Los olvidos de la información amable

Nos cuentan cómo viven los ciudadanos “como nosotros”. Si van a la playa o a la montaña, si pasan calor, si usan una caravana o se meten 18 en un apartamento –para pasar vacaciones en familia, por supuesto-. Cuando se instalan en el extranjero, también nos dan detalles de lo maravillosos que son los países de acogida en general, de su exotismo, aunque haya penurias. Hurga la televisión en las cloacas de la droga y el sexo, en los excesos de los ciudadanos corrientes. Y también nos muestran la parte ridícula de los ricos, para que nos sintamos más a gusto con nosotros mismos. Desde que se entregó la cámara “a la sociedad”, y se la puso a bailar “para darle realismo” y “naturalidad”, la televisión es más que nunca una ventana… al patio del vecino. Sin investigar, sin datos, la calle que entra por los ojos.

Pues bien, en ese idílico panorama falta una parte sustancial de la realidad. Maruja Torres lo está denunciando. Con riesgo y silencio, lo graban algunos periodistas: Edu León, Olmo Cayo y David Fernández. En el Madrid que tiene a los toros como “bien de interés cultural” no gustan las pieles oscuras, las diferentes de cualquier tono. Los mejores de sus países o los más desesperados. Los que afrontaron terribles riesgos y el dolor del desarraigo para dotarse de un futuro mejor. Éste es el presente de algunos.

10 comentarios

  1. Se persigue a la pobreza y nosotros miramos para otro lado.
    Qué pena.

  2. eltatopuntoes

     /  31 julio 2010

    Lo que pasa es que los pobres no adornan mucho, en cambio si el inmigrante es un futbolista o así, la cosa cambia. No cuenta el color, sino el “colorao” (que le dicen al oro). Gracias por tu blog

  3. Hace mucho que aquí somos Arizona.

    En España se emigra, siempre ha sido tierra de emigrantes, porque desde hace siglos el Estado no se ha preocupado de sus ciudadanos, básicamente les importamos un rábano: somos gentes que valemos solo para votar en las elecciones, para hacer de cla en los mítines, para formar parte de estadísticas bien cocinadas según quien las contrate. Excusa para que exista una clase política que no mira más que por su poltrona. Y por éso, los españoles hemos tenido que emigrar para poder comer, o para poder pensar.

    Y donde quiera que hemos ido nos han tratado bien, por “amor o por golosina”, dependiendo de si íbamos al sur o al norte. Pero consentimos mal que venga nadie de fuera, salvo que sea rubio y de ojos azules… bueno, si dice “che” tampoco…

    España es, sociológicamente, un país racista: morenitos y bajitos, solo tolerables para limpiar en las casas. Si son negros, uff, hasta se les insulta en el metro, por personas como tu, como yo, gentes que dicen que son incapaces de matar una mosca…

    León Gieco, hombre comprometido, ciudadano del mundo ejemplar, que no se ha quedado en la simplicidad de disfrutar de su patrimonio como otros “comprometidos” que nos han dado ejemplo de que no valen ni para tomar por el saco (no quiero poner ejemplos, porque me duele), ya lo decía en una canción que bien vale una carrera: “Desahuciado está el que tiene que marcharse a vivir una cultura diferente”. No lo desahucia su propia decisión de irse, sino los que nunca le quieren acoger.

  4. Víctor

     /  1 agosto 2010

    Cuanta verdad. Los medios, sobre todo la televisión, construyendo su realidad al margen de la propia realidad. Esa realidad tan vacía en que uno acaba pensando que lo que ofrecen se grabó todo de una vez y continuamente nos lo repiten. Los mismos “reportajes” (por llamarlo de alguna manera) vistos y revistos, siempre viejos. Y frente a ellos tenemos la realidad a la vuelta de la esquina. Dura, solo apta para periodistas de raza, comprometidos con ella, como los que han realizado este contundente documento. Con sus cámaras confiscadas, retenidos en comisarías.
    Solo los medios y periodistas acomodados ponen el ojo en lo que ocurre en Estados Unidos con la ley de Arizona y obvian lo que lleva pasando bastante tiempo aquí. Personas detenidas cuando compraban el pan, en la parada del autobús, en un restaurante. Maltratadas y humilladas en nombre de leyes que democráticamente nos hemos otorgado. Expulsados por el delito de intentar ganarse la vida. Gente (hermosa palabra que odio su uso despectivo) que vive a nuestro lado, aterrorizada con la idea de salir a la calle. Informándose por el boca a boca que lugares hay e evitar para no toparse con la policía. Una vergüenza sobre la que debemos actuar pues ante esta realidad la indiferencia, el mirar para otro lado, es una actitud criminal.
    Y a todos aquellos que exigen la expulsión por no poseer un status legal decirles que ellos no son el problema. Son la consecuencia de la estructura empresarial de este país, en que se estima que la economía sumergida, la generada por el dinero negro, está en un 23%. Uno de cada 5 Euros. Eso es lo que habría que perseguir. Esos contratadores son los que tendrían que estar aterrorizados.

  5. LaMala

     /  1 agosto 2010

    Es una vergonzosa ironía, hay un preocupante discurso contra la inmigración y una falacia sobre la nuestra a otros países: “es que nosotros íbamos con los papeles en regla” una mentira repetida hasta la saciedad, que teminará por ser “cierta”.

    El caso es que muchísima gente con la que hablo, tiene contratada gente inmigrante, sin papeles, sin cotizar, sin pagar impuestos, etc. etc. Y cuando se lo hago ver, me temo que me he quedado sin otro amigo… Pero quién quiere amigos así?

    Inmigrantes como el príncipe de Arabia, o el presi del Málaga, o como Cristiano Ronaldo, sí, y además le hacemos la ola con las orejas. Pero gente que lo necesita, porque su realidad es hambre o muerte, no.

    Luego donamos dinerito a las ongs… para que se queden allí, supongo, y no vengan aquí a dar la lata.

    Al menos en Arizona, no tienen complejos, no es que los defienda, por supuesto que no¡ pero aún me parece más repugnante la hipocresía de todos los que empiezan su discurso con el consabido: “no, si yo no soy racista…” ya me echo a temblar…

  6. Warmize

     /  1 agosto 2010

    Me contaron que a un amigo de un amigo los de un programa de TV de los que van pr los barrios de España (y el extranjero) le pidieron entrar en su casa para grabar. Una casa arregladita, normalita, nada sucio fuera de unas motas de polvo, etc. Efectivamente, al acabar le dijeron “Gracias pero no creo que aparezca en el reportaje”. En el reportaje parecía que el barrio era peligroso y que había que ir con cuidado paseando por allí…un barrio por el que pasea gente normal cada día, turistas incluidos y que seguro que vive gente chunga pero hay que rascar mucho para verlo.

  7. Juan Carlos

     /  2 agosto 2010

    Me agobia no saber qué hacer para evitar este tipo de cosas. Está muy bien lo de leerlo en Internet y responder con un mensaje de identificación (como este), pero es necesario hacer más y en la calle. De lo contrario, no sé si Internet podría estar funcionando incluso como una espita para que perdamos “presión” y salgamos a la calle más relajaditos. Hay que participar en asociaciones cívicas (con presencia física, donde los ciudadanos puedan verse las caras) y protestar en la calle, que eso es lo que realmente preocupa al stablishment (¿tengo que disculparme por el arcaísmo?). Y sobre todo mandar a casa a todos los políticos trapaceros y mentirosos. Hay que dar una oportunidad a las alternativas políticas y no limitarnos a elegir entre dos partidos que, en realidad, al final son lo mismo.

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