Corrupción española: bien de interés cultural

En vista de la encendida defensa que hace el PP para declarar los toros bien de interés cultural y patrimonio protegido por la UNESCO, es de suponer que actuará en consecuencia cuando llegue al poder como le vaticinan las encuestas, dado que ya lo ha hecho en las comunidades que gobierna. Pero todavía nos pueden deparar muchas más sorpresas. Por ejemplo, lograr la misma calificación para la corrupción española. Así Cospedal (y el resto de los ecos) no tendría que salir a atacar el Estado de Derecho cada vez que la policía entrulla a miembros de su partido por malversación de fondos públicos, cosa que ocurre con cierta frecuencia. Hay cosas que no deben exponerse a la vista pública. Se lavan o se ocultan en casa, como toda la vida.

Declarar la corrupción española bien de interés cultural, de interés turístico también, y patrimonio protegido de la UNESCO, se asienta en profundas razones que no pueden verse obviadas.

  • La tradición. Desde el gran éxito editorial de Anónimo, con el Lazarillo de Tormes, sabemos que forma parte de nuestras más arraigadas costumbres. Cuatro siglos ya de la obra y no hemos hecho nada por reivindicar nuestra insuperable aportación al mundo. Se apoyaría también en refranes populares como el que dice “Abierto el cajón, convidado está el ladrón”. Grandes y pequeños, nobles y villanos, reyes y presidentes han robado a manos llenas el dinero público. España puede acreditar una gran tradición en esta práctica, y las tradiciones hay que conservarlas. ¿Qué haríamos sin tradiciones? La corrupción es “un componente especial de la cultura española”.
  • Trato dado a los corruptos. Como los toros antes de la corrida, los corruptos españoles gozan de grandes prebendas, superiores a los humanos honestos. Y a diferencia de los astados que palman en sangre, nuestros corruptos a gran escala, suelen salir casi indemnes de la cogida. Buenos y caros abogados, lentitud de una justicia que no siempre es del todo ciega, apoyo solidario de unos con otros, e incluso de desconocidos que quieren medrar sin escrúpulos. Muchos españoles llevan un corrupto dentro.
  • La estética. La corrupción española no es un deporte ni un sacrificio ritual, no, es una mezcla de baile, arte y virilidad. Embutidos en trabillas italianas a costa de los contribuyentes, danzan ante nuestros ojos, con un par de bemoles, amariposados y señoras (por cierto hay menos porque menores son sus cargos públicos probablemente) incluidos. Sus capoteos mediáticos nos embelesan, nos marean.
  • La trascendencia. Contemplar la corrupción sirve para descargar colectivamente sentimientos positivos y negativos, algo enormemente saludable según los expertos. Es una lucha casi religiosa entre el bien y el mal. Irritados algunos, complacientes otros, vemos que triunfa el mal, a diferencia de lo que ocurre en las corridas de toros, y nos preparamos para la realidad de la vida.

Declarar la corrupción de interés turístico e incluso fiesta nacional, nos traería valores añadidos. Podríamos llevar a nuestros turistas a contemplar los ladrillos del litoral que han edificado millonarias fortunas particulares, el cemento del interior, los campos de golf, los vertederos de basuras, o incluso las administraciones de lotería donde compra Fabra sus boletos. Incontables puestos de trabajo en guías turísticos y una incalculable riqueza para el país.

No olvidemos los souvenirs. Talonarios, sobres bajo mano, chapas, camisetas, jarras, llaveros con la efigie de las estrellas de la corrupción. Beneficio seguro. Una auténtica industria al servicio de «la fiesta».  Y, como apuntan los comentarios, congresos y aulas de corrupción donde aprender la carrera.

La corrupción española protegida como patrimonio de la Humanidad en la UNESCO, homologaría además a los grandes malversadores y especuladores mundiales. Agradecidos, «los mercados» dejarían de atacarnos. No se ven más que ventajas.

La sabiduría práctica, la inteligencia emocional, no está para luchar contra los elementos, sabe navegar con el viento a favor y sacar provecho de su patrimonio. Hay que subvencionar –más aún- a los artistas de la corrupción española, no dejar que la fiesta muera. Con rigor y sin apoyos, estos bravos ejemplares desaparecerían. España sería otra. Honesta, responsable, culta.

Por cierto, Camps ha retirado temporalmente la educación sexual de los institutos porque tiene que «rediseñar» sus contenidos (la abejita y el polen, me han apuntado como posibilidad). Y un informe internacional sitúa a los jóvenes españoles a la cola de Europa en innovación y competitividad. Lo atribuye a que aquí no se cultiva la inteligencia. Según los expertos, eso lastra el desarrollo económico y social de los países. ¡Qué sabrán ellos! Aquí les va divinamente a unos cuantos. Y más que les irá. Estamos en el buen camino. ¡Corrupción, fiesta nacional, bien de interés turístico, cultural y patrimonio protegido por la UNESCO!

Cacerolada

Al PP le ha crecido una –presunta, siempre presunta- fuente de financiación irregular: las basuras. Los datos figuran en un sumario judicial ahíto de evidencias pero es que la policía y la magistratura tienen manía al PP y España “no es ya un país democrático” por esa malsana ojeriza a los conservadores, como no deja de repetir todos los veranos Dolores de Cospedal y otros ecos programados.

 Me asombra el asombro por este hallazgo: la mierda y los desperdicios pueden dar florecientes beneficios particulares. Pablo Ordaz escribió hace cuatro años ya un magistral artículo, digno de un Pulitzer, en el que hasta el menos avisado podía ver entre en el detritus, tan surrealista que un zoológico auténtico, con sus gorilas y todo, saltaba entre la podredumbre.

“Lo hacen todos”, “abierto el cajón, convidado está el ladrón”, “yo de mayor querría ser… Fabra”. Entre todas las perversiones que han desvirtuado el lenguaje para desactivar las ideas, una de las peores es la que ha hecho pensar a los ciudadanos que la corrupción es “normal” y no tiene mayores consecuencias, que el lucro particular es lícito también robando las arcas públicas. Pues no. Todos los organismos internacionales y las voces más autorizadas afirman y demuestran con datos que “La corrupción es incompatible con la democracia y hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema”. Así lo dice por ejemplo Carlos Jiménez Villarejo, el primer fiscal anticorrupción.

Las cuitas españolas -con recortes, precariedad y miedo-, conviven con esa estupenda Europa llamada UE que, al parecer, también “nos hemos dado”. De Europa pasamos ¿no? Yo no lo haría, también hay ahí un par de cosas alarmantes:

Nuestra querida Elena Salgado anda aprobando con sus colegas que los presupuestos nacionales sean sometidos a examen por Bruselas. La UE azul por los cuatro costados nos va a decir qué podemos y qué no podemos gastar. Así que es irrelevante a quién votemos en España. O no Que tenemos a Mayor Oreja (a quien le salen los sufragios españoles por las orejas y parte de la barba para sentar sus reales en el parlamento de Estrasburgo) y sus correligionarios, por ejemplo intentado vetar una condena a Sarkozy por su racista y demagoga expulsión de gitanos europeos. Menos mal que entre los conservadores de allende los pirineos también hay demócratas -como no podía ser de otra forma- y la reprobación a Sarkozy salió adelante. Más aún, le han dicho que cese esta peligrosa práctica.

Me ha impresionado por otro lado el dramático llamamiento hecho en su discurso de la Unión por Durao Barroso, cuya importancia, creo, no ha sido resaltada. ¿Qué ha dicho? Que Europa no pinta nada, en resumen. «O actuamos juntos o se moverán sin nosotros«. Hemos sido desplazados por otras potencias, perdiendo aquella voz de solera que poseía el viejo continente. El que decidió estrechar lazos precisamente en defensa de la democracia. Y, ya sabemos, el chico de los recados no decide.

Una España manchada en una nave europea a la deriva. Y los problemas ahí sin resolver, enmierdándose cada día más (Que fino es mi corrector de Word, no me acepta la palabra). Y unos salvadores de la patria que prueban su eficacia hundiendo cada día más el barco y las barcas.

  Y el nuevo director de lainformacion.com, Carlos Salas (en expedita sustitución de Vanessa Jiménez) diciendo ayer en un acto ante un par de centenares de periodistias digitales en su mayoría jóvenes, que cuando él empezó «los columnistas llevaban gafas y barba, despertaban un gran respeto  y no trabajaban nada«, pero ahora una pléyade de blogueros reciben múltiples visitas y poseen gran influencia… «aún sin tener ni el graduado escolar«. El director de un medio de información los admira mucho. Los chicos aplaudieron a rabiar.

¿Qué hacemos? “activ@s contra la crisis” es una plataforma cívica que agrupa… a los de siempre, vamos. Lo apoya ATTAC y eso para mí es ya una garantía. Este jueves, día 9, a las 9,30 de la mañana han convocado una cacerolada en la puerta del Congreso. Saldrán un grupito de señorías muy suyas a hacerse la foto recogiendo una carta muy bonita en contra de la reforma laboral. La utilizarán para forrar algún libro… en el mejor de los casos. Pero os puedo asegurar que, si mis jugos matinales lo permiten, voy a estar allí con la cacerola un mazo o cuchara que suene bien, y alguna corneta. Porque a veces es útil tan solo desfogarse, expulsar la rabia. Avisados estáis los que queráis venir 🙂

  Las banderas rotas sobre la mesa, para tejer nuevas, claro está. Ojalá que pudiera estar el imprescindible Labordeta en la brecha, aunque nos acompañe su fuerza. Un besico amigo. 🙂

Robar en euros

Salían por la frontera (todavía las había) con una maleta llena de pesetas, aquella rudimentaria moneda que valía tan poco. Hace 3 décadas España pasó una epidemia de fuga de capitales, saldada con la impunidad habitual. Era, en general, dinero negro procedente de untos a políticos para lograr contratos empresariales y de sus beneficios menos confesables por los dadores. Las maletas y los sobres transitaban de hecho con gran soltura también por territorio patrio.   

Por lo que leo el negocio ha prosperado. La agencia tributaria denuncia que Ferrovial pagó comisiones ilegales a Convergencia a cambio de obra pública. Y que la potente y afamada constructora abonó 5,9 millones de euros a través del Palau de la Música. Argumentan los empresarios que el dinero era simplemente una donación para patrocinar actividades de la fundación. El Palau, como otras tantas entidades de este tipo (incluidas asociaciones “sin ánimo de lucro”), recibió por lo que voy viendo auténticas fortunas, en cantidades obscenas, de todo tipo de organismos públicos, no necesariamente fraudulentas pero puede que mal invertidas.   

Si mis cálculos no fallan, 5,9 millones de euros serían casi 1.000 millones de pesetas. Estaría por asegurar que nunca antes… se “donó para patrocinios”, ni nada que se le parezca, semejante cifra ¿A quien iban a traer a cantar? ¿A un coro celestial ultragaláctico?   

Y estamos hablando de una “pequeña” partida en ese mar sinuoso sobre el que cada día caminamos. lainformacion.com nos recuerda otros casos recientes como el de Esther Koplovitz “dotando” -como a una hija en trance nupcial- a Fundescam (a  la sazón Fundación para el Desarrollo Económico y Social de la Comunidad de Madrid), de tan turbias entretetelas que ya forma parte del Caso Gürtell.   

O de otro constructor, levantino, llamado Enrique Ortiz, a quién –lo que son las cosas- he encontrado en mi vida profesional trabajando sin parar para las comunidades del PP (léase la polémica autopista de Ibiza). Ahora ha entrado en la actualidad porque también es accionista mayoritario de un equipo de fútbol: el Hércules y se investiga si pagó comisiones a los contrarios por dejarse ganar. Hay grabaciones incluso del caballero, muerto de risa, cuando un portero se tira al otro lado mientras el balón entra la portería, pero creo que los jueces son bastante escrupulosos en garantizar la intimidad de este señor.   

¿Y luego que haces con la pasta para que rente? Pues llevarla a lugares complacientes en donde la Agencia Tributaria española no te esquilma. No es que se emplee a fondo con las gentes “de bien” adineradas, ni que esa legislación que permite las SICAV, pagando un 1% de impuestos, sea muy dura, pero mejor es nada, y no dar explicaciones. ¡Dónde va a parar!   

Los pardillos aún sacan los billetes de España embutidos en cigarrillos -los de 500 euros que abultan menos, imaginad el esfuerzo físico de cargar sacas con pesetas-, según contaba hace poco la Guardia Civil, pero los expertos conocen otros entramados más seguros y productivos. ¿Las autoridades no? Pero, seriamente, tomando medidas eficaces.   

Robar en euros es un salto cualitativo respecto a las pesetas, lástima que la sociedad –en todos sus estamentos- no haya registrado ese sustancial progreso. Al menos para exigir que no le desvalijen, porque resulta que todo ese dinero que fluye con soltura y que a los ladrones aprovecha, es nuestro. Me da que, por el contrario, la sociedad se ha empobrecido, en cuerpo y carácter. ¿Te apuntas a constituir una SICAV de ciudadanía?   

Diseño: Davalon Art

Brindis

Por la gloria efímera, pero felicidad al fin. Por la esperanza. Por los paraísos soñados… si se les echa una mano tomando billete. Por compartir. Por los paréntesis que se convierten en eternos… mientras duran (aunque ayudan a tomar fuerzas). Por el placer. Por la belleza. Por el amor. Por detenerse a mirar. Por la fantasía. Por la realidad. Por los proyectos comunes. Por la buena gente. Por la España que hoy es feliz y tiene que luchar para seguirlo siendo en lo que realmente le afecta.

Y en la mañana, tomo prestado un párrafo del magnífico artículo -que suscribo plenamente- de Javier Pérez de Albéniz, El Descodificador:

«Me trajo a la cabeza una frase del legendario periodista Jacob Riis…

“Mira cómo golpea la roca el picapedrero, tal vez un centenar de veces, sin lograr hacerle mella. Pero al centésimo primer golpe la parte en dos, y yo sé que no lo logró el último martillazo, sino todos los anteriores”

La efímera unión nacional del fútbol

 

Si alguien nos hubiera dicho a algunos de nosotros que saldríamos a tirar cohetes por las ventanas porque un equipo de fútbol se alzase con la victoria, tal vez no le hubiéramos creído. España sonríe de punta a punta, parece dolerle menos la hipoteca y lanza vítores patrios. Nuestro país vive un momento nacionalista exacerbado y, en cierto modo surrealista, por algo tan cuantificable como que un balón entra en la portería un número de veces adecuado. El fútbol crece como nexo de unión cuando faltan otros símbolos que nos muevan la pasión y a actuar en positivo. Lo escribí el 27 de Junio de 2008 en Soitu. Y sigo teniendo memoria ¡qué dure! por favor ¿Nadie más lo recuerda?

Tres días después, seguí. Nadie puede minimizar la alegría colectiva de todo un país porque su selección de fútbol se proclame campeona de Europa. Suenan gritos de «España, España«, en la calle; la explosión de júbilo arranca del corazón. La gente parece precisar salir a la ventana para comunicar y compartir su alborozo, tirarse a la calle –previa escalera y puerta- para que ninguna pared obstruya su exaltación expansiva. Un fenómeno nuevo ha prendido. Unión e ilusión han formado un cóctel mágico.

Enormemente apoyado con publicidad y difusión, desde el comienzo de los tiempos televisivos: el fútbol mueve más negocio que cualquier otro deporte. Punto decisivo pero no total para saber porqué un país diverso, que apenas tolera al diferente aunque sea su vecino, al que le duele la crisis económica, llora, ríe, se lanza a las fuentes en piscina, abraza a quien tiene al lado sin preguntarle a quién vota, beba hasta precisar atención médica, o se envuelve en la bandera española que aún sigue siendo rojigualda.

Europeo de fútbol 2008

La bandera se libra de lastres, quizás también de contenidos. Como, quizás, debería ser. Se ha disparado un proyecto colectivo por un tema sobre el que todo el mundo tiene opinión, porque no exige mayor esfuerzo intelectual.

Unión e ilusión tiñen las calles, aún, a pleno sol del día, suenan cláxones y trompetas. Unión e ilusión en la selección española y en la ciudadanía. ¿Y si sustituimos la palabra fútbol en todo el fenómeno? ¿Si, mejor, con ella añadida, impregnamos de su espíritu todas las empresas que queramos acometer? Proyectos que unan en lugar de dividir, que conozcamos hasta poder formular opiniones sobre ellos, aceptar la diferencia, acometer las dificultades con sentido positivo, no rendirse, luchar, disfrutar del empeño. Si fuéramos capaces de eso, España alcanzaría otros trofeos que, aún, nos son precisos. La vida cotidiana no es mejor porque anoche un equipo de fútbol marcara el gol suficiente para ganar. Sólo es más agradable. Recuperemos ese aliento para mejores metas, para todas las metas. También podemos.

Pues bien, los dos años que siguieron han protagonizado –sino acrecentado- la desunión y el caos tradicionales. Más aún, España se enfrenta hoy a una crisis económica mundial y particular, rendida a los vencedores. Hasta la ley de costas se va a reformar para consagrar el desastre urbanístico que tan caro nos va a costar en una de nuestras principales fuentes de ingresos: el turismo. En lugar de dotar a España de una banca pública en competición con la privada que tantos apuros hace pasar, se privatizan alegremente las Cajas de Ahorros, saludadas con alegría por tanto indocumentado, incluso delante de un micrófono. El dominio político en plan cortijo se podía y debía haber solventado -con rigor y disciplina, cualidades que existen en el acervo humano-, en lugar de entregar las Cajas a la voraz sanguijuela del capital privado. Sigue y crece la cinta sin fin de los «chorizos» del PP -presuntos hasta la condena, pero con apabullantes indicios- robando a manos llenas dinero de los ciudadanos allí donde tienen gestión. Y sus descaradas protestas a las formas de detención. ¿Cómo si fueran los peores delincuentes? Sí, han traicionado la confianza de los ciudadanos a los que representan y han saquedado sus impuestos ¿Hay algo peor que eso para  personas «de bien«? Y Educación para la Ciudadanía, cede a los chantajes del PP y a la debilidad del PSOE, y se convierte en una “maría” .

Fui una conversa al fútbol de la selección –casi sólo a ése, si descontamos al Barça en competiciones europeas, por lo mismo, por la calidad- hace ya dos años. Y vibraré el domingo con La Roja. Pero de ahí a sumarme a esta infantil histeria colectiva, -con pulpos y supercherías alentadas y jaleadas incluidos-, de pensar que algo va a cambiar en España si la selección gana, va un abismo. Como veis la experiencia demuestra que no. El fútbol no es argamasa, es diversión. Aprendamos, como digo, a conocer a fondo asuntos cruciales para poder opinar sobre ellos sin sonrojo, igual que lo hacemos sobre el maravilloso Villa . Proyectos comunes que unan en lugar de dividir. Sin duda es posible, solo falta querer.

   No pretendo aguar la fiesta, todo lo contario. Apoyaré a La Roja el domingo conteniendo la respiración y exhalándola con toda el alma en un grito si ganan. Resulta tan difícil amar sin dolor a este país, que para una vez que nos brindan la oportunidad, hay que aprovecharla a fondo. Yo lo haré. Soñando que no es del todo imposible trabajar en una empresa colectiva.

G20: «Compóntelas como puedas»

Fantástica foto de EFE portada de Público: Antidisturbios en Toronto.

El G20 primero, el G8 antes, reunidos en Toronto (Canadá), han acordado que las soluciones a la crisis que atravesamos sean «ajustadas a las circunstancias nacionales”. Es decir, que cada uno se las apañe como pueda. Y, al mismo tiempo, los países emergentes –que sí tienen dinero y ya sabemos a costa de qué la mayoría- logran que no salga adelante una regulación financiera. Pésimas noticias en su conjunto: la política ha abdicado. Las reuniones de Toronto así lo certifican. Estamos en el peor de los escenarios posibles entre los que podían darse.

Creado arbitrariamente en 1973, a petición de EEUU, el G8 consiste en la reunión de un grupo de países industrializados del mundo que poseen peso político, económico y militar. Pero no son ni los ocho países más industrializados, ni los de mayor renta per cápita ni los que tienen un mayor Producto Interior Bruto. Nació como G7, con Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Un día llamaron a Rusia, tras caer el telón de acero. Durante unos años fueron G7 más, Rusia. Ahora ya son G8. Nadie los ha elegido más que en sus respectivos países, pero ellos deciden por todo el mundo de alguna manera.

¿Alguien podría citar qué ha conseguido el G8 en sus cumbres? Por ejemplo, reducir cada vez más la aportación a los países pobres para cumplir “los objetivos del milenio” que dictó la ONU en el año 2000. ¿Algo más? A mí me llamó poderosamente la atención cómo exoneraron de condena al dictador de Zimbabue, Robert Mugabe, en una histórica reunión, la de Hokkaido (Japón) en 2008. Histórica, porque fue la primera en la que, además de ver las grandes limusinas y paradisíacos hoteles, supimos que comían los líderes mundiales: un menú de hasta 19 platos, regados con sake y champán francés. Allí tenían que resolver qué hacían con la crisis alimentaria: dijeron que no sabían como ponerle coto. Y marcharon hacia sus casas tan tranquilos.

Se preguntan ahora cómo han podido gastar 800 millones de dólares en una reunión de fin de semana. Evidentemente no han cambiado su dieta, ni sus hábitos, y ahora ya son G20, muchos más. Añadamos el costo de la seguridad para un nutrido grupo de líderes y sus séquitos. El caso es que se han gastado 800 millones de dólares para no encontrar soluciones. Ese dinero es nuestro, nunca debemos olvidarlo. La grandilocuente declaración del año pasado ha quedado en nada. No se ha llevado a término apenas ninguna de las medidas acordadas para resolver la crisis. En lugar de «refundar» el capitalismo, el capitalismo se ha «enfundado» en su más cruda versión.  Por tanto, en esta ocasión ni se han molestado en hacer el paripé.

G20. Territorio Vergara. Público

 Obama es partidario de aumentar el gasto público (para estimular el consumo y el crecimiento) y quienes mandan en la UE de reducirlo, a costa de graves mermas en el estado del bienestar. El EEUU de Obama, y los gobiernos conservadores de Alemania, Francia y Reino Unido apuestan por regular por su cuenta el mercado financiero. Poco harán. No mandan. Quizás algo, ya veremos.

En España entretanto vemos a Zapatero entusiasmado con la nueva religión del “mercado”, no más incremento del gasto público, del gasto social. Y a Rajoy que, en lo poco que dice de su “programa” económico, se muestra no partidario de la tasa bancaria. ¿Un visionario? ¿Un rebelde emergente? No, el mayor y más desvariado colaborador del “sistema” neoliberal… más aún que el renovado Zapatero, que ya es decir. Al menos, al presidente le gustaría, dice, ir a un impuesto bancario.

Se nos están llevando el dinero a manos llenas. Sin controles, ni impuestos, con el llamado “secreto bancario”, atesoran en los paraísos fiscales una cantidad de dinero obscena e impronunciable. Pero que en estimaciones de Merryl Linch, equivale a 3 veces el PIB de EEUU, o de la UE, o a 13 el de la India. En España hay 143.000 personas, según el mismo informe, que guardan libres de cargas en opacas cuentas 175.000 millones de euros, según los técnicos de Hacienda, Gestha, en este caso. Echad un vistazo a estos gráficos de Expansión. Y a mí, sin ir más lejos, la Agencia Tributaria se me ha llevado casi todo el plan de pensiones, por no tener dinero para reclamar los errores judicialmente. Tú y yo, además, pagamos las carreteras, calles y servicios que estas grandes fortunas usan pero eluden contribuir a su creación y mantenimiento.

Con todo, lo más inquietante es el escenario en el que todo esto se desarrolla. La crisis partió de la quiebra de los bancos por prácticas fraudulentas. Los gobiernos les “inyectaron” dinero, tanto que, en ejemplo gráfico de Susan George, “si cada dólar fuese un segundo, en el reloj pasarían 400.000 años”. Y ahora son los que deciden y ordenan medidas a nuestros representantes políticos, caídos en una profunda sima.

He escuchado esta mañana a desmemoriados periodistas decir que con Obama acaba la hegemonía de EEUU, a manos de los países emergentes. En mi último libro, 2008, escribí esto, basada naturalmente, en lo que leía aquellos días:

“Con Bush hijo, acaba la época de mayor prosperidad económica e incluso –aun persistiendo grandes desigualdades- social de EEUU. Su gestión ha tenido importancia decisiva en el hundimiento económico de su país, en la quiebra del sistema. El mundo tardará muchos años en reponerse del mandato de George W. Bush”.

Las recetas de China, India o Brasil se imponen y aún en estos dos últimos países tienen un rostro humano, no así en China. Pero sobre todo se impone el desconcierto mundial. De todos, el más preocupante futuro es para la UE a la deriva, y, en ella, uno de los países peor parados es España. Sigamos preocupados por el Estatut, el burka, por la trascendental disyuntiva de una parte del periodismo joven entre «web y papel», y por lo que llaman “rifirrafes” políticos. O por ver lo bien qué marcha mi ONG u organización progresista por sí sola. A mí comprobar que el inexorable cumplimiento del plan que se atisbaba y en sus peores salidas previstas, me asusta realmente. Por lo que ha de venir, lógicamente.

Juicio al tren

12 muertos y 14 heridos (3 en estado crítico). Ha ocurrido esta noche en Castelldefels (Barcelona). Fueron arrollados por un tren -diferente del que se habían apeado-, al cruzar las vías por un lugar indebido cuando se dirigían a la playa a celebrar la verbena de San Juan.

El tren es mi medio de transporte favorito. Conozco su funcionamiento en España y fuera de ella. Mucho ha llovido desde aquellos que consagraban las diferencias sociales al habilitar vagones “de tercera”, modismo que se convirtió en tópico degradante para designar a ciertos ciudadanos. Un día se acabó también su proverbial impuntualidad, ahora salen y llegan como un reloj suizo. Algunos…

Los ferrocarriles españoles comenzaron a modernizarse con el AVE Madrid-Sevilla construido para la Expo del 92. Hoy tenemos un nivel de Alta Velocidad como en los países más desarrollados. De hecho, más que en la mayoría.

En un principio fue una renovación de fachada y, de alguna manera, lo continúa siendo. Frente a los modernos convoyes persistían incontables kilómetros de vías anticuadas y, lo que es peor, de vía única. Es decir, el tren tenía que parar en una estación para que pasara el contrario. Esto ocasionó graves accidentes por choque, sobre todo en los primeros años 2.000. Que yo sepa esta circunstancia persiste en parte. He encontrado noticias de obras de construcción en diferentes tramos y, también, de supresión de pasos a nivel, otro terrible problema que sigue afectando al trazado ferroviario español.

El hecho es que –dado que he pateado buena parte de España-, he visto y tenido que atravesar vías sin ningún paso: ni subterráneo, ni alzado. En un gran número de comunidades. Y también por pasos inferiores estrechos, sin escalera mecánica, donde uno se ve obligado a arrastrar la maleta, y ya no digo si tuviera que moverse en silla de ruedas. Imposible. Quiero con esto decir que la desgraciada imprudencia de los jóvenes de Castelldefels, corresponde, sin duda, a un hábito.

La nefasta dirección del hoy resucitado para la política Álvarez Cascos se cubrió con un manto de impunidad. Las deficiencias en la construcción del AVE Madrid-Zaragoza-Barcelona llegaron incluso a parecer insoslayables. La locura de hacer una estación en Yebes, a varios kms. de Guadalajara, para unos 15 viajeros diarios, pero, eso sí, cerca de la urbanización de familiares de Esperanza Aguirre, fue otra de sus proezas. Las vías y pasos a nivel de todo el territorio allí se quedaron. Y lo que sí hizo fue “organizar” RENFE, separarla en distintas empresas –Grandes líneas, Alta Velocidad, etc..-. En las charlas propiciadas por retrasos, averías y demás de los trenes desfavorecidos, un interventor me contó: «Antes teníamos una veintena de altos cargos, ahora más de doscientos«. Creo redordar que dijo exactamente 240.

Porque en esa política de fachada de la que hablaba, se llega de Madrid a Barcelona, en AVE, en menos de 3 horas y… en 7,24 a Vigo ó 6,22 a Almería, en anticuados  talgos o intercitys. Por viejos, el talgo era comodísimo. La distancia entre Madrid y estas ciudades ronda los 600 Kms. En todos los casos. Algo menos a Almería.

Se ha hecho un enorme esfuerzo. Ojala en todos los servicios de este país se hubiera hecho el mismo. Pero… se ha expulsado del tren a muchos viajeros por lo elevado de sus precios. 113 euros Madrid-Barcelona, más de 200 en ida y vuelta, en oferta de Internet, lo más barato. En la caótica página de RENFE ya no es fácil encontrar otros costos que no sean para adquirirlos en web. En ventanilla es más caro. Y así ocurre que no se saca todo el rendimiento a la enorme inversión. El AVE español tiene el 20% de ocupación, comparado con el de Francia, dijo un experto en un reportaje de Cuatro. Si es así, estamos hablando de un dispendio que habría de ser resuelto… bajando precios.

Por otro lado, la rentabilidad ha suprimido líneas y paradas. José me escribe, adjuntando fotos, sobre el abandono en muchas zonas. No todo el mundo dispone de coche, no a todas partes llega el autobús que ha de sufrir atascos de carretera. Quitar el tren a una ciudad o pueblo, es quitarle vida.

Los trenes que conozco de Europa son mucho peores que el más viejo de los españoles. En Suecia, por ejemplo. Y no hablemos del que enlaza Alemania, Bélgica y Francia. Sus deficiencias motivaron un post francamente irritado.

Interior del tren internacional germano-belga-francés

A mí me gustaba el tren que caminaba algo más despacio para saborear el paisaje, para hacerte sentir “en viaje”. El que propiciaba conversaciones y aventuras. El que me permitía fumar -en el vagón de los apestados-, mientras leía o veía una película. Pero es lo que hay.

En este juicio al tren, lo absuelvo, a expensas de que corrija sus errores. La lástima ha sido ese accidente de Castelldefels que ha teñido de sangre, el rojo festivo del fuego. Todo mi apoyo para los familiares de las víctimas.

Alimentando voraces parásitos

Conviven en la actualidad una serie de noticias, de hechos, que espeluznan. Nunca la realidad se ha mostrado con tanta crudeza, con tanto descaro, ante nuestros ojos y, sin embargo, no ocurre nada, la sociedad dócil no se inmuta, se acobarda, simplemente.

Ya tenemos en España aprobada la llamada reforma laboral. La agencia de noticias estatal EFE ha sido la primera en acogerse a sus bondades y va a poner en la calle a una serie de trabajadores.

Los británicos asisten a sus propias “medidas”: Subida del IVA hasta el 20%, congelación por dos años de los salarios de los trabajadores públicos (que como todos en ese país cobran el triple que los españoles), congeladas también por tres años las ayudas a las familias con hijos, endurecimiento de las condiciones para mantener o conseguir la baja laboral por incapacidad permanente o restricción de las ayudas a la vivienda (todas ellas, igualmente, mucho más cuantiosas que las nuestras). Eso sí, las medidas se acompañan de un aumento del 18% al 28% de los impuestos a los rendimientos del capital. Recortan, de todos modos, el estado del bienestar, ése que nosotros jamás he conocido en el mismo nivel.

Los franceses, entre otras cosas, van a sufrir el agravio de jubilarse a los 62 años en lugar de a los 60 como ahora. Aquí, y en otros países europeos, pasaremos de 65 a 67. Pero los franceses se aprestan a una huelga general de protesta, sin dilaciones.

¿Y todo eso por qué? Lo mandan “los mercados”, el FMI, Bruselas, y hasta el Banco de España. Mandan más, de hecho estamos sólo empezando la larga senda del vía crucis. Hay que defender “el sistema”. Pero este tiempo de ajustes, de parados, y de miedo, ha servido para que los dueños de “el sistema” se enriquezcan aún más. Cada vez hay más ricos atesorando más riqueza:

“El porcentaje de población con más de un millón de dólares en activos (unos 800.000 euros al cambio actual) creció un 17,1% en 2009, hasta los 10 millones de individuos, que juntos acumulan una riqueza de 39 billones de dólares (31,7 billones de euros), un 18,9% más del volumen que acaparaban en 2008, según un informe de Merrill Lynch con Capgemini». Merrill Lynch, otro de los portavoces de “el sistema”, que precisó ser «rescatado«, adquirido más bien por el Banco de América.

En esta España en crisis y acosada, 143.000 personas se forraron el año pasado y se dedicaron a “gastos pasionales”: yates, joyas, obras de arte y, por ejemplo, alguien ocupa estos lujosísimos hoteles. Nuestras penurias son para regalar valores superfluos a 143.000 personas, no más. En el club, ingresaron 16.000 personas que han traspasado la frontera de los mil millonarios sacando provecho de los apuros económicos de los demás ¿o qué otra cosa es esta crisis?

El futuro de España vene marcado con ejemplos. Esperanza Aguirre, la popular y “popular” presidenta de Madrid, promete todos los medios a un sarao familio-católico de los habituales, mientras merma el parque de ambulancias. Y más:

 El Gobierno de la Comunidad de Madrid pagaba, presuntamente, a Marketing Quality Management (MQM) -empresa que se coordinaba con la trama Gürtel-, con facturas hinchadas (hasta un 400%) los actos en los que participaba Esperanza Aguirre Por ejemplo,  el homenaje de 2008 a las víctimas del 11-M. Por la escenografía de este acto, que apenas duró cinco minutos, MQM cobró 118.595 euros. Todo esto obra en las investigaciones judiciales.  Pecata minuta ciertamente frente a otros dispendios probados como el fiasco de la Ciudad de la Justicia: millon y medio de euros.

  Y, mientras, auspiciando mierda mediática, como nos cuenta Javier Pérez de Albéniz.  

¿Y los otros? Acatando dictados de “los mercados”. Prometiendo que el Estado -que es lo nuestro- adelgazará al máximo en 2011, Parece que a Antonio Gutiérrez le van a poner una multa por no seguir “la disciplina de voto”. Como dice mi hijo, quienes la infringieron (con los españoles) fueron el resto de los diputados. Mi voto, insisto, es para Antonio Gutiérrez.

    Utilizan la demagogia para engañarnos y apelar a nuestros miedos. Todos. Aquí y en el resto del mundo. Tradicionalmete, se considera demagogia lo que yo me dispongo a hacer. Buena parte de los 143.000 ricos riquísimos españoles -los conozco bien- son como esta garrapata social:

Si los sensibles espíritus de muchos ciudadanos no se ofenden, pediría abrir todos los informativos con los dispendios de los parásitos milmilonarios (ahora que recuerdo Cospedal está casada con uno, mucho mayor que ella)  frente a esta otra realidad, consecuencia de «el sistema» que alimentamos. Pero, vaya por dios, esto sería… demagogia.

¡Qué vergüenza!

Es el grito unánime de quienes asistimos impotentes al linchamiento de un juez que osó hurgar mínimamente en el intocable franquismo ¡Qué vergüenza! A Garzón lo han liquidado. Sus propios compañeros. Oyendo contranatura a organizaciones de ultraderecha y a oscuras rencillas y envidias personales. Juan José Millás lo expresa muy bien: “Le han roto las piernas, pero han hecho que parezca un accidente”. Y José Saramago nuestro sentimiento: Las lágrimas de Garzón son las mías.

Lo sucedido con Garzón consagra la pervivencia del antidemocrático franquismo en la sangre de España y nos sitúa ante el bochorno internacional. Las referencias al caso se contabilizaron ayer entre las diez noticias más vistas de todo el mundo. Y las criticas y reacciones solidarias cuajan los periódicos desde New York Times hasta Le Monde. Todos hablan del poder de la ultraderecha española, todos sacan las vergüenzas de este país a la intemperie.

Nos espera una nueva semana de prueba en el terreno económico –ya hablaremos de ello-. El «mercado» no está satisfecho con el duro ajuste anunciado y su portavoz, el FMI, pide más recortes, hasta en la cobertura sanitaria. En buena lógica, encontrarse ante un país bananero debe influir.

Estoy harta de la caspa y el fango que inundan este país. Me avergüenzo de nuestro poder judicial y en buena parte del político. Del oscuro Salieri Varela. el patético ejecutor de la «vendetta«. Siento auténtico bochorno de que ostenten cargos públicos gente como el melífluo y atildado Francisco Camps, quien –vestido de trabilla italiana, más que presuntamente costeada con fondos públicos- se permite decir, con total impunidad, anteayer que “ya han echado a dos (Garzón y Bermejo) y que ahora van a por los demás”. El juez cuya estrella no podrán apagar era independiente, por eso acumuló tantos odios. Camps vincula así el linchamiento de Garzón a la venganza por investigar la trama corrupta de la Gürtel. La camorra no lo hubiera hecho mejor.

Cerca de él, me abochorna otra de sus “amiguitas del alma”, Rita Barberá, que en un país serio no podría ser más que alcadesa de un pueblo con 300 habitantes. Y Trillo, responsable de un ministerio que llevó a la muerte a 62 militares españoles en el colmo de todas las chapuzas, que ve imputados a sus subalternos y se libra de castigo penal. Pero sigue en la vida pública, en cargo de responsabilidad, cuando alguien con decencia ante situación similar, se hubiera retirado a cultivar coles en un discreto huerto murciano. ¡Qué decir de Mayor Oreja! Aquel que considera el franquismo «una época de extraordinaria placidez», que se manifiesta contra leyes constitucionales españolas que no casan con su retrógrada ideología y que es nuestro representante más votado para Europa.Y el gris e indeciso Rajoy, el de la mala memoria que olvida sus años de gestión, el que ofrece la misma confianza para sacarnos a flote que un pelele ciego, mudo y sin brazos. Y la osada Cospedal que se inscribe en la cuadrilla de cínicas e indocumentadas mujeres del PP.

Y no perdono a quienes, dentro del PP y en su masa electoral, no reaccionan para acabar con este circo de tarados. En Francia tienen a Le Pen, sí, en Italia a Berlusconi, pero el cruce caricaturesco de los dos probablemente solo se da en España. Y en Honduras. Y en Guinea. ¿Cómo van a respetarnos fuera?

Me avergüenzan los socialistas que tampoco reaccionan. Los que también ven vengados los problemas que les ocasionó Garzón -al descubrir sus errores y delitos- y hablan de respeto a las decisiones judiciales, lavándose las manos. U otra indocumentada: Leire Pajín, que me obliga a meterme debajo de una silla cada vez que abre la boca. Y sobre todo nuestro presidente que no ha tenido las agallas de salir a contarnos cómo “el mercado” y sus propagandistas le obligaban a doblegarse y  me preocupa que no nos haya pedido ayuda –que a ese nivel estamos de peligro-.

Me irritan hasta más allá de lo soportable los Díaz Ferrán, Rouco Varela, piomoas y asimilados, los Manolo Lama y numerosos rostros mediáticos que inducen la imbecilidad y la falta de escrúpulos, y hasta los Florentino Pérez. Y la sociedad muda, y los tibios, y los que viven en Babia y  los epsilones fabricados en probeta que no son conscientes de su situación. ¡Qué vergüenza! «La sociedad está anestesiada y no es consciente de lo extremadamente peligrosa que es para ella misma», dijo ayer Rosa María Calaf en un acto público. Sí, porque el lobo acecha debajo de la cama aunque nos duerman con dulces nanas.

Estoy harta de la mala educación, insolidaridad y egoísmo de los españoles que cada día nos embiste en múltiples expresiones. De la corrupción y la chapuza. De los que, con la mejor intención, aún creen que el liberalismo era aquél de las meritorias empresas familiares que -jugándose su patriomonio en responsabilidad no limitada o anónima– daban trabajo de por vida. Me saturan los que han engullido la patraña de que el capitalismo nos hará ricos a todos, incluso que nos dará a todos la oportunidad de robar y especular impunemente. No, esto no funciona así. Son habas contadas, y la calculadora la tienen otros.

Pero España no son ellos, y aún confío en buena parte de aquellos a los que dediqué mi último libro. A algunos de ellos invoco de nuevo:

A los profesores que luchan por educar seres responsables y libres. A mi fontanero, y a todos los fontaneros, pintores, albañiles, abogados, médicos, investigadores, profesionales de cualquier oficio que, como él, cumplen puntual y eficazmente su trabajo. A quienes ceden el paso. A quienes piensan en los demás. A quienes dan calor. A los cumplidores, a los que no se resignan, a quienes protestan por lo que hay que protestar. A los que esperan, a los idealistas, a los que no se amoldan al criterio imperante y piensan que dinero, mercado, utilitarismo, no merecen veneración. A los jóvenes periodistas y creadores, compañeros de nuestro afán innovador. A todos los que, en definitiva, aspiran a cambiar el mundo, empezando por el suyo propio.

Las elecciones británicas y el jorobado de Notre-Dame

Un amigo inglés, extraordinariamente bien informado por su profesión, me decía que Gran Bretaña ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Sí, incluso premian con votos a los corruptos que tanto les indignaron en su día. Y la ciudadanía pide «el cambio» con la boca y concede su confianza a quien conoce, huyendo de experimentos. El fracaso de Cleeg, se inscribe ahí, con el potente añadido de su ley electoral. Son tiempos de mirar el bolsillo, sólo el bolsillo. Sus conservadores renuevan el mito de la singularidad británica, para acercarse a la concepción del nacionalismo que tienen los nuestros. Para ellos, Gran Bretaña es Inglaterra, sobre todo en sus zonas rurales y menos educadas. Pero resulta que no obtienen mayoría para gobernar, y les va a resultar muy difícil conseguirla. Resulta que los Estados no son un convencimiento moral, sino una realidad. Y Gran Bretaña tiene ahí a Escocia, Gales e Irlanda, que también son Estado (lo son, como Cataluña y Euskadi son España, salvo que saquen unos y otros una sierra y se separen). Los dos primeros no votan tory. Sus partidos nacionalistas y los conservadores se detestan mutuamente. Les quedan por ahí diputados ultraderechistas que los tories ven con simpatía, de hecho fueron sus más potentes aliados en las europeas. Como cuenta Giles Tremblet, corresponsal de The Guardian en España, los conservadores británicos -de Cameron-, se acercaron en las votaciones para la UE incluso a una formación española heredera de Blas Piñar. A pesar del apoyo que aparentemente le van a prestar los liberal democrátas para que forme gobierno, muchos prevén elecciones anticipadas en un plazo razonable de tiempo.

Por tener, tienen hasta un líder conservador mediocre que fue calificado por Obama como un “político light”, a pesar de cuánto babeó al poderoso en su visita a Londres. Sabe hablar, ha bajado a la calle a rozarse con el vulgo que ya es un mérito para los británicos -¿será verdad que han cambiado?-, pero Cameron no tenía nada que hacer contra Blair, nadie daba un penique por él hace bien poco. Sí, al parecer, contra el desgastado Brown, que ésa es otra. Se diría que por primera vez, se ha votado en Gran Bretaña “contra el otro”. Y que ningún líder desata pasiones, como en España, a salvo del espejismo de Cleeg, que hubiera necesitado del inevitable aparato de partido del que disponen conservadores y laboristas -menospreciado, cada vez menos digerible-  pero «seguro en tiempos de crisis«. Crisis, se vota con el bolsillo. Y con ceguera.

Los británicos, sin embargo, nos ganan por la mano en democracia. Los ciudadanos eligen a “su” representante no a una entelequia. Le conocen, le hablan, le exigen, le piden cuentas. He sido testigo presencial de ello.

Gritaba el jorobado de Notre-Dame en la revolución francesa:

– ¡Igualdad, igualdad, igualdad!

– ¿Qué quieres? –cuentan que le respondió alguien con poca sensibilidad para las diferencias- ¿jorobarnos a todos?

La tabla rasa de la política, de la sociedad, se está igualando a la baja. La deformidad de espíritu bajo trajes de seda o chanclas.