La Pepa: la España que pudo haber sido y no fue

Hace 200 años España marcó el camino de lo que pudo haber sido y no fue. El 19 de Marzo de 1812 las Cortes de Cádiz aprobaban la primera Constitución española, y una de las más progresistas de aquél tiempo de inmensos cambios. La soberanía reside en el pueblo, se establece la separación de poderes, el sufragio universal (aunque solo masculino, no andaban los tiempos para alharacas), la instrución para todos… Sigue siendo, sin embargo, un estado confesional católico. Con todo, un hito impensable en un país por el que no se daba un duro fuera. Como recuerda hoy José María Lasalle (Secretario de Estado de Cultura del Partido Popular), el pensador, escritor y teólogo español Blanco White escribió: “Se enuncian y examinan los principios políticos en una nación a quien todavía Europa creía, por larga y continua opresión, ajena enteramente de semejantes investigaciones y sumida en la más profunda ignorancia”.

Una España levantada contra el ejército invasor francés, buscó en Cádiz la salida democrática que los más avanzados países también intentaban con las Constituciones de EEUU o Francia. Había atravesado el siglo XVIII en lucha por abrirse a la modernidad, zancadilleado por coronas, crucifijos, sotanas o caspa que apenas habían dejado entrar la Ilustración por los Pirineos. A pesar de ello también aquí soplaron parcialmente los vientos del progreso. Con coraje y riesgo. La Constitución que hoy celebramos estuvo sólo dos años en vigor porque el “deseado” Borbón Fernando VII se la cargó de un plumazo. Sus autores sufrieron exilio o cárcel, como dios manda.  El involucionismo español jamás ha pasado por esos trances. Más aún, sus desmanes y delitos siempre han quedado impunes. Pero La Pepa aún tuvo una consecuencia positiva más como tal: impregnó al Imperio español que se extendía entonces más allá de la otra frontera del Atlántico: aquí y allá los ciudadanos dejaban de ser súbditos. Y hay avances trascendentales que nunca asisten al retroceso completo. La resucita el trienio liberal (1820-23) -“trienio” y pare Vd. de contar- y después el final de la II República en el 36. Jalonados de dictaduras y hasta golpes de Estado fascistas, del predominio de un conservadurismo atávico, no tuvimos otra Constitución hasta 1978 y con los defectos (entre otros) que señala Enrique Gil Calvo: presidencialismo por parlamentarismo

Es verdad que el Parlamento tiene reservado el poder de elegir al jefe del Gobierno, pero una vez investido este, sus poderes respectivos se invierten, quedando el legislativo sometido al ejecutivo. De ahí que los ministros solo sean responsables ante el presidente que les nombró, quien además dispone de la iniciativa legislativa y de la facultad de disolver las Cortes a discreción. Un reforzamiento del poder ejecutivo que la Constitución de 1978 estableció para evitar la inestabilidad política, pero que se sitúa en las antípodas del modelo liberal de 1812”

Ofende que la derecha española intente apropiarse también de la Constitución de 1812. Manosear las palabras (es decir, las ideas) lleva a pensar que aquellos “liberales” tienen algo que ver con éstos. El colmo de la desfachatez ha sido la nueva boutade de Rajoy al declarar, manipulada e interesadamente, que busca un cambio en Andalucía “como el que supuso La Pepa”. Porque espero que realmente no se crea que las medidas de su gobierno implican alguna senda de progreso.  Aunque él es capaz hasta de eso, de creerse el creador de “un tiempo nuevo”, positivo se entiende. De hecho también emplea esa expresión. El colmo.

Doscientos años perdidos, de perseguir y hasta masacrar toda idea de avance. Cierto que al calor de los tiempos llegamos a tener una democracia formal, pero aquella instrucción o educación que siempre se propugnaba en las “primaveras liberales” como defecto y solución de los problemas de España sigue bajo mínimos. Solo así se explica lo ocurre en España.

Si de verdad quieren festejar a La Pepa habrán de cambiar la Ley Electoral para que sea verdad que la soberanía reside en el pueblo como marca la Constitución vigente. Y en aras de esa soberanía que deje de imponerse el criterio del poder económico y la mano dura para reprimir la disidencia hacia las actuaciones arbitrarias de nuestros representantes (que no son otra cosa aunque desde el Olimpo no lo tengan en cuenta). A modo de comienzo. Porque también se precisa mantener y acrecentar la enseñanza pública, y la sanidad pública, y los derechos que ostenta el pueblo soberano que, además, paga y costea a las élites. De entrada, lo mejor es que quiten sus sucias manos de La Pepa: el mejor símbolo de su cutrez y mala intención está en la portada que encabeza este artículo y que el buen gusto me impide reproducir.

¿Es posible aún reconducir este país? Yo creo que sí. Por aquellos valientes demócratas de Cádiz sabemos que, aunque lo parezca, no todo es mugre en España.

Anuncios
Entrada anterior
Entrada siguiente

22 comentarios

  1. Pepa

     /  19 marzo 2012

  2. Sergio Zawinul

     /  19 marzo 2012

    Se apropiaron de la palabra popular, de la palabra liberal, de la palabra España, de la Historia, de la expresión en “defensa de la vida”,… lo han intentado -quizá conseguido- con la palabra trabajadores y ahora se quieren hacer con la Pepa. Algún día nos dirán que son aconfesionales. Son apropiadores natos.

    Privatizan hasta el lenguaje.

  3. julio

     /  19 marzo 2012

    Es un documento de cuando los parlamentos y los políticos eran una referencia ética para el pueblo. Muy lejos de la actualidad, en que los políticos no son más que una partida de rufianes.
    Anotación al margen: a mi juicio, una de sus cosas más emocionantes es la lista de firmantes de la Constitución.

  4. Muy buena entrada. Ciertamente hay que seguir reivindicando el legado de Cádiz, tratando de hacer efectivo ese cheque que extendieron los diputados en la Isla de León cuando todo parecía perdido, cuando en Europa sólo había monarquias absolutas -o poco menos, en Gran Bretaña no hay ampliación de la base del voto masculino hasta 1832 y Wellington se opuso- o dictaduras mlitares como la napoleónica, una de cuyas primeras medidas fue restringir la libertad de prensa.
    Hoy es un buen día para recordar La Pepa de ese modo y manera. Y si alguien duda, que le eche un vistazo a la segunda viñeta del viernes 16 de http://elespigadordigital.wordpress.com.

  5. Salvemos la actual Constitución con una Nueva Constitución!!!!

  6. Aude

     /  19 marzo 2012

    La sombra de Fernando VII es alargada

  7. ulo

     /  19 marzo 2012

    Por favor ,mirenlo, no nos quedemos con la historia que les interesa ellos.

    Saquemos nuestras propias conclusiones.

    LA OTRA CARA DE LA PEPA con Félix Rodrigo ,

  8. Trancos

     /  19 marzo 2012

    “Españoles: Cuando vuestros heroicos esfuerzos lograron poner término al cautiverio en que me retuvo la más inaudita perfidia, todo cuanto vi y escuché, apenas pisé el suelo patrio, se reunió para persuadirme que la nación deseaba ver resucitada su anterior forma de gobierno (…) Me habéis hecho entender vuestro anhelo de que restableciese aquella constitución que entre el estruendo de las armas hostiles fue promulgada en Cádiz el año de 1812 (…) He jurado esa Constitución por la que suspirabais y seré siempre su más firme apoyo (…) Marchemos francamente, y Yo el primero, por la senda constitucional (…)”.
    (Manifiesto del rey Fernando VII, 10 de marzo de 1820).

    “Bien públicos y notorios fueron a todos mis vasallos los escandalosos sucesos que precedieron, acompañaron y siguieron al establecimiento de la democrática Constitución de Cádiz en el mes de marzo de 1820; la más criminal situación, la más vergonzosa cobardía, el desacato más horrendo a mi Real Persona y la violación más inevitable, fueron los elementos empleados para variar esencialmente el gobierno paternal de mis reinos en un código democrático, origen fecundo de desastres y de desgracias. (…)”
    (Manifiesto del rey Fernando VII, 1 de octubre de 1823).

    Hoy, como ayer, algunos son demócratas y constitucionales cuando se lo imponemos por pelotas y no les queda más remedio. Y a la primera de cambio, las cabras vuelven a tirar para el monte. Los suecos se quedaron con el Bernadotte, que, por fidelidad a su nuevo pueblo, terminó combatiendo a su viejo emperador, y así les va. Nosotros echamos a José Bonaparte por fidelidad al “El Deseado”… y así nos fue.

  9. PICALAGARTOS

     /  19 marzo 2012

    ¡ABAJO LA PEPA!

    18 RAZONES PARA DENUNCIAR LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ DE 1812
    Y SU BICENTENARIO

    Resumen de la charla de Felix Rodrigo Mora:

    http://elproyectomatriz.wordpress.com/2012/02/02/felix-rodrigo-mora-abajo-la-pepa-18-razones-para-denunciar-la-constitucion-de-cadiz-de-1812-y-su-bicentenario-1812-2012-2/

  10. jczana

     /  19 marzo 2012

    Comparto que el PP no está legitimado para apropiarse , para nada, de la constitución de 1812. Si les extrapolásemos a aquel instante de la historia, cutre historia, de España ellos estarían con Carlos IV o con su golpista hijo Fernando VIl, o sea con el lado más oscuro, tormentoso y necio, con los borbones.
    Dicho esto, no comparto el júbilo que entre tanta alabanza se despliega a favor de “la Pepa”.
    Acepto que las circunstancias condicionan y que las nuestras eran, y son, lastres que nos hunden, ya desde entonces, en la idiocia.
    En 1812 ya había referentes constitucionales para el voto universal, para la separación de Iglesia y Estado, para la educación ganeralizada, la abolición de la esclavitud, para que el poder recayera sobre el Pueblo y no sobre la Nación (había también, allende nuestras fronteras libertad para ser no solo elector sino también elegible), y, por supuesto, estaban los pilares sobre los que descansaba el futuro: la fraternidad, la igualdad y la libertad.
    Sí, efectivamente, el Pueblo francés se había dotado en 1793, es decir casi 20 años antes de nuestra aclamada “Pepa” de una constitución ante la que la nuestra no deja de ser un pequeño brindis al sol.
    Ellos tuvieron la virtud de la ruptura con lo más negro de su pasado, nosotros no, ni hace 200 años, ni hace 35.
    Por si alguien se equivoca, sí considero la constitución de 1812 un paso adelante, pero creo que fue tan tímido, tan insignificante que, ello mismo, fue su sentencia de muerte.

  11. perdigota

     /  19 marzo 2012

    “En épocas de mentiras, contar la verdad es un acto revolucionario”. No sé quien lo escribió, yo alguna vez lo leí, pero se me quedo desde muchos años.Un saludo.

  12. José Luis SAMANIEGO GONZÁLEZ

     /  19 marzo 2012

    Genial.
    Los actuales politicos tendrían que tomarla como referencia (no con el verbo sino con la practica), pero también tendrían que imitar el comportamiento y ejemplo de sus antecesores y constituyentes que son quienes la obraron.

  13. Cierto ofende que la derecha quiera apropiarse de esta joya. En aquél momento y al poco ya apareció la españa casposa, cicatera, egoista, opresora de la gente indefensa y con dignidad, la españa sin miras de futuro..

  14. Crónicas de Spainlandia. Gadirios versus “La Pepa”:

    La Constitución de Cádiz de 1812 no fue la primera Constitución de España y las llamadas Indias. La primera Constitución de España y las Américas fue la Constitución de Bayona de 6 de julio de 1808. ¡Y a quién no le guste esta verdad que se jo…!. El 11 de diciembre de 1808, cinco meses después, los hijos de la revolución burguesa ordenaron confiscar los bienes de los reaccionarios Duques del Infantado, Duques de Hijar, Duques de Medinaceli, Duques de Osuna, Marqués de Santa Cruz, Condes de Fernán-Nuñez y de Altamira, Príncipe de Castel-Franco, Obispo de Santander… Concedieron amnistía a todos los que depusieran las armas. Destituyeron “como cobardes e indignos de ser los Magistrados de una Nación brava y generosa” a los individuos del Consejo de Castilla. Suprimieron el Tribunal de la Santa Inquisición por atentar contra la Soberanía y la Autoridad civil. Limitaron los derechos de la aristrocracia prohibiendo que disfrutaran de más de una  Encomienda . Redujeron en dos tercios el número de Conventos y Monasterios y el número de religiosos de ambos sexos, prohibiendo mientras tanto la incorporación de más novicios y liberando a aquellos que quisieran renunciar a la vida en común tras otorgarles una pensión vitalicia. Abolieron totalmente el derecho feudal. Suprimieron las aduanas entre provincias… Y todo ello por un rey no borbónico, José Napoleón I Bonaparte, al que bautizamos con el despectivo mote de “Pepe Botella” o “Pepe Plazuelas”. Un rey al que un pueblo, engañado y manipulado, combatió bajo la bandera y los intereses de los Borbones, la Iglesia, y un incontable número de nobles estómagos a ellos agradecidos. Pero en algo se equivocaron. Tras el nefasto 4 de mayo de 1814, día en que Fernando VII de Borbón (el “Rey Felón”) abolió “La Pepa”, este país nunca volvió a ser el mismo, gracias a la revolución francesa… Pulsar “Entrar” en:

    http://aims.selfip.org/spanish_revolution.htm

  15. Josep Toló

     /  19 marzo 2012

    España ya parece un circo:
    El Rey loando la Constitución abolida por la monarquia borbónica a los 2 años de su entrada en vigor da risa, pero se queda congelada al recordar la persecución de los constitucionalistas por orden del propio Rey Borbón.
    Nuestro Presidente del Gobierno loando la Costitución de 2.012 como si fuera todavía vigente en lugar de hacer que se cumpla en su totalidad la de 1.978.
    La Ilustración propugnada en 1.812 continua ausente de nuestra Piel de Toro

  16. Trancos

     /  19 marzo 2012

    “Sí, lo sé. Mañana se cumple el bicentenario de la Constitución de Cádiz, y podría ocuparme de eso. Dedicar esta página pecadora a la bonita efemérides del 19 de marzo de 1812. Pero no me apetece nada. Primero, porque a estas alturas del telediario estarán ustedes hasta arriba de artículos de prensa y reportajes mencionando el asunto. Empachados de doceañismo hasta la glotis. Segundo, porque hace un par de años escribí una novela gorda contando aquello, o intentándolo. O sea, que ya hice mi parte. Y en tercer lugar, porque si hoy hablase de la Pepa, también tendría que hablar de quienes se la cargaron en pocos días: los políticos visionarios, meapilas o incompetentes, los curas fanáticos, los animales con sable, los reyes infames y los súbditos analfabetos que, entonces como ahora, aplauden constituciones y gritan vivan las caenas al día siguiente, según sople, con esa habilidad asombrosa que tenemos los españoles para triturar cartas magnas, monarquías, repúblicas, democracias y lo que nos pongan a tiro. Lo que nunca nos cargamos son las tiranías, de la clase que sean. Qué curioso. Ésas son de duralex. Irrompibles. Aquí, los dictadores, los reyes felones y los hijos de puta suelen durar más que el resto, y palman tranquilamente en la cama. O jubilados con sueldo oficial”.

    Arturo Pérez-Reverte ( http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=7207&id_firma=15930 )

  17. moi intresante

  18. ana

     /  20 marzo 2012

    A MDF
    El Estatuto de Bayona de 1808 Nació en un contexto complejo, dictado fuera de territorio nacional , apadrinado por los liberales moderados. Debido a su origen y proceso no puede considerarse una Constitución, sino una Carta otorgada: el proyecto de Estatuto fue presentado por Napoleón a 91 diputados españoles a los que sólo se les permitió deliberar sobre su contenido. No existió voluntad previa de elaborar un documento constitucional, se les impuso un texto y se aceptó por unas Cortes reducidas convocadas en territorio francés.

    De todas formas el pp en 1814 estaría encantado con el regreso de Fernando VII

  19. Shy Girl

     /  20 marzo 2012

    Me temo que voy a hablar de un tema en el que no puedo ser objetiva. Y eso que un capítulo entero de mi tesina hablaba de La Pepa.

    Un profesor de historia, Álvarez Junco, dijo que el mito “nacional” de España nació en 1812 como un mito “libertario”, revolucionario; más tarde, la España conservadora le contrapuso ese otro mito basado en nuestra tradición católica y monárquica. Durante un siglo y medio, los dos mitos se contrapusieron. Hasta que Franco impuso el segundo por decreto. Pero lo más triste era que, cuando las izquierdas pudieron volver a hablar en España, ninguna quiso reivindicar ese mito de una España abierta, celosa de sus derechos, y capaz de los mismos logros intelectuales que el resto de Europa. “Abandonaron el mito nacional a la derecha”, quizás porque, después de la Segunda Guerra Mundial, el nacionalismo quedó desprestigiado. De tal manera que España aún sigue identificada con un catolicismo carpetovetónico, los disparos a muerte contra manifestantes vascos y catalanes, y la complacencia en la sumisión.

    A juzgar por lo que he visto hoy, me temo que algo parecido está pasando con la Pepa. Durante dos siglos, ha sido como una especie de mito revolucionario con el que España entró en la época contemporánea. Algo parecido a la Independencia para Estados Unidos, y la Revolución para los franceses. Los traqueteos de su historia, las persecuciones que tuvo que soportar, la incomprensión de unos españoles que gritaban “¡Vivan las caenas!”, todo ese aire trágico, la convirtieron en el símbolo de esa España nueva, esa España “de la rabia y de la idea” de la que hablaba Machado, y que siempre parecía condenada a fracasar. Desde 1836, esa corriente que representaba a la España “progresista” (demócratas, republicanos, incluso algunos socialistas) la tomaron como referente: hacia 1854, los demócratas, cuyo programa ya había dejado bastante viejo al de 1812, seguían apelando al espíritu de la Pepa, como una especie de Constitución mítica que había enseñado a los españoles cuáles eran sus derechos. ¿Por qué la España de la II República tomó como referente el himno de Riego?

    ¿Fue un mito? Lo cierto es que, cuando tuve que analizarla serenamente, comparándola con otros referentes, también tuve esa sensación de que en muchos campos ese mito revolucionario perdía fuelle. En la misma tesina sostuve que su principal página negra fue esa evasiva a la abolición de la esclavitud (y aún así, habría que recordar que en Francia la mayoría de los revolucionarios también se opusieron a la abolición; y costó sangre, sudor y lágrimas conseguirla… que se lo pregunten a los haitianos. ¿Cuánto se tardó en abolir en el otro referente revolucionario, EEUU?). Y mejor no hablar del tratamiento de las castas. El principio de igualdad se proclamó con muchas reticencias. Y el principio de confesionalidad religiosa a machamartillo, que impregnaba a buena parte de sus artículos, le valió críticas en el extranjero desde el primer momento. El sentimiento anticlerical nació de la decepción que se llevaron los liberales más avanzados al ver que, a pesar de todas esas concesiones, y sus intentos de conciliar liberalismo con catolicismo, el clero los anatemizó y puso a todo el pueblo en su contra, azuzando a Fernandito VII para que los persiguiese con todo su rigor. Y la experiencia con Fernandito VII el Indeseable puso su semilla en el nacimiento del republicanismo (el resto lo hicieron sus descendientes). Igual que los franceses (tuvieron que volver a escarmentar, primero de Carlos X, luego de Luis Felipe, y finalmente de uno al que auparon con el sufragio universal, que tiene sandunga la cosa, Napoleón III). Me parece algo injusta la acusación de que no tenía listado de derechos; pero eso daría para otra sábana kilométrica, como la del alambicado sistema de sufragio, y bastante escrito llevo ya…

    Pero la perspectiva histórica es a veces algo jodida. Ahora el principal referente revolucionario de aquella época es la Constitución jacobina de 1793, que deja pequeñitas a todas las demás. Pero se nos olvida que ni siquiera pudo promulgarse; y que hasta en la misma Francia habrá que esperar a 1848 para que se vuelva a escribir una que se le pareciese. Se nos olvida que, tras la Convención jacobina, toda la Europa bienpensante renegó de la Revolución, y hasta de la Ilustración que la inspiró. ¿Nadie se acuerda de cómo eran las Constituciones napoleónicas, o las Cartas Otorgadas de la Restauración? El modelo a seguir eran los ingleses, con las libertades arraigadas en sus tradiciones, y no los franceses, a los que las ideas abstractas de los filósofos les habían llevado al “fanatismo y el terror”. Se buscó algo intermedio: conciliar los derechos civiles y la limitación de poderes, con las instituciones tradicionales de cada país y el sostén moral de la religión. Pasará el tiempo antes de que se superen esas reticencias ante nada que oliese a radical. Y en ese entorno, a muchos La Pepa (a medio camino entre los ecos franceses y ese liberalismo doctrinario) les pareció hasta demasiado exaltada. En la oleada revolucionaria de 1820, italianos, portugueses, americanos y hasta rusos (los griegos, tendría que mirarlo), la tomaron como referente; y la Europa de la Santa Alianza la vio como el símbolo del peligro, hasta el punto de conjurarlo enviando a los Cien Mil Hijos de la Grandísim.. estooo, de San Luis. Algo tendría que tener, para que tanto revolucionarios como reaccionarios se pusieran de acuerdo.

    Puede que a ese mito contribuyeran todas esas críticas que la tachaban de ser una copia descarada de la Constitución francesa de 1791 (la comparación clásica, de la que sacaron la coletilla de “una de las más avanzadas de su época”). Lo cierto es que los primeros que empezaron a renegar de ella, fueron una buena parte de los diputados que la redactaron. La mayoría de ellos, hacia los años 30, desengañados por los fracasos de 1814 y 1823, y en contacto con el doctrinarismo europeo, pensaron que la Pepa era demasiado radical, exaltada, tendente a la anarquía y al desorden, desconectada de las tradiciones del pueblo español, etc (no diré sino que tenían miedo de acuñar monedas con la palabra “libertad”, porque pensaban que eso podría excitar los motines del populacho…). En efecto, las Constituciones que la siguieron, por contraste, la hicieron parecer una de las más radicales de nuestra historia; por lo menos, hasta la de 1869. Aunque los peores ataques vinieron de los sectores tradicionalistas, carlistas y hasta buena parte de los moderados. La Constitución de 1812 era una copia taimada de la Revolución Francesa, el símbolo de la Anti-España, fruto de una conspiración de potencias extranjeras para sembrar la anarquía, acabar con nuestra cultura, y ponernos al servicio de sus intereses económicos. Llevo varios meses leyendo los primeros números de la Revista de Estudios Políticos: esa imagen perduró en nuestra derecha hasta en la Transición. No es que la izquierda se haya apropiado de la Constitución de Cádiz; es que casi toda la derecha siempre renegó de ella… hasta ahora.

    En fin: iba a decir que no me parece tan mala señal que la derecha democrática española haya decidido por fin asumir nuestro pasado liberal como antecedente; porque, viendo cómo ha sido nuestra historia, es un avance (hablo del liberalismo en su sentido original; porque a la pobre palabra la han mascado, estirado y manoseado más que a un chicle). Iba a decir que quizás hasta sea el primer paso para que por fin condenen la dictadura de Franco (que eso no significa justificar los crímenes que pudiera cometer el bando republicano). Aunque me parece terriblemente irónico que los mismos “historiadores” que, hace unos meses renegaban de la Revolución Francesa, tachándola de terrorismo totalitario, ahora publiquen loas de una Constitución a la que siempre acusaron de ser una copia radicalizada de la de 1791. Y me parece ya el retruécano del cinismo, el acudir a unas Cortes que proclamaron el principio de la “soberanía nacional”, para justificar el “necesitamos un líder valiente que tome decisiones difíciles pero necesarias” (despotismo ¿ilustrado?). Esa sensación de que confunden el liberalismo que nació en Cádiz, con una evolución que tiene poco que ver… (la palabra es de origen español: significaba “generosidad”, y llamaron a las Cortes liberales por considerarlas generosas en sus reformas. De ahí pasó a tomar significado político, aprovechando esa raíz que la acercaba tanto a “libertad”. Y entre 1812 y 1830, el término español se extendió por el resto del mundo)

    Pero lo que creo que me ha dejado más desconcertada, es la sensación de que la izquierda en España ha abandonado uno de sus mitos, y por la razón más estúpida de todas. Porque una cosa es la revisión crítica, serena, calmada, con todos los matices que pide la historia. Y otra esa especie de reacción ante la saturación de las “loas” desde bandos neoliberales.que me parece estar percibiendo.

    Y también diré que, con los tiempos que corren, llamar al ejemplo de la Pepa puede ser contraproducente (mmm… juntas en cada ciudad,,, asumir la soberanía… ciudadanos frente a vasallos… redactar una propia Constitución… ¿pero todo eso no eran cosas de perroflautas antisistema y tal?)

  20. rosa maría artal

     /  20 marzo 2012

    Interesantísimo tu comentario Shy Girl. Aunque yo no creo que reivindiquen seriamente a La Pepa, simplemente la usan y manipulan.
    Otra cosa: en el próximo libro colectivo, Actúa, hablo también de esa educación española en la sumisión. Qué pena que hayamos perdido doscientos años.
    Gracias también a todos por vuestros comentarios 🙂

  21. Zana

     /  20 marzo 2012

    Gracias Shy Girl. Uno aprende leyendo a quien sabe más que uno…yo he aprendido hoy de ti

  22. Rebelión

     /  20 marzo 2012

    ¿Alguien sabe cuanto costaron los fastos de ayer?

A %d blogueros les gusta esto: