¡Es el dedo!

Cuenta uno de esos chistes sabios el caso de un paciente que acude al doctor a consultarle, muy preocupado, un sin fin de dolencias. Si se toca en la pierna derecha le duele, si lo hace en el brazo izquierdo también, le duele la cabeza, el estómago, el hígado, los riñones, y hasta los glúteos cuando hace presión sobre ellos. El médico, tras meditarlo, le brinda un diagnóstico certero: es el dedo el que está roto.

Con mayor o menor razón, crucificamos a Zapatero –el PP a la cabeza con afilados clavos- porque se le decía culpable de la crisis. Hoy el gobierno va dando tumbos sobrepasado por la realidad. Tanto ellos como los grandes medios, como la sociedad abducida, se presionan en Grecia y les duele pero, cuando Grecia “mejora” a su gusto –antológica esta recopilación-, encuentran nuevos responsables: el BCE, el Euro, Merkel, la volatilidad de los mercados, hasta a Rajoy empizan a situarle como autor de la debacle. La desorientación general, la que dicta opinión sobre todo, es la más grave de la noticias.

De alguna manera todas esas causas puntuales son ciertas, pero el origen se encuentra en el dedo, aunque –de tanto tocar con él todo el cuerpo, el social en particular- el mal se ha extendido hasta el esqueleto. El dedo, apéndice de un armazón carcomido ya por un virus fatal: el neoliberalismo. ¿Qué más síntomas han de advertir para certificarlo?

Cuatro años de crisis galopante que empeora cada día. Cuantos más recortes se practican, más y mayores se necesitan, dicen los gurús del sistema. Hoy mismo el FMI pide a España que “rebaje aún más el despido”. Y el coro de la cúpula neoliberal al unísono desgrana en exigencias: que nos suban el IVA, y toquen también las pensiones. Creo que fue el BCE quien se felicitó porque nos hubieran mutilado la sanidad y la educación como una medida en el buen camino. ¿De que les han servido los rescates a Grecia, Portugal e Irlanda? ¿Esperarán a que se caiga la UE a trozos para ver dónde está la causa? Hay otros expertos a los que llaman mucho menos los medios: son peligrosos, pueden desmontarles el tinglado (aunque igualmente les aprisiona). Juan Torres por ejemplo.

La voracidad, sin control, es insaciable. La misma que, aparcada momentáneamente Grecia, ha dirigido sus fauces hacia España -con el agravante de un gobierno noqueado- para elevar la prima de riesgo y su pago a límites insostenibles. Un buen análisis de este punto lo brinda de nuevo Ignacio Escolar, hoy prefiero ir a las raíces.

Ciertamente, algunos podemos estar ya hartos de contarlo. De avisar con escaso éxito. En La energía liberada -de la trilogía del último año con Reacciona y Actúa- recobre una joya de texto al haber sido escrito por un especulador de primera aunque con una interesante frialdad analítica: el multimillonario -a nuestra costa- George Soros, que ha visto mucho mundo a sus 82 años.

 “Así pues, el sello distintivo de la forma actual de capitalismo global, el rasgo que lo distingue de versiones anteriores, es su omnipresente éxito: la intensificación del afán de lucro y su penetración en áreas que antes se regían por otras consideraciones. Los valores no monetarios solían desempeñar un papel más importante en la vida de las personas; en particular, se suponía que la cultura y las profesiones se regían por valores personales y profesionales y no estaban construidas como empresas mercantiles”, escribió, tratando de explicar cómo lo que llama “régimen capitalista global actual” se diferencia de regímenes anteriores. La clave está en el crecimiento del dinero como valor. Y así argumenta: “No es una exageración decir que el dinero regula la vida de las personas en mayor grado que nunca, los valores de cambio podrían llegar a sustituir perfectamente a los valores intrínsecos. Esto es cierto especialmente en un régimen capitalista que hace hincapié en la competencia y mide el éxito en términos monetarios. En la medida en que otras personas deseen dinero y estén dispuestas a hacer prácticamente cualquier cosa para conseguirlo, el dinero es poder, y el poder puede ser un fin en si mismo”.

    Estamos ante una emergencia nacional, europea y mundial, habría que cesar de apretar el dedo acusador, evadirse de los vapores narcotizantes que nos sirven a diario, porque la enfermedad es mucho más grave y más profunda. Convocar a la ciudadanía, desterrar  los egoísmos, jubilar a gestores incapaces,  hablar claro, desnudar lo esencial de todo lo supérfluo y tomar medidas radicales (es decir, en la raíz, que hasta esa palabra la ensucian). No llevamos en absoluto el camino del remedio, mientras el dedo roto nos está destrozando la vida.

Mañana será peor

 

He buceado por los archivos de casi tres años y medio de blog. Y os enlazo un artículo por año de los tres primeros. Conviene hacer estos ejercicios de memoria para ver los matices, algunos bien curiosos. Todo se veía venir… y vino. Incluso con una virulencia terrible por no haber puesto los medios para atajar la debacle. Hoy estamos peor que el año pasado, que el anterior y el otro. Lo terrible es la evidencia de que el mañana, por este camino, se avecina catastrófico. Aún más que ya es decir. Sólo que ese futuro no es inexorable, si ¡de una vez! se hace algo eficaz.

No es liberalismo, es neofeudalismo. 28 de Marzo de 2009

Vivimos tiempos tan confusos que ya no sabemos qué sistema político y económico es el hegemónico. Nos cansamos de despotricar contra el liberalismo como causa de nuestros males actuales -también pasados y futuros- y no advertimos el cambio de régimen que se ha producido ante nuestros ojos. “El liberalismo -copio- es un sistema filosófico, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria”. Prima el individualismo, la libertad, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, y el respeto a la propiedad privada como fuente de desarrollo individual, y como derecho inalterable que debe ser salvaguardado por la ley y protegido por el Estado. Es evidente que no es lo que está sucediendo ahora, los gestores de la crisis no están siendo obligados a asumir responsabilidades y la ley del embudo es norma en el trato a unos ciudadanos y otros, apenas protege el Estado, los Estados, los derechos de los ciudadanos de a pie frente a los desmanes de los poderosos, más aún, les obliga a pagar los errores de los otros.

 Los viejos liberales afrontaban las consecuencias de sus negocios. Si les salían bien, atesoraban múltiples ganancias que, por supuesto, no repartían. Pero, si fracasaban, apechugaban con sus pérdidas, se iban a la bancarrota. Ahora socializamos las pérdidas, pero no los beneficios, luego tampoco es socialismo o socialdemocracia. Sencillamente, hemos vuelto al feudalismo. Es decir, la organización social, política y económica basada en el feudo que predominó en la Europa occidental entre los siglos IX y XV. Se trataba de propiedades de terrenos cultivados principalmente por siervos (ciudadanos libres), parte de cuya producción debía ser entregada en concepto de “censo” (arriendo) al amo de las tierras -”por la gracia de Dios”-, en la mayoría de los casos un pequeño noble (señor) nominalmente leal a un rey. Gran papel de la Iglesia Católica en el invento, durante los concilios de Charroux y de Puy consagra a los prelados y señores como jefes sociales y sanciona con graves penas la desobediencia de estas normas. Los señores, a partir de ese momento, “reciben el poder de Dios” y deben procurar la paz entre ellos, pacto que deben renovar generación tras generación. En los países desarrollados, el peso decisorio de la Iglesia Católica, es, hoy, escaso, pero en España -daño añadido- es una losa de varios quintales.

Estamos ante la falsa creencia de que tomamos decisiones al votar, pero el orden social se decide en consejos de administración privados con la connivencia de los gobiernos y de otros poderes  -hoy, también los potentes medios de comunicación-. Como en la Edad Media, si el señor, los señores, emprenden una campaña, y fracasan, se paga con los impuestos de los nuevos siervos, o se les recorta la paga en nuestro caso. El señor nunca pierde. Al igual que en las Cruzadas, los señores van con sus estandartes -ahora sus logos- a conquistar nuevos mercados y nuevas fuentes de financiación -catequizar infieles era la excusa-, sufragados por la plebe y, de nuevo, sin repartir beneficios. Lo que es peor, ahora les bordamos sus logos entusiasmados, consumiendo cuanto nos mandan.

“Washington concederá más ayudas a General Motors y Chrysler” -leo-. Ni el meritorio Obama cambia completamente el rumbo, ahora esto, tras prometer insuflar también un nuevo billón de dólares al sistema. Que los causantes de la crisis no estén en la cárcel, que incluso cobren sus primas pactadas como si nada pasara, casi es una anécdota. Muy ilustrativa, eso sí. Angela Merkel, la envidiable 🙂  conservadora alemana, “anticipa que la próxima reunión del G20 no resolverá la crisis” -dice que harán falta muchas más-.

Los nuevos siervos seguiremos pagando, ajustando un agujero más cada vez los cinturones. Traigo de nuevo la frase premonitoria de Josep Stiglitz, Premio Nobel de Economía, sobre las medidas que se estaban -y están- adoptando “es como poner transfusiones a alguien con hemorragia interna”. Lo único es que, como en el feudalismo, quien lucha y se desangra es el ciudadano. Nos van a hacer vivir una espantosa agonía, hasta que se convenzan de que, por este camino, no vamos a ninguna parte. Y, digo yo, algo tendremos que decir ¿no?

¿Nos comerá el lobo feroz? 2 de Agosto de 2010

Érase una vez un señor llamado Milton Friedman, pariente cercano de Adam Smith, cuyas políticas económicas  irían abriéndose paso tras el crack del 29 y la Gran Depresión, que, con tan mala fortuna, había propiciado -entre otros factores- la misma doctrina que iba a imbuirle: monetarismo, neoliberalismo. Y otro señor que respondía al nombre de John Maynard Keynes, partidario de un capitalismo humano con control del Estado (un mayor intervencionismo) que después del gran fiasco económico, el consiguiente auge de los fascismos, y la guerra mundial, inspiró el “new deal” norteamericano y el “plan marshall” para la Europa destruida. Gasto público para reactivar la economía. Desde entonces hay dos formas de ver el capitalismo. Pero los Chicago Boys de Friedman (primos aventajados de sus predecesores) entraron definitivamente en acción en los setenta hasta llegar a su absoluto triunfo -por el momento- en el mundo actual.

Este cuento tan apasionante lo conocéis muchos, claro está, pero la derecha dispone de otra versión que parece enganchar más al personal. Y lo que es más asombroso, de una práctica derrochadora, nula acción sobre la creación de empleo, privatizaciones de servicios públicos esenciales que dañan las prestaciones, sin contrapartidas sociales, que contradicen absolutamente sus teorías. Y nadie se inmuta.

“Una de las ideas más dañinas que las derechas en la Unión Europea (Merkel, Sarkozy, Rajoy) están proponiendo es incluir una enmienda en la Constitución de sus países que prohíba al estado tener déficits públicos. Se argumenta que los estados tienen que comportarse como las familias y que, por lo tanto, no deben gastarse más de los que ingresan. Esta postura, ampliamente extendida en medios conservadores y neoliberales, se basa en varios errores. Uno de ellos es que desconoce el comportamiento económico de las familias. En realidad, las familias se endeudan constantemente. Muy pocas son las familias que cuando compran una vivienda o un coche, por ejemplo, pagan su coste total en efectivo. La mayoría se endeuda. Sin endeudarse, las familias no podrían mantener sus niveles de vida. Pues lo mismo ocurre con el Estado. De ahí el déficit y la deuda pública”. Así comienza un extenso artículo -”La última “boutade” económica de las derechas“- de Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University y, sobre todo, otro empecinado activista en eso de clamar en el desierto.

 “Pues lo mismo ocurre en el caso de los Estados”, dice Navarro. “Los estados pueden endeudarse para pagar los recortes fiscales que benefician a los ricos como ha ido ocurriendo en gran parte de los países de la UE, incluyendo España, donde las reformas fiscales regresivas han beneficiado a las rentas altas y al mundo financiero y empresarial, siendo ello una de las causas del crecimiento de la deuda pública. Esta es una deuda no productiva, pues se ha generado para proteger las rentas de los ricos. Pero los estados pueden endeudarse para invertir en infraestructuras físicas y sociales necesarias para incrementar la productividad, el crecimiento económico, la creación de empleo y el estándar de vida presente y futuro”.

Después distingue entre dos conceptos fundamentales: deuda bruta y deuda neta. El tamaño de la deuda pública no es el indicador más importante del endeudamiento público de un país, pues la única deuda de la que el estado tiene que pagar intereses es la que se llama deuda neta, es decir, la deuda pública (los bonos del Estado) que generan intereses que el Estado debe pagar a los inversores privados que la poseen. De ahí se deriva que la información más importante no es la deuda bruta (que es la que constantemente se cita), sino la deuda neta. Japón tiene una deuda bruta que representa el 225% del PIB, y en cambio tiene que pagar unos intereses de sólo un 2% (España tiene que pagar unos intereses del 3,6%), y ello como consecuencia de que la deuda neta es muy inferior a la bruta.

Nos cuenta que los Estados disponen de la posibilidad de imprimir dinero a través de sus Bancos Centrales para pagar sus deudas. Pero, oh, maravilla, el Banco Central Europeo ha cambiado recientemente su misión: “es el que imprime el dinero y lo presta a los bancos pero no a los Estados, siendo el único Banco Central entre los Bancos Centrales de las grandes economías que no tiene tal responsabilidad. Tanto el Banco Central Estadounidense (The Federal Reserve Board) como el Banco Central del Japón, o el Banco Central de Gran Bretaña, imprimen dinero que los estados utilizan para pagar sus deudas”, afirma Vicenç Navarro.

De alguna manera es la política keynesiana la que está intentando aplicar el EEUU de Obama con buenos resultados hasta el momento. Pero hoy leemos que no, que EEUU “no remonta el vuelo“. Los últimos datos cuestionan el vigor de la recuperación y azuzan el debate sobre la efectividad de los multimillonarios estímulos, nos dicen. De cualquier forma están hablando de cifras de crecimiento del 3%, que para nosotros quisiéramos en la Europa cercenada por “Bruselas” y “los mercados”. Pero buscamos la letra pequeña, las causas del problema norteamericano: la falta de recuperación en el mercado inmobiliario y la escasa concesión de créditos. Acabáramos.

Casualmente, los bancos andan reunidos por encargo del G20, muy discretamente, para ver cómo encauzan su futuro, el suyo. Juez y parte, apuestan porque su regulación sea más suave de lo pretendido: “imponer nuevas e inmediatas exigencias podría frenar la recuperación económica por la urgencia del sector para adaptarse a esas nuevas normas”, dicen algunos. Ya, si añadimos quién tiene los pisos, y quién los vende más caros, pues igual no dormimos, con este calor además. No vendría mal para oír roncar o aullar al lobo. Porque probablemente es él quien ocupa la cama.

El Acoso a Europa. 12 de Julio de 2011

Vivimos en una civilización que trata de apagar las llamas con mantas y sopletes ignorando la causa del fuego. Embobados con la luminiscencia parecemos no recordar las evidencias: una crisis provocada por algunos poderosos agentes de… “los mercados” que se salda a su favor y recrudece su estrategia. Leo hoy que los colapsos solo se daban antes en Latinoamérica y el Sudeste Asiático. Pero ha llegado la hora de Europa. ¿Cómo iba a pararse el neoliberalismo si en lugar de controlarlo se alimenta su poder? La UE, dominada por el PPE y asimilada a la causa conservadora la socialdemocracia, es –además de un ente de flagrante ineficacia- el mejor instrumento para que los especuladores campen a sus anchas. Por vocación neoliberal. Es lo que votaron los ciudadanos ¿O no sabían lo que hacían? Decreta “ajustes” (a los ciudadanos, por supuesto) que no funcionan. No funcionan tampoco los rescates. Los hechos son tozudos ¿dónde está la creación de empleo prometida tras apretar la soga? ¿Dónde el crédito?

Premios Nóbel como Stiglitz y Krugman se desgañitan avisando de que ése no es el camino. Solo para los “mercados” resulta rentable. El nerviosismo de los “mercados” se calma con tilas varias. Pero estamos en manos de políticos sumisos que les ruegan piedad, secundados por muchos ciudadanos educados en el temor. Claro que hay otro sistema posible: tomar las riendas. Control al poder financiero como prometió hacer y no hizo el G20. Impuestos para todos –que no se pagan igual-. Supresión de los paraísos fiscales. Revisión de las deudas que la sociedad no suscribió. Una agencia de calificación europea independiente y no como las tres glorias norteamericanas que sufragan los clientes y a ellos sirven. Culpables de la crisis como comprobó la comisión FCIC estadounidense. Ese dato y un análisis de la deuda aquí. ¿Cómo se puede tolerar, en definitiva, que por cumplir con los bancos alemanes, franceses, etc se exprima a toda la población de países enteros?

Lo he escrito en el debate de El País. El enlace es del blog de mi querida amiga Angels, a la sazón catedrática de economía.

Por cierto, la sesión ha abierto con acoso sin cuartel a la deuda española, que sobrepasa a las 10.00 los 370 puntos, como 100 puntos más de su récord anterior. Casi un tercio.

Paisaje tras la petición de rescate

A la hora y en el día impuesto por Bruselas -el sábado 9 de Junio por la tarde-, el Gobierno del PP que dirige España pidió un rescate de 100.000 millones de euros. La retahíla de explicaciones del ministro De Guindos en rueda de prensa llegó a presentarlo incluso como “una buena noticia”. Un “préstamo”, “no es en absoluto un rescate”, en “condiciones muy favorables”. Al 3% según informaciones de Reuters, la misma agencia de noticias (británica) que había fijado fecha y horario del rescate, profusamente negado por miembros del PP.

De Guindos es el mismo ministro que, con idéntica seguridad, dijo que todas las necesidades de la banca no llegarían a 15.000 euros no hace mucho. El que ahora insiste que las condiciones a cambio del dinero entregado se reducen solo a la banca y que no incluyen a la sociedad. Es tan “buena noticia” del rescate o “ayuda financiera a los bancos para su recapitalización” –como la llama el gobierno- que, a partir de ahora, vamos a atar a los perros con longanizas: “es bueno para la economía española y es bueno para el euro”, “ayudará a las familias y a las empresas”, “es el camino a la recuperación y al empleo»…

El presupuesto para 2012 de todos los ministerios es de 122.083 millones (quien tenga curiosidad aquí tiene el desglose facilitado en su día por La Moncloa), y eso antes del recorte de 10.000 millones en sanidad y educación. A los bancos se les va a dar 100.000, casi la misma cantidad, y con intereses y ¿nadie lo va a pagar?

Si el informe del FMI dice que el 70% de la banca española está sana ¿Por qué no facilita el crédito y “ayuda -ya- a las familias y a las empresas”? ¿Nos hemos olvidado de que la banca gana mucho más dinero especulando con la deuda por mucho dinero que reciba como viene haciendo desde hace tiempo? Y ¿Qué quedó de las previsiones de aumento de paro del propio De Guindos en el que creyó el mejor de los escenarios anterior al pufo de Bankia, es decir, de 630.000 desempleados más en 2012? ¿Van a derogar la reforma laboral que los propicia? ¿Van a aparcar la austeridad y los copagos para que la gente consuma?

Y, si los 100.000 millones son para la banca, ¿dónde queda el déficit de las Comunidades autónomas, señalado por todos los organismos, incluso por Bruselas, como causa inmediata de nuestra crisis en este momento? ¿Habrá que pedir otra “ayuda financiera” para ellas?

Han mentido tanto y tanto, con tal desfachatez, hasta el propio día del rescate, que cabe preguntarse ¿Qué validez tiene el maná que prometen ahora?

Mariano Rajoy fue el gran ausente (ni para anunciar un rescate se despeina), sí está para irse al fútbol nada menos que a Polonia, con una vela encendida a la Virgen (del Rocío o a cualquier otra) para que la selección gane y nadie piense en la euforia. «El hombre que se protegió de un casco de minero, símbolo de coraje social, detrás de una dama-escolta, menea la colilla ante quienes, en Europa, pueden rescatar a nuestros amos, también llamados bancos«,como dice Maruja Torres en su artículo Bajeza. O el héroe galáctico, como lo ve Lucía Méndez.

Christine Lagarde, como el resto de los mandameses neoliberales, saluda las reformas emprendidas por Rajoy, citando la sanidad. Que los inmigrantes sin papeles (aunque lleven años trabajando en España en empresas de desaprensivos propietarios que no les han dado de alta) mueran sin tratamiento, o que los parapléjicos y ancianos tengan que pagarse parte de la silla de ruedas, o que se suprima el diagnóstico prenatal amplio para los recién nacidos. 100.000 millones para los bancos. Que se añaden a los 110.000 ya entregados, o al 1,6 billones en toda la UE. Eso es neoliberalismo pata negra.

Los manuales del rescate, incluso la propuesta para España de la Comisión europea, cuando ya se daba por hecho el rescate, implican subidas de impuestos -en particular el IVA que solicitan saque del superreducido a productos de primera necesidad, pan, leche, huevos, frutas y verduras… ved aquí-, rebajas y despidos a los funcionarios (que como sabemos incluyen a profesionales de la sanidad, educación y servicios públicos), o reducir el desempleo y las pensiones. Un resumen aquí, de Ignacio Escolar, que suscribo.

Una cacerolada en la Puerta del Sol, profundamente indignada, saludó el rescate y pidió -como debe ser- un referendúm antes de suscribirlo. En las redes sociales saltaron chispas durante toda la tarde y noche. En el telediario de TVE nos tranquilizaron mucho poniendo las palabras de De Guindos. Toda la prensa cómplice en el mantenimiento de este estado de cosas huye de la palabra «rescate». Como en los viejos tiempos, hay que recurrir a la internacional. Magistral el titular de Time que, burlándose del PP, escribe: Tú dices tomate, yo digo rescate.

    Tras la rueda de prensa de De Guindos, en el supermercado frente a mi casa, los ponedores hablaban con pasión de fútbol. Una pareja de adolescentes -ella con prominentes tetas al aire, él con pelo pincho- en la caja seguía esta conversación:

  Él: Te voy a dar un bofetón que la vas a gozar. Ya sabes cuánto me gusta pegar.

  Ella… no dijo nada, mirando con arrobo a su hombre.

   A las 6 de la mañana alguien se ha entretenido despertando a los vecinos con el timbre del portal. Otra buena noticia: no era la mano dura de la represión prolíficamente usada por el Gobierno «como dios manda». Y es que, en la nebulosa del sueño interrumpido, la memoria de la infancia deja huellas indelebles.

   Menos mal que aún nos queda la Virgen del Rocío. A ella le debemos sin duda tan buenas nuevas.

 
A las 12 de este domingo Rajoy ha comparecido en una breve y muy lamentable rueda de prensa, en la que ha presumido de sus éxitos, ha seguido en la senda de las mentiras, el discurso pueril y la soberbia… y se ha ido corriendo a Polonia al partido de la selección, lamentando las horas de vuelo y que se va a perder el tenis de Nadal. Este presidente tenemos.

Obama, if you cannot, yes, we can

 

Barack Obama se ha permitido volver a presionar al actual gobierno español, como hizo con Zapatero aquellos fatídicos días de Mayo de 2010. Entonces para que el presidente socialista español aceptara los recortes neoliberales que le imponía Bruselas, ahora para que Rajoy pida de una vez el rescate y se “recapitalicen” los bancos. Lo mejor es cómo califica de “inteligentes” las medidas impuestas por el PP y, aunque dice que menos recorte sin crecimiento que vamos a ahogarnos, alaba la “reforma” laboral y otras involuciones de las que espera que con el tiempo “den frutos”.

 Obama nos embarcó a medio mundo en un proyecto de ilusión. El primer presidente negro de los EEUU, había sido resultado algo así como de un proyecto colectivo, de cuantos trabajaron boca a boca, ordenador a ordenador, para que resultara elegido. Desde Europa le “votamos” con pasión.

 El 20 de Enero de 2009 tomaba posesión en Washington ante la mirada y la esperanza de millones de personas. De su discurso competo –que merece la pena volver a leer– quiero destacar estas ideas expuestas al comienzo:

 “Es bien sabido que estamos en medio de una crisis. Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance. Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestra incapacidad colectiva de tomar decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas; se han eliminado empleos; se han cerrado empresas. Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.

Estos son indicadores de una crisis, sujetos a datos y estadísticas. Menos fácil de medir pero no menos profunda es la destrucción de la confianza en todo nuestro territorio, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y la próxima generación tiene que rebajar sus miras. Hoy os digo que los problemas que nos aguardan son reales. Son graves y son numerosos. No será fácil resolverlos, ni podrá hacerse en poco tiempo. Pero debes tener clara una cosa, América: los resolveremos.

Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia. Hoy venimos a proclamar el fin de las disputas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas gastados que durante tanto tiempo han sofocado nuestra política”.

 El resuello le duraba aún en Junio de 2009 cuando achacó a la “cultura de la irresponsabilidad” de Wall Street y aledaños la crisis. Y añadió: Sabemos que esta recesión no es el resultado de un fracaso sino de muchos, y muchos de los difíciles desafíos que afrontamos son producto de una cascada de errores y oportunidades perdidas durante el curso de varias décadas».

 Las noticias del día, de todos los días, sajan el alma a través de poderosos síntomas de involución. Hasta Chile resucita a Pinochet mientras en España nos anega la corrupción consentida y apoyada, la incompetencia, la tenaza y la tijera. ¿Qué “frutos” va a dar entregar nuestra sanidad, nuestra educación, nuestra trabajo y futuro, nuestros derechos, “a la codicia e irresponsabilidad de algunos”? Resulta inconcebible que alguien con cerebro y dignidad lo acepte.

   No vendrá nadie a «rescatarnos» a nosotros, a los ciudadanos que pagamos a tan alto precio la falta de información o de coraje.  “Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo”, chao Obama -que por otro lado solo miró siempre su culo y los de los estadounidenses-, We can, really We do. Claro que no de uno en uno. Muchos. Juntos. Porque en caso contrario nos meteremos en una sima aún mayor.

¿Queremos volver a la España de los 50?

En el río revuelto de una crítica situación económica y un peligroso desconcierto del gobierno, vienen a pescar «expertos» con soluciones. Hasta huelen bien al principio. Sólo que pueden contener trampa.

Rafal Escudero escribe en eldiario.com un artículo con muchas claves. Comienza así:

«El artículo publicado en el diario El País el pasado 1 de junio, titulado “No queremos volver a la España de los 50″ y firmado por los profesores Fernández-Villaverde, Garicano y Santos, es un ejemplo de la forma como actúan los ‘think tanks’ liberales a la hora de generar hegemonía en la sociedad. Proponen estos profesores como vía para ganar confianza en Europa y así salir de la crisis la formación de un Gobierno de concentración nacional, apoyado por los partidos mayoritarios (PP y PSOE, se entiende) y formado por “políticos competentes y técnicos intachables” (el Gobierno de Monti en Italia sería el espejo en el que mirarse). Y lo hacen, además, apelando a su condición de expertos en la materia, pues no en vano se trata de ilustres economistas y docentes en notables universidades estadounidenses. Pero sin señalar en ningún momento de su artículo su adscripción a Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada).

Este no es un dato baladí. Fedea es un ‘think tank’ especialmente activo en estos años de crisis y que se presentó en sociedad con las propuestas que el famoso ‘grupo de los cien’ economistas (al que pertenecen los citados autores) lanzó al último Gobierno de Rodríguez Zapatero demandando el abaratamiento de los costes del despido, la congelación salarial y la apuesta por la negociación colectiva en la empresa. Ahora, una vez conseguidos estos tres objetivos con el Gobierno del PP y visto su nulo éxito a la hora de reactivar la economía, es de prever que sus futuras demandas pasen por la formación de este Gobierno de unidad nacional que sea capaz de llevar a cabo las reformas requeridas por Bruselas. Cuáles sean estas es algo que solo debe estar al alcance de avezados economistas y no de simples ciudadanos, meros votantes y carentes de la ‘expertise’ necesaria para abordar tan magna tarea. 

La estrategia con que actúan estos ‘think tanks’ es bien sencilla. Presentan sus propuestas como el resultado del trabajo científico o bajo la etiqueta de prestigiosos investigadores, pero nunca como aportaciones ideológicas, interesadas o parciales. La adscripción a la ciencia presenta ventajas, dado que sus opiniones se benefician así de la aureola de neutralidad, objetividad e imparcialidad que rodea al científico, quedando al margen y por encima del terrenal debate político. Ahora bien, ya que científicos dicen ser, deberían cumplir con una de las reglas básicas que Max Weber demandaba de todo científico: declarar expresamente sus opiniones y puntos de partida».

Artículo completo aquí.

No está de más recordar qué contaba Inside Job de los «expertos» neoliberales:

[vimeo http://vimeo.com/35196402 w=549&h=364]

Chantajes

Juan José Millás, en El País

 

El Estado ha devenido en el brazo armado de los mercados, verdaderos responsables políticos de la acción gubernamental. Vuéleme usted este quirófano, le dicen al Gobierno, vuéleme esta residencia de ancianos, este hospital, esta infraestructura. Póngame usted una bomba en la universidad, en este centro de investigación, en aquel instituto de enseñanza media y en este conjunto de guarderías públicas. Arranquen los tubos de la diálisis a este enfermo del riñón y déjenlo morir, supriman el tratamiento a aquel enfermo de sida y abandónenlo a su suerte, anulen o modifiquen las leyes relacionadas al dorso, que limitan nuestras actividades. No olviden amnistiar periódicamente a nuestros delincuentes económicos y dótennos de cuantos subterfugios legales sean precisos para pagar menos impuestos que nuestros mayordomos. Pueden seguir montando sus festejos electorales a condición de no olvidar quién manda. Fíjense en Zapatero, cuya voluntad doblegamos en una sola noche. Entró en el zulo como un hombre de izquierdas y unas horas después estaba modificando la Constitución y congelando el sueldo de los pensionistas, como le habíamos pedido. En cuanto a Rajoy, pobre, creía que por pertenecer a la derecha liberal iba a recibir un trato privilegiado, y lo primero que hicimos fue hundirle la Bolsa y subirle la prima de riesgo, para que aprendiera. En cuatro meses le hemos obligado a limpiarse públicamente el culo con su programa electoral y acaba de comenzar el proceso de nacionalización de las pérdidas sin abandonar por eso el de la privatización de las ganancias (la socialización del sufrimiento, que decía ETA). El lunes pasado lo mandamos a la radio para que se confesara dispuesto a incumplir cuanto había prometido o pudiera prometer en el futuro. Y todo ello sin necesidad de ponernos en huelga de hambre, como de Juana Chaos.

Caso REPSOL YPF: un gobierno contra los ciudadanos

Resulta patético ver rasgarse las vestiduras a un gobierno –y, lo que es peor, a muchos ciudadanos- por la expropiación de una empresa privada que opera en otro país. Nunca como estos días podemos constatar los auténticos intereses del neoliberalismo que nos domina. Nada menos que dos ministros comparecen para “anunciar”, con gravedad, medidas contra la Argentina que retoma el control de su petrolera YPF, el mismo día en el que se expolia un poco más la educación pública española y unos pocos después de que se comunicara mediante una nota de prensa el recorte de 10.000 millones de euros en esta materia y sanidad, o asistiéramos estupefactos a la huida del mudo presidente Rajoy por el garaje del Senado para no enfrentarse a dar explicaciones a los periodistas.

Son muchos los matices de la turbia historia que hoy sacude a la derecha ultranacionalista española por un quítame esos petróleos. REPSOL, la empresa expropiada por Cristina Fernández de Kirchner en su sección argentina YPF, NO ES ESPAÑOLA. Más de la mitad de su accionariado es extranjero. Fue española pero nos la privatizaron los gobiernos de Felipe González (conservando la mayoría decisiva) y Aznar (que la liquidó). Aleccionador repasar su accionariado actual. Y su consejo de administración. Entre lo más granado de quienes se forran a nuestra costa, allí encontramos por ejemplo a Luis Carlos Coissier. En su capítulo de Reacciona –de imprescindible lectura hoy- Àngels Martínez Castells nos explicaba cómo este ex ministro socialista aconsejó la salida a bolsa de las empresas públicas desde su cargo de presidente del INI que empezaría a materializar Carlos Solchaga desde 1985. De igual modo, en Actúa, Àngels nos alerta de qué implica la privatización y el expolio de la sanidad que en definitiva es de nuestra salud y nuestra propia vida.

Tampoco REPSOL YPF paga los impuestos que debe en España y tiene filiales en paraísos fiscales. Para entendernos, es más de las Islas Caimán que de parte alguna.

Argentina se encuentra en los noventa con los efectos devastadores del gran ensayo general neoliberal en su suelo –iniciado en el Chile de Pinochet- y de nefastos gobernantes locales que desembocarían en “el corralito”. Y vende sus yacimientos de petróleo a la multinacional –que no española- REPSOL. Y ahora la retoma. Es lícito hacerlo, también nuestra legislación marca la posibilidad de renacionalizar recursos naturales de sectores estratégicos cómo es la energía. Lástima que… los Kirchner apoyaran la venta de YPF en su día y mantengan prebendas para poco claros accionariados locales. Vamos, un puro trapicheo.

De cualquier forma, el petróleo es argentino y española sería la explotación y gestión del crudo a través de una REPSOL pública. No es el caso. Aunque también podíamos pensar en su “recuperación”.

Nada más lejos del momento presente. Las protestas del gobierno del PP son de cara a la galería y tienen pocos visos de prosperar, al menos a corto plazo. Cristina Fernández amenaza además –como era lógico- con renacionalizar sectores eléctricos, bancarios y de telefonía (ay, otra empresas públicas españolas privatizas), que es lo que sucede cuando uno posee los recursos en este mundo depredador del presunto “libre mercado” neoliberal.

No nos engañemos esta globalización es empresarial, los ciudadanos no cuentan nada. Mejor dicho, sí, para pagar los desmanes del neoliberalismo. Y, en todo caso, las empresas deberían resolver sus conflictos entre ellas.

 Por otro lado, un Mariano Rajoy que elige su primera salida al exterior como presidente para ¡reivindicar Gibraltar! ante el colega neoliberal Cameron, ahora enarbola el patriotismo para repudiar que Argentina haga lo propio con su petróleo. Un puro contrasentido.

Defienden estos gobernantes (y numerosos emporios de la comunicación) a una empresa –medio española como mucho-, mientras dejan inermes a los ciudadanos contra el expolio de servicios fundamentales como son la sanidad, la educación, la cultura, la posibilidad de prosperar con la investigación y la ciencia. Acatan la expropiación que les recomienda su religión neoliberal de nuestros derechos laborales y ciudadanos. Como estamos viendo, también de algunos derechos democráticos. ¿Para quién gobiernan? Hoy deberían tenerlo muchas personas mucho más claro. Privatización es expropiación. Sin contrapartidas. Por cierto, el PSOE de Rubalcaba apoya al PP en el numerito de REPSOL.

De alguna manera Argentina nos muestra el ejemplo de adónde conducen las políticas que por ejemplo perpetra el PP y toda la corte azul de Bruselas, con Merkel a la cabeza. No lo decimos solo unos cuantos raros, lo asegura el premio nobel Joseph Stiglitiz. Y lo que es más diáfano: la evidencia de los hechos, vamos en caída libre. A través, por ejemplo, del acoso de la «burbuja de la deuda» que es otro mecanismo especulativo sin más. Por favor, lo más revolucionario hoy es… usar la cabeza, relacionar conceptos, prever el futuro a tenor de los datos. Actúa, es urgente. Tenemos al lobo a cargo del rebaño. Así lo decidieron unos cuantos incautos en lo grueso de la resolución.

Primera inmolación pública en Europa por la crisis

Dimitris Christoulas. 77 años. Farmacéutico jubilado. Casado y padre de una hija. Este miércoles -cuya santidad celebran con tanto fervor muchos neoliberales- se ha pegado un tiro frente al Parlamento griego en la mítica plaza Sintagma de Atenas.

Grecia ha pasado a ser el país europeo con menor tasa de suicidios hace 3 años al extremo opuesto, elevando en un 40%  los que se producían entonces. El primer suicido público en Europa -evidente, señalando culpables, más ha habido- por las terribles consecuencias de la crisis que originaron los poderes financieros y los gobiernos no merece un espacio preferente en los medios. Se supone que temen el efecto contagio. Quienes sí lo han publicado dulcifican la nota que ha dejado el anciano desesperado. Habrán pensado que puede constituir una “apología antisistema” y -por acción u omisión- prefieren hacer «apología de [este] sistema», tal cual está. Al fin y al cabo es la carta de un suicida, qué va a decir.

 Este es un fragmento de la carta, según Athens News:

“El Gobierno de ocupación de Tsolakoglou [gobierno colaboracionista nazi durante la segunda guerra mundial] ha reducido a la nada, literalmente, mi capacidad de supervivencia que dependía de una respetable pensión que, durante más de 35 años, yo solo (sin contribución del estado) he pagado. Dado que tengo una edad con la que ya no tengo el poder de resistir activamente (aunque, por supuesto, no descarto que, si cualquier griego hubiese empuñado un kalashnikov, yo habría sido el segundo en hacerlo) no encuentro otra solución para un final digno antes de que esté reducido a buscar en la basura para alimentarme. Creo que los jóvenes sin futuro tomarán las armas algún día y colgarán a los traidores nacionales en la Plaza de la Constitución [Plaza Syntagma], igual que los italianos colgaron a Mussolini (en la Piazza Poreto de Milán)”.

Portavoces de alguna oficialidad explican que «mire Vd igual es que tenía deudas», que en un suicidio siempre se juntan varias causas. Mientras psiquiatras griegos avisan de que son numerosas las personas que llaman avisando de estas mismas intenciones.

Acribillada Grecia por el pago de los intereses de la deuda especulativa, ningún durísimo recorte impide que siga creciendo su deuda. Incluso su déficit que se ha elevado un 15% en los últimos 9 meses. Cada vez ha de pagar más, y cada vez ganan más los “mercados” con los altos intereses. Es el mecanismo perverso de la “crisis de la deuda” que ideó el neoliberalismo para lucrarse más.

En Sintagma se empiezan a registrar concentraciones y a dejar flores donde Dimitris se ha quitado la vida. Aunque han sido muchos más los desesperados al punto de llegar a esta terrible e irreversible decisión, la reacción a la muerte de Dimitris guarda similitudes con la de Mohamed Bouzazi en Túnez, que desencadenaría toda la «primavera árabe» y sus repercusiones internacionales. No es imposible evitarlo. Ni por parte de los gobiernos, ni tampoco de la sociedad. En La energía liberada concluyo con algunas ideas como ésta:  Somos… «Los que quisiéramos haber estado atentos para que no se suicidara el joven tunecino Mohamed Bouzazi. Los que nunca más moriremos en las hogueras de la intolerancia, porque habrá muchos para apagar el fuego».

En España estamos de Semana Santa y de operación salida. De fútbol, de que si hace mal tiempo para las vacaciones… y de adelgazamiento absoluto del Estado del Bienestar. Una regla elemental del raciocinio es relacionar conceptos. Sacad conclusiones pues. Es más cómodo no hacerlo. Da miedo. ¿Más o menos que el futuro al que nos abocan?

España S.A.

Pues ya tenemos la emblemática estación de metro en la Puerta del Sol rebautizada con una marca publicitaria. Somos muy modernos y le ponemos anuncios. Más aún, para obtener mayor beneficio, los dirigentes del suburbano madrileño van a proponer a los grandes centros comerciales colocarles una parada en la puerta, previo pago naturalmente. Nuestra vida, la vida decretada por los neoliberales, gira en torno al dinero… y al consumo.

Aunque cada vez sea más difícil consumir y obligue a malabares o frustraciones. Incluso encender la luz o usar un ordenador conectado a la corriente para comunicarnos va a ser un lujo inaccesible: calculan que las tarifas eléctricas españolas –las más caras de Europavan a subir un 17% por cierto, tras la oportuna sentencia del Supremo. Copago en sanidad, por pernoctar en un hotel, en Cataluña y pronto donde toque porque “total es un euro o dos y lo pagamos entre todos”. ¿Sí? Ni de broma, valientes incautos, pero para eso ya nos tienen entretenidos con neones publicitarios, con burda propaganda por las pantallas del metro, y distracción absoluta en las de casa a través de eso que ahora se sigue llamando televisión.

La inmensa creatividad de twitter lleva varios días elaborando una lista de estaciones patrocinadas. Los medios lo cuentan y, con su habitual desconocimiento de las Redes sociales, lo hacen aparecer como chistes de frikis. Profundizar puede producir infarto cerebral. Vamos a ver algunos ejemplos que han citado como posibles #estaciones patrocinadas, no tan ingenuos:

Rajoy Callao.

Tribunal Orange Market

Retiro a los 67

Delicias Gürtel

CruzCampo de las Naciones.

SEAT Ibiza

Barrio Dell Pilar

Libertad Digital

Durex Barrio de la Concepción

Port Aventura Rodríguez

De momento, sin embargo, esta crítica populariza la medida de Aguirre y opera el efecto contrario al deseado.

En La energía liberada cito el consumismo como una de las causas que nos hace tapar nuestros ruidos y permanecer en el limbo de una superficie que pese a todo nos cruje:

El consumismo nació como vocablo en el siglo XX —una de sus grandes aportaciones— como consecuencia del capitalismo y el nacimiento de la publicidad. Se liga a la acumulación de bienes o servicios considerados innecesarios. Etimológicamente, la palabra consumismo proviene del latín “consumĕre” que significa gastar o destruir. ¿No lo vemos al revés, adquirir, construir?

De la mañana a la noche, día tras día, el gran motor y colaborador del sistema, la publicidad, nos bombardea. Todos enormemente contentos —y en tono más elevado que el resto de la programación— nos crean necesidades que no tenemos. Esa sucesión chirriante es nociva para la salud. Especialmente —pero no sólo— la mental. Calculada, premeditada.

En cada esquina, en cada carretera… cadenas de tiendas, centros comerciales. Hay calles urbanas que ya parecen también centros comerciales. Peatonalizadas, ofrecen entretenimiento y las mismas marcas de los espacios cerrados. Estaciones de tren y aeropuertos; fuera de casa, todo es un lugar especializado donde comprar. Mueren los cines —además de por el cambio de modelo audiovisual— por más y más comercios, todos iguales, en todas las ciudades del mundo. Los integran en el mercado del ocio y el gasto. Entrar y consumir, adormecida la voluntad por la música ambiente. Comprar, comer, defecar, comprar, solazarse, olvidar, sin salir del recinto. El mundo termina siendo un enorme centro de venta. Todos son iguales. Una vez dentro, uno no distingue si se encuentra en Vallecas (Madrid) o Colonia (Alemania) salvo por el idioma. Y ni eso que ya hemos aprendido hasta sueco en Ikea. Y en las calles se tumba un teatro y emerge otra tienda más. O se conserva con el nombre de un producto comercial para que compense su falta de “utilidad” anunciando algo.

 Y así es. Esta sociedad de epsilones que lucra a los listos y manipuladores del sistema camina hacia un modelo de vida altamente peligroso sin apercibirse en absoluto de ello. Mi amigo Javier Valenzuela nos alerta también de la otra gran estrategia programada: el juego. Y merece la pena leer su análisis detallado de qué es y qué reprenta. Un anticipo:

Porque no es sólo que el modelo del capitalismo de casino haya triunfado en el mundo, es que el casino en sí mismo, el negocio de la ludopatía universalmente identificado con Las Vegas, disfruta de un crecimiento como no se conocía desde los tiempos en que Meyer Lansky se dedicaba a blanquear el dinero de la Mafia.

 España se va a convertir, como comentábamos en casa, en la Florida del Museo Europeo (que hacia ahí camina también Europa: un parque temático de monumentos sin la mayor vitalidad social ni económica). Un lugar para jubilados preferentemente extranjeros, para mirar lo que ellos compran con los ojos verdes de envidia o vidriosos de ceguera y sumisión.

No olvidemos que, puestos a cambiarlo, hay otro posible nombre para la Estación de Sol.

Foto: Mirentxu Mariño

La cruzada reaccionaria

«Pienso en el miedo a perder el empleo por un embarazo», dice el titular. Los lectores extranjeros podrían pensar que el ministro de justicia español conserva su piel de cordero centrista y va a proponer a su partido una serie de medidas. Derogar la reforma laboral del PP para que ningún empresario pueda despedir a una mujer por el hecho de estar encinta o ser madre. Establecer una justa retribución salarial y una buena red de guarderías públicas. Educar en civismo y en igualdad a la población. Dejar de tener el dinero y su rentabilidad como medida de todas las cosas (clave en este punto). Son muchas las acciones a acometer contra las que realmente arrojan violencia estructural sobre las mujeres. Pero no, coincidiendo en las portadas con el Imán integrista de Terrasa, Gallardón habla de presuntas moralidades cristianas. Las interesadas en arrojar niños a un mundo superpoblado para que después los maten o precaricen las desigualdades del neoliberalismo que en curiosa carambola también propugna su ultraconservador partido.

Gallardón y la «violencia estructural«. La del “entorno familiar” de Mato, los cierres de centros para mujeres maltratadas, la cruzada de la aplastantemente masculina RAE, las alas a los machistas patrios, legitimados para volver a llamar feminazis a las mujeres que piensan, un presidente de periodistas que desenvaina el cinturón para amenazar a una mujer…No, en Europa pueden estar tranquilos, la España del PP es la añeja, la que enarbola con igual desparpajo el hacha del recorte económico con la caspa ideológica. No dejaré de advertir que la mayoría que posibilita nuestra ley electoral ha confundido al Partido Popular acerca de qué país gobierna, qué sociedad real vive aquí fuera de los 10 millones de electores que les otorgaron su confianza. La caída del guindo puede ser épica.

 Ved también:
 
 
 

Si el ministro de Justicia quiere apoyar la maternidad, que se olvide de la reforma de la ley del aborto. Las soluciones son otras: más guarderías públicas, horarios laborales razonables, multas más duras contra las empresas que discriminen a las embarazadas, permisos de maternidad y de paternidad como los de Escandinavia y viviendas subvencionadas en alquiler para las parejas jóvenes que se quieran emancipar…