El PP se estrella a tres meses de ostentar el poder absoluto

El PP ha sufrido un severo varapalo solo 3 meses después de ganar el gobierno del Estado -que añadía a comunidades autónomas, ayuntamientos y UE-. Ha perdido desde el 20N casi 415.000 votos, 5 puntos, y su victoria como fuerza más votada sobre la segunda (el PSOE) apenas supera los 40.000 electores. Lo que sorprende es la rapidez del deterioro. No porque no lo haya merecido –ha hecho “méritos” con creces- sino porque la ciudadanía parecía entregada al degüello sin oponer resistencia. Y no es así.

Advierto reiteradamente que Rajoy –el único presidente que ha llegado a La Moncloa con su síndrome de irrealidad incorporado- no conoce la sociedad que gobierna, ni su equipo tampoco. Viven arrullados por sus aduladores mediáticos y políticos creyendo que la mayoría absoluta legitima todo. Pero hay muchas conclusiones que extraer de las elecciones de este domingo.

La primera que tampoco el PSOE ha ganado. Mantener ese porcentaje de votos tras 30 años en el poder es casi asombroso, pero seguramente se debe más al rechazo de los andaluces al PP y muy en concreto a Javier Arenas. Una vez más en España se vota “contra” alguien. Los socialistas andaluces y el propio partido nacional harán bien en ejercer la autocrítica y enterarse de una vez qué les pide la sociedad que les elige. Más izquierda (auténtica), y ni gota de corrupción.

El mayor triunfo es del IU que dobla sus escaños. Y también han de ser conscientes de que empiezan a dejar de ser una opción testimonial y actuar con madurez. Salidas de pata de banco extremeñas no le serían aceptadas más.

Rajoy dice que se siente legitimado con los resultados. Sigue en nube. Y los comentaristas resaltan que en las diversas pugnas en la cúspide del PP, Cospedal (derrotada por Soraya) gana a su rival Javier Arenas. Menos lobos. La secretaria general apostó de tal forma por el triunfo en Asturias que acudió a la campaña no menos de 3 veces, se mofó del puño en alto como veréis en la foto siguiente, y también allí el PP se ha llevado otro buen palo en las urnas.

Con todo, lo más llamativo es la abstención: casi un 40% en ambas comunidades. Un sector amplio de la sociedad sigue pasando de los políticos, enormemente desencantado. Igual deberían estar representados por escaños vacíos en los Parlamentos regionales que además nos supondrían a todos un considerable ahorro de dinero público.

La derecha mediática está que trina e insulta a los andaluces. Pedro J. Ramírez incluso quiere culparles de un recrudecimiento del acoso de los mercados. Existía previamente. Somos un país intervenido, más aún que los rescatados. Y nadie da un duro por nosotros dado que los recortes producen más recesión (hasta el 2,7 nos pronostica Citygroup y eso sería insostenible) y el PP no conoce otra fórmula que seguir recortando. ¿De dónde espera crear empleo? «¿Qué va a reiniciar el crecimiento?»  Se preguntaba el sábado The New York Times, aportando un muy acertado análisis. Del público no le hablen a un neoliberal. El mismo diario alertaba a Rajoy hace unos días de que «tratar a los españoles como a niños» engañándoles y retrasando las medidas duras hasta hacerse con el poder en Andalucía «podía ocasionar una pataleta«. Pues ya está aquí. Con rapidez inusitada.

Ésa es la lectura más interesante de los resultados en Andalucía. Que, pese a los defectos de la ley electoral y pese a la elevada abstención, se rechaza la ola azul y sus erráticas políticas que nos conducen al caos. Si Rajoy no lo entiende el batacazo puede ser mucho mayor en breve.

 

Por cierto, ha muerto Antonio Tabucchi. Hace bien pocos días recordaba aquí su Sostiene Pereira, una de mis obras míticas. En ella un asustado escritor de necrológicas que huye de meterse en líos, se enfrenta a la realidad y saca su coraje de héroe. ¿Para qué? Para contar la verdad a sus lectores. Hay momentos en los que esa actitud resulta inevitable. Andalucía allana el camino. Cuando la ciudadanía actúa con criterio y une fuerzas no son precisos los héroes solitarios y se comparte la carga del riesgo.

Añorando el 1.900

Me descubro desde hace un tiempo mirando con envidia las series “de época”. Les veo moverse en amplitud de espacios, sin la masificación que padecemos ahora capaz de amargar el más apetecible de los disfrutes. Viajar en tren, con calma, haciendo amistades entre los pasajeros. Despedirse previamente de familiares y amigos diciendo: “ya te escribiré”. Oh, eso es una maravilla, nada de agobios con el teléfono, los emails, la disponibilidad absoluta y los requerimientos acuciantes. Sin televisión, sin radio… con libros, con música. Con charlas ante una taza de café, muchas veces en un precioso jardín. Sin ruido.

Cierto que la ficción sobre aquellos tiempos nos presenta esa vida placentera para las clases adineradas, había grandes desequilibrios sociales. Pero al fin y al cabo estamos regresando exactamente a eso, sin ninguna de sus ventajas aparentemente.

Leo que en 1912, hace exactamente un siglo, salió una marcha de sufragistas en Nueva York. El 6 de Mayo fue. Los juegos olímpicos se celebraron en Suecia. Escribían Kafka, Antonio Machado o George Bernad Shaw. Lenz hacía estudios sobre genética y Rutherford andaba descubriendo el núcleo del átomo. En noviembre un anarquista se cargó a otro presidente progresista español: José Canalejas. Un intelectual sólido en sus ratos libres.

La Belle Epoque fue una época de progreso. Tras un período tranquilo sin liarse a tiros, Europa vivió un período muy fructífero que favoreció los avances científicos, técnicos, sociales y económicos. El capitalismo de entonces mermó los privilegios de la aristocracia. La producción en serie que propiciaría el bueno de Henry Ford lanzando el Ford T, extendió el disfrute de algunos bienes, de hecho él pensaba que hacía un coche para que lo compraran sus empleados. Buena la armó.

Ambiciosos y optimistas, alumbraron el positivismo (defendiendo la ciencia) y el cientifismo (que proclama que la ciencia lo explica todo). En España se animaban a ahuecar la caspa a ver si se deshacían de ella los regeneracionistas. Y no me negaréis que un tiempo marcado en el arte por el Expresionismo y el Art Decó no merece la pena.

Seguro que no fue un tiempo ideal, pero imagino a nuestros ancestros plagados de ilusiones. Menos en España donde los involucionistas de siempre andarían viendo cómo cortaban las alas de todo lo que se moviera. Lo cierto es que no pintaban mal aquellos tiempos como punto de partida hacia algo mejor. Recuerdo haber visto un documental norteamericano estupendo donde hablaban de que poco después la mujer empezó a representar en el cine una heroína que unía a la belleza, la inteligencia y la rebeldía. La Gran Depresión (debida también a los excesos del capitalismo) cortó en seco ese camino. Es decir, que aquellas primeras puntadas del Siglo XX realmente torcieron la dirección emprendida. Y sin embargo fue ese siglo el de los grandes descubrimientos. No sé hasta qué punto de… el progreso. Creo que sí, que también, pero derivando la senda hasta el caos actual.

Porque… ¿Qué está pasando entonces con el Siglo XXI? El gran fiasco, acabo de leer. Regresamos en los derechos sociales al despido libre, la arbitrariedad de sueldos y horarios. Los enormes desequilibrios sociales. La sanidad y la educación vuelven a ser, a grandes zancadas, solo para los ricos. Para aquellos que se despedían diciendo “ya te escribiré” en los andenes de un tren que caminaba con parsimonia permitiendo contemplar el paisaje y los propios pensamientos. 

Me sorprendo a mí misma añorando aquel tiempo que no viví. ¿Decadente? ¿Hay algo más decadente que la civilización actual? Siempre he amado el progreso, no miro atrás para lamerme las heridas, quizás para afianzar algún pie inestable, pero creo que esto no era lo lógico en un camino hacia delante. La masificación, la prisa, el control, el consumismo insaciable, los grandes espectáculos de multitudes muy multitudinarias. El abandono de la razón por creencias y supersticiones de una gran parte de la sociedad desorientada. El ruido, el inmenso ruido que tapa todos los sonidos, incluso -de no estar atentos- los interiores. La desinformación por saturación. Pincho una web y aparece cargado de chirriantes mensajes que encima no me cuentan la verdad, o no toda la verdad. Y así los hay a millones. La ilusión de hace un siglo, las apuestas por la ciencia y el conocimiento ¿dónde están?

Haber llegado a la edad madura viendo el apogeo del Jazz, en un club neoyorquino, con un maligno cigarrillo que no sé si hace tanto daño como la sinrazón. Por cierto, lo haré pronto, pero permitidme que me conceda el pequeño lujo de decir: “ya os escribiré”.

¿Viva Las Vegas?

Mi queridísimo amigo José Antonio Rodríguez lleva ya casi 5 años dando su vuelta al mundo (os he hablado a veces de ello). Menos mal que llama y viene a España de vez en cuando. En algunos tramos le acompaña otra buena amiga: Rosa María Calaf. Ambos saben que el mundo es ancho, largo y profundo.

Impresionado está aún JA de la visita a Las Vegas, ese complejo artificial que nuestros próceres en Madrid y Barcelona nos quieren trasplantar. La capital del Estado norteamericano de Nevada es Carson City, pero solo cuenta con 60.000 habitantes. Lo que de verdad atrae de allí es Las Vegas (1.800.000 h.). A partir de aquí, copio y entresaco de la crónica de José Antonio.

Foto: José Antonio Rodríguez

En el 2010 recibió cerca de 37 millones y medio de visitantes. La ciudad ha experimentado grandes transformaciones desde que se construyó el primer hotel casino. (…) Lo primero fue el juego, prohibido en muchos estados y permitido en Nevada a partir de 1931. Luego se añadieron atracciones musicales. Cantantes, magia, humoristas. Elvis Presley, Frank Sinatra, Tom Jones, Paul Anka, Bobby Darin… Pero había que crecer, se necesitaba algo más. Tenía que ser un lugar a donde pudiera venir todo el mundo, niños inclusive. A partir de los noventa se desarrolló otra zona, los mega complejos del entretenimiento, que es el corazón actual de la nueva Las Vegas. Los neones fueron sustituidos por otros medios de iluminación, focos, LEDs, pantallas… Cuando anochece todo cobra una nueva dimensión. Allí en la lejanía una pirámide de cristal de 110 metros de altura de la que se proyecta el haz de luz más potente del mundo, visible por los astronautas. Delante la Esfinge, mayor que la de Gizeh, más cerca la Estatua de la Libertad, una réplica de la Fontana de Trevi, un barco pirata, en el París-Las Vegas una recreación de la capital francesa con la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo y el Louvre. Otra de las últimas incorporaciones es el Venetian con réplicas del Palacio Ducal, el Puente de los Suspiros, la Torre del Campanario y la Plaza de San Marcos. No quiero convertirme en un folleto turístico de Las Vegas, simplemente intento reflejar lo que he visto. También están las fotos que ayudarán a comprender lo que explico.

Foto: José Antonio Rodríguez

El juego sigue atrayendo a gran número de visitantes. Miles de máquinas tragaperras que no logro comprender cómo funcionan. He perdido 1 dólar. Ha desaparecido el atractivo sonido que producían las monedas al caer en la bandeja cuando se ganaba un premio. Ahora es todo digital. Números que cambian cuando pulsas un botón. Siempre has de pasar por las inmensas salas de juego, con todas las opciones. En el momento que entras en uno de esos centros desparece la luz natural. Recorres las amplias galerías comerciales donde encuentras las mismas tiendas que en Singapur, Hong Kong, París, Londres… Llegas a la zona de teatros donde se ofrecen normalmente dos representaciones diarias de los diferentes espectáculos. Aclaro. No es que haya una zona de teatros en Las Vegas. En cada hotel-casino-galería comercial se ofrecen varios shows. Una pasada. Más datos, perdonad. Sin ellos es imposible comprender por qué es la capital del ocio. 33 espectáculos, de los que siete son del Circo del Sol. En uno de ellos, “O”, intervienen 85 acróbatas. Además se ofrecen 9 actuaciones de magos, 16 obras para adultos, 11 actuaciones de cantantes, entre ellos Celine Dion, Cher, Elton John y Rod Stewart, 16 comedias o monólogos de humoristas, 11 homenajes a grandes interpretes de la canción a cargo de imitadores, 3 hipnotizadores y siete obras a las cuatro de la tarde. Brutal. ¿Cuánto tiempo aguantaría uno solo de esos espectáculos en Barcelona, por ejemplo? 106 opciones con unos precios que oscilan entre 30 y 180 $. Nosotros hemos encontrado entradas para “Love”, del Circo del Sol. Canciones de los Beatles con una puesta en escena impactante. El público se entrega desde el principio con “Get Back”. Ocurren simultáneamente tantas acciones sobre el escenario que es difícil seguirlas todas. 2.000 localidades en un gran anfiteatro. Dos representaciones diarias, cinco días a la semana.

Foto: José Antonio Rodríguez

En el Paris-Las Vegas y en el Venetian han alcanzado un nivel superior. Han recreado barrios de Paris o Venecia con una iluminación igual a un anochecer. Es perfecto. Como en el “Show de Truman”, si miras hacia arriba ves un cielo azul, con algunas nubes, en el momento en que el sol se retira. Es igual que sean las diez de la mañana que de la noche. La misma luz, la misma temperatura. Una plaza, faroles encendidos, árboles, terrazas de bares, tiendas, restaurantes… En el Venetian aún más. En el segundo piso, bajo el mismo cielo azul con nubes, han reproducido canales venecianos con góndolas en las que se puede navegar, pasando por debajo de un puente, mientras el gondolero canta canciones napolitanas. Ese hotel es el segundo mayor del mundo con 7.117 habitaciones. ¿Para qué viajar a esos países decadentes y peligrosos de ultramar? Los diferentes centros temáticos suplen esa tentación. Se han representado Europa, Venecia, El Carnaval, Asia, Finales del siglo XIX en San Francisco, Paris, Hollywood, El Trópico, Antiguo Egipto, Camelot y el Medioevo, Nueva York, Montecarlo, Italia, Imperio Romano, Polinesia, Caribe y piratas…

En determinadas horas hay espectáculos gratuitos. Gran desplazamiento de gente por las aceras y pasos superiores para llegar a tiempo de ver la erupción de un volcán con explosiones que se repite cada hora o esperar frente al gran lago del Bellagio para presenciar el juego de agua, luces y música que cambia cada media hora o buscar un buen sitio para contemplar el sensual baile de las sirenas sobre el barco de los piratas. Todo gratis. Comida barata. Venden unos cupones con los que se puede comer sin límite en determinados bufés de los hoteles. Una locura. Colas interminables. En las aceras, hombres anuncio y extraños personajes, algunos mimos y otros disfrazados en busca de una propina. También es posible alquilar por horas coches exclusivos: Ferrari, Corvette, Porsche…

Hemos caminado arriba y abajo, a derecha e izquierda por ese tramo de Las Vegas Boulevard que es de tres kilómetros y medio, como de la plaza Francesc Macià a la de las Glorias, en Barcelona. ¿Podéis imaginarlo?

Foto: J.A. Rodríguez

Cuenta más cosas, claro, enlazo la página. Hay más fotos también. La sensación de irrealidad es difícilmente comunicable si no se vive. La misma temperatura y luz todo el día. Decorados en lugar de realidad. Un símbolo de esta sociedad enferma.

José Antonio Rodríguez y a veces Rosa María Calaf, como muchos otros viajeros por el mundo, nos abren ventanas sin embargo, las derriban quizás para que entre el aire todo. Las Vegas es un punto encorsetado en el largo camino que pasa por los cinco continentes. Hay otra forma de vivir. De huir, quizás. A ratos o permanentemente. Solo sé que cuando hablo con JA, las miserias cotidianas se desvanecen y parece un proyecto posible desatar las raíces que nos atan al terruño y, en efecto, ¿dilapidar? una parte para viajar hasta el Gran Canal de la Venecia real, sentarse en una terraza, y meditar cuál va a ser el futuro personal a partir de ese momento. Sin prisas. Las sábanas de los fantasmas caen así al suelo mostrando su vacío.

The New York Times: el error de Rajoy es tratar a los españoles como a niños

Ha pasado desapercibido (salvo en twitter) el artículo que firmaba hace un par de días en The New York Times, Hugo Dixon. En él repasa las actuaciones de Rajoy como primer ministro y deduce que «tratar a la población como a niños podría causarle problemas». Afirma que hay quienes “entienden que España tenía que reducir su déficit y aumentar su competitividad” pero que no ha sido franco con sus planes.

Explica Dixon cómo Rajoy ha hecho lo contrario de lo que prometió antes de las elecciones de Noviembre. Pero el presidente – dice el comentarista -, “no ve ningún problema en ello”. Más aún cree que “hubiera sido una tontería hablar mucho de la austeridad en la campaña de las elecciones generales, ya que podría haber asustado a los votantes. Por la misma razón, piensa que sería una tontería hablarles de la revisión del estado del bienestar antes de la elección en Andalucía”.

“A la larga, el hecho de no tratar a la población como adultos podría causarle problemas. Pero en el corto plazo, la estrategia ha dado sus frutos. El Partido Socialista perdió casi el 40 por ciento de sus votos en las elecciones generales, sobre todo porque había hecho un mal trabajo en el gobierno. Ahora se espera que pierda también Andalucía”, añade.

El articulista ve bien que sea más fácil despedir y que bajen los sueldos porque estima que así España gana competitividad y aplaude otras medidas igual de neoliberales, de las que, como todos los miembros de esa secta ideológica, esperan frutos que no se han dado en parte alguna. Lo que le preocupa es que en las siguientes medidas que el PP de Rajoy impondrá tras las elecciones del domingo -cuando dominé prácticamente todo el poder en España- siga siendo igual de insincero y “aumente su cinismo”. Escribe Dixon: “Los españoles ya tienen poca confianza en los políticos de todos los colores: como pudo verse en el movimiento de indignados del año pasado, cuando cientos de miles de manifestantes salieron a las calles para quejarse”.

“Esto no importaría si la economía, que el gobierno espera reducir un 1,7 por ciento este año, se estabiliza el año que viene (cosa que, añado yo… y el FMI, y Funcas y el BBVA, no ocurrirá). Pero si el PIB sigue cayendo, el desempleo (actualmente el 23 por ciento) sigue aumentando y el déficit sigue siendo obstinadamente elevado, España se enfrentaría a renovados temores del mercado de bonos y una mayor presión de sus socios del euro para reducir su déficit. El señor Rajoy tendría que vender otra dosis de austeridad a los votantes que no le creen” Y así concluye: “Después de haber sido tratados como niños, incluso podrían hacerle una pataleta”.

Actualmente, un gran número de españoles se encuentran encantados de ser, en efecto, tratados como niños. Evitan así pensar y tomar decisiones adultas. El padre estricto que conocieron sus ancestros -Rajoy incluido- está ahí para marcar el camino. Pero algo intuye el comentarista de The New York Times: no todos nos estimamos en tan poco y, si no hay resultados sobre la crisis –que no los habrá más que para los privilegiados del sistema-, el ser tratados como seres con un cerebro sin desarrollar puede ser en efecto el error más grande de Rajoy y su gobierno. Incluso podrían montar un número los bebés mentales si se quedan también sin chuches y pelotita (que todo se andará). Igual así entienden que nunca un papá neoliberal cuida de sus hijitos, sino de sus colegas de élite.

 

PD.

Merece la pena detenerse en las contradicciones de los mandamases actuales (como hago en La energía liberada). Este tipo de ideología aúna con enorme desparpajo el neoliberalismo económico con el más rancio e intransigente inmovilismo moral. Ultrarreligiosos de fachada cuando jamás lo fue el liberalismo original, defensores de la familia y las tradiciones aunque las transgredan buscando la redención en el confesionario o en un acto de contrición interna. En realidad se comportan como “el padre estricto” —en el genial estudio del lingüista George Lakoff  «No pienses en un elefante«— que cree en la maldad del ser humano en lugar de en la bondad o en los matices. Maniqueísmo en estado puro: “un bien absoluto, un mal absoluto”. Infantilismo. El mundo, a sus ojos, también es un lugar muy peligroso. Se necesita, por tanto, un padre fuerte, muy fuerte, e inflexible. Que los proteja e instruya en esas verdades inalienables. Que los castigue si yerran para que aprendan a no volverlo a hacer. Ah, y sobre todo que los obligue a buscarse la vida solos una vez correctamente adoctrinados. En la riqueza que identifica como el bien. “Es inmoral dar a la gente cosas que no se ha ganado porque entonces no conseguirán ser disciplinados y se convertirán en seres dependientes e inmorales”, explica Lakoff. Tan inmorales… como los programas sociales y el Estado mismo que no respeta iniciativas, y el bien superior del enriquecimiento privado.

Enormes balones… que les roban a otros.

Condenado Jaume Matas, un modelo de gobierno para Rajoy

Jaume Matas ha sido condenado a más de 6 años de prisión en el primero de los juicios sobre el caso “Palma Arena”,que tiene 26 piezas separadas (entre ellas una en instrucción que implica a Iñaki Urdangarín). Tres magistrados de la Audiencia de Palma le consideran culpable de los delitos de malversación, fraude, prevaricación y falsedad documental. La acusación pedía ocho años y medio. El periodista Antonio Alemany, que le escribía los discursos para glorificar su imagen, es condenado también a tres años y nueve meses por prevaricación, delito de falsedad en documento oficial, delito continuado de falsedad en documento mercantil en concurso medial con un delito continuado de malversación de caudales públicos. Aquí el texto completo de la sentencia.

 Matas fue presidente de Baleares en dos etapas (1996-1999) y (2003-2007) y ministro de Medio Ambiente con José María Aznar (2000-2003). El caso “Palma arena” se refiere a un velódromo que costó más del doble de lo previsto -pasó de un presupuesto inicial de 41 millones a 110 millones de euros- y que ya había producido 4 sentencias de cárcel a miembros del entonces gobierno del PP en la isla.

 El 25 de Abril será subastada la vivienda de Matas, pendiente de dilucidar si su dueño pudo incurrir en un enriquecimiento patrimonial irregular. El conocido como “Palacete” de 625 metros cuadrados, había sido tasado en 2,47 millones de euros y él pagó menos de un millón. Hacienda devolvió a Matas en 2006, año de adquisición de la vivienda,  866 euros. El ahora condenado a pena de cárcel usaba productos de lujo hasta en las escobillas del váter que costaban entonces 375 euros.

 Para el actual presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, Jaume Matas era el modelo a imitar, dijo y en tono solemne: «Yo quiero un gobierno como el que preside Jaume Matas».

 Dado lo reciente de la sentencia, todavía no se tienen noticias ni de indulto, ni de encausamiento y condena de los tres magistrados de Palma.

Escenas eternas

Esta tierra es mía de Jean Renoir (1943)

Sostiene Pereira sobre el libro de Antonio Tabucchi (1994)

La Pepa: la España que pudo haber sido y no fue

Hace 200 años España marcó el camino de lo que pudo haber sido y no fue. El 19 de Marzo de 1812 las Cortes de Cádiz aprobaban la primera Constitución española, y una de las más progresistas de aquél tiempo de inmensos cambios. La soberanía reside en el pueblo, se establece la separación de poderes, el sufragio universal (aunque solo masculino, no andaban los tiempos para alharacas), la instrución para todos… Sigue siendo, sin embargo, un estado confesional católico. Con todo, un hito impensable en un país por el que no se daba un duro fuera. Como recuerda hoy José María Lasalle (Secretario de Estado de Cultura del Partido Popular), el pensador, escritor y teólogo español Blanco White escribió: “Se enuncian y examinan los principios políticos en una nación a quien todavía Europa creía, por larga y continua opresión, ajena enteramente de semejantes investigaciones y sumida en la más profunda ignorancia”.

Una España levantada contra el ejército invasor francés, buscó en Cádiz la salida democrática que los más avanzados países también intentaban con las Constituciones de EEUU o Francia. Había atravesado el siglo XVIII en lucha por abrirse a la modernidad, zancadilleado por coronas, crucifijos, sotanas o caspa que apenas habían dejado entrar la Ilustración por los Pirineos. A pesar de ello también aquí soplaron parcialmente los vientos del progreso. Con coraje y riesgo. La Constitución que hoy celebramos estuvo sólo dos años en vigor porque el «deseado» Borbón Fernando VII se la cargó de un plumazo. Sus autores sufrieron exilio o cárcel, como dios manda.  El involucionismo español jamás ha pasado por esos trances. Más aún, sus desmanes y delitos siempre han quedado impunes. Pero La Pepa aún tuvo una consecuencia positiva más como tal: impregnó al Imperio español que se extendía entonces más allá de la otra frontera del Atlántico: aquí y allá los ciudadanos dejaban de ser súbditos. Y hay avances trascendentales que nunca asisten al retroceso completo. La resucita el trienio liberal (1820-23) -“trienio” y pare Vd. de contar- y después el final de la II República en el 36. Jalonados de dictaduras y hasta golpes de Estado fascistas, del predominio de un conservadurismo atávico, no tuvimos otra Constitución hasta 1978 y con los defectos (entre otros) que señala Enrique Gil Calvo: presidencialismo por parlamentarismo

Es verdad que el Parlamento tiene reservado el poder de elegir al jefe del Gobierno, pero una vez investido este, sus poderes respectivos se invierten, quedando el legislativo sometido al ejecutivo. De ahí que los ministros solo sean responsables ante el presidente que les nombró, quien además dispone de la iniciativa legislativa y de la facultad de disolver las Cortes a discreción. Un reforzamiento del poder ejecutivo que la Constitución de 1978 estableció para evitar la inestabilidad política, pero que se sitúa en las antípodas del modelo liberal de 1812”

Ofende que la derecha española intente apropiarse también de la Constitución de 1812. Manosear las palabras (es decir, las ideas) lleva a pensar que aquellos “liberales” tienen algo que ver con éstos. El colmo de la desfachatez ha sido la nueva boutade de Rajoy al declarar, manipulada e interesadamente, que busca un cambio en Andalucía “como el que supuso La Pepa”. Porque espero que realmente no se crea que las medidas de su gobierno implican alguna senda de progreso.  Aunque él es capaz hasta de eso, de creerse el creador de «un tiempo nuevo», positivo se entiende. De hecho también emplea esa expresión. El colmo.

Doscientos años perdidos, de perseguir y hasta masacrar toda idea de avance. Cierto que al calor de los tiempos llegamos a tener una democracia formal, pero aquella instrucción o educación que siempre se propugnaba en las “primaveras liberales” como defecto y solución de los problemas de España sigue bajo mínimos. Solo así se explica lo ocurre en España.

Si de verdad quieren festejar a La Pepa habrán de cambiar la Ley Electoral para que sea verdad que la soberanía reside en el pueblo como marca la Constitución vigente. Y en aras de esa soberanía que deje de imponerse el criterio del poder económico y la mano dura para reprimir la disidencia hacia las actuaciones arbitrarias de nuestros representantes (que no son otra cosa aunque desde el Olimpo no lo tengan en cuenta). A modo de comienzo. Porque también se precisa mantener y acrecentar la enseñanza pública, y la sanidad pública, y los derechos que ostenta el pueblo soberano que, además, paga y costea a las élites. De entrada, lo mejor es que quiten sus sucias manos de La Pepa: el mejor símbolo de su cutrez y mala intención está en la portada que encabeza este artículo y que el buen gusto me impide reproducir.

¿Es posible aún reconducir este país? Yo creo que sí. Por aquellos valientes demócratas de Cádiz sabemos que, aunque lo parezca, no todo es mugre en España.

Paisajes vividos

La casita que se quedó en esbozo. Está en Madrid. Un capricho arquitectónico.  Tres metros de ancho que arrojan cemento y un solo ventanuco en lo alto. Probablemente el edificio anexo que esperaba se perdió en el camino de la crisis.  ¿Una mirada tras los cristales? No alcanza la vista para saberlo.

Enfrente se ubica un precioso parque: la Quinta de Los Molinos. Con un suelo mullido y árboles en flor temprana. Cálido arco para pasear.

Una ventana. En un diminuto pueblo de los Monegros oscenses: Usón. Árido paisaje  que se abriga en cariño tras las paredes.

Otra ventana. En Alhama de Aragón. Agua, vegetación y calma.  Vivencias en armonía, luces y lucidez.

No sólo hay «venecias» en Italia. Esto es Girona.

El gusanito lector. Una libería con alma. En Sevilla, una ciudad que la rezuma  por los cuatro costados.

San Simón. Pontevedra. Isla Do Pensamento. Un puntito en el océano que brilla. Y mucho. Tranquilo mar en brazo de río.

También hay mar en Altea. Y arte. E indignados llenos de vida. Y cálidos afectos.

Vitoria. El quiosco de las citas amorosas, me cuentan. Nieve. Mucho, mucho calor.

Acabo de cumplir años. No sé si os ocurre a vosotros, pero a veces se elabora una especie de balance vital, estético y sentimental. Faltan muchas imágenes en este recorrido. Son las que están. Y una más que no he tomado con mi cámara pero he vivido, todos lo hacemos: caminos que convergen hasta juntarse y luego se separan. Huellas en la arena que pronto borrará el viento. Porque únicamente lo sólido permanece.

España S.A.

Pues ya tenemos la emblemática estación de metro en la Puerta del Sol rebautizada con una marca publicitaria. Somos muy modernos y le ponemos anuncios. Más aún, para obtener mayor beneficio, los dirigentes del suburbano madrileño van a proponer a los grandes centros comerciales colocarles una parada en la puerta, previo pago naturalmente. Nuestra vida, la vida decretada por los neoliberales, gira en torno al dinero… y al consumo.

Aunque cada vez sea más difícil consumir y obligue a malabares o frustraciones. Incluso encender la luz o usar un ordenador conectado a la corriente para comunicarnos va a ser un lujo inaccesible: calculan que las tarifas eléctricas españolas –las más caras de Europavan a subir un 17% por cierto, tras la oportuna sentencia del Supremo. Copago en sanidad, por pernoctar en un hotel, en Cataluña y pronto donde toque porque “total es un euro o dos y lo pagamos entre todos”. ¿Sí? Ni de broma, valientes incautos, pero para eso ya nos tienen entretenidos con neones publicitarios, con burda propaganda por las pantallas del metro, y distracción absoluta en las de casa a través de eso que ahora se sigue llamando televisión.

La inmensa creatividad de twitter lleva varios días elaborando una lista de estaciones patrocinadas. Los medios lo cuentan y, con su habitual desconocimiento de las Redes sociales, lo hacen aparecer como chistes de frikis. Profundizar puede producir infarto cerebral. Vamos a ver algunos ejemplos que han citado como posibles #estaciones patrocinadas, no tan ingenuos:

Rajoy Callao.

Tribunal Orange Market

Retiro a los 67

Delicias Gürtel

CruzCampo de las Naciones.

SEAT Ibiza

Barrio Dell Pilar

Libertad Digital

Durex Barrio de la Concepción

Port Aventura Rodríguez

De momento, sin embargo, esta crítica populariza la medida de Aguirre y opera el efecto contrario al deseado.

En La energía liberada cito el consumismo como una de las causas que nos hace tapar nuestros ruidos y permanecer en el limbo de una superficie que pese a todo nos cruje:

El consumismo nació como vocablo en el siglo XX —una de sus grandes aportaciones— como consecuencia del capitalismo y el nacimiento de la publicidad. Se liga a la acumulación de bienes o servicios considerados innecesarios. Etimológicamente, la palabra consumismo proviene del latín “consumĕre” que significa gastar o destruir. ¿No lo vemos al revés, adquirir, construir?

De la mañana a la noche, día tras día, el gran motor y colaborador del sistema, la publicidad, nos bombardea. Todos enormemente contentos —y en tono más elevado que el resto de la programación— nos crean necesidades que no tenemos. Esa sucesión chirriante es nociva para la salud. Especialmente —pero no sólo— la mental. Calculada, premeditada.

En cada esquina, en cada carretera… cadenas de tiendas, centros comerciales. Hay calles urbanas que ya parecen también centros comerciales. Peatonalizadas, ofrecen entretenimiento y las mismas marcas de los espacios cerrados. Estaciones de tren y aeropuertos; fuera de casa, todo es un lugar especializado donde comprar. Mueren los cines —además de por el cambio de modelo audiovisual— por más y más comercios, todos iguales, en todas las ciudades del mundo. Los integran en el mercado del ocio y el gasto. Entrar y consumir, adormecida la voluntad por la música ambiente. Comprar, comer, defecar, comprar, solazarse, olvidar, sin salir del recinto. El mundo termina siendo un enorme centro de venta. Todos son iguales. Una vez dentro, uno no distingue si se encuentra en Vallecas (Madrid) o Colonia (Alemania) salvo por el idioma. Y ni eso que ya hemos aprendido hasta sueco en Ikea. Y en las calles se tumba un teatro y emerge otra tienda más. O se conserva con el nombre de un producto comercial para que compense su falta de “utilidad” anunciando algo.

 Y así es. Esta sociedad de epsilones que lucra a los listos y manipuladores del sistema camina hacia un modelo de vida altamente peligroso sin apercibirse en absoluto de ello. Mi amigo Javier Valenzuela nos alerta también de la otra gran estrategia programada: el juego. Y merece la pena leer su análisis detallado de qué es y qué reprenta. Un anticipo:

Porque no es sólo que el modelo del capitalismo de casino haya triunfado en el mundo, es que el casino en sí mismo, el negocio de la ludopatía universalmente identificado con Las Vegas, disfruta de un crecimiento como no se conocía desde los tiempos en que Meyer Lansky se dedicaba a blanquear el dinero de la Mafia.

 España se va a convertir, como comentábamos en casa, en la Florida del Museo Europeo (que hacia ahí camina también Europa: un parque temático de monumentos sin la mayor vitalidad social ni económica). Un lugar para jubilados preferentemente extranjeros, para mirar lo que ellos compran con los ojos verdes de envidia o vidriosos de ceguera y sumisión.

No olvidemos que, puestos a cambiarlo, hay otro posible nombre para la Estación de Sol.

Foto: Mirentxu Mariño

La tentación

“El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio”.

(Las ciudades invisibles. Italo Calvino)

No es la primera vez que traigo este párrafo de Italo Calvino al que encuentro enorme enjundia. Cuando en un país asistes a ladronicios y desfachateces diarias puede acometer la tentación de, en efecto, volverse parte de esa basura. Desde el detalle más simple al más trascendental.

¿Pagar el IVA? ¿Para qué? ¿Para que se lo lleven en sobornos impunes, lo entierren en obras faraónicas o alimenten la regalada vida de muchos próceres?

¿Escribir libros comprometidos? Para qué te vas a meter en líos, pergeñas una cosa amable con tintes progresistas y quedas como dios. El sistema te acepta: no haces daño. Por añadidura, calmas tu conciencia y la de muchos y nada esencial se altera.

¿Enarbolar la lanza de Don Quijote? Tiene bemoles que sea el mito español por excelencia porque primero intentarán desactivarte acusándote de loco pero, si persistes, te defenestran. Baltasar Garzón lo ha sufrido en sus carnes, como ejemplo más reciente.

La mierda enfanga, eso está claro. Es mucho más cómodo dejarse llevar. Puede ser incluso más productivo, tanto económicamente como en auras de prestigio. Como dios manda. Todo el mundo lo hace. El espíritu se relaja ante una tarea que se ve ingente y sobre todo inútil. Lo cierto es que vivir entre tanta podredumbre desmotiva.

Me temo que no se elige completamente. Solo la ética laxa en origen termina por corromperse, del mismo modo que el suicida, o el ladrón, lo es en sí mismo al margen de cualquier circunstancia. Es el ojo que sí ve abierta la posibilidad.

Luchar contra el infierno de los vivos, cansa. Es ser un salmón que debe su rica carne (para el consumo) a nadar siempre contracorriente. Escribía Calvino algo así como que la solución es nadar juntos, aleta con aleta, para compensar las fuerzas que te arrastran. Si todos los oprimidos se animaran llegaríamos al manantial de la montaña para reconducir el curso y ser río que nutre y vivifica.

De momento, lo más sensato es zambullirse en una piscina a meditar… o no pensar.

 

Diablos, España traga. Veamos el proceso. Sale Rajoy hace poco y dice que España toma «la decisión soberana» de fijar el techo del déficit en el 5,8% y que se lo contará a la UE en Abril. Muy chulito él ¡faltaba más!  Vamos a oír lo que sus corifeos llamaron: Rajoy reta a Bruselas.

 Un lunes, 12 de Marzo,  le dicen en Bruselas que de eso nada, que el 5,3%, lo que equivale a 35.000 millones de euros más de ajustes (de nuestras carnes de salmón o de ameba). De Guindos declara ahora que aceptan: España está comprometida con el (suicida) ajuste presupuestario y se comen la «decisión soberana» con patatas. ¡Qué maravilla!

Ay, que me temo que no tengo remedio 🙂 y la dignidad sí importa.