¿Intemperancia o bravuconada fascista?

Murcia se levantará en armas, conmigo a la cabeza, si nos cierran el Trasvase”. Según La Verdad de Murcia, eso es lo que dijo el presidente de la Comunidad, Ramón Luis Valcárcel, en un acto de la Federación de Cooperativas Agrarias. El periódico remite al relato de testigos presenciales que cuentan cómo, al escuchar esa aseveración, el delegado del Gobierno, Rafael González Tovar y el secretario general del PSOE en Murcia, Pedro Saura, abandonaron el local.

Ante esta bravuconada cuartelera, seguramente alentada por los tiempos que vivimos en España, no caben argumentos. No merecen la pena, realmente. Sin embargo cuento el número de campos de golf de postín en la comunidad, 14 (para algo más de 1.400.000 habitantes en apenas 900 Kms.), o el empleo del agua de sus vecinos alicantinos, y no parece que vayan a morir de sed. En el desierto del Sahara no pretenden instalar huertas de tomates, ni césped artificial con hoyos milimétricamente redondos para jugar a meter una pelota.

Ramón Luís Valcárcel tiene 56 años. Y lleva 15 como presidente de Murcia por el PP. De casta le viene al galgo. Un blog ilustra con fotos el bar donde suele acudir el progenitor del presidente. Carlos Valcárcel, uno de cuyos libros figura en un altar dedicado a Franco. El comentario del blog concluye: «Al contarselo a mi novio, alemán, me dijo que tener algo así de Hitler en Alemania sería ilegal. En España, parece que no». Visto en menéame que se está llenando de comentarios jocosos. Quizás sea la mejor forma de afrontarlo.

Puede que fuera una intemperancia visceral, pero vaya por dónde les dan a algunos las emociones.

Ahora imaginad si estas palabras las hubiera pronunciado Patxi López o su antecesor Ibarretxe en Euskadi.

La primavera y la ensalada afrodisíaca

Frauke Rotwein – Early Spring Birds

La primavera es una estación cuya llegada impele a ahondar en nuestros más recónditos baúles para buscar la cursilería. Aún ocurre así, a pesar de actualmente el acontecimiento no se produzca hasta que no sea primavera en El Corte Inglés. Trinan los pajaritos –en reclamo sexual, que no es otra cosa- y florecen las flores –sí, así, con redundancia-. Florecen también las alergias, los males del ánimo y las dolencias estomacales.

 Pero nada se parece a aquel “La primavera ha venido y yo sé por qué ha sido”, que adoraba mi madre en la voz de Luís Mariano. Lo busco en youtube, y en ese pozo de la memoria, el presente y ¿el futuro? que es Internet, resulta que está. La lozana muchacha que lo colgó nos dice: LUIS MARIANO NACIÓ EN ESPAÑA. POR MOTIVOS QUE NO VIENEN A CUENTO, TUVO QUE SALIR DEL PAIS Y SE UBICÓ EN FRANCIA. Los motivos que no vienen a cuento eran su orientación homosexual. Un tenor magnífico, un español como pocos que tenía siempre a España, Granada y la Alhambra, las flores, la primavera, los ruiseñores -que no es lo mismo que gorriones-, el amor, las princesas y las gitanas, y tuvo que salir del suelo patrio porque le gustaban los señores. En su tumba francesa siempre hay flores, eso decía mi madre. Igual las llevan aún las biznietas de sus muchos admiradores, como la chica que ha colgado el vídeo.

 Os lo pongo para que veáis un cachito y sepáis de qué hablo. Una primavera como no hay otra igual:

Siguen pertinaces todos los desmanes locales y mundiales de los que hablamos a diario. Pero eso no le importa a casi nadie. Hoy, primer día de la primavera 10, he reparado por casualidad en el top mundial y local –también- de las búsquedas de Internet, los más populares, que me ha saltado solo en la lectura cotidiana de periódicos. Obama, Bush, y Susan Boyle por este orden. Y después futbolistas, como Cristiano Ronaldo –en el mundial- y desde luego Britney Spears. En España figuraba en lugar destacado Chiquito de la Calzada, el cuarto, creo. Y Hermman Tertsch. Es un servicio de la web de El País, pero, ni llamándoles por teléfono, me han sabido dar razón de dónde la tienen para enlazarla o ser más precisa. Y eso que quien me ha atendido parecía muy responsable y se ha quedado un tanto preocupado por desconocer los recónditos misterios de su web.

¿Qué es eso para un día en el que comienza la primavera? Nada. No me apeo de los sentimientos florales y exuberantes de la estación. Nada de pesimismos. Quiero contribuir a la celebración con mi receta de la “Ensalada afrodisiaca”, de probado resultado (sobre todo cuando se advierte a los comensales de su nombre).

Ingredientes:

6 champiñones frescos (y crudos) pelados y cortados muy finamente en láminas.

1 endibia (yo la pongo roja)

1 aguacate

el corazón de un apio blanco

1 puñado de rucola

1 sobre de surtido de ahumados

Salsa:

2 cucharadas de pasta de rábano picante

2 cucharadas de: aceite de oliva

Y 2 de nata

Sal, limón, tabasco y pimienta negra molida

Y unas huevas de sucedáneo de caviar o mujol coronando.

Con un emplatado mejorable, éste es el resultado:

 Y como hecho en falta que, en primavera, no me hablen de nenúfares y su irresistible encanto. Aquí van unos de Monet, del que hay, por así decirlo, dos exposiciones estupendas en Madrid. Una monográfica y otra dentro de los impresionista del Museo D´Orsay:

Claude Monet. Nenùfares.

A la sombra del toro

En España vivimos a la sombra del toro. Lo compruebo cada cierto tiempo. Quizás, porque nos parecemos mucho a él. Obstinados (muchas veces en lo irreal), un punto irreflexivos, con un peculiar concepto de la valentía, ciegos tras el trapo rojo que nos agitan sin vislumbrar el conjunto de la plaza y sus posibles escapatorias, con el ojo por ojo del “si yo lo paso mal, tú lo vas a pasar peor”, toscos y geniales a un tiempo.

Cada cual ve el asunto taurino de una forma, además. O por sectores. “El viejo sueño prohibicionista que tanto anhelaron decimonónicos y exaltados elementos de generaciones pasadas está a punto de hacerse realidad merced a una iniciativa popular que varios grupos supuestamente animalistas han llevado hasta las mismas orillas del Parlamento catalán”, dice estos días mi querido Carlos Herrera en “El toro, la excusa perfecta”, publicado en ABC.

En el mismo diario, Félix Madero, asegura: “NO me gustan las prohibiciones, tampoco los blindajes. Los españoles tenemos desde siglos una relación especial con la libertad, o mejor, con el uso que de ella hacemos. Pocas cosas nos explican como la tauromaquia”. Algo que me dejó pensando en esa relación especial con la libertad que, dice Madero, tenemos los españoles. Desvirtuada palabra para un pueblo que bajó la cerviz –como el toro- durante cuatro décadas en aras del singular concepto de libertad que tenían unos cuantos. Tenemos que hablar un día a fondo de la libertad.

Miguel Hernández lo veía así:

“Como el toro he nacido para el luto

y el dolor, como el toro estoy marcado

por un hierro infernal en el costado

y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto

todo mi corazón desmesurado,

y del rostro del beso enamorado

como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo

la lengua en corazón tengo bañada

Y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,

y dejas mi deseo en una espada,

como el toro burlado, como el toro”.

Y a todo esto, el toro sin enterarse.

Carlos Alonso, Andres Menéndez y, oculto, Aldo G. Boix

Cuando se cumplió la sentencia que me apartó de mi apasionado trabajo en Informe Semanal de TVE –no sabía entonces que hay vida, y esplendorosa, tras él-, y con un reportaje –harto duro- de encargo para despedirme, pedí como última voluntad hacer uno “mío”. ¿Cuál? Precisamente el toro aprovechando que pasaba por allí el aniversario de la afamada imagen de Osborne. Era el 50 además, el que acababa de cumplir la televisión pública estatal española, la cifra mágica que nos impelía para seguir trabajando allí por ser demasiado mayores –o demasiado experimentados con todo lo que conlleva-. Y la última voluntad, la última cena, se me dio con creces, para cruzar España sin que el productor, esta vez, abortara el empeño que solía facilitar a otros.

Fue el último, textualmente, de uno de los mejores cámaras de RTVE, Andrés Menéndez. Y en ese final en lo alto de los Monegros que eligió para despedirse, con el paisaje desértico, hizo su última imagen y dijo: «ya está», y se le humedecieron los ojos -con cincuenta y tantos años y el recuerdo de miles de imágenes conflictivas o no por todo el mundo-. Y nos abrazamos todos. Y todos lloramos. Por eso hablé de esperanza. Pusimos mucho en ese reportaje. El realizador, mi adorado Carlos Alonso, lo trabajó a conciencia. Lo peor fue que nos colocaron a una china -dicho sin ningún tono peyorativo, sino descriptivo-, de montadora en el primer reportaje que hacía en su vida -ya habian empezado a cubrir los huecos de los que nos íbamos- y no se pudieron arreglar algunos pequeños errores que nos hubiera gustado arreglar o mejorar, porque apenas llegamos a la emisión.

¿Y el toro qué? Pues ya le veréis en este resumen del reportaje. Sabréis de sus supuestas obstinación y libertad y esa vida regalada que le impide, por ejemplo, copular en toda su corta vida. Cuando el toro llega a la plaza, sólo tiene miedo, pánico. Seguro que entendéis por qué. Poneos en su lugar. Y, por el toro, sí, yo quería hablar… de España.

(Mil gracias, piezas)


Y aquí en el enlace al reportaje completo en Informe Semanal

Los islandeses dicen NO

Érase una vez un pequeño país nórdico en el que sus 300.000 ciudadanos gozaban del nivel de desarrollo y civilizada convivencia que suele caracterizar a la zona. Así es en la realidad a pesar de las diatribas con las que lo cuestiona el corazón –que no la razón- del ombligismo español. Ocupaban el undécimo lugar mundial en PIB per capita y, lo que es mucho más importante, el primero en el Índice de Desarrollo Humano, una clasificación muy rigurosa que establece la ONU, valorando otras variables además de las que  hablan, exclusivamente, de resultados macroeconómicos. Islandia era el país donde mejor se vivía del mundo. Y sus ciudadanos, los más felices.

En 1998 le sacudió al mundo desarrollado la fiebre privatizadora. Eran los tiempos de Áznar en España que se apuntó con fruición al empeño descapitalizando al Estado con la venta de las empresas que, privadas, son hoy punteras en beneficios. Islandia culminó la labor de desprenderse de su 3 bancos públicos en 2003. Como decía hace poco José Luís Sampedro, economista además de escritor, el libre mercado cumplió una función en el progreso que hoy se ha desvirtuado por sus excesos, al punto de ser inviable su continuidad. Los islandeses aumentaron su prosperidad con la gestión de su banca privada que daba unos créditos y pagaba unos intereses estupendos. Tanto que quebró (2008). No eran realistas.

El problema fue que esos inversores y clientes eran en su mayoría británicos y holandeses. Y querían cobrar. Así que las autoridades del Reino Unido aplicaron, como medida coercitiva, la legislación antiterrorista nada menos, a los inslandeses. No al Banco ICESAVE -la nueva entidad financiera privada-, ni siquiera a las autoridades políticas que propiciaron el fiasco, sino a toda la población de Islandia.

El antaño privilegiado país vive en la bancarrota. Añadamos que en octubre de 2008, el Banco Central de Islandia intentó fijar en 131 coronas cada euro, pero, más tarde cayó a 340. Todavía no se ha regularidado el intercambio internacional que llegó a estar suspendido. Es decir, el dinero de los islandeses no vale nada fuera. Las historias personales que se cuentan aterran y los ciudadanos ven cómo única salida la emigración, pero con el bolsillo vacío. Y encima han de hacer frente a la deuda, a las indemnizaciones, valoradas en unos 5.000 millones de dólares (unos 3.468 millones de euros), que incluyen intereses -no faltaba más- del 5,5%. Es decir, que ni para un apuro los prestamistas dejan de obtener beneficios. Para gestionar la crisis cambiaron de Gobierno y eligieron a la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir, de 66 años, exsindicalista y gay. Quién ha propiciado la consulta a los ciudadanos acerca de sí quieren pagar la deuda de sus bolsillos y que les supone unos 50.000 euros por cabeza. Han dicho que no. Masivamente, como en las dictaduras o el supremo hartazgo: un 98%, según las primeras estimaciones de voto.

El caso islandés –paradigma del sistema neoliberal en el que vivimos- es especialmente interesante de analizar. Se argumentó en su quiebra que otro gallo les hubiera cantado si hubieran pertenecido a la UE. Y tanto el gobierno local como Bruselas y los países miembros iniciaron gestiones urgentes para solventar el error: Islandia debía pertenecer a la UE.

Ahora bien, Grecia pertenece a la UE. Y, seriamente, nadie quiere asumir sus deudas. Ayer, Sarzoky llegó a decir que “Si Grecia falla, el euro no tiene sentido”. Pero a los islandeses se les empieza a sugerir hoy que son unos chicos muy malos y “peligra su inserción en la UE”.

La euroescéptica Gran Bretaña está en la UE, pero no en el euro. Y quiere cobrar de Islandia. Y cobrará así que tenga que enviar a la Armada. Pero la libra esterlina va casi en caída libre.

Las nuevas autoridades “fijas” de la UE gozan del mayor desprestigio posible. A Zapatero le zarandean no vaya a meterse donde no debe. Barroso sigue en su nube gris de autocomplacencia ineficaz. Quien manda en Europa es Francia y Alemania (al menos con derechas civilizadas en sus gobiernos), y en menor medida Gran Bretaña. La que no se apunta al euro, la que también roza la quiebra que, con seguridad, se solventará con ayudas europeas si llega a producirse, la que quiere cobrar de los islandeses.

Pero los ciudadanos de Islandia dicen NO, y los griegos se están echando a la calle. ¿Saben hacia donde canalizan su indignación? Porque, entretanto, el otro acreedor de Islandia, Holanda, y también país “de primera”, opta por el voto a la ultraderecha. Dice el editorial de El País: «Lo más grave, con todo, no reside en que las proclamas populistas estén ganando posiciones en toda Europa, sino en que los partidos más comprometidos con el sistema democrático parecen haberse resignado a competir en su terreno. En materia de inmigración, la mayoría de los Gobiernos europeos está empezando a adoptar de manera más o menos explícita recetas populistas que, en el fondo, hacen pasar por solución lo que sólo es apuntar en dirección a un chivo expiatorio. El resultado de las elecciones municipales ha colocado a Holanda ante una tesitura política en la que los principales partidos tendrán dificultades para resistir la tentación de seguir ese camino.

Si hace unos años la Unión Europea se planteaba sancionar a los Gobiernos que incorporasen a partidos xenófobos, hoy la única respuesta consiste en cerrar los ojos. Un país que, como Holanda, fue admirado por su tolerancia parece hoy a punto de precipitarse en el laberinto populista”.

España remoja sus barbas en el Monopoly europeo y mundial. Y los sondeos dicen hoy que el PP aventaja al PSOE en 6 puntos en intención de voto. El PP privatizador -precisamente-, el de la mano dura, el rechazo a la inmigración o el de la cadena perpetua para una sociedad decente.

  No es por nada, pero este clima recuerda bastante aquello de la crisis del 29 y todo lo que desembocó en la Segunda Guerra Mundial. Pero igual es una falsa impresión y esto no es la realidad sino que adopta la forma de ese cuento infantil que hoy he contado. Igual  acaba con la llegada del hada buena y no con el lobo que nos come.  Habrá que preguntar a islandeses y griegos. Ellos ya son actores de esa historia. Y parece que ya ni siquiera los «circos» varios que les sirven les encandilan.

Actualización 14,00

Imprescindible artículo de Noam Chomsky, con cuyo análisis coincido plenamente: El poder que nadie ha elegido. Sugiero que lo guardéis y lo leáis con calma.  Ésta es su conclusión, tras aportar exhaustivos detalles:

«Así que tenemos otro cambio importante en el poder mundial, de la población general a los principales arquitectos del sistema global, proceso asistido por el socavamiento de la democracia funcional en los países más poderosos. El futuro depende de cuánto esté dispuesta a soportar la gran mayoría, y si se puede desarrollar una respuesta constructiva que confronte los problemas en el centro del sistema capitalista de estado de dominación y control. De lo contrario, los resultados podrían ser tétricos, como lo revela más que abundantemente la historia».

¿Qué es una noticia?

jrmora

La realidad le nubló la fiesta al periodismo anoche en Hawaii. JRMora, no puede expresarlo de forma más gráfica en su blog. CNN internacional, junto a innumerables medios informativos, apostó sus cámaras en las costas del archipiélago norteamericano con la intención de mostrarnos la llegada del tsunami anunciado, en directo. “Las olas pueden llegar de un momento a otro”, “Ya llegan”, “Las olas impactan en Hawaii”, y pasaban las horas y el mar seguía como un plato.

El periodismo está que no se encuentra a sí mismo, descolocado. Vive una zozobra mundial que ofrece singularidades en España, especialmente en la televisión –aún y ya no por mucho tiempo medio masivo de comunicación-.

A simple vista parece que nos fallan las reglas fundamentales de la profesión. Por ejemplo, saber qué es una noticia.

Diferenciar entre información y opinión: es la primera máxima del periodismo. No es lo mismo y hay que marcar esa separación. Aquí yo hago habitualmente opinión a partir de la información. Opinión, por tanto. Esto es un blog, no un canal de noticias. En los reportajes de Informe Semanal hacía información, tratando de aportar todos los datos y guardando lo que pensaba. Toda la vida la objetividad ha sido una entelequia porque incluso la selección de qué se habla y no es subjetiva. Pero se debe tender a ella con honestidad. De hecho, el blog es la válvula de escape a todo lo que he pensado durante años y en rigor no debía decir. No soy un caso único ni mucho menos, observo a muchos compañeros que en blogs y en tertulias se expresan de otra forma, porque lo necesitan. Pues bien, las fronteras entre opinión e información en el periodismo español están seriamente dañadas. Y es esencial acabar con esa confusión. El receptor ha de saber si le cuentan unos datos ciertos, o se trata de la opinión de alguien que en muchos casos ni siquiera está basada en la realidad. La proliferación desorbitada de debates tiende a agudizar esa falacia y pienso que con intenciones distintas al periodismo.

¿Qué es una noticia?

Categóricamente, el rumor no es noticia. El “podría” tampoco es noticia. Y de todo ello se está nutriendo en demasía el periodismo español, las tertulias especialmente.

Definición. A estas alturas de la Historia creo que ni siquiera lo tenemos claro. Noticia se refiere a un hecho novedoso o atípico, que  a interesa a una comunidad, y que se divulga, se comunica. Hay quien añade “algo que alguien está interesado en que no se dé a conocer”, eso es una parte tan sólo de la noticia (la romántica) y no en todos los casos. Nadie parece interesado en principio en que no se divulgue un tsunami. Así que ni siquiera nosotros podemos definir con precisión todo lo que es noticia.

Los hechos son noticia, no las declaraciones salvo que contengan esos elementos novedosos y atípicos. Voy a poner un ejemplo concreto de la deriva del periodismo en España. En los telediarios de TVE me cuentan todos los días todo lo que piensa Rajoy –o en su defecto Cospedal o Saénz de Santamaría- acerca de todo. ¿Se nos muestra alguna novedad en estas declaraciones? ¿Hay algo que no sepamos de lo que nos dice el PP? Y ¡ay! del día que falta la pildorita o sobra algo difundido que les molesta, porque montan la de dios es cristo. Tampoco me interesa todo lo que piensa el gobierno, sino lo que hace o no hace.

Mis viejos y nuevos compañeros andan de manifestaciones y huelgas porque –dicen- no les dejan trabajar y encargan los programas a productoras. Pese a ello, todos estamos muy contentos, encantados de conocernos, –trabajadores, políticos, sociedad- con esa “pluralidad” conseguida por la televisión pública estatal “por primera vez en su historia”.

Veamos, en tiempos de UCD, la máxima de los Azcona, Sotillos o Macía (todos de distinta tendencia política), o Luís Mariñas, y muchos otros, era: el hecho es la noticia, si está presente un político se cuenta al final.  Es decir: «En Segovia se han instalado parquímetros con duchas lavacoches… los construyó el concejal de urbanismo fulanito de tal (ni siquiera es preciso aclarar, en este caso, a qué formación politica pertenece)». Y no había cupos, los políticos tenían que «ganarse» salir aportando una noticia real. Tenían que «hacer algo» para ser incluidos en la única televisión de España, no hablar sin más. Duró poco, por supuesto, pero creo, sinceramente, que fue una positiva medida para la sociedad.

Ahora, al margen de defectos estructurales -como basar las noticias en declaraciones sin aportar todos los datos precisos para que el receptor se informe-, tenemos ese bipartidismo político que parece convertir a los informativos en oficinas de prensa de los partidos en permanente campaña electoral. Para empezar, España es realmente plural. Si me cuentan lo que opina el gobierno y lo que opina el PP, sería necesario incluir también (porque habrá alguien a quien le interese más y no somos un órgano polìtico sino informativo) con IU, UPyD, o el PNV si soy vasco, CiU y ERC si soy catalán, BNG si gallego, Coalición Canaria en su caso, el CHA y el PAR en Aragón, UPN y Nafarroa Bai en Navarra y demás. Pero eso no bastaría, habría que añadir las opiniones de otros colectivos. Tendríamos unos informativos interminables y muy poco clarificadores.

¿Alguien ha visto que en las televisiones norteamericanas salga McCaín cada vez que aparece Obama? ¿Quizás en la BBC Gordon Brown es siamés de Cameron? ¿Sarzoky tiene la sombra del líder socialista francés… si alguna vez lo encuentran?

Partamos de la base que fuera de España los debates políticos son debates políticos, no mítines electorales, y que los periodistas moderadores, son periodistas, y no mudos repartidores de tiempos al gusto de los partidos. Que intervienen para señalar las contradicciones, que preguntan y repreguntan para clarificar las respuestas a la audiencia.

Tampoco llaman exclusivamente a políticos y periodistas para obtener información, sino a expertos, catedráticos, investigadores.

 Por cierto, Euronews que me parece un buen canal de noticias/noticias, emitió el otro día un reportaje sobre la situación económica de España elaborado por una cadena suiza. Chapeau. Eso era claridad y equilibrio. No tenían las servidumbres de los cupos.

Con todo ello logran una ciudadanía algo más informada, algo más adulta, algo más responsable. Estas que he puesto son reglas del parvulario del periodismo que, osadamente -y con cierto rubor-, me he atrevido a esbozar. Y es que pienso que no se practican de forma generalizada, que existe una tremenda confusión a todos los niveles. La que está cayendo en España exige un buen periodismo y, en líneas generales, no lo tenemos. Menos mal que los grandes medios abrumados apuestan apresuradamente por Internet. Ya no seremos un ghetto, aunque… siempre habrá clases.

Actualización con el comentario de Trancos. En él destaca algo de lo que sobre el periodismo dice el Departamento de Estado de EEUU:

La primera obligación del periodismo es decir la verdad.

• Su primera lealtad es para con los ciudadanos.

• Su esencia es una disciplina de verificación.

• Quienes lo practican deben mantener su independencia con respecto a las personas sobre las cuales escriben.

• El periodista debe ser independiente como observador del poder.

• El periodismo debe ofrecer un foro para la crítica y la participación del público.

• Se debe esforzar por hacer que lo significativo resulte interesante y relevante.

• Debe tratar de que las noticias sean completas y no desproporcionadas.

• Se debe permitir que quienes lo practican apliquen su conciencia personal.

Esta ¿utopía? alguna veces se da.

¿Puede un periódico dictar la política económica de un país extranjero?

A tenor de la visita de la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, al Financial Times, sí. Y era realista. Este prestigioso diario crea opinión en “los mercados”, es decir, en quienes dirigen el mundo y pueden hundir o salvar un país.

El editorial de hoy del Financial Times, tras la visita de Salgado, parece que nos da un margen de confianza. Lo titula: “Déficit de molinos de viento”. En él, aseguran que “España es muy diferente de Grecia” y la situación española se parecería más a la del Reino Unido. “Ambos países entraron en la crisis con una deuda pública que ronda el 40 por ciento del PIB. De hecho España estaba mejor preparada: su gobierno había acumulado sabiamente un superávit durante el auge de los bancos y mantenía una base mucho más sólida”, escribe.

Diagnostica lo que ya sabemos: “El fuerte crecimiento de España, impulsado por un enorme auge inmobiliario, no era sostenible y se ha ido para siempre” o “la pérdida de puestos de trabajo es terrible: el desempleo es ahora 19,5 por ciento. El gasto deficitario rara vez se justifica más que ahora”.

Entienden que el plan del gobierno es serio. Pero se hace dos preguntas:

“¿Son realistas los durísimos recortes? El Gobierno puede tener la autoridad legal para imponer la mayoría de ellos (incluso en las regiones recalcitrantes), pero lo que importa es si tiene el estómago para una lucha política inevitable”.

La segunda pregunta –o aseveración- vendría a ser que si rebaja el gasto, pone en peligro las previsiones de crecimiento.

Y aquí vienen los consejos:

“Sra. Salgado, los planes a mediano plazo requieren medidas drásticas de inmediato”. “Lo que España debe lograr es crecimiento – sostenible. Para ello, el subempleo crónico en la rigidez de los mercados de trabajo es un problema mayor que los déficits altos”.

Recetas liberales, como se ve. Aunque, al mismo tiempo, se refiere a las “regiones recalcitrantes” como problema. en donde, las más endeudas, no están nada lejos de política liberal, si es que alguna se escapa de ella.

A quien quiera ir más allá de la traducción (en la que he hecho lo que he podido), le aconsejo buscar, en Financial Times, «Deficit windmills». Tiene copyright y prefiero no enlazarlo.

¿Nadie se cuestiona «El sistema»?

Eneko en "20 minutos"

A la vista de las portadas, editoriales y debates de hoy, ha llegado el Apocalipsis. No es para menos: más de cuatro millones de parados, se miren en el cómputo que se miren. Especialmente significativa es “La España insostenible” con la que titula a toda página El Mundo. Ahí se dice bien claro –entre todas las alarmantes cifras económicas-: “Ya sólo hay 17,5 millones de cotizantes, los mismos que hace 5 años”. Es decir, que Zapatero ha visto comerse todo el empleo que se creó en su mandato, para volver exactamente  adonde empezó, adonde dejó la ocupación el PP -caso de ser los gobiernos y no los empresarios quienes en el libre mercado facilitan trabajo-.

La dramatización de la realidad con la que El Mundo trata este dato no puede ocultar sin embargo los palos de ciego dados últimamente por nuestro gobierno. Herido y acosado, se dispone a plegarse a las exigencias del “mercado”, de “el sistema”: no sólo disminuir las pensiones, sino afrontar la eufemísticamente llamada “reforma laboral”, para adaptarse a lo que le pide el capitalismo.

El FMI –ése sólido pilar democrático que ha hundido con sus consejos ultraliberales las economías más pobres- afirma que España habrá de bajar sus salarios. Ayer, en “La ventana” de la SER –no sé en Intereconomía porque ni la veo ni la escucho- dos expertos economistas, se preguntaban, muy sueltos, y sin atisbos de duda o réplica, que ¿hasta cuánto? “Los trabajadores marroquíes siempre serán más baratos que los españoles”. Pues ni les cuento en China, Taiwan o Corea, que puedes tenerlos en el tajo 12 horas por 50 euros y 6 días semanales. Argumentan como explicación la baja productividad española que –además de no ser tan flagrante como dicen- parece ser no compete en absoluto a quienes organizan y dirigen las empresas, sino a que los españoles de  a pie somos muy vagos.  Esos empresarios honestos y preparados que tienen a Díaz Ferrán como presidente, son modélicos.

  Otro organismo internacional, de profundo contenido social, la OCDE, aplaude la idea de prolongar la edad de jubilación, y va más allá: debemos hacernos seguros PRIVADOS de pensiones.

¿Estamos hablando del mismo país, España, donde las grandes fortunas españolas han ganado en 2009 un 27% más que el año anterior (6.800 millones de euros en 12 meses y parece que no son más de 300)? ¿El mismo donde el conjunto de empresas que cotizan en el IBEX lideraron las ganancias de Europa con un 30% de subida? ¿Aquél en el que las SICAV cotizan un 1% de impuestos? ¿El que también lidera la economía sumergida europea? ¿El de la corrupción endémica? Todo ello es intocable, e incuestionable, e innombrable, el problema son los trabajadores peor pagados de la antigua Europa y Zapatero.

¿Nadie se cuestiona el sistema? El que rige en el mundo, el de los 4.000 millones de personas –la mayoría de la población- que se mueren de hambre, y para los que no parece existir la libertad que esgrime el capitalismo para existir. El que inyecta dinero a los bancos para que todo siga igual. El que pide a un presidente noqueado que haga pagar el coste de la crisis a los trabajadores, a la población en general, como hacen todos los demás países. Para que todo siga igual. ¿Hasta cuándo? El sistema no puede ser más egoísta, injusto y desequilibrado, pero giramos en una rueda de molino en la que ya solo vemos las hojas del rábano. Tranquilos, que hay más, a partir de ya vamos a tener fútbol todos los días, sí, de lunes a domingo. ¿Qué mal, que paro, se resiste a un gol de Cristiano Ronaldo, el bien pagado?

Manel Fontdevila, en Público

  Por cierto, hace 2 meses me hice la misma pregunta y, lejos de mejorar la perspectiva, ha empeorado.

Actualización 4/3/2010

El Banco de Santander ha obtenido en 2009 «los mejores resultados de su historia«. Casi 9.000 millones de euros e importantes cifras de conjunto.

El ombligo del mundo

Me vais a perdonar el autobombing. Microsiervos (con crítica de Isabel Blas) habla hoy de mi último libro “España, ombligo del mundo”. Será difícil encontrarlo en el vertiginoso e interesando mundo del mercado editorial, pero sí es cierto que quiero seguir manteniendo el mensaje: otro mundo es posible y nosotros podemos lograrlo.

Algunas cosas de las que dice Isabel y que agradezco:

«Al lado mismo de datos con cifras, porcentajes o precios que revelan un exhaustivo trabajo de investigación sobre la materia de que habla aparecen los comentarios, críticos e incisivos, según señala la propia sinopsis del libro, que indican una personalidad autónoma, una mente libre, una mujer que escribe lo que ve, en lo que cree y nos lo cuenta con ejemplos didácticos pero divertidos, irónicos pero rigurosos, y todo con una prosa rápida y sugerente, la que maneja una periodista que, desde hace años, siempre nos sorprendió —y muchas veces nos embelesó— con sus reportajes en Informe semanal o sus crónicas en El País durante una transición que todos vivimos con el corazón encogido por ver si era posible que apareciera en el horizonte esa «sangre» y ese «oxigeno» que Rosa María Artal dice que nos formó a través del ombligo.

Y sí que llegaron, pero no exentos de virus y bacterias, bichillos, por otra parte, que no asustan a nuestra autora. Ella misma nos da las claves del futuro al final de su libro con palabras como «reformas», «cambios», «no rendirse», «insistir». «España para empezar, el mundo para seguir andando»: una de las más bellas frases que se pueden leer».

Rajoy y la inteligencia por estirpe

Mariano Rajoy ha presentado su propuesta para la educación en España. Entre sus medidas –además de disolver en porciones descafeinadas la asignatura de Educación para la Ciudadanía-, está la de acortar el tiempo de la enseñanza obligatoria. A los 15 años, un niño deberá decidir si su futuro pasa por la Universidad o por los oficios que se aprenden en la Formación Profesional. La medida va dirigida sobre todo a los “rezagados” en los estudios. Éste es un país para listos. Tan listos como un registrador de la propiedad -cuyo imaginario cultural apenas sale de el Tato y de Maricastaña y que no habla ningún idioma extranjero- que puede llegar a regir los destinos de un país. Por supuesto, afectará sólo a los estudiantes mediocres sin recursos económicos, los ricos disponen de excelentes universidades norteamericanas, británicas, de cualquier lado, donde les expendan un título, cueste lo que cueste.

Verse con un pie en la Moncloa, está lanzando a Rajoy a mostrar su auténtico pensamiento. Ya nos contó hace poco su disposición a abaratar el despido. Lo que piensa el líder del PP respecto al asunto que hoy nos ocupa lo dictó por escrito hace un cuarto de siglo. Y pienso que conviene recordarlo.

Rajoy no cree que todas las personas sean iguales y tengan la misma capacidad. Para él la desigualdad es consustancial género humano. “Faro de Vigo”, 4 de Marzo de 1983”, Rajoy firma un texto titulado “Igualdad humana y modelos de sociedad”. Y dice: “Ya en épocas remotas se afirmaba como verdad indiscutible que la estirpe determina al hombre (…), era un hecho objetivo que los hijos de ‘buena estirpe’ superaban a los demás«.

Por ello, «todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de la riqueza» tienen como objetivo imponerla y son «radicalmente contrarios a la esencia misma del hombre (…) y por ello, aunque se llamen modelos progresistas, constituyen un claro atentado al progreso porque contrarían y suprimen el natural instinto del hombre a desigualarse, que es lo que ha enriquecido al mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos».

Un año más tarde, Rajoy comenta en el mismo periódico un libro «La envidia igualitaria», de un ilustre -e ilustrado- franquista, Gonzalo Fernández de la Mora. Y describe la desigualdad humana fundada en los genes de mayor o menos calidad: «El hombre es desigual biológicamente, nadie duda hoy que se heredan los caracteres físicos como la estatura, el color de la piel y también el cociente intelectual. La igualdad biológica no es pues posible. Pero tampoco lo es la igualdad social: no es posible la igualdad del poder político».

Rajoy traduce la desigualdad en la que cree, al descender al terreno práctico y echarse las manos a la cabeza porque la Declaración de la Renta impone baremos distintos: «¿Por qué, mediante la imposición progresiva, se hace pagar a unos hasta un porcentaje diez veces superior al de otros por la misma cantidad de ingresos? Para penalizar la superior capacidad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria». Es imposible, por cierto, que la cantidad percibida sea la misma. En ese caso se aplicaría el mismo porcentaje. Sospecho que los ingresos globales, los niveles de renta, sí deben ser algo distintos.

Durante siglos sólo las clases privilegiadas tuvieron acceso a la educación. Y no implicaba que fueran más listos. Poco a poco se fue consiguiendo democratizar la enseñanza para brindar oportunidades a todos. El problema es que tampoco este proyecto de Rajoy –que implica la recuperación del clasismo- afectará a sus votantes. Ellos, los españoles en general, ya se sienten superiores porque habitan una casa propiedad de un banco durante los próximos 30 años, y viajan y gastan. Los oficios son para los pobres. Aunque ganen más dinero que muchos de ellos y su labor sea esencial para la sociedad.

Un pacto por la educación es vital para la España analfabeta funcional en que la vivimos. La educación obligatoria hasta los 18. Luego continuas campañas de reciclaje de los adultos. Y como primera medida para labrar un futuro distinto: Educación para la ciudadanía obligatoria –como sucede en el resto de Europa sin problemas- extensiva a los padres que se oponen a que sus hijos la aprendan. La educación actual –y no sólo en España- asiste a una progresiva frivolización tendente a seguir infantilizando a la sociedad. Ése es el camino a abordar. No con menos años de estudio, con más.

Los artículos completos de Rajoy aquí.

La baja productividad española no es responsabilidad de los trabajadores

  En mi libro ya contaba como causas la mala organización -responsabilidad de la dirección-, el elevado porcentaje de jefes por número de trabajadores y, últimamente, descubrí que los españoles «se reunen» mucho más que los extranjeros, restando tiempo a la productividad efectiva. Lo que no quita los «cafecitos» y aperitivos de los asalariados durante la jornada laboral, en cuanto tienen oportunidad, sobre todo en el sector público -aunque también son fruto de la planificación de la empresa- . Y que cada día se dan menos, por cierto, a excepción -insisto- del sector público.

  Este artículo de «porantonomasia» señala el conjunto de problemas del sistema laboral en España. Me ha parecido magnífico. Y, asimismo, todos los enlaces que incluye.

«Es común achacar, cuando se habla de la baja productividad española, la responsabilidad a los trabajadores cuando realmente el problema de fondo es otro. Un problema estructural: el sistema productivo español está desfasado y las condiciones laborales son mediocres. De ahí, entre otros, los graves problemas de desempleo actuales».

Artículo completo aquí.