Desahucios: Decreto de Beneficencia.

Y ni aún eso, porque está lleno de alambradas el camino. Tras largas demoras y reiterados rechazos a modificar un ápice la ley hipotecaria española, el Gobierno ha aprobado un Decreto Ley sobre desahucios. Se aplica en casos muy concretos, y con numerosos requisitos, es decir, a colectivos en «extrema necesidad»… que en otros países europeos recibirían una renta social y un alojamiento a cargo del Estado. Ese Estado que en España siempre ha sido esquelético y que ahora, además, se está desmantelando.

Aquí, en el BOE, quiénes se pueden acoger.

Lo esencial es que, aún cumpliendo alguno de los supuestos, no se condona nada; simplemente se establece una moratoria de dos años en los que no serán arrojados de sus viviendas. Luego, a pagar.

La ley hipotecaria no se toca. De dación en pago, ni hablamos. Los desahuciados, seguirán endeudados con el banco una vez desalojados de su casa.

Tampoco varía la injusta doble tasación por la que un piso tiene un valor de compra y otro cuando se lo queda el banco. Éste sigue mandando y ganando.

Ninguna modificación en los intereses de demora, tampoco.

El decreto no es retroactivo, se aplica por tanto a las nuevas ejecuciones hipotecarias.

Aún así “Bruselas” se ha enfadado porque –tras facilitar un crédito al sistema bancario- dice que es la que manda. Y no vaya a ser que afecte un ápice al negocio de sus amados bancos. Tenemos una UE neoliberal para la que no hay elecciones hasta 2014.

En Europa, con datos aportados por la UE, se ha facilitado a los bancos 1,6 billones de euros y avales que alcanzarían a completar la cantidad de 3,7 billones. Y sucesivas líneas de crédito que facilita el BCE al 1%, para que ellos lo presten –incluso a los propios gobiernos- al 5 ó 6%, en cifras también bimillonarias.

En España, solo en el 2010, el sector financiero se llevó 87.497 millones de euros del dinero público: el 99,59% de todas las ayudas contra la crisis de ese año. Siguió en cifras similares los años siguientes, hasta 2012 cuando se precisa un rescate europeo de 100.000 millones de euros para ellos. Algunas de estas entidades ayudadas con dinero público, siguen ejecutando desalojos de la vivienda por impago de particulares.

Todo ello sin alegar «extrema necesidad», tener un hijo o dos, discapacidad, o presentar declaración de bienes para demostrar que son pobres de solemnidad. Por la cara. Por mantener «el sistema», dicen. El que propicia estas injusticias.

El Gobierno español también anuncia un programa de alquileres sociales. Merece la pena ver cómo lo describen. Copio textualmente:

“Adicionalmente, este real decreto-ley incluye un mandato al Gobierno para que emprenda inmediatamente las medidas necesarias para impulsar, con el sector financiero, la constitución de un fondo social de viviendas destinadas a ofrecer cobertura a aquellas personas que hayan sido desalojadas de su vivienda habitual por el impago de un préstamo hipotecario. Este fondo debiera movilizar un amplio parque de viviendas, propiedad de las entidades de crédito, en beneficio de aquellas familias que solo pueden acceder a una vivienda en caso de que las rentas se ajusten a la escasez de sus ingresos”.

Bernardo Vergara lo ha visto así en eldiario.es:

La carcundia mediática de esta forma (en el espacio que les deja contar lo «malos» que son los catalanes):

El #14N de las dos Españas

Los ciudadanos han vuelto a rechazar las políticas del Gobierno central y de los autonómicos como CiU. A pesar de la vomitiva guerra de cifras y de los intentos de manipulación. Por ejemplo Hermann Tertsch grabó la víspera su bien pagada intervención en Telemadrid diciendo ya que la huelga había sido un fracaso. Por lo menos, secundó el paro. Por ejemplo, en la manifestación de Madrid, en la foto que encabeza este texto, dice la Delegación del gobierno que había 35.000 personas, poco más que en el Madrid Arena. Del mismo modo gestionan la economía… y la educación.

Realmente notable es, sin embargo, la confusión de ideas de quienes secundan los recortes en materias esenciales y de derechos, porque no otra cosa hacen quienes se han opuesto a la huelga con los más variados motivos. En mi barrio y adyacentes volvieron a abrir las tiendas en un 90%. Cerraron los de siempre. Y también, dos que levantaron siempre en toldo en ocasiones anteriores. Ahora ha sido por quiebra. No abrirán más. Los comerciantes comentan que ellos “viven de su negocio”. El día de la Virgen de la Almudena –o de cualquier otra- también, pero en cerrar por una festividad religiosa no hay problema. La cuantía de su caja este 14N no paga el precio de avalar las políticas que nos perjudican a todos. Vienen más recortes, se anuncian 500.000 parados más. Esa mirada corta, que no ve el presente ni prevé el futuro, es lo más funesto de una sociedad educada en la ignorancia y la sumisión durante siglos. “Respeta la libertad de hacer huelga o no”, sí, pero informada, educada, razonada, y con ese sentido cívico que es exigible a un ciudadano que vive en comunidad: pensar en el bien común. Es lícito tirarse un pozo, pero bastante menos arrastrar con ellos a los demás. ¿Qué milagro «virginal» aguardan que ocurra?

Hay otra sociedad, otra España, otra ciudadanía. Miles de ciudadanos que, sin embargo, sí se han hecho oír. Arriesgándose a recibir palos y multas. Por ellos mismos, y por los demás. Incluso un niño que acudía con sus padres a la convocatoria en Tarragona y resultó herido por los Mossos, la policía autonómica catalana, la de CiU, la de Artur Mas, el salvador. Según, TVE, fue “al quedar atrapado en una manifestación”. No nos explicaron la teoría de las porras voladoras.

Simplemente son las dos Españas. Una vez más. Lo peor es que la mayoría de las veces ganan los mismos.

Una desmedida presencia policial y fuerte represión. Eldiario.es ha informado todo el día, sin publicidad, sobre el desarrollo de la huelga. A las 22,30 Madrid estaba así, como ha recogido el vídeo del subdirector Juan Luís Sánchez.

Ha sido una huelga europea. Todos juntos, mejor.

Vencedores o vencidos

O sea, esta película reflejo de terribles hechos reales. La recordaba hace unos días un amigo.

ASCO

Una mujer, muy digna y muy desesperada, Amaia Egaña, se tira por la ventana cuando los agentes judiciales suben ya por las escaleras para desahuciarla de su piso. Es uno de los en torno a 500 desalojos diarios por impago bancario. Los empleados -oigo en algún zapping- están muy tristes por lo ocurrido, pero “es su trabajo”.

Los vecinos de Baracaldo salen a la calle profundamente irritados. En otro lugares también. ¿Es la gota que colma el vaso? No, creo que aún no.

Algunos bancos huelen pólvora y dicen que ellos no desahucian más. Por el momento. Y el coro aplaude. Qué majos. Los unos y los otros.

Los partidos mayoritarios se apresuran a ver cómo capean el temporal. Después de haber negado reiteradamente soluciones a la barbarie de echar de sus casas a personas acosadas por entidades bancarias que en muchos casos han recibido dinero público. Después de haber dado dinero público a espuertas a todo el sistema financiero. Público quiere decir de todos, pagado con nuestros impuestos. Digo yo que convendrá recordarlo.

Sus voceros mediáticos jalean la resolución de estos sensibles políticos que, además, vaya qué casualidad, andan en campaña electoral. En el poco espacio que les sobra tras dedicar todos sus esfuerzos a Cataluña. Estoy de la propaganda y distracción mediática, de la Cataluña de Mas, de la botoxiada líder popular, y de la ciudadanía borrega –que también parece la va haber en los votos-, hasta los nísperos.

129 periodistas de El País son despedidos. Algunos tan imprescindibles como Ramón Lobo o Javier Valenzuela, con impresionante preparación y bagaje, con un hacer que es maestría de periodismo, de ética y de todo lo valioso. O, en la misma línea, de Txentxo Joldi (el que descubrió el caso Divar), por no hablar de otros más jóvenes y muy notables como Manuel Cuellar o Antonio Fraguas (hijo, qué casualidad). Y, sin duda, muchos más que figurarán en la lista que no conozco al completo.

Ha habido silencios o modos de escurrir el bulto bien culpables en el caso de cuanto rodea el ERE de El País –hay que comer, claro, a veces muy bien-. Ay El País, aquel periódico sin cuya lectura durante muchos años parecía faltarnos algo de vida. Hoy, tras esa debacle, las noticias más vistas, que anoto por si cambian en el enlace, son: 1) La glamourización de Sergio Ramos firmado por Boris Izaguirre 2) Mari Alcadesa de Luz Sánchez-Mellado y El director de la CIA dimite por un relación extramatrimonial, del corresponsal Antonio Caño.

El periódico global, como se llama ahora, escribe una tribuna sin firma titulada «A nuestros lectores«. Está muy ofendido. Lo enlazo para que me quede guardado porque es como para enmarcarlo.

Los amigos de Twitter andamos buscando un buen gel que nos limpie de  “tendencias libertarias”, “demagogia populista”, “insidias”, “envidias y celos”… O sea de esto, que incluye la tribuna (entre otras muchas aseveracions y algunos olvidos):

“A veces son fruto de la demagogia populista, las tendencias libertarias de muchos de quienes ocupan las redes sociales, la insidia que mana del fracaso de algunos competidores, o la envidia y los celos de determinados profesionales que sobrevaloran su propia capacidad e influencia en el universo de las letras y el periodismo”.

No sabemos si el gel será suficientemente enérgico para quitarnos también… el asco.

Quiénes son los responsables

La mayoría de los estudios sobre la ignorancia citan entre sus características la de que induce a obrar en contra de los propios intereses y sin siquiera darse cuenta. Se puede ser conservador, naturalmente, es una respetable opción ideológica. Ahora bien, otra cosa es tener que pedir permiso a jueces y curas para meterse en la cama con quien uno quiera y consagrarlo en un documento si se tiene el capricho. O contemplar como mueren cuatro jóvenes en una fiesta plagada de irregularidades y añadirle una serie de insultos: que la alcaldesa de Madrid y su equipo borren las pruebas de que promocionaron el evento, como harían unos colegiales tramposos, o que todo un Fiscal General del Estado considere que quien se divierte tiene un problema de “estructura familiar”.  O saber que Gallardón y “el gobierno” han decidido que tener hijos no deseados “no daña la salud de la mujer”. Es decir, a uno le puede gustar la Edad Media, visitar los monasterios y leer libros de sectas conspiradoras, tener una reproducción del Santo Grial sobre la cómoda,  pero… no tiene porqué imponerlo a los demás.  

El pack viene con añadidos sustanciales: 128.000 parados más, negros presagios sobre el aumento de la recesión, y más bromas de brotes verdes o promesas de que ahora ya sí, que en 2014 se arregla ¿Pues no iba a ser en Junio de 2013? La privatización de la sanidad con lo que implica para el ciudadano. El drama para nuestro futuro de cerrar el Hospital de La Princesa –que tan magistralmente explicó en este diario Ruth Toledano– es solo un ejemplo. Pagar por estar sano, o morir en el empeño. U oprimir a los ciudadanos hasta la médula de sus huesos, mientras se cambia la ley para que Eurovegas prácticamente no pague impuestos.

 “No hay otro remedio, no hay dinero”, repiten incansables los responsables en buena medida de la situación que padecemos. Prestos a cortarse las venas o meterse debajo de una manta, al ver caer ya en el desempleo y la miseria a parientes, amigos y conocidos, han entendido -parece ser- que esto “no es cosa de un partido u otro”. Y hasta justifican la política de Rajoy y su troupe, convirtiéndose en sus cómplices. Vaya por dios, antes toda la culpa era de Zapatero. En todo caso ¿Qué futuro esperan para ellos y sus descendientes? ¿O no lo piensan? ¿Han mirado a Grecia y Portugal? 

La corrupción endémica española tampoco importa. Cada día nuevas revelaciones de atracos a las arcas públicas, basadas en que se les ha dado la llave en un acto de confianza. “Siempre ha sido así”, comentan mientras se encogen de hombros. Jamás despegará este país en tanto no se solucione esta arraigada lacra.

 O ver a nuestros empleados en el gobierno preparar todo un arsenal, con un estratosférico aumento del presupuesto antidisturbios. ¿Para qué? ¿Vienen las hordas de los Hunos? Igual es para reprimir las protestas por las medidas que imponen y nos perjudican. ¿Se consentiría eso en alguna empresa?

Es más fácil engañar a la gente que convencerles de que han sido engañados, decía Mark Twain pero ya está bien de tener que engrasar los circuitos neuronales y éticos de unos ciudadanos que hacen dejación de serlo. Porque la ciudadanía implica la búsqueda del bien común y saber que las decisiones propias repercuten en los demás. Que vivir en sociedad es pensar en sus miembros y no aprovechar sus sorportes únicamente en beneficio propio.

 O la sumisión de las víctimas. Esos desahuciados de los que hablaba días atrás Ignacio Escolar, helando la sangre del más templado: “La mayoría de las familias que son desahuciadas en España por no poder pagar su hipoteca no lo cuentan. No se atrincheran para aguantar ante la policía que llega con la cruel orden de desalojo. No llaman al 15-M ni tampoco a las cámaras de televisión. No se resisten ni luchan. Les mienten a sus vecinos, les dicen que se mudan a otro barrio o a otra ciudad, que les ha salido un trabajo fuera, que ya escribirán”.

 Vuelvo a traer una de las muchas ideas lúcidas de José Luis Sampedro: “¿Democracia? Es verdad que el pueblo vota y eso sirve para etiquetar el sistema, falsamente, como democrático, pero la mayoría acude a las urnas o se abstiene sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. Esos votos condicionados por la presión mediática y las campañas electorales, sirven al poder dominante para dar la impresión de que se somete al veredicto de la voluntad popular expresada libremente en las urnas. En ocasiones, como se ha visto, sirven incluso para avalar la corrupción. Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento”.

 Estamos deteriorando la democracia a niveles tan inconmensurables como nuestra propia depresión. Ignorancia y sumisión, falta de ética, el cóctel maldito largamente labrado en décadas y aun siglos de educación en España. Ellos son nuestras (pesadas) piedras en los zapatos, los que mantienen esta situación insostenible.

 *Publicado en eldiario.es

¿Eres uno de los 500.000 futuros nuevos parados?

Según las previsiones de la Comisión Europea, el paro se incrementará en España en unas 500.000 personas más en 2013. A eso hay que añadir los puestos de trabajo que se destruyan aún en noviembre y diciembre de este año (siendo muy optimistas no menos de 50.000). Dice Bruselas que superaremos los 6 millones de parados. Dado que las cifras reales son las de la EPA –no todo el mundo se registra como desempleado en el INEM en vista de  cómo están las cosas- y ya andan por ese abultado número, podemos acabar 2013 con 7 millones de parados reales.

La Comisión rebate todas los cálculos del PP. La economía caerá un 1,4% y no un 0,5% como cuenta el “optimista” gobierno de Rajoy. Esto suele pagarse en sangre. La población, naturalmente.

Las previsiones para toda la zona de la UE tampoco son muy halagüeñas, ni siquiera en Alemania, ni en Reino Unido, Suecia y Polonia, las tres principales economías con moneda propia, a las que “casualmente” les estaba yendo mejor. Dice Bruselas que la UE crecerá, pero de un modo insignificante (una décima de media) y mucho menos de los previsto.

Los “números rojos”, dice la CE, se disparan en España, Grecia y Portugal.

Lógicamente piden mucha más “flexibilidad” en el empleo, moderación salarial. Sueldos y derechos chinos, para entendernos. Y aún así, llegaremos a los 6 millones de parados oficiales.

Más aún, los durísimos ajustes sufridos hasta ahora en nuestro país (lo mismo que en Grecia y Portugal) no rebajan en absoluto el déficit, que seguirá en el 8%, incumpliendo mandatos europeos. O alemanes, vaya. Todo se lo comen los intereses de la deuda que pagamos a los bancos -alemanes y franceses- y a unos cuantos aguerridos «inversores». Porque la deuda aumenta en recesión… y desconfianza, y porque sin consumir no hay país que se recupere en este sistema económico.

Dicen que a ver si en 2014 se ve alguna luz. Solo que en primavera anunciaron: “la recuperación está a la vista”. Pero no. De águila debe ser la vista. Incluso añadían que, tras esa mejora, “en 2014” tendríamos “una economía robusta”. En la UE naturalmente. También Rajoy dice que a partir de 2014 las cosas mejoran. No dan una, vamos. Es lo que tiene basarse en las creencias religiosas del neoliberalismo y no en realidad, digan lo que digan los datos, las vidas de las personas. Pero no pasa nada. El próximo año vuelven a hacer sus famosas «previsiones a la baja» y nos ponen la zanahoria otro año más allá. Igual el problema es que la zanahoria es de plástico. O de cera para encenderla a alguna Virgen.

Lo importante es, sin embargo, que a lo mejor tú –que aún tienes trabajo- puedes ser uno de los 500.000 nuevos parados. ¿Qué piensas hacer? Cuéntanos.

Cuando Rajoy se hizo esta foto ante una cola del INEM había un 20% de paro, ahora supera el 25%

Obama, reelegido

Obama ha vuelto a ganar. El “empate técnico” del que hablaban los sondeos y, con tanto énfasis, resaltaban los medios, se ha traducido en una abultada mayoría de 303 votos electorales sobre 202 conseguidos por el candidato republicano Mitt Romney. También ha ganado Obama el voto popular, aunque más ajustado y perdiendo apoyos respecto a 2008.

En el triunfo de Obama ha sido determinante el apoyo de la sociedad real: latinos, afroamericanos, jóvenes, los no millonarios. De quienes no votan contra sus intereses, enfadados por logros a medio gas. El globo neoliberal hinchado al completo es siempre mucho peor.

Lejos queda -y se puede palpar la diferencia con las palabras de Obama hoy- aquel discurso encendido con el que inició su mandato:

“Nuestra economía está gravemente debilitada, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por el fracaso colectivo a la hora de elegir opciones difíciles y de preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas y empleos y se han cerrado empresas. Nuestro sistema de salud es caro, nuestras escuelas han fallado a demasiados y cada día aporta nuevas pruebas de que la manera en que utilizamos la energía refuerza a nuestros adversarios y amenaza a nuestro planeta.

Éstos son los indicadores de una crisis, según los datos y las estadísticas. Menos tangible pero no menos profunda es la pérdida de confianza en nuestro país, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y de que la próxima generación debe reducir sus expectativas.

Hoy les digo que los desafíos a los que nos enfrentamos son reales. Son graves y son muchos. No los enfrentaremos fácilmente o en un corto periodo de tiempo. Pero Estados Unidos debe saber que les haremos frente”. (…) “Hoy nos reunimos porque hemos elegido la esperanza sobre el temor, la unidad de propósitos sobre el conflicto y la discordia. Hoy hemos venido a proclamar el fin de las quejas mezquinas y las falsas promesas, de las recriminaciones y los dogmas caducos que durante demasiado tiempo han estrangulado a nuestra política”.

Cumplió muchas de sus promesas, no todas, y además se añadieron serios errores.

Obama se puso en acción de inmediato. Sin aguardar a los balances de los cien días de gracia, en diez formula importantes decisiones. En primer lugar ordena el cierre de Guantánamo en un año y también prohíbe la tortura y las cárceles secretas. Corría enero de 2009, hoy… Guantánamo sigue abierto, como herida sangrante en su credibilidad.

Obama, en cambio, sí rompe moldes al utilizar nuevos métodos de acercamiento y participación ciudadanas, o al abrir una brecha importante en el arraigado mito del racismo. Entre sus primeras medidas, levantar la prohibición para investigar con células madre, viviendo en su tiempo y no en la Edad Media como su antecesor. Promover la igualdad salarial entre mujeres y hombres y restaurar a los sindicatos. O reducir las emisiones de CO2 y buscar una menor dependencia de los combustibles fósiles.

Da muestras de gran realismo. Apuesta por el equilibrio multilateral en lugar de por el imperialismo. Tiende la mano a los musulmanes, expresando la necesidad de “escuchar antes que imponer”. El nuevo lenguaje con el mundo islámico se afianza en un histórico discurso que en junio dicta en la Universidad de El Cairo. Nunca había hablado igual sobre el tema ningún presidente norteamericano. Llamando a acabar, sin temor a las palabras, con la “tensión”, el “miedo” y la “desconfianza” mutuas.

En enero de 2009 avanza además la financiación de un programa de ayudas que dará cobertura médica a cinco millones de niños estadounidenses sin seguro. Está comenzando a sentar las bases del proyecto estrella de su mandado: la reforma sanitaria, algo que nadie había podido lograr en el país. Consiguió su aprobación, aunque parcialmente descafeinada, en marzo de 2010. Con enorme tenacidad persistió en conseguir al menos mayor cobertura para los estadounidenses a pesar de que —asombrosamente para los europeos—, sólo el 40 por ciento de la población está de acuerdo con la medida y casi el 50 por ciento la rechaza abiertamente. Sus inversiones en el sector público frente a la austeridad neoliberal europea, ha proporcionado mejores resultados económicos que en esta UE hundida en la recesión interminable.

Temprano Premio Nobel de la Paz, procede a la ejecución sumarísima de Ben Laden que ni siquiera le dio mayores réditos electorales. Y sus buenas intenciones en muchos campos chocan con la realidad, esa realidad que nos imponen un reducido grupo de personas a todos los ciudadanos.

La opción de cambio era el partido republicano, «reorganizado» apenas un año después de llegar Obama a la Casa Blanca para lanzar un mensaje ultraderechista y populista a través del Tea Party en pugna con sectores más moderados. No era Romney su peor candidato, demasiado “centrista” para muchos. Hoy esa ideología ha sido derrotada por los norteamericanos y hemos de felicitarnos.

Deseo mucha suerte a Obama por el bien de todos. Espero que ahora “sí pueda”, sí podamos.

Estratosférico aumento del presupuesto en antidisturbios

Privatizan la sanidad, recortan ésta, la educación, los servicios públicos. El Estado –es decir, el Estado del Bienestar- sobra a los gobiernos del PP, central y autonómicos. También al catalán, no nos olvidemos. De él solo quieren mantener el poder de decisión sobre arcas y haciendas… y lo que llaman Seguridad. Para ser precisos, el aparato de reprimir cualquier protesta social por los atropellos causados a la ciudadanía.

El periodista Javier González, en El Mundo, ha escudriñado los presupuestos y ha encontrado estos desproporcionados gastos:

El gasto en antidisturbios y material de protección pasará de 173.670 euros en 2012 a 3,26 millones en 2013 .

El presupuesto a cinco años vista se dispara de 759.330 euros a 10 millones de euros.

Disminuye, entretanto, la partida destinada a Seguridad Ciudadana.

El gasto en reponer la totalidad del material policial pasará de 1,6 millones de euros anuales previstos en los anteriores presupuestos a 4,4 millones en los nuevos.

Se congela, en cambio, el gasto en reposición y nuevo equipamiento de la Policía Científica.

¿Cómo interpretáis estas medidas?

Por cierto, 128.000 personas más en el paro registrado en el INEM.

 

Los desahucios invisibles

El periodista Ignacio Escolar escribe hoy en El Periódico de Cataluña un artículo con datos impresionantes. Por fin hemos encontrado a la «mayoría silenciosa» en la que dice sustentarse Rajoy. Malo es perder la casa, pero achantados por la vergüenza eleva el drama a cotas seriamente preocupantes.

«La mayoría de las familias que son desahuciadas en España por no poder pagar su hipoteca no lo cuentan. No se atrincheran para aguantar ante la policía que llega con la cruel orden de desalojo. No llaman al 15-M ni tampoco a las cámaras de televisión. No se resisten ni luchan. «Les mienten a sus vecinos, les dicen que se mudan a otro barrio o a otra ciudad, que les ha salido un trabajo fuera, que ya escribirán», me cuenta un abogado que conoce de cerca esta tragedia. «Piden al banco entregar las llaves en el juzgado o en la sucursal para evitar que nadie más se entere. No quieren pasar por el oprobio de que la gente les vea como fracasados. No quieren afrontar su derrota».

Seguir leyendo «Los desahucios invisibles»…

¿Una plaga de termitas?

Las termitas son insectos. Se agrupan en nidos y se alimentan de la celulosa contenida en la madera. Con enorme constancia y eficacia, horadan su objetivo –un árbol, por ejemplo- hasta dejarlo hueco y muerto, aunque exteriormente parezca que sigue vivo. Saben infiltrarse con gran discreción. Pueden devorar una viga completa atravesando incluso el hormigón, sin que sea perceptible hasta que se cae. Una organización, perfectamente jerarquizada y dividida en castas, les ayuda en sus fines.

 Quienes viven realmente bien son, claro está, los jefes: las reinas y los reyes, como les han llamado los científicos. Son los únicos que se solazan en la labor de reproducirse y no hacen otra tarea para la colectividad. Las termitas obreras realizan todo el trabajo. Construyen y mantienen el nido y los túneles, los limpian también. Comen para ellas y para los demás. Como son las únicas que pueden digerir el alimento, se lo pasan ya deglutido a las otras castas: los reyes y los soldados.  También los cuidan y hasta los acicalan. La mayoría son ciegas. Las pobres tienen un cuerpo poco esclerotizado, poco duro. Y eso cuenta en la especie. Porque el de los soldados sí es esclerotizado. Y mucho. En particular su enorme cabeza. Poseen potentes mandíbulas para morder al enemigo o repelerle con chorros de una secreción viscosa y tóxica.

Hay 3.000 variedades de termitas que se conozca. Lo mismo que existen un millón  de categorías descritas de insectos, especie a la que pertenecen las termitas, y que es la de mayor éxito biológico de la tierra; pero los científicos estiman que podrían existir hasta 30 millones más todavía sin identificar. De momento, al menos. Dado que muchas veces se constituyen en plagas –que destruyen cuanto tocan buscando lo que les interesa- modestamente propongo a los investigadores que evalúen algunos datos de otra variedad que estamos experimentando los humanos.

Son aquellos que se infiltran por el Estado del Bienestar que disfrutábamos en Europa. Con discretas pero firmes dentelladas van engullendo la sanidad, la educación, los transportes públicos, la ciencia y la investigación –por ahí igual les animamos a iniciar el estudio si inicialmente no lo ven claro-, la cultura, el empleo, los subsidios para los parados, las pensiones, la ayuda a la dependencia, a la  cooperación, los derechos de los ciudadanos –del país e inmigrantes-. Los precios asequibles. Los del medio ambiente, en costas, aguas y aire. Todo. Un sistemático y constante triturado en todas las direcciones.

La variedad española del fenómeno, ataca, además, el progreso logrado en múltiples aspectos esenciales. La educación que empezaba a acercarse a Europa y ahora regresa medio siglo atrás. La sanidad que era modelo ejemplar en el mundo. La justicia. Las libertades. A la función pública con la fruición de una colonia de roedores enfebrecidos. Con especial virulencia corroe los derechos de las mujeres, que habrán de volver a pedir permiso y esgrimir justificaciones para comportarse como tales en algunas circunstancias en las que como seres humanos decidían. Los de quienes, en circunstancias más favorables, se embarcaron en comprar la titularidad de una casa que en realidad tenía el banco. Y este banco es alimentado, cuidado y acicalado con los impuestos de la gente, mientras los hipotecados pierden su hogar.

 Se infiltran sin que buena parte del conjunto se dé cuenta, afanados en su tarea cotidiana. El Estado del Bienestar luce con su corteza más o menos impoluta, pero por dentro se está vaciando. Al paso que vamos, por completo. Atraviesan el duro hormigón de muros que parecían sólidos e infranqueables, los engullen y los pudren sin remedio. De ser un mueble de madera maciza se ha convertido en una pila de serrín, aunque parezca conservar su fachada.

 La casta que les sustenta, que construye, trabaja, ordena, asea y protege, es mayoritaria, pero parece tener dificultades de visión o de criterio. O estar permanentemente distraída intentando olvidar sus zozobras. O pensar que “así ha sido toda la vida” y no hay más qué hacer. De una forma u otra, colaboran en la tarea devastadora. No todos. Hay quienes sí se dan cuenta y corren de un lado a otro alertando. Protestan, pero les mandan los soldados a morder y emponzoñar, si es preciso, dado que han pasado a ser considerados sus enemigos. El Estado carcomido solo refuerza lo que llaman seguridad, la capacidad de usar la caja, o la de recaudar impuestos cada vez más elevados y con menos contraprestaciones.

 ¿Son termitas? Los científicos pueden ayudarnos a identificarlas y tratar el problema, estoy segura. Las dimensiones del fenómeno no pueden pasarles desapercibidas. Y urge tomar medidas. Caso de serlo, las termitas, una vez que empiezan, nunca dejan de acribillar sus objetivos para usarlos en su provecho.

*Publicado en eldiario.es