Yo quiero ser sueca

Ya sé que me diréis que en Suecia también tienen lo suyo y más desde la ola de ultra neoliberalismo que nos sacude a todos, pero todavía no llegan a ciertos extremos. Y el espíritu cívico de esa sociedad, aún con sus defectos, es una garantía. Digo que quiero ser sueca, como podría decir nórdica en general o japonesa o australiana, qué se yo, de dónde sea, el caso es que quiero ser cualquier cosa menos ciudadana de esta España.

He perdido casi por completo la esperanza de que esto vaya a cambiar. Las evidencias caen sin pausa. Cada día más pobres, siendo testigos de mayores injusticias. Saturados absolutamente de desvergüenza ajena. La guinda de este jueves –aunque como es habitual ha habido varias- ha sido la destrucción de los discos duros en los ordenadores de Bárcenas. Si borrar las pruebas de corrupción, incluso de no corrupción como aseguran es el caso, no pasa factura alguna, yo ya me doy de baja. Por muy legal que sea, no tiene ni una brizna de ética.

Si me van a decir que “todos los partidos son iguales”, como ¿consuelo? aún lo empeoran más. Incluso que “en todos los países cuecen habas”, habas o arroz, da igual. Porque al menos, en otro país, no habré de soportar a los corruptos e hijoputas propios. Esto importa. En el fondo a la tierra se la quiere por no sé qué sentimiento atávico y duele más que si aguantas a los sinvergüenzas ajenos. Como que va menos contigo si son  extranjeros.

Me he dejado la piel intentando avisar lo que venía. Y ha venido… con creces. El futuro es aún peor. Y en los naufragios absolutos se pasa mal. Mejor mirarlos desde lejos aunque sea comiendo patatas. Vosotros, españoles, veréis. Me refiero a los que todavía tienen el cuajo de tragar tanta mentira, tanta osadía, tal regresión al Medioevo, tanta porquería putrefacta, hedionda. Y a los que han nacido para divertirse y entretenerse así se estén muriendo de hambre sus hijos, sus padres o sus vecinos. Y a los que viven a la sopa boba, diciendo que “mejor no enterarse de las noticias”.  A los que encima defienden esta situación solo les deseo que sean los primeros en hundirse en las delicias de esa mierda. A ver si dejan algo menos para el resto que no tenemos culpa alguna como ellos. Que entre tonto y mala gente hay una diferencia, aunque a veces esas “calidades” vengan unidas.

No sé por dónde empezar, y mira que suelo tener arrestos. No sé si terminaré por echar mano de Espriú –que en mi caso resulta ya hasta manido- para decir de nuevo que me voy a quedar aquí pese a soñar con espacios más limpios, respirables simplemente. Y que lo haré porque “yo también soy pobre, sucia y desgraciada”. No, no lo soy. Que se apañen de una vez todos. Que son años, décadas, siglos. Que cuando se empieza a ver un atisbo de luz vuelve a cubrirnos el manto de la inmundicia, y renace esa España a la que si de verdad amaran les daría vergüenza.

Harta de corruptos, de fascistas, de puños en alto y bestias en la mirada. De cobardes, de tibios, de los que por una coma no se ponen de acuerdo para buscar soluciones, ni aunque el boquete en el casco nos tenga ya con el agua al cuello.

No sé por dónde empezar, no. Aquí están mis amigos, la mayoría de mis afectos, los lugares y resortes que conozco y de alguna forma me amparan. No voy para joven precisamente. Bueno, eso nadie. Complicado es, pero puede que mejor que asistir a lo que nos está pasando.

He pensado en nacionalizarme sueca y pedir asilo. Lo haría en otro lugar, pero dada mi estatura y aspecto físico, allí seguramente pasaré más desapercibida. Pero cabe estudiar otras opciones. ¿Alguna idea?

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El PP entrega al juez inservibles los ordenadores de Bárcenas

Los pidió el juez Ruz que instruye el Caso Bárcenas, pero, según informa El País, ninguno de los dos ordenadores contiene información. En uno se ha eliminado el disco duro, no está siquiera ni borrado.  El otro, un Mac, fue formateado en octubre de 2012.

Bárcenas los había pedido insistentemente porque, dijo, contenían información relevante.

El PP asegura que la Ley de Protección de Datos obliga a borrar y formatear un ordenador cada vez que cambia de usuario, pero ocurre que Bárcenas estuvo en nómina hasta enero, cuando ya estaba en pleno apogeo la investigación.

Quien no tiene nada que ocultar, no hace desaparecer las pruebas. Sé que la carcundia a sueldo de poder, prebendas y dinero encontrará «explicaciones», pero no es posible que, después de esto, haya una persona decente que crea en el PP.

Si esto lo hubiese hecho un grupo mafioso -oficialmente mafioso- la que se estaría organizando.

La auténtica historia del Caso Bárcenas-PP

Caja B había en el PP. Lo ha confirmado Cristóbal Páez, el sucesor de Barcenas como gerente del partido. Otros altos cargos, incluido el presidente del Senado Pío García Escudero, también habían admitido el cobro de dinero en negro pero Páez ha hecho posible visualizar los sobres que se llenan de billetes de 500 euros y se entregan bajo mano. Una caja B. Pequeña, eso sí,  justo para los 12.000 euros de Páez y poco más, migajas. El resto de la cúpula del PP se declaran impolutos -aunque desmemoriados-, gente honrada donde las haya.

Que a Arenas le guste comer y dormir de lujo sin pagarlo de su bolsillo no tiene nada que ver y es fruto solo de su hombría de bien y saber vivir. Como Álvarez Cascos. Aquél que junto a todo su partido, tanto combatió la ley del divorcio antes de aprobarse para luego entregarse a ella con pasión, tuvo la deferencia de comprar unos cuadros a su tercera futura esposa con dinero del ministerio de Fomento -del que era titular en el gobierno de Aznar- para colocarlos en un despacho, que nadie piense otra cosa. De Bárcenas y la Gürtel no recuerdan apenas nada. Que ellos no cobraron.

Cospedal tampoco, por supuesto. Ella no intervino en el asunto del contrato para recoger las basuras de Toledo, según declara. Bárcenas aportó un recibo firmado por el gerente del PP de Castilla-La Mancha por importe de 200.000 euros que, según él, constituía la comisión por adjudicar este servicio a la empresa donante. Una ganga: el contrato por varios años asciende a 43 millones de euros. Cospedal no sabe nada. Es lo normal que la presidenta regional permanezca al margen. Con los trasiegos de la campaña electoral ¿quién se ocupa de menudencias? Eso sí, sobre su éxito estelar del año –la indemnización en diferido- Cospedal ha declarado que el tema lo acordaron y gestionaron Rajoy y Arenas. Aunque sí sabía que las nóminas eran parte de esa simulación de la indemnización diferida en forma de finiquito. ¿Quién no despide a un empleado manteniéndole la nómina simulada mensual porque es una indemnización diferida, además de otras prebendas?

En el PP no son corruptos, no, lo que pasa es que a Rajoy –el presidente del gobierno de España- le engañan porque es un bendito (no hay más que ver la empatía que muestra hacia las víctimas de sus recortes) y se equivoca como todo ser humano. El resto tiene una memoria atroz. En general ellos no se enteran de nada. Ni de un Jaguar en el garaje de casa ni de cómo corría el dinero en Génova hasta perder la cuenta. Cascos y Arenas admiten “descontrol” en las donaciones. Gente simpática regalaba dinero al PP que solo los tesoreros anotaban y controlaban, los demás -ni desde los más altos cargos- tenían otra constancia que el disfrute del caudal económico a su disposición. Tan fluido que daba para generosos sobresueldos –de esos que se cobran “ en todas partes, es de justicia” según Rajoy-, o “complementos” como Cospedal asegura hay que llamarlos. El sueldo público no basta a la eficaz y generosa entrega a los ciudadanos. Además ¿Qué mejor uso podía hacerse de las subvenciones públicas que recibe el partido para cubrir el 90% de su presupuesto? O bien de los ricos presentes de los empresarios amigos. Pura casualidad que luego éstos recibieran contratos de las administraciones que gestionaba el PP. ¿Quién mejor? Porque no cabe imaginar que, dado que en el PP no se han enterado ni del dinero que tenian ni de dónde venía, se haya colado algún mafioso indeseable como donante.

En realidad, todo lo que cuenta Luis Bárcenas es mentira… “salvo alguna cosa”. Lo dicen como una piña los miembros del PP…” salvo algunos descarriados súbitos”. Lo repiten con fruición los medios y tertulianos de la derecha, en horas extra desde que se acrecentó el escándalo.

Luis Bárcenas entra en el PP como administrativo en 1982, año fatídico para la derecha que pierde el poder. Momento que sin embargo tanto se presta a la esforzada creatividad emprendedora. Anda por allí Naseiro para aprender, el del archivado caso de financiación irregular, sí. Y no tarda mucho en aparecer por la sede la agencia de viajes de un tal Correa, muy generoso y servicial. Pero el joven Bárcenas solo tiene un objetivo. Ha reparado en la brillantez del director general de Relaciones Institucionales de la Xunta de Galicia, quien –en meteórica carrera- al año siguiente es elegido concejal del ayuntamiento de Pontevedra y que terminará siendo en 1986 vicepresidente del gobierno gallego. Ha descubierto a Mariano Rajoy.

Frío y calculador, previendo que un día Rajoy llegará a presidente del Gobierno -aunque sea a través de dos derrotas electorales previas y  las consecuencias de una crisis financiera internacional-, se dedica a hacer anotaciones falsas en unos cuadernos de contabilidad. Su maldad llega al punto de colocar algunos apuntes ciertos, solo algunos, para que los maledicientes de turno y los rojos demonios de la izquierda tengan donde agarrarse y mostrar su inmundicia.

El PP siempre ha colaborado para esclarecer la verdad y ahuyentar sospechas. Desde que iniciara la causa el Juez Baltasar Garzón, y las entonces cúpulas de la Agencia Tributaria y de la Policía. Todos ellos están hoy defenestrados, disfrutando del sosiego que aporta no lidiar con el estrés de la primera línea. Los medios y tertulianos del partido lo mismo, ejercen un periodismo documentado y crítico para que la ciudadanía cuente con todos los datos. Sus imaginativas portadas y narraciones panfletarias buscan afianzar a los devotos, sí, pero también divertir a los adversarios que son unos amargados. Y sirven a una idea fundamental que no debe olvidarse: ¿Robar? ¿Corromperse en cohechos? todos lo hacenotros más… y, lo que es mucho mejor, ¡compensa! “La corrupción compensa si las cosas marchan económicamente”, aseguran más personas de las que imaginamos.  Muchos de ellos son especialistas en ver signos de recuperación incluso si las estrecheces les oprimen cada día más. No pierden la esperanza, eso nunca.

Tenemos ya la prima de riesgo -ésa que cae alentadora- a uno de los niveles máximos que se dieron con Zapatero cuando era imprescindible cambiar de gobierno. Debemos el doble que al inició la crisis, 20 puntos más de deuda pública que con el gobierno socialista. Han crecido los parados por esporas y con los pagos y repagos, mermas y emigración, cada vez somos menos, más pobres y más vulnerables.  Nuestro amigo Olli Rehn acaba de decir que la UE ofrece alguna expectativa positiva, pero no –en concreto- España y Grecia que precisan muchas más “reformas”. Mas tijera, pues. Aunque no funcione, que no funciona.

Pero compensa, este circo es muy útil. Cumple el secular objetivo de mantener una sociedad analfabeta funcional, sumisa y corrupta de la que aprovecharse… “como toda la vida”. La que en su alegre egoísmo no siente tampoco el menor empacho en perjudicar al conjunto de los ciudadanos y al propio país con los efectos de sus “creencias” irracionales. Ése es el germen y nido de todas las corrupciones. Esa es nuestra historia.

*Publicado en eldiario.es

Lo siento pero voy a decir unas cosillas

Los que fueron condenados a muerte durante el franquismo sería porque se lo merecieron» gritó el alcalde de Baralla (Lugo), Manuel González Capón -del PP, naturalmente- en un debate municipal acalorado. Ante el revuelo causado (siempre escaso) ha esgrimido las excusas al uso –lo siento, no quería ofender a nadie– y pretende eludir las consecuencias. “Es quererle sacar punta a una ‘cosita’ (sic) sin importancia”, ha concluido en alguna entrevista.

La oposición ha protestado en diferentes tonos, A algunos les basta con que “pida perdón”, como si fuera en efecto una minucia en una disputa familiar o amistosa, y no declaraciones golpistas de un servidor público. Feijóo no ha dicho aún ni palabra. Como a él en el caso del narcotraficante, debe bastar con pedir disculpas.  Ni Rajoy, a quien precisamente “engrandece”, en palabras de sus locuaces portavoces, decir que comete errores. Tampoco ha hablado Soraya Sáenz de Santamaría –llorando, riendo o con voz grave-, nadie en una palabra.

En un país serio, Manuel González Capón estaría ya fuera de la alcaldía y de la política. La sociedad  se pronunciaría con contundencia, lo exigiría. En la Alemania que sufrió su nazismo tendría ya un pleito en marcha. Incluso en Agosto harían una pausa los órganos del poder judicial. Algún ministro competente. Alguien. No querrían que su silencio se interpretara como asentimiento o complicidad con esas actitudes… fascistas. Vaya por delante, mi “lo siento” para eludir cualquier responsabilidad. Lo emplea desde el Rey al presidente del gobierno. En este país basta escudarse en una equivocación para lavarse las manos de culpa. Y la sociedad lo engulle. Como todo.

Nada sabemos tampoco de la individua que afirma en un cuaderno de FAES –esa fundación de ultraderecha nacida al calor del PP a la que subvencionamos con dinero público- que la emancipación femenina, la extensión de la educación y la longevidad ponen en riesgo el Estado del Bienestar. Entiéndase de su bienestar. Elisa Chuliá -que así se llama esta sujeta- es licenciada en integrismo y neoliberalismo, aunque dice tener alguna carrera universitaria. Como no sé si puede molestarle mi tono, vaya por delante, mi “lo siento”. Que hago extensivo a lo que considero una similar actitud –machista, retrógrada, mercantil e inhumana- de todos los miembros del PP por callar también ante las afirmaciones vertidas en su órgano de expresión en FAES.

Ni si ya ha pedido disculpas el… “repugnante” portavoz adjunto del PP, Rafael Hernando por culpar a los padres de la malnutrición infantil y acusar de “repugnante” a quien según él usa su hambre como arma política.

Me parece de un país basura todo cuanto rodea el asunto del pederasta indultado. Una desvergüenza resucitar a estas alturas Gibraltar para distraer la atención de sus incondicionales borregos ( o cabras). Estimo pues, puro ganado lanar dócil y descerebrado a quienes se dejan aún engañar por el PP. Por si acaso, vaya, un “lo siento”.

A estas alturas me ofrece más credibilidad Bárcenas que Rajoy. Por pura lógica. Porque nadie con dos dedos de frente se traga que un señor entre en el PP a registrar anotaciones durante dos décadas por si acaso un día el pusilánime registrador –“lo siento”- llega para nuestro mal a la presidencia del Gobierno y le puede fastidiar. Y porque muchos de esos datos están ya confirmados y coinciden con hechos de la realidad. Por tanto, pienso que el PP es un partido corrupto hasta sus entrañas. “Lo siento”,  es solo una opinión.

Un partido, además, de dirigentes desalmados sin el menor escrúpulo que solo gobiernan para sus amigos y grandes fortunas, a costa de empobrecer al resto. Que han aumentado los desequilibrios sociales a niveles no conocidos en tan breve tiempo en un país desarrollado. Que nos sustraen la sanidad, la educación, el progreso… y todo lo que pillan. Que mienten, trapichean y manipulan. Que han dejado –a través de sus “reformas” y leyes- un país arrasado que tardará décadas en regenerarse. “Lo siento” por los que se puedan sentir ofendidos, pero digo yo que si a los altos poderes del Estado les sirve la frase no tiene porqué causarme problemas a mí.

Estoy convencida de que en lugar de periodismo, muchos grandes medios y opinadores varios ejercen la propaganda y la manipulación política. Que tratan de distraer de lo esencial a la ciudadanía por ideología de partido y a través de todos los cauces a su alcance. Y me parece que los bufones mediáticos son absolutamente responsables de los males que nos aquejan. “Lo siento” aunque lo diga con la boca tan pequeña como lo hacen todos ellos.

Pero sobre todo me parece que una sociedad que permite todo lo que nos está sucediendo, no merece ningún respeto y nos abochorna como país. La que está tragando más allá, mucho más allá, de lo tolerable por alguien con dignidad. La que consiente que le mientan y le atraquen mirando para otro lado. La responsable de que los males que ellos propician los suframos todos.Y lo hago extensivo a los que siempre cogen las hojas del rábano en lugar del fruto. A quienes de dos docenas de noticias que afectan sus vidas, solo comentan que Froilan, el angelito, quería insertar un pincho moruno a su primo Pablo Urdangarín. Y muy en particular a quienes siguen dóciles la marioneta que les marcan sin estima ninguna por su condición de seres racionales.

Pero ya digo, igual es el calor. O que acabo de dejar de fumar y sufro un intenso mono a ratos.  “Lo siento” si he ofendido a alguien. Lo volveré a hacer, eso sí. Siquiera en privado.

Rajoy, imagen y símbolo de España

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Mariano Rajoy dará la cara. A petición propia. Para aclarar dudas sobre lo que preocupa a los ciudadanos. La cadena de tópicos previsibles no oculta la verdad: Rajoy será Rajoy y volverá a esconderse. En los datos de una irreal recuperación económica. En que la corrupción es mal de muchos -de otros partidos, del rival elegido para fidelizar a su electorado-, pero la suya en concreto son insidias. Con agosticidad y alevosía –comparece el 1 de Agosto- volverá a mostrar su rostro tapado, invisible, vacío, el símbolo de la España de hoy. Porque Mariano Rajoy no es una casualidad, es la consecuencia de lo que entre todos hemos hecho de este país. Hoy y a través de mucho tiempo, siglos incluso.

Partamos de la base de que por lo general cada persona ama a su tierra de origen y considera que su país es el mejor del mundo por una exclusiva razón: porque él ha nacido allí. Egocentrismo en estado puro. Subjetividad de manual. Pero si uno sabe relacionar los datos llega un día en el que toma conciencia de la realidad y se hace una idea bastante aproximada de cómo es su país.

Pioneros desde los reinos medievales en buscar el control del poder considerado omnímodo, de una suerte de democracia, una y otra vez la caspa succionó la innovación y el progreso. Ese conservadurismo español, endogámico, ultra religioso, analfabeto de letra y ética, castrador, ladrón, tirano y manipulador. Pero siempre se le enfrentó el ansia de regeneración, aunque chocara contra el pétreo muro.

Una crisis financiera mundial, los errores locales sólidamente labrados, nos traen a hoy, cuando parece que la cloaca de nuestros cimientos haya explotado expandiendo toda su porquería. No es normal lo que nos pasa.

El partido en el poder de casi todo con sombras de corrupción -sustentadas en papeles y datos- durante más de dos décadas al menos. De “donaciones” que actúan de sobornos para conseguir contratos. De sobresueldos bajo mano y… a las claras –según su contabilidad oficial-. Un triunfo electoral basado en la mentira de un programa que se incumple casi en su totalidad, salvo en cuanto representa involución ideológica. Una manipulación sistemática. Uso desmedido de la demagogia. Presiones turbias. Una mente racional deduciría que nos encontramos ante una organización creada para lucrarse por cualquier método.

No es lógico que plantee duda alguna el que un presidente de Tribunal Constitucional no puede militar, ni haber militado, en un partido cuyos recursos y acciones de gobierno ha de juzgar. No lo es que otro del Supremo y el Poder Judicial usara dinero público para irse de vacaciones con su fornido guardaespaldas. No es en absoluto tragable que la Justicia dependa de los partidos, que no haya en la práctica separación de poderes. Hasta llegar a ver cómo el PP crea a su medida los principales órganos judiciales. Para asistir a una rebaja de condena tan sonrojante como la de Jaume Matas. A este paso, cabe pensar que el resto de los corruptos seguirán similar itinerario.

Debe inducir preguntas y responsabilidades que el Partido Popular atacara por tierra, mar y aire a todo cuánto investigaba la trama Gürtel -que tan de cerca le toca-. Destituyó la cúpula policial y la de la Agencia Tributaria en cuanto llegó al poder y, previamente, la judicial sufrió un “oportuno” descabezamiento con la inhabilitación del Juez Garzón.

Es vergonzante que el yerno del Rey de España usara su condición para una trama corrupta de altos vuelos, presunta hasta que se juzgue. Si se juzga. Y que haya quedado fuera de imputación su mujer y socia, la infanta Cristina. Y que el propio monarca nos pasee a su amiga especial mediadora en finanzas. Y que en el siglo XXI sea inviolable.

Estamos hablando de las más altas instituciones del Estado. De una corrupción endémica que ya arroja su maldad visible sobre el tejido social. Aunque no de forma troncal como en el caso del PP a juzgar por los indicios, afecta a otros partidos. A comunidades autónomas y ayuntamientos. Fosas sépticas que se extienden por prácticamente la totalidad del territorio patrio. Y al sistema financiero, y al empresariado, y a casi todo cuanto ostenta poder. Si “todos lo hacen” como dicen los adoctrinados, “todos a juicio” y “todos los culpables a la cárcel”. Implacablemente.

No es digerible que una trama mediática actúe de soporte de tanta desvergüenza. Desviando la atención de lo esencial a través de sus múltiples tentáculos para desactivar la reacción. Que engañe hablando de una inminente reactivación económica que –al parecer y es bien denigrante- lo justificaría todo. Hasta la corrupción.

Porque entretanto nuestra economía sigue cayendo –“menos”, qué bien-. Y la deuda pública crece a niveles nunca vistos. Y los ciudadanos nos hemos empobrecido hasta cambiar nuestro modo de vida. Los recortes y repagos pasan factura. Y aún así no les llega. Y saquean la hucha de las pensiones, además de especular con ella. Nada les detiene. No es lícito basar la economía de un país en la degradación de la sociedad y del mercado laboral. Y ofrecer como un éxito una cifra de creación de empleos de camarero en el mejor año del turismo debido a las crisis de Turquía y Egipto que no serán eternas. Y a que los extranjeros están huyendo del naufragio. Y anular, mientras, el progreso destruyendo la ciencia y la investigación. Es obsceno vivir como Reyes a cargo del erario público mientras se masacra a la población.

Denuncian los medios internacionales la insostenible situación de España. Hasta con mofa en el caso de The Guardian que carga contra la sociedad española no sin suma razón. Para el diario británico ni siquiera existe, en su opinión, como elemento sólido: “Nadie espera que él [Rajoy] renuncie a su trabajo en un país en el que las renuncias por cuestiones éticas son casi inexistentes”.

Mariano Rajoy es el mejor símbolo de esa España que agoniza. Un ser tan patético como él jamás hubiera llegado, ni menos aún se mantendría con todo lo que está ocurriendo, si este país tuviera un mínimo de cordura, dignidad y decencia. Ni él, ni el corifeo que le secunda. Del primero al último.

Se revuelven en sus tumbas desde Padilla, Bravo y Maldonado o Mariana Pineda, a las cenizas sin lápida de las cunetas. Joaquín Costa u Ortega y Gasset se siguen doliendo de la España nunca regenerada. Antonio Machado desde su exilio mortuorio francés continúa harto de la “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía”, pero aún verá -en optimismo desesperado- nacer la otra: la “del cincel y de la maza”, la “España de la rabia y de la idea”. Nosotros estamos vivos. Quienes en 2011 -y fuera de siglas- alentaron el grito de un cambio, los que aún luchan por él, merecen otra cosa. Hasta la losa borreguil con la que cargamos lo necesita porque casi nadie es digno de semejante desastre. Intolerable significa que no puede admitirse más. Que se acabó, que no seguimos así. Es empezar a trabajar en serio, cueste lo que cueste. Limpiar a fondo hasta que no quede ni la sombra de una mota de inmundicia… O aceptar el vacío tiznado, sin futuro, de ese rostro que hoy simboliza la degradación absoluta de España.

*Publicado en eldiario.es

El Supremo salva de la cárcel a Jaume Matas

Copio de eldiario.es

El Tribunal Supremo ha dictado la sentencia por la que absuelve al expresidente balear Jaume Matas de los delitos de fraude a la Administración, continuado de falsedad en documento oficial, continuado de falsedad en documento mercantil, y de prevaricación en concurso medial con un delito continuado de malversación, por los que fue condenado en la sentencia de primera instancia.

Le condena por un delito de tráfico de influencias a la pena de nueve meses y un día de prisión, multa en cuantía de 6.000 euros, por lo que Jaume Matas no entrará en prisión.

El Supremo reduce así la pena que había impuesto la Audiencia de Palma, que condenó a Matas a seis años de cárcel y nueve y medio de inhabilitación. En la primera sentencia, el juez consideró probado que Matas benefició de forma arbitraria con dinero público (un total de 483.186 euros) al periodista que escribía sus discursos, Antonio Alemany.

En el caso del articulista, que había sido condenado a 3 años y 9 meses de cárcel, el Tribunal Supremo reduce su pena a dos años, tres meses y un día de prisión. Considera que el periodista cometió delitos de prevaricación, malversación y falsedad documental.

 

 

Rajoy, el peligro de un mediocre con poder absoluto

En un momento de la noche electoral, Mariano Rajoy quiso corroborar que su triunfo era por mayoría absoluta en un aparte. Su expresión lo decía todo. Tras 8 años de opositar y dos sonoros suspensos, tras toda una vida de hacer lo conveniente, de aguantar hasta ataques de depredadores de su misma piña, había ganado su silla en La Moncloa y todo el poder para hacer y deshacer a su criterio. Fue un gesto, casi imperceptible, que helaba la sangre. Ese día ya estaba claro cuanto iba a suceder. “Los electores nos han dado un mandato claro”, dijo varias veces desde entonces.

Ya no hacía falta responder a los periodistas, ni dirigirse a los ciudadanos –ni para prometerles lo que no iba a cumplir aunque por inercia lo siguiera haciendo-. Ni negociar, ni siquiera hacer como que se dialoga. El Congreso de los diputados en la realidad de nuestra estructura política es innecesario cuando la suma de los escaños da un resultado aplastante. Abrevia utilizar la vía de los Decretos Ley. Los ritos democráticos son accesorios, pérdidas de tiempo que distraen de “lo importante”.

Rajoy entró en el gobierno ya con “el síndrome de la Moncloa” y hoy ha conseguido el récord de ser “un jarrón chino” mientras continúa en el puesto. Es de escarnio mundial verle esconderse de las graves acusaciones que pesan sobre él, secundado por ese gobierno y esa camarilla que eligió a su imagen y semejanza. Algunos más locuaces –incluso en exceso-, portavoces todos de la misma iniquidad. Con insultante perseverancia en la mentira. La parodia de rueda de plasma que Rajoy se marcó el lunes, leyendo la respuesta a una pregunta pactada y amañada, da idea de quién es en realidad este individuo. Por si alguien tenía alguna duda. Parece que todavía queda alguno, bastantes incluso.

Mariano Rajoy, como el resto del equipo, pretenden obviar un entramado de corrupción que se extiende por toda la historia del partido y en el que los datos y hechos oficiales y las denuncias de Bárcenas se entrelazan formando un retrato esclarecedor. No se puede despachar con un “todo es mentira”. ¿Labrada durante ¡20 años!? ¿Con qué objetivo? El eficiente tesorero, tantas veces defendido por todos ellos -incluso cuando ya se le investigaba judicialmente-, hoy es un delincuente que les engañó. ¿Podría gestionar un país una gente tan absolutamente torpe de ser cierta esa explicación? Porque no lo olvidemos, su propósito sí lo están cumpliendo. Mariano Rajoy -y los que eligió para acompañarle-, tenía una meta muy definida y la está culminando con enorme eficacia.

Ante la mirada estupefacta e indignada de buena parte de los españoles y la cómplice o bobalicona -dispuesta a tragarse un elefante con pintas en un solo bocado- de quienes aún le apoyan, Rajoy y los suyos siguen su estrategia sin fisuras. Dicen no poder perder el tiempo para atender a “tareas de gobierno”, y seguir con “el programa de reformas” imprescindible para sacarnos de la crisis. La ambiciosa vicepresidenta de todo es especialmente amante de la frase.

¿Y en qué consiste el programa de reformas? ¿Se lo han preguntado los que confían en el PP y se distraen con el loro que repite “pues el otro más”? En una loca carrera por desmantelar la sanidad pública, destruir la educación para criar trabajadores sumisos sin brizna de pensamiento crítico, abortar el futuro del país al cercenar la investigación y la ciencia sin dar a cambio sino la competitividad de los sueldos miserables, y, desde luego, acabar con el Estado del Bienestar. Rajoy -y sus etcéteras- se lo está merendando con la misma fruición que se oculta para no dar explicaciones.

Cada “reforma” es una merma social y una apuesta por la España del pasado que nos hundió en el hoyo. Ya hemos visto los resultados de la laboral. Pasa lo mismo con la eléctrica, los transportes, la función pública, la justicia. Con la Ley de Costas o la LOMCE. Ahora le toca a las pensiones. Todo. Cada vez que nos cae una “reforma” del PP implica tijera y consolidad privilegios de aquellos para quienes se gobierna a costa de la mayoría. Saben lo que hacen. El modelo de país que añoran, predesarrollado, ultracapitalista, sin futuro como tal, con la masa empobrecida, dependiente y vulnerable, con enormes desigualdades sociales que siempre pasan factura. Grave. Para los ciudadanos. Para el propio país.

Hay ya personas desnutridas, pero para muchos que no lo están cada pago es un una preocupación. Todos reduciendo gastos, vacaciones, aire acondicionado en este tórrido julio, comida incluso, para lograr… ¿qué? ¿Costear los intereses de la deuda que crece sin cuento? ¿Los sobresueldos y todo tipo de lujos, mangoneos y corrupciones?

El gobierno de Rajoy –recordémoslo una vez más- inició su mandato con la deuda pública en el 68,5% y la tiene –a día de hoy- en el 89,5%. Un ritmo de aumento descomunal y sin precedentes. Ya debe más de 20.000 euros por ciudadano. Solo en un trimestre, el primero de este año, se pulió 40.000 millones de euros, 23.000 en Mayo en aceleración ya inaudita. Nadie más que ellos “ven” brotes verdes y flores de invernadero ¿Es posible que aún haya algún incauto que crea que él va a salir de la crisis si no es de los que nunca la padecieron?

Todos entraremos en la precariedad de no variar el rumbo. Cada dolor que nos cuentan, cada ansiedad por lo que viene, cada desesperación, tiene una única respuesta: ya no es un problema aislado, ya no es tu problema, nos va a llegar a todos, sino se erradica… el cáncer. Las revelaciones de estos días nos hablan de uno enormemente dañino y virulento, con extendida metástasis. Arroja sus fluidos purulentos, su cadena de carcoma, sobre el tejido social, sobre los fundamentos democráticos del Estado. Y se va extendiendo ¿hasta dónde? Lo dicen incluso los medios internacionales. El Financial Times habla de un “ venenoso fondo de reptiles” en la España del Partido Popular.

En su delirio, Rajoy llegó a identificarse él mismo con el Estado de Derecho en su comparecencia del lunes. Mediocre pero no solo, también prepotente, enorme embaucador, dios en su pedestal. Mezcla letal cuando se acompaña además de escasos fundamentos éticos, por no decir nulos a tenor de su actitud. Igual que cuantos le secundan. Ni uno nos sirve por eso. Todo lo que no sean elecciones generales, libres e informadas, con compromiso de cambios estructurales que impidan repetir esta situación, es inadmisible ya. España es un país enfermo, casi terminal si no se actúa. Un mal inmenso nos corroe. Y ante eso solo cabe cirugía radical y urgente.

*Publicado en eldiario.es

La sociedad corrupta que apoya al PP

“En ningún país decente se pide que alguien dimita, es su formación y votantes principalmente quienes le dan la opción de salida medio digna y si no despido fulminante”. Diógenes ha dado en el clavo. Seguí con interés el conocido como “Escándalo de los gastos parlamentarios británicos” en 2009. Buscando hoy documentación -nunca hay que fiarse de la memoria para ser riguroso-, leo que implicó “hasta a 10 políticos”, tanto laboristas como conservadoras. “El laborista Elliot Morley fue uno de ellos, fue secretario de estado de agricultura. Fue suspendido por su partido tras admitir que pidió 16.000 libras (unos 17.800 euros) del erario público para pagar su hipoteca en el año 2007”.  El conservador Andrew Mackay también «pagó la hipoteca de una de sus casas con dinero público”. Fijaos en los montos de lo usurpado. En el número de políticos afectados.

La sensible diferencia es que todos ellos fueron obligados a dimitir. Que sus partidos fueron férreos con eso. Y aún recuerdo las encuestas en las calles de Londres donde la ciudadanía mostraba su enorme rechazo, su irritación, su determinación irrevocable de no tolerancia, a estas prácticas. Eso nos diferencia, sí. ¿Que “todos lo hacen”? Bueno, ya veis que en el Reino Unido también. Pero lo lógico, lo que allí pasó y pasa, es que los corruptos van “todos a la calle”.

No salimos de nuestra estupefacción. Mucha mierda esperábamos del Partido Popular pero esto desborda cualquier previsión. Se acumulan las pruebas que lo convierten en lo que parece ser una organización creada para el lucro sucio. Y con métodos mafiosos de defensa. Y ahí siguen imperturbables los desmentidos que se conoce hay que creer ahora cuando los vídeos de pasadas y flagrantes mentiras pueblan los archivos de Internet.

Ahí siguen también los medios mamporreros, sus periodistas, intentando desesperadamente sembrar la confusión entre mentes de escasas luces. A crear la duda para desactivar una carga que hundiría a cualquier gobierno.

La prensa internacional se llena también de estupor. Hasta el ABC lo cuenta, ¿dando a entender que sería mejor taparlo? porque habla de que «daña» la Marca-España.

Pero me quedo con lo publicado por The Economist: Mariano en un lío.

Recuerda que “La única persona que ha sido juzgada y declarada culpable hasta el momento es el primer juez instructor, Baltasar Garzón, que fue golpeado por sus extralimitados poderes”.  Habla también de la golpeada sociedad española, “los españoles de a pie frente a la caída de los salarios y los recortes del gobierno, que merecen una idea más clara de lo que pasó con el dinero donado por empresas que son, en parte, responsable del desastre económico actual (en gran parte creado por una burbuja de la construcción)”.

Pero lo que más le llama la atención es “la inexplicable tolerancia a la corrupción entre los votantes españoles”.

Y con The New York Times:

«Por el momento, el resultado no es tanto una crisis para el señor Rajoy – aunque ciertamente está dañado – como para España, su moral nacional y la credibilidad de sus instituciones”.

Y para dar idea de la calaña del sujeto que nos gobierna, del que una parte de la sociedad española aupó y sigue sosteniendo -partidos de la oposición incluidos-, la parodia de rueda de prensa que se marcó junto al presidente polaco. Primero solo acepta dos preguntas, luego se salta la elección de los medios sobre quienes debían hacerla, y se la entrega a ABC. Y, ya sin pudor alguno, ¡¡lee la respuesta!!

Ese dedo con el que llama a hablar al “periodista” para que haga su pregunta pactada y amañada, es vista por los medios ultraconservadores como signo de firmeza. En realidad nos está señalando a todos. Todos, de alguna manera, somos culpables de que Mariano Rajoy o cualquiera de sus secuaces esté ahí. Algo hemos debido de hacer mal para tener la sociedad que tenemos. Yo no sé si habría que embutir la letra y la ética en ciertas cabezas, pero su desviación no deberíamos tolerarla.

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Carta abierta al 24,5% de los españoles que aún sigue apoyando al PP con posdata para el resto

Está Vd. entre los 8.112.582 de personas que, según una encuesta de Metroscopia, votarían de nuevo al PP allá donde se les convoque. Representan Vds. el 24,5% de los ciudadanos con derecho a sufragio y el 17,2% de los residentes en España. Apenas 6 puntos más de electores otorgaron la mayoría absoluta a Mariano Rajoy, el 30,2%. La primera cuestión es saber si esos porcentajes le parecen democráticamente significativos para respaldar un cambio del modelo de Estado como el que se está dando en nuestro país. Pero hay muchas más que le planteo siempre que no sea beneficiario del sistema creado. Es decir, marido, mujer, hijo, primo, tío, amigo, vecino, chofer, o simple siervo clientelar del PP. No es previsible que ese grupo alcance ni al millón de personas, así que todavía se encuentra Vd. en un sector muy amplio cuyas motivaciones nos interesan.

¿Qué piensa cuando asiste a diario al rosario de robos de dinero público a gran escala que muestran las investigaciones judiciales y periodísticas? Ya sé que me dirá el consabido “todos lo hacen” pero ¿de verdad cree que son lo mismo de “iguales” todos o que no es punible un solo euro sustraído por parte de quien sea? Más aún ¿Vd. apoyaría a quienes atracan su propia casa? ¿Estima que un país puede funcionar con gente que, como Vd., avala la corrupción?

Nos gustaría saber también cómo se le queda el cuerpo al conocer que con el dinero de todos –el presupuesto del PP procede en un 95% de subvenciones públicas- sus favoritos se están llevando impresionantes sobresueldos, “indemnizaciones” y “becas” de alojamiento. Hasta un millón de euros más ha cobrado el propio Mariano Rajoy solo en un quinquenio, según las propias cuentas del partido presentadas al juez Ruz, y así buena parte del staff y durante años. ¿Sabe cómo se nos queda a la gente decente conocer estos datos? ¿Le importa algo?

¿Le da igual que le mientan? Porque Vd. sabe que nos han mentido a todos y reiteradamente. A la mayoría no nos da igual. ¿Confía en sus afirmaciones actuales que anuncian futuros prósperos? ¿En qué basa su confianza a la vista de la trayectoria?

Imagino que no ignora cómo ha crecido la desigualdad social en nuestro país. Estamos a la cabeza de Europa en esa progresión desde el inicio de la crisis. Y debe conocer que ya hay muchos niños que solo comen lo que les dan en el colegio. Una comida al día. No desayunan, ni cenan. Y que se están habilitando soluciones individuales para que durante las vacaciones la caridad les nutra al menos con esa ración mínima: una vez al día. O que han aumentado escandalosamente los juicios de faltas por hurto de comida. ¿Que siempre ha habido ricos y pobres? ¿Tanto? ¿De nuevo? ¿Se le ha ocurrido relacionar esta amarga realidad con las respuestas a las preguntas precedentes?

Es interesante que nos cuente qué le parece que haya gente que no paga apenas impuestos, que evade capitales mientras los demás cotizamos escrupulosamente, y que se les haya regalado, encima, una amnistía fiscal. La secretaría general del PP en su día consideraba una barbaridad algo similar.

¿Tampoco le importa que con el repago farmacéutico y la reducción de servicios de salud pública haya seres humanos que ya no siguen en la medida necesaria sus tratamientos médicos?  ¿Sabe que es por su culpa? ¿Es Vd. votante en Madrid? ¿Qué sensación le causa que empresas especulativas extranjeras estén pujando por nuestros hospitales como en una subasta? ¿Tampoco eso le mueve un músculo?

¿Y qué miles de familias pierdan sus casas por impago de créditos mientras se subvenciona con dinero público a los bancos? ¿Y que Europa pida también la dación en pago y el PP, al que Vd. apoya, se niegue?

¿Sabe que el PP ha creado en su mandato un millón de nuevos parados? ¿Que en las positivas cifras de empleo registrado de Mayo hay gente que figura 4 veces porque solo tiene un contrato de un día a la semana? ¿Y que el otoño se llevará los contratos estacionales? ¿Le parece que una reforma laboral que facilita el despido y la bajada de salarios es la solución? ¿Qué solución? ¿No recuerda lo que nos dijo la hoy Vicepresidenta de todo con otra mucho más tibia?

Cuando el partido que Vd. vota le dice que estamos “en el buen camino” ¿se ha preguntado en qué dirección va ese camino? ¿Qué modelo de país se ha previsto cercenando la investigación y devaluando sueldos o echando a la gente más valiosa hacia la emigración. ¿Eurovegas? ¿Conoce por cierto que el proyecto está parado acosado fuera de España por sospechas de corrupción?

Sabemos que Vd. es sobre todo una persona a quien le gustan las cosas “como dios manda”. Y parece ser que ese dios manda que la iglesia católica imponga sus normas en la justicia y en la educación de este país, que nos las imponga a todos. ¿Le compensa eso del desastre económico que nos aflige? ¿En qué dios cree que, según le dicen, propicia todas estas atrocidades?

¿Quiere Vd. para sus hijos una educación de asalariados precarios o la emigración?

¿Se ha enterado que la nueva Ley de Costas permite construir al lado del mar y que eso inflará de nuevo la burbuja inmobiliaria creada por José María Aznar y Rodrigo Rato –causa fundamental de nuestra crisis particular-  y puede alejar el turismo que es casi lo único que nos queda? ¿Tiene noticia de que también quieren acabar con los parques naturales para dedicarlos al lucro especulativo?

¿Se ha planteado que igual sus tertulianos gurús también le están mintiendo porque actúan más como propagandistas del PP (del cupo beneficiarios) que como periodistas o analistas? ¿No ha notado Vd. nada raro?

Sabemos que, si no vota al PP, no sabe a quién votar. Les ocurre algo parecido  a los 7.119.387 (el 21,5% del electorado) que también mantienen su apoyo al PSOE. A ese que suscribe pactos para secundar las políticas del PP y que espera que Vd. por ejemplo termine votándoles a ellos. ¿Ha pensado que hay otras soluciones?

Tampoco ignoramos que a Vd. le da miedo “lo difícil” ¿es más fácil sobrellevar los recortes actuales y futuros?

¿Cree que a la larga esto se arreglará por este camino? ¿Ha mirado cómo les va a los ciudadanos de Grecia y Portugal? Si “cree” que nosotros somos «diferentes», debería revisar la diferencia entre considerar cierto lo que no se ve y valorar la razón y los datos. Debería por fin enterarse de que los Reyes Magos y Santa Claus son los papás.

¿A Vd. le importa lo que le pase a la sociedad o solo a Vd. y su familia? En el segundo de los casos ¿Qué hace en un comunidad constituida en lugar de vivir en una isla para Vds.  solos? ¿Sabe que hay personas que se están jugando la vida por ayudarle? ¿Conoce por ejemplo lo que está haciendo -y lo que le cuesta- a Hervé Falciani?

Posdata para el resto de los españoles no adictos a PP y actual PSOE:

Dado que somos mayoría ¿Es lógico lo que nos está ocurriendo? ¿Qué mecanismos lograrían acabar con este insostenible desvarío?

Viviendo en el desvarío

Verlo aparecer, como una apolillada marioneta de cartón piedra, sin asomo de autocrítica, orgulloso de sí mismo hasta el ridículo, ofreciéndose como salvador patrio insustituible, cerró el círculo del diagnóstico: vivimos en el delirio. Fuera de toda lógica, criterio u honestidad. Cuando uno se encuentra inmerso en el desquicie, padeciéndolo emocionalmente, se nublan los sentidos y termina siendo cómplice de la sinrazón. Eso nos está ocurriendo y Aznar y cuanto rodeó su aparición subliminal fue el dato que faltaba.

Es de ver, sentir y sufrir… y no creer. Cada día nuevos impactos que, lejos de aclarar, aturden. Hemos llegado a tal nivel de degradación que parecemos pensar que la vida es así y no tiene remedio. Casi por cualquier lado que se mire. Aznar, dios sol centrado en sí mismo, ni se refirió a Europa. Pero es imprescindible tener en cuenta las desquiciadas políticas de austeridad que el multimando de Bruselas está imponiendo para pagar una crisis que la  mayor parte de los ciudadanos no provocamos y en la que se empeña con una desfachatez despiadada. Mientras, los dirigentes políticos la secundan como zombis. O como actores encantados de su papel. La última, la reunión de jefes de Estado y de gobierno que deciden “redoblar sus esfuerzos” contra el fraude fiscal… sin aportar una sola medida. Es decir, se han comprometido a volver a estudiar “la revisión de la directiva sobre fiscalidad del ahorro” para ver si la aprueban antes de fin de año y que los países que buenamente quieran intercambien datos bancarios. En la línea de siempre.

En esa UE podrida, inoperante -salvo para servir a los poderes financieros-, que está aniquilando Europa y a sus ciudadanos, España es el colmo del desatino en medio de una, sin duda notable, jaula de grillos que se degradada por minutos. ¿Qué más se puede pedir? ¿Qué más nos tiene que pasar? Un partido votado por una mayoría de incautos porque promete salir de la crisis económica y atajar el desempleo… y crea un millón de parados que va a completar la escandalosa cifra de 6.202.700. O eleva la deuda pública española a ritmo y cuantía inauditos en nuestra historia. Sí, del 68,5% en que la cogió Rajoy, pasó al 84,2% al terminar el año y ha añadido 40.000 millones de euros más en un solo trimestre hasta llegar al récord absoluto de casi el 88%. Y aún espera más. Será. Todos los países tocados por las recetas de la Troika, o de Merkel sin más, han registrado alzas espectaculares de sus deudas cuando han sido… secuestrados. Como nosotros. Y mucho más cuando localmente las medidas adoptadas son un puro dislate. Esos 40.000 millones de euros más, todos los que vengan, saldrán del mismo sitio: de nuestros servicios y derechos. Y seguiremos viendo las muecas de De Guindos diciendo que todo va bien. O las de Montoro. Il Dottore y el Pantaleone de este sainete trágico.

Eso es lo asombroso, verlos sacar pecho y prometer lo que jamás cumplen y que no pase nada. Y que tampoco se desate una masiva reacción social al conocer sus jugosos sobresueldos. “Complementar” con 4.200 euros mensuales un salario notable -como ha reconocido el presidente del Senado- es una total ofensa a una ciudadanía empobrecida por sus políticas, por muy legal que (dicen) sea. Y no es el único, qué va, el desfile sigue y se encaja con la misma impudicia que el resto de sus actuaciones. Es dinero público, nuestro. El PP, forzado por la investigación, admitió que el 95% de su presupuesto procede de fondos del erario. Y ni se inmuta, hay hasta quien lo comprende.

El resto de la troupe está a su nivel. Vemos a la singular ministra Báñez invitando a marcharse a los jóvenes españoles pero firmando un convenio para atraer a “profesionales cualificados” extranjeros. A Wert empecinado en meternos el catecismo católico en el cerebro con un mazo si es preciso y en preparar empleados para el mercado y no ciudadanos. A Soraya Sáenz de Santamaría secundándolo todo, ora contrita en rueda de prensa, ora agresiva en el Parlamento. O a Gallardón “remodelando” al gusto ultramontano la justicia, el Código Penal o las libertades de las mujeres. ¿No es incomprensible que todo siga igual?

Y hay más. Cajas, bancos, empresas, arcas saqueadas a lo largo y ancho del país. Y las idas y venidas del yerno y de la hija, hasta en la casa del Rey. El periplo de políticos por la oficina de contratación que parece ser presuntamente, a tenor de las informaciones judiciales, la Zarzuela. Y la “amiga entrañable” poniendo salsa picante a la opereta.

Y Gürtel. Que paga confetis para las fiestas de los niños de Mato y ella no se entera, y sigue siendo ministra, y sigue destrozando la sanidad pública. O una iluminación de más de 30.000 euros para la boda de la hija de los Aznar, cuando la mayoría de los invitado se gastó 400 euros en vajillas clásicas. Y “la duda ofende” si se piensa que sirvió para facilitar contratos. Se ha establecido la relación directa entre las donaciones al PP y casuales adjudicaciones millonarias de contratos públicos por mucho más monto. Lo que ofende es el insulto a la inteligencia.

Y todo esto no es sino la espuma de un pozo profundo que nos aturde. Oposición “responsable”… de quedarse quieta. Insuficientes apuestas de regeneración. Luchas ya a colmillo desnudo en el PP ara desbancar a cuantos están en el poder y llegar a peor… si cabe. El museo de los horrores actual tiene desvanes profundos.

No faltaba más que Aznar. Con una entrevista a la medida en la que, como se tocaron “temas candentes”, se da por buena. O se ha extendido un desesperanzado posibilismo o hemos llegado a olvidar hasta lo que es el periodismo. Rebatir las declaraciones con datos. Preguntar, por ejemplo, por la burbuja inmobiliaria germen fundamental de nuestro descalabro. Adónde fue el dinero obtenido por las privatizaciones de grandes empresas públicas. Repreguntar de verdad. Invitar a periodistas críticos, es decir a periodistas.

Vivimos en el desvarío. Con una sociedad que sigue durante ya más de una semana como noticia más vista en uno de los periódicos la   “ruleta sexual” de Colombia. Que se empecina en el “todos son iguales” y el “y tú más” y no ve salidas. La variable que destruye la ecuación de esa “felicidad” basada en el miedo y el conformismo es, sin embargo, la realidad. La que nos mantiene tristes y angustiados, a pesar de toda la búsqueda de gratificaciones ilusorias.

No es fácil  vivir en la locura, en un ambiente desquiciado, podrido a posta, con total voluntad y ningún atenuante. premeditadamente dirigido con lucidez malsana -no están locos- a crear rentable desconcierto. Grandes obras de la literatura, desde el Mundo feliz de Huxley a Fahrenheit 451 nos mostraron personas oponiéndose a la marea de la inercia. Bichos raros que usaban su cabeza y su dignidad, afrontando riesgos, sobre todo el de la soledad heroica. Pero quizás el primero fue nuestro, D. Quijote de la Mancha. El cuerdo en un mundo perturbado que ha de ser perseguido como anomalía. ¿España país de Quijotes? De algunos, sí, pocos. De quienes entierran la razón que brota pujante, mucho más. Hasta ahora. Porque ahora ya, contar con una masiva conducta contracorriente es cuestión de supervivencia. Sabemos que mañana, pasado y al otro, habrá más revelaciones, más desatinos, más sufrimiento, menos futuro.

*Publicado en eldiario.es