El hartazgo de los griegos

 Los ciudadanos griegos están muy hartos. Con una poderosa historia que nos ha marcado a todos, sigue siendo el país al que las estadísticas siempre sitúan “a la cola de la antigua UE” (ingresó antes que nosotros, en 1981). Cuando hablamos de sueldos precarios, de gasto social, siempre hemos de añadir respecto a España “salvo Portugal y Grecia”. Los tres países sufrimos largas dictaduras fascistas que frenaron  el progreso que estaba experimentando Europa. Los tres tienen ahora gobiernos socialistas (como me apuntó, excluyendo el resto de las coincidencias, aquel economista aficionado que llevaba el volante de un taxi). Hoy una huelga general ha paralizado Grecia Y el Gobierno griego acusa a la UE de doble moral y a Italia, Francia y Bélgica de falsear también sus estadísticas. Interesante. Se rebelan ciudadanos y Gobierno.

 En España. Francisco Camps declara una cuenta con 900 euros y la mitad de un piso de 110.000. Gana 80.000 euros anuales como Presidente de la Generalitat, más pluses y dietas. El sastre que le hizo los famosos trajes, declaró que le había tomado medidas en el Hotel Ritz de Madrid donde se alojaba (y que entonces no tenía las habitaciones de oferta como ahora “por la crisis”). A sus síndromes debe añadir el de “cenicienta” y necesitar acudir a un palacio cuando uno sale de un hogar modesto, casi un chamizo dados los precios de la vivienda en Valencia. Ahora bien, la habitación en el lujoso hotel la pagan los impuestos de los ciudadanos, no su tarjeta de crédito personal. El portavoz del PP en Las Corts, ve “normal” que declare tan exiguo saldo en la cuenta corriente, porque “cuanto más tiempo lleva uno al servicio de los ciudadanos más dinero pierde“.  En Valencia no hay huelga general, ni de votos.

   Pero llega un día en el que los sufridos ciudadanos se hartan. A los griegos, la dictadura del “mercado” les podría hasta echar de la UE. Y nosotros tenemos las barbas en remojo, por muchas que sean las diferencias estructurales. La receta liberal la marcan en la práctica (además de parcialmente el ejecutivo socialista) tipos como Camps, como Aguirre. Es que la intentan obligar a poner en práctica al Gobierno griego. Hay que aprender de los ejemplos. Lo malo es que en España el hartazgo se manifiesta de una forma extremadamente drástica. Porque según estamos viendo –post anteriores y comentarios- fascistas y golpistas envalentonados por las encuestas están saliendo, sin pudor, del armario, llamando a los temibles “salvadores de la Patria”. Pero también ocurre, también lo vemos, que un sector cada vez más amplio de la sociedad está llegando al límite de su paciencia. Será instructivo ver cómo acaban los griegos su batalla.

El triunfo de la mediocridad

En 1913, un médico, sociólogo y filósofo argentino, José Ingenieros, publicó un libro que tuvo gran influencia entre los jóvenes latinoamericanos: “El hombre mediocre”. Entre los modelos que definía, el que daba título a la publicación. “El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y se convierta en parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social”. (…) “En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos. Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición” (…) “A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealismo por envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no se ponga por encima de sí. “Cuando la mediocracia encuba pollipavos no tienen atmósfera los aguiluchos”.

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Como salidos de un circo, los mandamases de Valencia no apuntan siquiera a esa mediocridad, sino a provocar vergüenza ajena. Es la mediocridad quien les encumbra. Pero sigamos mirando, en giro de casi 360º grados, el panorama político español y echémonos a llorar. ¿Y el mediático? Siguiendo en este caso la tendencia mundial, el periodismo no sabe qué hacer consigo mismo. Trivializar los mensajes a morir, para incitar a consumir a la ciudadanía aturdida, y consolidar más la mediocridad. Mantener el negocio contra viento y lógica. Reducir las plantillas, suprimir la experiencia, crear informadores inseguros con su futuro de pan y cuchara. Jubilados de lujo se ríen de las penas ajenas, porque, por el momento, disponen de un consolidado colchón. Comprometerse ni en sueños. Y la sociedad exhausta porque la tarea es demasiado ingente, “otros están peor”, y “nada se puede hacer”. El hombre mediocre de José Ingenieros ganó la partida en los albores del siglo XX, y mucho más –sí, mucho más- en los del XXI.

Pues bien, os preparan una reforma laboral que apenas ya nadie discute, y que sacraliza los beneficios de quienes nunca pierden a vuestra costa. No está nada claro que, nosotros, los apartados de la vida laboral, conservemos de por vida las pensiones. Al menos no os dejéis distraer con la zanahoria de lo que dicen los brillantes representantes del PP, del PSOE, de IU –que viene bueno-, y del resto de los partidos.

Todo se cuece más lejos. El valiente Obama les ha dicho a los chinos que no quiere meterse mucho en lo que hacen con los derechos humanos, que cada cuál se organiza como puede, pero que, vamos, podrían ser una pizca más rigurosos, si no les molesta que se lo diga,si les molesta, pues nada, que no ha dicho ni media. En la libertad de información y de expresión, por ejemplo, no ahondemos mucho más. Un mercado de 1.008.175.288 habitantes, según el último censo, sojuzgadas (salvo el Partido y su camarilla) es un inmenso campo para el negocio. Es lo que cuenta. Acaban de ser ejecutados nueve detenidos por las revueltas étnicas de Julio, porque osaron protestar. Y hace falta tener coraje para protestar contra la dictadura y el ejército rojo-sepia. Eran algunos de los que quedaron con vida en las manifestaciones reprimidas con saña y sangre. China y EEUU también, hacen fracasar la cumbre de Copenhague que trataba de frenar el cambio climático, grave amenaza de hoy del futuro. No es rentable ¡qué le vamos a hacer! Pues mirar las tetas de Pilar Rubio  -¿globos de silicona para un cuerpecillo deforme?- o darse una vueltecita por H&M y C&A que, por poco precio, satisface el mono consumista. A mí me deja como una seda. Comprar bufandas a 7 euros para este otoño de 21º. Después de una sesión matutina de tiendas, me digo “Bah ¿para qué escribir?”, en serio. Ya lo decía José Ingenieros, hace casi un siglo: “Cuando la mediocracia encuba pollipavos no tienen atmósfera los aguiluchos”.

Enfangados en la Gürtel

Quiero pensar que hoy, como tantos otros días, militantes y cargos de los distintos partidos españoles acudirán a sus agrupaciones locales o a sus despachos de gestión para intentar, honestamente, hacer algo por la sociedad. Un poco más cariacontecidos, mucho más irritados. Quiero pensarlo porque necesito y necesitamos creer que no estamos en manos de una inmundicia generalizada.

La inquietante, bochornosa y afamada corrupción española se ha superado a sí misma. 17.000 folios de sumario liberados para el conocimiento social que no llegan ni a la mitad de los redactados de los que seguiremos teniendo noticia. Datos, encuentros, conversaciones, cartas…. reales, que no se pueden ignorar. Podrá haber interpretaciones, atenuantes, pero la evidencia es sangrante.

La amplitud y extensión de la trama Gúrtel la sitúa como el mayor escándalo de la democracia, pero no es más que la lógica evolución de un cáncer que no ha sido extirpado. Contratos a cambio de sobornos, trocear los presupuestos para eludir el control público, regalos insultantes, cuentas secretas en paraísos fiscales, putas de lujo, no faltaba un detalle. Y un rico anecdotario de la España de soez desvergüenza que llega a su máxima degradación. Como en un sainete de mafia casposa, aparecen personajes más parecidos a la caricatura que al retrato de un país del primer mundo: el bigotes, el curita, el Rick. Y coches, y trajes, y bolsos, y relojes de 20.000 euros. Intrigas, presidenciables de tres al cuarto, espías, el homenaje a las víctimas del 11M organizado en Madrid por la trama corrupta, más contratos dudosos del ex Ministro del AVE a Barcelona,  jueces que no ven, amiguitos del alma, Don Vito, bodas de alcurnia. Y la única esposa de jefe de gobierno que en España ha querido ejercer de Primera Dama, enamorada -“en el buen sentido” nos aclaran-, de el bigotes, mostacho de burdel, baba, marido de una “mamachicho”, para quien pide le sean facilitados favores. Y el yerno (cita el sumario) en la contabilidad B –oculta, en negro- de la trama. Y la mierda que salpica a Valencia, a Madrid, a Galicia, a Castilla León… que sepamos.  Sin contar las sucursales baleares de otras tramas.

¿Cómo puede osar María Dolores De Cospedal, número dos del PP, afirmar –y reiteradamente- que es un montaje? ¿Cómo Javier Arenas asemejar España a una dictadura y hablar de un Estado policial? ¿Cómo Mercedes de la Merced, tertuliana de mejores pasados, vuelve a mentar la que considera desigualdad de la actuación judicial contra ETA y el PP? ¿Cómo puede Rajoy volver a pedir olvido y distancia? Y sobre todo ¿Cómo pueden seguir todos en sus puestos, gestionando en muchos casos el dinero de todos?

Con todo, lo peor es que cunde la sensación general de que no pasará nada. Habrá, probablemente, un dilatado juicio, algunos irán a la cárcel, pero una buena parte de la sociedad seguirá avalando con sus votos la corrupción, porque la corrupción corre por la sangre española. Y una sustancial mayoría se encogerá de hombros, porque “todos son iguales” o “no hay nada que hacer”.

Enfangados en la Gúrtel no vemos que el mundo debate cambiar un trascedental signo económico: si sustituye al dólar por el euro y el yen como moneda de referencia. Que Italia –que nos gana por la mano en corrupción- dilucida si son inconstitucionales las amañadas leyes de impunidad. Hoy hace 8 años que se invadió Afganistán buscando a un Bin Laden que nunca fue encontrado. Unicef denuncia que el machismo está frenando el desarrollo. Y que más de la mitad de las mujeres que viven en países pobres, aceptan agresiones masculinas porque niñas y adultas admiten la superioridad del hombre. Y, hoy, como todos los días, cuatro mil millones de personas se han levantado sin apenas tener nada que comer. Brindemos también a todo esto nuestro indiferencia.

Y afrontamos este panorama con la sangre infectada de Gürtel, corriendo por órganos vitales del cuerpo social. Y, por tanto, poniendo en peligro la supervivencia de todos.

Sigue el sumario del caso y ramificaciones que quizás nunca conoceremos completamente. Tal vez, algo quepa predecir de esta crónica social para una boda con un millar de invitados. Disfrutad de las fotos, los trajes, los complementos, hasta de los coches de gran lujo que con seguridad les llevaron. Pinchando en el sumario a la izquierda aparecen todas las instantáneas. Cada apartado contiene varias fotos. Está galería es hoy altamente ilustrativa.

Actualización 13,oo

  Dice ahora Rajoy que exigirá responsabilidad a quien haya hecho algo que no debía hacer ¿Va a dimitir con toda la cúpula de su partido y todos los cargos de las comunidades implicadas? Pero aún mejor es esto: “se trata de una trama corrupta para aprovecharse del PP y utilizarlo en su contra“. Añade que “ha quedado acreditado”  ¿Estarán los autores intelectuales en desiertos lejanos? Y los pobres inculpados, incautamente, recibiendo regalos, sobres y concediendo contratos con trampas, sin darse cuenta. Alguien urdió el complot -¿Rubalcaba?- sabedor de las debilidades humanas, de que en España donde haya un euro se pone el cazo y el halago derriba cualquier resistencia moral. Luego nos confesamos en las urnas y arreglado.

  Acutalización 21.00

Camps declara que las Justicia les ha dado la razón. “De momento todo va bien”, como en “Los 7 magníficos”. Relatan que un tipo que cae desde el piso décimo de una casa y mientras va pasando por el noveno, octavo, séptimo, sexto… Dice “De momento todo va bien”.

 ¿No sería mejor asumir la porquería y dimitir del primero al último?

Archivado el caso Camps

Toda mi vida he luchado activamente contra los juicios paralelos en cuya nombre se han hecho auténticas tropelías. Por una razón fundamental: la defensa de la Justicia. A ella apelo una vez más.

En el caso de Camps se dan varios hechos:

El auto de Garzón que vio indicios de delitos.

También, “El juez instructor, José Flors, -según recopila El País- encontró numerosos indicios de la existencia del cohecho, pero no investigó si los regalos se hicieron a cambio de los contratos logrados por la empresa Orange Market, dirigida por Álvaro Pérez, El Bigotes. Entre los regalos que la investigación ha acreditado que recibió Camps había trajes, zapatos, pulseras, relojes, juguetes caros y entradas para el Circo del Sol. El principal contrato que Orange Market obtuvo cinco años consecutivos fue el montaje del pabellón de Fitur en Madrid. La empresa de El Bigotes logró también 40 adjudicaciones, la mayoría a dedo o fraccionadas en contratos inferiores a 12.000 euros para evitar el concurso público”.

“La sala tiene que decidir aún si incorporar a la causa –sigue diciendo El País- a los cabecillas de la trama – Francisco Correa, Pablo Crespo y El Bigotes,- por un delito de cohecho activo al haber hecho los regalos a los cargos de la Generalitat y del PP valenciano, después de que la semana pasada el Tribunal Superior de Justicia de Madrid se inhibiera a favor del de Valencia en este apartado de la investigación”. Luego no cuenta con todos los datos.

En el auto, el Tribunal valenciano parece dar por hecho la existencia de regalos, aunque no los vincula al cohecho. Dice que “no ha quedado acreditada esa vinculación”, pero no ha investigado toda la trama. Considera legal, además, recibir regalos por valor de miles de euros, aunque medien contratos que adjudican los destinatorios de los caros presentes. Añade entre comas: “con independencia de otras posibles valoraciones de tipo ético”. Y también admite que puede haber varias versiones verosímiles, aunque de facto se ha inclinado por la de Camps y sus colaboradores.

De los tres magistrados, Juan Montero, propuesto en su día por el PP, ha dejado constancia de que tiene sus dudas de que los hechos que se imputaban a Camps, Campos y Betoret, que no a Ricardo Costa, no sean constitutivos de delito. A favor del archivo definitivo han estado Juan Luis de la Rúa, presidente del TSJCV y de quien Camps dijo que era “más que un amigo“, y José Francisco Ceres, magistrado conservador cuyo nombramiento fue en su día impugnado y a quien, posteriormente, se repescó.

  Cabe preguntarse si todo ha funcionado como debiera. Leo que la Ley Orgánica del Poder Judicial dice en su Artículo 219, referido a las causas de abstención de un juez y, en su caso, de recusación: “Apartado 9. Amistad íntima o enemistad manifiesta con cualquiera de las partes.” Sin embargo, el CGPJ no actuó y la Fiscalía Anticorrupción se negó a exigir la recusación de De la Rúa.

Mariano Rajoy se ha apresurado -demasiado, porque la sentencia no es firme- a declarar que “ha triunfado la justicia y el sentido común”, y que ha terminado la Inquisición a la que han sido sometidos. Si se negó la existencia de regalos y el tribunal los admite, Camps habría mentido y no es para sentirse muy feliz. Si, además, existe una cercanía probada entre jueces y acusados, mentar a “la justicia”, precisamente, produce cierta estupefacción, cuando no irritación. Por otro lado, ” la Inquisición” -con la que quiere terminar, ha dicho, aunque no ha detallado cómo- la habrían ejercido, primero un militante del PP insatisfecho que grabó conversaciones y denunció los hechos, y, después, dos jueces en ejercicio, no vinculados emocionalmente al principal acusado. Y lo seguirán haciendo en el Supremo. Aunque lo preside Dívar, el beato que vota según sus creencias, nombrado ingenuamente por Zapatero, en ese juego al que asistimos estupefactos los ciudadanos en el que el poder judicial no es independiente del poder político y legislativo. Y ¿Qué debía hacer la prensa? ¿Lo mismo que Telemadrid y  Canal Nou?

Y hay un asunto estético. Los ciudadanos nos pagamos nuestros trajes, zapatos, relojes o bolsos. Solemos ir de rebajas, incluso. No hacemos traer trabillas del extranjero, ni recibimos al sastre en nuestros aposentos del Hotel Ritz, a casi 600 euros la noche en habitación standar, y a 2.621 la suite. Y los políticos son meros representantes de los ciudadanos, no serían nada sin nosotros. La felicidad de Rajoy, presidente de un partido con diez millones de votos, tampoco parece tener en cuenta esa significativa aclaración del Tribunal: (legal recibir regalos) “con independencia de otras posibles valoraciones de tipo ético”.

Y sobre todo: Que España sea el reino de la comprensión con la corrupción o con las corruptelas -que nos significa en el mundo entero, en el mundo entero tenemos fama de corruptos-, nos ha hecho un daño quizás irreparable como país, como sociedad. Dado que van a presentarse recursos ante el Supremo, la opinión pública, la alarma social –al menos en sectores no vinculados al Partido Popular- exigen que se llegue hasta el final. “Presuntamente”, algo huele a poco ortodoxo en este caso. Sólo que el proceso no ha terminado. Sólo que… la confianza es mínima.

Pero ahora ya comprendo por qué se reían cuando fueron a declarar.

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Ver: Hijos de la picaresca

Estado de derecha

Cuarta Página de El País de Ignacio Sánchez-Cuenca,  profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid.

Corrupción, boicoteo al Estatuto catalán, a la renovación del CGPJ o a la Ley de Dependencia. El PP se siente más cómodo con el ‘Estado de derecha’ que con el imperio de las leyes. ¿Dónde están sus liberales?

   Entresaco párrafos:

La utilización de la idea de Estado de derecho por el Partido Popular ha llegado a ser agobiante. Se ha recurrido al Estado de derecho para rechazar el Estatuto catalán y el proceso de paz con ETA, para exigir la dimisión de cargos socialistas, y obsesivamente en la lucha antiterrorista, incluso de forma antropomórfica (“confío en que el Estado de derecho mande a los terroristas a veranear a la cárcel”, dijo hace poco un dirigente popular).

(…)

Los acontecimientos de los últimos años han mostrado que nuestro Estado de derecho no sólo está excesivamente manoseado, sino que además ha quedado vapuleado por sus más aguerridos defensores.

(…)

Últimamente la atención se centra en los escándalos de corrupción, que son abundantes y algo pintorescos. Quizá el más llamativo de todos sea el de Carlos Fabra, el presidente de la Diputación de Castellón. Ha habido Fabras al frente de esa Diputación desde 1875, cuando la ocupó su tío-tatarabuelo Victorino Fabra, conocido como el Agüelo Pantorrilles. El actual Fabra está acusado de falsificar documentos oficiales, de cobrar cuantiosas comisiones, de fraude fiscal, y de manipulación del censo electoral de diversos municipios. Por si todo esto no fuera suficiente, Fabra se jacta de sus prácticas caciquiles: “Porque el que gana las elecciones coloca a un sinfín de gente. Y toda esa gente es un voto cautivo. Supone mucho poder en un Ayuntamiento, en una Diputación. Yo no sé la cantidad de gente que habré colocado en 12 años, no lo sé”. Son palabras suyas que quedaron grabadas y que darán mucho juego a los historiadores del futuro que quieran establecer paralelismos con la época de la Restauración.

El juzgado de Nules (Castellón) que lleva su caso es una especie de triángulo de las Bermudas en el que los jueces van desapareciendo misteriosamente uno tras otro. Hasta ocho jueces han pasado por allí desde el año 2004. La gran esperanza de Fabra se llama Jacobo Pin, un juez que se ha presentado voluntario al puesto y cuyo padre es un abogado muy próximo al PP (fue cabeza de lista al Congreso en las elecciones de 1977). Seguro que este nuevo juez sobrevive a los extraños torbellinos que se llevaron a sus predecesores.

(…)

Esta llamémosla “afinidad” entre algunos acusados de corrupción y los jueces que les juzgan resulta extremadamente inquietante. Francisco Camps se siente feliz de tener una relación con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Valencia, Juan Luis de la Rúa, que, en sus propias palabras, va más allá de la amistad. El vínculo de De la Rúa con Camps no se limita a la esfera personal, pues el juez intervino en un acto preelectoral del PP valenciano en 2007. Camps cuenta también con la ayuda y el apoyo del vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial, Fernando De Rosa, quien se reunió con el presidente de la Generalitat Valenciana para ayudarle a perfilar una estrategia un día después de que la prensa se enterara de que Camps estaba implicado en la trama de corrupción y financiación ilegal del PP. De Rosa, que ha sido consejero de Justicia en el Gobierno valenciano, insinuó que Garzón estaba prevaricando al no abstenerse de instruir la causa.

(…)

Quizá estas “afinidades” entre políticos y jueces contribuyan a explicar el descaro de Esperanza Aguirre, quien, en un pleno parlamentario, ante las acusaciones de corrupción que le lanzaba la oposición, extendió los brazos y las manos diciendo “¡Mirad cómo tiemblo!”. En ese gesto se resume la gran incógnita de la democracia española: si estamos verdaderamente en el Estado de derecho tan anhelado por nuestros liberales o si nos encontramos más bien en un Estado de derecha. Creo que a la derecha, en el fondo, le convendría, por su bien, que en España hubiera un Estado de derecho. A los socialistas, en su momento, les costó reconocerlo y estuvieron a punto de deshacerse por ello. El Partido Popular parece de momento sentirse más cómodo con el Estado de derecha, aunque suponga acabar definitivamente con sus credenciales “liberales”.

¿De qué se ríen?

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 (Diario El País, portada en papel)

Padres y madres de las patrias hijas

Pregunté una vez en el colegio, en una clase de historia, por qué había sido tan diferente la trayectoria de los pueblos que componen el continente americano, según hubieran sido sus conquistadores –norte sajón, centro y sur español-. No corrían tiempos en los que un profesor pudiera dar respuestas críticas, me quedé con la duda. Ciertamente, los conquistadores de habla inglesa, llegados a lo que hoy es EEUU, liquidaron expeditivamente a toda la población autóctona, nosotros –además de una buena sangría, aunque no total, en vidas y haciendas- les engendramos hijos, los convertimos al catolicismo y les exportamos nuestra cultura y valores.

Nacho Escolar cita hoy “el ejemplo inglés”, la airada reacción -con seria exigencia de responsabilidades- por los gastos personales de diputados británicos -de todos los partidos-, cargados al fisco. Su ley se lo permite –primera diferencia-. Segunda y más aleccionadora: política y ciudadanía no lo toleran. Es la mayor crisis institucional en décadas. Y consecuencias: dimite el presidente de la Cámara de los Comunes por primera vez en 300 años, los líderes de los principales partidos piden disculpas a la población y exigen que los implicados devuelvan el dinero, dos tercios del partido laborista piden tambén el cese inmediato de Gordon Brown y estudian sanciones a sus miembros implicados. ¿Se imagina alguien esa actitud en España? La opinión pública británica no tolera las actitudes poco éticas, tercera y decisiva diferencia.

Álvaro Colom, presidente de Guatemala, –como decíamos ayer– arguye algo así como la posibilidad de sacrificios humanos por parte de la oposición para derrocarle -así podría traducirse-. La muerte del abogado Rosenberg sería “un montaje” de sus detractores. El caballero está muerto y bien muerto ¿se ofreció en inmolación para desprestigiar al presidente? ¿Se reunieron los partidos contrarios a Colom para elegir a quién sacrificaban y luego le pegaron un tiro? Pues bien, una parte de los guatemaltecos parece creer una versión aproximada, porque han salido a la calle para apoyar al político acusado.

La misma sensación -salvando las distancias- sentí al ver al presidente valenciano, Francisco Camps, arropado por alcaldes y gitanos, por la plana mayor de su partido, y por los dirigentes nacionales. Cuando declare ante el Juez se aclararán “las insidias”, dicen. ¿Cómo que “insidias”? Todo nace de una investigación judicial, hay datos, pruebas, documentos, ha sido llamado a declarar por un Juez como imputado. Otra cosa son los resquicios legales de nuestro ordenamiento jurídico, pero las “insidias” son “engaños o artificios para hacer daño a alguien”, y parece que en la “conspiración” se han juntado varios jueces, papeles, y numerosos testigos.

Padres y madres de una cultura que se nubla en creencias y actos de fe, las evidencias sajan gran parte de nuestro territorio nacional. Madrid huele a podrido, más aún con nuevos datos fundamentados en documentos. La larga lista de la impunidad apenas ha cambiado desde esta entrada de Febrero, si no ha sido para añadir nuevos escándalos. Pero la sociedad no se inmuta.

¿Qué más tiene que pasar para que la sociedad española reaccione? Muchos guatemaltecos, hartos, lo están haciendo en su país. El cáncer está en nuestra cultura de picaresca, chapuza, amiguismo, clientelismo, trampa y robo, de pensar en el provecho propio y no en el bien común como hacen las personas bien educadas. Mientras, los asuntos sustanciales quedan aparcados. El gobierno suizo –me contaba ayer el periodista Antonio Delgado- paga subsidio de pobre a quien gana menos de 1.500 euros. En casi toda Europa el Estado costea las gafas o permisos de maternidad ¡y paternidad! hasta de un año. Seguimos siendo uno de los países con menores ayudas sociales, pese al incremento estipulado por Zapatero, y a cómo el liberalismo las quiere cercenar. Nuestro sistema educativo –del gobierno y las comunidades autónomas- produce bochorno.

Y la pescadilla se muerde la cola. Sólo una ciudadanía educada e informada, con una ética que no dirime sus pecados y delitos en un confesionario sino en la razón y ante la justicia, está preparada para prosperar. Y puede tener algo edificante que exportar.

Valencia is diferent

Nacer en Valencia va a empezar a representar un serio riesgo. Las criaturas han de aprender las normas para una convivencia democrática en inglés, a ver si eso les disuade de su entendimiento. La religión les enseñará que el preservativo está contraindicado -más aún es pernicioso- contra la prevención del SIDA. Y en cambio, se les instruye en tirar petardos, porque eso es cultura. A cualquier edad, podrán leer el  libro editado, con dinero público, por la Diputación de Castellón -que preside el acusado y nunca juzgado Carlos Fabra- en donde se dice que lo que ocurrió en 1936 no fue un Golpe de Estado y que Franco colaboró “con el fin de dar a España un régimen de justicia, paz, orden y armonía” para todos los ciudadanos.

 Además, en un mundo con casi 7 mil millones de personas de las que gran parte malviven, la Generalitat del repulido y trajeado Francisco Camps -en lugar de mostrar las facturas del sastre- va a incentivar la natalidad en la comunidad. Pero no de cualquier manera, no. Como todo lo que emprenden los poderes públicos valencianos, será con una alta carga ideológica. El gobierno valenciano va a facilitar hasta 21.600 euros a jóvenes embarazadas para evitar que aborten. Las ayudas se distribuirán durante 36 meses. El desembolso económico para cumplir los mandatos de la Conferencia Episcopal Española, serán mucho mayores, ya que se crearán tres centros de atención social de referencia en cada una de las tres provincias complementados por una red de 186 puntos de encuentro atendidos por equipos itinerantes y un teléfono de atención gratuita. Echad cuentas de lo que eso cuesta.

Nada que objetar en cuanto a intensificar la información y dotar de todos los medios para evitar embarazos no deseados. De hecho con 21.600 euros una pareja puede adquirir preservativos para toda su vida y regalar a los vecinos. Otro fin encomiable sería facilitar las adopciones para que no hubiera que ir al fin del mundo a fin de criar un hijo, dado que en España es extraordinariamente difícil.

El problema surge cuando llega un embarazo. Hay que traer al niño al mundo como sea. Por 21.600 euros es probable que Valencia se llene de padres dubitativos. Porque ¿alguien imagina en un país tan “ético” como España que se van a privar de tan sustanciosa ayuda si hay un niño en camino? ¿Podrán acogerse también los emigrantes? Porque son los que evitado el crecimiento cero de España, un país que tiene ya 46 millones de habitantes. ¿No sirven los adultos? Estoy convencida de que muchos africanos procedentes de países en guerra y penurias, estarían encantados de ser prohijados por el Consell valenciano. Cualquier mileurista, de cualquier procedencia, lo estaría.

Pero no, el requisito es que la mujer lleve en el vientre un óvulo fecundado y que dude si seguir con el embarazo. La medida es moral, de moralidad católica. La Conferencia Episcopal española y sus afines ideológicos han resucitado el aborto como problema después de casi un cuarto de siglo de aplicación de la Ley, y tras estar callados como muertos con los gobiernos del PP. Lo han hecho con los cuantiosos ingresos que reciben del Estado. La religión debería circunscribirse al ámbito privado y ser costeada por sus adeptos. Ah, ya, que en España no recaudarían un euro. Pero ¿por qué tenemos que pagarlo todos? ¿Por qué no financia el Estado otras aficiones como la numismática o lo floricultura? Son menos perniciosas.

Nacer en la Comunidad valenciana equivale a ser adoctrinado, a que los poderes públicos pongan todos los medios para ello y eviten en lo posible una formación democrática ¿saben los valencianos lo que votan?

Ver también “La vida para la Iglesia católica.

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