Me regalan un repelente eléctrico de roedores

Reviso el correo postal atrasado, esas montañas que crecen en pocos días que no tengas tiempo o ánimo de afrontarlas. Para mi es uno de los más duros e innecesarios trabajos a los que me somete esta organización social “que nos hemos dado”. Y lloro por los árboles que mueren como tributo.

Entre los papeles, una invitación –a mi nombre y apellidos ¿de dónde los han sacado?- para hoy, a un “lujoso” hotel de la zona de Ventas, donde, sólo por asistir, me van a regalar…

¡Un juego de dos bolígrafos y llavero!

Ahora bien, si me acompaña mi cónyuge –un jueves laborable-, entonces recibiré totalmente gratis –subrayan-…

Un elegante juego de pendientes de plata con auténticas perlas cultivadas (en sus talleres, no en el mar a cargo de una sufrida ostra).

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                                   (es un más, no una cruz funeraria)

¡¡¡ Un repelente eléctrico de roedores e insectos!!! ¡¡¡Anunciado en televisión!!!

Debemos ir el con el DNI y no sé si con un certificado de matrimonio.

Recuerdo los tiempos en los que proponía a mi amigo Juanjo que me hiciera de marido prestado para repartirnos un viaje de 3 días a un hotel en la playa, un televisor o una cámara de fotos con teleobjetivo, un juego de maletas incluso. Nunca fuimos en realidad, pero nos reíamos mucho. ¿Pedirían el libro de familia que entonces sí existía? creo que ahora lo han quitado.

Me llaman la atención varias cosas. Esa opción por la “familia” como ente de solvencia. La fascinación social por el «gratis«. Y, sin duda, la rebaja de los incentivos para acudir a escuchar un rollo de descomunales dimensiones, con el exclusivo objeto de venderte algo (innecesario) que cueste más que lo que te dan, si te lo dan.

Al parecer presentan “una de las colecciones más emblemáticas de Alta Joyería –con mayúsculas”. Y me pregunto si habrá alguien que elija esa opción para pasar la mañana o la tarde. Y qué marido se animará a asistir al evento, con tan jugosa recompensa.

Pero lo del repelente eléctrico de roedores me ha llegado al alma. A través de un post en el que puse una foto de una preciosa rata –pensando en cierta asociación que fundé-, he descubierto (realmente asombrada, lo confieso) el irresistible atractivo que ejerce este animal –no hay día que no entren 40 ó 50 personas en el periscopio buscando fotos de ratas-. Era una monada, mirad:

Así que igual no es ninguna tontería regalar un repelente para estos bichos. O mejor unas jaulas para conservarlos. ¿Hay ratas en Madrid? ¿Al punto de necesitar repelentes eléctricos para el hogar? Familiar por supuesto.

Pero no, la incitación al consumo se vende ya de saldo, de mercadillo. Por cierto, estuve el martes en el de Majadahonda -que pase por ser el más «chic»-. La “Alta Joyería” se ofertaba a dos o tres euros la pieza. Diez sí era “De marca. “¡Gargantilla de Bulgari!”, susurraban en voz baja -y agarrándote del brazo- vendedores que eludían a la policía.

Hay oferta porque hay demanda. Y hay “mercados” y “mercadillos”, hijos de un mismo tronco.

Pues que no voy a ir a por mi repelente de roedores –dado que carezco de marido-, ni siquiera a por los dos bolígrafos y llavero, reservados a las parias sin pareja. Pero sí voy a salir a respirar la deliciosa contaminación de Madrid. Miraré bien a dónde pongo el pie, a ver si tengo que sortear ratas.

¿Ha triunfado el ruido?

Disuade atender a noticias al levantase. Empiezo a huir de ver telediarios o acercarme a cualquier medio de comunicación. Hay razones. Saldrán los políticos haciendo un inmenso ruido. Aturdirán los gemidos de la economía real, las risotadas de quienes la manejan, tapadas con la sordina de la información y la desinformación. No distingo con claridad entre el soniquete de los periodistas. Apenas de los comentaristas. Reconozco lo injusto de esa generalización y debe ser culpa mía: todo cruje y suena como embrollados zumbidos. Aturden. Irritan. Asquean. Ya lo dijo Sabina: con tanto ruido, no se oyó el ruido del mar». Pero el mar sigue ahí. Con sus peces de todos los colores e intenciones.

Llevo un par de días sin poner la radio, ni conectar el televisor o el ordenador, más que en tramos muy cortos. Brevísimos. Anteayer estuve sin saber qué ocurría por el mundo hasta bien entrada la tarde. Ese vacío de noticias lo llena la música, la charla o los propios pensamientos. Y relaja. Diría que se ha saturado el deseo de saber si hay algo nuevo casi en cualquier dimensión. Al menos, dosificar, aislarse en una campana protectora que se abrirá a horas medidas sólo para lo realmente importante.

Lo peor es que voy hablando con distintos amigos y les sucede lo mismo. El que se autocalifica de apolítico, el abstemio de información, me ha parecido siempre un insolidario, colaborador necesario de los desmanes que atenazan a la sociedad. Pero es que hay demasiado estruendo, estrépito, alboroto que se cruza en pugna con terribles murmullos de efectivos dardos que dañan los tímpanos. O con los ronquidos de los tibios de solemnidad. Pero no tranquiliza saber que, mientras tanto, otros dirigen la orquesta chirriante que apaga nuestras voces.

Y hablo con desconocidos. Y el del surtidor de gasolina me cuenta el miedo y la depresión que está sintiendo mucha gente. Es parlanchín. Conversa con todos. Le hacen confidencias. Y a mí. Y lo huelo en la calle. Al teléfono. En Internet. En susurros que vuelven a ser tapados por ladridos desaforados de unos y otros, por estos mismos medios. Demasiado ruido.

Los comentarios de este blog son, en general, todo lo contrario. De conocimiento de la situación que vivimos y, lo que es mucho mejor, de sus remedios. No aullamos, tratamos de sumar, aportar, nos escuchamos ¿nos escucha alguien más?

Y lo vital: ¿Escucha alguien a esta sociedad aterrada, asqueada? Recibo sugerencias, peticiones, adhesiones a la necesidad de actuar contra la barbarie que nos están infligiendo, con los peores augurios sobre su desenlace. De personas que van desde la veintena a septuagenarios largos. Alguien tiene que aglutinar esa fuerza que nace del desencanto con el deseo de construir y para todos. No se puede desperdiciar. No… se les puede abandonar.

He tenido contactos, o he asistido a la reunión de destacadas organizaciones que piensan en los demás, en la sociedad, y no sólo en sus cuentas bancarias. O en mantener su poder. O en alcanzarlo. Cuentan y veo que hay una gran fragmentación, pesadez de estructuras y, en algún caso, afán de protagonismo. “Por una palabra que no le guste a uno, se va y dice: ah, pues creo mi propia organización”, llegó a decir un conocedor del tema, en pregunta, a una mesa redonda donde se buscaban soluciones al hambre, organizada por Amnistía Internacional. “Ellos”, los otros, son menos, pero están sumamente bien organizados.

Muchos periodistas jóvenes, en activo, andan enredados en la disyuntiva web o papel, sin que aparentemente quieran oler lo que está sucediendo. Parecen huir del fondo, del contenido. De su compromiso con la sociedad para servirle una información veraz y completa que le dé elementos de juicio. No lo entiendo. Hay brillantes y honestas individualidades entre ellos. No se puede seguir bailando con la estridente música que nos marcan: nos está haciendo tropezar, nos derribará finalmente.

Me escribió Joaquín, de 77 años, ex preso político franquista, activo participante en una asociación. “Aquí hay que montar algo» que defienda lo que tenemos, hay que mover algo. 77 años.

Ojala el sonido de su fuerza, de la de tantos otros, desbrozara las voces limpias de los chirridos -más o menos intencionados. Y se erigiera potente sobre esa algarabía vociferante, estridente, castradora, que nos rodea, despertando a quienes poseen estructura para aglutinar. Uno a uno no somos nada. Juntos, todo. Pero estamos detenidos, desactivados ¿Es que ha triunfado el ruido?

No en voces minoritarias del Parlamento europeo ¿dónde más?

Sin duda los solos de tenores y sopranos, de violines y trombones, tienen valor, pero no olvidemos la efectividad del coro en armonía.

Sin acritud

El FMI exige una reforma «radical y urgente» del mercado laboral español. El organismo pide abaratar el despido y simplificar la negociación colectiva. En declaraciones a RTVE, su director, Dominique Strauss-Kahn, argumenta que hay que acabar con la “rigidez” de nuestro mercado laboral. ¿No querrá decir con los derechos laborales largamente labrados? Venden que en Europa son menos “rígidos” que aquí. No dicen que en Europa cobran tres y hasta cuatro veces más que nosotros, con similares precios,  pocos más impuestos, y muchas más coberturas sociales.

 El FMI está entredicho. O estaba. Ahora los gobiernos, los medios, acogen sus dictados como ley sagrada  financiera. Uno de los principales críticos del FMI es Joseph Stiglitz, ex-Economista Jefe del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía 2001.

De la lista de quejas destaca por ejemplo que el saneamiento del presupuesto público lo pida a expensas del gasto social. O que, el concepto de servicios, abarque áreas que tradicionalmente se interpretan como estructuras de aseguramiento de derechos fundamentales: educación, salud o previsión social.

«Estos puntos (y otros) -copio de las críticas al FMI- fueron centrales en las negociaciones del FMI en Latinoamérica como condicionantes del acceso de los países de la región al crédito, en la década de 1980. Se argumenta que provocaron una desaceleración de la industrialización, o desindustrialización en la mayoría de los casos. Las recesiones en varios países latinoamericanos a fines de la década del noventa y crisis financieras como la de Argentina a finales de 2001, son presentadas como ejemplos del fracaso de las «recetas» del Fondo Monetario Internacional».

Otro organismo neoliberal de postín, la OCDE, pidió ya que se incentiven los planes de pensiones privados.

Bien y el Financial Times cuenta hoy que los ciudadanos de los países “ajustados”, aunque a regañadientes, aceptan los recortes. En España aún queda definir la “reforma” laboral que viene buena, como vemos.

Sin acritud amigos, que es muy negativa para la estabilidad emocional. 

(Advertencia. Seria. Aconsejo no ver este vídeo más allá del minuto 2)

Neofeudalismo

  Escribí esta entrada al poco tiempo de empezar el blog. En marzo de 2009, antes de la nueva crisis que hoy nos sacude: la bursatil, la provocada por los «mercados». La viñeta de Fontdevila me la ha recordado. La dejo tal cual, no ha perdido vigencia. Eso es lo malo, lo mucho que se podía haber hecho para evitar la situación actual hace un año largo y durante un año largo.

Esto decía:

Vivimos tiempos tan confusos que ya no sabemos qué sistema político y económico es el hegemónico. Nos cansamos de despotricar contra el liberalismo como causa de nuestros males actuales -también pasados y futuros- y no advertimos el cambio de régimen que se ha producido ante nuestros ojos. “El liberalismo -copio- es un sistema filosófico, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria”. Prima el individualismo, la libertad, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, y el respeto a la propiedad privada como fuente de desarrollo individual, y como derecho inalterable que debe ser salvaguardado por la ley y protegido por el Estado. Es evidente que no es lo que está sucediendo ahora, los gestores de la crisis no están siendo obligados a asumir responsabilidades y la ley del embudo es norma en el trato a unos ciudadanos y otros, apenas protege el Estado, los Estados, los derechos de los ciudadanos de a pie frente a los desmanes de los poderosos, más aún, les obliga a pagar los errores y atropellos de éstos.

Los viejos liberales afrontaban las consecuencias de sus negocios. Si les salían bien, atesoraban múltiples ganancias que, por supuesto, no repartían. Pero, si fracasaban, apechugaban con sus pérdidas, se iban a la bancarrota. Ahora socializamos las pérdidas, pero no los beneficios, luego tampoco es socialismo o socialdemocracia. Sencillamente, hemos vuelto al feudalismo. Es decir, la organización social, política y económica basada en el feudo que predominó en la Europa occidental entre los siglos IX y XV.

Se trataba de propiedades de terrenos cultivados principalmente por siervos (ciudadanos libres), parte de cuya producción debía ser entregada en concepto de “censo” (arriendo) al amo de las tierras -”por la gracia de Dios”-, en la mayoría de los casos un pequeño noble (señor) nominalmente leal a un rey.

Gran papel de la Iglesia Católica en el invento. Durante los concilios de Charroux y de Puy consagra a los prelados y señores como jefes sociales y sanciona con graves penas la desobediencia de estas normas. Los señores, a partir de ese momento, “reciben el poder de Dios” y deben procurar la paz entre ellos, pacto que deben renovar generación tras generación. En los países desarrollados, el peso decisorio de la Iglesia Católica, es, hoy, escaso, pero en España -daño añadido- es una losa de varios quintales. (Actualizo: en este último año se ha producido también, aquí, un renacimiento del involucionismo ideológico -caso Garzón, Krahe, etecé-).

Estamos ante la falsa creencia de que tomamos decisiones al votar, pero el orden social se decide en consejos de administración privados con la connivencia de los gobiernos y de otros poderes -hoy, también los potentes medios de comunicación-. Como en la Edad Media, si el señor, los señores, emprenden una campaña, y fracasan, se paga con los impuestos de los nuevos siervos, o se les recorta la paga en nuestro caso. El señor nunca pierde. Al igual que en las Cruzadas, los señores van con sus estandartes -ahora sus logos- a conquistar nuevos mercados y nuevas fuentes de financiación -catequizar infieles era la excusa-, sufragados por la plebe y, de nuevo, sin repartir beneficios. Lo que es peor, ahora les bordamos sus logos entusiasmados, consumiendo cuanto nos mandan.

Los nuevos siervos seguiremos pagando, ajustando un agujero más cada vez los cinturones. (Como véis, actualizo, ya está pasando con los recortes anunciados y los que se avecinan).

 Traigo de nuevo la frase premonitoria de Josep Stiglitz, Premio Nobel de Economía, sobre las medidas que se estaban -y están- adoptando “es como poner transfusiones a alguien con hemorragia interna”. Lo único es que, como en el feudalismo, quien lucha y se desangra es el ciudadano. Nos van a hacer vivir una espantosa agonía, hasta que se convenzan de que, por este camino, no vamos a ninguna parte. Y, digo yo, algo tendremos que decir ¿no?

 Pues sí, por este camino sí vamos a alguna parte, digo hoy. A la que nos mandan, a la que mandan a nuestros gobiernos, los «mercados» y su portavoz, el FMI.  Negativa, terrible, para el común de la sociedad. Lo estamos viviendo. ¿Dónde nos veremos dentro de un año más? Ah, con los neofeudales en el poder en España (gobierno central, comunidades autónomas, muchos ayuntamientos).

Por cierto, nadie o casi nadie cuenta con la terapia que los franceses aplicaron a feudalismo, tiranía y despotismo. Terrible. Y fue precisamente la -entonces- nueva burguesía liberal. ¡Qué cosas!

Restaurar la democracia

Tengo un dilema. O dos. Uno lo refleja Elrich en su viñeta de El País. El otro… sí, lo analizaré en partes.

Aznar quiere “restaurar” la democracia. Sin demasiado eco mediático, el ex presidente español, dijo hace unos días «Debemos restaurar el verdadero sentido de la democracia y sus límites. “El poder político ha traspasado todos los límites razonables y ha invadido terrenos que no deben ser de su competencia, porque no es asunto suyo iluminar verdades sino generar y gestionar consensos como instrumento de la paz social”. “Está pendiente una tarea liberal para devolver al poder político a su lugar y para que la vida pública se apoye en un liberalismo de raíz ética cristiana». «Que el Estado sea sólo eso y no haga de escuela, familia o iglesia”.

Hablaba desde la tribuna de FAES, esa organización que subvencionan los poderes públicos. El dinero de todos sirve para que este individuo que rigió los destinos de España durante 8 años y alma del futuro gobierno del PP, si no su presidente salvador, se cuestione la democracia. A precio de oro (para su bolsillo privado), Aznar dicta su doctrina en importantes foros neoliberales de todo el mundo. No es inocuo lo que dice. Puede hacerlo porque alcanzó su estatus a través de unas elecciones democráticas. ¿Sin restaurar?

Me entero ahora, lo confieso, que Caja Sur pertenece a la iglesia católica. Los órganos de gobierno de las cajas los elije –que yo sepa- el poder político autonómico. Lo que sí es cierto es que, para salvar los platos rotos de su mala gestión, se le va a inyectar más de 500 millones de dinero público. Javier Arenas dice que la culpa es…. de Zapatero.

Camps –que no deja de reír ni bajo el agua- dice que Valencia merece “una medalla mundial interplanetaria”, mundial e interplanetaria a un tiempo. A su lado, Rita se despeña en carcajadas. Van a revalidar y aumentar su mayoría absoluta en la desquiciada comunidad valenciana. No es para menos.

Rajoy entretanto no estaba ni delante, ni detrás, ni al lado, ni encima, ni debajo de Camps, tal como prometió: comió caracoles en Lleida.  Por lo menos, sonreía. Es el de atrás, el de las gafas. En la Lleida del estatuto impugnado, se le veía feliz. ¡Menos mal!

   La Razón ha hecho una encuesta, con su empresa de consulting y todo. El 23 % de los espaloles querrían ver como debate estrella, uno a celebrar entre Zapatero… y Belén Esteban. El 23%.

Vivimos uno de los momentos más graves de la Historia. Los “mercados” –con sede en Wall Street, el Pº de la Castellana y grandes arterias internacionales- ha dado un golpe de Estado, imponiendo sus normas al poder político. Al que elegimos los ciudadanos, al que entregamos en impuestos el fruto de nuestro trabajo y nuestros ahorros. Una cuadrilla de desaprensivos lo succionan, pero no se conforman: quieren más. Incluso –hablando con dinero y público y beneficios –muy altos- privados, pretenden “restaurar” la democracia por completo (aprovechando los resortes de la misma si salen elegidos). Este golpe de mano, esta dictadura, tiene también poderosos ingredientes de involución ideológica. Como todas realmente.

Y todo ello ante la estupefacción de unos y la ignorancia supina de una gran mayoría. Hasta una amiga, buena periodista, se entretiene en la maraña de ramas del rábano que le sirven los medios conservadores que escucha para culpar de todo “sólo” a Zapatero. La información está ahí para todo el mundo, pero no, mejor lo remedia, lo aclara, un debate entre el presidente y Belén Esteban.

Y aquí viene mi dilema que trato de aclarar. Buena solución no tiene, lo sé.

   Si España no fuera una monarquía, el presidente electo de la República, sería José María Aznar, con toda seguridad. El que tomaría el dinero público para cumplir los deseos del capital (aún más que Zapatero, que ya es decir) y duele pensar esto a una republicana.

El festín que se están dando los políticos con las Cajas de Ahorros, ruboriza. La “renovación” de Caja Madrid fue un ejemplo: se repartieron el cortijo tan a gusto. Y ya vemos lo que ocurre con las que tienen problemas: nuestro dinero para salvarlas, y escuchando maldades demagógicas.

Y Camps y Rita muertos de risa.

Tengo un grave conflicto, sí. Igual también yo creo que hay que “restaurar” la democracia. Hace unos días, Piezas decía aquí –en un ejercicio sano de querer entender- que, si hay que suprimir el Estado y que cada uno se las apañe como pueda, partamos al menos de la igualdad de oportunidades (dado que los que más tienen se han aprovechado del resto y, digo yo, así lo mandará la «ética cristiana liberal», que viene a ser lo mismo que la «medalla mundial interplanetaria»). Hacemos un saco con todo el dinero y propiedades que existen actualmente en el mundo, y lo repartimos equitativamente entre los 6 mil millones de ciudadanos que lo habitamos. A partir de ahí que cada uno gestione su parte como quiera. Pero aprovecharse del dinero de todos para fines particulares, pues no, esto no.

Por mi parte, solicito una medida complementaria: inyectar educación e información en toda la ciudadanía. En vena. En sesiones intensivas. Toreros ensartados, fútbol y programas del “corazón” en los recreos. El resto del tiempo a hincar los codos. Periodistas incluidos. Clases de recuperación extra para el 23% de los ciudadanos que lee y vota en La Razón, o en su empresa de encuestas. Enérgica y firme terapia psicológica añadida a los votantes del PP en la comunidad valenciana.

Y, si es lo que queremos, a partir de ahí, pistoletazo de salida y barra libre para todos. Pero que todos paguemos la ignorancia y/o la desvergüenza de un sector va a ser que no me parece democrático. Ya anticipé que era un dilema.

Actualización:

   Aznar sigue en su gira neoliberal y de desprestigio de España: «El problema es la falta de credibilidad, porque más responsabilidad en esta crisis es la responsabilidad del gobierno (español)”, ha dicho -así de mal expresado- en la CNN.  Aquí la grabación de la entrevista completa. Una mezquindad más de este gran «patriota».  ¿Y si recuperásemos las empresas públicas que él vendió (a sus amigos)? ¿Y si algún periodista le preguntara por su responsabilidad en el incremento de la burbuja inmobiliaria, causa determinante de nuestra crisis? ¿Vendría Bush a España a desprestigiar a Obama y decir que no se puede confiar en EEUU?

  Enrique Meneses lo comenta en su blog.

Sus fechorías salen gratis: paga el ciudadano

El título y el artículo (reportaje) son de El País. Saludo alborozada que cuente en fondo y forma -para un gran medio- lo que sólo se tocaba en algunos blogs. En éste. Incluso cita a ATTAC (Justicia económica global).

Algunas de las ideas de un texto trabado de principio a fin:

  • Directivos y políticos que sumieron al mundo en la crisis quedan impunes.
  • Preocupa la tolerancia con la irresponsabilidad.
  • Un ejecutivo de Goldman se jacta de cómo engañó a los mercados.
  • Ningún político griego ha sido llevado al banquillo por corrupción.
  • La responsabilidad está repartida entre supervisores y supervisados.
  • En EE UU se habla de comunismo al revés, de socialismo para ricos.

Artículo completo.

Poco a poco

Poco a poco …

ven a salir de aquí

no aferrarse más a estos lugares

ni siquiera a estas flores de color azul

poco a poco …

ni siquiera a este tiempo gris

llénate de música

y de los hombres que te gusten

Es maravilloso

buena suerte

es maravilloso

sueño contigo …

Poco a poco …

Ven conmigo

entra en este brujo amor

no te perdería por nada del mundo

poco a poco …

no perdería por nada del mundo

el espectáculo de enamorarse de ti

Es maravilloso

Poco a poco …

entrar y toma un baño caliente

hay una bata azul

Afuera llueve, es un mundo frío

Es maravilloso

sueño contigo …

Ven conmigo: Paolo Conte

Por un rato, salgamos de la basura que nos inunda y circunda. Para tomar fuerzas, por supuesto.

Gracias a Iñaskis K por esta inyección de optimismo y a todos los que comentáis en el blog por el extrarodinario nivel de debate de ideas que le dáis y que -casi- ahuyenta al pensamiento corto.

Carta abierta al presidente Zapatero

Estimado José Luis:

Voy a ser clara: tus días como presidente del gobierno de España están contados y apenas quedan ya muchos más en la cesta. Más de 11 millones de personas confiaron en ti para darte la representación de nuestra soberanía –eso es la política-. Personalmente, saludé reconfortada tu –vituperado- talante, el «no os fallaré» o «el poder no me va a cambiar«, de la que como tantas otras cosas has tenido que retractarte, o te han apeado tus actos. Pero, por encima de todo, agradecí el intento de sacudir a este desgraciado país el pelo de la dehesa, la caspa y la mugre que nos sustentan. Promoviste una serie de leyes que rigen con normalidad en Europa. Actuaste sabiendo que las sociedades responsables y con criterio se gestan en la escuela –además de en la familia- al poner en funcionamiento, por ejemplo, el estudio de Educación para la ciudadanía que nadie en absoluto discute fuera de nuestras fronteras, ni los colegios católicos que la imparten.

Subiste las pensiones ínfimas españolas –que no tocó el PP-, para dejarlas nada más que en paupérrimas, y ahora te ves obligado a congelarlas. Aumentaste la ayuda al desarrollo, y, en este momento, dices que hay que reducirla. Incrementaste –tus predecesores no lo hicieron en absoluto- el salario mínimo, pero no lo suficiente. Sabes que los sueldos españoles son los más bajos (con Grecia y Portugal) de la UE anterior a la ampliación al Este, y que han perdido poder adquisitivo. Algo similar sucede con el gasto social.

Dejo al margen –y es mucho dejar-, graves errores, como el adelgazamiento de la televisión pública estatal, o algunos nombramientos seriamente equivocados. Y que tus afectos y resquemores arbitrarios te han influido en exceso, tras adquirir, como todos, el síndrome Hubris de la Moncloa. Todo ello puede ser opinable, pero han contribuido a lastrar el camino.

Sé que has tenido que lidiar con una oposición “arcaica, retrógrada y ultramontana que parece añorar el franquismo y que precisa un urgente cambio”, según la definió “la Biblia” (el Financial Times) en el verano de 2007, precisamente cuando el monstruo de la crisis comenzaba a regurgitar. (Una traducción aproximada del artículo, que no tiene desperdicio, aquí).También que, tras dejar temblando a la ciudadanía, el “mercado” ha doblegado al poder político. Y a eso se le llama dictadura. No era ése el mandato de la ciudadanía.

Vuelvo al principio: te queda poco como presidente del gobierno. Dado como está la situación internacional, pedir heroicidades en solitario es un suicidio político, pero, para entendernos, a ti te quedan pocas alternativas. Aprovecha el tiempo. Pon patas arriba todo. Haz limpieza general en este país. No nos dejes con esta justicia tan proclive a escuchar a la ultraderecha. Nacionaliza algunos bancos, forma o recupera empresas públicas que den trabajo, reparte equitativamente las cargas. Implanta la Tasa Tobin para las transaciones financieras como empiezan a hacer algunos países (con gobiernos conservadores),  establece que paguen más quienes más tienen. De una forma efectiva. Como también hacen gobiernos conservadores. No nos abandones en manos de un Partido Popular sin regenerar (piensa en las derechas europeas). No permitas que sigan vendiendo el que fue uno de los mejores sistemas de salud del mundo al mejor postor privado, detén su hoy imparable deterioro. No cedas en la educación. Planta cara al neoliberalismo que nos ha hundido a todos (menos a los de siempre).

Aún eres el presidente. No confíes en que el temor al PP te mantendrá en el gobierno (lo estáis haciendo bastante mal ahora). Y, además, eso no es pensar en la sociedad. No con este PP. Corta, poda, siembra, suma. Olvida el corazón para buscar a las personas más idóneas para la tarea. De cualquier partido, del tuyo sin prejuicios, de la Universidad, de la calle. Pide ayuda, hablando con total sinceridad, a esta ciudadanía que se divide entre los anestesiados y los aterrados por la situación (económica y de regresión de las libertades). Estamos deseando hacer algo. Algo más que quejarnos o rumiar agresividades.

Un chico valenciano, -Romanbender se firma-, ha escrito esto en mi blog:

“Mi empresa hace tres años era casi un imperio. Hoy no podemos pagar ni las nóminas. Hemos despedido ni sé a cuántos y el cierre cada vez está más cerca. Si nosotros no hemos podido aguantar, que no teníamos ninguna deuda, con unos beneficios brutales de los últimos años… ¿quién lo va a hacer?

Si no hacemos nada por evitarlo en unos años seremos peor que Sudamérica. Y cuando digo hacer algo me refiero a algo gordo, claro.

Rosa, haz tú de nexo. Habla con Marc Vidal, con Vicenç Navarro, no sé, con quien quieras, pero montad algo, por favor. Tendréis el apoyo de mucha gente”.

Por eso he pensado que con el primero a hablar era contigo, con el presidente. Parece obvio ¿no?

Un saludo.

PD. Me he permitido tutearte, aunque no nos conocemos (no creo recuerdes la única vez en la que intercambiamos un saludo), pero sobre todo porque en La Moncloa, en todos los ministerios, en el Parlamento, en los órganos de justicia, todos vosotros ocupáis mi lugar, el de toda la sociedad. Quizás convenga recordarlo.

Y en los comentarios,  hay -seguro- muchas más posdatas para ti y todos vosotros.

¿Por qué no se puede incomodar con impuestos a los ricos españoles?

Pregunta Ignacio Escolar ¿Por qué los recortes sociales de Zapatero son para junio y las subidas de impuestos a los más ricos serán «en su momento”?

Elena Salgado declaró que si subía las tasas a las SICAV se irían de España. «El capital viaja a la velocidad de la luz«, declaró en concreto. Y en ésa idea sigue hoy mismo. Pero de hecho se han ido ya, como sucede en todos los países desarrollados, en busca de mano de obra “barata”, es decir, explotada.

 Puestos a reflexionar qué nos supondría su partida, vemos que fuera no mueren por el sello español. Se han trabajado a fondo que así sea. Sólo un centenar de empresas españolas son reconocidas internacionalmente. Las principales: Inditex, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos. Nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías del orbe. La primera que aparecía en la lista Forbes de empresas 2008 -no encuentro la de 2010, quizás no la hagan ya-, es el Banco de Santander, que figuraba en el puesto número 58. Telefónica estaba en el 76 y Repsol YPF, en el 92. Puede que nos les convenga demasiado competir en el mercado internacional, sin las prebendas de las que gozan aquí.

Siempre son los mismos y el año pasado, el de la crisis,  incrementaron su patrimonio -como siempre- sobre el anterior. El único rico de solemnidad como individuo es Amancio Ortega (Inditex) eso sí en el puesto 9. Hay que llegar hasta el 400 para encontrar al grueso de los demás. Florentino Pérez con todo su esfuerzo está en el 536. Y para bucear por el resto de los Billioners de todo el mundo y sus ganancias, aquí el enlace en inglés.

 Pero veamos,  la mayoría de nuestros millonarios lo son por sus inversiones en el mercado de valores, luego tampoco dan trabajo, salvo ¿a los corredores de bolsa? Los importantes suelen ser de otros países.  Inditex fabrica fuera de España. Luego aquí emplea básicamente a dependientas. Telefónica también tiene operadoras «deslocalizadas» en países latinoamericanos. Están los técnicos, a ésos parece que dan trabajo. Los bancos a personal de gestión. ¿Y los clubes de fútbol? A los jugadores, entrenadores y equipo técnico, a los que cuidan el campo y a los vendedores de camisetas y de entradas. Vamos, nada que ver con Altos Hornos de Vizcaya o los Astilleros de Vigo, que ya no convienen a los nuevos tiempos. Ahora no se fabrica, no se da trabajo y riqueza a la zona, se juega en el casino.

  Dejan dinero, eso sí, en los comercios de lujo, siempre que no vayan a comprar a Roma o Nueva York.  En los restaurantes idem. En los clubs de golf e hípicos selectos. ¿Los fabricantes de yates?  Quizás -es una sugerencia- podríamos pasar sin ellos y reciclar a los afectados por su marcha.

  ¿Por qué no se puede incomodar a los ricos españoles? No veo otra explicación que por miopía intensa. Y, quizás, por seguir un modelo y un mito, sin analizar la realidad.

Actualización: gracias al primer comentario recuerdo que «los partidos obtienen el 70% de sus recursos de la banca«. Claro que, hace unos días, escuché a Carlos Elordi (Cadena SER) decir que pagan los créditos que reciben del BCE al 1% y lo prestan al Estado español al 4% ó 5%. Me sigo quedando con la miopía, por no insultar, vamos.

Sus señorías se toman el día libre

 Lo cuenta Público. Este es el aspecto que presentaba el Congreso de los Diputados esta mañana. Como Zapatero se encuentra en la Cumbre de la UE-América Andina, tampoco acudió Rajoy, ni su plana mayor, ni otros ministros que quienes tenían que hablar del ajuste económico y alguna cosa más: Manuel Chaves, Carme Chacón, José Blanco, Ángel Gabilondo y Miguel Sebastián.

    Han acudido 70 de los 169 parlamentarios del PSOE, 58 de los 153 del PP, y, eso sí, los portavoces de los grupos minoritarios y los del mixto.  José Bono también dejó a la vicepresidenta del Congreso que se enfrentará a esa sesión «menor». Tanto menospreciar a Zapatero y si él no va se produce una desbandada.

  Dado que en el parlamentarismo español rige la disciplina de partido, aún han ido muchos. Años llevo diciendo –y escribiendo- que sobran prácticamente todos los diputados y senadores. Aun hoy eran demasiados. Una mesita bien apañada, un representante por partido, un solo sueldo por cabeza (dietas, despachos, luz, agua), y a ahorrar con efectividad. ¿O no?

Más sobre la casta política. Rita Barberá ha dicho: «Si aceptar regalos es cohecho, vamos todos en fila al Supremo». Aceptar regalos… y luego conceder obras, contratos y prebendas a los generosos «obsequiantes».  De cualquier forma, parece que se cree, se creen quizás, con derecho y mérito para ser agasajados con diversos presentes. ¿En razón de qué? Cada bolso de Louis Vuitton que ella misma recibió representa 6 mensualidades de pensión mínima. De Camps… mejor no hablamos.