Aznar y el cambio climático

José María Aznar liderará activamente la cumbre mundial de negacionistas del cambio climático, a celebrar en Nueva York entre el 8 y el 10 de Marzo. La reunión la organiza el Instituto Heartland, un organismo con fuertes vinculaciones a General Motors y, sobre todo, a la petrolera Exxon Mobil. Según Greenpeace –y como cuenta Público-, el Instituto ha recibido en los últimos díez años 540.000 euros de la petrolera.
El entonces presidente del Gobierno español firmó en 1998 el Protocolo de Kyoto contra el cambio climático. Faltaban dos años para la gran revelación: conocer a George W. Bush. Pero recientemente FAES -la Fundación que preside- publicó un libro, “Planeta azul (no verde)”, que niega la gravedad del calentamiento global, del que es autor otro funesto personaje: Václac Klaus, el hoy famoso presidente checo y, por ello, presidente de la Unión Europea, el que nos quiere amargar la golosina a los europeos.
En la presentación del libro, Aznar soltó varias perlas. Dijo que los ecologistas eran los nuevos comunistas. “Se parece más bien a una nueva religión que condena a la hoguera en la plaza pública a aquellos
que osen poner en duda sus tesis, sus pronósticos o sus
admoniciones. Sus fieles devotos quieren ver en la hoguera a todo
aquel que, como Václav Klaus, discrepa de la nueva religión”, fueron sus palabras textuales. En otro momento pidió “plantar cara a todos los enemigos de la libertad” -libertad de contaminar el planeta para forrarse-. Y aventuró que, como mucho, era “un problema que quizá, o quizá no, tendrán nuestros tataranietos”. Presidió un país, sin importarle el futuro de los tataranietos de sus ciudadanos, y los suyos propios.
Pero lo mejor fue cuando rechazó que fuera un negacionista porque lo suyo era otra cosa: “No sé si hay un cambio climático en el que es -o no- determinante la acción del hombre. No lo sé porque no soy un científico experto en estos temas“. Aznar, hombre religioso, cree en algo tan poco científico como la existencia de Dios, y tomará medicinas, supongo, sin haber estudiado medicina, biología o farmacia, fiándose de quien sí sabe. (Esperanza Aguirre “suscribe al cien por cien las opiniones de Aznar” y un ex asesor de Tatcher le felicitó públicamente)
Pero, héteme aquí, que en muy poco tiempo Aznar ha debido estudiar varias carreras y varias informes, y ahora ya puede dar conferencias contra las medidas que eviten el calentamiento global, que de eso se trata. Quizás -no lo sé- la petrolera le ha pagado un master intensivo en el asunto. De cualquier forma, Aznar suele cobrar 30.000 euros por charla.
La ONU y miles de científicos han alertado sobre las consecuencias del cambio climático. El informe Stern, encargado por Blair -que aunque firmante de las Azores no era liberal- estima que de seguir en la tendencia, sólo económicamente, nos llegaría a costar el 20 por ciento del PIB mundial, un daño similar a varias guerras mundiales o la Gran Depresión -prima hermana de la actual-. Blair aseguró que eran necesarios  más medios para combatir el calentamiento global que la lucha contra el terrorismo porque era más peligroso. Algo en lo que coincidió por completo.
Y al mismo tiempo, un estudio de la OCDE cifra en el equivalente a un 1% del PIB mundial el dinero necesario para acometer políticas medioambientales eficaces. Equivaldría a perder 0,03 puntos porcentuales en el crecimiento de la riqueza.
No se pueden tomar a divertidas salidas de pata de banco las palabras de Aznar, por tanto. Lo grave es que este señor tuvo en sus manos los destinos de España. Y… aún quieren que vuelva.

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