Charlie Hebdo, vivo pese a la barbarie

Han pasado muchas horas y siguen faltando las palabras para verbalizar la brutalidad del impacto. Dos encapuchados mataron este miércoles a 12 personas en el atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo en París. Entre ellas Charb, el director y dibujante de la publicación y  Cabu, Tignous y Wolinski, otros viñetistas. Al salir hirieron y remataron a sangre fría a un policía. Ahmed, se llamaba, musulmán casualmente.Tal fue el frío que muchos, yo, aún estamos helados. Hay numerosos heridos, algunos en estado crítico. Desde los años 70 la revista se había distinguido por su crítica a integrismos religiosos, no solo musulmanes. Habían sido reiteradamente amenazados, incluso habían sufrido ya algún atentado. Su director había dicho: «Prefiero morir de pie que vivir de rodillas», en una información de TVE, por cierto, olvidaron decir «de pie», que es matiz importante. En general, la televisión pública española había informado muy bien.

Desde París se anuncian detenciones y uno de los sospechos, de 18 años, se ha entregado. Los principales son dos hermanos, relacionados con el terrorismo islamista (que no islámico).

«Cuando asesinas a dibujantes o periodistas o pones una bomba en unos trenes, estás diciendo que tu ‘guerra’ no es contra un Ejército, sino contra una sociedad. Es imposible disociarla de una visión extremista de la religión, pero tiene que ver sobre todo con un deseo de derrotar a esa sociedad para que se resigne a ser dominada», escribe Íñigo Sáenz de Ugarte. 

«El miedo ofrece seductoras tentaciones que la razón no debe atender. La comodidad es una de ellas. Más que la comodidad, el conformismo. Los colegas de Charlie-Hébdo lo sabían bien. Estar cómodos, estar conformes, no era lo suyo. Lo suyo era incomodar, y también inconformar. Somos muchos, de mi generación y posteriores, que vibramos de indignación y solidaridad tras el criminal atentado de ayer contra sus vidas y nuestra libertad de expresión. Y ello se debe a que Charlie Hebdo, durante décadas –con otros medios franceses que combinan sátira, crítica y denuncia: Hara-Kiri, Le Canard Enchainé– nos ayudó a inconformarnos. Que es lo mismo que afirmar que contribuyeron a formarnos como ciudadanía», sigue Maruja Torres.

Hay múltiples opiniones, editoriales conjuntos, reivindicación de la libertad de expresión, de la democracia, del valor contra el miedo. Y también del fascismo –también en la prensa española– que pide mano dura indiscriminada y se apresta a condenar a 1.000 millones de personas (en ese cifra se calcula el número de musulmanes) por el salvajismo de sus fanáticos. Ay, el fanatismo venga de donde venga. Ésa es la raíz. Que no quita la sombra de un temor: siempre que la sociedad se encuentra en disyuntivas cruciales surgen atentados que disparan el miedo. Pero ceder al miedo es dejarle que gane la batalla. Y si eso es algo muy negativo como personas individuales, es terrible como sociedad.

A los dibujantes se les heló la pluma, pero la recompusieron para reivindicar la libertad y la cordura. De punta a punta del mundo. Ellos son el mejor resumen de nuestros sentimientos.  En ellos, en todos nosotros, en nuestra fuerza,  Charlie Hebdo sigue vivo y reforzado como símbolo.

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Los que mataron a Alan Turing

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Imitation Game (Descifrando el enigma) es una película que narra la historia de Alan Turing, un genio de las matemáticas, criptógrafo excepcional, uno de los máximos creadores de la ciencia de la computación y, gracias a eso, el que logró acortar la Segunda Guerra mundial (1939-1945), evitando varios millones de víctimas más. Lejos de ser ensalzado por su esfuerzo, recibió un trato infame de su país. Este texto contiene spoilers de la película, si se puede calificar así a los datos sobre una persona real de la que existe amplia documentación.

Turing nació en Londres en 1912 y murió en el condado de Cheshire en 1954, a los 41 años. Una mente prodigiosa que en su corta vida nos dejó grandes hallazgos: desde la noción de inteligencia artificial a ese gran hito que fuera la que se llamó Máquina de Turing. Un computador en toda regla que, con el trabajo de muchos… e impedimentos de otros, logró descifrar el Código Enigma, utilizado por los nazis alemanes en la contienda.

La película del noruego Morten Tyldum, interpretada magistralmente por el actor británico Benedict Cumberbatch, narra la vida de Turing en al menos tres momentos cruciales, desde la adolescencia a su muerte prematura. Y muestra su complejo carácter, lógico, racional y brillante, aplastantemente seguro de sus criterios científicos e inseguro de su personalidad, atormentado, solitario.

Alan Turing era homosexual. Esas mentes mostrencas, con poder, que siempre quieren detener el progreso encontraron en esa circunstancia su talón de Aquiles. Primero, habían intentando acusarle de espionaje. Un robo en su casa desencadena que llegue a conocerse su opción sexual y era, ay, la que Inglaterra penaba aún en 1952. Fue sometido, como condena, a castración química y murió al comer una manzana con cianuro en lo que ha sido considerado un suicidio. Aunque algunos lo cuestionan, lo cierto es que esos duros avatares le habían supuesto ya, a la hora de su muerte, una seria mutilación como ser humano.

La historia, conocida, muestra la evolución de esta tragedia. Cierto que, como se dice, con algunas licencias. No fue el único inventor de los computadores, intervinieron muchas más personas en la proeza, pero sí sirve, en mi opinión, para divulgar el personaje, con esas claves eternas que lo trascienden. Es reseñable destacar también –aunque eso como es lógico no sea imputable al director de la película-  que la figura de Turing recibió finalmente un trato de favor que miles de homosexuales maltratados en el Reino Unido no obtuvieron.  Gordon Brown formuló una disculpa pública y la reina Isabel le concedió un indulto póstumo, pese a la oposición de David Cameron, el actual mandatario que se negó. Turing llevaba décadas muerto.

Pero sí vemos las pasiones de Turing, la mecánica de su raciocinio, sus logros científicos que venían a corroborar las ideas que los alentaban como un triunfo. El que durante 50 años fuera materia reservada la gran hazaña que logró interceptar los códigos alemanes en la Guerra y decidir el signo de la contienda. Sus dudas personales. Su perplejidad. Una vida excepcional, la de un ser que pasó dejando trascendentales aportaciones. Y que truncó la misma irracionalidad de toda la vida.

Siempre están al acecho para cortar y reprimir… y lucrarse. Para cortar las alas de cualquiera que vuele mientras ellos se hunden en las pocilgas. Para llevar a la hoguera al diferente, con mucho mayor placer si la víctima les supera con creces. Nunca se fueron. Ahí siguen. Escribiendo el manual de la intolerancia que obligó a perder grandes hallazgos desde la Antigüedad. ¿Qué más hubiera hecho Turing de haber vivido 30 o 40 años más?

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Benedict Cumberbatch es un actor excepcional. Uno de los más requeridos en la actualidad desde el enorme éxito de la serie sobre Sherlock Holmes que protagonizó. A su lado, entre otros, Keira Knightley, en un personaje que brinda la oportunidad de evidenciar otra vieja injusticia: el trato recibido por las mujeres a las que en esa época (reciente) no se creía capaces ni de resolver en un crucigrama.

¿Cuánto ha cambiado la discriminación por la intolerancia de tanto obtuso mediocre?  Ésa es pregunta clave sobre la que habría de actuarse. Entretanto se perpetúan los viejos esquemas. Más aún, diría que se están acrecentando.

Sin embargo, llena y esponja – a mí me pasa- que hayan existido y existan personas como Turing. Es algo que las cucarachas de todos los tiempos no han logrado impedir.

Mis mejores deseos para 2015

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Urnas para los griegos, ansiolíticos para los Mercados

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Los griegos vuelven a las urnas y regresa también la feroz campaña del miedo para que no voten a Syriza, la coalición de izquierda que se quedó en puertas del triunfo en Junio de 2012. Fue un gran éxito del conciliábulo neoliberal: la Troika (BCE,UE, FMI), Merkel, todos los gobiernos afines, sus bancos, todos sus medios y asesores. La coacción fue abrumadora.

 A los griegos, además, les habían destituido a su jefe de gobierno Georgios Papandreus porque pretendió consultar en referéndum a la ciudadanía sobre los durísimos nuevos recortes que les decretaban.  Les colocaron, a dedo, a Lukás Papademos, vicepresidente del Banco Central Europeo, y decidieron quién tenía que ganar en los siguientes comicios: los que estaban, es decir, Nueva Democracia y el PASOK. Aquellos a quienes Goldman Sachs había ayudado a maquillar las cuentas del Estado para entrar en la UE. En estos momentos siguen apostando por los mismos: La Familia.

Desde 2010 estamos viendo sucumbir a los griegos.  Un país de instituciones corruptas y en el que muchos ciudadanos se apuntaban, siquiera con su comprensión, a las migajas de la fiesta. Como en España. Su máximo error fue, sin embargo, votar a quienes les llevaron a la bancarrota. Y se lo están haciendo pagar con sangre. Aquellos primeros 110.000 millones de euros de rescate (cuando a los bancos se le habían dado ya 1,6 billones declarados) les costaron la soberanía, prácticamente la democracia, y la vida en muchos casos. Los insostenibles recortes a la población para pagar la deuda han sumido a Grecia en la pobreza extrema. Sus ciudadanos fueron los primeros en salir a la calle para protestar, el gobierno (el democrático) llegó a gasearlos a niveles casi letales. Por eso se organizaron en política para concurrir a elecciones.

Vemos escenas griegas que parten el alma. Les han quitado todo. Educación, subsidios, pensiones, sus casas, sanidad. Tres millones de personas, más de la cuarta parte de la población,  se han quedado sin cobertura. Lloran, lamentándose de que después de cotizar durante  años, se van a morir en la calle. El cáncer solo se atiende ya en estado terminal. El tratamiento para la hepatitis C que racanea el gobierno español –con su secuela de muertes rotundas, sin eufemismos- es una anécdota frente al dolor de los griegos. Han tenido que organizarse entre ellos. Cooperativas de voluntarios que cuidan unos de otros, mientras su gobierno vela… por los intereses de los mercados. Con la Troika que, por ejemplo, pidió cerrar los ambulatorios de atención primaria. Con todos los asesores y voceros del mundo  que pontifican desde los medios, en España también, amenazando con el grave peligro que, en su opinión declarada, representaría la llegada al gobierno de Syriza.

 “Es que los mercados entran en pánico” escuchamos de continuo. Por eso precisamente se ha despeñado la bolsa griega y tiembla el resto. Son muy sensibles los  mercados, bipolares. Pasan de la euforia al miedo, por lo que interpretan como amenaza a su poder. Cuesta más entender cómo se nos pide mimo hacia «los mercados» sin exigir en absoluto la misma reciprocidad. A los poderes financieros no les importa en lo más mínimo lo que nos ocurre a los ciudadanos. Ni siquiera el daño que ellos mismos producen. Asombra que se admita esa posición dominante como lo más natural y que desde la UE, gobiernos varios u organismos internacionales como el FMI se defienda esa arbitrariedad.

 Llegados a este punto, hay que recomendar a los mercados que se traten con ansiolíticos. Bien es cierto que acuciados por la preocupación, se les despierta el pragmatismo y rebajan cuantías y extienden plazos como sucedió en Islandia, e igual pueden moderar la dosis terapéutica.  Si el nerviosismo es muy agudo y alguno de ellos entra en quiebra, pueden irse a vivir debajo de un puente como han mandado a tantos ciudadanos. Cuando, además, habían costeado sus errores por la generosidad de los gobiernos.  La jugada del 2008 les salió perfecta, aún deben estar riéndose de Sarkozy cuando dijo aquello tan jocoso de que había que refundar el capitalismo. Les refundamos sus balances con colmo y todo.

 Lo sucedido en Grecia nos da lecciones de enorme trascendencia. Son y serán aplicables en España que sigue los pasos calcados del vecino mediterráneo. La estabilidad de los mercados, su sosiego y felicidad, no pueden edificarse a costa del bienestar y de la vida de millones de personas. No puede ser ése el parámetro que rija para condicionar la democracia.  No se nos puede quitar todo para engrosar sus ingentes beneficios. Así funcionan quizás las empresas, no los países, no las sociedades compuestas de personas. Las que, para mayor escarnio, pagan este obsceno tinglado con sus impuestos y, según pretenden, a cambio de nada. No es nada personal, son negocios.

 De otro lado, vemos el derrumbe absoluto de la socialdemocracia. Ya no hace falta darles cancha. Y ahí, siguiendo los pasos de Blair y el Felipe González de hoy, del último Zapatero, de la actual cúpula del PSOE, tenemos al Mesías delsocioliberalismo –dicen que le llaman-, Manuel Valls, pregonando en turné  que la socialdemocracia está obsoleta, y abriendo la puerta de par en par a la ultraderecha. Ellos y toda su corte de economistas, asesores y periodistas. El PASOK paga coaliciones y tibiezas desapareciendo casi del mapa en los sondeos. Seguro que alguien protesta oponiendo que tienen buenas intenciones y precisan una oportunidad.

 Nos están obligando a tragar un único camino: el capitalismo… salvaje. El que arrasa con todo. Y se muestran fuertes en su posición. Haber colocado al Juncker de LuxLeaks al frente de la Comisión Europea es toda una declaración de intenciones. Es el primero, ya saben, que se permite recriminar a los que votan “mal”. O sea, a Syriza en Grecia, a Podemos, llegado el caso, en España.

 ¿Y así existe alguna posibilidad de salirse del carril decretado? ¿Qué conserva todo esto de Democracia? Por si les queda un resquicio de vergüenza, habrá que intentarlo. Hoy Grecia, la sociedad griega, está peor que estaba en todos sus parámetros. La tragedia de la mayoría de la población ha sido inútil, porque a «los mercados» nunca les basta. Como aquí. Aún han tenido, la UE, el FMI,  la desfachatez de admitir que quizás se equivocaron en las condiciones y previsiones del rescate. Pero no por eso rectifican. Total, solo pagaban los errores unos ciudadanos que no eran Mercados de alcurnia. Fueron sus cobayas e insisten en que lo sigan siendo. Así será si se dejan. Por si acaso, lo primero que ha hecho el contrito FMI es quitarles la ayuda hasta que haya nuevo gobierno. Nada inocente jugada.

 La economía financiera -que es básicamente a lo que se dedican- no da de comer más que a ellos. Opíparamente, por cierto. No es fácil, pero el único camino digno es intentar otra salida, un cambio. Por esta vía, ya tenemos la seguridad de que no funciona. Alguna vez ocurrirá que, en la vida real, millones de Davides ganen a Goliat.

Ejercicio de texto: Vender un país endeudado hasta las pestañas como si fuera un éxito

El rey de un país imaginario con profundas convicciones democráticas

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Cuando Felipe VI se refirió a nuestro país como “Una España con profundas convicciones democráticas”, regresé a la cocina para dar los últimos toques a la cena que me pareció mucho más práctico. El nuevo rey no había entrado en El jardín podrido ni con la punta del zapato. Profundas convicciones democráticas España, ese país de pronunciamientos militares, analfabetismo funcional y ético que los tolera, y nada menos que un golpe de Estado con dictadura militar de ¡40 años! Que se llevo por delante casi la mitad del último siglo. Y cuyas consecuencias son bien visibles ahora mismo.

Estas cosas de la genética que reproduce gestos y hasta tonos e inflexiones de voz, me recordó enormemente a su padre, a los discursos navideños de su padre. Y tenía razón.  Juan Luís Sánchez, en eldiario.es ha encontrado hasta frases similares. Gran análisis en su “Felipe VI y lo que “debemos” hacer para “recuperar el sosiego”:

“Movía las manos, se tocaba el corazón, agitaba los dedos, asentía, negaba, sonrisa, hombros. Hola, soy Felipe de Borbón y mi  catálogo de gestos es de rey joven, con ganas, con energía. Y se reivindicó generacionalmente: dijo «regenerar» y dijo «regeneración»; dijo «tiempos nuevos», dijo «nueva época», dijo «base nueva». Y hasta le compró algún significante a la nueva política, como «vida colectiva». Y dijo la palabra «futuro» 9 veces, como formando una flecha de luces intermitentes de neón apuntando a sí mismo. ¿Lo pillan? El futuro soy yo.

Pero, en realidad, aunque las palabras de Felipe suenen algo más frescas por el continente, parte del contenido es muy parecido al marco político que han propuesto tradicionalmente los discursos de Juan Carlos, especialmente con el de 2012, cuando el entonces rey no pudo por más tiempo obviar el clima de crítica social.

Juan Carlos I (2012)  «No creo exagerar si digo que vivimos uno de los momentos más difíciles de la reciente historia de España. La grave crisis económica que atravesamos desde hace unos años ha alcanzado una intensidad, una amplitud y una persistencia en el tiempo que nadie imaginaba.

Felipe VI (2014): «Estamos viviendo tiempos complejos y difíciles para muchos ciudadanos y para España en general. La dureza y duración de la crisis económica produce en muchas familias incertidumbre por su futuro».

Es tal la sincronía entre ambos discursos que una misma frase se usa con dos intenciones diferentes. En 2012, Juan Carlos I dice: «Pero no todo es economía. Por muy evidente que sea, no es malo repetirlo: no todo es economía». En 2014, Felipe VI dice:»Pero no se trata solo de economía o de intereses sino también y sobre todo, de sentimientos». El primero se refería al clima social por la crisis y el segundo a Catalunya, tema sobre el que el discurso no ha cambiado apenas nada.

Felipe VI ha intentado hilar fino con su hermana y su cuñado muy acorralados y con su padre compartiendo titulares con Corinna que no hablan de corazones sino de oros. El nuevo rey ha dado «la razón» al que se sienta «indignado» por la corrupción, con la que «hay que cortar de raíz». Aunque es una apreciación general parecida a la de 2011 de su padre al decir «todos somos iguales ante la ley».

Pero cae con su predecesor en la misma pose condescendiente y paternalista con el que muestra crítica o desacuerdo. El clima de protesta es «desapego», es «pesimismo» (2012 y 2014) de gente que sufre «desencanto» (2014) o «desánimo» (2012), un «malestar social». Eso sí, hace falta una «puesta al día» (2012) o «regeneración» (2014), elija la palabra que más le guste”. (Seguid leyendo aquí, merece la pena).

El Rey se refirió a “conductas” en la línea implantada por ese poder que «se lleva» tan alejado de la gente. Como diría el propio Rajoy, el procesamiento de su hermana y su cuñado son… “esas conductas de las que Vd. me habla”.

Antón Losada precisa la diferencia, no son “conductas” lejanas:

“El libreto empezó por dónde debía, por la corrupción. Aparentemente el rey disponía de tres opciones para gestionar el banquillo de su hermana, aunque en realidad solo tenía una no del todo mala. No podía evitarlo como si no hubiera sucedido. Despacharlo con una mención constituía un grave error. Lo mejor que podía hacer era afrontarlo con contundencia y asumir las consecuencias. Eligieron el peor guión. Ya hemos visto demasiadas veces esta película dónde se habla de corrupción en general, se comprometen a cortar por lo sano en general y nos anuncian que somos iguales ante la ley en general. La corrupción que atañe al monarca no es la corrupción en general de los servidores públicos. Es la concreta de su familia, porque esa sí la puede solucionar. Pero tampoco tocaba hablar de eso este año”.

Gallego&Rey lo habían anticipado:

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Felipe VI suena mucho mejor que el Juan Carlos envejecido de los últimos años. Pero, tal como dijimos, eso no era suficiente. Gonzalo Cortizo  ha seleccionado las diez principales frases, llenas de… “conductas” y lugares comunes:

«Debemos cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción»

«Los responsables de esas conductas irregulares están respondiendo de ellas, eso es una prueba del funcionamiento de nuestro Estado de Derecho»

«Necesitamos una profunda regeneración de nuestra vida colectiva. Y en esa tarea, la lucha contra la corrupción es un objetivo irrenunciable»

«Las conductas que se alejan del comportamiento que cabe esperar de un servidor público, provocan, con toda razón, indignación y desencanto»

«No debemos dejarnos vencer por el pesimismo, el malestar social, o por el desánimo»

«Debemos seguir garantizando nuestro estado de bienestar, que ha sido durante estos años de crisis el soporte de nuestra cohesión social, junto a las familias y a las asociaciones y movimientos solidarios»

«Los índices de desempleo son todavía inaceptables y frustran las expectativas de nuestros jóvenes y de muchos más hombres y mujeres que llevan tiempo en el paro»

«No obstante, es un hecho que las principales magnitudes macroeconómicas están mejorando(…). Estos datos son una base nueva para la esperanza de que, en el futuro, puedan generarse de forma sostenible muchos más empleos y, especialmente, empleos de calidad»

«Llevamos a Cataluña en el corazón(…). No se trata solo de economía o de intereses sino también y sobre todo, de sentimientos»

«Somos una democracia consolidada. Disfrutamos de una estabilidad política como nunca antes en nuestra historia».

El mensaje de la recuperación es el que vende el gobierno aunque este discurso lo escribe el Rey y su equipo y lo supervisa el ejecutivo al contrario que la mayoría del resto que el Rey pronuncia. Pertenece a ese país imaginario en el que viven, el real es otra cosa…

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ABC, “el gran periódico español” –como el mismo se apellida- se muestra exultante con su rey sencillo y discreto:

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Es que es el periódico monárquico me diréis, pues no solo, crecen los vasallos como esporas, buscando quién sabe un lugar al sol. Ved el tuit que mandó la brillante diputada de UPyD, Irene Lozano:

Este Rey mola los huevos! Lo adoro!!

Al PSOE le ha parecido valiente y que el rey conoce el país que… gobierna ¿Ah, gobierna? pues entonces es doblemente responsable. El PP en su línea, dicen, nada menos, que es «un rey pegado a la calle que conoce los problemas de la gente». La izquierda más crítica. 

 «Pues a mi suegro le ha gustado», leí a un colega. Así es, en el país imaginario de Felipe VI, Rajoy, sus medios, su corte y ciudadanía acrítica, seguro que ha triunfado. Cuando se le jalee y destaque, todavía más. Él mismo puede llegar a creer tanta adulación.

Lo que pasa es que los países, como todo lo imaginario, flota y suele terminar por mostrar la realidad. Es terrible ver cómo se les viene encima la Historia sin que, en su nube, se enteren de nada.

Algo está cambiando y no lo ven. Jesús Maraña y Benjamín Prado se han aliado en este precioso mensaje. Vivo y sin telarañas.

‘Nunca es tarde para cortar la cuerda, para volver a echar las campanas al vuelo, para beber de ese agua que no ibas a beber’ Benjamín Prado

El discurso del Rey y el jardín podrido

En unas pocas horas, el jefe del Estado español, Felipe VI, pronunciará su primer discurso navideño a toda la nación. Atendiendo a la experiencia de lo visto hasta ahora, apenas habrá un cambio cosmético respecto a su padre, Juan Carlos I. Para empezar, sería necesaria explicación y posicionamiento –y no solo el protocolario respeto a decisiones ajenas-  sobre los propios líos familiares: hermana, cuñado y la abdicación de su predecesor que no estaría de más aclarar. Desgraciadamente eso en España, hoy, es democracia ficción. Y lo grave, para todos –también para el Rey-, es que el momento que vivimos exige mucho más.

 Sí, por primera vez en la historia se sienta en el banquillo un miembro de la Casa Real española. Pero es que estamos, probablemente, en una de las mayores crisis éticas de nuestra historia reciente. Esa podredumbre que nunca se limpió ha fermentado y hiede. Carlos Elordi detallaba aquí -alarmado como tantos otros- los pasos con los que Rajoy se está cargando la democracia, sin que nadie levante un dedo. Nadie con gran poder decisorio en este momento, se entiende. Y es muy significativo. Ningún país con raigambre democrática toleraría lo que está pasando en España.

 Y es que vamos de atropello en atropello. Dejemos sentado que la dimisión del Fiscal General de cualquier Estado no se salda con un “motivos personales”, cuando sabemos sobradamente que ha habido personas forzando esos motivos. En los EEUU de Nixon fue algo similar lo que precipitó la dimisión del presidente que se resistía repartiendo destituciones. Pero la letanía sigue con muy serias críticas de Tribunales de Justicia sobre más injerencias del gobierno, del poder político, en su acción. Ya ha avanzado un portavoz del PP la insinuación de que el Supremo rebajará una eventual pena a la Infanta.

Y la estupefacción de los demócratas sigue, viendo cómo el PP se quita de encima a Ruz porque tampoco les gusta ese juez (y ya van unos cuantos), o a la cúpula policial (defenestradas varias también) porque ni una deja de cumplir su obligación e investiga la corrupción donde al PP no le conviene. Claro que hay resquicios legales para obrar así, pero es tan evidente la intención que ya no sirve eufemismo alguno. En este contexto la valentía del juez Castro, sometido a intensas presiones, resulta doblemente ejemplar. Cómo estaremos que cumplir con la propia obligación, como Castro o Ruz, es una heroicidad rodeada de riesgos.

 Con absoluta arrogancia, el PP aún se permite ofender todavía más nombrando a un bocazas ultra de portavoz parlamentario del partido o a Ana Mato vicepresidenta de una comisión. Y, para postre, saca a pasear a las chicas y chicos del coro con declaraciones altamente ofensivas para quien conoce la realidad. El empleo que crece como las margaritas en el campo y encima de calidad en la desfachatez de Sor Bañez, o las mejores navidades en 7 años de Cospedal y su grupo que deben brindar por el éxito de haber colado cuanto cuela.

 Y las leyes que asombran a quienes, dentro y fuera, pensaron que España -con sus muchos defectos- era una democracia consolidada y ahora se han quedado con la boca abierta. Esa ley mordaza de las libertades, las escuchas sin juez, el trato inhumano a los emigrantes, los grandes esfuerzos por volver al Estado policial que mamaron y que ningún viento de progreso parece haber podido evacuar. El control de la información y la difusión de la propaganda por diversos sistemas, que está teniendo una decisiva influencia.

 Pero, en efecto, un Estado en el que un partido puede hacer impunemente lo que le venga en gana –apoyado por una mayoría parlamentaria que no lo avala todo, no la impunidad, la involución o el cambio de modelo de Estado- no cojea de un solo pie. Cuenta con muchos cómplices. Con todos los que ostentando poder, callan o hacen declaraciones de salón, sin ninguna duda. Aunque con excepciones –épicas algunas como vemos-, estamos hablando de todo el entramado del Estado: partidos, patronal, sindicatos, estamento judicial, universidad, agentes sociales, Iglesia española,  Monarquía. Incluso aquella parte de la propia sociedad que está tragando lo que la gente decente no traga. No es una mala hierba, está podrido el jardín. En el que, sin embargo, cada vez más personas se afana en limpiar y ver de hacer germinar una buena cosecha, porque de ello depende nuestra supervivencia. Muchos ciudadanos están desesperados, aferrándose al sueño de que algo cambie y nos liberemos de esta argolla que aprisiona nuestras vidas y nuestro futuro.

 El Rey reina pero no gobierna, nos dicen. Ahora bien, es el Jefe del Estado. Y no se trata de un cargo decorativo, aunque se abuse tanto del desfile de modelos. Su misión primordial es guardar y hacer guardar la Constitución, la propia democracia. Y ya vemos cómo las tenemos. Contar las bondades del gobierno que ellos mismos escriben para que las lea el jefe del Estado, tiene un límite: el de la verdad. Reinar, ostentar la máxima jerarquía de una sociedad con tan gravísimos desajustes, con tan preocupante deriva antidemocrática, con una ciudadanía tan atribulada, tan resignada a su infortunio, exige bastante más que palabras formales y huecas. Y adivinar entre líneas los mensajes como en los viejos oráculos.

 Con los antecedentes de la historia familiar, no enderezar el rumbo por no hacer ruido no es ni siquiera sensato. Ser el Jefe de un Estado con tales sombras de corrupción y que amordaza  la crítica democrática no debería ser el sueño de nadie. Son errores, inmensos errores, que pasan factura, si es que esto aún tiene remedio…

 

*Publicado en eldiario.es

La infanta «enamorada» se sentará en el banquillo

Cristina de Borbón, infanta de España

Cristina de Borbón, infanta de España

El juez Castro no ha sucumbido a las intensas presiones que todos hemos podido advertir  y ha decidido sentar en el banquillo a Cristina de Borbón, hermana del rey actual. La mantiene como acusada en el auto de apertura de juicio oral del «caso Noos».  Es encomiable la valentía de Castro en los duros tiempos que corren, cuando dimite el Fiscal General del Estado y hasta el Tribunal Supremo se queja de injerencias del poder político en la justicia.

Ir a juicio no es una condena, es dilucidar responsabilidades, y hasta a eso se negaban.

La historia de la infanta ha sido patética hasta el momento. Citada a declarar por el juez –obligado a luchar contra todos los elementos: prensa, fiscalías y audiencia–, leímos que lo hacía “voluntariamente” o que “ha querido” no recurrir la imputación.

Nada sorprendente, es el habitual tratamiento como a pueriles súbditos que nos dedican. Pero donde la infinita capacidad de estupefacción llegó al límite fue al escuchar los argumentos exculpatorios de uno de los principales letrados de Cristina de Borbón: Jesús María Silva, socio del afamado bufete Roca i Junyent, encargado de su defensa.

En el siglo XXI, en Europa, este señor declaró: «Cuando una persona está enamorada de otra, confía, ha confiado y seguirá confiando contra viento y marea en esa persona: Amor, matrimonio y desconfianza son absolutamente incompatibles». Y en eso basó el bufete el intento de hacer colar que la inocencia «pasa obviamente por su fe en el matrimonio y el amor por su marido», según declara. ¿Obviamente? “Confianza y matrimonio son absolutamente inescindibles, y el que no lo vea así es que no sabe lo que es el matrimonio», dijo Silva.

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Luego, en su declaración ante el Juez Castro, Cristina deBorbón forjó esta nube de evasivas. Señoría y No lo sé en cabeza. Marido. Lo desconozco. No lo recuerdo. 579 veces dijo “no lo sé” o “no lo recuerdo”.

La primera mujer de la familia real española que estudió una carrera. Ocupando un puesto de importancia, internacional en una de las primeras entidades bancarias del país. Y nos contaron que no sabe ni de leyes ni de impuestos, sino sólo –y nada menos– de amores en plan mujer-mujer. Mutó –hasta volverse del revés– de aquella antigua infanta deportista e independiente como antaño la presentaban. Por amor… sufrió la desintegración del cerebro.

Como la otra tontita enamorada, Ana Mato, la mujer que ha dejado sin sanidad pública a miles de seres humanos  y ha obligado a restringir o suprimir tratamientos con sus repagos. La responsable de víctimas ciertas con su políticas, tampoco se enteraba de nada. Cegada por la ensoñación amorosa o quizás tan sólo por acatar la supremacía natural de su señor esposo.  Fue el juez Ruz en esta ocasión quién la imputó como beneficiaria a título lucrativo de la trama corrupta Gürtel. La misma consideración que el propio PP que ha mirado al horizonte según costumbre. Eso sí, Mato dimitió, el PP la ha nombrado vicepresidenta de una comisión parlamentaria a los pocos días. Y ha enfilado a Ruz para que deje de investigar el caso. Legalmente, claro está.

La familia real española despidió a papá a ver si frenaba el impacto de los líos de Cristina y su marido, y los propios de Juan Carlos. Y algo les ha funcionado porque hay gente encantada con lo guapos, jóvenes y elegantes que son los nuevos reyes. Se necesita mucho más. El tiempo lo dirá.

De momento parece que, si por amor se evaden en impuestos -que en eso ha quedado la acusación-, por amor se va uno tan campante a un juicio a enfrentar responsabilidades, qué menos.

cristina.amor

Abierta la campaña de coacción al votante

La convocatoria de elecciones en Grecia y la proximidad de todo un año electoral en España han desatado una campaña de coacciones a los votantes que rayan el matonismo. Asistimos estupefactos a que bancos, periódicos, altas instancias de la política europea se lancen ya sin pudor alguno a una campaña para sembrar el terror y evitar el resultado que no les convenga. A ellos. ¿Alguien con dos dedos de frente puede creer que semejante empecinamiento busca el bien de la sociedad?

El recién nombrado presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se ha permitido decir a los griegos que “ no voten mal” relatando los problemas que, en su opinión, afrontarían si eligieran a Syriza como anticipan los sondeos. Se trata de una persona involucrada directamente -como presidente de Luxemburgo-, en el turbio asunto de la evasión de impuestos de grandes empresas conocido como LuxLeaks. Sin pagar su factura política por esa responsabilidad, se inmiscuye para decidir qué es votar mal. ¿Cabe peor que quienes optaron por él tanto en su país como en la UE?

 No es la primera vez que se presiona a los griegos. La memoria frágil que tanto se empeñan en diluir, quizás ha olvidado el periplo vivido por los griegos. En 2011, la UE, su Merkel, su Troika y la santísima madre de todos ellos, destituyeron a Georgios Papandreus al pretender hacer un referéndum sobre los durísimos (nuevos) recortes que les decretaban. De un plumazo. Arguyeron que había provocado convulsiones en los mercados. Designaron como sustituto a Lukás Papademos que provenía de la vicepresidencia del Banco Central Europeo. Todo muy democrático. Es que Grecia estaba en bancarrota. Poco se ha contado cómo, al tiempo que recibía el primer rescate, compraba material de defensa a algunos de los privilegiados socios del cotarro. Por entonces, Merkozy (es decir, Alemania y Francia ) y EEUU.

 Todos los representantes del neoliberalismo en la Tierra emprendieron una campaña feroz (aunque parece que ésta va a ser peor aún) para que no ganara las elecciones Syriza al año siguiente. Y no ganó. Por poco. Los griegos así han tragado nuevos recortes de los partidos que provocaron su ruina (trágicos algunos como el drástico recorte de la sanidad pública), se han empobrecido todavía más, ha aumentado su quiebra, y han visto ascender de forma dramática el neofascismo de Amanecer Dorado. Sobre esto, la UE alerta poco. Nada.

 Los males de esa élite para la que se gobierna se han recrudecido al surgir Podemos en España, el Sur de Europa se les está subiendo a las barbas. El periódico El País, tras dar la batalla a diario contra ellos, concluía el editorial de este domingo, No cometer deslices, con esta peligrosa frase: “ Caiga la ira ciudadana sobre quien acaricie un desastre de ese género”. ¿Cómo? Convendría aclararlo. Venía precedida de esta argumentación: “La experiencia indica que cuando los mercados se crispan generan efectos manada sobre los protagonistas más débiles o menos fiables, el pánico financiero y la ruina”. ¿Y eso es normal y democrático?

 El día anterior El País había apostado en cabecera de portada por una entrevista con el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, para afirmar que Podemos amenaza la economía y que peligran los ahorros de los ciudadanos. Lo dice, pues, el Banco Central Alemán, tan influyente en aquel Tratado de Maastricht que marcaría el predominio de su país en la UE o la función del BCE –que no da crédito directo a los países sino a los bancos privados para que nos lo presten… con intereses-. Con el sistema que defienden no peligran nada nuestros ahorros, al parecer, vivimos todos en la abundancia.

 Se pongan como se pongan, una deuda de un billón de euros como la que ha terminado de engrosar a lo grande, precisamente, Mariano Rajoy, el austero, no hay quien la pague. No, en varias vidas de españoles. Una y otra vez hay que ver con ejemplos la necesidad de auditar qué se debe y qué no. Uno muy gráfico: el contrato de las basuras de Toledo –ya con varios imputados- se elevó en 11 millones de euros coincidiendo en el tiempo con un donativo de la empresa adjudicataria al PP de Cospedal de 200.000 euros, cuyo recibí firmó el tesorero aunque ellos digan que no hay nada. Mientras lo dilucida la justicia, digamos que fue casualidad. Pero a ver qué falta hacía aumentar en 11 millones de euros el servicio.

 El ejército al servicio de estos poderes es numeroso y disciplinado, y cada día intenta sumar miembros incluso entre los tontos útiles. Los que escudriñan unos programas sí y otros no –de tenerlos o de cumplirlos- pero sobre todo a los que asoman la cabeza. Cualquiera que se relacione con Podemos será sometido no solo a tres scanners y dos resonancias magnéticas, también a las armas de la mentira y la maledicencia. Hay que tener mucho temple para arriesgarse a estas técnicas. Ahora bien, quizás así se curten para luchar con alguna posibilidad de éxito en guerra tan desigual.

 En 1982 las amenazas a España venían del PSOE que también les iba a quitar el jamón y las gambitas, quién lo diría. Tienen una larga tradición de amedrentamiento, bien expeditivo a veces. Antaño maldecían con la ira de Dios, ahora parece que cuentan con la gente aunque en plan oclocracia. De votos mejor no hablar, si se vota… mal.

 Casi cinco millones y medio de parados, tres de ellos sin ninguna prestación, ni esperanzas de trabajo que no sea temporal y a tiempo parcial. Rebajados los sueldos y los derechos laborales. En aumento los desahucios. Niños con carencias alimenticias, insultados por prebostes del PP que los compara con obesos para no abrir los comedores escolares en navidad. ONGs que llaman a mandar potitos y comida en lugar de juguetes (imagen desoladora donde las haya). Pobreza energética, de aguantar a pelo el frío. Truncado el futuro por los recortes a la ciencia, a la educación y la cultura. Expoliados de parte de la sanidad pública para dar negocio privado con nuestra salud. ¿Las pensiones? Corren infinitamente mayor peligro con el PP y sus correligionarios que con nadie que piense en la sociedad en lugar de en el lucro desorbitado de unos pocos. Liderando todos los índices de aumento de la desigualdad y la pobreza mundial. Y además, amordazados por ley, espiados por decreto, manipulados con la propaganda que airean los medios como noticia, engañados hasta en informes oficiales, con la justicia cada vez menos libre, sobre todo cuando toca lo que no debe tocar.

Pues todo esto es lo que defienden los Juncker, los Bundesbanks, y sus portavoces, lo que sería una tragedia corregir. Y con tal ahínco, que si se intenta siquiera paliar la estafa, se nos dice desde importante tribuna: “Caiga la ira ciudadana sobre quien acaricie un desastre de ese género”.

 Llegados a este punto, es de temer de lo que serán capaces. El abanico es amplio, nada sucio queda fuera. Y, sin embargo, hay un poder ciudadano que crece. Lo saben, por eso luchan de esa forma. ¿De verdad hay alguien que piense que lo hacen por nosotros?

 Yo ya lo he dicho: prefiero a Atila que seguir así.

El PP sin freno

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Es un aquelarre, una orgía de despropósitos, que el PP ejecuta sin contemplaciones. Como si no hubiera mañana. Como si mañana fuera también un tiempo ya colonizado, que les pertenece. La mayoría absoluta que gentes poco previsoras -es de suponer que a saña dura no fue-  les otorgaron se ha convertido en una apisonadora sin frenos que arrasa con todo.

Y contra todos, nacionales y extranjeros, contra la voluntad del 82% de la población, aprobaron este jueves la Ley Mordaza que supone un drástico recorte a la libertad de manifestación en España, un recorte de libertades en toda regla. Es cierto que en un futuro hipotético en el que se restablezca la separación de poderes, indispensable en una democracia, se declarará la ilegalidad de algunos de sus puntos, de su espíritu -espero-, o un gobierno decente la derogará.

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Bravo y apoyado, el ministro -del círculo íntimo de Rajoy- tan responsable como él y como el motor del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría- no se conformó con eso. Como hasta comisarios europeos han criticado la «legalización» de las ilegales devoluciones en caliente de emigrantes, va y reta así a cuantos ponen el grito en el cielo por lo que está haciendo: «Que me den su dirección y les mando a esa gente«.

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Debe ser que a ciertos caracteres pisotear derechos y hacer sufrir les estimula (ya lo dijo Gallardón en su día: «gobernar a veces es repartir dolor»), y por eso se lanzaron sin frenos a meternos el dedo en el ojo, en la inteligencia y en la paciencia.

El sucesor de Javier Rodríguez en la consejería de sanidad de la comunidad de Madrid, un tal Maldonado y médico también, dedicó un rendido homenaje a su antecesor y la bancada popular le secundó con una larga y cerrada ovación. De enmendella nada. Y no contentos con eso, el presidente heredado de la inefable Aguirre, contestó al líder socialista que no abriría los comedores escolares en Navidad porque el problema de los niños madrileños era la obesidad. Con un par de nísperos, si se me permite.

El tipo que preside el gobierno y este ejemplar partido se ha ido a América a decir que la crisis es ya una historia del pasado. Con su desfachatez habitual. Casi cinco millones y medio de parados de los cuales tres millones no cobran prestación. Peores sueldos y pérdida de derechos y seguridades. La deuda pública disparada al billón de euros a causa del fortísimo incremento registrado durante su gestión. Dilapilado el patrimonio por las privatizaciones y aún así sin recursos al punto de saquear la hucha de las pensiones. La confianza del consumidor cae 3,2 puntos y la demanda eléctrica es un 9% inferior a la de 2008. Entre otros muchos indicadores.

Uno de sus más descarados órganos de propaganda, RTVE, soltó ayer un «pero» demoledor, según advirtió el periodista Juan Tortosa. Es un inmigrante, sin trabajo, que devuelve dinero perdido. Un emigrante «pero» persona honrada. Mucho más que quienes en mi antigua casa propiciáis esto.

tve.inmigrante.pero

Ayer, en una consulta abarrotada, salió un médico y se estableció una pequeña charla sobre los recortes: «Huy, con otros será peor», dijo. Un médico, como los JavierRodriguez y Maldonados de turno. Lógicamente, le argumenté alguna cosilla. La sala, llena de esas «mayorías silenciosas» que adora Rajoy, evidenciaba querer desaparecer para no tener que pronunciarse. Y entonces una viejecita sentada a mi lado, puede que cercana a los 80 años, le dijo al médico: «Pues yo lo quiero ver». Y me sonrió cómplice. Fue la luz en el día.

Un PP sin freno, a ver si es camino a desaparecer de nuestras vidas.

bicileta.sifreno