Eluana, los muertos vivientes y la dignidad

Silvio Berlusconi sigue empeñado en que Eluana -en coma desde hace 17 años- vuelva a ingerir alimentos por sonda para que su cuerpo viva. Es el mismo hombre que persigue gitanos y emigrantes, y el que les niega a estos últimos la sanidad porque, si acudieran a un hospital, podrían ser denunciados y tratados como delincuentes. Argumenta que Eluana es capaz de engendrar bambini ¿cómo? ¿Por violación? ¿Una máquina de fabricar niños?

 El Vaticano dice confiar en las “curaciones milagrosas” y anima a manifestaciones “provida”. Como a nuestros prelados, nunca se les ha visto salir a la calle por las injusticias humanas, pero sí para defender la familia -tradicional católica- o la enseñanza -tradicional católica-. Los obispos anglicanos, en cambio, protagonizaron en el verano de 2008 una manifestación en el centro de Londres en protesta por la desidia de los líderes políticos con los problemas del Tercer Mundo. Acudieron más de 600.

Ana Milena Toro, colombiana residente en España, tenía 30 años cuando, en 2002, ingresó en una clínica de cirugía estética de Madrid para extraerle grasa del vientre. El embarazo de su segundo hijo no la había dejado con una apariencia que le gustase. Salió en coma irreversible. Cuando conocí a la familia -en un reportaje de Informe Semanal-, vivían en un barrio de la periferia de Madrid. Ana Milena, en la cama, era un cuerpo muerto que movia los ojos sin control, y no respondía a ningún estímulo. El pequeño jugaba alrededor de esa madre que nunca conoció. El marido se desesperaba de su situación. Un acuerdo extrajudicial, de escaso monto económico, zanjó el asunto -según me confirma su abogado- en 2005. Ana Milena Toro, sigue en alguna cama, puede ser que ahora de regreso en Colombia (en el antiguo móvil de su marido contesta otra persona). Inerte, sin cerebro.

¿Dónde reside el “alma” de los humanos? ¿Dónde su dignidad? ¿Dónde la de Berlusconi y el Papa?

Actualización 20,30

    El padre de Eluana acaba de anunciar que su hija ha muerto. Lo hizo en realidad hace 17 años. Descanse en paz.

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3 comentarios

  1. MACGO

     /  10 febrero 2009

    Estaba escribiendo sobre el tema y, sin terminar, sumo mi reflexión a la tuya con la que estoy totalmente de acuerdo.
    “Eluana ha muerto. No voy a ser yo quién exprese mi felicidad ni mi alegría por su muerte como escuché ayer en un programa de radio. Ninguna muerte, por deseada que sea, me produce ese sentimiento. Solamente mi respeto para ella y su familia.
    Ya pasó. ¿Ha cambiado sustancialmente la vida de nosotros por este acontecimiento? ¿Se han producido eutanasias activas a raíz de ella? ¿Los estados están procediendo a la eliminación de enfermos terminales?
    Me produce temor que en pleno sigo XXI sigamos, cada vez con más fuerza, persistiendo en la tendencia de legislar y tratar de controlar la libertad y la conciencia individuales. Alentados por una serie de grupos muy bien organizados, algunos políticos se apuntan al populismo y la demagogia que ocultan sus carencias tratando de tocar la fibra sensible de algunos y adoptando medidas que condicionarán la vida de todos.
    El derecho a una muerte digna, a elegir el momento en el que uno quiere poner fin a su sufrimiento, el derecho a vivir nuestra sexualidad de la manera más satisfactoria, el derecho a que los dogmas de la fe no impregnen a la fuerza nuestros actos, el derecho de las mujeres a decidir sobre la continuidad o no de sus embarazos, el derecho que todos tenemos a curar nuestras enfermedades utilizando células madre, el derecho a vivir de la manera que uno quiera sin que ello suponga una imposición al resto ni lesione sus derechos… Todos ellos entran del ámbito de la conciencia individual y nadie tiene derecho a inmiscuirse en ella, ya que pertenecen al ámbito privado y, en ningún caso, se pretende que sean obligatorios para nadie.
    Ya está bien que esos que se erigen en guardianes de la verdad, de la dignidad, de la ortodoxia intenten manejar nuestras vidas. ¿Dónde estaban cuando durante años muchos de los suyos, haciendo uso de su posición de fuerza, abusaban de niños y niñas? ¿Dónde estaban, cuando durante años e incluso hoy en día, muchos los suyos se dieron la vuelta durante el holocausto y lo siguen negando hoy en día? ¿Dónde están cuando hoy se siguen violando los derechos humanos en todo el mundo? ¿Dónde están para condenar, no sólo de palabra, la violencia de género? ¿Es que acaso su doctrina tiene una base tan débil que necesitan imponerla a la fuerza? …”

  2. No he podido seguir bien la noticia de la muerte de Eluana por lo que no conozco todas las circunstancias, pero creo, con escaso temor a equivocarme, que si ha muerto mucho antes de lo que se esperaba es porque quizás no estaba “tan bien” como decían.

    En todo caso, y dejando dilemas morales aparte, lo importante es que Eluana Englaro por fin podrá descansar en paz, y sus padres podrán empezar a asumir un duelo que comenzó hace diecisiete años.

    Y sí, yo también creo que hay muchos otros problemas en el mundo de los que la “caridad católica” debería ocuparse y no lo hace.

  3. Los que descansan en paz son los que quieren y conocieron a Eulana viva; verdaderamente viva. Los últimos 17 años no fueron más que el limbo de su cadáver, incorruptible por obra y gracia de un sistema nervioso inconsciente que hacía bombear un corazón y unos pulmones que respiraban sin sentido. No sigamos repitiendo el lugar común tan caro para los teístas del descanso y la paz. Eulana ya no existe, por lo que el mundo es un lugar mejor, con menos sufrimiento.

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