario.es este verano, Rajoy y la estrategia del percebe, y a raíz de ahí se me ocurrió que en el mundo no había solo percebes, sino también salmones, un animal que va siempre contracorriente, que remonta hasta la cumbre desde la desembocadura del río. El percebe es la ley del mínimo esfuerzo, y el salmón el esfuerzo constante. El percebe espera que los problemas se resuelvan solos, y el salmón siempre busca cómo solucionarlos. Estamos viviendo una situación con una deriva tan peligrosa que parece un inhóspito océano, en el que sólo impera la fuerza y no la democracia. Es una metáfora que me sirve como excusa para que transmitir el mensaje de lo terrible que estamos viviendo y de cómo hay actitudes distintas que favorecen o perjudican la solución.
Pero también hay esperanza en el libro
Los salmones, a pesar de ser atacados y saber que pueden perder, siguen. Claro, que se puede solucionar el problema: no se puede seguir así. La estrategia de aguantar del percebe cuesta más esfuerzo y los resultados son peores. Acabamos de ver al Gobierno, que no va a arreglar el problema del paro ni ningún otro. La gente que cree que se arreglará la crisis aguantando sacrificios, pero habría que preguntar a qué precio; sueñan si creen que les van a devolver lo robado.
En el libro se explica que las raíces de estas políticas económicas son profundas.
Todo nace en el consenso de Washington, tras la caída del muro de Berlín. Es una historia que por la que muchos prefieren no interesarse y que he procurado contarla con sencillez. No hay país que haya salido de la crisis por esos métodos. Si acaso Letonia, que ha mejorado alguna cifra económica a costa de que sus ciudadanos sean muchísimos más pobres y sus ciudadanos hayan emigrado. Mira lo que está pasando con los alevines españoles: la mitad de los jóvenes no tiene trabajo. Pero es que el 27% de los españoles está en paro. Lo asombroso es que aquí no se reacciona. Por este camino no hay solución. Pero todo viene del consenso de Washington y de políticas que ya habían ejecutado Thatcher y Reagan: reducir el gasto público, social, sanidad, educación… Esta gente son auténticos depredadores, aunque haya tanto percebe con pocas luces llevando las riendas. Saben lo que es que pocos vivan bien a costa del grueso de la población.
Y usted lamenta que a veces no haya más solución que emigrar.
Es que somos más pobres que otros países. Hay que llevar dinero, hacer amigos… Hay que ir a una zona totalmente extraña. Emigrar es muy difícil. España va a quedar como un balneario para los europeos y aderezado con esas apuestas del PP: casinos y ocio. Las nuevas generaciones han sido mimadas en exceso por lo mal que lo pasaron los antepasados. No están preparados por la precariedad, y ahora, con la crisis, siguen sin enterarse.
Sin embargo, en el libro se cuenta que el 15M evidenció que había descontento y ganas de cambiar muchas cosas
Aparecieron todos los salmones de España. Sí, está el germen, pero la gente no sabe cómo solucionarlo, y las consecuencias de aguantar son peores. El 15M fue mucho más que un hartazgo de la gente. Yo espero que se reaccione, y con este libro intento que la gente reconozca su situación y sus enemigos, sus posibilidades y su potencial. Para ello, la sociedad tiene que marcar unas pautas, cambiar la ley electoral porque con esta no vamos a ningún lado: potencia el bipartidismo y que todo siga igual. Hay mucha gente que le da mucho vértigo pensar que la política tiene que cambiar. Pero es así, tiene que regenerarse. Los políticos no nos necesitan, con que tengan un porcentaje mayor que el segundo, ya les vale. Y solo hablan para su público. Hay gente cuyo voto va a la basura, no puedes tirar tu voto a la basura.
Uno de los asuntos que más preocupan ahora son los casos de corrupción.
Le dedico un espacio muy amplio. Mientras no se erradique, no saldremos de esta. Es una de las características del pueblo español, junto con los toros y la familia. Hemos sido pioneros de muchos avances políticos que otros países siguieron después, incluso desde los reinos medievales y pasando por el motín de Esquilache, señalado como uno de los precursores de la Revolución Francesa. Pero aquí las éltites y la masa social eran muy incultas. El gran problema de España es la falta de educación y la corrupción. Van unidas. Y el proyecto del ministro José Ignacio Wert es educación en el percebismo: se arrincona la filosofía, cuando es el mecanismo básico para el pensamiento lógico.
Además, en el libro se documentan con detalle los efectos de la crisis.
Lo básico es conocer la realidad, para posteriormente llegar al último capítulo donde reivindico el gozo de pensar. A menudo cogemos las ideas como si estuvieran precocinadas, las metemos en el microondas y las engullimos. Los medios de comunicación tienen mucha culpa en lo que nos pasa.
Una situación crítica que tampoco es igual para el hombre y la mujer
Nos educan de una forma distinta y la sociedad nos condiciona a unos y a otros. La mujer está educada para ser percebe, para guardar la piña. Y eso del colchón familiar sólo pasa en los países subdesarrollados. ¿Después de la Segunda Guerra Mundial se podía crear el Estado del Bienestar y ahora no se puede mantener? Esto es un timo. Hay gente que es percebe y su objetivo solo es aguantar hasta que pase la tormenta. Falta mucho coraje. El percebe solo piensa en su bien. Lo peor que puede pasar a un país es tener a un percebe al mando del Gobierno. No hará nada. Es desolador. No sufre como sufre la gente.
Pero hay mucho temor en la sociedad.
Me preocupan las reacciones ante el miedo. Cuando uno cree que el problema lo ocasionan fuera y que fuera lo tienen que resolver, está perdido. Es una reacción que provoca el miedo. Hay mucho miedo, pero, ¿qué más se puede perder? El percebe no se da cuenta de que puede llegar un depredador de su misma especie, de otra especie, o incluso un percebeiro. La sociedad tiene que reaccionar, tomar su papel y conseguir que el percebe reflexione que por ese camino no se va.
*Raúl del Pozo también habla del libro y de la metáfora en su columna: Percebes y salmones. Y resaltando ideas que me gustan especialmente del contenido. Así concluye su artículo:
«La primera vez que fui a un comedor social sentí tanta vergüenza que tuve que desaparecer, le cuentan a Rosa María Artal. «Muchos preferían morir de hambre antes de pasar vergüenza». Ya dijo Valle-Inclán que sólo creía en las ideas que se podían dibujar. Artal ha publicado Salmones contra percebes, un análisis lúcido de los días peligrosos que vivimos, donde las metáforas son dibujos vivos.
La reportera de TV explica que hay dos formas de afrontar la catástrofe: luchando contra corriente como un salón o quedarse amarrado a la roca. El salmón levanta la cabeza y aguanta la mirada; los percebes, la masa, la audiencia, adoran a los ídolos de la mayoría, aplauden en el plató cuando el animador lo sugiere ante un político de su agrado aunque diga una cosa y la contraria. El salmón huye de la rutina, le espantan los tópicos, es más creativo, más osado.
«La mayoría de los políticos utiliza la estrategia del percebe». En esta irónica metáfora, la nueva fábula de la cigarra y la hormiga con cierto moralismo de izquierdas, dice la autora que entre los periodistas prolifera el espíritu salmón porque siempre andan hurgando en la grava y buscando en las cloacas».
Publicado por rosa maría artal el 29 abril 2013
https://rosamariaartal.com/2013/04/29/salmones-contra-percebes/
Sin Rajoy sería mucho peor
Nos decía Mariano Rajoy que imagináramos lo mal que hubieran ido las cosas para España de no haber accedido él a la presidencia del gobierno. Sí, podíamos tener en su lugar –pongamos por caso- a Pelayo de Arriérez y Torquemada. Hijo de una estirpe acreditada ya en la Hispania Romana, impulsora de la Reconquista patria y de esplendoroso apogeo en la Edad Media. Conservador, vetusto, clasista, sumiso con los poderosos, autoritario con los débiles, nos habría hecho comprobar que, en esta tierra, todo es susceptible de empeorar, según quien consiga el mando. Imaginémoslo, podemos.
A sobresalto diario, sabríamos que el partido de Arriérez lleva varias décadas –incluso desde antes de su refundación en lo que hoy es- financiándose ilegalmente a través de empresas interpuestas. Sus dirigentes cobrando sobresueldos millonarios procedentes prácticamente en su totalidad de dinero público y subiéndose los oficiales en las épocas de la más dura crisis. Que reciben donaciones de empresas a las que a cambio dan negocio en las distintas administraciones que regentan. El propio partido vinculado a la mayor trama de corrupción a la que ha asistido este país. Una podredumbre estructural, de fondo. Sí, los tiempos de Rajoy están siendo mucho más honestos.
En el gobierno de Arriérez, lo más granado. Desde un ex presidente de una empresa cuya quiebra fue determinante para el hundimiento de la economía internacional, a una monja seglar –corta y deslenguada- que confía la resolución del insostenible desempleo a la virgen. Una receptora de sobres y confetis para festejos privados que mata la sanidad pública. Una vicepresidenta aspirante al Oscar de Hollywood y que, como los demás, ha colocado parientes y gremio profesional en los más altos cargos y remunerados puestos. Un ministro de Hacienda que se ríe a carcajadas en cada recorte. Un par de beatos recalcitrantes que se empecinan en coartar nuestras libertades y devolvernos a los tiempos más florecientes de los Arriérez y Torquemada. O un tertuliano, también ultracatólico, a cuya reforma educativa llegaría a criticar de tal forma el Consejo de Estado que prácticamente le diría fuera consciente de que España es también Europa. Por no seguir en la descripción y por no incluir al resto de los prebostes del partido. O sí. Uno que, de joven, se solazaba en barco y otros viajes de placer con un conocido narcotraficante. Una aguijonera líder de vuelta e ida, populista y campechana, acérrima admiradora del brutal neoliberalismo de Margaret Thatcher. O la Cruella de Vil de las mentiras compulsivas que presenta su rostro cementado para explicar lo inexplicable. Siempre mejor, sin embargo, que el propio Arriérez que la rara vez que comparece ante la prensa lo hace a través de un monitor de plasma.
Con todo, en poco más de un año de mandato, el gobierno de Pelayo habría logrado cifras espectaculares de fracaso. La recesión triplicando los cálculos iniciales. Elevación de la deuda del 68,5% al 84,2%. Récord europeo de déficit, superior a los países más rescatados que el nuestro. Los inmigrantes huyen, los españoles emigran, y con ello la población desciende en la mayor proporción desde que se hacen registros. El propio Rajoy habría increpado con dureza a este presidente. Abochornado le tendría todo el PP, los medios afines y buena parte de la sociedad.
El gobierno de Arriérez y Torquemada pone en marcha una nueva Reforma laboral, para hacernos «más competitivos» al cobrar sueldos todavía más miserables. En el primer año de vigencia el desempleo crece en 691.700 personas y se destruyen 850.500 puestos de trabajo. El número de personas ocupadas está en mínimos: 16.957.000 en una cifra de destrucción de empleo sin precedentes. La ley además devalúa las condiciones laborales, con un despido más fácil y barato para la empresa. Son las reformas que había que hacer – dicen los responsables- para solucionar el problema y todo es culpa de la “herencia” recibida. Entre la larga lista de eufemismos con los que agreden nuestra inteligencia, dicen ver signos positivos porque, aseguran, “hay una desaceleración relativamente sincronizada, relativamente homogénea del aumento del paro”.
Repagamos en sanidad lo que ya abonamos con nuestros impuestos. Nos venden hospitales y edificios públicos sin resarcirnos. Amontonan y merman la educación. Nos suben los impuestos. Cada vez pagamos más por menos. Nos han incrementado el precio del gas y la electricidad, la gasolina, los peajes, los medios de transporte. Sí, realmente, gracias a que contamos con Rajoy en lugar de Pelayo de Arriérez y Torquemada para frenar todo esto.
Se entrega dinero público a las autopistas deficitarias, a los hospitales privatizados. Se regalan bancos y cajas cargados de viejos pufos propiciados por mala gestión y corrupción políticas por un euro, tras ser inyectados con cifras millonarias del erario. Se juegan, literalmente, nuestras pensiones invirtiendo toda la hucha en deuda española y ya estudian cómo devaluarlas para “hacerlas sostenibles”.
No podríamos creerlo, pero asistiríamos a cómo el Fiscal General del Estado ordena, exige, encausar por el grave delito de colaboración con banda armada a dos policías con el mejor historial de detenciones de ETA. Por una vieja filtración de la política antiterrorista practicada por todos los gobiernos, sin que la que la investigación haya encontrado pruebas de la autoría concreta de los encausados. Asombrosamente, sin pasar nada. Por nada. Tampoco pasa ahora pero es que tenemos un gobierno ejemplar.
Algunos grandes medios haciendo política de partido, del partido de Arriérez. Enmascarando cifras, desvirtuando transgresiones, alabando triunfos inexistentes, próximas recuperaciones sin base.
Uno de los ministros de Arriérez pergeñando una reforma de la ley del aborto que obliga a seguir con el embarazo incluso de fetos con graves malformaciones. Ni siquiera se mantiene que la mujer pueda opinar sobre su descendencia como si en lugar de un ser humano fuera una máquina de parir. A quienes protestan por lo desahucios les llaman acosadores e incluso nazis. A los que luchan por la sanidad pública en peligro, que montan barricadas y… que no servirán para nada. Y no sirve. No escuchan a nadie.
Sí, Pelayo de Arriérez y Torquemada sería mucho peor que Rajoy y todos sus antecesores. Sería capaz de privatizar el Registro Civil para entregarlo al cuerpo profesional al que pertenece: los Registradores de la Propiedad. Bueno, casualmente, el mismo de Mariano. Pero es mera coincidencia.
Arriérez, todo su partido, la oposición responsable también, habrían hundido la consideración de la política al subsuelo. Al tiempo que seguirían idiotizando a la sociedad o amedrentándola para que no reaccionara. Nuestro presente sería patético, el futuro sombrío. Menos mal que está Rajoy para marcar diferencias de buen gobierno. Incluso debemos rogarle que se quede para siempre. Él es nuestra única esperanza.
Publicado por rosa maría artal el 27 abril 2013
https://rosamariaartal.com/2013/04/27/sin-rajoy-seria-mucho-peor/
6 millones de parados y otras cifras del abismo
España supera por primera vez en su historia los 6 millones de desempleados. Y con creces. Ya hay 6.202.700, lo que equivale a una tasa del 27,16%. El PP ha creado un millón de parados. 2011 terminó con 5.273.600 y un porcentaje del 22,85. Y eso cuando, ahora, el número de ocupados se reduce a 16,6 millones, la cifra más baja en una década, y ha disminuido también la población que reside en España en la mayor proporción desde que se tienen registros.
Ya son casi dos millones los hogares en los que todos sus miembros están sin trabajo. La cifra de desempleo juvenil vuelve a crecer pese a la fuerte emigración que se está produciendo… y propiciando. Es ya del 57,2. Suben también los parados de larga duración. En un 4%. Ya son 3 millones y medio de personas, que se dice pronto.
El sector público destruyó más empleo que el privado en el primer trimestre. El número de ocupados en el sector público fue de 2.845.800 personas, un 2,45% menos. El PP se emplea a fondo en el desmantelamiento del Estado del Bienestar y en eso, apenas solo en eso, sí que es eficaz.
Martínez Pujalte ha culpado de todo esto… a Zapatero. Con un par.
Resultan premonitorias las palabras de González Pons sobre el caso: Hoy hemos conocido un récord histórico para España en destrucción de empleo…
Y, mientras, el gobierno prepara una reforma de las pensiones en la que algunas fuentes tan cercanas al PP como La Razón avanzan que se puede alargar la jubilación a los 70 años. No es cierto. Solo es el cobro de la pensión. Solo y nada menos. Se ha encargado el estudio de “sostenibilidad” a un grupo de “sabios” en el que la mayoría son… contrarios al mantenimiento de las pensiones públicas.
¿Hay quién dé más?
25 de Abril. Casi cuatro décadas de la Revolución de los claveles. El pueblo es quien más ordena. Si tiene cabeza… y dignidad.
Publicado por rosa maría artal el 25 abril 2013
https://rosamariaartal.com/2013/04/25/6-millones-de-parados-y-otras-cifras-del-abismo/
Los recortes en sanidad matan
Se llamaba Soledad Torrico. Nacida en Bolivia hace 42 años, residía en Valencia con su marido y una hija. Murió, el 20 de Febrero, tras acudir 5 veces a centros de salud y urgencias de hospitales por lo que comenzó siendo un cuatro de tos y terminó impidiéndole respirar. La Fiscalía Provincial de Valencia ha abierto diligencias ante la denuncia del marido y de varias asociaciones que protegen derechos humanos para determinar si hubo negligencia médica.
Por el relato de la odisea sufrida, lo que parece sí hay es… negligencia política. O esa consideración ideológica de los seres humanos como “clientes” y no como “enfermos” y de la salud como un objeto de especulación más, que ha impuesto el PP. A Soledad, como inmigrante sin cotizar a la seguridad social, le habían quitado la tarjeta sanitaria a causa de la Ley Mato del PP. En su periplo, le dijeron que la que llevaba “no tenía validez”. En la denuncia que ahora investiga la Fiscalía, se cita cómo le advirtieron que “si volvía otra vez a los servicios de urgencias, le cobrarían”, cuando ya los esputos contenían sangre.
Los profesionales de la sanidad pública en España están haciendo una enorme labor frente a las dificultades. Muchos atienden aunque “lo tengan prohibido”, pero la ley vigente es la que es y siempre habrá quien quiera aplicarla. Para eso se dictan. El neoliberalismo imperante niega el derecho esencial a la salud a quien no la pague de una forma u otra. Advirtamos –aunque sea obvio- que los “ilegales” cotizan en el país de residencia en impuestos y gastan en servicios.
La sanidad pública que teníamos en España, una de las mejores del mundo, la está destruyendo el PP. Partido que además se obstina –con un empecinamiento que debería dar que pensar- en privatizarla para los “legales” también. Luego vemos las puertas giratorias de sus dirigentes que, sin el menor empacho –como sucede en Madrid- cambian su puesto político en el PP por asesorar o trabajar en la empresa privada a la que dieron negocio.
En Castilla-La Mancha ¡cómo no! retiran el servicio de oxígeno domiciliario a quienes “lo usan poco”, para “ahorrar”. Si les da el ataque de asma y no llegan al hospital… más ahorro. Un “cliente” menos. Han recibido ya la carta en la que se les advierte.
Sobresueldos, confetis para las fiestas de los niños presuntamente regaladas por la Gürtel, investigada por la mayor trama de corrupción que ha conocido este país. O casas solariegas millonarias, abultados sueldos, puestos para el marido, y mucha caradura, en las gestoras y gestores de estas políticas. Mientras, la familia de Soledad la llora. Y los inmigrantes que no encuentran trabajo en España no pueden acudir al médico porque “no tienen papeles”. Los recortes matan. A quienes los sufren. Sin causar ni un gesto entre quienes los perpetran. Lo que más precisamos hoy es ahorrar en inmundicia.
Publicado por rosa maría artal el 24 abril 2013
https://rosamariaartal.com/2013/04/24/los-recortes-en-sanidad-matan/
Hasta que la cultura sea reconstruida
“El IVA español a la cultura es el mayor de la Zona Euro. Otros países protegen la cultura. Con Francia a la cabeza, se considera que es un signo de identidad. Noruega no cobra impuesto alguno por la música, por ejemplo. Luxemburgo, Malta, Chipre y Francia son los países con el IVA cultural más bajo (entre el 3 % y el 5,5 %). Finlandia, Eslovenia, Alemania y Holanda aplican entre el 6 % y el 9 %. Grecia se mueve entre el 6,5 % para música y teatro, y el 13 % en el resto de las actividades culturales. Irlanda, otro país rescatado, mantiene un 9 %. Portugal, que soporta un IVA del 23 %, reserva un 6 % para los libros. La subida al 21 % el IVA de los libros electrónicos en España corta su vuelo que comenzaban a despegar por ser su precio más asequible que el de los impresos. «La cultura es algo accesorio», como dice quien ni la conoce ni la aprecia. O quien parece llevar la idea de cerrar la llave a espíritus más cultivados y más libres”.
Este párrafo corresponde a mi último libro que sale el día 30. Es uno de los muchos temas que abordo con múltiples datos y, aún así, con el tono más ameno que he conseguido nunca. Y una idea bastante original como hilo conductor, que ya veréis. No vengo “a hablar de mi libro” por ningún afán lucrativo, sino porque la realidad nos abofetea con realidades como ésta que destaco, hoy, día del libro, y muchas otras. Escribir en España es casi un acto heroico, vocacional. Y, si cabe alguna duda, ved el desgarrador análisis que hace unos días publicó José Sanclemente. Quien, entre otras cosas, contó:
“El autor se lleva entre el 8 y el 10% del precio de un libro, el 12% son costes de producción (impresión, papel y encuadernación), 2% son los de edición (correcciones de estilo, ortográficas, diseño de portada, etc.) , 7% los costes de administración y estructura de una editorial mediana (personal, alquileres, suministros , almacenes…), 55% (*) son los costes de distribución y venta (porcentaje que se da al distribuidor y al librero) y el 3% se destina a marqueting y promoción (viajes, presentaciones, publicidad en el punto de venta…) y el margen que le queda a la editorial es de un 11%a un 13%.
Dado que el libro no se vende en firme al librero, la devolución va a cargo de la editorial. Este año pasado las devoluciones, en muchos casos, han sobrepasado el 40% de la tirada distribuída.
He calculado que de un libro cuya tirada haya sido de 3.000 ejemplares (la media) y con un PVP de 15 euros y se haya vendido el 60% (1.800 ejemplares), el autor percibirá 1,5 euros multiplicado por 1800 = 2.700 euros y habrá invertido entre 6 meses y varios años en escribirlo.
La editorial con ese libro tendrá un margen similar (2.970 euros) y se hará cargo de las devoluciones.
¿Saben cual es, según Nielsen, el libro que más ha vendido en lo que llevamos de año? El de Javier Sierra, con 4.900 ejemplares esta semana y algo más de 60.000 en este año.
También les diré que la venta media está en torno a los 1.500 ejemplares. Hay miles de libros, de los más de 30.000 títulos que se editan en España, cuyas ventas son muy inferiores a los 1.000 ejemplares. Solo unos pocos y escogidos best sellers rompen la barrera de los 100.000 y se cuentan con los dedos de una mano.
El próximo 23 de abril (día del libro) {hoy} se hablará de esos escasos títulos vendedores: los medios de comunicación recogerán la firma de sus autores y harán un ranking de ventas de Sant Jordi, pero solo representarán el 20% de los libros comprados ese día.
Ese día el comprador tendrá un 10% de descuento que asumirá por partes iguales la editorial y el librero.
Animo a comprar libros pero, si es posible, no solo los que figuran en el ranking de mayores ventas”.
La crisis y la España de siempre se enfrentan hoy a un gobierno y un partido que apuesta decididamente contra la cultura, la ciencia y la educación. El momento es terrible. La Asamblea Chamberí (Madrid) del 15M –una de cuyas participantes más activas es Lourdes Lucía- ha elaborado un manifiesto para recoger firmas. Aquí está el enlace. Destaco algunas ideas:
“En este tiempo en que los mercaderes que nos gobiernan predican la resignación, el acatamiento de la miseria decretada, la sumisión. Ahora que nos dicen que lo prescindible son los sueños colectivos, la solidaridad, lo construido con el común esfuerzo, lo público, lo que a todos y todas pertenece: las escuelas, los hospitales, las bibliotecas… todo lo que es la urdimbre necesaria sobre la que edificar un mundo justo y habitable. Precisamente ahora decimos nuestras razones, la dignidad de nuestro trabajo, lo que estamos dispuestos a defender contra viento y marea, contra la tempestad de los recortes y el desprecio a la ciudadanía. Porque hablamos de lo necesario, lo que alimenta nuestra esperanza, un sueño de libertad, un espacio de encuentro que día a día se hace real en las aulas, en los museos, las bibliotecas, los libros, los teatros…
Porque la Cultura no es un adorno, un producto superfluo o decorativo. Es un derecho esencial. Crear aporta una mirada crítica sobre la sociedad y a la vez la certeza de que son posibles una plenitud y una belleza que nos pertenecen y a las que no podemos ni debemos renunciar. La cultura es un espacio de libertad en el que podemos re-descubrir lo real, experimentar el asombro, inventar palabras, formas y gestos que digan la verdad de otro mundo posible.
Es un escándalo que cierren bibliotecas de la Obra Social mientras con fondos públicos se rescata Bankia. Que se haya suprimido el presupuesto para adquisición de libros en las bibliotecas públicas, el despido o la no contratación de bibliotecarios, la situación de nuestros archivos. La consideración del cine, el teatro, la música… no como bienes culturales sino como productos de lujo que deben ser grabados con un IVA que amenaza su propia subsistencia. El abandono de cualquier promoción o interés por la creación artística. Denunciamos la asfixia a la que se somete al mundo de la cultura. No estamos aquí para competir, para enriquecernos con un producto. Estamos para compartir”.
Y hoy es un buen momento para recordar un poema de nuestro Premio Cervantes:
«Hasta que el tiempo fue reconstruido»
Hasta que el tiempo fue reconstruido
bajo tu propia vigilancia, cuántas
residuales versiones de los hechos
fueron depositando su carroña
en papeles, en bocas, en conciencias.
Hombres e ideas tenebrosamente
instalados en la mitología, textos
que suplantaron con abyecta máscara
el rostro de la historia, allí
se conjuraban para hacerte cómplice
de la maquinación contra el fantasma
que recorrió tu juventud
hasta que el tiempo fue reconstruido.
¿Cómo escapar a ciegas, desandar
el camino? ¿Quién que no tú
lo haría, con qué trámites
de acotadas lecciones, testimonios
apócrifos, tenaces simulacros?
Arduo oficio fue el tuyo e inhumanas
las trampas de la vida. ¿Con qué suerte
de antídotos, argucias, imposturas
te preservaste del contagio, mientras
a solas compartías las ruinas
hasta que el tiempo fue reconstruido?
Elegir no pudiste una verdad
distinta de la única, algún medio
de subvertir el orden del pasado,
dirimir lo proscrito, rechazar
el asedio.
Pero tú mismo fuiste
tu testigo: primero un libro,
una mano después, más tarde
una palabra, luego un hombre
y luego otro y otro más, y un año
y otro año, una premonitoria
concurrencia de hombres y de años,
y media vida que concurriría
para que al fin y con tu propia mano
otros nombres pusieras a la historia
mientras que el tiempo fue reconstruido.
Publicado por rosa maría artal el 23 abril 2013
https://rosamariaartal.com/2013/04/23/hasta-que-la-cultura-sea-reconstruida/
Ponga Vd. la papeleta en la urna y calle para siempre
¿Mayoría absoluta? ¡Bien!, tengo un mandato claro. Para hacer, no hacer y deshacer. Vía libre hasta dentro de cuatro años. La cara de Mariano Rajoy expresaba esos sentimientos exactos aquél 20 de Noviembre cuando ganó las elecciones generales. Como él, la mayoría de los políticos creen que los votos son firmas que avalan cheques en blanco, a rellenar a placer por el destinatario. Ni siquiera hace falta cumplir lo que se prometió. Rajoy lo lleva al extremo al evitar incluso a los periodistas como si se tratara de una manada de felinos salvajes en celo y llegar a la patética parodia de “comparecer” a través de un monitor. Él está “a lo suyo”. Y lo mismo buena parte de sus colegas.
Lo suyo… no es lo nuestro. La tradicional brecha entre políticos y ciudadanos se ha agrandado. No existen cauces de comunicación efectivos y, además, ellos viven una realidad distinta al conjunto de la población gracias al poder que han adquirido, derivado… de nuestro voto. No se rozan con la plebe, sus relaciones y modo de vida están muy alejados del común de los mortales. De ser iguales y anónimos, se han convertido en privilegiados. Con las correspondientes y escasas excepciones. Por eso se atreven a decir, por ejemplo, que «pedir la dación en pago es para comprarse otro piso», como ha hecho Martínez-Pujalte. Entra en su lógica. O como Cospedal que, en lugar de elogiar a los votantes del PP asegurando que «dejan de comer antes de no pagar una hipoteca», aclara que solo llamó a los desahuciados «excluidos sociales» a los que había que «animar» a « ganarse la vida dignamente«. Como la gente de bien, vamos. Ella, a quien tan rentable le ha sido la política.
El desprestigio de los políticos ha llegado a cotas inimaginables. Y resulta que, para bien y para mal, son los representantes de la soberanía popular que reside en el pueblo, según nuestra Constitución y todas las democráticas. Son nuestros empleados, los encargados de llevar a cabo lo que cada uno de nosotros no hace en primera persona. Y cobran por ello. Ya sabemos que hasta en eso intentan confundir diciendo -como la inefable Fátima Báñez y otros-, que la soberanía reside en el Parlamento. No es verdad. Pero ese error –nada inocente- deriva en disfunciones.
El problema es que se requiere al ciudadano para que vote cada cuatro años y punto . Esta democracia tan estupenda prevé -para quedar como tal en la foto- una serie de mecanismos de participación, sin embargo. Qué menos cuando las acciones nos afectan vitalmente. Pero en la práctica es chocar contra un muro.
Pruebe a ir de ventanilla en ventanilla o escriba a los poderes públicos. El 54% de las preguntas a la Administración solo reciben el silencio como respuesta. Así lo ha comprobado en concreto una web que las está contabilizando, como nos contaba Juan Luis Sánchez en este diario. Y cuando contestan, ni siquiera traen en todos los casos información útil.
Venga, anímese a una Iniciativa Legislativa Popular. Establecida para algunos supuestos, no pueden afectar a leyes orgánicas, ni, por ejemplo, a reformas tributarias que es tema esencial. Quite tiempo a su ocio y descanso para recoger, una a una, 500.000 firmas como mínimo. Para argumentar su petición. Para exponerla en el Congreso. Gratis. Menos mal que, desde 2006, sirve la firma electrónica. En otros países se requieren muchas menos. 50.000 en Italia y Lituania. 40.000 en Holanda. 35.000 en Portugal.
Nuestros políticos pueden aceptar las ILP… o no. Y, aún en el caso de que decidan tramitarla, no les vincula en absoluto el contenido de la propuesta, como vemos con la que pide la dación en pago y otras reformas en la política de vivienda. Ni avalada por casi 1.500.000 firmas les compromete a nada. La pueden tirar a la papelera sin inmutarse. De hecho, de todas las ILP presentadas, solo se ha aprobado una, en 1999, de un tema menor de la Ley de Propiedad Horizontal.
Hartos de recortes y arbitrariedades. De ver cómo echan de su casa a ciudadanos que suscribieron una hipoteca cuando tenían trabajo y no había aún casi 6 millones de parados, ni se había mermado de tal forma el poder adquisitivo. De asistir estupefactos a que practiquen desahucios entidades a las que se les ha entregado nuestro dinero –el dinero de nuestros impuestos-. Probemos, pues, a explicárselo a los responsables políticos cuando parece están menos agobiados: a la puerta de su casa. Sus víctimas padecen de ansiedad día y noche. Díos mío, esto es intolerable, esto es nazismo, esto exige mandar a la policía a que ponga un cordón de seguridad de 300 metros… para protegerles. Para aislarles aún más en su torre de marfil.
Bueno, que pregunten los periodistas. No, eso tampoco se puede. Monologo del político rebautizado como “rueda de prensa sin preguntas”. O lápiz de maestra de parvulario que elige dos o tres, media docena como mucho y con predominio de corifeos adictos, sin posibilidad de réplica alguna o búsqueda de precisiones. Ningún país serio tolerara esto. Y así -con otras disfunciones añadidas- se logra que la ciudadanía tampoco vea a los medios como cauce de comunicación con los políticos, como defensa de sus intereses. No a todos. A muy pocos. Se agrava el problema.
Los políticos no tienen tiempo, los pobres. Han de gobernar. O legislar –“presuntamente” porque ahora todo son decretos leyes gubernamentales-. Hacer lo contrario de lo que prometieron. Impunemente. Nos vemos en las próximas elecciones. Hasta entonces mudos. En los siguientes comicios elegirán los trozos de sus mítines que deben servir los medios como ”información”. Los niños a quienes besar en los mercados o las manos que estrechar de sus adictos que es la máxima aproximación que nos permiten la mayoría de nuestros empleados en las Cortes y el Gobierno. Y volverán a decirnos que van a establecer un d iálogo con los ciudadanos… a olvidar en el instante mismo de ocupar su silla. Cuatro años de tregua. Sin molestas interrupciones.
Entre las muchas medidas a exigir de forma conminatoria, está que, al menos, uno pueda votar a quien quiera en listas abiertas y que éste responda de sus actos, como sucede en otros países. Erradicar la “disciplina” de voto y que su infracción tenga consecuencias. Legislar que el incumplimiento flagrante del programa conlleve nuevas elecciones. O que las ILP rebajen requisitos, se conviertan en cotidianas y sean vinculantes. Como mínimo.
El Parlamento está anclado en el Siglo XIX, decía nuestro ya añorado José Luis Sampedro, lo que es ilógico en una sociedad intensamente comunicada. La separación de poderes es una entelequia. La democracia que “disfrutamos”, una parodia. No es inocuo. No pagamos impuestos –cada vez más por menos contraprestaciones- tan solo para mantener en su Olimpo a -más de uno y de ciento- parásitos envanecidos que nos están robando nuestras vidas. Hay que bajarlos del pedestal. Ponerlos a nuestro servicio realmente, tomando las riendas de este caballo desbocado en el que se ha convertido España.
Publicado por rosa maría artal el 19 abril 2013
https://rosamariaartal.com/2013/04/19/ponga-vd-la-papeleta-en-la-urna-y-calle-para-siempre/
«Debajo de la alfombra» por José Luis Sampedro para Reacciona (2011)
Basta levantar un pico de la alfombra para que inevitablemente surjan preguntas clave:
¿Por qué se atrevieron los bancos a ser tan codiciosos?
¿Por qué lo permitieron los gobernantes en vez de controlar el desenfreno, del mismo modo que controlan los productos alimentarios o las medicinas?
¿Por qué el público ha seguido votando a políticos tan descuidados en la defensa del pueblo?
Y, si seguimos levantando un poco más, tirando del otro pico ya encontramos algunas respuestas:
La primera que se me ocurre es que los actuantes en la crisis (desde el gobierno hasta el que pide el crédito y el desempleado), todos somos piezas de algo mucho más complejo que es nuestra sociedad, nuestro sistema de vida, nuestra cultura europea.
La segunda es que Europa está, pero ya no es. Ni siquiera es el “pequeño cabo de Asia”, como la definiera hace un siglo Paul Valéry. Europa está en coma, como así lo demuestra su apatía ante los grandes problemas. Incluso parece simbólico que siendo Bruselas la capital europea, Bélgica lleve más de medio año sin gobierno.
(…)
Pero lo más grave y lo más destructivo para una civilización es, en mi opinión, la pérdida de los valores morales superiores y, con ello, de las más altas referencias para la conducta humana. Esa decadencia es la máxima barbarie y es muy perceptible en la situación actual. El alto ideal de justicia, por ejemplo, aparece viciado con frecuencia y, sobre todo, el derecho internacional ha sido violado repetidamente según ocurrió con Irak. El desdén por la difusión de la educación y la sanidad en los países más pobres, la sobreexplotación de los más débiles, como la infancia o la mujer, violan valores, supeditándolos a los intereses materiales. El concepto de libertad es tergiversado irresponsablemente para permitir abusos de los poderosos como ocurre en la desregulación financiera o en la globalización incontrolada. Más que en la economía de mercado vivimos en una sociedad de mercado donde todo tiene su precio en vez de considerarse su valor. El sistema, como expresó tajantemente Marx, lo convierte todo en mercancía. Ejemplo de ello es la corrupción generalizada que, en definitiva, significa que hasta los hombres mismos (y los más responsables por los puestos que ocupan), se ofrecen en venta, con otros dispuestos a comprarlos. Y lo que es peor, ese tráfico ya ni siquiera escandaliza, se toma como algo natural, sin repercusión electoral alguna. La Rochefoucauld afirmaba que “la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud”. Pues bien, actualmente la hipocresía ha sido sustituida por el cinismo y hasta altos dignatarios se pavonean de sus conductas inmorales, se consideran modelos dignos de admiración y de seguimiento por los ciudadanos. ¡¡Y son votados!! He aquí otro descubrimiento debajo de la alfombra que empieza a revelar una maraña de injusticias, irracionalidades, y hasta delitos, impunes o encubiertos, dejando la impresión desoladora de que tanta brillantez de la técnica y la ciencia es realizada por un organismo social vivo, pero cuyas contradicciones internas lo están descomponiendo. De ahí la sensación de ocaso y de barbarie, entre cuyos componentes se encuentra la crisis.
Pero el ocaso no es el fin de la historia, sino el del sistema. porque el mundo sigue adelante. La barbarie no es destrucción sino una mutación, una fase violenta del cambio. El mundo no es un compuesto de innumerables equilibrios, sino de interdependencias desequilibradas que se compensan unas con otras en el funcionamiento, aunque a veces hay distorsiones.
(…)
La crisis financiera estalló por el abuso de los beneficios, pero el hecho de que los daños no los hayan sufrido los causantes sino sus víctimas (con pérdidas o con desempleo) es consecuencia de la estructura del sistema, cuyas reglas permitieron los atropellos y cuyas autoridades no los controlaron a tiempo. La raíz de los daños no radica en los préstamos mismos, sino en el poder dominante de los bancos, libres para poner condiciones al crédito. Más que un problema económico se trata de una desigualdad de poder, un hecho político que, si no se remedia, provocará crisis ulteriores.
Pese a ello, los gobiernos no han hecho gran cosa para regular mejor el crédito, desoyendo todas las propuestas de reformas importantes. Esa pasividad de las autoridades obliga a reflexionar sobre la jerarquía real de poderes, a darnos cuenta de que si el capital logra evitar los necesarios controles es porque su poder no solo supera al de los clientes, sino que también es más fuerte que el de los gobiernos. Dicho de otro modo, en nuestro sistema quien manda es el capital. También en los casinos las reglas de juego de la ruleta permiten a veces que se enriquezca algún cliente, pero en el conjunto de operaciones siempre gana la empresa. Los gobernantes dependen del capital que, entre otras cosas, financia sus campañas electorales. Las técnicas de ventas se han extendido a la esfera política (recuérdese: todo es mercancía). Publicidad, creación de imagen, manejo de relaciones e influencias y otros medios se adaptan a las competiciones electorales. Con ello la democracia sólo lo es nominalmente. En realidad el poder lo ejercen los grupos dominantes.
¿Democracia?
Es verdad que el pueblo vota y eso sirve para etiquetar el sistema, falsamente, como democrático, pero la mayoría acude a las urnas o se abstiene sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. Esos votos condicionados por la presión mediática y las campañas electorales, sirven al poder dominante para dar la impresión de que se somete al veredicto de la voluntad popular expresada libremente en las urnas. En ocasiones, como se ha visto, sirven incluso para avalar la corrupción. Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento.
Ya en la primera infancia se inculcan al niño creencias, que la mente infantil no puede sino asumir. Así continúa la formación mental de súbditos, en las sucesivas etapas de una enseñanza orientada a formar productores competitivos y consumidores, que son los que interesan a los dominantes. Fuera de las aulas los medios audiovisuales siguen inculcando las ideas del mando, sugieren preferencias políticas y desvían el interés de las personas hacia los atractivos del consumismo y los espectáculos. Es imposible enumerar la infinidad de argucias contra el pensamiento crítico, sin el cual la famosa libertad de expresión pierde su valor. Con un somero repaso a los programas y resultados electorales de nuestro entorno descubriremos fácilmente bajo la alfombra, etiquetada y vendida como ”democracia occidental”, un sistema oligárquico en manos de las minorías dominantes.
Resumiendo: queda claro que la crisis -en principio problema económico- nace de una dominación política (gobiernos sumisos al poder financiero) en la que influye el problema social de los votantes condicionados por la propaganda. En la degradación de esos tres niveles del suelo bajo la alfombra –económico, político, social- se encuentran las respuestas a nuestras tres preguntas iniciales. En la terna, sin duda, el poder del dinero es el más fuerte.
(…)
En conclusión: debajo de la alfombra aparece un suelo corroído que no va a mejorar remendando la alfombra para taparlo mejor. Occidente puede correr la misma suerte de otros imperios extinguidos, dejando un vacío bajo la palabra Europa.
Pero la Historia no admite vacíos: imparable la Vida los llena. Todo ocaso ofrece una ocasión. Así aprovechó Carlomagno el de Roma bajo los bárbaros y erigió su imperio, semillero de Europa. Ha llegado el tiempo del cambio, de un cambio que va más allá de la restauración del estado del bienestar en retroceso y de la defensa de los derechos conseguidos por nuestros antecesores. El sistema reclama un cambio profundo que los jóvenes entienden y deberán acometer mejor que los mayores atrapados aún en el pasado.
Este ocaso es el momento de la acción entre todos porque otro mundo no solo es posible, es seguro. Si mejor o peor, dependerá de nuestra reacción. Mi mensaje a los jóvenes es que es llegado el momento de cambiar el rumbo de la nave. Aunque sus líderes sigan en el puesto de mando y al timón, aunque desde allí sigan dando órdenes anacrónicas, los jóvenes puestos al remo pueden dirigir la nave. Solo necesitan unirse y acordar que a una banda boguen hacia delante, mientras en la otra cíen hacia atrás y el barco girará en redondo, poniendo proa hacia un desarrollo humano».
*Son solo fragmentos de la pieza maestra y tan premonitoria que José Luis Sampedro escribió para Reacciona (Aguilar 2011). Pasados dos años, estamos peor. Y así seguirá en tanto no se detenga el germen y rumbo de este deterioro en cascada. Buen momento para recordarlo hoy, cuando hace tan poco que el gran pensador nos ha dejado.
Publicado por rosa maría artal el 17 abril 2013
https://rosamariaartal.com/2013/04/17/debajo-de-la-alfombra-por-jose-luis-sampedro-para-reacciona-2011/
Boston: había una cámara
Es irremediable. Sin escapatoria. En un paisaje cotidiano, estalla una bomba. Entre el humo y los escombros vemos correr a gente despavorida. La pantalla se tiñe de cuerpos ensangrentados que enfoca el objetivo. 3 muertos (uno de ellos un niño) y más de 140 heridos en Boston. El miedo se instala, se acrecienta en la población, por si hay más artefactos explosivos. Horas de televisión, titulares encabezando periódicos. Había una cámara.
Cada vida perdida irracionalmente es algo a lamentar, a tratar de evitar. Ayer, 11 personas murieron en Siria de la misma forma. Se sumaban a la brutal escalada del domingo cuando, según la oposición, cayeron 130, entre ellas 31 niños. A los 36 de Irak, otros dicen que 55 y más de 300 heridos (no saben ya ni contarlos), en ese goteo que se inició tras su invasión ilegal. A los 7 de Afganistán por el estallido de una mina de las que siembran las guerras. Esta vez tuvieron “suerte”, no son tantos como en otras ocasiones. Todas estas muertes no fueron recogidas por una cámara. No escuchamos el ruido de la detonación, no vimos el humo, no contemplamos la sangre ni los cuerpos inertes. No vimos llorar a sus familiares y amigos. Pero igual cada uno de esos pueblos sufrió el impacto de la muerte incongruente. Toda lo es. Pero no es lo mismo. Cuesta incluso encontrar referencias de estas víctimas en los medios.
Brutales políticas matan a diario con los guantes blancos de la impunidad basada en unos resultados electorales que se dicen democráticos. Nos traen sufrimiento, hambre, muertes también, aunque no nos salpiquen la sangre directamente a la cara. Pero también existen. Y tampoco hay cámaras que lo resalten. No con la contundencia que se precisaría para poder atajar tanto despropósito.
Muertos de primera y de segunda, igual de dolorosos pero mucho menos publicitados. Periodismo. Inercia que nos lleva. Necesidad de parar la rueda, reflexionar y cambiar el sentido.
Publicado por rosa maría artal el 16 abril 2013
https://rosamariaartal.com/2013/04/16/boston-habia-una-camara/







