La sociedad percebe tiene a su líder en La Moncloa

No hay día que no escuche la idea en sus diferentes sinónimos: “Hay que aguantar”, “Para cómo está todo, mejor no me quejo”, “Es lo que toca”. El líder del movimiento percebe, Mariano Rajoy, añade al mismo comportamiento un matiz diferente debido a que él sí presenta su posición mejorada: “El que resiste, gana”. Fue el lema que le aupó a lo alto de la piña. Demasiados años cuajados de esfuerzos –mínimos, para no agotarse- y sobre todo sinsabores y hasta humillaciones. Cuando nadie daba un euro por él. No se irá por su voluntad. Una vez cementado, solo los poderes financieros y medios internacionales de prestigio podrían soltarle de la silla. Quienes realmente deciden en ese punto. Por ellos hace como que comparece ante los diputados, aunque sea un 1 de Agosto a las 9 de la mañana. Ni el remedo de representación popular, ni la sociedad que protesta cuentan en su  opinión.

Si a Rajoy le guía un objetivo, su bienestar, no es así en el caso de gran parte de la ciudadanía que se limita a sufrir mansamente, esperando que dejen de batir las olas con tanta intensidad. Aquellos que se indignaban porque Zapatero bajó un 5% el sueldo de los funcionarios, congeló las pensiones y suprimió el cheque-bebé (que él había implantado), llevan año y medio “aguantando” cuanto les echan. Han visto crecer el número de parados, a muchos les ha tocado ese número en el bombo. La reducción de salarios y subsidios. Las podas a la sanidad o la educación. La ayuda a la dependencia… para otros. Se han encontrado en la calle por un desahucio mientras han contribuido a regalar a los bancos más de 26.000 millones de euros a fondo perdido durante el mandato del PP. Los repagos, la elevación descomunal de precios de casi todo. La amenaza a cuanto constituían sus seguridades. Y lo soportan. Con resignación. Y es distinto, radicalmente opuesto, el “resistir” de Rajoy defendiendo sus logros, que el “aguantar” mermas, padecerlas.

Es lo que toca”. Como si les hubiera sobrevenido una enfermedad virulenta que invalida. Tiene nombre: se llama neoliberalismo. E inoculadores con filiación completa. En este momento en España: Mariano Rajoy y todos los miembros del PP. Con parcelas anidadas como la de CiU en Cataluña. Con híbridos como el PSOE. Y también existen causas que la precipitan. Hábitos perniciosos que bajan las defensas y atoran el cuerpo propio y el social. La principal no pensar, no prever, no unir conceptos. Fiarse de opiniones interesadas. Guiarse por reacciones viscerales que no permiten calibrar el resultado de los actos que se llevan a cabo. Como dar la llave del país, los derechos ciudadanos y la caja fuerte a quienes sobradamente avisaban de su malignidad.

Puede que no al punto de podredumbre corrupta que se está evidenciando. Es cierto también que las alternativas no eran estimulantes, al menos en el bipartidismo que se propicia, aunque no solo. Y aquí viene en ayuda para la propagación de la enfermedad imponderable –de serlo, que no lo es- esa educación  basada en el mínimo esfuerzo, en distraerse para no pensar, en la sumisión, en entregar a otros las decisiones que corresponden a uno mismo, en… aguantar. Inermes, permiten que el daño campe a sus anchas y gane terreno. Ha vencido la resistencia a combatirlo.

Hemos llegado a la fase final de la Doctrina del shock –que tan magistralmente describió Naomi Klein en 2007 como aviso de lo que llegaba-.  Cuando, tras ver sacudidas las estructuras económicas inicialmente y afectados nuestra forma de vida y nuestro futuro, tratan de vaciar la mente, para introducir un disquete nuevo con instrucciones precisas. “Os exprimiremos hasta la saciedad y luego os llenaremos con nuestra propia esencia”, escribió previamente George Orwell en 1984.

La historia, sí, es vieja, pero ahora “nos toca” afrontarlo a nosotros. Pasiva o activamente. Prima la aceptación estoica. Con un inconveniente serio en contra: la comunicación masiva que antes no existía. Los medios de propaganda o los que igualmente la ejecutan atrapados en las trampas que ellos mismos fabricaron. ¿Para cuándo una sesión completa –con imagen y sonido- de la acreditada y prolífica sarta de mentiras del PP, en prime time, y ante sus autores enfrentados a sus propias palabras?

El miedo a algo peor es el argumento básico que inmoviliza. Y por él se engullen mermas y atropellos que no se hubieran aceptado en momentos de mayor fortaleza. Y por él, parte de los españoles están dispuestos a suprimir prácticamente de su dieta las proteínas, por ejemplo, y alimentarse de pasta o arroz “porque tampoco está tan mal” y después a “rezar” porque no les toque el despido o una excesiva rebaja en el sueldo o la pensión, o la expulsión de su casa, o lo que sea. A causar estupor por su nivel de tragaderas. Y sabiendo que es a causa de un mal que no provocaron. Es más fácil, al parecer.  Vuelven a no usar su cabeza. A hacer dejación de su dignidad. Menos mal que este país presume de valentía.

Tras las vacas gordas, vienen las flacas, y tras las flacas, las gordas, hay que tener paciencia”, dicen quien han hecho elipsis de siglos de desarrollo… agropecuario. Ya asoman, dicen, por la verde pradera. Muchos asistimos perplejos a esos datos estadísticos que valoran sesudamente los expertos, incluso los bien intencionados. Ya cae menos nuestra economía ¡qué bien! y si tenemos en cuenta que se han incrementado un poco las exportaciones de las empresas, etc… igual la deuda pública que crece descomunalmente no nos arrolla. O este gobierno tan eficaz consigue volver a llenar de nuevo con los vestidos de Zara, cosidos en talleres de explotación tercermundistas, la hucha de las pensiones que saquea cuando le apura. O llegamos a cobrar lo mismo que los obreros de Bangladesh y así nos dan matrícula de honor en competitividad. Por poner un ejemplo, entre muchos, de esta locura.

Estamos hablando de personas, no de anotaciones contables. Las que día a día vivimos el abrumador retroceso que nos han inferido y que no se revertirá en absoluto por este camino. Pero la consigna es “aguantar”, como el percebe. Como Rajoy o cualquiera de sus clones. Él, aferrado su poder  y a sus prebendas, resiste. Es un pulso. Con uno de los oponentes autoderrotado de antemano. ¿Quién “aguantará” más? ¿Y “aguantará” los mismos contratiempos? Por el momento, esta sociedad tiene lo que ha trabajado por merecer por acción u omisión: Rajoy. Hay grúas disponibles si uno no sabe cómo levantarse: se están oxidando por falta de manos suficientes.

*Publicado en eldiario.es

Carta abierta al 24,5% de los españoles que aún sigue apoyando al PP con posdata para el resto

Está Vd. entre los 8.112.582 de personas que, según una encuesta de Metroscopia, votarían de nuevo al PP allá donde se les convoque. Representan Vds. el 24,5% de los ciudadanos con derecho a sufragio y el 17,2% de los residentes en España. Apenas 6 puntos más de electores otorgaron la mayoría absoluta a Mariano Rajoy, el 30,2%. La primera cuestión es saber si esos porcentajes le parecen democráticamente significativos para respaldar un cambio del modelo de Estado como el que se está dando en nuestro país. Pero hay muchas más que le planteo siempre que no sea beneficiario del sistema creado. Es decir, marido, mujer, hijo, primo, tío, amigo, vecino, chofer, o simple siervo clientelar del PP. No es previsible que ese grupo alcance ni al millón de personas, así que todavía se encuentra Vd. en un sector muy amplio cuyas motivaciones nos interesan.

¿Qué piensa cuando asiste a diario al rosario de robos de dinero público a gran escala que muestran las investigaciones judiciales y periodísticas? Ya sé que me dirá el consabido “todos lo hacen” pero ¿de verdad cree que son lo mismo de “iguales” todos o que no es punible un solo euro sustraído por parte de quien sea? Más aún ¿Vd. apoyaría a quienes atracan su propia casa? ¿Estima que un país puede funcionar con gente que, como Vd., avala la corrupción?

Nos gustaría saber también cómo se le queda el cuerpo al conocer que con el dinero de todos –el presupuesto del PP procede en un 95% de subvenciones públicas- sus favoritos se están llevando impresionantes sobresueldos, “indemnizaciones” y “becas” de alojamiento. Hasta un millón de euros más ha cobrado el propio Mariano Rajoy solo en un quinquenio, según las propias cuentas del partido presentadas al juez Ruz, y así buena parte del staff y durante años. ¿Sabe cómo se nos queda a la gente decente conocer estos datos? ¿Le importa algo?

¿Le da igual que le mientan? Porque Vd. sabe que nos han mentido a todos y reiteradamente. A la mayoría no nos da igual. ¿Confía en sus afirmaciones actuales que anuncian futuros prósperos? ¿En qué basa su confianza a la vista de la trayectoria?

Imagino que no ignora cómo ha crecido la desigualdad social en nuestro país. Estamos a la cabeza de Europa en esa progresión desde el inicio de la crisis. Y debe conocer que ya hay muchos niños que solo comen lo que les dan en el colegio. Una comida al día. No desayunan, ni cenan. Y que se están habilitando soluciones individuales para que durante las vacaciones la caridad les nutra al menos con esa ración mínima: una vez al día. O que han aumentado escandalosamente los juicios de faltas por hurto de comida. ¿Que siempre ha habido ricos y pobres? ¿Tanto? ¿De nuevo? ¿Se le ha ocurrido relacionar esta amarga realidad con las respuestas a las preguntas precedentes?

Es interesante que nos cuente qué le parece que haya gente que no paga apenas impuestos, que evade capitales mientras los demás cotizamos escrupulosamente, y que se les haya regalado, encima, una amnistía fiscal. La secretaría general del PP en su día consideraba una barbaridad algo similar.

¿Tampoco le importa que con el repago farmacéutico y la reducción de servicios de salud pública haya seres humanos que ya no siguen en la medida necesaria sus tratamientos médicos?  ¿Sabe que es por su culpa? ¿Es Vd. votante en Madrid? ¿Qué sensación le causa que empresas especulativas extranjeras estén pujando por nuestros hospitales como en una subasta? ¿Tampoco eso le mueve un músculo?

¿Y qué miles de familias pierdan sus casas por impago de créditos mientras se subvenciona con dinero público a los bancos? ¿Y que Europa pida también la dación en pago y el PP, al que Vd. apoya, se niegue?

¿Sabe que el PP ha creado en su mandato un millón de nuevos parados? ¿Que en las positivas cifras de empleo registrado de Mayo hay gente que figura 4 veces porque solo tiene un contrato de un día a la semana? ¿Y que el otoño se llevará los contratos estacionales? ¿Le parece que una reforma laboral que facilita el despido y la bajada de salarios es la solución? ¿Qué solución? ¿No recuerda lo que nos dijo la hoy Vicepresidenta de todo con otra mucho más tibia?

Cuando el partido que Vd. vota le dice que estamos “en el buen camino” ¿se ha preguntado en qué dirección va ese camino? ¿Qué modelo de país se ha previsto cercenando la investigación y devaluando sueldos o echando a la gente más valiosa hacia la emigración. ¿Eurovegas? ¿Conoce por cierto que el proyecto está parado acosado fuera de España por sospechas de corrupción?

Sabemos que Vd. es sobre todo una persona a quien le gustan las cosas “como dios manda”. Y parece ser que ese dios manda que la iglesia católica imponga sus normas en la justicia y en la educación de este país, que nos las imponga a todos. ¿Le compensa eso del desastre económico que nos aflige? ¿En qué dios cree que, según le dicen, propicia todas estas atrocidades?

¿Quiere Vd. para sus hijos una educación de asalariados precarios o la emigración?

¿Se ha enterado que la nueva Ley de Costas permite construir al lado del mar y que eso inflará de nuevo la burbuja inmobiliaria creada por José María Aznar y Rodrigo Rato –causa fundamental de nuestra crisis particular-  y puede alejar el turismo que es casi lo único que nos queda? ¿Tiene noticia de que también quieren acabar con los parques naturales para dedicarlos al lucro especulativo?

¿Se ha planteado que igual sus tertulianos gurús también le están mintiendo porque actúan más como propagandistas del PP (del cupo beneficiarios) que como periodistas o analistas? ¿No ha notado Vd. nada raro?

Sabemos que, si no vota al PP, no sabe a quién votar. Les ocurre algo parecido  a los 7.119.387 (el 21,5% del electorado) que también mantienen su apoyo al PSOE. A ese que suscribe pactos para secundar las políticas del PP y que espera que Vd. por ejemplo termine votándoles a ellos. ¿Ha pensado que hay otras soluciones?

Tampoco ignoramos que a Vd. le da miedo “lo difícil” ¿es más fácil sobrellevar los recortes actuales y futuros?

¿Cree que a la larga esto se arreglará por este camino? ¿Ha mirado cómo les va a los ciudadanos de Grecia y Portugal? Si “cree” que nosotros somos «diferentes», debería revisar la diferencia entre considerar cierto lo que no se ve y valorar la razón y los datos. Debería por fin enterarse de que los Reyes Magos y Santa Claus son los papás.

¿A Vd. le importa lo que le pase a la sociedad o solo a Vd. y su familia? En el segundo de los casos ¿Qué hace en un comunidad constituida en lugar de vivir en una isla para Vds.  solos? ¿Sabe que hay personas que se están jugando la vida por ayudarle? ¿Conoce por ejemplo lo que está haciendo -y lo que le cuesta- a Hervé Falciani?

Posdata para el resto de los españoles no adictos a PP y actual PSOE:

Dado que somos mayoría ¿Es lógico lo que nos está ocurriendo? ¿Qué mecanismos lograrían acabar con este insostenible desvarío?

La obsesión del PP por regresar a los 70´

wert.ley.j.r.mora

 

Contra viento y marea el tertuliano Wert ha sacado adelante su ley de “mejora” –dice- de la educación, LOMCE. Quiere acabar con el fracaso escolar –nos repite todo el corifeo gubernamental- y para ello entre los puntos sobresaliente de la ley está volver a considerar la religión católica tan importante y decisiva como las matemáticas. Evalúa y computa lo mismo y hasta sirve para conseguir becas. En un estado aconfesional. Es decir que en su peregrina idea, el fracaso escolar podría acabarse… rezando, como ya nos adelantaba el telediario de TVE para lograr el sosiego por la desastrosa situación económica a la que nos ha llevado el gobierno del PP, agravando con creces la que «heredó».

Hablaremos más despacio y muchas más veces de esta terrible norma que nos retrotrae a la época predemocrática. En mi libro Salmones contra Percebes anoto las “novedades” que se apuntaban y que van mucho más allá de imponer la religión. Trata, en definitiva, de  evadir aún más el razonamiento y el pensamiento crítico. Esa educación percebe de la derecha española más ultramontana  que tanto añora todo el gobierno en pleno y a su cabeza, Rajoy. Resulta bastante molesto que su infinita mediocridad le libre de ser considerado responsable de los hechos que se están produciendo y que obedecen también a su mezquindad y al mando que él imprime.

Aún nos falta la otra pata de la involución ideológica: Gallardón y sus leyes de reforma del Código Penal y del aborto, por las que también batalla duro.

Acabo de leer que Luis del Olmo regresa a RNE para ver si palia su estrepitosa caída de audiencia. Un gran profesional sin duda pero el hecho de que triunfara también en los 70´ en la radio pública da idea de esa añoranza del PP de hoy por la “época de extraordinaria placidez del franquismo” que, según estamos viendo, nunca quiso abandonar. No sé si porque la impunidad a la corrupción de entonces es también algo a añorar.

Quería hoy traer tres grandes artículos que hablan de lo que implica la ley werteliana. Comienzo con Juan González Bedoya que titula “Se han salido con la suya” y del que destaca “Hasta ahora, ningún Gobierno, tampoco el de Aznar, había legislado a satisfacción plena de los obispos”:

“La toma de poder ha sido ocupación preferida de las jerarquías cristianas desde que Constantino hizo del Cristianismo la religión oficial del imperio a cambio de servirle para doblegar a revoltosos. En premio, el emperador se empleó a fondo (y con fuerza bruta) para derrotar al obispo Arrio e imponer la idea de que Jesús era hijo de Dios y él mismo Dios. Modernamente, tras perder el poder terrenal salvo el minúsculo Estado del Vaticano, que fue un regalo del dictador Mussolini —a cambio, hubo también servidumbres, no la menor la de alabar Pío XI al líder fascista como “un enviado a nosotros por la Divisa Providencia”—, la jerarquía católica actúa mediante un método que los trotskistas popularizaron como entrismo, es decir, formando a minorías selectas destinadas a dirigir la vida pública entrando en los grupos que detentan el poder”.

El segundo es de Lolo Rico, la autora de la Bola de Cristal, aquel programa mítico de TVE.  Conviene leerlo entero porque sigue un cuidado razonamiento. Destaco de su «Gritando y leyendo» esto por ejemplo:

«El ministro basa su razonamiento en el fracaso escolar pero parece desconocer que para saber hay que estudiar y para estudiar hay que leer. La falta del hábito lector imposibilita el enfrentarse con éxito a libros de texto. Se considera que se aprende a leer cuando se conoce el alfabeto y se sabe que la ‘m’ con la ‘a’ es ‘ma’, pero no es así; si no se adquiere el habito de la lectura uno esta destinado a ser un analfabeto funcional. Es decir, que leerá y escribirá pero apenas entenderá lo que lee y escribirá siempre mal. El analfabetismo funcional está mucho más extendido de lo que podemos pensar y se esconde detrás de la mayoría de la frustración escolar. Si no entienden lo que leen ni pueden leer con agilidad, con soltura y, en consecuencia, con interés aquellos libros que deberían producirles placer  por  ser de entretenimiento, mucho menos los que exigen un esfuerzo de concentración y se les cae de las manos de puro aburrimiento. Sin embargo, el precio de los libros no esta al alcance de todas las economías pero no me consta que se subvencionen editoriales y librerías y que se apoyen las bibliotecas publicas y, muy especialmente las de las escuelas. O sea se aísla y el libro y a los lectores del conocimiento y de la cultura, palabra que no figura entre las que utiliza el ministro.

Por otra parte, el momento por el que atraviesa la gran mayoría de niños y niñas que no gozan de una situación económicamente desahogada, es de pesadilla: padres y madres sin trabajo y en riesgo de un inminente desahucio. Según las encuestas, un millón de niños vive en situaciones de pobreza. ¿Se puede estudiar cuando todo lo que te rodea es tan angustioso? ¿Están esas familias en condiciones de ayudar a los niños en su desarrollo intelectual, de darles ánimos, de leer con ellos? Incluso los que trabajan llegan a casa después de jornadas de explotación impuesta por empresarios sin escrúpulos. ¿Se dan cuenta estas criaturas de que cuestan muy caros sus estudios, que escasamente sus padres los pueden pagar, que el porcentaje de becas concedidas ha descendido de manera drástica? ¿Se sienten una carga?, ¿De dónde pueden sacar los libros escolares si no se los pagan? ¿Si la escuela publica, gracias a Wert, ni siquiera les puede dar de comer?»

Y por último, Paco Altemir. ¿Qué quiere decir Rajoy cuando habla de paciencia? Solo el comienzo es así de contundente, os invito a leer el resto en el enlace también. Define a la perfección el percebismo puro.

«Se le nota a Rajoy que no ha olvidado los consejos que le daba su preparador para las oposiciones a registrador pues  las repite constantemente: perseverancia y paciencia. Que las iniciales coincidan con las siglas de su partido político parece una premonición pero lo que es una realidad es que, con esas “virtudes”, el obediente opositor  llegó a registrador para convertirse, con el tiempo, en presidente del gobierno de España. Por eso nos recomienda que seamos pacientes (más bien enfermos) de la dura enfermedad que nos ha inoculado mediante la austeridad, recomendada por algunos economistas ineptos y descerebrados, como me comenta todos los días mi panadera cuando ve que aumenta la ingesta de pan mientras cierran otras tiendas por esa enfermedad que elimina el consumo.

Me permito dudar acerca de la extendida creencia de que la obediencia, la paciencia y la perseverancia sean “virtudes”. Mas bien opino que son antivalores  que nos han inoculado para que seamos mansos, dóciles y sumisos.

La educación debería buscar, ante todo, liberar al hombre de los prejuicios y del pensamiento único y permitir resistir a la presión que ejercen las fuerzas del estado y de la sociedad por medio de la publicidad y la propaganda»…

Estamos de luto por estos enormes atropellos que va a costar generaciones reparar.  Cada día que pasa es peor y más difícil, porque además no van a cejar en el empeño de devolvernos a su querido mundo predemocrático, mientras, encima, se les hunde la economía que fue por lo que al parecer buena parte de los incautos votantes les dieron su confianza. Pero no es, no puede ser, un luto resignado por lo que ha muerto sin remedio. Estamos vivos. Nos aqueja un mal perverso, pero no es irremediable. Lo sería si la mayoría  sigue engullendo todo esto.

Nadie ha dicho que sea fácil

Nadie hubiera imaginado que una sociedad fuera capaz de soportar tantos atropellos –y de tal calibre– sin estallar masivamente de rabia. Nada más injusto que juzgar a una ciudadanía en bloque, sin tener en cuenta las distintas actitudes que en ella conviven, pero sí es cierta la existencia de una mayoría decisiva que no se mueve. Prácticamente la misma que solo ve dos únicas alternativas convencionales y piensa que ya no hay salidas y ahora toca “aguantar”, en lo que he venido en denominar actitud percebe.

El problema –nos dicen– es que “no es fácil” encontrar otras soluciones. Esta sociedad se ha apuntado a la ley del mínimo esfuerzo como a un dogma inapelable. No solo la nuestra, está ocurriendo en buena parte del mundo sojuzgado por el neoliberalismo. Una ideología que, en sus inicios, propugnaba precisamente el arrojo y la asunción de riesgos como filosofía de vida y ahora expande el miedo a la libertad. Islandia es ejemplo paradigmático. Cuando ya tocaban con la mano el final de su amarga travesía, olvidan el origen de sus sinsabores y vuelven a votar a los causantes de su derrumbe. Es que lo están pasando mal, han de aceptar sacrificios para salir del atolladero y se aferran a un pasado que se idealiza. Los años en los que se mantuvieron haciendo cabriolas en el aire sin pisar tierra y gestando lo que inevitablemente iba a producirse: darse de bruces contra el suelo.

Sea o no sea una maniobra calculada, lo cierto es que gran parte de los ciudadanos tienden a comportarse como si estuvieran condicionados a eludir cualquier sufrimiento inmediato aunque sea mayor el que habrá de venir si no se toman medidas, o con mucha más precisión: cualquier responsabilidad. Una educación en el infantilismo que en España se agrava por su historia y los cuarenta años de dictadura dedicada concretamente a ese objetivo. El de crear seres dependientes, incapaces de salirse del cauce marcado y precisados de tutela. A la altura de quienes lo diseñaron. Dirigentes de tan escasas luces como profundamente mezquinos. Eso es lo más patético: la infinita  mediocridad de los caudillos que nos sojuzgan, hoy como ayer.

Imbuida la mayoría en la búsqueda de soluciones “fáciles”, asistimos a preguntas en las que se pide dar en un minuto o dos la salida a la crisis. Rápido, claro, y que no cueste mucho trabajo entender. Si hablamos de ponerlas en práctica, entonces invade un agotador cansancio preventivo.  Esfuerzos ni uno, yo quiero que me traigan a casa el remedio y empaquetado con un lazo para que me haga más ilusión. El percebe en su roca abriendo la boca para comer el plancton que pasa.

Claro que no es fácil. Se trata de revertir por completo las políticas que se están siguiendo. Solo para empezar a hablar hay que arbitrar que todos paguen impuestos proporcionales a su renta. Prohibir los paraísos fiscales y perseguir a los defraudadores. Si estamos hablando de entre 16 y 24 billones de euros el monto de lo evadido, ¿cómo puede nadie practicar el mínimo recorte a los ciudadanos permitiendo ese escandaloso agujero negro? Un tercio de la riqueza mundial. ¿Cómo pueden consentirlo personas hechas y derechas para ellos y para sus hijos?  Ni un euro público más a los bancos por otro lado. Si tienen problemas, se toma el control para ponerlos realmente al servicio de los ciudadanos y que faciliten préstamos. Fin de los créditos del BCE al 1% mientras ellos los cobran en torno al 10%. Si es libre mercado que lo sea de verdad. Devolución y pena a los robos de la corrupción, con responsabilidad subsidiaria del partido que “nos los presentó” incluso. Cobro a la Iglesia católica de los impuestos que le corresponden como cualquier institución o ciudadano. Control y un buen expurgue de “asesores de libre designación”. Inversión en el sector público que no solo proporciona empleo, sino bienestar a las personas. Recuperación también de todo el patrimonio y servicios públicos privatizados. Inversión del dinero recobrado en medidas de estímulo a la economía. Solo con alguna de esas medidas –ni siquiera con todas– no sería preciso recorte alguno y el conjunto de la sociedad viviría mucho mejor. Se propiciaría el crecimiento cuyos beneficios han sido taxativamente probados. Tanto como la perversión del austericidio o la imaginaria autorregulación del mercado.

¿Una caricatura? ¿Una ingenuidad? ¿Mayor que la de tragar sin obtener sino palos y tijera? No es fácil, no. Una vez trincado el botín, no quieren soltarlo, sean cuales sean las víctimas de estas políticas. Pero todavía parece más difícil soportar que resten la sanidad –es decir, el cuidado de la salud– con resultado de enfermedad, malestar, infelicidad o muerte. Y todo para crear una nueva burbuja especulativa, nido de nuevas corrupciones, como alertaba The New York Times, a costa de algo tan preciado e insustituible como la vida. O la educación. O la Seguridad Social y las pensiones. ¿Hasta dónde se puede poner el listón de “aguantar” las mermas? ¿Hasta la muerte? ¿Hasta el futuro de las nuevas generaciones? Y en derechos civiles ¿hasta la rendición absoluta de la condición de ciudadanos libres?

Esa minoría depredadora que está destrozando la sociedad en su provecho, está organizada. Y sabe lo que quiere. Las víctimas no. Tampoco les hubiera sido fácil a ellos lograr su objetivo a no ser por la inacción de los ciudadanos. Deben reír asombrados de que se engulla todo, hagan lo que hagan.  Hay algo rigurosamente cierto: cuantos más sean quienes se pongan a trabajar por el cambio preciso… más fácil será lograrlo. Ya hay algunos, muchos, que nadan para remontar los acontecimientos… cargando a sus lomos con el peso de los inertes. Dejen, encima, de ofenderlos. Y sepan que cuanto más se tarde en reaccionar, menos fácil, más difícil, será restituir siquiera lo perdido.

 *Publicado en eldiario.es

Hasta que la cultura sea reconstruida

El IVA español a la cultura es el mayor de la Zona Euro. Otros países protegen la cultura. Con Francia a la cabeza, se considera que es un signo de identidad. Noruega no cobra impuesto alguno por la música, por ejemplo. Luxemburgo, Malta, Chipre y Francia son los países con el IVA cultural más bajo (entre el 3 % y el 5,5 %). Finlandia, Eslovenia, Alemania y Holanda aplican entre el 6 % y el 9 %. Grecia se mueve entre el 6,5 % para música y teatro, y el 13 % en el resto de las actividades culturales. Irlanda, otro país rescatado, mantiene un 9 %.  Portugal, que soporta un IVA del 23 %, reserva un 6 % para los libros. La subida al 21 % el IVA de los libros electrónicos en España corta su vuelo que comenzaban a despegar por ser su precio más asequible que el de los impresos. «La cultura es algo accesorio», como dice quien ni la conoce ni la aprecia. O quien parece llevar la idea de cerrar la llave a espíritus más cultivados y más libres”.

Este párrafo corresponde a mi último libro que sale el día 30. Es uno de los muchos temas que abordo con múltiples datos y, aún así, con el tono más ameno que he conseguido nunca. Y una idea bastante original como hilo conductor, que ya veréis. No vengo “a hablar de mi libro” por ningún afán lucrativo, sino porque la realidad nos abofetea con realidades como ésta que destaco, hoy, día del libro, y muchas otras. Escribir en España es casi un acto heroico, vocacional. Y, si cabe alguna duda, ved el desgarrador análisis que hace unos días publicó José Sanclemente. Quien, entre otras cosas, contó:

“El autor se lleva entre el 8 y el 10% del precio de un libro, el 12% son costes de producción (impresión, papel y encuadernación), 2% son los de edición (correcciones de estilo, ortográficas, diseño de portada, etc.) ,  7% los costes de administración y estructura de una editorial mediana (personal, alquileres, suministros , almacenes…),  55% (*) son los costes de distribución y venta (porcentaje que se da al distribuidor y al librero) y  el 3% se destina  a marqueting y promoción (viajes, presentaciones, publicidad en el punto de venta…)  y el margen  que le queda a la  editorial es de un 11%a un 13%.

Dado que el libro no se vende en firme al librero, la devolución  va a cargo de la editorial. Este año pasado las devoluciones, en muchos casos, han sobrepasado el 40% de la tirada distribuída.

He calculado que de un libro cuya tirada haya sido de  3.000 ejemplares (la media) y con un PVP de 15 euros y se haya vendido el 60% (1.800 ejemplares), el autor percibirá 1,5 euros multiplicado por 1800 = 2.700 euros y habrá invertido entre 6 meses y varios años en escribirlo.

La editorial con ese libro tendrá un margen similar (2.970 euros) y se hará cargo de las devoluciones.

¿Saben cual es, según Nielsen, el libro que más ha vendido en lo que llevamos de año? El de Javier Sierra, con 4.900 ejemplares esta semana y algo más de 60.000 en este año.

También les diré que la venta media está en torno a los 1.500 ejemplares. Hay miles de libros, de los más de 30.000 títulos que se editan en España, cuyas ventas son muy inferiores a los 1.000 ejemplares. Solo unos pocos  y escogidos best sellers rompen la barrera de los 100.000 y se cuentan con los dedos de una mano.

El próximo 23 de abril (día del libro) {hoy} se hablará de esos escasos títulos vendedores: los medios de comunicación recogerán la firma de sus autores y harán un ranking de ventas de Sant Jordi, pero solo representarán el 20% de los libros comprados ese día.
Ese día el comprador tendrá un 10% de descuento que asumirá por partes iguales la editorial y el librero.

Animo a comprar libros pero, si es posible, no solo los que figuran en el ranking de mayores ventas”.

La crisis y la España de siempre se enfrentan hoy a un gobierno y un partido que apuesta decididamente contra la cultura, la ciencia y la educación. El momento es terrible. La Asamblea Chamberí (Madrid) del 15M –una de cuyas participantes más activas es Lourdes Lucía- ha elaborado un manifiesto para recoger firmas. Aquí está el enlace. Destaco algunas ideas:

“En este tiempo en que los mercaderes que nos gobiernan predican la resignación, el acatamiento de la miseria decretada, la sumisión. Ahora que nos dicen que lo prescindible son los sueños colectivos, la solidaridad, lo construido con el común esfuerzo, lo público, lo que a todos y todas pertenece: las escuelas, los hospitales, las bibliotecas… todo lo que es la urdimbre necesaria sobre la que edificar un mundo justo y habitable. Precisamente ahora decimos nuestras razones, la dignidad de nuestro trabajo, lo que estamos dispuestos a defender contra viento y marea, contra la tempestad de los recortes y el desprecio a la ciudadanía. Porque hablamos de lo necesario, lo que alimenta nuestra esperanza, un sueño de libertad, un espacio de encuentro que día a día se hace real en las aulas, en los museos, las bibliotecas, los libros, los teatros…

Porque la Cultura no es un adorno, un producto superfluo o decorativo. Es un derecho esencial. Crear aporta una mirada crítica sobre la sociedad y a la vez la certeza de que son posibles una plenitud y una belleza que nos pertenecen y a las que no podemos ni debemos renunciar. La cultura es un espacio de libertad en el que podemos re-descubrir lo real, experimentar el asombro, inventar palabras, formas y gestos que digan la verdad de otro mundo posible.

Es un escándalo que cierren bibliotecas de la Obra Social mientras con fondos públicos se rescata Bankia. Que se haya suprimido el presupuesto para adquisición de libros en las bibliotecas públicas, el despido o la no contratación de bibliotecarios, la situación de nuestros archivos. La consideración del cine, el teatro, la música… no como bienes culturales sino como productos de lujo que deben ser grabados con un IVA que amenaza su propia subsistencia. El abandono de cualquier promoción o interés por la creación artística. Denunciamos la asfixia a la que se somete al mundo de la cultura. No estamos aquí para competir, para enriquecernos con un producto. Estamos para compartir”.

Y hoy es un buen momento para recordar un poema de nuestro Premio Cervantes:

«Hasta que el tiempo fue reconstruido»

Hasta que el tiempo fue reconstruido

bajo tu propia vigilancia, cuántas

residuales versiones de los hechos

fueron depositando su carroña

en papeles, en bocas, en conciencias.

Hombres e ideas tenebrosamente

instalados en la mitología, textos

que suplantaron con abyecta máscara

el rostro de la historia, allí

se conjuraban para hacerte cómplice

de la maquinación contra el fantasma

que recorrió tu juventud

hasta que el tiempo fue reconstruido.

¿Cómo escapar a ciegas, desandar

el camino? ¿Quién que no tú

lo haría, con qué trámites

de acotadas lecciones, testimonios

apócrifos, tenaces simulacros?

Arduo oficio fue el tuyo e inhumanas

las trampas de la vida. ¿Con qué suerte

de antídotos, argucias, imposturas

te preservaste del contagio, mientras

a solas compartías las ruinas

hasta que el tiempo fue reconstruido?

Elegir no pudiste una verdad

distinta de la única, algún medio

de subvertir el orden del pasado,

dirimir lo proscrito, rechazar

el asedio.

Pero tú mismo fuiste

tu testigo: primero un libro,

una mano después, más tarde

una palabra, luego un hombre

y luego otro y otro más, y un año

y otro año, una premonitoria

concurrencia de hombres y de años,

y media vida que concurriría

para que al fin y con tu propia mano

otros nombres pusieras a la historia

mientras que el tiempo fue reconstruido.

 

 

Un 8 de Marzo de nuevo apremiante

Hace hoy justo un año que los medios se hacían eco de las palabras  en el Congreso del ministro de justicia de un casi recién estrenado gobierno, Alberto Ruíz Gallardón. Denunciaba lo que el considera una «violencia estructural» contra la mujer que obliga a abortar. Y, por ello, se comprometía “a defender el derecho reproductivo por excelencia de la mujer, que es el de la maternidad». Ya avanzaba que iba a primar «los derechos» del feto, sin decir aún que incluso con graves malformaciones. Fue su homenaje a las mujeres en el día Internacional que se nos dedica. Para que nadie se llamara a engaño. Este señor aún pasaba por “centrista”.

 De alguna manera, los 8 de Marzo de los últimos años habían adquirido un carácter festivo. Quedaba mucho por hacer. No solo en España, sino en un mundo donde ser mujer suele acarrear diversas condenas. Pero aquí parecía a comenzar dar frutos la larga lucha de 40 años que protagonizamos las mujeres españolas apenas se alumbró la Transición. Incluso antes. Hoy el retroceso camina al galope.

 Prácticamente todas las “reformas” de ese ciclón devastador que ha supuesto para la sociedad el PP, poco más un año de PP aún, van encaminadas a mermar el Estado del Bienestar y a devolver a la mujer a “su sagrado papel en la familia”, como sin duda tienen en mente. La crisis ha restado servicios que puede suplir perfectamente la persona que “de natural” tiene esa “obligación”. Cuidar niños, ancianos, dependientes. En familia. A su costa.

 Pepa Bueno, la directora de Hoy por Hoy en la SER, abría hoy a las 8 con aterradoras cifras y reflexiones. algunas de las cuales recojo y hago mías:

 “Sólo el 53% de las mujeres españolas está en el mercado laboral. Forman parte de la población activa y de ellas, un 26,5% está en el paro. Una tasa que se ha disparado, subió más de tres puntos en el último año. De los casi 700.000 empleos que se destruyeron en los últimos 12 meses en nuestro país, más de la mitad eran femeninos. La crisis las golpea especialmente a ellas que han acusado en primera fila los recortes en Sanidad, Educación y Dependencia: 150.000 cuidadoras se han quedado sin seguridad social y se les ha reducido la paga. Se eliminó el plan para crear nuevas escuelas infantiles y, a día de hoy, 400.000 españolas trabajan a tiempo parcial para poder cuidar de su familia, frente a sólo 15.000 hombres. Es decir, los minijobs ya están aquí y, de momento, feminizados: jornada laboral más corta, pero también salario más pequeño y por lo tanto menor cotización y peores prestaciones a futuro, por ejemplo, el paro en la vejez, menos pensión».

  Y, por otro lado, abierta la veda para imponer de nuevo esa ideología franquista que nos lastró durante décadas, renace el machismo. Ese actor, metido a político, Toni Cantó, que desde las filas de UPyD cuestiona el maltrato a la mujer. Y que es defendido, expresamente, por dos mujeres de su partido: la jefa Rosa Díez y la también diputada, Irene Lozano. Quien dice que rectificar es de sabios, mientras Cantó, ataca de nuevo para asegurar que “no se puede construir la igualdad a costa de los hombres”. Y el PSOE de Ponferrada (León) no tiene empacho en apoyarse en un condenado por acoso sexual para lograr la alcaldía de la ciudad. Dando ejemplo.

 Mientras se cercenan de nuevo los derechos de las mujeres, sus posibilidades de desarrollo, asistimos a ese despliegue de “féminas” –odiosa palabra que en este caso cuadra a la perfección- que ven machista establecer cuotas, como Cospedal y que, desde los más altos estamentos, vuelven a enlutarse en el falso recato, el incienso y la sacristía en pleitesía vaticana.

cospedal.soraya.mantilla

  El Periódico dedica hoy toda su edición a las mujeres. El gratuito 20 minutos, llena la portada. Todos volvemos a hablar hoy de una reivindicación que se creía ya al menos encauzada.   Y resulta que vuelve a ser necesaria y apremiante. Entretanto, la Comunidad de Madrid ha organizado un sarao estupendo con galletas, bombones, mascarillas capilares, un ‘personal shopper’ o una clase de aerobic ‘Zumba’ para celebrar el día de la Mujer Trabajadora.  Interesante el asesor para comprar cuando se conoce que las rebajas han registrado un histórico descenso del 20% porque ya no llega para eso. No hay nada de lo que hoy felicitarse. No, mientras esto no cambie.

 Detesto escribir en “los días de” y, sin embargo, hoy lo hago voluntariamente,  con preocupación y rabia. Lo peor es que hoy no es solo el Día de la Mujer trabajadora. Es también el día de la sanidad pública en cuya destrucción esta gente ha puesto el turbo. Con una obstinanción que hasta al más simple debería llamarle la atención. El de la educación. Toda. Tenemos ya hasta planes para cercenar la Universidad base del progreso de un país. Esto es un festín en el que solo vemos prosperar a las familias de quienes han tomado las riendas en asesorías y negocios. En el que la corrupción pudre las estructuras del Estado.

Sobre todo, es el día de la sociedad maltratada, si bien vuelvo a insistir que con la entusiasta colaboración de sectores de ella que no sé dónde tienen la cabeza… y la dignidad, y la empatía con sus semejantes. «Las obras de la libertad se construyen con mucha dificultad contra la historia, pero se derrumban con suma facilidad», escribía en su último libro  el filósofo Carlos Fernández de Liria. Para añadir: «La historia no devolverá jamás la razón que hoy se nos lleva. Cada milímetro que el mercado y el capital ganen a la razón hará falta luego reconquistarlo, contra la historia, con los mismos esfuerzos con los que en su día se le arrancaron». El capital, el mercado, la involución ideológica.

*Publicado en eldiario.es

Cuando vinieron a por mí…

Como todas las frases repetidas, el “ Cuando vinieron a por mí… ya no quedaba nadie que pudiera hablar en mi nombre” se ha convertido en un tópico… desactivado. La reiteración produce esos efectos en el infantilizado y vacuo mundo actual. Pero lo cierto es que responde a un hecho trágicamente real: la pasividad social alemana que permitió el triunfo del nazismo. Y de sus métodos. Curiosa la historia de su auténtico autor, Martin Niemöller. Tras el apoyo y el silencio, reaccionó tarde y… también fueron a por él. La ingenuidad poco experimentada acude, asimismo, a quitar hierro a la amenaza. Hablar de esto es provocar la jocosa alusión a la Ley Godwin. Y, sin embargo, algo muy grave está ocurriendo.

Primero fueron, sí, quizás a por los funcionarios. Inicialmente a los de la Administración. El neoliberalismo, ya sabemos, detesta lo público, en particular lo que puede brindar beneficios privados y, de él, solo adora las fuerzas que guardan… «su» seguridad. Y como no éramos funcionarios de la administración… nos callamos. Luego se lanzaron a por los sindicalistas que –mal o bien- equilibran el poder del empresariado si decide ejercerlo arbitrariamente. Tampoco hicimos nada. Todo lo contrario, teníamos ya sectores del pueblo llano a quienes enfrentarnos y odiar, olvidando a los auténticos culpables.

Los ataques llegaron después a otros funcionarios: los de educación y sanidad. A los servicios esenciales que ellos prestan a todos. La tijera ha funcionado a placer del mando. Algunos, muy conservadores, nunca pensaron que la plaga les alcanzara. Pero ahí está. En la ejemplar defensa de la educación y la sanidad pública que sus profesionales llevan a cabo, aún hay elementos que quitan pancartas contrarias al PP, como si los recortes llovieran del cielo.

Los autónomos y PYMES, tan queridos de Rajoy, tampoco pensaron que tendrían que echar la persiana definitivamente. Y así ha sucedido. En la huelga general del 14N di un paseo por mi barrio comprobando que comercios que abrieron en la anterior (29 de Marzo) estaban cerrados. Para siempre. Por quiebra. Debíeron pensar entonces que el asunto no iba con ellos.

Las exultantes expresiones de muchos ciudadanos el 21N de 2011, se han tornado sombrías, porque disminuyen su dinero, sus servicios, y su esperanza. Los parados que daban por hecho encontrar trabajo –incluso un familiar me lo dijo- siguen desempleados y, muchos de ellos, sin subsidio. Medio millón de personas más se han quedado  en la calle en este año. Nos dicen, sin sonrojo, que el próximo habrá muchas más en esa situación.

    Los emigrantes ¡ay! ellos sí lo sospechaban. Nada gusta más a la mente obtusa que culpar de sus desgracias al igual, y no al poderoso. Los estudiantes, dado que el Estado Mercantil y orweliano no quiere demasiada gente instruida, y mucho menos crítica y que ejerza ese derecho. Hasta a los bomberos han dejado en precario porque es más lucrativo reconstruir que prevenir.  Los enfermos. Dudo que previeran que también “irían a por ellos”. No son rentables. Curar dolencias graves sí lo es… si se paga. Por eso se privatiza. Los discapacitados. Los cuidadores de dependientes. Los mineros. Los niños con menos recursos. Las mujeres, tras tantos años de logros. Larga la lista de agraviados, siempre separados por parcelas y, a ser posible, enfrentados, en la que cada poco cae alguien más. Los ancianos, el nicho electoral de los conservadores, se encuentran con repagos farmacéuticos, merma de su poder adquisitivo en las pensiones… y la Tijera de Damocles sobre su futuro. Todo lo que parece intocable cae, además de personas y servicios fundamentales, Iberia, AENA, RENFE, el Registro Civil, todo es susceptible de lucro y prebendas para los elegidos por el poder. 

 Jueces, fiscales, abogados también han constatado que peligra la esencia de la Justicia para todos. También van a por ella, a por ellos. Y los nuevos códigos de leyes son arma contra todo ciudadano que proteste. Incluso pasivamente. El Penal, en opinión del CGPJ –poco sospechoso de izquierdista-, va más allá de lo que Franco se atrevió a implantar y el ministro explica, como un monarca o inquisidor medieval, que gobernar implica repartir dolor.

Siguen apostando contra las víctimas de la especulación financiera y la corrupción porque estas lacras no se persiguen, se amparan. Lo mismo que la evasión y elusión fiscal, mientras suben los impuestos para el conjunto de los ciudadanos. También han ido a por la objetividad de los medios públicos de comunicación que es la única vía que utilizan muchos ciudadanos para “informarse”. Es más útil a la eficacia del objetivo engañar y manipular.

¿No dijimos nada? Cuando aún no iban a buscarles, jóvenes, funcionarios, profesores, enfermeras, algunos médicos, estudiantes, yayoflautas, empleados y desempleados, economistas, investigadores, profesionales de toda condición, protestaron –protestamos e informamos- por el tsunami que iba a devastarnos. Pero muchos callaron, nos dejaron solos incluso en la defensa de sus propios intereses, y la marea destructora siguió avanzando. ¿Hasta dónde lo hará?

La zanahoria para liebres irreflexivas está colocada ahora en 2014. Pero hace 3 meses tan solo, Rajoy la había puesto en Junio de 2013. El FMI nos había dicho que en 2012. La UE proclamó solemnemente que sería en 2011. En 2010, dijo el entonces Comisario Europeo de la Competencia, Joaquín Almunia.

Y si algún siglo venidero llega esa recuperación ¿cómo será? ¿Macroeconómica o para que la noten el común de los mortales? ¿Volveremos a atar los perros con longanizas como decimos en Aragón? Bueno, el déficit griego y portugués sigue aumentado pese a todas las medidas de austeridad o la venta de todo su patrimonio público a manos privadas. Tanto ellos como nosotros entregamos las mermas al pago únicamente de los intereses de la deuda… que crece y crece. Eso sí, los ricos registran cada vez mayores beneficios. Gravísimos datos de aumento de las desigualdades sociales –con todo lo que implica- y una aclaración neta en el horizonte acerca de las políticas que se nos aplican: “ solo un par de pequeños países bálticos han experimentado pequeñas recuperaciones parciales de sus depresiones económicas, pero siguen siendo mucho más pobres de lo que lo eran antes de la crisis”, explica Paul Krugman. Ah, e Islandia, donde los ciudadanos tomaron las riendas y crece al 3%.   

 Y lo peor…cuando se va a por los ciudadanos y éstos “aguantan” y se dejan hacer y “no quieren saber”, la voracidad no tiene límites. Hay aún mucho con lo que arrasar. Y un día ya no habrá nadie que pueda auxiliarnos.

 *Publicado en eldiario.es

Un informe de Intermon Oxfam abunda en lo que el neoliberalismo imperante entiende por «recuperación». 18 millones de pobres en 2022.

España, cortijo del PP

Es cierto que les votaron 10.830.693 personas, el 30,2% de los electores, pero el PP cuenta con unos 800.000 afiliados y, de ellos, no serán más de un millar los que poseen capacidad de gestión. La bendita democracia, dicen, que ha otorgado un poder omnímodo a un partido aunque se haya basado en mentiras para alcanzarlo. Como que iba a solucionar la crisis y el paro, por ejemplo, cuando los ha acrecentado. Y eso al parecer no tiene consecuencias. Esperar 3 años más y sin exigir responsabilidades. Algo falla aquí ¿no?

El caso es que tenemos a un exiguo grupo que solo demuestra eficacia en haber convertido de nuevo España en su cortijo, como hicieron sus ancestros.

Cada mañana trae novedades que, no por esperadas, dejan de soliviantarnos. El Ministro Wert actúa de elemento de distracción al provocar innecesariamente a Cataluña con su nueva ley de “educación” y calentar al ultranacionalismo español de paso. Ha generado un problema donde no lo había. Entiendo la indignación en esa comunidad pero tan grave o más es que el tertuliano venido a más devuelve la enseñanza a tiempos muy remotos, incluso del franquismo. Acaba con Educación para la Ciudadanía que, recomendación del Consejo de Europa, imparten sin problemas en todo el continente, incluso en colegios religiosos. También con Ciencias para el Mundo Contemporáneo que se ha contado menos pero era materia decisiva. Vuelve a imponer la religión y la segregación de sexos. En general, acaba con cuanto sea innovación y formación del sentido crítico. La jerarquía eclesiástica católica -en sus horas más bajas- ha ganado la partida según nos cuenta el indignado artículo de uno de mis más antiguos y queridos amigos: Juan González Bedoya. Analfabetismo religioso, lo llama.

El resto de la casta tampoco se queda atrás. El Gobierno balear despedirá o cambiará de isla a los profesores que expliquen a los niños los recortes.  No lo considera educación, sino «opiniones» políticas.  Un tema gravísimo también.

El empecinamiento en destruir la sanidad pública es parejo. Nada puede con el decidido propósito de depositar nuestra salud en manos de empresas privadas ávidas de lucro. Hasta con presiones que apenas entendería la lógica de no ser que escondan muy oscuros intereses. Y con las habituales mentiras, como la de engañar con el costo del servicio. Siguen en huelga sus profesionales. Perdiendo dinero y ánimo ante la impotencia de un maquiavélico plan que continúa adelante. Se comete la barbaridad de cerrar el Instituto de Cardiología, va a ser el primero, y sigue el goteo de despidos. La salud el primer bien que poseemos.

Mientras, corren buenos tiempos para el «sector del lujo«, y en noticia de ABC, hablan de 17 años más para recuperar el empleo, hasta 2022. Se ve que el periódico conservador confía poco en la capacidad de relacionar conceptos de sus lectores. Debe tener razón el estudio, es un año menos de lo que nos da el FMI que lo cifra en 2023. Y De Guindos sigue hablando de «crecimiento negativo» y de que éste va a ser el peor trimestre de la recesión. Hasta ahora, quiere decir. Lo que viene, por este camino, es negro.

Y nos falta aún otro gran pilar de la sociedad: la justicia. Ya no es sólo que este gobierno amnistíe torturadores contra viento y marea, o que haya convertido en delito casi todo -en particular las protestas ciudadanas- o que haya subido las tasas para que solo pueda acceder a un servicio fundamental del Estado de Derecho quien tenga dinero, la guinda la ha puesto otra novedad que paso a relataros. Me habían avisado, pero no podía creer que llegara a tanto la desfachatez de este gobierno.

Se privatiza el Registro Civil y pasa a manos… de ¡los Registradores de la Propiedad!, el cuerpo profesional al que pertenece Mariano Rajoy Brey, aún titular de Santa Pola. Considerado anacrónico en toda Europa como ya hemos hablado aquí otras veces, el dueño del cortijo y sus ejecutores deciden potenciar a los Registradores para que cobren aún por más servicios. En el resto de los países de nuestro entorno son gratuítos. Solo una ciudadanía en Babia puede engullir esto.

No se puede llegar a más ¿no? me temo que la apisonadora es imparable, y sí puede llegar a más, hasta donde quieran.  Y no se entiende. Repito las cifras con las que empezaba. La definitiva: unos pocos ultraconservadores desaprensivos están destruyendo cuanto teníamos y era base de nuestra convivencia. El cortijo, amos, criados sin derechos. ¿De verdad querían esto 10 millones de votantes, al margen de los que viven de ello?

Gente que vale la pena

Àngels Martínez Castells y Gabriel Montes en FREM – Madrid.

Àngels Martínez Castells ha estado en Madrid para hablar de Servicios públicos e igualdad de oportunidades. Ángels –que se ha convertido en poco tiempo en una amiga imprescindible- supera sus limitaciones de salud y viaja a divulgar con pasión lo que sabe. El expolio de lo público, las graves consecuencias que acarrea. La envidio porque la responsabilidad de hablar ante un auditorio no deja de ser un esfuerzo que, a mí en particular, me cuesta.

La había invitado la Federación de Enseñanza de CCOO que tiene su sede justo al lado del ministerio de Sanidad, igualdad y servicios sociales, un nombre que no deja de ser una paradoja en estos días. Lo mejor fue ver en la sala llena a personas preocupadas por la educación, atentas y participativas a los datos y argumentaciones de Àngels. Personas anónimas que no saldrán en los telediarios y que sacan tiempo de su descanso para trabajar por los demás. Pensé: «ésta es gente con la que se puede contar». Con todos los que estaban allí, desde la conferenciante al auditorio. Aclaro que para mí la palabra «gente» es hermosa, me suena a ese «People» integrador con la que la designa el idioma inglés.

Desgrana datos Àngels Martínez Castells para demostrar que “las desigualdades –crecientes- están arruinando nuestra sociedad”. Así vemos que “el 37% de todas las compras que se realizan en EEUU, las hace sólo el 5º, según datos de Moody´s: Un 5% de población supone el 37% del consumo”. Hacía eso vamos, o en eso estamos ya.

“La economía no se recuperará mientras no se hagan políticas que reviertan el grado de desigualdad social. Y sólo podrá conseguirse si –como enseñó Keynes—se “socializa” este dinero improductivo y contaminante que recorre el mundo provocando más desestabilización desde los brotes paranoicos de las Bolsas a los acaparamientos en los mercados de futuros; desde las especulaciones de alimentos y materias primas que significan la muerte a gran escala para las poblaciones más débiles, hasta el atesoramiento del oro, de metales preciosos y el acaparamiento de algunas divisas”, asegura Àngels, para concluir con la defensa, por encima de todo, de los valores, de la recuperación del concepto «Valor».

“Podría seguir aportando más cifras, más datos… pero con todo lo dicho basta, creo, para demostrar que con las relaciones “equivocadas” entre imposición y grandes fortunas, es imposible una política social más equitativa que contemple la igualdad de oportunidades . A modo de conclusión: La defensa de los derechos (humanos y de ciudadanía) como un VALOR a preservar.

Como persona que ha formado parte del sector de la enseñanza durante más de 30 años sé que ustedes, como yo, se sienten especialmente interpelados por las desigualdades. A fin de cuentas, enseñar es compartir, es un ejercicio sanísimo de altruismo, y el altruismo se confunde muchas veces con la solidaridad y los valores de las izquierdas. Por tanto, les invito a que, desde nuestra propia experiencia profesional y ciudadana, recuperemos el concepto de VALOR y los valores de lo público, cuando se está produciendo una ofensiva letal contra la ética, la ciencia y la humanidad. Todo este proceso que estamos viviendo día a día, golpe a golpe, no nos da tiempo a reflexionar. Si lo hiciéramos, quizá sería más fuerte la sensación de que repetimos, con torpeza, la experiencia Argentina de los 90, y el drama-fraude de Grecia más reciente, y la voladura (espero que incontrolada, como lo fue de Islandia) de Portugal, y ahora de España.

Necesitamsos recuperar con urgencia un punto sólido de orientación y anclaje, y éste debería ser el de los valores de lo social, lo público y la solidaridad, rescatando la realidad de los espejos deformantes y los conceptos del lenguaje falaz y frívolo. Sólo como ejemplo de lo que no debe ser, recuerdo el manejo del «valor» en boca de la llamada ministra Ana Mato que nos recomendaba “poner en valor lo que tiene mucho valor, porque no hay cosa que tenga más valor que una medicina que cura enfermedades». Esta ministra nunca entenderá que lo que tiene valor, en salud, son las políticas que pueden evitar que los medicamentos sean necesarios. Una política que fomente la educación pública, la prevención en salud, el trabajo digno, una vivienda en condiciones. Mi propuesta va en el sentido de conectar el VALOR con LA VIDA SOCIAL.: conectar los VALORES con las necesidades, intereses y derechos de la persona.

(…)

Es preciso que en la escuela, en las calles, en los centros de trabajo, y fuera de ellos, las personas, solas o en grupo, aprendamos a decir que «no» a las leyes injustas. La Declaración Universal de los Derechos Humanos en su Preámbulo, proclama que el pueblo tiene el “supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. Y yo diría que también por su supervivencia, y por la posibilidad de recuperar el ejercicio de la solidaridad que nos dignifica como seres humanos.”

En nombre de la mayoría absoluta

El PP está llevando a cabo con inusitada presteza lo que parece un cambio del modelo de Estado en España. Se apoya en la mayoría absoluta que otorgaron a Mariano Rajoy 10.830.693 ciudadanos, el 30,37% del electorado. Conviene recordar que con más porcentaje y más votos, Zapatero no la consiguió en los dos anteriores comicios.

No cabe poner en entredicho la legalidad del Gobierno del PP de acuerdo con nuestras leyes electorales, pero sí preguntarse –a la vista de sus actuaciones– si no está aplicando una mayoría “absolutista” para obtener los fines que persigue. De entrada elude a casi el 70% del electorado que no apostó por Mariano Rajoy. Tampoco da la impresión de pensar en cuántos ciudadanos se inclinaron por él creyendo –en el más estricto sentido de la palabra– que solucionaría la crisis. Lo más grave sin embargo es la torsión del propio concepto de democracia, no solo en actitudes, sino en leyes que se han puesto en vigor. 

Un Gobierno democrático ha de atenerse a normas y convenios de mayor rango que los resultados electorales. Para empezar, España es “un Estado social y democrático de Derecho”, según consagra el Artículo 1º de la Constitución. Social, no mercantil. Y por tanto asegura una serie de derechos a los ciudadanos.

El derecho a la sanidad, por ejemplo. Está recogido en la Constitución española, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y está declarado desde 2010 por la ONU –de la que formamos parte– “Derecho Humano esencial”. Pues desde este 1 de septiembre, el PP deja sin sanidad pública gratuita a más de 150.000 emigrantes y numerosos españoles que no cumplen los requisitos de una salud pagada en virtud de contratos de trabajo.

La reforma laboral tampoco parece ajustarse escrupulosamente a varios artículos constitucionales: el derecho al trabajo (artículo 35), el derecho a la negociación colectiva (artículo 37) o el derecho a la libertad sindical (artículo 28). El Gobierno –y su prensa afín– atacan en particular a los sindicatos.

Por muchos que sean sus errores, su labor también está avalada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 23.4: “Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses”. En este sentido, que hayan dejado de ser vinculantes los convenios laborales en las negociaciones colectivas sitúa al trabajador en la indefensión ante el empresario. Agravada de día en día en el país que ostenta el récord de desempleo del mundo desarrollado.

Estamos viendo cercenado el derecho a la justicia con las leyes de Gallardón –que prácticamente reservan los recursos a las sentencias a los más ricos y que han sido protestadas por el propio poder judicial– o la supresión o restricción de los turnos de guardia de oficio en algunas comunidades autónomas. Asistimos atónitos a presiones gubernamentales para adoptar determinada postura como ocurrió para intentar salvar a Dívar. La separación de poderes es consustancial a la democracia.

Sería prolijo para un artículo enumerar lo que no es sino una actitud. ¿La que expresó en el Congreso de los Diputados el exabrupto de la popular Andrea Fabra? Recortes e incrementos nada inocentes. Copagos, merma de la ayuda a la dependencia y al desempleo, dificultad de acceso a la cultura como si ese valor esencial fuera accesorio, colegios segregados por sexo, discriminación de los alumnos en los comedores según su poder adquisitivo, pavor a las tecnologías de la información en los textos escolares, el aborto, la mujer tutelada de nuevo, la  familia, la autoridad frente al diálogo… una vuelta al pasado, en definitiva, con fuertes tintes del capitalismo salvaje al uso. Un cambio del modelo social.

El flagrante asalto a las radiotelevisiones públicas que han vuelto a ser “de partido” y con destituciones arbitrarias debidas a la inquina personal de dirigentes del PP, como ha ocurrido con Ana Pastor en TVE. O el de Javier Gállego y su Carne Cruda de Radio 3 (RNE) por ser crítico, libre y brillante como pocos.

Con una gestión económica nefasta hasta límites que ni los más críticos y conocedores de datos podían anticipar, con un país a las puertas de un segundo rescate, en el que todas las cifras económicas se desmoronan y pierden los ciudadanos calidad de vida y derechos en cascada, el PP se desliza por terrenos peligrosos en el modelo de Estado en el que está empecinado.

Y, además, la agenda del presidente como secreto inviolable. Comparecencias parlamentarias –de Rajoy y de todo su equipo– que son sistemáticamente rechazadas por la mayoría absoluta. O la ausencia de auténticas entrevistas periodísticas y ruedas de prensa.

Hemos visto inducir conceptos perversamente erróneos que no parecen basados solo en la ignorancia, al asegurar varios miembros del partido gobernante que “la soberanía popular reside en el Parlamento”, según atestigua el vídeo, por ejemplo, de la ministra Fátima Báñez. Es en el pueblo donde reside, y las Cortes la representan.

Un Gobierno ha de gobernar, pero ¿hasta dónde llegan las prerrogativas de su mayoría absoluta? Si decidiera –que de ningún modo es el caso– abolir la propiedad privada, ¿sería legítimo también? Pues muchas acciones en la línea ideológica del PP asisten al mismo contrasentido.

El ensañamiento con los funcionarios del sector público por ejemplo, está destinado tan solo a privatizar servicios esenciales de este… Estado social que costeamos con nuestros impuestos, en beneficio de unos pocos.

¿Todo vale con las mayorías absolutas? Terribles ejemplos del pasado hacen temer que no. La relajación actual de los valores democráticos o la prioridad del pago a la especulación sobre las necesidades de los ciudadanos dibujan inquietantes escenarios. También se decidió la inclusión de esa prelación en la Carta Magna, sin más trámite, por la mayoría de PSOE y PP, en este caso juntos.

Es la inacción de la sociedad la que posibilita estas conductas desviadas de las que se convierte en cómplice. No basta con acudir a las urnas. Cuando creemos en fundamentos básicos de nuestra convivencia, como es el valor democrático del voto, hay que pensar en sus condicionantes. Nadie como José Luis Sampedro definió mejor lo que nos ocurre, yendo a las auténticas causas de la situación que nos está llevando al abismo:

¿Democracia? Es verdad que el pueblo vota y eso sirve para etiquetar el sistema, falsamente, como democrático, pero la mayoría acude a las urnas o se abstiene sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. (…)  Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento”.

Vivimos tiempos muy duros que pueden llevar a perversiones indeseables. Leyes y factores por modificar, de forma apremiante ante el cariz de los acontecimientos. Pero cuando se ha incumplido el programa y las promesas electorales, cuando la palabra de Rajoy (y de su equipo) es papel mojado tras la lluvia de los hechos caída sobre él, y cuando asistimos al cambio de un modelo de Estado, lo mínimo que se le puede pedir a un partido democrático es que coteje en las urnas si ésa es la voluntad de la mayoría real y convenientemente informada. Nuevas elecciones. ¿Con este panorama político? Esa es ya otra historia que también habrá que contar.

*Publicado en Zona Crítica. eldiario.es

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