21 muertos más sobre nuestras conciencias

21 muertos más, al menos 17 de ellos menores de edad -entre 7 y 17 años-. Una mujer embarazada también. Su patera ha naufragado a pocos metros de la playa en Lanzarote (Canarias). Esta vez se han salvado 6 personas.

 Ya habíamos olvidado -tenemos tan mala memoria para eso- los 15 que fallecieron este verano, en Julio, entre los que se encontraban 9 bebes. Fue en Almería. Sus madres tuvieron que ir echándolos al mar, una vez muertos.

Los que llegan vivos cuentan la larga travesía con hambre, frío, desorientación. Pero hay que detenerlos, si es preciso encerrarlos sin garantías legales, quieren quitarnos esa tierra que es nuestra por derecho.

El cartel de crisis que les mostramos al llegar, la cárcel injusta, la deportación, no les detendrá. Porque para ellos la crisis es aún peor. Cada tres segundos un niño menor de cinco años muere por desnutrición o enfermedades tan simples como la diarrea -no hay medicinas, ni médicos para atajarla-. Casi mil millones de personas viven en pobreza extrema, menos de un dólar al día, que no permite ni comer. 20 mil personas pierden la vida diariamente por su causa. En, en el riquísimo continente africano -almacén de materias primas para las multinacionales occidentales- se engaña el hambre con sopas hechas con piedras o con cuero repujado. Y sólo los más fuertes sobreviven al menú. Frente a ellos 70 personas acaparan ingresos semejantes a los que poseen 1.500 millones de pobres. Y las diferencias entre unos y otros, aumentan.

La Asamblea General de la ONU aprobó en Septiembre de 2.000 los llamados objetivos del milenio que básicamente pretendían, sólo respecto a la pobreza extrema, reducirla a la mitad antes de 2.015. No se ha hecho prácticamente nada. Más aún, el G8 -los siete países más industrializados y Rusia-, renunciaron al objetivo y decidieron que no sabían que hacer con el problema añadido de los alimentos, mientras degustaban en su reunión de la isla de Hokkaido, maíz relleno de caviar, cordero lechal conveniente aderezado o tacos de atún con aguacate, salsa de soja y ´shiso´ (hierba japonesa), y así, hasta 19 especialidades culinarias, regadas con diferentes caldos y con sake y champán francés. Allí estaban Bush, Merkel, Sarkozy, Berlusconi… Luego, les dieron, les dimos, dinero a los bancos, a las grandes empresas.

Insisto, una vez más, en que los africanos no dejarán de asumir el riesgo de morir y ver en el mar los cadáveres de sus hijos, porque no pueden más. Vienen los mejores, los más decididos, los más valientes, los que no se resignan. Pero esta tierra es nuestra, vaya por dios. Les meteremos en la cárcel y los mandaremos de vuelta a la miseria… hasta el día en que -no me cansaré de insistir en ello- África se harte y explote. Le asiste la razón de la justicia.

San Valentín y el té con pastas

San Valentín crece cada año en un mundo de consumidores, no de ciudadanos. Y no es extraño, porque representa la excusa perfecta para una celebración que nos satisface. Un día para el amor, uno de los más poderosos motores, un placer accesible a todos los bolsillos, un milagro que se produce por leyes desconocidas, incontrolable por tanto.

 Las mujeres cincuentonas apenas tienen San Valentín, sin embargo. Protagonizamos el mayor cambio que se produjo en España en el último cuarto del siglo XX. Un día, como dijo Vicente Verdú, hace muchos años, en una columna que atesoro, «nos cansamos de preparar judías verdes con patatas a nuestros maridos», como habían hecho nuestras madres. La revolución era mucho más profunda. El franquismo redujo a la mujer a la consideración de una tarada mental. Nuestras progenitoras y toda la sociedad eran severamente adoctrinadas.

Triunfaba un texto del Dr. A. Clavero Núñez, editado en 1946, titulado «Antes de que te cases». En él se daba este consejo a las mujeres:
«Es un imperdonable error la negación al esposo del débito conyugal. La mujer no debe, bajo ningún pretexto, negar a su marido lo que le pertenece. Muchas mujeres que se lamentan de las infidelidades de sus esposos no quieren darse cuenta de que fueron ellas las culpables de la traición por no haber conocido a tiempo la enorme trascendencia del consejo que antecede.»

La mujer debía ser tutelada por el varón -padre, marido- y, por sí sola, no podía ni disponer de una cuenta corriente, ni sacarse un pasaporte y viajar al extranjero, estuvo penado incluso el adulterio femenino -porque los hombres casados se «amancebaban», no eran adúlteros- y no llegaron a lapidar a sus practicantes, pero casi. Los vientos de la Democracia nos alentaron: aquello no podía continuar. Se hizo sin gran ayuda externa. Con un Parlamento masculino, con hombres poblando todos -absolutamente todos- los centros de decisión.

Los progres de la época, una vez consolidados en el poder, abandonaron a sus esposas por mujeres más jóvenes y a menudo menos comprometidas. Algunas mujeres también se fueron, por propia iniciativa, impulsadas por el deseo de volar.

Vinieron después muchos años vividos, muchas experiencias. Cuando se conmemoran aniversarios, la costumbre es fijarse sólo en el día del pasado. Pero luego la vida sigue minuto a minuto. Y es fabuloso experimentarlo. Uno va cambiando, enriqueciéndose.

Mis coetáneas andan embutiéndose en botox como posesas. A precio de oro -algunas hasta se endeudan-, consiguen un rostro sin arrugas a costa de cambiar y endurecer su expresión… y estar mucho menos atractivas. El cambio es momentáneo, hay que repetirlo cada varios meses. Y la piel termina por tener zonas alisadas y arrugadas de forma artificial como la tierra erosionada.

La arruga no es bella, nos han convencido. En la mujer. Los cincuentones -en España, no en el centro y norte de Europa que además están mucho mejor conservados- buscan, con éxito, mujeres 10, 20 y 30 años más jóvenes. Dicen que ellas se sienten subyugadas por su experiencia, talento y madurez, no les importa al parecer su físico deteriorado. Lo mismo, o más, ofrecemos nosotras. Pero el mercado también ahí marca sus leyes: hay más mujeres que hombres. Bien escaso, aumento de demanda.

En mi primer libro, «Diario de una mujer alta» -ya descatalogado- me preguntaba cuándo llegaría el día del té con pastas. Veía a grupos de mujeres maduras solas en las cafeterías, merendando. El té con pastas representaba un cierto temor.

Hoy sé, que muchas mujeres, de todas las edades, han decidido prescindir de la relación de pareja porque no les compensa, porque el hombre disponible no está a la altura.  No derribamos la Muralla china para acabar con un mequetrefe. El amor debe ser una relación entre iguales.  Mujeres de todas las edades, insisto. Leer meneame por ejemplo, con`población joven, es un ejercicio sádico cuando toca estos temas: un puro machismo. Porque esa tendencia retrógrada permanece en la sociedad española.

Y, sin embargo, con el tiempo se aprende a convivir y perdonar, a no extremar las relaciones con el otro sexo. A degustar, no ya un té con pastas, sino una cerveza o un gin tonic, o un zumo de naranja, leyendo, sin pasión amorosa centrada en un sujeto, sin expectativas, serena y realizada, a Gioconda Belli:

NUEVA TESIS FEMINISTA

¿Cómo decirte
hombre
que no te necesito?
No puedo cantar a la liberación femenina
si no te canto
y te invito a descubrir liberaciones conmigo.
No me gusta la gente que se engaña
diciendo que el amor no es necesario
-«témeles, yo le tiemblo»
Hay tanto nuevo que aprender,
hermosos cavernícolas que rescatar,
nuevas maneras de amar que aun no hemos inventado.
A nombre propio declaro
que me gusta saberme mujer
frente a un hombre que se sabe hombre,
que sé de ciencia cierta
que el amor
es mejor que las multi-vitaminas,
que la pareja humana
es el principio inevitable de la vida,
que por eso no quiero jamás liberarme del hombre;
lo amo
con todas sus debilidades
y me gusta compartir con su terquedad
todo este ancho mundo
donde ambos nos somos imprescindibles.
No quiero que me acusen de mujer tradicional
pero pueden acusarme
tantas como cuantas veces quieran
de mujer.

España es la mejor

«En España no se puede ser cineasta sin ser un chupóptero y un pancartero. Si eres periodista, eres parcial. Si eres político, eres mentiroso y cínico. Si eres humorista, eres un lacayo del poder o de la oposición. Si eres independiente, resultas ser equidistante, y si eres equidistante, eres imbécil. Si hablas, eres un bocazas; si callas, un cómplice. Si votas, votes a quien votes, votas mal, y si no votas, no tienes derecho a quejarte. Si no eres nacionalista, eres nacionalista español. Si prosperas, eres un trepa; si no lo haces, un desgraciado. Las ONG son un negocio, la Iglesia otro, y la democracia, un mal menor».

Estamos en onda Jose A. Pérez . Y muchos más.

La erótica del poder

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Contemplamos, a diario, la lucha por el poder y la épica desesperada, desgarrada, por mantenerlo. Ese pobre -o no tan pobre, probablemente- alcalde de Boadilla del Monte (Madrid) cuya dimisión anuncia el presidente de su partido, el PP, y que se resiste como cualquier animal en celo a ser desposeído de su propiedad, pero que termina sucumbiendo con argumentos que presumimos demoledores e irrebatibles. En el PP de Madrid, sobre todo, nadie se fía de nadie, y todos, desde la todopoderosa presidenta al más humilde jefe de negociado, andan protegiendo sus espaldas por si la nuca ciega les depara un navajazo imprevisto. Haciendo más que nada un esfuerzo sobrehumano porque nadie les desbanque de la silla.

¿Qué tiene el poder que degrada hasta la humillación por ridículo? Se lo pregunté una vez a un poco avispado presidente de Aragón -acribillado desde varios flancos-, y me dijo en un arrobo: «lo de la erótica del poder es cierto».

Claro que es la erótica, con su juego de imanes y rechazos, su recompensa gozosa saturada de oxitocina… y las prebendas que derivan de ocupar un cargo.

La erótica del poder ataca, además, a las altas cumbres y a todos sus estadios intermedios, hasta llegar a una miserable comunidad de vecinos, según contaba una serie de televisión que jamás vi porque me estomaga ver series españolas, a excepción de «7 vidas» en su día. ¡Presidente! ¡Firma! ¡Dirigir la sesión! ¡Elegir a los proveedores… y el color verde hospital del vestíbulo! ¡Qué gran misión!

Por poner un cargo en la tarjeta, uno mata. Y vampiriza las ideas de los otros, presentándolas como propias. Habla alto, con decisión. Y se abre paso a codazos. Y pisotea. O muere, si no dispone de la oportunidad.

¿No hay otra forma de mandar, de presidir? Dirigí una sola vez un telediario cuando el director tirano atrapó -en buena hora- una gastroenteritis. Todo el equipo acudió antes de la hora para prestar ideas: fue un telediario comunitario que -seguro- José María Fraguas (el hermano de Forges) o José Ignacio Igual, los realizadores, guardan en su recuerdo. Parece que hay otras formas, pero la costumbre no las acepta. Son los demás quienes se sienten perdidos. Y hay que aprender ya a tomar conciencia de otros poderes: la mayoría, la razón, el bien común… del primer al último del engranaje.

El poder debería servir para marcar directrices tendentes a lograr el bienestar y el objetivo del grupo. Dejar a un lado las propias ambiciones. Buscar el mejor resultado.

Por primera vez en mi vida, hoy, la patética figura de Mariano Rajoy anunciando una dimisión que ha sacado con fórceps y, probablemente, con la férrea Esperanza Aguirre de comadrona, me ha inspirado un hálito de ternura. Igual hasta cree en lo que hace -mal, pero hace-.

«Tristes guerras si no es amor la empresa, tristes armas si no son las palabras». Erotismo con comunidad de intereses.

Eluana, los muertos vivientes y la dignidad

Silvio Berlusconi sigue empeñado en que Eluana -en coma desde hace 17 años- vuelva a ingerir alimentos por sonda para que su cuerpo viva. Es el mismo hombre que persigue gitanos y emigrantes, y el que les niega a estos últimos la sanidad porque, si acudieran a un hospital, podrían ser denunciados y tratados como delincuentes. Argumenta que Eluana es capaz de engendrar bambini ¿cómo? ¿Por violación? ¿Una máquina de fabricar niños?

 El Vaticano dice confiar en las «curaciones milagrosas» y anima a manifestaciones «provida». Como a nuestros prelados, nunca se les ha visto salir a la calle por las injusticias humanas, pero sí para defender la familia -tradicional católica- o la enseñanza -tradicional católica-. Los obispos anglicanos, en cambio, protagonizaron en el verano de 2008 una manifestación en el centro de Londres en protesta por la desidia de los líderes políticos con los problemas del Tercer Mundo. Acudieron más de 600.

Ana Milena Toro, colombiana residente en España, tenía 30 años cuando, en 2002, ingresó en una clínica de cirugía estética de Madrid para extraerle grasa del vientre. El embarazo de su segundo hijo no la había dejado con una apariencia que le gustase. Salió en coma irreversible. Cuando conocí a la familia -en un reportaje de Informe Semanal-, vivían en un barrio de la periferia de Madrid. Ana Milena, en la cama, era un cuerpo muerto que movia los ojos sin control, y no respondía a ningún estímulo. El pequeño jugaba alrededor de esa madre que nunca conoció. El marido se desesperaba de su situación. Un acuerdo extrajudicial, de escaso monto económico, zanjó el asunto -según me confirma su abogado- en 2005. Ana Milena Toro, sigue en alguna cama, puede ser que ahora de regreso en Colombia (en el antiguo móvil de su marido contesta otra persona). Inerte, sin cerebro.

¿Dónde reside el «alma» de los humanos? ¿Dónde su dignidad? ¿Dónde la de Berlusconi y el Papa?

Actualización 20,30

    El padre de Eluana acaba de anunciar que su hija ha muerto. Lo hizo en realidad hace 17 años. Descanse en paz.

La crisis desata el racismo

¿por qué?

¿por qué?

Italia tramita un proyecto de ley para que los hospitales faciliten -es decir, denuncien- a los inmigrantes «ilegales» que acudan, enfermos, a ser tratados, porque la legislación en trámite va a considerarlos delincuentes. Es el mismo país que, antes de que se desatara en todo su apogeo la crisis, acordó tomar las huellas dactilares a los gitanos, niños incluidos, para «censarlos», reeditando tácticas del fascista Mussolini. El mismo que ha blindado a los presidentes de la República, el Gobierno y ambas cámaras parlamentarios y que ya gozan de «inmunidad» ante delitos pasados, presentes y futuros. Berlusconi no quería verse perseguido por los jueces. Endeudada y haciendo bandera de la evasión de impuestos, en Italia sólo las diferentes mafias parecen prosperar. Sus negocios al margen de la ley mueven más de 90.000 millones de euros, el 7% del PIB, según datos de las pymes italianas. ¿La amenaza son los indocumentados? Por ellos patrulla el ejército por las calles, para garantizar -dice el Gobierno- la «seguridad».

 En Gran Bretaña los obreros se echan a la calle para que no se contrate mano de obra extranjera. Sus antaño potentes sindicatos -a los que la neocon Margaret Thatcher casi desmanteló- niegan ser racistas. Dicen que están explotados lo que, seguramente, es cierto pero no quita para que sean xenófobos.

Y, en Madrid, Esperanza Aguirre ha suprimido la asistencia letrada «de oficio» -gratis- a extranjeros inmersos en procesos de expulsión por haber entrado ilegalmente en España.

Cada uno en su casa, sí señor. Pero los virus viajan -además de en patera- en primera clase de los aviones. Y pagar porque te echen de un país, o verse en indefensión por no tener asistencia letrada, es un acto supremo de crueldad por una Comunidad que pagó «al amigo» José Luís Garci, 15 millones de euros por un bodrio sobre el tan amado por Aguirre «2 de Mayo», expresión máxima de la esencia española, en su opinión.

Hambre, provocada en buena parte por el expolio del mundo desarrollado, guerras alentadas por vendedores de armas y poderes económicos y políticos que no quieren que nada cambie. Vienen los más valientes o los más desesperados, los que ambicionan una vida mejor porque la suya es insoportable. Les veo temblar de frío al llegar, quienes lo hacen vivos, si es que vienen en cayuco, y me pregunto qué piensan quienes les maltratan. ¿Qué «esta tierra es mía» y no la comparto? ¿Quién te la dio? ¿Por cuánto tiempo más será «tuya»? ¿Viajarias en cuatro tablas a la tierra prometida para ser perseguido, no poder ir a un hospital si enfermas, no tener trabajo, carecer de todas las prebendas que asisten a los seres humanos? Aviso sin cesar que los pacientes «ilegales», un día, explotarán.

 

Actualización 5-3-2009

   El Senado italiano ha consumado la fechoría propuesta por la fascista Liga Norte: ha aprobado la Ley. Desde ahora los médicos se convierten en policías, y los inmigrantes enfermos no acudirán a los hospitales aunque se estén muriendo. La reforma establece, además, una pena de cárcel de hasta cuatro años para los «ilegales» con orden de expulsión que permanezcan en territorio italiano. Propone también un registro de «vagabundos».  Un triste día.

El Supremo avala Educación para la ciudadanía

Derechos Humanos, instituciones y principios democráticos, convivencia entre culturas, igualdad entre hombres y mujeres, globalización e independencia, consumo racional y responsable, circulación vial, participación en la vida pública, valoración crítica de los prejuicios sociales, racistas, xenófobos, antisemitas, sexistas y homófobos. Este es el «peligroso» temario de una asignatura, Educación para la Ciudadanía, que un sector de los conservadores españoles rechaza. La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a la cabeza, animó a los colegios a objetarla. Pero el Supremo acaba de decidir -tras demasiado larga deliberación- que no hay lugar para la objeción de conciencia que reclamaban los padres jurídicamente. 22 votos a favor y 7 en contra, en el alto Tribunal.

Nacida de una recomendación del Consejo de Europa en 2002, todos los colegios católicos y laicos del continente la imparten, sin problema alguno. Pero España parece seguir siendo una excepción, incluso en una Europa cada vez más retrógrada. En nuestro país, dado el rechazo frontal suscitado, Educación para la Ciudadanía se ha aplicado en fases y con una holgada manga ancha para que los centros «adapten» la asignatura a su «ideario». En las comunidades bajo mandato del PP, no se estudia ni la homofobia, ni la valoración crítica de los prejuicios sexistas o la utilización del diálogo y la mediación para abordar los conflictos. Al punto que el Gobierno ha presentado recurso contra Madrid, Murcia, La Rioja y Castilla y León.

Ni eso les basta a los prelados, ni a la ultraliberal Aguirre, quien retó al gobierno central aprobando un -ahora ilegal- reemplazo de Educación para la Ciudadanía por trabajos sustitutorios. Al dictaminar  los tribunales la legalidad de la asignatura, los alumnos objetores suspenderán. O al de la Comunidad valenciana que hizo la gran charada de impartirla en inglés. Ni a algunos padres. Pocos. Sólo un 1% de los estudiantes ha objetado Educación para la Ciudadanía en Madrid.

Los argumentos conservadores -jaleados sobre todo por los Obispos-, se basan en que el Estado carece de atribuciones para dictar normas morales. Textualmente dicen: «El Estado no tiene competencia para definir el bien y el mal moral; debe ser neutral». Sorprendente razonamiento para una Institución, la iglesia católica, que insiste con reiteración en que la religión tiene que ser asignatura obligatoria y que es subvencionada con tres mil millones de euros anuales en un país aconfesional.

Si los niños españoles, esos que quieren ser famosos sin dar un palo al agua, que no entienden lo que leen – como dice el último Informe PISA-, y suspenden masivamente en matemáticas -así sucede en concreto en la comunidad de Madrid-, grabaran en su mente y en sus conciencias Educación para la Ciudadanía, tal vez adquirirían responsabilidad para estudiar otras materias. Terminarían por erradicar la picaresca, el pelotazo, el ladrillo, la chapuza, la intransigencia, la doble moral, el machismo, el racismo… que nos asolan. Mi padre recordaba, en ocasiones, una frase del poder: «Cuanto más burros formemos, mejor iremos a caballo».

Los padres objetores, los gobernantes que les animan, deberían estudiar Educación para la Ciudadanía, también, de forma coactiva, al punto de no cobrar la mensualidad si no aprueban –siguiendo, por un bien superior, técnicas católicas-. Todo minuto perdido es un atraso en el desarrollo ético y formado de un país en el que algunos de sus gobernantes no piensan en el interés real de los ciudadanos, y en el desarrollo de España. Dar Educación para la Ciudadanía en fascículos, de regalo con los periódicos deportivos, en el prime time de las televisiones, en todos los colegios -desde luego- debería ser una prioridad inexcusable.

29-Enero

    Dicen los padres que no acatarán la sentencia y que irán al Tribunal de Estrasburgo si es preciso. A hacer el ridículo… y a poner a España -de nuevo- en ridículo. Las comunidades de la Rioja y Madrid -sorpresivamente-, sí, aceptan el fallo del tribunal. Valencia no. Y un alto cargo del PP ha dicho que que, cuando lleguen al Gobierno, suprimirán la asignatura. Más ridículo. Les ayudan eso sí buena parte de los «equidistantes» periodistas. Apenas nadie cuenta los antecedentes: No es un «invento de Zapatero». Se da sin problemas en todos los colegios de Europa, laicos y religiosos.  Son demasiados los españoles -adultos- que precisarían estudiar Educacíón para la ciudadanía.

Mari Luz, su padre y la impunidad.

Juan José Cortés, padre de Mari Luz, -la niña asesinada en Huelva- declara hoy en La Razón: «estos días he oído decir desde las asociaciones de jueces que se ha usado el caso para llamar la atención pública. Utilizar la muerte de una pequeña para que los medios presionen al Gobierno y lograr así sus objetivos, en este caso económicos, me ha puesto los pelos de punta. Es una canallada. Lo sospechaba pero me negaba a creer que todo lo que están haciendo sea una maniobra para plantear públicamente sus pretensiones laborales. Y mi hija muerta por culpa de un error judicial, ¿dónde queda? Hemos levantado la alfombra de la Justicia».
Olas de cierta solidaridad se levantan alrededor de este hombre dolorido y justo, pero no temporales para derribar la impunidad que nos asola. En el desgraciado caso del profesor Jesús Neira -que quedó en coma tras ser agredido por un hombre al que increpó por maltratar a su pareja-, se dieron todos los ingredientes que indican cuándo una sociedad está enferma. Neira, con todo su valor y honestidad, entra en un hotel para llamar a la policía y detener la paliza. Le persigue el agresor de la mujer y le golpea salvajemente. Nadie en el hotel se mueve para impedirlo. La mujer apaleada no denuncia a su pareja. Dice incluso que es «una bellísima persona» y acude a programas de televisión -de Telecinco, seamos concretos-, cobrando por su miseria y siendo escuchada por espectadores sin escrúpulos -en caso contrario, sin audiencia, no la hubieran contratado-. Pero hay más, el juez deja en libertad al delincuente. Ante la alarma social, creada tan sólo por la respuesta activa de la esposa de Neira que lo denuncia ante los medios, el maltratador es detenido en una playa de Alicante, adonde se ha ido a disfrutar sus vacaciones. Los médicos de la seguridad social de Madrid -varios en distintas visitas- dejan ir sin tratamiento a Neira porque no le practican las pruebas pertinentes. Ni una radiografía, ni un scanner, ni un TAC. El profesor sufre un derrame cerebral. En Octubre de 2007, pocos meses antes, Daniel Oliver, un estudiante de 23 años de Valencia, actuó de la misma forma que Neira. Un hombretón pateaba en el suelo a su novia y trató de impedirlo. Se acercó a defender a la mujer y el hombre le golpeó en la cabeza. El resto de los presentes no actuó. Murió una semana después. Nadie le ha recordado. Ni los periodistas. David y Jesús fueron la excepción en el caos. Actitud encomiable que pagaron muy cara. Algunos más están reaccionando, pero no se ha producido una marea de indignación.
Nos echamos las manos a la cabeza por las chapuzas políticas -muy graves sin duda- pero aquí hablamos de vidas humanas y de poderes que no las protegen, de disfunciones de un sistema, de la pasividad ciudadana. También necesitamos millones de Juan Josés y de Neiras.

Aznar y el cambio climático

José María Aznar liderará activamente la cumbre mundial de negacionistas del cambio climático, a celebrar en Nueva York entre el 8 y el 10 de Marzo. La reunión la organiza el Instituto Heartland, un organismo con fuertes vinculaciones a General Motors y, sobre todo, a la petrolera Exxon Mobil. Según Greenpeace –y como cuenta Público-, el Instituto ha recibido en los últimos díez años 540.000 euros de la petrolera.
El entonces presidente del Gobierno español firmó en 1998 el Protocolo de Kyoto contra el cambio climático. Faltaban dos años para la gran revelación: conocer a George W. Bush. Pero recientemente FAES -la Fundación que preside- publicó un libro, «Planeta azul (no verde)», que niega la gravedad del calentamiento global, del que es autor otro funesto personaje: Václac Klaus, el hoy famoso presidente checo y, por ello, presidente de la Unión Europea, el que nos quiere amargar la golosina a los europeos.
En la presentación del libro, Aznar soltó varias perlas. Dijo que los ecologistas eran los nuevos comunistas. «Se parece más bien a una nueva religión que condena a la hoguera en la plaza pública a aquellos
que osen poner en duda sus tesis, sus pronósticos o sus
admoniciones. Sus fieles devotos quieren ver en la hoguera a todo
aquel que, como Václav Klaus, discrepa de la nueva religión», fueron sus palabras textuales. En otro momento pidió «plantar cara a todos los enemigos de la libertad» -libertad de contaminar el planeta para forrarse-. Y aventuró que, como mucho, era «un problema que quizá, o quizá no, tendrán nuestros tataranietos». Presidió un país, sin importarle el futuro de los tataranietos de sus ciudadanos, y los suyos propios.
Pero lo mejor fue cuando rechazó que fuera un negacionista porque lo suyo era otra cosa: «No sé si hay un cambio climático en el que es -o no- determinante la acción del hombre. No lo sé porque no soy un científico experto en estos temas«. Aznar, hombre religioso, cree en algo tan poco científico como la existencia de Dios, y tomará medicinas, supongo, sin haber estudiado medicina, biología o farmacia, fiándose de quien sí sabe. (Esperanza Aguirre «suscribe al cien por cien las opiniones de Aznar» y un ex asesor de Tatcher le felicitó públicamente)
Pero, héteme aquí, que en muy poco tiempo Aznar ha debido estudiar varias carreras y varias informes, y ahora ya puede dar conferencias contra las medidas que eviten el calentamiento global, que de eso se trata. Quizás -no lo sé- la petrolera le ha pagado un master intensivo en el asunto. De cualquier forma, Aznar suele cobrar 30.000 euros por charla.
La ONU y miles de científicos han alertado sobre las consecuencias del cambio climático. El informe Stern, encargado por Blair -que aunque firmante de las Azores no era liberal- estima que de seguir en la tendencia, sólo económicamente, nos llegaría a costar el 20 por ciento del PIB mundial, un daño similar a varias guerras mundiales o la Gran Depresión -prima hermana de la actual-. Blair aseguró que eran necesarios  más medios para combatir el calentamiento global que la lucha contra el terrorismo porque era más peligroso. Algo en lo que coincidió por completo.
Y al mismo tiempo, un estudio de la OCDE cifra en el equivalente a un 1% del PIB mundial el dinero necesario para acometer políticas medioambientales eficaces. Equivaldría a perder 0,03 puntos porcentuales en el crecimiento de la riqueza.
No se pueden tomar a divertidas salidas de pata de banco las palabras de Aznar, por tanto. Lo grave es que este señor tuvo en sus manos los destinos de España. Y… aún quieren que vuelva.

Europa en Suma

Ha nacido Europa en Suma. Después de meses de darle vueltas y crear ilusiones, ayer tuvimos la Asamblea Constituyente. El núcleo de esta asociación lo formamos un grupo de trabajadores de RTVE, apartados del empleo por un ERE que decidió que no les éramos útiles al tener más de 50 años. «Somos viejos -¿tanto?, me pregunto yo-, pero no cansados» como me resumía el multicorresponsal Daniel Peral. Lo mejor de la profesión se fue en ese expediente de regulación de empleo. Junto a Dani, Luís de Benito, Rosa María Calaf o Enrique Peris, por citar los nombres de excelentes periodistas que veíamos con asiduidad en pantalla. Pero también se llevó a realizadores y cámaras «pata negra» que crearon una imagen con sello propio. Pero eso fueron otros tiempos, empezamos de nuevo.
Europa en Suma ha salido del granero que creó Isabel Martínez Reverte con los Descartes -«descartes», además del filósofo que inclina al pensamiento, son las imágenes que no sirven al montar una pieza en televisión-. Mantenemos tertulias interesantísimas, otro día os hablo de ellas. Ése es el núcleo pero algunos amigos de la Universidad o de la publicidad, de la cultura en general, se están apuntando.
EEUU bulle en estos momentos, mientras Europa dormita, mucho más con una Presidencia -la checa- que se ha propuesto «amargarle la golosina a Europa», según rezan sus carteles. Esa presidencia -prima hermana de Aznar- es europea a su pesar, sin que nadie les obligue a formar parte de la Unión.
Abrir fronteras abre la mente. Y la suma tiene más fuerza que la división. Apostamos por Europa. Aprisionados en el Sur, hemos vivido -en la práctica- un poco de espaldas a ella, y eso tiene que cambiar. Por nuestra supervivencia, por el progreso. Los grandes avances de España -espectaculares desde la llegada de la Democracia- no pueden hacernos olvidar que aún andamos rezagados respecto a países de nuestro nivel.
   Con datos contrastados, se puede asegurar que trabajamos más horas que muchos de nuestros vecinos, con menor productividad, pagamos un nivel medio-alto de impuestos -a cambio de menores prestaciones que en otros países-, hemos de afrontar elevados precios de consumo, y, sobre todo, cobramos mucho menos que otros. Sólo tienen un menor salario griegos y portugueses -dentro de la llamada Europa de los Quince- pero… no son «la octava potencia mundial». Un enorme escollo, porque nadie apuesta por subirnos los sueldos ¡Todo lo contrario! la tendencia es, exactamente, la opuesta: ante la crisis, todas las voces exigen moderación salarial.
Los impuestos costean prestaciones. Las suecas pueden acogerse a más de un año de baja maternal, una parte con el 67% del sueldo. Y en muchos países las administraciones pagan las gafas y el dentista, que no son un lujo. El gasto social, aún habiendo subido con Zapatero, está en poco más del 19%. Por debajo, sólo Malta, Eslovaquia, los países bálticos y Chipre.
Fomentar Europa puede enriquecer de contenidos a todos sus miembros. Y ayudar a erradicar posiciones extremas en lo político, a beber de una democracia que en nuestros vecinos no ha sufrido tan graves alteraciones como en España. La hoy conservadora Francia condenó al ultraderechista Jean Marie Le Pen, ayer mismo, a tres meses de cárcel -exentos de cumplimiento- y a 10.000 euros de multa, por minimizar el nazismo. Había dicho tan sólo que la ocupación nazi de Francia «no fue particularmente inhumana». Jaime Mayor Oreja declaró que la dictadura de Franco trajo «una placidez extraordinaria a Euskadi». Y el PP… le presenta de candidato a defender nuestros intereses en Europa. Esas diferencias habría que limar. Limpiar y airear el gran pozo de caspa que aún nos impregna.
Y, sobre todo, acercarnos y, al tiempo, mostrarnos a los ciudadanos de Europa, a los de a pie, a quienes todos olvidan. Para construir algo juntos, para sumar, como dice nuestro nombre.
Hemos dado un primer paso decisivo al constituir la Asociación, tenemos planes, ilusión. No sé si podrá con nosotros el virus burocrático que enferma a este país, pero estamos decididos a dar la batalla por Europa. Moderna, creativa, imaginativa, dialéctica, profunda e incluso lúdica. Con este espíritu, al menos, afronto nuestro futuro.