Dentro de 4 o 5 años habremos mejorado hasta… estar como con Zapatero

Nuevos datos vienen a corroborar lo que está suponiendo para el común de los españoles el gobierno de Mariano Rajoy y sus comunidades autónomas, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística.

El PIB cayó en realidad un 1,6% en 2012, dos décimas más de lo que se creía. Lo mejor es cotejarlo con los datos de 2011. Entonces creció “solo” un 0,1%, cuando se creyó había aumentado el 0,4%. Es decir, en 2011 creció aunque poco y en 2012 con el PP se llevó un batacazo.

Estas malas cifras  se deben a la caída drástica del consumo consecuente al empobrecimiento de la sociedad por el aumento del paro, la reforma laboral, los repagos y el encarecimiento de los precios que ha practicado el PP. En 2012 el consumo retrocedió un 3,3%. Este año, por cierto, las cifras adelantadas van aún peor.

El empleo también se contrajo. El INE concreta que el -4,78%, siempre más de lo que nos dijeron. Pero esto se traduce en que en 2011 la tasa de desempleo era de un insostenible  22,85% y en el segundo trimestre de 2013 tenemos ya un esperanzador 24,69%, tras haber estado aún más alto.  Todo según la EPA y tras haber registrado la mayor emigración en mucho tiempo.

Recordemos que la deuda pública se ha elevado también al 90,3% -récord en un siglo- desde el 69,30% que había a finales de 2011.

Menos mal que la prima de riesgo ha bajado, ésto ya está a los niveles que mantenía el gobierno socialista en su último año de mandato -antes estuvieron mucho mejor-. Aquí explicaba los porqués.

Con todo esto, es de esperar por tanto que más tarde que pronto llegue la recuperación que tanto nos anuncia el gobierno del PP y sus medios afines. Si la prima de riesgo ya está como la dejó Zapatero -que no fue un dechado de virtudes como gobernante- se puede prever fácilmente que igual en 4 o 5 años, en una década, en dos… ya volverá el empleo, el PIB, la deuda, o el consumo a como estaba al menos antes de llegar Rajoy. Han merecido la pena sus reformas. Destrozar la sanidad pública, la educación, justicia, ciencia, investigación, cultura, libertades… en fin, para qué repetir la larga lista que todos padecemos. Todo sea por volver a como estábamos en 2011 con Zapatero. Quién nos lo hubiera dicho con lo hartos que estábamos de él.

Rajoy nos ha endeudado en 207.234 millones de euros más que Zapatero desde que está en el poder

El gobierno y su poderosa máquina mediática han lanzado la idea con la parafernalia de sus mejores campañas: se está acabando la recesión y se vislumbra el fin de la crisis. Buena parte de la sociedad ya la ha engullido. La prima de riesgo ha bajado, repiten a quien les quiera oír. Dato profusamente destacado frente a las variables de la economía real que apenas se citan. El auténtico escenario nos sitúa ante un aumento de la deuda pública desde la llegada de Rajoy al Gobierno a un ritmo sin precedentes, el mayor que se ha dado jamás. En el hecho de que pagamos –coyunturalmente- menos intereses por los créditos que ha pedido el país, pero debemos mucho más dinero, cada vez más. Algo asombroso si se piensa en el brutal descenso del gasto público, en los recortes de servicios y alzas de precios sin fin. No han servido absolutamente para nada en el balance, más aún, parecen ya el único filón del que seguir tirando. La política económica del PP –no hablemos ya de las otras- puede pasar a los anales de la historia como la más caótica del período democrático. Con serios riesgos.

Comencemos por la aireada prima de riesgo que nos dicen tan saneada. De entrada vemos que simplemente ha vuelto a los niveles en los que estuvo con Zapatero cuando era “imprescindible” apostar por el PP. En este enlace interactivo –con datos oficiales- se ve la evolución respecto a Alemania que es el país que se utiliza como referencia. El diferencial había llegado a estar en 20 puntos el 26 de Mayo de 2008. Sí, 20 puntos, eran los felices tiempos en los que la prima no había entrado a formar parte de nuestras vidas.

Tal como he recordado varias veces, el riesgo se dispara cuando los gobiernos neoliberales deciden que se dispare, en 2010. Es entonces cuando inician la ficticia y especulativa “crisis de la deuda”. En 103 puntos está el 12 de Mayo el diferencial de la prima española con el bono alemán, 192 el 18 de Junio, por ejemplo. Y desde ahí la escalada ascendente no cesa. El máximo registrado durante el gobierno de Zapatero fue 290 el 8 de Agosto de 2011 salvo una oportuna alza en sprint justo la víspera de las elecciones del 20 de Noviembre que lo deja en  467.

Durante el gobierno de Rajoy se tocó techo con 612 puntos el 25 de Julio de 2012. Cuando los medios hablaban del chollo que era comprar deuda española por los elevadísimos intereses que reportaba: hasta el 17% de beneficio, una rentabilidad nada fácil de conseguir. Aún la lograron mayor los “inversores” con Grecia o Portugal a veces. Estos días la prima de riesgo ha venido oscilando en torno a los 250/260 puntos y ésa, nos dicen, es la gran noticia. Que lo es, siempre es preferible pagar menos que más, pero no olvidemos contemplar el conjunto.

Tres causas fundamentales han influido en el descenso –coyuntural, repito- de la prima de riesgo española.

  • La inmediata, que ha subido el bono alemán. Se ha reducido la diferencia con otros países también.
  • El segundo factor es la intervención (poniendo dinero) del BCE a raíz del descomunal aumento de la prima española del verano pasado. Lo reconocen miembros del gobierno incluso, como Íñigo Fernández de Mesa, Secretario General del Tesoro, en declaraciones a periódicos económicos. Pero no se sabe cuánto durarán las inyecciones.
  • Y, en tercer lugar, la arriesgada jugada del PP de comprar nuestros propios bonos del Estado vaciando la hucha de las pensiones. Hasta el 97% de ella se ha dedicado a este fin. No es la primera vez que los gobiernos recurren a esta medida extrema –romper la hucha del abuelo-, pero nunca en tan enorme proporción y dedicando toda la inversión a deuda española sin diversificar los riesgos. De este modo, apostamos a ganar o perder con un remanente que debería preservarse al máximo y, además, pagando intereses por nuestro propio dinero que se saca al casino de la especulación. Los medios internacionaleslanzan cada poco la voz de alarma, los españoles escasamente  incluso quitando importancia a lo que sí parece tenerla… y Báñez, muy en su línea, se muestra encantada de su labor.

El resultado de estas maniobras dependerá de la confianza que despierte España. De si los “mercados” creen que va a pagar o no lo que debe.  Y ahí viene en su ayuda –y en nuestra desgracia- la reforma de la Constitución que perpetraron en 2011 Zapatero y Rajoy a instancias dela UE. En ella se consagra la prioridad del pago de la deuda sobre cualquier otro interés ciudadano. Saben que el gobierno abonará la cuenta aunque tenga que dejarnos sin pensiones, sin hospitales, o sin comer. Dado que ellos realizan todas esas funciones a plena satisfacción, e incluso con sustanciosos “complementos” salariales, por esa parte no hay problema.

Pero sí en cómo está llevando el PP la política económica. Rajoy ha elevado la deuda pública española a niveles no conocidos en décadas, concretamente en más de un siglo. 1910 es el anterior referente. La deuda es un mecanismo de los gobiernos para financiarse que incluso gozó de notable predicamento antes de la era de la austeridad. Pero hay una diferencia abismal entre dedicar el dinero prestado a inversiones (como hacen otros países muy endeudados también) que verán una rentabilidad, social también, y gastarlo, dilapidarlo, en el más estricto sentido de la palabra. Ese Rajoy que decía: “ no hay que gastar más de lo que se tiene, es de sentido común”, se ha pulido 207.234 millones de euros más que Zapatero desde que está en el poder. Sin dedicarlo a nada productivo y dando tajos letales encima a todo lo público, sanidad, educación, universidad, investigación ciencia, cultura, dependencia. Vendiendo cuanto pilla de nuestro patrimonio. Ha gastado mucho más de lo ingresado a pesar de esos recortes y de las subidas de impuestos. Los que cobran de esa deuda y esos intereses no tienen queja, eso sí, pero todo tiene un límite si se hunde el país o la sociedad.

Aquí lo vemos, en este otro enlace interactivo figura la evolución de la deuda pública española desde 1998. Nunca llegó al extremo actual. Del 69,30% que acabó oficialmente 2011, estamos ahora, en Agosto de 2013, en el 90,3%. Y todo eso es dinero que se añade a nuestro agujero, al pasivo. ¿Lo pagaremos más barato? Qué suerte tenemos, nos “ahorramos” un montón mientras las arcas se vacían y tenemos que rellenarlas con créditos. Los datos son más espectaculares si los miramos en detalle. Cada español debía 9.608 euros al inicio de la crisis, cuando contaba con los servicios públicos esenciales. Los destrozos de los poderes financieros que nos hicieron pagar elevaron esa deuda a 16.008 euros a finales de 2011, manteniendo aún prácticamente todas las prestaciones. Hoy adeudamos más de 20.000 euros por cabeza habiendo sido privados hasta de derechos.

El PP parece haber basado lo que llama “recuperación” en el abaratamiento de los salarios y de las condiciones laborales. En la exportación de los que fabriquen algo, no tanto en el mercado local. No hay modelo productivo alguno –salvo Eurovegas- y persistir en el turismo, tan vulnerable a otras circunstancias. Será  poco probable por tanto recuperar el consumo y seguirán cayendo empresas, puestos de trabajo más o menos dignos y esas variables que cada día nos asolan como las cifras de morosidad. Sin duda, en un empobrecimiento de las condiciones de vida, en donde nada es “gratis” aunque nos frían a impuestos. Y todo lo damos a cambio ¿de qué? ¿Dónde parará la alocada carrera de restar a los ciudadanos para pagar una deuda que no deja de crecer y sin invertir en absoluto? ¿Dónde meten Rajoy y el PP el dinero y qué buscan en realidad? Una gestión económica nefasta, sin duda, por no pensar en algo peor. Si hoy auditar la deuda (y saber cuál es ilegítima y cuál no) parece una utopía, detener al menos esta sangría resulta tarea inaplazable. A la prima la visten de seda mientras se desnuda a buena parte de la familia.

*Publicado con el título “¿Recuperación? Ahorramos en prima de riesgo y dilapidamos en deuda pública” en eldiario.es

La prima de riesgo vuelve a los niveles que con Zapatero eran insostenibles

El ex gerente del PP Cristobal Páez, ha reconocido al Juez Ruz que él cobró de la caja B del PP, tal como figura en “esos papeles” -en los de Bárcenas-. Luego hay caja B. Y nos tendrán que contar a cambio de qué.  Pero los medios infectos alientan al personal diciéndoles que “la bajada de la prima de riesgo es un nuevo síntoma de la recuperación de la economía española“. Son varios los que utilizan el argumento.

En este enlace interactivo se ve la evolución de la prima de riesgo respecto a Alemania con todo detalle y en datos oficiales. Os aconsejo un paseo por él, es muy ilustrativo. El diferencial había llegado a estar en 20 puntos el 26 de Mayo de 2008. Sí, 20 puntos, nos hemos olvidado pero las cosas eran así entonces. Tal como he recordado varias veces, la prima se dispara cuando los gobiernos neoliberales deciden que se dispare, en 2010, e inician la ficticia y especulativa “crisis de la deuda”. Y se dispara poco: 192 el 18 de Junio. Pero desde ahí la escalada ascendente no cesa. El máximo registrado durante el gobierno de Zapatero fue 290 el 8 de Agosto de 2011 y, luego, 467, casualmente, el día anterior a las elecciones de 2011. Era imprescindible cambiar al PP que iba a solucionarlo todo. Y compensaría quedarse sin sanidad y educación pública y todo lo que ya sabemos.

El máximo de Rajoy ha sido 612 el 25 de Julio de 2012. Cuando los medios hablaban del chollo que era comprar deuda española por los elevadísimos intereses que reportaban hasta el 17% de plusvalías ¿quién da más? Bueno sí, Grecia o Portugal a veces. Hoy está 274 y echan las campanas al vuelo. Los medios extranjeros citan la entrevista de Expansión -de pago Orbyt- a Íñigo Fernández de Mesa, en la que, entre otras cosas, explica que la ayuda  del BCE ha sido esencial para estabilizar la deuda. Sin contar que el gobierno español ha invertido en ella el 90% de la hucha de pensiones que nos puede llevar de cabeza a la quiebra del sistema. Y desde luego este gobierno ofrece una confianza a los mercados que ni José María el Tempranillo. Hasta con pinzas en la nariz.

Pagar menos intereses siempre es positivo, pero hay otras variables como la disparada deuda pública –echadle un vistazo y se os pondrán los pelos de punta-  o los niveles de paro que no permiten albergar esperanzas. Y menos para la población con sus ingresos continuamente degradados.

La falta de “memoria” de los medios es paradigmática. Máxime cuando con ella también se quiere hacer colar que la presunta recuperación compensa de la inmensa e intolerable corrupción. Pero sobre esto ya hablaremos.


Rajoy, imagen y símbolo de España

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Mariano Rajoy dará la cara. A petición propia. Para aclarar dudas sobre lo que preocupa a los ciudadanos. La cadena de tópicos previsibles no oculta la verdad: Rajoy será Rajoy y volverá a esconderse. En los datos de una irreal recuperación económica. En que la corrupción es mal de muchos -de otros partidos, del rival elegido para fidelizar a su electorado-, pero la suya en concreto son insidias. Con agosticidad y alevosía –comparece el 1 de Agosto- volverá a mostrar su rostro tapado, invisible, vacío, el símbolo de la España de hoy. Porque Mariano Rajoy no es una casualidad, es la consecuencia de lo que entre todos hemos hecho de este país. Hoy y a través de mucho tiempo, siglos incluso.

Partamos de la base de que por lo general cada persona ama a su tierra de origen y considera que su país es el mejor del mundo por una exclusiva razón: porque él ha nacido allí. Egocentrismo en estado puro. Subjetividad de manual. Pero si uno sabe relacionar los datos llega un día en el que toma conciencia de la realidad y se hace una idea bastante aproximada de cómo es su país.

Pioneros desde los reinos medievales en buscar el control del poder considerado omnímodo, de una suerte de democracia, una y otra vez la caspa succionó la innovación y el progreso. Ese conservadurismo español, endogámico, ultra religioso, analfabeto de letra y ética, castrador, ladrón, tirano y manipulador. Pero siempre se le enfrentó el ansia de regeneración, aunque chocara contra el pétreo muro.

Una crisis financiera mundial, los errores locales sólidamente labrados, nos traen a hoy, cuando parece que la cloaca de nuestros cimientos haya explotado expandiendo toda su porquería. No es normal lo que nos pasa.

El partido en el poder de casi todo con sombras de corrupción -sustentadas en papeles y datos- durante más de dos décadas al menos. De “donaciones” que actúan de sobornos para conseguir contratos. De sobresueldos bajo mano y… a las claras –según su contabilidad oficial-. Un triunfo electoral basado en la mentira de un programa que se incumple casi en su totalidad, salvo en cuanto representa involución ideológica. Una manipulación sistemática. Uso desmedido de la demagogia. Presiones turbias. Una mente racional deduciría que nos encontramos ante una organización creada para lucrarse por cualquier método.

No es lógico que plantee duda alguna el que un presidente de Tribunal Constitucional no puede militar, ni haber militado, en un partido cuyos recursos y acciones de gobierno ha de juzgar. No lo es que otro del Supremo y el Poder Judicial usara dinero público para irse de vacaciones con su fornido guardaespaldas. No es en absoluto tragable que la Justicia dependa de los partidos, que no haya en la práctica separación de poderes. Hasta llegar a ver cómo el PP crea a su medida los principales órganos judiciales. Para asistir a una rebaja de condena tan sonrojante como la de Jaume Matas. A este paso, cabe pensar que el resto de los corruptos seguirán similar itinerario.

Debe inducir preguntas y responsabilidades que el Partido Popular atacara por tierra, mar y aire a todo cuánto investigaba la trama Gürtel -que tan de cerca le toca-. Destituyó la cúpula policial y la de la Agencia Tributaria en cuanto llegó al poder y, previamente, la judicial sufrió un “oportuno” descabezamiento con la inhabilitación del Juez Garzón.

Es vergonzante que el yerno del Rey de España usara su condición para una trama corrupta de altos vuelos, presunta hasta que se juzgue. Si se juzga. Y que haya quedado fuera de imputación su mujer y socia, la infanta Cristina. Y que el propio monarca nos pasee a su amiga especial mediadora en finanzas. Y que en el siglo XXI sea inviolable.

Estamos hablando de las más altas instituciones del Estado. De una corrupción endémica que ya arroja su maldad visible sobre el tejido social. Aunque no de forma troncal como en el caso del PP a juzgar por los indicios, afecta a otros partidos. A comunidades autónomas y ayuntamientos. Fosas sépticas que se extienden por prácticamente la totalidad del territorio patrio. Y al sistema financiero, y al empresariado, y a casi todo cuanto ostenta poder. Si “todos lo hacen” como dicen los adoctrinados, “todos a juicio” y “todos los culpables a la cárcel”. Implacablemente.

No es digerible que una trama mediática actúe de soporte de tanta desvergüenza. Desviando la atención de lo esencial a través de sus múltiples tentáculos para desactivar la reacción. Que engañe hablando de una inminente reactivación económica que –al parecer y es bien denigrante- lo justificaría todo. Hasta la corrupción.

Porque entretanto nuestra economía sigue cayendo –“menos”, qué bien-. Y la deuda pública crece a niveles nunca vistos. Y los ciudadanos nos hemos empobrecido hasta cambiar nuestro modo de vida. Los recortes y repagos pasan factura. Y aún así no les llega. Y saquean la hucha de las pensiones, además de especular con ella. Nada les detiene. No es lícito basar la economía de un país en la degradación de la sociedad y del mercado laboral. Y ofrecer como un éxito una cifra de creación de empleos de camarero en el mejor año del turismo debido a las crisis de Turquía y Egipto que no serán eternas. Y a que los extranjeros están huyendo del naufragio. Y anular, mientras, el progreso destruyendo la ciencia y la investigación. Es obsceno vivir como Reyes a cargo del erario público mientras se masacra a la población.

Denuncian los medios internacionales la insostenible situación de España. Hasta con mofa en el caso de The Guardian que carga contra la sociedad española no sin suma razón. Para el diario británico ni siquiera existe, en su opinión, como elemento sólido: “Nadie espera que él [Rajoy] renuncie a su trabajo en un país en el que las renuncias por cuestiones éticas son casi inexistentes”.

Mariano Rajoy es el mejor símbolo de esa España que agoniza. Un ser tan patético como él jamás hubiera llegado, ni menos aún se mantendría con todo lo que está ocurriendo, si este país tuviera un mínimo de cordura, dignidad y decencia. Ni él, ni el corifeo que le secunda. Del primero al último.

Se revuelven en sus tumbas desde Padilla, Bravo y Maldonado o Mariana Pineda, a las cenizas sin lápida de las cunetas. Joaquín Costa u Ortega y Gasset se siguen doliendo de la España nunca regenerada. Antonio Machado desde su exilio mortuorio francés continúa harto de la “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía”, pero aún verá -en optimismo desesperado- nacer la otra: la “del cincel y de la maza”, la “España de la rabia y de la idea”. Nosotros estamos vivos. Quienes en 2011 -y fuera de siglas- alentaron el grito de un cambio, los que aún luchan por él, merecen otra cosa. Hasta la losa borreguil con la que cargamos lo necesita porque casi nadie es digno de semejante desastre. Intolerable significa que no puede admitirse más. Que se acabó, que no seguimos así. Es empezar a trabajar en serio, cueste lo que cueste. Limpiar a fondo hasta que no quede ni la sombra de una mota de inmundicia… O aceptar el vacío tiznado, sin futuro, de ese rostro que hoy simboliza la degradación absoluta de España.

*Publicado en eldiario.es

El gobierno que no amaba a las mujeres

Rajoy comparecerá ante el pleno del Congreso, “a petición propia”, a finales de julio o principios de agosto”. Será para “dar su versión” del caso Bárcenas. Cree que es bueno aclarar dudas a la opinión pública. Bien es verdad que se lo han pedido insistentemente los grandes medios de comunicación internacionales y cuatro poderosos grupos financieros que no dan un euro por él. Pero, por fin, el presidente va a hablar. Y de paso se quita de encima la presunta moción de censura. ¿Dirá algo de sustancia? Conociéndole, es muy poco probable. Además, el PP baraja abordar en ese pleno extraordinario “la corrupción en otros partidos”. Luego, lo previsible es que todo se resuma en esto:  “todo son inshidiash pero tú más”. Por cierto, Rajoy se ha dignado por fin decir palabra ante la pregunta de… un periodista rumano que le ha dejado estupefacto. No lo tenía controlado.

Todo un país pendiente de un gestor que se comporta como un reyezuelo, mientras le desvalijan. Porque entre las terribles realidades diarias hay otras noticias más relevantes. El aumento crítico de la deuda pública a la que nos ha llevado este gobierno es una de ellas. Solo Irlanda y Grecia nos superan mientras Portugal está a la par.  Todos los países en los que se ha practicado una tajante política de austeridad. El peligroso nuevo hachazo a la hucha de las pensiones, como huida desesperada.  Pero hay otra más que nos tiene soliviantadas a muchas personas, dado que implica despojar de derechos. A las mujeres en este caso.

El ministerio de Sanidad, en manos de Ana Mato, prepara un nuevo cómputo para las estadísticas de violencia machista. Solo incluirá en 2014 a las víctimas que “hayan sido hospitalizadas al menos 24 horas”. Deja fuera del registro el número de víctimas heridas, ampliamente superior. Del maltrato psicológico ni hablamos.

Ante la ola de indignación que se creó anoche en las redes sociales -esas vocecillas que gritamos jugándonos el tipo ante la pasividad general- , el ministerio ha sacado una nota en la que no desmiente la noticia ni aclara nada. Se limita a hacer la propaganda habitual.  

La principal razón para este cambio, otra “reforma” del gobierno del PP, es maquillar las cifras del maltrato machista evidentemente, pero las estadísticas tienen consecuencias. En asignación presupuestaria, distribución de medios, prevención, actitud ideológica, etc.. Luego volvemos a lo que apuntó Ana Mato al comienzo de su reinado ministerial: la violencia… “en el ámbito familiar”, como dios manda, como toda la vida. Callar y aguantar. Si no dan a la mujer una paliza descomunal que requiere hospitalización de más de 24 horas –y con los recortes hasta operaciones quirúrgicas están siendo ambulatorias- no es maltrato. Evidentemente esa invisibilidad, esa directriz gubernamental, agravará el problema.

La noticia está pasando desapercibida. Nadie en el gobierno ha dimitido –ni mujer, ni hombre-, nadie allí ha dicho ni mú. Se une a las políticas legislativas contra la mujer de Gallardón. A las sociales del ejecutivo y comunidades autónomas del PP al completo. Este gobierno no ama a las mujeres. En realidad tampoco a los hombres. Este gobierno no tiene la menor empatía hacia sus representados. Y, mientras, nos esquilma y utiliza métodos de monarquía bananera en su trato con los ciudadanos. Probablemente es porque gran parte de la sociedad tampoco se quiere a sí misma. De hacerlo, no lo consentiría.

¿Queda algo no putrefacto en la cúspide de España?

No, no estamos tan mal, España es un pueblo de supervivientes. De no ser por el partido en el gobierno de casi todo y de otros partidos, la Corona, el poder judicial, el sistema financiero, los empresarios, etc.. nadie podría decir que es un país que no funciona. Lo que dudo es que podamos mantener esta consideración de país estupendo con los datos que se añaden a diario. Vamos a ver unos cuantos recién salidos del horno.

El presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, está incluido en el listado de donantes y afiliados del PP entre 2008 y 2011, según revela El País. La Constitución prohíbe la afiliación política y exige “total independencia” a los magistrados para ocupar cargos políticos. No así estar afiliados. Pérez de Cobos no piensa dimitir. Ha llegado a la presidencia del alto tribunal a propuesta del PP, partido que, dado cómo funciona todo aquí, la separación de poderes y eso, ha logrado colocar en él una mayoría de jueces conservadores. Ha de dilucidar recursos del PP o leyes suyas recurridas, muchas de ellas fundamentales.

Además de en los nombramientos, el PP trabaja por cambios legislativos importantes. La Asociación de la Prensa de Madrid denuncia la involución que puede suponer la “reforma” -otra reforma- de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. “La limitación que más atenta contra la libertad de expresión y el derecho de información”, dice la APM,  “aparece en el artículo 132 que, por primera vez, autoriza a los jueces o tribunales a vetar a los medios noticias sobre investigaciones judiciales, cuando la información pudiera ‘comprometer gravemente el derecho a un proceso justo o los derechos fundamentales de los afectados’”. Este artículo, destaca la asociación de periodistas, introduce un “cambio radical” en la publicidad de las actuaciones procesales al extender a los medios de comunicación el secreto o el deber de reserva sobre la investigación de los delitos. Además, “el incumplimiento de la orden judicial puede tener consecuencias penales”, destaca.

El PP de la Castilla-La Mancha de Cospedal, entre tanto, admite que los 200.000 euros que recibió su gerente no están en las cuentas del partido. Se entregaron en negro  con su recibí correspondiente en este caso –según publicó El Mundo– , pero nunca entraron en la contabilidad oficial. Cospedal mantuvo el lunes que se trataba de una asignación para la “campaña” electoral de 2007. Este miércoles, el partido cambió la versión y dijo que el dinero se gastó en realidad en la “precampaña”, lo que no parece muy legal. Lo curioso es que se puedan distraer 200.000 euros tan alegremente. Da idea, presunta, del festín de dinero que ha manejado y maneja el Partido Popular.

La Comunidad de Madrid, por su parte, la que “heredó” Ignacio González de Esperanza Aguirre, ha subido las tasas universitarias en un 65% en los dos últimos años. El 20% ahora de golpe. Los primos hermanos del PP, CiU, han incrementado por su lado en un 87% el costo de los estudios de ingeniería. Mientras Wert se carga la educación de todos los niveles en el conjunto de España y restringe también becas, las Comunidades secundan la labor. Aquí solo estudian los ricos a partir de ahora.

Mientras, otra “reforma”, la laboral, además de aumentar el paro -la OCDE previó ayer que llegaremos al 28% en 2014-, de bajar los sueldos y facilitar el despido, ha ocasionado un drástico descenso de la protección laboral que cae por debajo de la media de los países desarrollados.  Y como dato complementario, la deuda pública. Fijó ayer otro récord histórico, el 89.5 -Rajoy la cogió en el 86,5 y esto suele crecer despacio-. El PP la ha subido en un cohete supersónico.

Los medios internacionales ya casi nos toman el pelo, aunque para concluir con un juicio sumarísimo. Dice The Guardian:

“Como siempre, el hombre que consigue toda la atención en España es un deportista. Pero esta vez no es Nadal o Iniesta. Su nombre es Luis Bárcenas . Él es un hombre de alturas, tanto como alpinista como contable – una actividad que se puede considerar como un poco menos glamurosa-. No en este caso. Bárcenas pueden haber escalado el Everest , pero son en realidad sus prácticas contables como ex tesorero del partido gobernante, el Popular (PP), lo que constituye una lectura apasionante. Ahora su lector más ávido es un juez de la corte nacional en Madrid, y si lo que Bárcenas ha estado diciendo es verdad, tiene el potencial para derrocar al gobierno y destruir el PP.

O puede que no.

(…)

Porque lo más extraordinario de este escándalo no es su alcance o su gravedad, sino la extraña forma en la que lo está abordando  Rajoy. O no lo aborda, en realidad. El primer ministro simplemente se niega a hablar de ello. Él ha dominado el arte de no mencionar el nombre del tesorero en público, agotando todos los circunloquios posibles. Una y otra vez repite el mismo plano, negaciones misteriosas, y esto sólo cuando se molesta en responder. Él rechaza el parlamento, rara vez concede entrevistas, incluso a los medios amigos, y huye de la prensa. Desde hace algún tiempo, decidió hacer frente a la prensa por medio de un televisor de plasma para evitar preguntas. Fue definitivamente raro.

(…)

Nadie espera que él renuncie a su trabajo en un país en el que las renuncias por cuestiones éticas son casi inexistentes, pero incluso sus votantes están exigiendo una explicación. No van a obtener ninguna de Rajoy. Bárcenas debe considerarse afortunado, al menos, se publican textos de él.

(…)

Cuánto puede durar esto es imposible de decir. Es un experimento. Lo que estamos viendo es que España aún carece de una sociedad civil fuerte. Años de reformas del “hoy por ti, mañana por mí” han hecho a los políticos invulnerables al escrutinio público y, mientras Rajoy mantiene su partido unido detrás de él, la mayoría absoluta en el Parlamento le protege no sólo de dimitir, sino incluso de responder. Sólo una acusación sería un cambio de juego, y eso es lo que Bárcenas se ha propuesto alcanzar en lo que promete ser el último combate político entre la ira y el silencio.

Ese es el lamentable estado de la política española: la venganza personal desnuda parece haberse convertido en el único sustituto disponible para la rendición de cuentas”.

Todo esto no va con ellos,  el PP está aquí para quedarse, según piensan. Esperanza Aguirre se ha operado los párpados ¿para la carrera presidencial?  En ella están también Gallardón, el de las leyes estas tan progresistas y a quien se acusa de estar poniendo la zancadilla a Cospedal, la propia Cospedal hoy algo más tocada, y Soraya Sáenz de Santamaría, la del programa de reformas, coautora de todas las medidas de Rajoy.

Y hoy es 18 de Julio. Y muchos pueblos aún celebran el Golpe de Estado.

Y en este caldo de cultivo se habla de rumores intranquilizadores.

Ya digo, si no fuera por estas cosas, todo bien.

 

¿Es la única solución plegarse a la UE y los mercados?

Ni en la peor de nuestras pesadillas pudimos muchos soñar lo que nos está ocurriendo. La implacable merma de derechos sociales decretada por los mercados en ausencia o connivencia de los políticos. La desfachatez de esas declaraciones que imponen desde sus Olimpos. Crecen las desigualdades sociales, ahondando en miserias y en obscenos enriquecimientos. Danza el mundo feliz en las pantallas de los televisores, entretanto, y una ciudadanía desinformada y asustada se constituye en pesada losa para el conjunto. Ningún autor de ciencia ficción del pasado previó tanto.

El histórico ex presidente socialista portugués, Mario Soares, lanza un grito, llamando a los dirigentes de su país y de España a plantar cara a la UE. Una Europa que ha traicionado el espíritu que la constituyó y hasta ahora la caracterizó, que pierde poder en hemorragia imparable, según sus propios eximios dirigentes reconocen, y que ni bailando en la cuerda con un pie, “tranquilizan” a sus amos los mercados.

La UE y todos sus componentes trabajan en el camino equivocado. Para nosotros, no para sus bien pagados políticos, ni para sus poderosos amigos. Lo aseguran incluso premios Nóbel como Paul Krugman, llamando a aumentar el gasto público como forma de salir de la crisis. En la desinformación que nos rodea, donde todo es opinable, los hechos demuestran que esa política funciona y no los ajustes que el neoliberalismo manda. El neoliberalismo que ha hundido, por ejemplo, a Irlanda en la miseria (y lo que le queda por sufrir), por más que cínicos conservadores, con Esperanza Aguirre a la cabeza, manipulen los datos, desdiciéndose con desparpajo de sus antiguas declaraciones públicas, en las que el tigre neoliberal irlandés era el modelo.

En este esclarecedor artículo –que recomiendo vivamente- el catedrático de economía y miembro de ATTAC, Juan Torres, nos explica la verdad de nuestras cuentas y a quién interesa nuestro rescate. La deuda pública española es de “600.000 millones de euros pero en relación con el PIB es casi veinte puntos menor que la media europea”. Y a ella contribuyen con entusiasmo comunidades y ayuntamientos neoliberales del PP y socioliberales del PSOE.

“La deuda privada española es mucho mayor que la pública. Las familias españolas deben aproximadamente un billón de euros a los bancos y las empresas algo más de 1,3 billones. Y, por otro lado, los bancos españoles tienen deudas, por su parte, tanto con el Banco Central Europeo (aunque fluctúa mucho, algo más de 60.000 millones de euros en estos momentos) como con otros bancos del resto del mundo, en una cantidad global muy difícil de cuantificar pero de cuya magnitud da idea el que tengan que amortizar unos 200.000 millones de euros en 2011 y 2012”, dice Torres.

Los bancos “del resto del mundo” son fundamentalmente alemanes, qué gran casualidad eh…

No entiendo qué pretende Zapatero en su huida hacia delante política, pisoteando su ideología, su programa, y a la sociedad que se comprometió a defender. Es un cadáver público, junto con el resto de su partido que traga todas las medidas antisociales, sin mover una pestaña. El registrador de la propiedad ya anuncia que también adoptará medidas impopulares, eso sí “con criterio” ¿con el de quién? El PP es una cateta marioneta de los mercados. Sin contar su manga ancha para la corrupción que hurta una considerable parcela de nuestro dinero público.

¿No tenemos pues más soluciones? Sí, decir ¡basta ya! Nada puede haber peor que el destino al que nos abocan “Bruselas” y los “mercados”. Vuelvo a Mario Soares, a su llamada vibrante y preocupada. De su excelente llamamiento a Zapatero y a Sócrates, destaco estas ideas:

“Lo que ocurre es que la política del Banco Central Europeo y de la Comisión se muestra decididamente economicista, en el sentido de que sigue los intereses especulativos de los mercados, sin rótulo identificador, y nos impone ajustes brutales en el ámbito social, ambiental, cultural y hasta educativo. ¿Para qué? Con el único objetivo de reducir el déficit y el endeudamiento exterior (de los que los especuladores han sido, en parte, responsables), nos arrastran hacia una peligrosísima recesión económica. Además de sumirnos en la parálisis política.

España y Portugal se cuentan entre las víctimas de esta estrategia obsoleta delineada por la señora Merkel y por el BCE, con el concurso de la Comisión Europea. Han sido ellos quienes nos han impuesto medidas durísimas para nuestros respectivos pueblos. No hemos podido evitarlas, de momento, para no vernos asfixiados financieramente.

Pero no debemos ni podemos quedarnos callados. Es hora de que suene nuestra voz, de decir basta y de exigir un debate europeo serio y transparente, para que el pueblo europeo comprenda hacia dónde lo están llevando los actuales líderes europeos.

La península Ibérica tiene autoridad y peso para hacerlo. Zapatero y Sócrates, en mi modesta opinión, deben entenderse en tal sentido, de modo que sean los primeros en denunciar la peligrosísima senda por la que está transitando la Unión Europea, antes de que acabe el año y sea tarde”.

   De perdidos al río, presidente. Zapatero debe reaccionar y no arrastrar a España en su propia caída. Muchos agradeceríamos un digno gesto en este sentido. Coherente, sobre todo.

Ah… y…

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