Borrando parados

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La foto no puede ser más simbólica. Nos muestra una oficina de empleo con dos personas en su exterior. Una nítida, la otra desdibujada hasta casi su desaparición. La instantánea ilustra una exclusiva de la Cadena SER: “Madrid insta a las oficinas de Empleo a contratar primero a los que cobran la prestación”. Han tenido acceso a un documento con nuevas instrucciones impuestas por la Comunidad presidida por Ignacio González para repartir los escasos puestos de trabajo de los que disponen a personas que cobran el paro. Y preferentemente si tienen entre 20 y 45 años y poseen estudios de bachiller superior como mínimo.

Son evidentes sus intenciones: se “ahorran” el pago del subsidio. Pero también, en esta inhóspita jungla en la que han convertido los países como no ceso de repetir, discriminan a los más débiles. Estamos hablando de políticos que, además de su sueldo, cobran en muchos casos un complemento bajo mano. Ya lo han confirmado el presidente del Senado, Pío García Escudero, que se llevaba –en el tiempo investigado- 4.200 euros mensuales más de lo que le correspondía. O el diputado  Eugenio Nasarre al que le correspondían 1.800 y que entendía que pagar aparte era práctica generalizada en el partido popular. Dado que, forzado por la investigación, el PP admitió que el 95% del dinero para su funcionamiento es público, estamos costeando entre todos estas regalías. Pero los parados no tienen derecho… ni a atrabajo, para que el PP intente  cuadrar esas cuentas ficticias que con tanto desparpajo pregonan como signos positivos.

6.202.700 personas buscan empleo y no lo encuentran. De ellas, más de la mitad son de larga duración: 3.206.500. Desde 2007 los parados en esta situación han pasado del 20,8% al 51,6% del total. Actualmente, casi dos millones llevan más de dos años fuera de la vida laboral y ya no cobran nada. El PP los ha sentenciado a que ni siquiera cuenten entre los que optan a trabajo. Dada la escasez es preferible, insistamos, darlo a quienes pagan prestación para obtener unos euros… que entregaremos a pagar a los especuladores la deuda que crece y crece como jamás lo hizo, a pesar de los recortes, por la pésima gestión.

Los parados están en proceso de borrado, transparentes, desintegrados. Pero tras cada uno de ellos hay un ser humano con anhelos y desdichas que no tiene culpa alguna de su desgracia. El viento de la historia habrá de poner en su lugar a los responsables de esta siniestra época. El culpable directo de la directriz que denuncia la Cadena SER es Ignacio González, el presidente que nos dejó en herencia Esperanza Aguirre. Ayer se dio un baño de amor de partido como señala en portada uno de los diarios amigos: ABC. Esta troupe y algunos más son una piña, más o menos avenida en sus ansias de poder, que –por el momento- opera con total impunidad. Así de felices se les ve.

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«Salmones contra percebes», de la roca al mar abierto

Rocío Martínez publica en «La Huella Digital» esta crítica a mi libro.

Rosa María Artal publica nuevo libro: Salmones contra percebes (Temas de Hoy)en el que hace un retrato de la España más actual, sumida en una innegable crisis que no sólo es, ni mucho menos, de carácter económico.

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La temida y perpetuada palabra en tantos discursos que abarca numerosas realidades, crisis, tiene un origen socioeconómico que no todos conocen. ¿Por qué estamos alcanzando, en 2013, tasas inauditas de corrupción política que va de la mano de la ineficiencia más supina de los dirigentes? ¿Es la justicia, más que ciega, inexistente en el país de los EREs, los fusilamientos de periodistas, los desahucios y la precariedad laboral? ¿Sabía usted que los recortes económicos más duros que se han realizado corresponden a las áreas de educación, sanidad y cultura?

Este libro, aunque ameno y delicioso, no es plato que uno se serviría con gusto. Su aparición ha sido propiciada por una situación lamentable que ha hecho ponerse en pie a más de uno. Artal, periodista veterana, le toma el pulso a este circo del “y tú más” que se está resquebrajando, y a través de este análisis asistimos al espectáculo de la desnudez de un país que ni siquiera se molesta en adecentarse para la foto. Haría falta mucho maquillaje para disimular los pelotazos fiscales que se descubren casi semanalmente, la espita de la emigración juvenil abierta de par en par, los ciudadanos ninguneados (¡y criminalizados!) por el aparato político, el “periodismo plasmático” que coloca en ruedas de prensa a una televisión de alta definición, la inoperancia de los medios de comunicación que han sustituido la capacidad de movilizar por la de desinformar… ¿Cómo se puede vivir así? Es evidente que algo falla.

No obstante, no debemos caer en la desesperanza. Casi todo es cuestión de actitud y, he aquí la buena noticia, aunque los sectores más afectados por la crisis están pagando unas circunstancias que no pudieron escoger y que ahora no pueden cambiar, lo positivo es que casi siempre podemos elegir cómo afrontarlas. Pero… ¿de qué manera elegir? Bien, eso dependerá de cómo se tome usted la vida. ¿Es usted un salmón o un percebe? Los salmones, peces valientes y robustos, se caracterizan por un espíritu aventurero e irreductible, que les lleva a buscar nuevas oportunidades en aguas lejanas. Los percebes, crustáceos aferrados a la seguridad de su amada roca, harán lo imposible por mantenerse en suzona de confort, desde la cual evitarán o ignorarán los cambios y la realidad exterior. Paseando por estas páginas, notaremos cómo nuestro autoconcepto se da, en una u otra ocasión, por aludido. ¿Nos resignamos o nos movemos?

Influida por el recientemente fallecido José Luis Sampedro -con quien colaboró en Reacciona-, Artal examina en este sonrojante libro las “pautas de comportamiento” de cada especie, a las que se suman otras como “tiburones”, “orcas” o los bancos de “krill”… así, entre la etología, la metáfora y sin ahorrar en ironía, podemos hacer un ejercicio de autocrítica repasando la historia de este país –cargada de tópicos inherentes- y asomándonos al continente del que formamos parte, pero que parece habernos olvidado. ¿Qué hacen los percebes cuando se anuncian nuevos recortes, medidas de austeridad, sacrificios? ¿Cómo reaccionan los salmones ante el aumento de la desigualdad social y el atropello de los derechos más básicos de la ciudadanía? ¿Qué les queda esperar a los salmones alevines? La concisión del texto, sumada a su labor de documentación, le hace ganar enteros. Quizá se echa en falta, eso sí, una perspectiva “desde fuera” más pormenorizada: junto con la inmersión en hemerotecas nacionales, un análisis de la prensa internacional que arroje datos sobre cómo se nos ve desde otras partes del mundo, le habría otorgado una tridimensionalidad más acusada. Resultan particularmente estupendos los dos últimos capítulos del manual, en los que se descubren las pautas para blindar nuestro derecho a definirnos (informarse, relacionar, sacar conclusiones, relacionar) y decidir. Que, “con la que está cayendo”, al menos, no nos quiten ese.

La obsesión del PP por regresar a los 70´

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Contra viento y marea el tertuliano Wert ha sacado adelante su ley de “mejora” –dice- de la educación, LOMCE. Quiere acabar con el fracaso escolar –nos repite todo el corifeo gubernamental- y para ello entre los puntos sobresaliente de la ley está volver a considerar la religión católica tan importante y decisiva como las matemáticas. Evalúa y computa lo mismo y hasta sirve para conseguir becas. En un estado aconfesional. Es decir que en su peregrina idea, el fracaso escolar podría acabarse… rezando, como ya nos adelantaba el telediario de TVE para lograr el sosiego por la desastrosa situación económica a la que nos ha llevado el gobierno del PP, agravando con creces la que «heredó».

Hablaremos más despacio y muchas más veces de esta terrible norma que nos retrotrae a la época predemocrática. En mi libro Salmones contra Percebes anoto las “novedades” que se apuntaban y que van mucho más allá de imponer la religión. Trata, en definitiva, de  evadir aún más el razonamiento y el pensamiento crítico. Esa educación percebe de la derecha española más ultramontana  que tanto añora todo el gobierno en pleno y a su cabeza, Rajoy. Resulta bastante molesto que su infinita mediocridad le libre de ser considerado responsable de los hechos que se están produciendo y que obedecen también a su mezquindad y al mando que él imprime.

Aún nos falta la otra pata de la involución ideológica: Gallardón y sus leyes de reforma del Código Penal y del aborto, por las que también batalla duro.

Acabo de leer que Luis del Olmo regresa a RNE para ver si palia su estrepitosa caída de audiencia. Un gran profesional sin duda pero el hecho de que triunfara también en los 70´ en la radio pública da idea de esa añoranza del PP de hoy por la “época de extraordinaria placidez del franquismo” que, según estamos viendo, nunca quiso abandonar. No sé si porque la impunidad a la corrupción de entonces es también algo a añorar.

Quería hoy traer tres grandes artículos que hablan de lo que implica la ley werteliana. Comienzo con Juan González Bedoya que titula “Se han salido con la suya” y del que destaca “Hasta ahora, ningún Gobierno, tampoco el de Aznar, había legislado a satisfacción plena de los obispos”:

“La toma de poder ha sido ocupación preferida de las jerarquías cristianas desde que Constantino hizo del Cristianismo la religión oficial del imperio a cambio de servirle para doblegar a revoltosos. En premio, el emperador se empleó a fondo (y con fuerza bruta) para derrotar al obispo Arrio e imponer la idea de que Jesús era hijo de Dios y él mismo Dios. Modernamente, tras perder el poder terrenal salvo el minúsculo Estado del Vaticano, que fue un regalo del dictador Mussolini —a cambio, hubo también servidumbres, no la menor la de alabar Pío XI al líder fascista como “un enviado a nosotros por la Divisa Providencia”—, la jerarquía católica actúa mediante un método que los trotskistas popularizaron como entrismo, es decir, formando a minorías selectas destinadas a dirigir la vida pública entrando en los grupos que detentan el poder”.

El segundo es de Lolo Rico, la autora de la Bola de Cristal, aquel programa mítico de TVE.  Conviene leerlo entero porque sigue un cuidado razonamiento. Destaco de su «Gritando y leyendo» esto por ejemplo:

«El ministro basa su razonamiento en el fracaso escolar pero parece desconocer que para saber hay que estudiar y para estudiar hay que leer. La falta del hábito lector imposibilita el enfrentarse con éxito a libros de texto. Se considera que se aprende a leer cuando se conoce el alfabeto y se sabe que la ‘m’ con la ‘a’ es ‘ma’, pero no es así; si no se adquiere el habito de la lectura uno esta destinado a ser un analfabeto funcional. Es decir, que leerá y escribirá pero apenas entenderá lo que lee y escribirá siempre mal. El analfabetismo funcional está mucho más extendido de lo que podemos pensar y se esconde detrás de la mayoría de la frustración escolar. Si no entienden lo que leen ni pueden leer con agilidad, con soltura y, en consecuencia, con interés aquellos libros que deberían producirles placer  por  ser de entretenimiento, mucho menos los que exigen un esfuerzo de concentración y se les cae de las manos de puro aburrimiento. Sin embargo, el precio de los libros no esta al alcance de todas las economías pero no me consta que se subvencionen editoriales y librerías y que se apoyen las bibliotecas publicas y, muy especialmente las de las escuelas. O sea se aísla y el libro y a los lectores del conocimiento y de la cultura, palabra que no figura entre las que utiliza el ministro.

Por otra parte, el momento por el que atraviesa la gran mayoría de niños y niñas que no gozan de una situación económicamente desahogada, es de pesadilla: padres y madres sin trabajo y en riesgo de un inminente desahucio. Según las encuestas, un millón de niños vive en situaciones de pobreza. ¿Se puede estudiar cuando todo lo que te rodea es tan angustioso? ¿Están esas familias en condiciones de ayudar a los niños en su desarrollo intelectual, de darles ánimos, de leer con ellos? Incluso los que trabajan llegan a casa después de jornadas de explotación impuesta por empresarios sin escrúpulos. ¿Se dan cuenta estas criaturas de que cuestan muy caros sus estudios, que escasamente sus padres los pueden pagar, que el porcentaje de becas concedidas ha descendido de manera drástica? ¿Se sienten una carga?, ¿De dónde pueden sacar los libros escolares si no se los pagan? ¿Si la escuela publica, gracias a Wert, ni siquiera les puede dar de comer?»

Y por último, Paco Altemir. ¿Qué quiere decir Rajoy cuando habla de paciencia? Solo el comienzo es así de contundente, os invito a leer el resto en el enlace también. Define a la perfección el percebismo puro.

«Se le nota a Rajoy que no ha olvidado los consejos que le daba su preparador para las oposiciones a registrador pues  las repite constantemente: perseverancia y paciencia. Que las iniciales coincidan con las siglas de su partido político parece una premonición pero lo que es una realidad es que, con esas “virtudes”, el obediente opositor  llegó a registrador para convertirse, con el tiempo, en presidente del gobierno de España. Por eso nos recomienda que seamos pacientes (más bien enfermos) de la dura enfermedad que nos ha inoculado mediante la austeridad, recomendada por algunos economistas ineptos y descerebrados, como me comenta todos los días mi panadera cuando ve que aumenta la ingesta de pan mientras cierran otras tiendas por esa enfermedad que elimina el consumo.

Me permito dudar acerca de la extendida creencia de que la obediencia, la paciencia y la perseverancia sean “virtudes”. Mas bien opino que son antivalores  que nos han inoculado para que seamos mansos, dóciles y sumisos.

La educación debería buscar, ante todo, liberar al hombre de los prejuicios y del pensamiento único y permitir resistir a la presión que ejercen las fuerzas del estado y de la sociedad por medio de la publicidad y la propaganda»…

Estamos de luto por estos enormes atropellos que va a costar generaciones reparar.  Cada día que pasa es peor y más difícil, porque además no van a cejar en el empeño de devolvernos a su querido mundo predemocrático, mientras, encima, se les hunde la economía que fue por lo que al parecer buena parte de los incautos votantes les dieron su confianza. Pero no es, no puede ser, un luto resignado por lo que ha muerto sin remedio. Estamos vivos. Nos aqueja un mal perverso, pero no es irremediable. Lo sería si la mayoría  sigue engullendo todo esto.

Nueva dieta: escarabajos, chinches, moscas… y esclavitud

Escarabajos, orugas, abejas, hormigas, grillos, cigarras, saltamontes, libélulas, chinches o moscas. La FAO ha encontrado una solución al hambre en el mundo: comer insectos. Estima esta organización de Naciones Unidas que muchas especies tienen tantas proteínas como la carne y que su producción es barata. Anima a su consumo, tanto por seres humanos como por animales. Muchos países con gran parte de población sin apenas recursos ya los utilizan y el informe imagina un futuro aún más prometedor: «En los países en desarrollo, los miembros más pobres de la sociedad [nótese que este menú «tan saludable y nutritivo» no es para ricos]  pueden participar en la recolección, el cultivo, el procesamiento y la venta de insectos. Estas actividades pueden mejorar directamente sus propias dietas y proporcionar ingresos en efectivo a través de la venta de los excedentes de producción», dicen.

Seguramente la FAO tiene razón, la dieta humana ha incorporado muchas especies a su alimentación a lo largo del tiempo y los insectos, como la más prolífica y extendida, representan una fuente inagotable. Aún. Porque no hemos de olvidar que también se trafica y especula con la necesidad humana de comer. Incluso cotiza en bolsa. En concreto y más que en ninguna otra en la de Comercio de Chicago, CBT (Chicago Board of Trade) especializada desde 1848 en “negociación de contratos en el comercio de bienes básicos agrícolas”. Tampoco se libran los alimentos de “productos financieros” de esos que compran y venden sin recibir mercancía alguna.

En un mundo en el que sobra y se desperdicia la comida, la primera gran crisis alimentaria –tras décadas de suaves descensos- estalla en 2008, pocos meses antes de la gran crisis financiera. Y se reproduce con dureza en 2010, cuando la FAO refleja un 39% de subida en sólo un año, con mayor incidencia en cereales, aceites y grasas, que superaron el 71%. Como los tsunamis siempre se organizan en un punto y luego se extienden –aunque la conciencia popular lo obvie- este enorme saqueo social fue uno de los detonantes de la revolución en la primavera árabe.

Por tanto, cuantos más productos ofrezcamos “al mercado”, más “oportunidades de negocio”. Habrá que ser más imaginativos. Aunque púdicos y políticamente correctos ojos no puedan seguir leyendo. El problema es acuciante. ¿Que hay que buscarse chinches en el pelo para freírlas con patatas o cazar moscas en todos los lunes al sol? Antes que no comer, cualquier cosa, dirán muchos. También estamos brindando a la usura el empleo porque  igualmente antes que morirse de hambre sin trabajo preferible es… morirse de hambre trabajando. Uno está más entretenido, que es de lo que se trata.

Esto viene de lejos y se reproduce siempre que la ciudadanía hace dejación de su dignidad consintiendo la codicia de unos pocos. En 1729, sí, siglo XVIII, el escritor irlandés Jonathan Swift escribió  su “ Modesta proposición… para acabar con el hambre en Irlanda. Su propuesta –irónicamente trágica- conmocionó a la sociedad de la época muy alarmada porque desgranaba cómo los niños podían ser un alimento de lo más rentable, una solución al problema: “ Me ha asegurado un americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout”.

No, niños no, pobrecitos, aunque ya lo sean y hayan dejado de considerarse fetos a proteger. Pero mientras llega hasta bañarnos los pies la ola de la avaricia extrema podemos ir pensando en nuevos productos destinados al consumo. Hay uno del que todos disponemos –en mayor o menor medida- según la ingesta de alimentos: la mierda. Yo creo que convenientemente procesada –por empresas privadas naturalmente- se puede reciclar también. Es asequible, muy eficiente y susceptible de ahorro general. No resulta tan descabellado, IKEA –esa gran pionera- ya se adelantó al incluirla en sus tartas de chocolate.

O podemos comernos unos a otros. Otro escritor, el estadounidense conocido como Harry Harrison, publicó en 1966 la novela que daría origen a la película (de 1973) Soylent Green.Imaginaba en ella un futuro -entonces lejano- que hoy encontramos asombrosamente cerca: 2022. Un Nueva York atestado de mendigos hacinados. Sólo la élite minoritaria –como siempre- tiene acceso a alimentos básicos y nutritivos como la carne y las verduras. A la mayoría les repartenSoylent Green –hecho de ese plancton que comen sin esfuerzo los percebes – y Soylent Red…que un día llegarán a saber, estupefactos, de qué se compone. Sí, todo se recicla. Es más productivo.

Llevamos los 5 años de la crisis advirtiendo, desgañitándonos, de un futuro que se cumple inexorable. La UE acaba de decretarnos “austeridad” hasta final de la década en sus nuevos presupuestos. A todos, pero más a los países “malos”, como el nuestro. No nos faltaba más que alimentarnos de insectos  como solución. Su captura y elaboración en las nuevas granjas de la miseria. En España los dirigentes actuales se están comiendo también… el Estado (con auténtica saña sus Servicios Públicos), la gallina de todos los huevos. ¿Todavía seguirán soñando algunos que la crisis se resuelve así? ¿Aún espera alguien que los depredadores devuelvan y repartan su botín?

La crudeza del momento exige reflejar esta amarga realidad tal cual es. Pero también sus soluciones. Nada fáciles, insisto. No tan “fáciles” como abrir la boca y que entren las moscas por todo alimento. Ni siquiera tan “difíciles” como seguir aguantando, resistiendo, los atropellos de esta inconmensurable estafa. Hay que echar a la Europa azul de sus mayorías en la UE. Con los votos. Eso no representa un enorme esfuerzo físico. Y a los dirigentes de cada país que desean, amparan y ejecutan estas políticas. Y, posiblemente, juzgarlos, para que sean ellos los que atrapen moscas “a la sombra”. No hay más. Es cuestión de supervivencia. ¿Y no habla de eso la FAO? Ingerir justicia, cordura y valor, en lugar de cucarachas.

*Publicado en eldiario.es

 

Nueva forma de protesta en Portugal

El vídeo es de muy mala calidad pero lo traigo por su relevancia. El Ministro de Finanzas portugués Vitor Gaspar participaba en la presentación de un libro. El auditorio… mejor lo veis (y que cunda el ejemplo).

(Gracias Gabriel Moreno @Gabri91MG)

Otra versión en el diario Público de Portugal.

Era tan bonito el euro

Sobre todo en España. El gobierno presidido por José María Aznar emitió un anuncio elaborado por el Ministerio de Economía y Hacienda, del que era titular Rodrigo Rato que además ejercía de vicepresidente. Ya era «preventivo», ya se sabían los resultados que iba a producir el euro, aunque la moneda como tal entró en vigor en España el 1 de Enero de 2002. Sí lo había hecho en los mercados financieros a comienzos de 1999 y era de sus efectos de los que el gobierno del PP se felicitaba. Toda la UE se mostraba exultante.

A Rato precisamente le ha ido muy bien la vida. Algún problemilla tiene con su gestión en Bankia, eso sí, pero en general disfruta de una posición privilegiada. A Aznar también. Y a los ministros que se sucedieron durante 1999 en Educación y Cultura no digamos. Eran Esperanza Aguirre y Gil de Biedma y Mariano Rajoy. Este último procedía del de Administraciones Públicas. Sí, llevan toda la vida y son los mismos que abominan del Estado y de sus servicios públicos.

Como los percebes, veían (y ven) un espacio muy corto desde su asidero en la roca. Su mundo solo y era así de bonito.

(Gracias José Luis Samaniego @JotaEleEseGe por el hallazgo)

 

Los precios han bajado ¿no os habéis enterado?

El gobierno tiene otro dato positivo que ofrecernos: ha bajado la tasa interanual del IPC. Un punto nada menos, para situarse en el 1,4%. Casi a la mitad de lo que estaba el año pasado. De este modo, dicen, tenemos el Índice de Precios al Consumo de 2010. Es un éxito apabullante.

Tiempos aquellos en los que yo llenaba el depósito de mi coche por 40 euros y ahora acabo de pagar 64. O me ha aumentado la factura del gas y la electricidad a niveles de uso insostenible. Pero resulta que son precisamente, vuelven a decir, la gasolina, la luz y el transporte los responsables de este halagüeño dato. Comparad vosotros también vuestras cuentas, y los precios de los billetes de metro, tren o autobús. Por poner un ejemplo gráfico. El billete de metro en Madrid estaba en 2010 a 1 euro, y ahora a 1,50 (por un recorrido de 5 estaciones) y a 2 a partir de esa distancia, porque encima lo han establecido por zonas. El abono mensual a 46 y ahora a 54,60. Así es todo.

Resulta que la caída del índice se debe fundamentalmente a que todos estos servicios han subido menos que en 2012 cuando registraron un alza espectacular en manos del PP. El regreso a los menos infelices tiempos del 2010 no sé de dónde lo sacan. En Abril, nos cuentan, ha subido unas decimillas respecto a Marzo. Nada, un 0,40. Y eso es solo por el encarecimiento del vestido y el calzado “para la temporada de primavera-verano” y el de alimentos y bebidas no alcohólicas, seguramente porque hace mejor tiempo y uno tiene más sed, y más alegría para comer. Con estas noticias tan buenas, no me extraña.

El ocio y la cultura también ha bajado su índice, ya veis. Estamos de enhorabuena. Menudo ahorro.  Con un IVA del 21% a ver quién es el potentado que la disfruta. Y las comunicaciones igual. Resulta que hablamos menos por teléfono y no es porque no tengamos dinero para invertirlo en eso, es que nos gustan más charlar por Internet (con lo que desfoga el twitter) o ver a los amigos cara a cara. En esas manifestaciones tan incongruentes que os montáis nada más que para atentar contra la democracia.

El tabaco y el alcohol sí han subido, confiesan, pero no tanto como el año pasado. Que un paquete de Ducados costase hace 4 o 5 años la mitad que ahora, es una pura ilusión óptica.

El INE sí admite incrementos muy altos en otros apartados del cómputo interanual: medicamentos y material terapéutico (26,3%), la educación universitaria (22,3%), aceites y grasas (21,3%) y las patatas y sus preparados (20,6%). Pero pronto, debido a nuestros nuevos hábitos, estaremos más sanos y no precisaremos  medicinas. La Universidad ya se sabe que “de toda la vida” es para ricos, o nuevos ricos nacidos de los contratos con la Administración. Ésa gestionada por quien destruye sin cesar lo público, precisamente. Y el aceite y las patatas ¿Quién come eso existiendo las angulas y el Jabugo? seguro que eso no ha subido de precio y ha contribuido a un IPC tan saneado.

Es decir. Cuando miréis vuestra cuenta corriente y os atenace la angustia de presente y futuro, cuando entreguéis la Declaración de la Renta con la fuerte subida de impuestos experimentada y penséis qué suprimiréis de vuestro consumo cotidiano, cuando vayáis al metro o al surtidor de gasolina y paguéis…  o a un supermercado, cuando os dé por pensar que cada vez pagáis más por menos, pensad que no es real. Que los precios han bajado de una forma espectacular. Casi a la mitad. Que vivimos en un país estupendo, de un mundo estupendo… Y que el PP al presentar esta saneada cifra no miente, porque ellos jamás lo hacen.  Los precios han bajado ¿No os habéis enterado? Es que sois tontos.

La voz de Constantino Romero

Constantino Romero ha muerto a los 65 años. En twitter, donde era muy activo hasta hace muy pocos días, él mismo destacó su lectura de un poema de Leonard Cohen: Cualquier sistema…

Éramos pocos y parieron el LAPAO y el LAPAPYP

Con un Aragón que se les cae a pedazos –tanto o más que el resto de España- por su mala gestión política, leo que las Cortes de Aragón con su mayoría PP/PAR han decidido “bautizar” al catalán que se habla en la franja (que limita con Cataluña) y en otros lugares de la comunidad como LAPAO. Igualmente, el aragonés (la fabla) pasa a llamarse LAPAPYP, que ya tiene mérito. Este editorial de El País  califica  la hazaña de Creacionismo lingüistico”. Y cita que, concretamente el Lapao es “el nombre de un dialecto del naxi que hablan más de 300.000 personas en China y Myanmar”. Una de entrada, se pregunta si los políticos conservadores aragoneses disponen de tanto tiempo libre como para parir cosas de este cariz. Y sí es porque consideran que gobiernan una Comunidad sin problemas reales.

Ante las continuas mofas que tal decisión ha provocado, el Partido Aragonés Regionalista se aprieta el cachirulo y decide soltar esta perla: “El PAR desafía a la Generalitat a enviar a los Mossos si quieren ‘imponer el catalán’”. En una nota de prensa, el PAR del Aragón Oriental critica a las formaciones nacionalistas catalanas también por “los insultos y vejaciones que están recibiendo los aragoneses”, cuenta El Mundo. Los aragoneses no, este desvarío fue rechazado en la cámara por PSOE, CHA e IU. Recuerdo los tiempos de la fundación del PAR. Era un partido regionalista conservador pero jamás hubiera secundado este bochorno. Producen vergüenza… propia, dado que el resto de España pueden pensar que todos los aragoneses somos como los del PP y el PAR. Y fuera de aquí, hasta en China.

Mal deben andar las cosas en previsión de votos para meterse en este jardín. El sentimiento anticatalanista (no recíproco) es muy fuerte en Aragón, como sucede en territorios vecinos a los que se considera más privilegiados. Sobre todo en los sectores más conservadores y menos informados. Destino prioritario Cataluña de la emigración aragonesa, hubo tiempos en los que en efecto  “se nos llevaban el agua” con aquella pretensión –política- de trasvasar el Ebro sin hacer en Aragón los mil veces aplazados planes de regadíos. Los ríos aragoneses se poblaban de presas hidroeléctricas para alimentar a la Comunidad vecina. Por decisión de políticos de nuevo y de empresarios que operaban a sus anchas. Mantenemos un largo litigio por bienes eclesiásticos que el episcopado catalán se niega a entregar pese a sentencias en su contra. Y tampoco han gustado nunca los mapas que anexionan territorios aragoneses a los Países Catalanes, elaborados por una minoría ultranacionalista.

Pero estamos buenos si hay que resucitar el anticatalanismo para ganar votos apelando a sentimientos ultramontanos. Y valerse de ello “bautizando” idiomas.

En mi último libro, Salmones contra percebes,  dedico un capítulo completo a eso de “ser de un país”. Y en el párrafo dedicado a esta Europa a la que han destrozado los nacionalismos también, escribo:

«En definitiva, en un mundo presuntamente globalizado, los límites por países permanecen sólidamente consolidados, parapetados en su casa como los percebes. Aunque los nacionalismos y localismos varios terminen siendo una frontera que se cierra sobre sí misma con un lazo y distorsione realidades propias y ajenas. Incluso en tiempos de comunicación masiva. La diferencia se engrandece o se enfrenta, apenas se utiliza para sumar la siempre rica diversidad. Los nacionalismos exagerados —tanto de Estado como de comunidades— son profundamente percebes, cementarse a la roca sin ver mucho más allá. Pero algún sentimiento atávico existe cuando, tras recorrer miles de millas, el espíritu salmón regresa a casa a llevar a cabo sus más preciadas gestas. Dicho todo ello, apuntemos el otro gran sentido del nacionalismo empecinado: poder odiar al que compite con él en intensidad. Cuanta más cerca esté, mayor es la rivalidad. Más encono, más animadversión, más deseo de aplastarlo y someterlo. Más intransigencia. Los ejemplos son múltiples. Cuando lo cierto es que hasta en los núcleos más pequeños hay personas distintas que no responden a los patrones de la etiquetas del grupo o país. De ahí lo cierto de la frase atribuida a tantas voces en diferentes versiones: “¿Le gustan los franceses? No lo sé, no los conozco a todos”».

Políticos catalanes y del nacionalismo español entretienen al personal para distraerlo de su mala gestión, de la ruina insostenible que nos han provocado,  con las animadversiones nacionalistas. Ahora se suman los aragoneses, los conservadores aragoneses. Es una muy mala noticia. Porque en definitiva, en Aragón, en Cataluña, en España, en Europa y en todo el mundo, los amos de nuestra tierra son como El perro del Hortelano que cantaba La Bullonera: ni se atreven a salvarla, ni nos dejan defenderla.

La Bullonera (F) – Jota del perro del hortelano / Jota de la Virgen del Pilar

Nadie ha dicho que sea fácil

Nadie hubiera imaginado que una sociedad fuera capaz de soportar tantos atropellos –y de tal calibre– sin estallar masivamente de rabia. Nada más injusto que juzgar a una ciudadanía en bloque, sin tener en cuenta las distintas actitudes que en ella conviven, pero sí es cierta la existencia de una mayoría decisiva que no se mueve. Prácticamente la misma que solo ve dos únicas alternativas convencionales y piensa que ya no hay salidas y ahora toca “aguantar”, en lo que he venido en denominar actitud percebe.

El problema –nos dicen– es que “no es fácil” encontrar otras soluciones. Esta sociedad se ha apuntado a la ley del mínimo esfuerzo como a un dogma inapelable. No solo la nuestra, está ocurriendo en buena parte del mundo sojuzgado por el neoliberalismo. Una ideología que, en sus inicios, propugnaba precisamente el arrojo y la asunción de riesgos como filosofía de vida y ahora expande el miedo a la libertad. Islandia es ejemplo paradigmático. Cuando ya tocaban con la mano el final de su amarga travesía, olvidan el origen de sus sinsabores y vuelven a votar a los causantes de su derrumbe. Es que lo están pasando mal, han de aceptar sacrificios para salir del atolladero y se aferran a un pasado que se idealiza. Los años en los que se mantuvieron haciendo cabriolas en el aire sin pisar tierra y gestando lo que inevitablemente iba a producirse: darse de bruces contra el suelo.

Sea o no sea una maniobra calculada, lo cierto es que gran parte de los ciudadanos tienden a comportarse como si estuvieran condicionados a eludir cualquier sufrimiento inmediato aunque sea mayor el que habrá de venir si no se toman medidas, o con mucha más precisión: cualquier responsabilidad. Una educación en el infantilismo que en España se agrava por su historia y los cuarenta años de dictadura dedicada concretamente a ese objetivo. El de crear seres dependientes, incapaces de salirse del cauce marcado y precisados de tutela. A la altura de quienes lo diseñaron. Dirigentes de tan escasas luces como profundamente mezquinos. Eso es lo más patético: la infinita  mediocridad de los caudillos que nos sojuzgan, hoy como ayer.

Imbuida la mayoría en la búsqueda de soluciones “fáciles”, asistimos a preguntas en las que se pide dar en un minuto o dos la salida a la crisis. Rápido, claro, y que no cueste mucho trabajo entender. Si hablamos de ponerlas en práctica, entonces invade un agotador cansancio preventivo.  Esfuerzos ni uno, yo quiero que me traigan a casa el remedio y empaquetado con un lazo para que me haga más ilusión. El percebe en su roca abriendo la boca para comer el plancton que pasa.

Claro que no es fácil. Se trata de revertir por completo las políticas que se están siguiendo. Solo para empezar a hablar hay que arbitrar que todos paguen impuestos proporcionales a su renta. Prohibir los paraísos fiscales y perseguir a los defraudadores. Si estamos hablando de entre 16 y 24 billones de euros el monto de lo evadido, ¿cómo puede nadie practicar el mínimo recorte a los ciudadanos permitiendo ese escandaloso agujero negro? Un tercio de la riqueza mundial. ¿Cómo pueden consentirlo personas hechas y derechas para ellos y para sus hijos?  Ni un euro público más a los bancos por otro lado. Si tienen problemas, se toma el control para ponerlos realmente al servicio de los ciudadanos y que faciliten préstamos. Fin de los créditos del BCE al 1% mientras ellos los cobran en torno al 10%. Si es libre mercado que lo sea de verdad. Devolución y pena a los robos de la corrupción, con responsabilidad subsidiaria del partido que “nos los presentó” incluso. Cobro a la Iglesia católica de los impuestos que le corresponden como cualquier institución o ciudadano. Control y un buen expurgue de “asesores de libre designación”. Inversión en el sector público que no solo proporciona empleo, sino bienestar a las personas. Recuperación también de todo el patrimonio y servicios públicos privatizados. Inversión del dinero recobrado en medidas de estímulo a la economía. Solo con alguna de esas medidas –ni siquiera con todas– no sería preciso recorte alguno y el conjunto de la sociedad viviría mucho mejor. Se propiciaría el crecimiento cuyos beneficios han sido taxativamente probados. Tanto como la perversión del austericidio o la imaginaria autorregulación del mercado.

¿Una caricatura? ¿Una ingenuidad? ¿Mayor que la de tragar sin obtener sino palos y tijera? No es fácil, no. Una vez trincado el botín, no quieren soltarlo, sean cuales sean las víctimas de estas políticas. Pero todavía parece más difícil soportar que resten la sanidad –es decir, el cuidado de la salud– con resultado de enfermedad, malestar, infelicidad o muerte. Y todo para crear una nueva burbuja especulativa, nido de nuevas corrupciones, como alertaba The New York Times, a costa de algo tan preciado e insustituible como la vida. O la educación. O la Seguridad Social y las pensiones. ¿Hasta dónde se puede poner el listón de “aguantar” las mermas? ¿Hasta la muerte? ¿Hasta el futuro de las nuevas generaciones? Y en derechos civiles ¿hasta la rendición absoluta de la condición de ciudadanos libres?

Esa minoría depredadora que está destrozando la sociedad en su provecho, está organizada. Y sabe lo que quiere. Las víctimas no. Tampoco les hubiera sido fácil a ellos lograr su objetivo a no ser por la inacción de los ciudadanos. Deben reír asombrados de que se engulla todo, hagan lo que hagan.  Hay algo rigurosamente cierto: cuantos más sean quienes se pongan a trabajar por el cambio preciso… más fácil será lograrlo. Ya hay algunos, muchos, que nadan para remontar los acontecimientos… cargando a sus lomos con el peso de los inertes. Dejen, encima, de ofenderlos. Y sepan que cuanto más se tarde en reaccionar, menos fácil, más difícil, será restituir siquiera lo perdido.

 *Publicado en eldiario.es