¡Bienvenida Mrs Obama!

 

 8.000 medios informativos, 8.000, para cubrir la visita -en vacaciones- de Michele Obama a Marbella. 50.000 «impactos» informativos se esperan. Y una lluvia de millones. En 4 días, no va a estar más tiempo. Del 4 al 9 de Agosto.

   Tres municipios se disputan ser «la sede» que acogerá a la primera dama norteamericana y una de sus hijas: la propia Marbella (porque da nombre internacional a la zona), Benahavís, de apenas 4.000 habitantes, (que es realmente donde se ubica el Hotel Villa Padiema), y Estepona, paso obligado para llegar a él. De modo, que los municipios implicados se afanan estos días -además de en colocar pancartas- en instalar bombillas y coloridas macetas en todo el recorrido, según cuentan los periódicos locales.

¿Nos comerá el lobo feroz?

Érase una vez un señor llamado Milton Friedman, pariente cercano de Adam Smith, cuyas políticas económicas  irían abriéndose paso tras el crack del 29 y la Gran Depresión, que, con tan mala fortuna, había propiciado -entre otros factores- la misma doctrina que iba a imbuirle: monetarismo, neoliberalismo. Y otro señor que respondía al nombre de John Maynard Keynes, partidario de un capitalismo humano con control del Estado (un mayor intervencionismo) que después del gran fiasco económico, el consiguiente auge de los fascismos, y la guerra mundial, inspiró el “new deal” norteamericano y el “plan marshall” para la Europa destruida. Gasto público para reactivar la economía. Desde entonces hay dos formas de ver el capitalismo. Pero los Chicago Boys de Friedman (primos aventajados de sus predecesores) entraron definitivamente en acción en los setenta hasta llegar a su absoluto triunfo -por el momento- en el mundo actual.

Este cuento tan apasionante lo conocéis muchos, claro está, pero la derecha dispone de otra versión que parece enganchar más al personal. Y lo que es más asombroso, de una práctica derrochadora, nula acción sobre la creación de empleo, privatizaciones de servicios públicos esenciales que dañan las prestaciones, sin contrapartidas sociales, que contradicen absolutamente sus teorías. Y nadie se inmuta.

“Una de las ideas más dañinas que las derechas en la Unión Europea (Merkel, Sarkozy, Rajoy) están proponiendo es incluir una enmienda en la Constitución de sus países que prohíba al estado tener déficits públicos. Se argumenta que los estados tienen que comportarse como las familias y que, por lo tanto, no deben gastarse más de los que ingresan. Esta postura, ampliamente extendida en medios conservadores y neoliberales, se basa en varios errores. Uno de ellos es que desconoce el comportamiento económico de las familias. En realidad, las familias se endeudan constantemente. Muy pocas son las familias que cuando compran una vivienda o un coche, por ejemplo, pagan su coste total en efectivo. La mayoría se endeuda. Sin endeudarse, las familias no podrían mantener sus niveles de vida. Pues lo mismo ocurre con el Estado. De ahí el déficit y la deuda pública”. Así comienza un extenso artículo -«La última «boutade» económica de las derechas«- de Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University y, sobre todo, otro empecinado activista en eso de clamar en el desierto.

 “Pues lo mismo ocurre en el caso de los Estados”, dice Navarro. “Los estados pueden endeudarse para pagar los recortes fiscales que benefician a los ricos (como ha ido ocurriendo en gran parte de los países de la UE, incluyendo España, donde las reformas fiscales regresivas han beneficiado a las rentas altas y al mundo financiero y empresarial, siendo ello una de las causas del crecimiento de la deuda pública. Esta es una deuda no productiva, pues se ha generado para proteger las rentas de los ricos. Pero los estados pueden endeudarse para invertir en infraestructuras físicas y sociales necesarias para incrementar la productividad, el crecimiento económico, la creación de empleo y el estándar de vida presente y futuro”.

Después distingue entre dos conceptos fundamentales: deuda bruta y deuda neta. El tamaño de la deuda pública no es el indicador más importante del endeudamiento público de un país, pues la única deuda de la que el estado tiene que pagar intereses es la que se llama deuda neta, es decir, la deuda pública (los bonos del Estado) que generan intereses que el Estado debe pagar a los inversores privados que la poseen. De ahí se deriva que la información más importante no es la deuda bruta (que es la que constantemente se cita), sino la deuda neta. Japón tiene una deuda bruta que representa el 225% del PIB, y en cambio tiene que pagar unos intereses de sólo un 2% (España tiene que pagar unos intereses del 3,6%), y ello como consecuencia de que la deuda neta es muy inferior a la bruta.

Nos cuenta que los Estados disponen de la posibilidad de imprimir dinero a través de sus Bancos Centrales para pagar sus deudas. Pero, oh, maravilla, el Banco Central Europeo ha cambiado recientemente su misión: “es el que imprime el dinero y lo presta a los bancos pero no a los Estados, siendo el único Banco Central entre los Bancos Centrales de las grandes economías que no tiene tal responsabilidad. Tanto el Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board) como el Banco Central del Japón, o el Banco Central de Gran Bretaña, imprimen dinero que los estados utilizan para pagar sus deudas”, afirma Vicenç Navarro.

De alguna manera es la política keynesiana la que está intentando aplicar el EEUU de Obama con buenos resultados hasta el momento. Pero hoy leemos que no, que EEUU «no remonta el vuelo«. Los últimos datos cuestionan el vigor de la recuperación y azuzan el debate sobre la efectividad de los multimillonarios estímulos, nos dicen. De cualquier forma están hablando de cifras de crecimiento del 3%, que para nosotros quisiéramos en la Europa cercenada por «Bruselas» y «los mercados». Pero buscamos la letra pequeña, las causas del problema norteamericano: la falta de recuperación en el mercado inmobiliario y la escasa concesión de créditos. Acabáramos.

Casualmente, los bancos andan reunidos por encargo del G20, muy discretamente, para ver cómo encauzan su futuro, el suyo. Juez y parte, apuestan porque su regulación sea más suave de lo pretendido: “imponer nuevas e inmediatas exigencias podría frenar la recuperación económica por la urgencia del sector para adaptarse a esas nuevas normas”, dicen algunos. Ya, si añadimos quién tiene los pisos, y quién los vende más caros, pues igual no dormimos, con este calor además. No vendría mal para oír roncar o aullar al lobo. Porque probablemente es él quien ocupa la cama.

(Gracias David por tus estimulantes conversaciones 🙂 )

Los olvidos de la información amable

Nos cuentan cómo viven los ciudadanos “como nosotros”. Si van a la playa o a la montaña, si pasan calor, si usan una caravana o se meten 18 en un apartamento –para pasar vacaciones en familia, por supuesto-. Cuando se instalan en el extranjero, también nos dan detalles de lo maravillosos que son los países de acogida en general, de su exotismo, aunque haya penurias. Hurga la televisión en las cloacas de la droga y el sexo, en los excesos de los ciudadanos corrientes. Y también nos muestran la parte ridícula de los ricos, para que nos sintamos más a gusto con nosotros mismos. Desde que se entregó la cámara “a la sociedad”, y se la puso a bailar “para darle realismo” y “naturalidad”, la televisión es más que nunca una ventana… al patio del vecino. Sin investigar, sin datos, la calle que entra por los ojos.

Pues bien, en ese idílico panorama falta una parte sustancial de la realidad. Maruja Torres lo está denunciando. Con riesgo y silencio, lo graban algunos periodistas: Edu León, Olmo Cayo y David Fernández. En el Madrid que tiene a los toros como “bien de interés cultural” no gustan las pieles oscuras, las diferentes de cualquier tono. Los mejores de sus países o los más desesperados. Los que afrontaron terribles riesgos y el dolor del desarraigo para dotarse de un futuro mejor. Éste es el presente de algunos.

RAE ¿limpia, fija y da esplendor?

La Real Academia Española de la Lengua continúa su incansable labor de actualizar el diccionario para adaptarlo a los usos de la calle. En una de sus anteriores revisiones incluyeron palabras como tropecientos, guay o currante. Ahora se disponen a aceptar: abducir, alcaldable, buñueliano, rojillo, cultureta, espray, festivalero, grafitero, homófobo, oenegé, sobao, sostenibilidad, antiespañol, muslamen, obrón o jet lag. Variopinto mosáico. Atentos a la viveza del lenguaje incluirán también términos de la más acuciante actualidad: «bonus», «bróker», «acción de oro», «ahorro forzoso» o «base monetaria».

Con gran cautela declaran que andan viendo de poner de acuerdo a las 22 academias para aceptar el término “matrimonio homosexual”, dado que no todos los países castellano parlantes lo tienen admitido en su legislación.

Y, eso sí, apenas tocarán los significados peyorativos de multitud de palabras que ofenden a la mujer. Sirvan algunos ejemplos:

Acepciones de MUJER:

  • de su casa.

1. f. La que con diligencia se ocupa de los quehaceres domésticos y cuida de su hacienda y familia.

  • fatal.

1. f. Aquella cuyo poder de atracción amorosa acarrea fin desgraciado a sí misma o a quienes atrae.

  • mundana

1. f. prostituta.

 Entre las acepciones del génerico: Perteneciente o relativo a la llamada buena sociedad. Un hombre mundano es de la buena sociedad sin duda, jamás prostituto.

  • objeto.

1. f. La que es valorada exclusivamente por su belleza o atractivo sexual.

  • perdida, o pública.

1. f. prostituta.

El diccionario vigente también contiene multitud de otros agravios comparativos como éstos:

Zorro: Hombre muy taimado y astuto.

Zorra: Prostituta (en la acepción referida a la mujer).

Perro: Hombre tenaz, firme y constante en alguna opinión o empresa.

Perra: Prostituta

(¡Qué obsesión!)

Cualquiera.

1. Una persona indeterminada, alguno, sea el que fuere.

2. f. Mujer de mala vida.

Hombrezuelo:

No está en el diccionario.

Mujerzuela:

1. f. Mujer de poca estimación.

2. f. Mujer perdida, de mala vida.

El nuevo diccionario de la RAE tampoco va a cambiar “franquismo”, que seguirá siendo «movimiento político y social de tendencia totalitaria«, sin contener alusiones a la dictadura como pedía la Asociación de Memoria Histórica.

HISTORIA Y OBJETIVOS:

Creada en 1713, el lema de la Real Academia de la Lengua era y es “limpia, fija y da esplendor”. Me pregunto si lo hace realmente dando pasaporte de validez a lo más repetido en el uso de un idioma que se degrada de día en día. Por lo que vemos, la sociedad hace bien poco caso a los dictados de la Academia. A la vista de lo que vamos viendo no tardará en aceptarse “vente” por “veinte” y “trenta” por “treinta” porque ya casi nadie lo dice cómo era, ni en los medios de comunicación. O “ke” por “qué” y toda la larga serie de nuevos vocablos, más cortos, para los SMS. O “juadores” de fútbol. Lo de limpiar lo veo poco, dar esplendor aún menos. “La Academia no inventa el idioma ni las conducta. Su misión es recoger el idioma tal cual es«, dice el secretario de la RAE. Pero fija. Precisamente lo que muchos entendemos como envilecimiento del lenguaje.

LAS REALES ACADEMIAS

Esta Academia, a paso lento, algo hace, no estoy muy segura de si positivo en todos los casos. Prestigiosos nombres se sientan al lado de otros más dudosos y se nota.

Mi amigo Paco Altemir, de ATTAC, me preguntaba hace bien poco qué hacían el resto de las Academias. Y de esta contundente forma:

“Ante la corrupción generalizada, ¿ha alzado su voz la Real Academia de Ciencias Morales y políticas? Ahí siguen mamando hasta la muerte: Fraga, algún obispo, Herrero de Miñon, Fernando Suárez y tantos otros dinosaurios que ya creía fallecidos cuando asistí a la toma de posesión de mi amiga Adela Cortina. Su discurso de ingreso hizo que el venerable edificio temblase hasta los cimientos.

 ¿Y la de Historia que no se pronuncia sobre nada que no sea correcto? De la de Ingeniería prefiero no hablar (es ingeniero) pero ¿has oído que hayan dicho algo sobre la destrucción del territorio, el urbanismo salvaje, la basura de las televisiones, o los peligros de las centrales nucleares y sus derivados?

Todos ellos están callados, encantados de conocerse, de viajar juntos, de cobrar espléndidas dietas sobre todo cuando se reúnen en el extranjero”.

UN GUIÑO ARAGONÉS A LA RIQUEZA DEL LENGUAJE:

“La lengua es la gente”, decía Pessoa. Y se ve que nuestra gente va realmente cuesta abajo. Y ambos aspectos se retroalimentan. Despido objetivo, despido preventivo. Mentira: despido abaratado. La neolengua, la discusión semántica para esconder la involución.

   Tropecientos muslámenes qué guay, ya tienen el visto bueno de la Academia. Reencontrado el lenguaje con el que me crié, brindo como sugerencia a la RAE, a los medios de comunicación, a la sociedad, que hagan cursillos, anuncios, que rescate palabras sonoras y gráficas, que huelan, sepan y se paladeen, hasta obligar a pronunciar todas sus sílabas. Pondré un ejemplo que apenas entenderán más que mis paisanos aragoneses. La mayor parte de estos vocablos no están aceptados por la RAE:

¡Harta de tanto zaforas que se quedan como ababoles sin darse cuenta de cómo los embolican, china chana, con chandríos! Jautos, zoquetes, lambrotos para todo lo que no sea la mollera. Una, tan escoscada, se atusa la espetera, pero no puede dejar de caer en el pasmo, aminorar su rasmia, ante tanto zarrio y tanto zaborrero, que llenan la vida de tarquín. Incluso notas cómo te invade la mandria. De balde, que es mejor montar un estrapalucio, una escasbechina, inzurizar y chafardear lo que haga falta, para esfilorchar este montaje. Igual soy algo farute, a veces me salpican las cascarrias de la vida y sólo tengo ganas de recogerme con un badil y, como mucho subirme al cabezo a respirar aire puro. Acabaría echando los bofes, o encontrando una sargantana. El aragonés no rebla sin embargo. Y antes de pillar una zangarriana voy a ver si me tomo un frisel. Disculpas por el capazo que he cogido hoy con vosotros. 🙂

Cataluña aspira la caspa

Manel Fontdevila en Público

 

 Como con el fútbol, sobre las corridas de toros, todos tenemos opinión. Son asuntos que exigen poco esfuerzo de conocimiento y que provocan pasión, cóctel mágico que nos hace sentirnos vivos. Dado que todavía no he visto a un defensa colgado por los pies, ni a un portero banderilleado, ni el balón –hoy llamado “pelota”- suele dejar sin algún ojo a los espectadores, estimo que hay razones objetivas en el asunto de prohibir los toros.   

Siento una profunda envidia de Cataluña. Allí es posible que el Parlamento debata leyes promovidas por la iniciativa ciudadana. Y se oyen argumentos a favor y en contra –en lugar de insultos en busca de adeptos-, y los partidos dan libertad de voto a sus diputados. Cierto que seguramente lo consideran un tema menor, pero ver a los políticos evadirse de la férrea disciplina de partido  y utilizar su propio criterio me parece un avance. Un ejemplo a seguir. En Madrid, la “fiesta” ha sido declarada de interés público manu militari. Y aquél que se cantea sin babear al jefe (o a la jefa) –que le colocará o mantendrá en el puesto- termina por dejar su dignidad debajo de la cama.   

Sucede que yo quiero sentirme orgullosa de España. Es un sentimiento atávico e incomprensible que te liga a la tierra donde has nacido.  A veces lo hago. Pero quiero más. Si me ha alegrado profundamente la decisión de Cataluña es porque me avergüenzo de un pueblo que disfruta con la tortura a un animal. Conozco todos los argumentos que alaban el espectáculo, la estética, la muerte digna, el negocio, las dehesas, el arte, nada justifica gozar con el sufrimiento de un ser vivo. El día que los mataderos de vacas, corderos, pollos… pongan gradas para asistir a una lenta ceremonia de despiece y desangrado, agonía y muerte, consideraré que es lo mismo torear en una plaza que comer carne.   

Y desde luego me niego a aceptar que las corridas de toros sean “la fiesta nacional”. Las siguen un 30% de la población, quizás el mismo de siempre. La tortura y la sangre, el macho que doblega, no pueden ser la fiesta por antonomasia de un país europeo del Siglo XXI. Y no lo es. Porque lo conozco bien –me despedí prácticamente de Informe Semanal con un reportaje sobre el toro a mi iniciativa-, constato que todo el mediterráneo vivió en la antigüedad esa terrible mezcla de amor, odio, envidia, dominación… al toro, y que el desarrollo les llevó a suprimir algunas “tradiciones”, como ésa. También fue “tradición” la tortura de los seres humanos o las peleas de gladiadores en el Coliseo de Roma.   

La caspa se ha revuelto sin embargo. Los díscolos catalanes atacan sus cimientos. El mismo PP que promovió la prohibición en Canarias –porque allí les importaban un pito los toros-, se rasga las vestiduras. El hecho más grave desde la transición. No prohibamos los toros, sino los derechos de las mujeres. Mezclemos –todos- churras con merinas.   

Al pobre bravo toro de lidia, ni le dejan copular con las vacas, para que llegue virgen al sacrificio y nada le altere, ni un recuerdo. Así me lo aseguraron los hermanos Miura, nada menos. Es uno de los animales más obtusos y cortos que se conocen. Un hombre le tortura en la plaza vitoreado por la muchedumbre. Se juega la vida. Por el arte. Por dinero.  ¿Ése es nuestro símbolo? Bien de interés cultural en Madrid, la patria de los castizos, Saturno goyesco que se alimenta de sí mismo y no deja crecer ideas nuevas.   

   

Visto en este blog

Frente a delito, pecado

Dolores Cospedal ha obligado, dicen los titulares, a Manuel Cobo a retirar el recurso contra el archivo de la causa de los espías en Madrid. El País publicó un fragmento de la vista muy ilustrativo. El seguimiento existió, aunque le buscaron un nombre que no molestara: contravigilancia. Palabra que no existe en el diccionario, tan sólo la de vigilancia, por lo que entendemos que hicieron lo contrario de su definición: “Cuidado y atención exacta en las cosas que están a cargo de cada uno”.

La diligente Juez archivó el caso porque no se pudo precisar si se habían utilizado fondos públicos para la “contravigilancia”. Cierto que vetó algunas pruebas solicitadas por el fiscal que, igual, no ayudaban al esclarecimiento del tema.

En este aroma de limpieza, la secretaria general del PP pide a los afectados echar tierra al asunto, y aquél Manuel Cobo, tan digno en el pasado, traga, lo mismo que el exvicepresidente regional Alfredo Prada. Ninguno quiere perjudicar al partido.

En este remedo de democracia que vivimos –más en unos lugares que en otros- se extiende la vieja idea de que los trapos sucios se lavan en casa y los “pecados” se perdonan en el confesionario con la pena de rezar tres avemarías. ¿Y los delitos? Porque lo sería el uso fraudulento de fondos públicos para espiar a los colegas. Dicen que el lento aparato judicial termina por determinar la verdad, si sigue el proceso. En cualquier caso, no es de recibo que se obligue a un ser humano con todos sus derechos a retirar un recurso si ha sentido lesionado alguno de ellos. No en democracia. Ni parece que mantener un cargo sea una pistola en el pecho conminatoria y no eludible.

Lo que yo no sé es si esto es aplicable a todos los aspectos del funcionamiento en sociedad. Quiero decir que si podemos espiar a quien nos venga en gana o, dejando a un lado la ética, robar un banco, el dinero de los ciudadanos, lo que sea, y quedarse con lo sustraído, sin otras consecuencias que rezar las tres avemarías. A la vista de lo que está sucediendo en España parece que así es. Para ciertos sectores, tengámoslo en cuenta. La ley del embudo rige como norma.

    Más difícil parece el remedio para cerrar ojos y bocas desmesuradamente abiertos al contemplar tanta desfachatez, pero con un poco más de costumbre igual lo logramos.

     

Soraya cita a Zorrilla

La he escuchado en directo por pura casualidad. Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del PP, ha anunciado que iba a hacer una cita culta. Quietos todos que allá voy, ha venido a decir. Segundos eternos en los que una espera qué hallazgo para pensar aportará la mañana. “Zorrilla”, ha aclarado Soraya. Bueno, veamos…

«Por donde quiera que fui, / la razón atropellé / la virtud escarnecí, / a la justicia burlé / y a las mujeres vendí. / Yo a las cabañas bajé, / yo a los palacios subí, / yo los claustros escalé / y en todas partes dejé / memoria amarga de mí».

Hace unos días, Rajoy, añadió a su rico y avanzado acervo (“de matute”, “escurrir el bulto”, “¿de qué sirve cambiar la peana sin cambiar el santo”, “todos los españoles”) una cita al mecano, juego con el que supuestamente confunde Zapatero con España. ¡El mecano! No se fabrica en España desde 1979, lo que llega procede ya de China. En sus tiendas en Madrid es dónde encuentro yo reliquias que no se ven en parte alguna.

La mitad de los adultos españoles solo ha terminado la enseñanza obligatoria. Y España se ubica en las últimas posiciones en el número de titulados en bachillerato y FP en el área de países de la OCDE.

A la cola de Europa en conocimiento de otro idioma distinto al español, la mayoría de los que sí dicen saber otra lengua, no la dominan. Hablan spanglish, por ejemplo.

Al escuchar a Soraya, tan ufana de su hazaña además, me ha venido a la cabeza un poema de Alberti en el que habla de “el sueño terrible del rostro de España más aborrecible”. Por muchas razones. Sin ir más lejos, la denuncia de ex presos cubanos recién llegados a nuestro país que cuentan las presiones de miembros del PP para que «se quejen del mal trato recibido» por parte del Gobierno. Política de altura.  Y talla intelectual a juego.

Nunca he entendido que España sea un país en el que no se busca la superación personal, y se presuma, incluso, de la propia incultura. El hombre mediocre servido en bandeja. Vulnerable por todos los costados.

La terapia del shock

«Ya no hablo con periodistas», dijo la voz tensa que se oía al otro lado del hilo telefónico. Y luego una diminuta ventana de esperanza: «¿Qué quiere?».

Me doy cuenta de que tengo unos veinte segundos para convencerla, y no será fácil. ¿Cómo puedo explicarle a Gail Kastner lo que quiero de ella, el viaje que me ha llevado a llamar a su puerta?

La verdad suena tan extraña: «Estoy escribiendo un libro sobre el shock. Y sobre los países que sufren shocks: guerras, atentados terroristas, golpes de Estado y desastres naturales. Luego, de cómo vuelven a ser víctimas del shock a manos de las empresas y los políticos que explotan el miedo y la desorientación frutos del primer shock para implantar una terapia de shock económica. Después, cuando la gente se atreve a resistirse a estas medidas políticas se les aplica un tercer shock si es necesario, mediante acciones policiales, intervenciones militares e interrogatorios en prisión. Quiero hablar con usted porque creo que es una de las personas que ha sobrevivido al mayor número de shocks. Usted fue víctima de los experimentos clandestinos de la CIA con electroshocks y otras “técnicas especiales de interrogatorio”. Y por cierto, creo que los frutos de las investigaciones para las cuales usted fue una cobaya humana se están utilizando con los prisioneros de Guantánamo y Abu Ghraib». La interlocutora de Klein, Gail Kastner, había sufrido no menos de un centenar de electroshocks. Se postulaba como una excelente testigo para conocer sus efectos.

Parece mentira que Naomi Klain publicara en 2007 (antes de la debacle financiera), todo un tratado de lo que se avecinaba: “La doctrina del Shock”, y shock produce releerlo. Su premonición se está cumpliendo, dirán los menos informados. Pero no es difícil vaticinar cuando –tras investigar- se poseen datos y se observan conductas.

Los seguidores de Milton Friedman –en perenne lucha contra las teorías keynesianas de un capitalismo controlado y humano- han triunfado. Todo golpe profundo que sacude las estructuras personales deja anonadado un tiempo. Todos lo hemos experimentado. Nunca somos tan vulnerables como en ese momento. Quienes nos quieren, los especialistas –si decidimos acudir a ellos-, tratarán de hacernos reaccionar buscando que el dolor y el desconcierto se salden de la forma más positiva para nosotros. Pero no siempre es así. Naomi Klein cita a Ugo Cerletti, psiquiatra, acerca de su «invención» en terapias de electroshock,diciendo:

» Fui al matadero para observar lo que llamaban «matanza eléctrica» y vi que fijaban grandes tenazas metálicas en las sienes de los cerdos, cuyos extremos estaban conectados a una corriente eléctrica de 125 voltios. En cuanto los cerdos tocaban las tenazas, caían inconscientes, se ponían rígidos y al cabo de unos segundos empezaban a convulsionarse como hacían nuestros perros cobayas. Durante este período de inconsciencia (coma epiléptico) el carnicero mataba y sangraba a los animales sin dificultad alguna».

Estaríamos por tanto en la segunda fase, en el segundo shock (el que ha visto sacudidas las estructura económicas y ha afectado a nuestra forma de vida y nuestro futuro)  y… en su «terapia». Shock y terapia que tratan de vaciar la mente, para introducir un disquete nuevo. Muchos políticos, Zapatero desde luego, parecen haber engullido el producto.

“Os exprimiremos hasta la saciedad y luego os llenaremos con nuestra propia esencia”. George Orwell, 1984.

Por primera vez en la historia cuentan con la ayuda de un instrumento esencial:  la comunicación masiva que -a sabiendas o como tontos útiles y utilizados- difunde intensamente el mensaje. Ésa es la diferencia, de resultados impredecibles.

La protesta, la contestación, se salda en la teoría de la doctrina del shock de Naomi Klein, con el tercer shock:  uso de la fuerza. El crack del 29 desembocó en una guerra mundial. Es un hecho.  Y pone realmente los pelos de punta que Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, haya mentado los golpes militares si no se aceptan los postulados del mercado.

¿Ciencia ficción? Ya nos gustaría. La demostración empírica precisa conocer en las propias carnes el problema en este caso. Pero se multiplican los datos sospechosos. Una investigación del Washington Post habla hoy del espectacular aumento de los servicios de seguridad sin control en EEUU desde el 11S. Y Michael Hudson, nos cuenta ¿una anécdota?: La Universidad de Chicago (la que vio nacer a los Chicago Boys del neoliberalismo basado en Friedman) ha encargado la remodelación del edificio del Seminario de Teología de Chicago para convertirlo… en la sede del Instituto de Investigación Económica Milton Friedman. La nueva religión, la que, como todas, se basa en “creencias” no demostradas, incluso que contradicen la realidad. «El libre mercado se regulara solo». «La intervención estatal es la que crea bolsas de pobreza». «La “libertad” (de mercado) es la clave». Y, si no aceptas sus mandatos inapelables, se hace “algo” para reeducarte. Por desgracia, hoy, la mayoría de la población –políticos y medios informativos incluidos- parece estar sobradamente reeducada.

  Gail Kastner resistió. Sobrevivió cuerda (aunque con secuelas) a un centenar de electroshocks con sus electrodos y descargas bien palpables. Los cerdos del matadero, no.  Y es bastante alentador conocer estos dos datos.

Exprimir la fruta hasta el amargor

No cabe la menor duda de que los españoles necesitábamos un respiro y que estallar de júbilo es una de las formas más placenteras de hacerlo. Pero somos un pueblo que reacciona desproporcionadamente. Una sociedad, en realidad, incluso mundial, tan sabiamente dirigida en la sombra. Y en ese conjunto, el sol, la historia, parecen aumentar nuestra desmesura.

El pulpo fue una ingeniosa ocurrencia. Dos, tres veces, hasta diez. Cuando llegamos a encontrarlo en la sopa, en el gazpacho, en el café, asomando sus patas en las latas de refrescos y en los sándwich prefabricados, llegó el empacho. Dudo si la “pulpomanía” no a va afectar al consumo de este sabroso producto. ¿Quién se come a un animalito tan listo y generoso con los españoles?

Y llegó el triunfo de nuestra selección en el mundial. Y las celebraciones. Jamás en nuestra historia ha habido tanta gente en las calles de Madrid. La manipulación política ha logrado desactivar las cifras de asistentes a manifestaciones, pero sea cuál sea la que den, puedo asegurar que en la vida han salido tantas personas para apoyar o rechazar algo. Puede triplicar y cuadriplicar la mayor explosión popular que estaba fijada en la del 11M, tras los atentados. Sea bienvenido si es un punto de partida. Si de verdad esto implica que hay más objetivos que logren movilizar a la sociedad a partir de ahora.

Horas y horas de programación. En todas las cadenas. Aparcando la realidad que sigue existiendo fuera del fútbol. Ya no cabe un solo gol más en mi cerebro, tengo tal atracón de “rojigualda” en mi retina que necesitaré una cura de azules y grises. Me pregunto por qué los medios, los ciudadanos, llegan a exprimir cualquier asunto hasta volverlo casi vomitivo, hasta llegar a la resaca. Es como si alguien manifestara su gusto por, qué sé yo, la compota de manzana. Y se la dieran para desayunar, almorzar, comer, merendar y cenar. Y le despertaran entre horas por la noche para suministrarle raciones sin piedad. Algunos la aborrecerían, otros… se harían adictos a ella.

Hortera el final de fiesta. El tal Reina, tan gracioso él, Carlos Latre redivivo, Bisbal -¡dios mío!- y ¡Manolo Escobar! para postre. Y el toro, y la bandera, y la pandereta. El eterno tópico de España. Por favor, estos chicos han demostrado que tienen otro estilo, otras ambiciones, otra forma de alcanzar las metas. Hay que aprender a extraer enseñanzas de lo valioso.

Entretanto, sin irnos muy lejos, nada, Esperanza Aguirre quiere sacar 7,9 millones de euros de los sueldos de los trabajadores del Metro, cuando, como nos cuenta Ignacio Escolar, se gastó 51 millones en publicidad de ese mismo servicio en los últimos 4 años. O ha multiplicado por cuatro en un trimestre, el presupuesto de publicidad de las aguas del Canal II, ese ente camino de la privatización que hace negocios raros allende los mares. Los populistas saben bien cómo instrumentalizar a una ciudadanía inmadura.

O las cuatro torres del norte de Madrid, producto del negocio urbanístico que mezcla ladrillo, política y “equipos sin alma” –en genial definición de Javier Pérez de Albéniz-. Pues ha resultado inútil al menos para quienes se dejaron embarcar en la aventura de Florentino Pérez: la ocupación de los rascacielos es del 25%.

Los políticos se asustan por cómo recibirá esta ciudadanía encantada –en todos los sentidos de la palabra- el Debate sobre el Estado de la Nación. Igual piensan que la vida en España ya es jauja. Muchos ciudadanos lo creen, en serio. Pero cuando Rajoy abra la boca, cuando lo hagan los demás, para aflorar nuestras miserias con la peor intención, se desvanecerá el sueño. O no. Que “podemos” lo hemos demostrado. Todos los placeres saben mejor cuando se llega al extremo máximo de su mejor sabor, sobrepasado éste, amargan. Y se hace imprescindible explorar caminos desconocidos para encontrar nuevos nexos de unión y de gozo.

Brindis

Por la gloria efímera, pero felicidad al fin. Por la esperanza. Por los paraísos soñados… si se les echa una mano tomando billete. Por compartir. Por los paréntesis que se convierten en eternos… mientras duran (aunque ayudan a tomar fuerzas). Por el placer. Por la belleza. Por el amor. Por detenerse a mirar. Por la fantasía. Por la realidad. Por los proyectos comunes. Por la buena gente. Por la España que hoy es feliz y tiene que luchar para seguirlo siendo en lo que realmente le afecta.

Y en la mañana, tomo prestado un párrafo del magnífico artículo -que suscribo plenamente- de Javier Pérez de Albéniz, El Descodificador:

«Me trajo a la cabeza una frase del legendario periodista Jacob Riis…

“Mira cómo golpea la roca el picapedrero, tal vez un centenar de veces, sin lograr hacerle mella. Pero al centésimo primer golpe la parte en dos, y yo sé que no lo logró el último martillazo, sino todos los anteriores”