Castilla-La Mancha, España, peligro de muerte

Castilla-La Mancha, como pionera (junto a la Cataluña de CiU) de los grandes recortes de derechos, ha decretado las tarifas a pagar por las personas a las que se les ha quitado la tarjeta sanitaria. Inmigrantes sin legalizar en España, o parados y jóvenes mayores de 26 años de nuestra nacionalidad que no cumplen los requisitos. En el conjunto del país son más de 900.000 personas que pronto pueden seguir la suerte de la comunidad regentada por María Dolores de Cospedal, secretaria general a su vez del PP.

A modo indicativo vamos a detenernos en algunos apartados porque estas medidas marcan una tónica, incluso de copagos. Eso que «estudia» Ana Mato. De Guindos incide en el asunto al anunciar «grandes novedades» en «reformas» en los próximos días. Estamos en crisis por los errores del poder financiero y de las políticas de austeridad, y eso han de pagarlo los ciudadanos. Y no por igual, con marcada intencionalidad ideológica además.

Por estancia hospitalaria se cobran 580,75 euros, con diversos tramos que varían ligeramente el porcentaje.

Si el ingreso es en el servicio quirúrgico se pone en 1.138,97 euros diarios.

En el servicio neonatal y pediátrico puede llegar a 755,94 euros, a partir del 5º día, muy poco menos los primeros.

Los precios por estancia en UVI, UCI o Unidades Coronarias serán:

Tramo 1: (5 primeros días): 1.497,53 euros.

(A partir del 6º día): 1.347,77 euros.

Tramo 2: (5 primeros días): 1.619,01 euros.

(A partir del 6º día): 1.457,11 euros.

Tramo 3: (5 primeros días): 2.824,04 euros

(A partir del 6º día): 2.541,64 euros.

Tramo 4: (5 primeros días): 1.497,53 euros.

(A partir del 6º día): 1.347,77 euros.

Se facturará aparte, y a precio de coste, los implantes, así como el resto de productos considerados de alto coste.

Procesos obstétricos.

Cesárea con complicaciones. 4.392,77 €

Cesárea sin complicaciones. 3.806,95 €

Parto Vaginal con complicaciones. 3.114,97 €

Parto Vaginal sin complicaciones. 2.369,48 €

Parto Vaginal con esterilización y/o dilatación. 3.606,39 €

Aborto sin dilatación y legrado. 1.476,98 €

Cesárea de alto riesgo con complicaciones. 6.264,49 €

Cesárea de alto riesgo sin complicaciones. 3.819,88 €

El precio por urgencias será: 222,73 euros.

Se facturará siempre, tanto si el paciente ingresa en el Centro como si es dado de alta.

Como muestra, aquí los precios de algunas pruebas diagnósticas, cuyo precio aumenta según se utilice o no contraste por ejemplo:

Tac. Por estudio simple con o sin contraste: 158,85 euros.

Resonancia magnética: 294,31 euros.

Angiografía: 817,10 euros.

Mamografía para diagnóstico: 82,62 euros.

Arteriografía: 841,56 euros.

Densitometría ósea sencilla: 92,54 euros.

Ecografía abdomen: 50,76 euros.

Estudio gastroduenal (EGD): 166,83 euros.

Fistulografía: 77,25 euros.

Radiología simple de tórax: 12,20 euros.

Pruebas de alergia que suele consistir en que el médico observe si se produce alguna reacción al tomar una pastilla o el marcado en el brazo de algunos elementos potencialmente alergenos: 183,89 euros.

Cardiología. Ecocardiograma: 93,89 euros.

Colonoscopia larga diagnóstica y terapéutica: 230,33 euros.

Gastroscopia diagnóstica: 164,51 euros.

Ecoendoscopias Gástricas: 510,56 euros

Otorrinolaringología. Audiometría: 183,89 euros

La consulta de Sintron que precisan miles de personas de forma habitual bajo peligro de supervivencia: 183,89 euros.

Enfermería:

Vacunas. Primera consulta: 114,77 euros

Consultas a Domicilio.

Sin cuidados de enfermería y sin pruebas: Primera consulta: 91,80 euros

Traslados por Servicio de Urgencias y Emergencias.

En UVI móvil: 1.033,13 euros.

En general por una simple ambulancia cobran hasta tarifas por kilómetros. Por ejemplo, por cada Kilómetro de recorrido en carretera: 2,00 euros. Y, como en los taxis,tiempos de espera (por cada hora): 19,49 euros.

Llama la atención que, además del fuerte incremento del precio en los servicios funerarios, en Castilla-La Mancha –de momento solo ahí pero pronto veremos novedades- van a cobrar la autopsia a quienes no dispongan ya de tarjeta sanitaria. Cuesta 1.803,65 euros. Por ese precio se puede matar impunemente a alguien. La vida solo es para quien, como la primera autora de estas medidas, dispone desde la nada (el De distintivo se lo añadió) de un chalé de 600 metros cuadrados, construidos en una finca de 12.000 metros cuadrados. La adquirió, junto a su marido, hace aproximadamente un año por 2,3 millones de euros.  6 policías la custodian durante las 24 horas del día, a los que hay que añadir 5 más que le dan protección personal.  ¿A que algo no cuadra?

¿Tenemos que seguir pagando impuestos y votando o ya no?

El ministro Luis De Guindos dijo ayer en el Congreso que si la tendencia no cambia en unos pocos trimestres, “será imposible” pagar las prestaciones sociales. En respuesta al diputado de Izquierda Unida, Alberto Garzón, negó que tengan que ver en la recesión las políticas que practica el gobierno.

La gravísima afirmación ha pasado bastante desapercibida como es habitual. Y no se entiende. Porque si hasta el gobierno sabe y declara que este período que ellos llaman “transitorio” va a durar bastante más que “unos trimestres”, a lo que se nos está sentenciando es ya a la nada en el Estado del Bienestar: educación, salud, servicios públicos…

Con el respeto que caracteriza a Rajoy hacia los españoles y hacia el periodismo español en particular, dijo a dos medios finlandeses : “parece que tendré que pedir el rescate”. Lo demora a ver si esta vez le sale bien quedarse con Galicia de nuevo en las elecciones del 21 de octubre. Es lo que cuenta para él. Tendrá contrapartidas, el dinero no es un regalo sino un préstamo a devolver con intereses. Y ya estamos viendo a los griegos a quienes la Troika pide trabajar 13 horas diarias, durante 6 días y cobrando menos. Y quitando con su abultada jornada laboral empleo a otros. Los recortes no han solucionado la crisis de ningún país con problemas. Por el contrario, acentúan la crisis. Véase también Portugal. Así que podemos dar por hecho drásticos nuevos recortes.

La eternamente bronceada ministra de sanidad, servicios sociales e igualdad, Ana Mato, ya anda en su púlpito afilando la tijera. En su punto de mira las mujeres, las pobres, las de clase media, las que no disponen en fin, de un automóvil Jaguar en su garaje, como le ocurrió a ella que se lo encontró de sorpresa aparcado en su casa porque se lo había regalado a su marido Francisco Correa, principal implicado en la trama Gürtel.

Ana Mato anda revisando si saca del sistema de salud las mamografías –que tantas muertes han evitado por cáncer de mamá- o las pruebas de prevención del cáncer de útero. También ha pensado que algunas operaciones se pueden sustituir por la desprestigiada ozonoterapia. Esto se decía hace ya 8 años. Remedios naturales, tilas, rezos a la Virgen, probablemente. Técnicas de brujería ideadas, igual, en las largas sesiones de Rayos UVA. Algún infierno –mejor terrenal- acogerá a los autores de tanta víctima como se está produciendo.

Ya se notan las medidas aplicadas hasta ahora. Cada día nos sorprenden con al menos un atropello. Los padres con niños en acogida se han encontrado ya con la sorpresa de que acabó para ellos el trato especial en las farmacias y habrán de pagar el 40% de los medicamentos. Esos niños obligados a ser paridos por el PP porque lo manda la santa madre iglesia,  son, como vemos, abandonados a su suerte una vez que salen del útero materno.

Como venimos comentando, las pensiones también corren serio peligro con este gobierno. Y, en realidad, todo, tal como declaró ayer en sede parlamentaria el ministro competente.

Una pregunta tonta ¿Entonces tenemos que seguir pagando impuestos o no? Si no dan nada a cambio ¿Para qué vamos a seguir cotizando? ¿Para sostener a los bancos, a las empresas de armamento, a las fuerzas que llaman del orden y los privilegios de los gobernantes? Si nos quitan las prestaciones, no se vuelve a pagar un euro a Hacienda y punto ¿Funciona así?

 ¿Y votando? Si no hay otro camino que éste, el de empobrecernos, aumento de las desigualdades,  merma de derechos esenciales… si es que no entendemos la sabia economía que se llevan entre manos los que saben, lo de acudir a las urnas es un trámite innecesario. Joaquín Estefanía, en un profundo análisis de la cuestión, se hace la misma inquietante pregunta: «Si no hay libertad de elección empieza a ser un misterio por qué alguien querrá votar«.

 Hay mucha gente que compartimos otras formas de salir de esto y de lograr una verdadera democracia. Con mayor participación ciudadana y sabiendo que el primer objetivo es mantener y acrecentar derechos y libertades, las prestaciones que pagamos y que permiten llevar una vida digna, el bienestar común. Lo que está claro es que los gobernantes actuales no lo van a hacer. No saben y no quieren.

 En la República Democrática del Congo los científicos han hallado una nueva especie de mono. Los lugareños sí lo conocían, le llaman «Lesula», pero la «comunidad internacional» no se había enterado. Con la tecnología  y avances que tenemos, ya véis.  Pasó igual con el clítoris de la mujer, se descubrió antes América que la existencia de este apéndice sexual femenino.

   Como tantos otros primates, Lesula mira de una forma que hace pensar. Por ejemplo, en qué tienen en la cabeza -por comparación- los ciudadanos que consienten y amparan todo lo que nos está ocurriendo. Que tienen en la cabeza nuestros gobernantes. El cerebro rige desde la inteligencia hasta la ética.

Ciudadanos en la cazuela, pollos en microondas

Cataluña acaba de vivir la Diada más apasionada de su historia. La manifestación en Barcelona más masiva también, con una afluencia superior incluso a las contrarias a la guerra de Irak que ostentaban hasta ahora el récord. Una suma de factores ha confluido para el estallido de un hartazgo supremo. Y que lleva visos de acrecentarse por la ceguera redoblada que se obstina en sus múltiples errores. Solo Rajoy podía decir que no estábamos para «líos» en la víspera de la Diada, y solo la derecha española enfocar lo sucedido en Barcelona como lo está haciendo.

Cataluña lleva treinta años –dicen sus informes- pagando a las arcas del Estado más de lo que recibe. Concretamente en el último año estudiado (2009), aportó el 19,4% de los ingresos de la Administración central (incluyendo la Seguridad Social), y recibió, de media, el 14%. Estima la Generalitat que el desfase fiscal es de 16.409 millones de euros. Han pedido al Estado un rescate de 5.000.

Sin duda, vivir en comunidad con otras regiones españolas, aporta más y diferentes beneficios no cuantificados. Como les sucede a todas, por cierto. Pero el independentismo tiene en esa diferencia fiscal un buen gancho. Otro fundamental el exacerbado anticatalanismo de buena parte del resto de España. Es el colmo pretender mantener esa idílica “unidad de España” a base de insultar reiteradamente a una de sus partes.

Ahora bien, en ese saco ha pescado a discreción la coalición gobernante en Cataluña, Convergencia i Unió (CiU). Los recortes aplicados en sanidad, por ejemplo, del que podéis encontrar amplísimo testimonio en el blog de Àngels Martinez Castells, no son nada inocentes. Existen denuncias de cómo benefician a empresas privadas –con grave detrimento de la salud de los catalanes-, y las vinculaciones profesionales, incluso de consejeros, que no se consideran incompatibilidades, hieden. No hablemos ya de su hipocresía al votar a favor en el Congreso español, al lado de lo más casposo del  «Estado opresor».

La CiU de Artur Mas y del inefable Duran i Lleida aplica una política neoliberal de manual y, como en España toda, está llevando a la ruina a la sociedad a la que –aunque lo olvide- representa. Y sin embargo CiU va a ser la gran beneficiada de la indignación, de los errores reiterados del PP de Rajoy y de todos sus predecesores. Del españolismo mediático y social.

Holanda vota hoy. Con el mismo espíritu de pensar que las uniones con otros pueblos les sobran si tienen que pagar más. Imprescindible este artículo de Ramón Lobo para saber qué ingredientes hierven en la amplia cazuela en la que se cuece también nuestro terruño.

Una Europa en crisis, una España en crisis, con un presunto periodismo que lleva (entre otros) a la televisión pública, RTVE, a incluir en quinto lugar la masiva manifestación de Barcelona y a no dar digamos información hasta el minuto 20. Coincidió con ABC que la situó en séptimo lugar en su web. Era portada en el mundo entero. Una Cataluña inflamada de pasión… a la que dan ganas de emigrar en cuanto solventen el problemilla de CiU, lo que no lleva trazas de suceder sino todo lo contrario.

 El PP y CiU siguen dando el tajo aquí y allá, con una prepotencia inigualable. Con derivas antidemocráticas como no dejan de mostrar Cospedal o Aguirre. Ésta última quiere cargarse las autonomías para mantener solo, al parecer, la capacidad de manejo de cuentas y decisiones para sus fines y las fuerzas de orden público para imponerlas, si hubiera contestación.

¿Las autonomías han causado nuestros males? Ha habido muchos errores subsanables y pocos pueden tirar la primera piedra –Cospedal y Aguirre, no hablemos ya de Camps, desde luego que no-. Pero en manos de ineptos en el gobierno central, controlados por la UE neoliberal, muchas cosas se resuelven mejor desde cerca. “Islandia no puede ser un ejemplo porque solo son 300.000 personas”, dicen. Igual, en España, las autonomías son el camino, despojadas de quien no trabaja para la sociedad. Ésa que, como la catalana ayer, se hizo oír por ella misma. Y saltó de la cazuela.

En definitiva todos somos pollos, y, desplumados, iguales. Incluyo una genial viñeta a pesar de sus faltas de ortografía porque no puede ser más gráfica.

La extraña benevolencia con Rajoy

Lejos de los encendidos elogios de la prensa afín al PP, observo que se sigue manteniendo una incomprensible piedad hacia Mariano Rajoy, haga lo que haga. Entre las loas y disculpas, he escuchado una crítica radiofónica en la que “se le presume buena intención” (aunque se equivoque). ¿Buena intención destruir la sanidad y la educación en primer lugar? ¿Obligar a los niños a acudir estigmatizados al colegio sin libros y con una tartera frente a quienes tienen de todo? ¿Suprimir la dependencia? ¿Hacer pagar más por menos a quienes son mayores víctimas de estas medidas por disponer de menos recursos? Al niño le podía haber dado por otra cosa.

Mariano Rajoy concedió ayer una entrevista absolutamente prescindible. No dijo nada. En 50 minutos. Y eso que era la primera televisada desde que accedió al cargo. Insistió en comparar un país con una familia que “no puede gastar más de lo que ingresa”. Como si las “familias” no comprasen sus pisos y coches a crédito. Pero es que ése fue el único punto en el que se mostró diáfano al repetir varias veces que “nuestro objetivo como país es pagar el déficit”. ¿El objetivo de un país no es el bienestar de los ciudadanos que lo sufragan?

Lo peor es que tiene razón. Desde la reforma de la Constitución hace un año, ejecutada en tres días entre Zapatero y Rajoy, pagar la deuda tiene prioridad sobre cualquier necesidad social. Así lo mandó Merkel, secundada por Sarkozy, y así se hizo. Solo que en su infinita mediocridad, Rajoy ve en pagar una senda por la que andar en su desconcierto.

No es cierto que gastemos nosotros más. La especulación consentida (por la UE y sus instituciones fundamentalmente, por cualquier gobierno neoliberal) hace que la mayor parte de lo que se recorta a la población, vaya a los bolsillos de los deudores. “Es que sino no nos financian”. Corte Vd de raíz las especulaciones y hablamos.

Y así no se sale. Véase Portugal o Grecia. Irlanda incluso, y su especial tratamiento dado que habla inglés.

Rajoy respondió en diversos tonos sobre las pensiones. Dijo que nadie le había dado instrucción alguna sobre ellas, que «nadie le ha reclamado recortes en las pensiones. Y es mentira. Y ninguno de los periodistas presentes, ninguno de los periodistas que hoy han comentado la entrevista tampoco, recordó o quiso recordar que “Bruselas pidió acelerar la reforma de las pensiones y subir el IVA” con ocasión de permitirle aumentar el déficit -sin contar los rescates posteriores y sus condiciones-. El IVA ya se ha subido. Y ese dramático “la prioridad es tratar a los pensionistas lo mejor posible”, indica que ya podemos pensar en poner nuestras pensiones a remojar. Porque a Rajoy no le cuadran las cuentas ni le cuadrarán por este camino.

Se les resquebraja a nuestro presidente hasta su partido por el ala más a la derecha -aún- debido a su política respecto a ETA. El independentismo catalán ha encontrado en Rajoy su mejor aliado, al punto que unos ciudadanos acosados a recortes, con la sanidad en particular muy mermada, se disponen a seguir a CiU al abismo al que quiera conducirles.

Siembre me llamó la atención la benevolencia hacia Mariano Rajoy. Alerté sobre ella cuando aún era tiempo de prevenir. El señor de los hilillos, el de los lugares comunes, el gris gestor. ¿Por qué esa compasión se mantiene? ¿La tiene él con la sociedad?

Imagino que es por su escasa capacidad, porque parece un señor “normal”, perteneciente al “todo el mundo” que siempre tiene en la boca. Un señor honesto al menos, con «buena intención». El que cobra tres sueldos, uno de ellos por su plaza de registrador de Santa Pola en donde no ejerce desde que la ganara hace 20 años. De arcaico registrador de un país que permite cobrar privadamente por un servicio que en otros lugares es gratuito.

En Europa alucinan con él. Pero en España se permite dar una entrevista en la televisión pública, no aportar soluciones al durísimo momento que vivimos, no mencionar la sanidad, la educación  o las reformas legales, y todavía le ponemos paños calientes. Tenemos lo que nos merecemos. Y cada cuál que tome su dosis de culpa. Y de salidas: el tiempo apremia.

Que se jodan

Nunca un exabrupto pudo ser más sincero y más premonitorio. Desde que Andrea Fabra, diputada del Partido Popular (por parte de padre), gritara en el Parlamento “que se jodan” cuando Rajoy anunciaba la reducción de la prestación a los nuevos desempleados a partir del séptimo mes, comprobamos a diario que era más que una intención o la expresión de una venganza largamente contenida.

   Que se jodan los niños que inician el curso escolar con menos profesores, aulas masificadas y reducción de materias que les enseñen a pensar. Que se jodan los que acuden sin libros y material porque sus padres no han podido comprarlos. Los que van con su comida en una fiambrera para sentir desde pequeños que les ha tocado vivir en el lado de los perdedores. 

  Que se jodan los más de cinco millones de parados porque son unos vagos. Que se jodan sobre todo los que osan exigir su derecho a una prestación que pagaron ya con sus impuestos y –en su caso- con empleos anteriores, porque esa regalía hay que compensarla con trabajos forzados, desbrozando montes, sea cuál sea su profesión y diga lo que diga la Constitución que también habrá de joderse si se tercia en el altar de la mayoría absoluta.

   Que se jodan quienes si cuentan con el privilegio del trabajo porque pueden ser expulsados, ver rebajados sus sueldos o ser trasladados para que desistan de ocupar un puesto del que otros carecen.

   Que se jodan quienes no sean familiares y amigos de las élites gobernantes que no podrán tener acceso a asesorías altamente remuneradas en virtud del parentesco.

   Que se jodan aquellos que por culpa de los votantes de CIU en Cataluña, habrán de realizar trabajos comunitarios si cobran alguna prestación. Ellos o algún miembro familiar que ha de joderse por tener un pariente en dificultades.

  Que se jodan los enfermos, escoria improductiva, que pierden prestaciones y han de repagar medicamentos a cuyo costo ya contribuyeron con sus impuestos, directos o indirectos.

  Que se jodan los funcionarios porque trabajan en sectores que pueden dar mucho negocio a inversores privados.

   Que se jodan los jóvenes que han de ir pensando en hacer las maletas para irse a Alemania, dejar su casa y su entorno, si han estudiado una carrera rentable. Y que se jodan los que no quieren marcharse o no cuentan con estudios, que nos servirán muy bien de camareros, crupieres, limpiadoras o putas.

   Que vayan preparándose para joderse los pensionistas.

   Que se joda quien quiera alimentarse con proteínas (carne, pescado) o limpiarse el culo con papel higiénico porque, con un IVA del 21%, eso solo está reservado a las clases pudientes.

   Que se jodan quienes piensen que –junto a la educación-, la cultura crea ciudadanos más libres y responsables, porque la cultura se ha acabado. Que se jodan en particular quienes pretendan estudiar música que los cantos celestiales solo se escuchan en el Olimpo.

  Que se jodan quienes aspiren a estar informados y no manipulados, porque tendrán que bucear por procelosos mares para encontrar lo que puede formar realmente su criterio.

    Que se jodan quienes soñaron en la investigación y la ciencia como base productiva de un país desarrollado, que España es la patria del turismo, el ladrillo, la corrupción y los toros.

   Que se jodan los emigrantes porque, cuidando a nuestros hijos y a nuestros mayores, o yendo al médico (menos de lo que necesitan), han desequilibrado la economía y no han sido los bancos, los poderes financieros o los políticos que les protegen porque todos ellos no han de joderse nunca.

   Que se jodan las mujeres quienes, como seres inferiores, han nacido para parir y pedir permiso.

  Que se jodan quienes esperen que la Justicia, como poder independiente, va a acabar con delitos y desviaciones que propician tanto atropello.

   Que se jodan quienes aspiran a ser representados en la toma de decisiones públicas por personas capaces e íntegras, porque eso no toca.

  Que se jodan, muy especialmente, quienes aspiran a vivir en paz y una cierta felicidad porque cada día les daremos uno o varios disgustos.

  Que se jodan quienes creen en la democracia porque la hemos tenido “por encima de nuestras posibilidades”.

  O, mejor…

  Que se joda quien considere demagogia todo lo que estoy escribiendo.

   Que se jodan una y mil veces los descerebrados y mansos que con sus votos y su silencio nos han metido en esto.

   Que se jodan los políticos que no cumplen su misión de trabajar por el bien común, el de los ciudadanos a los que representan e ignoran que pueden ser revocados de las poltronas a las que se aferran.

 Que se pudran quienes han metido esa zozobra en los niños, enfermos y dependientes.

Que se jodan quienes hacen perder la educación y los modales en el más supremo hartazgo.

    Que se jodan, en particular, quienes no saben que quien no jode y construye el último, desbarata mejor su tinglado.

No nos representan

Hay una indignación ciudadana contra los políticos de cuyas dimensiones ellos mismos no parecen ser conscientes. Lo cierto es que llega un otoño cargado de protestas, ira creciente de múltiples matices, conviviendo con quien aparentemente muestra la actitud del cordero que se dirige a su sacrificio por propia voluntad no viendo otra salida.

El denominador común culpabiliza a los políticos de lo que ocurre. Mes tras mes se sitúan como el tercer problema para los españoles y el rechazo (en bloque) a su labor crece por momentos. No sin razón. Les hemos elegido para representar nuestros intereses y no parecen querer o saber frenar a la exclusiva minoría que impone sus normas sobre todos. Nuestras desdichas desaparecían en buena parte si los políticos cumplieran su misión y trabajaran para la soberanía popular. No para mantener privilegios de unos pocos –los de ellos incluidos–.

De hecho, esta tenebrosa época podría culminar en un Núremberg para juzgar a sus responsables. El descrédito de los políticos representa, entretanto, un serio peligro para la democracia que puede acarrear males aún mayores. 

Es inaplazable regenerar la política y los partidos, y en esa tarea deberían ser ellos los primeros interesados. Aunque no únicamente. Se hace preciso remozar el viejo edificio parlamentario del XIX con las puertas abiertas de la participación, real ya en la sociedad más comunicada de la Historia. Urge hacer cambios. Cuando las bases de la democracia tiemblan, emergen peligrosas perversiones. Fascismos, populismos y, de cuño más reciente, tecnocracias dando forma oficial a la idea de que los países son empresas dedicadas al lucro y no una unión de ciudadanos cuyas vidas y derechos son lo primero a mantener y acrecentar.

A Mariano Rajoy y su equipo se les está cayendo España a pedazos. Con una rapidez solo pareja a su empeño en cambiar el modelo social a su imagen y semejanza. Ni una cifra se les mantiene en pie. Y, además, se han gastado todo el presupuesto en siete meses, mientras huye el capital despavorido –en palmaria muestra de desconfianza–, al punto de récord: 219.817 millones de euros en el primer semestre, cuando en el mismo periodo de 2011, entraron 22.457. Demasiada basura acumulada en los sótanos de este desgraciado país emerge ahora, batida en los despropósitos continuos.

Como los impuestos a las grandes fortunas, o las subvenciones a la Iglesia católica, y otro sin fin de capítulos, no se pueden tocar, el PP va como un borracho en un incendio, tapando fuegos… con la gasolina de los recortes –muy precisos en el orden ideológico– y las subidas de impuestos. ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo? A Portugal tampoco le cuadran las cuentas. A Grecia menos.  Ese es nuestro futuro. Las políticas neoliberales solo funcionan en sueños.

Los espejismos de la visita de Merkel o de la “ayuda” del BCE de Draghi no solucionarán los agobios de la población. El nuevo rescate –para el que ya han inventado un nuevo eufemismo: “precautorio”–, no deja de ser un crédito, a devolver con contrapartidas (a estas las han llamado “estrictas” para que no quepa duda). Las ideas fuerza son “austeridad” y “reformas”, o sea, recortes, más recortes. En estas circunstancias, las convulsiones sociales, el propio incumplimiento del programa del PP, podrían, quizás deberían, propiciar un adelanto electoral. Y es un escenario a contemplar para estar prevenidos y actuar en consecuencia.

Y ahí volvemos al principio: no nos representan, la política está desprestigiada, el manido –e injusto– “todos son iguales”. No es camino, aunque, realmente, el panorama se presenta bastante sombrío y los principales implicados no dan la impresión de estar tomando conciencia del problema.

Como el PP de Rajoy en su día, el PSOE de Rubalcaba parece aguardar el desgaste del contrario. Por completo alejado de la indignación que sienten sus votantes, se contenta con una oposición “calmada” e “institucional”. Y además le pesan las políticas neoliberales que aceptó aplicar. Ambos partidos bajarán presumiblemente en votos.

Lo mismo que en esa Grecia con la que compartimos la tolerancia social a la corrupción –que siempre se paga– y su apuesta por el turismo como principal motor económico, el voto se fragmentará. IU subirá, aunque parece tener un techo porque también precisa renovación interna y porque solo destacan en la formación unas pocas brillantes individualidades, no hay mujeres entre ellas, y se oscurece el trabajo continuo en las instituciones en las que participa.

Podría ascender notablemente esa amalgama ideológica y de personas que se aglomera bajo las siglas de UPyD y que solo parece tener como argamasa el populismo y el nacionalismo español. Al Equo silenciado en la anterior campaña electoral se le frenó en la salida y no parece despegar, habrá que ver. Incrementarían sus votos, sin duda, los nacionalismos como respuesta a la actitud que ha venido teniendo con algunas comunidades el PP. Todo ello expresado como opinión personal.

Un país ingobernable o muy dividido en el voto, en el que como a los griegos se nos atemorizaría con diluvios universales si osáramos salir de la pauta marcada, lo que no hace sino prolongar la agonía. Son otras soluciones las que hay que buscar. Se dictan –con escasa audiencia mediática, es cierto– a diario, desde el punto de vista del bienestar de la sociedad en su conjunto.

Mucha gente está algo así como “Esperando a Godot”, el mítico personaje de Samuel Beckett… que nunca apareció. Un nuevo partido o coalición ilusionantes disiparía la depresión social que nos embarga. Algunos movimientos se están dando, no de envergadura por el momento.

Queda el 15M. La sociedad que se apuntó a escuchar, saber, hablar y compartir. La que hasta en un 66% se pasó por las plazas para asistir al prodigio, también era 15M. Y sigue estando ahí con su indignación creciente, con su desconcierto, con ganas de desterrar tanto atropello. Desde el poder se piensa en multas y palos para acallarla. Y eso hace mella en un sector decisivo. Cuarenta años de ser educados en la ignorancia, la sumisión, el infantilismo y el miedo han dejado un poso social, siquiera imperceptible en algunos casos.

La progresión del deterioro de España, de las condiciones de vida y derechos de sus ciudadanos, exigen soluciones. Democráticas, absolutamente democráticas. Los partidos harían bien en bajarse del Olimpo en el que –algunos, muchos– viven y tomar medidas para regenerarse porque solo así llegarán a los ciudadanos.

El 15M ha de pasar a una nueva fase que prime la efectividad. Y la sociedad en general pensar que está en sus manos más que en ningunas otras cambiar del destrozo a la construcción positiva. A través de informarse primero, de utilizar sin descanso el pensamiento crítico y la reflexión, exigir a sus representantes, primar lo que une sobre lo que separa, pensar en el bien común y actuar como seres adultos. Es decir, el civismo, la democracia.

 

Alicia en la Europa de las maravillas

La frase procede del economista José Carlos Díez. No dejamos hoy de oír, ver y leer la palabra «euforia» a raíz del apoyo de la canciller alemana, Angela Merkel, a Rajoy en su visita a Madrid y de las decisiones anunciada por el presidente del BCE, Mario Draghi. Suben las bolsas, baja la prima y todos nuestros problemas se han arreglado.

Faltan unos «pequeños escollos», la letra pequeña que quiere leer Rajoy antes de pedir el rescate. El rescate, sí. Mario Dragui respondió así a la pregunta de cómo de «suave» iba a ser el nuevo rescate de España: «¿rescate suave? En absoluto. Tiene condiciones estrictas». Rápidamente le han adjudicado otro apelativo: «precautorio», es un rescate precautorio.

Bernardo Elrich ha imaginado la escena en las cocinas de diseño de eufemismos:

 Las estrictas condiciones van a por lo poco que ya nos queda: pensiones y desempleo. Rajoy dijo a la vera de Merkel que no tocaría las primeras… «en este momento».  Y queda más espacio para meter la tijera donde ya hay unos buenos rotos. Ana Mato estudia sacar del sistema de salud o de la gratuidad, mamografías o rehabilitación. Es más lucrativo curar cánceres de mama. Y más acorde con nuestra condición ir doblados de dolor por la artrosis o las secuelas de un accidente.

Rajoy es capaz de, como ya hiciera en las elecciones andaluzas (error que constatan continuamente los periódicos extranjeros), aplazar la petición de rescate y de estas medidas hasta la celebración de los comicios gallegos. Las pérdidas aumentárían.

 Los mercados están contentos, sí. Tienen dinero fresco que esnifar. Hasta que se les pase el efecto de la dosis y pidan más. José Carlos Díez explica el escenario abierto este jueves por Dragui y sus sensaciones. Tras exponer la dureza de los datos, él cree que tiene que haber una luz al final del túnel, que «algún día» se saldrá de esto, no ahora. Yo no por este camino.  O solo a costa de una ciudadanía completamente depauperada. Lo explica muy bien, merece la pena leerlo completo, ver cómo desmenuza las impresiones  y los datos. ¿Euforia? la verdad es que lo que concluye es bastante realista:

«Y luego puramente en clave española, ayer fue un día triste en el que se confirma que nuestros socios europeos nos fuerzan a perder la soberanía y entrar en un programa tutelado. Esto ya ha pasado en Irlanda y luego en Portugal. Primero te ponen alfombra roja para pedir el rescate. Luego quitan alfombra y comienza un proceso político muy complejo en el que entran en juego los parlamentos nacionales y los contribuyentes de cada país. Al final despiertas con un Memorandum largo y espeso en el que nada es sagrado: pensiones, prestaciones por desempleo, sanidad, costes de despido, etc. Cuando piensas que estás al límite de un ajuste fiscal, sólo estás al 50% de tus posibilidades.

En julio discutía sobre economía española con un ex ministro de economía de un país de América Latina que vivió un rescate del FMI. Su consejo fue “deben estar preparados para perder soberanía o el sufrimiento será aún mayor” Y en un intercambio de correos electrónicos con uno de los economistas europeos más prestigiosos se despidió “mis mejores deseos, lamentablemente va a ser un año duro para ustedes”

Este economista observador seguirá contándolo y con la confianza y la seguridad de que hay luz al final del túnel. Pero de momento, el personal ya ve la luz la reunión de ayer del BCE, pero yo sigo pensando que es otro tren que viene arrollarnos. Prudencia y espero equivocarme. Pronto saldremos de dudas».

Llega el Alien que ¿nos salvará?

Este engendro que se ha mercado hoy La Razón, un híbrido entre Merkel y Draghi, simboliza a la perfección la etapa que nos está tocando vivir. La aceptación de graves desequilibrios en la Unión Europea, la sumisión al poder de la canciller alemana -que no elegimos para tomar decisión alguna sobre nosotros-, o del tecnócrata Draghi -que hace y deshace a su antojo- y el papel de los medios grandes en todo esto. El diseñito grotesco del diario ultraconservador no es sino la espuma de los ríos de jabón a Merkel que nos están haciendo patinar esta soleada mañana de jueves.

El director de El Mundo, Pedro J. Ramirez, ha llegado a escribir en twitter esto: Bdías. Bienvenida Mrs. Merkel. ¿Qué esperais de la visita? Yo que imponga a Rajoy una reforma del Estado. Ah, y los minijobs para jóvenes. Es una de las muchas peticiones a la “reina maga”.

Alemania se benefició altamente del diseño de la UE en Maastricht. “En su primer decenio redobló su influencia y triplicó su superávit comercial” (el dato es de Xabier Vidal-Folch). Los bancos españoles se lanzaron al ladrillo amparados por la ayuda imprescindible de los alemanes. Es a los bancos alemanes –entre otros- a quienes pagamos la deuda y los rescates que salen del dolor de la población. Y se considera un hecho normal que a Alemania le cueste cinco puntos porcentuales menos que a España endeudarse (Alemania también se endeuda ¿no saben?). O que la canciller de ese país imponga –como hizo hace un año- una modificación de la Constitución española para dar prioridad al pago de la deuda especulativa sobre cualquier otra necesidad.

Pero llega el maná. ¿Para quién? El gobierno de Rajoy va a pedir un rescate. Se lo exige así el presuntamente dadivoso Draghi para esa compra de bonos que nos venden como tan estupenda. Con contrapartidas inviolables, al punto, dice, de retirar el dinero ya dado si no se cumple. Las “contrapartidas” son más recortes.

¿De qué historia nos hablan? “Un día trascendental para España”, titulan a toda banda. ¿Para España o para los españoles? ¿Para las cuentas de un país en ruina al que se resta soberanía a cambio de créditos o para los ciudadanos?

Toda la Unión Europea renquea por las políticas de austeridad que dicta, sin apenas contestación, Angela Merkel. Os recuerdo el dato del economista José Carlos Díez (a quien por cierto acaban de echar de la Universidad de Alcalá de Henares después de 20 años de dar clases): “En mayo 2010, cuando Europa apostó por austeridad compulsiva, la producción industrial de la Eurozona crecía 12% ahora cae 2%”.

Con todo, lo peor es la sumisión al poderoso, al líder surgido de la arbitrariedad. Solo porque es más rico y más fuerte, la ley de la selva aún. Como los norteamericanos en la posguerra, Merkel nos trae otra suerte de leche en polvo y queso amarillo para repartir en los colegios. Acuerdos empresariales puede ser. Doctrina que sienta cátedra por encima de todo.

En días como hoy una se siente patriota, aunque no sé si de España. Puede que sí incluso, pero en particular de un país irreal donde reine la cordura, la justicia y la dignidad.

Eurovegas ¿la corrupción organizada en Madrid?

Eurovegas se instalará en Alcorcón. Es lo que afirma el líder del PSOE madrileño Tomás Gómez quien asegura que el solemne anunció lo hará la presidenta Esperanza Aguirre como plato fuerte del Debate del Estado de la Región, a celebrar los días 11 y 12 de Septiembre.

La comunidad de Madrid ha desmentido a Gómez como cuenta el diario.es. Lo cierto es que en la Comunidad están encantados con el proyecto y así añaden a la declaración: “Ojalá venga a Madrid, a pesar de Gómez que ha sido el mas reaccionario con este proyecto. Adelson dijo que lo iba a anunciar a finales de agosto y aún estamos esperando”.

 Sea cierto o no, Aguirre no ha declinado su intención de abrir la puerta en Madrid a un empresario investigado por corromper, presuntamente, con sobornos a políticos para el logro y mantenimiento de sus negocios. Y por el lavado de dinero negro procedente del narcotráfico. La justicia norteamericana cree que Sheldon Adelson, el mayor propietario de megacasinos del mundo, sobornó oficiales en China, un país en el que tiene dos, abiertos en 2004 y 2007. Y que sus empleados –en este caso él no ha sido citado a declarar- autorizaron el manejo en las salas de millones de dólares de procedencia altamente dudosa. Hay tres investigaciones en curso: de la Junta de Supervisión del Juego del Estado de Nevada del Departamento de Justicia y de la  Securities and Exchange Commission, la agencia que regula el mercado de valores, estas dos últimas a nivel federal. Adelson apoya al republicano Romney y creen que estos hechos pueden influir en la campaña electoral.

Es cierto que, para desgracia nuestra, pocos lugares como España –y dentro de ella, Madrid- para amparar este negocio que aúna lo peor de las más sucias prácticas empresariales y sociales, pero una ciudadanía consciente no consentiría que nos metan este foco de podredumbre en nuestro país antes, al menos, antes de haberse aclarado las responsabilidades en las investigaciones. Las mayorías absolutas no facultan estas actuaciones, sin que medie la oposición de alguien competente. No hará sino acrecentar nuestra ruina.

Un parque temático de la mediocridad. Un lugar donde solo crece el juego. En el norteamericano se ha añadido ya al primitivo, la representación de Europa, Venecia, El Carnaval, Asia, Finales del siglo XIX en San Francisco, Paris, Hollywood, El Trópico, Antiguo Egipto, Camelot y el Medioevo, Nueva York, Montecarlo, Italia, Imperio Romano, Polinesia, Caribe y piratas… como contaba en un antiguo post con las referencias de José Antonio Rodríguez y Rosa María Calaf. La misma temperatura y luz todo el día. Decorados en lugar de realidad. Un símbolo de esta sociedad enferma. Aún hay tiempo de evitarlo.

Fontana de Trevi artificial en Las Vegas. Foto: J.A. Rodríguez

 *Las Plataformas “Eurovegas No” Y “Aturem Eurovegas” Lanzan El Vídeo Voces Contra Eurovegas

Un abrazo de John Coffey en nuestra Milla Verde

Cada día, la mañana confirma la pesadumbre con la que nos acostamos. Cada día nuevos atropellos que se añaden a los que uno espera se hayan disipado con la luz del amanecer. La sanidad pública española –que era hasta hace poco una de las mejores del mundo con el mínimo gasto- destrozada. Seres humanos que van a curarse y no son atendidos porque carecen de un papel. Aunque esté cundiendo la desobediencia a tan injusta ley, no abarca a la totalidad de facultativos. Miles de enseñantes despedidos. Niños que introducen en sus vidas la fiambrera que les quiere obligar a creer que pertenecen a una casta inferior: la que –con las nuevas medidas del PP- carece de dinero suficiente para comer en el colegio. O que el dinero implica alguna superioridad ética. Empecinamiento en la regresión ideológica que da subvenciones -cambiando a su antojo las leyes-, a padres trogloditas que consideran la sexualidad una amenaza y un pecado.

Un sin fin de despropósitos. Mientras aumenta el paro porque no puede ser de otra manera: además de la reforma laboral, es el propio gobierno quien destruye el empleo público. Mientras asistimos a la paradoja de que todavía existe, con opciones de poder, derecha más ultramontana y mezquindad superior a la de Mariano Rajoy. Y hay buitres merodeando el cadáver del hombre que nos ha traído el desastre con una celeridad que podía haber empleado en mejores menesteres. Por el ala más ultra. Por la que quiere silenciar el periodismo y vender a precio de saldo nuestro patrimonio.

Dinero, para Bankia y los bancos que nos arruinaron  mientras sus gestores se enriquecían, que sale de recortar y exprimir a la población en general. Porque los derechos que protege el PP  no permiten cobrar impuestos justos –como hiciera el PSOE –a quienes más tienen, ni perseguir el fraude.

El periodismo que no da la talla. Que se hunde en la miseria que él mismo propicia con su tibieza y el inútil “pan para hoy”. O que arroja del servicio activo a quienes sacan los pies del tiesto de la costumbre establecida para informar verazmente.

La trivialidad, la inacción, la complicidad de un sector decisivo de la sociedad.

Ha muerto un actor estadounidense. Michael Clarke Duncan. A los 54 años. Entre sus obras, el inolvidable personaje de John Coffey en “La milla verde” (1999). Un condenado a muerte por un crimen que no cometió. Un rara avis en una cárcel casi tan inhóspita como la vida que nos están obligando a vivir. Un hombre para el que nuestra razón aceptó –como excepción- que dispusiera de poderes extraordinarios para curar, alargar la vida, y sembrar el bien. Que muere sin venda en los ojos porque le da más miedo la oscuridad. Acepta contento su ejecución, cansado de ser diferente. Y siembra el dolor en los pocos que –por conocerle- sienten el valor de su existencia y la pérdida de un ser tan excepcional. 

Un hombre enorme. Bueno. Que nos abraza como un gran oso de peluche para darnos calor y fuerza. Para creer eso también: que puede hacerlo. Que la ficción es irreal pero no sus símbolos. Bondad eterna, amor, generosidad, coherencia, afán de justicia, libertad auténtica.