El Gobierno aplicará una «drástica reducción» de la publicidad en TVE

 Mucho qué decir al respecto, demasiados intereses contrapuestos. Gran parte de lo que tenía que decir lo dije en TVE, en Informe Semanal, en Octubre de 2006, cuando la televisión en España cumplió 50 años.  Creo que tiene una gran vigencia. (Magnífica la realización de Carlos Alonso). Lo rescato de los archivos del programa:

       http://www.informesemanal.tve.es/?go=e5911a8f3a240786c19429278dceea2c54011d4340331c100a811dd8cebcd5cc88c36af9aca51024762f42cf9ae57e40d0f63f197898469de9aea46a2142e76c0802591bccaef003a141466bb04ff24e8c22df979f3bea764e8dfa85ff9d87e16c35977e1c585516964b8c02b2ea069c2a4a9dded99f0a7a83516897cea0b2f68bcc35f7297770cd

¡Por favor, quédense en la playa!

O en la montaña. O en el hotel confortable. O en la incómoda pero pintoresca casa rural. O en la casa familiar del pueblo. Salieron hace sólo 3 ó 4 días. Afrontaron sublimes atascos. Un desembolso económico para encontrar un tiempo desapacible -lo que no les debe extrañar, sucede casi siempre en Semana Santa-. Y hoy toca regresar. Otra vez la congestión del tráfico, embrague, acelerador, freno, acelerador y nervios de punta. Arrostran, además, el peligro de accidentes. ¡No! ¡Deténganse!, dejen tranquilas las maletas, vamos a reflexionar.

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Permitidme que os tutee. Desde que os fuisteis, las ciudades han cambiado. Esta calle, habitualmente embotellada, parece de un barrio residencial. En lugar de cláxones y frenazos se escucha el canto de los pájaros. Abundan los espacios para aparcar. Puede uno cruzar la ciudad en el tiempo cronológico y realizar varias gestiones en un día. En el metro, han desaparecido los agobios y todos viajan sentados.

 Cerraron algunas tiendas pero la ciudad no está desabastecida. ¡Cómo iba a estarlo con la sobreabundancia de oferta que hemos creado!, simplemente ahora es más racional. No hay colas del pan. Se han acabado las esperas en la charcutería, y llega uno a la caja, paga y se va sin malgastar energía. En los comercios de ropa, las dependientas no atosigan, se dedican a la charla porque un par de personas husmeando por la tienda apenas representan la molestia de dos mosquitos revoloteando. En las gasolineras, se pone gasolina al instante y se paga sin más dilaciones.
Encuentras plaza en los restaurantes, no hay demora para entrar en los Museos. ¿Para qué extenderse más? hasta Madrid parece una ciudad habitable. Hemos ganado tiempo y vida.

Por favor, no volváis. Vosotros necesitábais huir, erais vosotros los que precisabais hacerlo afrontando el gasto incluso en tiempos de crisis. Os ha llovido, no se han cumplido los objetivos propuestos. Permaneced ahí. Mañana, o la semana que viene saldrá el sol todos los días. Os lo merecéis. … Y nosotros también.

Las situaciones críticas exigen soluciones imaginativas. ¿De qué vais a vivir? Vamos a verlo. Porque va a ser precisa una negociación: no os queremos de vuelta.

Las oficinas del paro seguirán saturadas aunque vosotros estéis tumbados en la hamaca. Pero, paulatinamente, muchos se irán colocando, sustituyéndoos a vosotros. No se ha hundido el país con vuestra ausencia. Algunos suplentes -que hay cosas que no se detienen- han resultado ser más eficaces y brillantes que los titulares. Hay que dar oportunidades. ¿Quién nos dice que un joven economista, hoy sin empleo, no lo hará mejor que el director del Banco que puede seguir eternamente en Sotogrande?

Imaginad los colegios de las ciudades con un número adecuado de alumnos para que se les preste atención. En la Sanidad, se acabarían las listas de espera. No podemos permitir que regreséis.

La mayoría, sin embargo, no disponéis de medios para permanecer toda la vida de vacaciones. Bien, vamos a estudiarlo. Vuestros lugares de acogida se verán beneficiados con más población. Venderán más pollos «al last«, por poner un caso. Pueden ofrecer contrapartidas. Estimo que lo adecuado es que trabajéis sólo media jornada, el resto del tiempo lo dedicáis a ir a la playa, pasear, pescar, lo que queráis. Es un buen acuerdo. Y en esas horas laborales, podéis ocuparos de cualquier cosa, hasta de pintar las marcas de tráfico en el suelo -que buena falta haría en Madrid-. El sueldo no precisa ser millonario, sirve para un fin loable: pagar vuestro ocio. Es cuestión de negociarlo.

También allí se podrán habilitar clases escolares equilibradas -en algunos pueblos acuden ahora sólo 5 ó 6 alumnos-, hospitales y consultas de atención primaria adecuadas. Pensad que habrá muchos docentes y sanitarios entre los veraneantes. Una nueva comunidad y el apasionante reto de crearla. Con ocio y mar. O montaña. O casa rural, ya digo. Arrinconad las maletas, marchad a la playa para meditarlo, porque nuestra posición es firme y la vamos a vender cara.

A principios del siglo XIX, España contaba con 10 millones de habitantes -menos de la media europea-. Hoy somos 46 millones. La población fue rural hasta el éxodo que impuso el desarrollismo de los sesenta. Hoy, es urbana. Más aún, el 80% de la población se concentra en sólo 1.200 municipios. ¿No resulta insostenible? Más de mil pueblos se han perdido en este camino… ¿hacia el progreso?

Muchos países andan buscando un urbanismo equilibrado, el español se desbordó en la anarquía como en tantos otros aspectos. Ha llegado la hora de volver a nivelarlo. Soluciones drásticas. Dejad quietas las maletas. Quedaos en la playa.

  Joan Nogué, un experto en el cuidado del paisaje, escribía en La Vanguardia, aludiendo a cómo los dioses de la cordura han huido: «Habrá que llamarlos de nuevo para que nos ayuden a crear territorios con cultura, con discurso, con futuro, para evitar que «la deriva de España» se convierta en una «España a la deriva» con un territorio a la deriva».

     Para ayudar a los dioses por tanto -que son buenas también las manos terrenales-, ¡seguid en la playa! Y, si habéis iniciado el viaje, guiados por los cantos de sirena oficiales -«operación retorno», «20 Kilómetros de atasco en la A3», «abróchense los cinturones»-, daos la vuelta. Y, si ya estáis en casa, arrepentíos de la mala decisíón. Id de vacaciones otra vez, mañana, la semana que viene, pronto… El caso es que vosotros -y todos los demás que deban hacerlo- nos dejéis una ciudad habitable.

Aquellas Semanas Santas

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El viernes era el peor día. Habíamos escenificado la obra desde el domingo, saliendo con ramos a la calle, o lavando pies -previamente enjabonados para no molestar con la suciedad al generoso penitente-. Clamaban los tambores de Calanda en un grito sangriento que tapaba los oídos y acongojaba el alma. Pero el viernes venía el auténtico luto. En las radios sólo sonaba la música sacra más triste que pudiera encontrarse. A las tres de la tarde, tras la comida sin carne, Radio Nacional de España, nos trasportaba al momento exacto de la muerte en la cruz de Jesucristo, que cada año -según las lunas- ocurre en fecha distinta. Le oíamos expirar. El cielo se oscurecía y la tierra parecía abrirse. Seguía el silencio, pianos y chelos rasgados de dolor. No había dónde ir, ni cines, ni bares abiertos. Y la España mísera no podía permitirse vacaciones en la playa. Una procesión. Iglesias.

Menos mal que día y medio después, Jesús resucitaba. Los niños ya podíamos abrir la caja de las golosinas. Os cuento. Durante toda la cuaresma estaba prohibido tomar caramelos o dulces, y uno procuraba buscarlos más que de costumbre para hacerse con un botín. El asunto se ponía arduo cuando, el Domingo de Ramos, las palmas infantiles, rizadas, se llenaban de más y más apetecibles confites. Pero el Domingo de Resurrección llegaba el desquite. Encuentro que tenía un cierto un sentido: de un lado la contención del deseo -que ojala hubiera conservado para hacer lo mismo con el tabaco-, la templanza, y del otro la acumulación de bienes a disfrutar sin medida cuando se abría la veda, que me parece menos positivo.  Podría verse como la recompensa.

Así recuerdo las Semanas Santas de mi niñez. Un trago que había que pasar invariablemente cada año. Porque la fe nace de la inspiración divina y a mí no me dotó con ella. Sospecho que tuvo que ver con un trámite que aplicaban en mi colegio de monjas. Para asegurarse la fe eterna había que acudir a misa y comulgar 7 primeros viernes de mes seguidos ó 9 alternos. Y jamás logré completarlos para disgusto y preocupación de las «sores» -tendría mucho que contar de aquel colegio de inspiración francesa que acogía a alumnas gratuitas, como yo, entre la élite de la ciudad-. En fin, que unas veces me dormía, otras enfermaba mi madre (y la niña de la familia tenía que sustituirle), y nunca conseguí completar el cupo. Tras obtener matriculas de honor en religión, luego vendría racionalizar los conocimientos, cotejarlos con la fe negada, pero aquellos primeros viernes inconclusos seguro que me lastraron.

 
Llueve hoy. Y me gusta. Ayer, Telemadrid, la televisión autonómica, nos obsequió con la retransmisión de una procesión, y dos películas en la velada nocturna: Teresa de Calcuta y Juan Pablo II. Con mis impuestos. En un país aconfesional. Pero en un programa de TVE también dijeron que «no tiene que ser un dolor NO PODER comer carne» y nos sirvieron en los telediarios toda suerte de procesiones. Con mis impuestos también y, lo que es peor, con mi vida laboral dedicada a esa empresa.

Llueve hoy pero no como parecía llover desde las entrañas de la tierra y el universo todo, entonces.  Muchas cosas hay que cambiar aún. Pero ya puedo, al menos, elegir la música que quiero escuchar. Quiero compartir con vosotros dos cantos a la vida. El primero es la esplendorosa felicidad que no puede, ni quiere controlarse, e invita a volar con ella. Y el segundo es «mi» canción. Ambas lo son. Buen día.

Jueves, santo para los católicos

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Contaba Javier Pérez de Albéniz, en soitu, que en Uruguay -donde se encuentra- un informativo comentó: «hoy empieza para los católicos la semana santa». Para los católicos. En Uruguay, uno de esos países a quienes consideramos más atrasados que el nuestro. España asiste a un recrudecimiento de esas sendas de iconografía del dolor, autoflagelaciones, sangre, potajes de bacalao y torrijas, velas, inciensos y naftalina mental. Lazos blancos como añadido para mandar a la cárcel a las mujeres que abortan, porque no dejarán de hacerlo y sólo se pide vuelva para ellas el castigo penal. Con inmigrantes por costaleros, que el paso tiene demasiados kilos y para eso sí los queremos. Con famosos de postín impregnados de contradicciones. Con millones de personas atrapadas en su coche parado en las carreteras porque huyen ni saben de qué, a tumbarse cerca del mar, a pesar de la lluvia y el destemple que siempre acude a las celebraciones de estos días. Con el 44% de la población que ya se quedaba en casa antes de la crisis. Y las teles martilleando con procesiones. ¿No emiten también más películas religiosas -y «de romanos» ¿¡¡¡?- que nunca? ¿Por qué?

 Jueves… Santo. 25 mil personas -o más según diversas fuentes- morirán hoy por hambre y desnutrición, la mayoría niños. Millones de personas lo pasarán con un exiguo plato de maíz, o de arroz, o de caldo sin sustancia. Muchos caerán en guerras olvidadas. No hay lazos de color alguno para ellos. En el centro de Italia temblarán de miedo porque tiembla la tierra y su jefe de gobierno vive en otro planeta. El mismo donde habitan los adictos a la Semana de Pasión (dolorosa e hipocritamente masoquista), que no es otra cosa.

Obama va a legalizar a 12 millones de inmigrantes ilegales. Rajoy le acusará de «efecto llamada». Nada es perfecto (salvo la santidad). Pero el presidente de EEUU me ha dado una luz en este día. Santo: Perfecto y libre de toda culpa; en el mundo cristiano, se dice de la persona a quien la Iglesia declara tal, y manda que se le dé culto universalmente, persona de especial virtud y ejemplo. Dicho de una cosa, que trae al hombre especial provecho… Eso dice el diccionario oficial de la RAE.

 ¿Qué más tiene de «santo» este día?

Cambio de gobierno: ganan los políticos

A todos los presidentes de Gobierno de España, les ha perdido su salida al mundo. Felipe González encontró mayores alicientes en la política internacional -y no me extraña-, Aznar se embriagó de Bush, y Zapatero ha pasado una semana entre nubes globales y sintonizando con Obama. Pero aquí se siguen cociendo los problemas. Nuestro actual presidente se dio de bruces con la realidad al leer que le cocían o destapaban un cambio de gobierno -¿Por qué es una «crisis»? ¿Por qué todo es crisis tomada en su acepción más peyorativa?-. Su expresión facial mudó, del arrobo pasó al inmenso cabreo. No ha podido disfrutar de sus éxitos fuera -que lo eran para España-, ha pasado como un rayo por la reunión de la Alianza de Civilizaciones que es idea suya, no ha dormido, metido en un avión toda la noche, para cumplimentar los trámites antes de las vacaciones de Semana Santa.

Se confirman las tres vicepresidencias. Manuel Chaves (ex presidente andaluz), vicepresidente tercero,  que llevará, además la Política Territorial, Elena Salgado, vicepresidenta de Economía y Hacienda, y sigue María Teresa Fernández de la Vega, como vicepresidenta primera.

Ángel Gabilondo, rector de la Universidad Autónoma de Madrid, será ministro de Educación (que recupera Universidades transferidas brevemente a Ciencia y Tecnología), y Trinidad Jiménez, de Sanidad y Asuntos Sociales.

Ángeles González Sinde -cineasta y hasta ahora presidenta de la Academia-, ministra de Cultura. Trinidad Jiménez, Sanidad y Asuntos Sociales.  Pepe Blanco, ministro de Fomento.

 Salen Solbes, Mercedes Cabrera, Magdalena Álvarez, Bernat Soria y César Antonio de Molina.

Suena bien Gabilondo, por el profundo conocimiento que tiene de su área. Mayores objeciones a los ministerios ocupados por políticos natos. Especialmente, en el caso de Elena Salgado, es seria y responsable, pero su mayor logro fue la ley del tabaco en Sanidad, y  no ha resuelto el problema gravísimo de las Administraciones Públicas. Un ministerio (vicepresidencia) clave que podría indicar que será realmente Zapatero quien lleve la economía.  El equipo económico seguirá, entre ellos, el sólido David Vegara.

González Sinde ha desatado las iras de Internet en pocas horas. En twitter, cuenta Nacho Escolar, ya la han bautizado como «SINDEscargas»-. Seguramente, como nos dice «no lector» en los comentarios, Zapatero pagará caro este nombramiento. 

 No hay reducción de carteras. ¿Por qué se mantiene vivienda y a su ausente titular? ¿O el triple ministerio de los «medios»? ¿Qué ha hecho Corbacho en trabajo?  ¿Existe Cristina Garmendia? ¿No era mejor Bernardino León -que es quien saca las castañas del fuego- en lugar de Moratinos?

Una encuesta europea asegura que el PP ganará las elecciones a la Eurocámara, con un candidato añorante del franquismo y que el Partido de una resentida por no ser secretaria general del PSOE, entrará con 2 escaños. Que en Europa se decidan cosas esenciales para nuestras vidas, no parece importar. También las encuestas nacionales vaticinan el triunfo del PP. Un partido sin renovación alguna, con los Trillos, Pujaltes y Orejas, los Rajoy incluso, los fantasmas del pasado redivivos como De Cospedal, con políticas neoliberales fracasadas, con una altísima responsabilidad en la actual crisis -tras sus 8 años de gobierno- más que patente: léase, aunque sólo sea, la burbuja inmobiliaria, inflada al paroxismo por su ley de liberalización del suelo, que, además, piensan volver a reeditar. Véanse, como muestra, las políticas de las comunidades de Madrid y Valencia. Un país sin memoria se enfada por la crisis, con toda razón, y pretende entregar al PP «de siempre» España y Europa -¿cuándo una renovación real para homologarse con las derechas continentales -desgajemos de ellas a la italiana-? Es absolutamente imprescindible. Zapatero se equivocó con su gobierno anterior de diseño y pocas nueces, y ahora se arropa con políticos que le quieren. Probablemente, también yerra. Hay que tener la cabeza muy fría para elegir a los mejores representantes, a los que más convienen a la sociedad, cuando el gobierno peligra.

 
La política se hunde en la consideración ciudadana, salvo entre los fieles del PP «de siempre», y a ellos volvemos. Una mirada de la sociedad hacia fuera, despegándose de la obsesión por el ombligo patrio, sería imprescindible para situarnos también nosotros en el mundo. Abrumadores datos de nuestra mediocridad y atraso salen cada día. Un Fiscal español en el Tribunal internacional de la Haya, decía ayer en soitu: «en el tribunal de la Haya el único papel que existe es el contrato que uno firma» -todo está informatizado-. «Los españoles no saben o no quieren reciclar», hoy en El País. De lo fundamental a lo accesorio, es diario el bochorno. Cuando se mira al conjunto del mundo se ve mejor el camino para España. Creo, sinceramente, que Zapatero sabe cuál es. Pero la realidad de nuestra política y nuestra sociedad, le obligan a perseverar en la senda equivocada. ¿Es mejor la alternativa? Suerte en todo caso al nuevo gobierno, por el bien de todos.

Y como despedida a Pedro Solbes, comparto lo que Ana Cañil escribe en soitu: Solbes será reivindicado como una de las dos figuras económicas clave de los 30 años de democracia. La otra es Fernando Abril Martorell.

… Y sin embargo, la tierra, se mueve

El 22 de junio 1633, en el convento dominicano de Santa María sopra Minerva, Roma, Galileo Galilei es condenado por su herejía y se prohibe su obra. Ha osado contravenir la doctrina biblíca afirmando -tras largos y revolucionarios estudios- que la tierra gira alrededor del sol y no al revés como siempre se había asegurado. La teoría geocéntrica situaba al planeta Tierra en el centro de la creación y todos los astros daban vueltas en torno a ella. El salmo 93 (92) lo da a entender al afirmar » Tú has fijado la tierra firme e inmóvil». A Galileo un rival le  llamó textualmente: «imbécil con la cabeza a pájaros». Alguno de sus colegas y antecesores fueron a la hoguera por mandato de la Inquisión, pero Galilero se retractó de cuanto había visto para salvar la vida. Pasaría casi siglo y medio hasta que se aceptaran sus teorías. La tierra se movía.

 Se mueve, y cruje, y engulle vidas y personas como ha demostrado un nuevo terremoto: el ocurrido en l,Aquila, en el centro de Italia. Ahora toca rescatar a quien se pueda, desescombrar, ayudar a los heridos y damnificados… y aparcar la polémica. Lo ha dicho Berlusconi, el jefe de Gobierno italiano. Porque la hay. En la entrada anterior veréis como Giampaolo Giuliani, un geofísico de la zona, alerta de la proximidad de una gran terremoto en vídeos fechados el 31 de Marzo. Había vivido una larga peripecia. El científico ha desarrollado un método, en parte propio, midiendo la presencia de gas radón en la atmósfera, hecho que se ha observado se produce antes de los seismos. Científicos norteamericanos trabajan también en los cambios atmosféricos aparejados a un cataclismo de estas características. Al parecer, ya desde los primeros movimientos de la tierra en el interior se liberan gases.

   Inmediatamente, Giuliani acudió a las autoridades pero no le prestaron atención. A los medios informativos. Tampoco. Lo difundió por Internet. Y ya se empezó a enterar la población. Salieron a la calle con coches y furgonetas y altavoces pidiendo la evacuación. Y llegaron los periodistas. Y… llegaron los políticos. Hicieron reuniones. Preguntaron a otros científicos. «No se puede prever». En algunos casos se ha hecho. El Tsunami de Indonesia, por ejemplo. Y todos los que son previsibles ante síntomas anormales, por mostrar indicios, en lugares de alto riesgo, como era el caso de esa zona de Italia.

A Giuliani le llamaron «imbécil» -casualmente y salvando las distancias con Galileo-, le amonestaron y le obligaron a quitar sus investigaciones de Internet porque estaba causando alarma en la población. En el siglo XXI, aunque… en la Italia de Berlusconi. El experto empresario televisivo ha sentenciado: «no existen datos científicos que permitan prevenir las sacudidas». El jefe del Instituto Italiano de Geofísica, Enzo Boschi, ha desacreditado, también, las predicciones de Giuliani. «Cada vez que hay un terremoto hay gente que dice haberlo predicho. Hasta donde yo sé, nadie puede predecir un terremoto con exactitud».

Sólo que Giuliani sí lo hizo con anterioridad y el hecho probado es que ha habido un terremoto e Italia llora sus muertos y pérdidas económicas.

¿Tanto costaba escuchar sus argumentos? ¿Y activar, por si acaso, un plan de emergencia previo? Era caro, supongo. No hay que alarmar a la población, además. Es mejor enterrarla y socorrerla. Y decirle que no piense, con la ayuda de una prensa «equidistante», la del «este dice, el otro dice y yo no trabajo» y el manto de olvido de actualidades más perentorias.

Giuliani espera que alguien le pida disculpas. No creo que suceda. Más bien, será proscrito en su trabajo. Han pasado siglos y nada ha cambiado. Y siempre es la misma ideología la que cercena el progreso, y siempre la sociedad la que paga y calla. Pero la tierra se mueve, por fuera y por dentro.

Los terremotos de los pobres

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Que la tierra no tiembla igual para los ricos que para los pobres, lo aprendí en 1989, al informar sobre el terremoto de San Francisco. Todavía conservo la camiseta que inmediatamente fabricaron: 7,1 escala Richter, yo sobreviví. Hubo 300 muertos. El barrio de la Marina destrozado, uno de los principales puentes, el de la Bahía a Okland, con graves desperfectos. Con asombrosa serenidad y participando incluso los vecinos, organizaron el desescombro, la ayuda, y a las pocas horas había incluso souvenirs del «evento» en puestos callejeros.

 Apenas un año después se produjo un terremoto en Irán, de poca mayor magnitud: 7,3. 67.914 muertos, según datos oficiales, aunque otras fuentes afirmaron que la cifra rondaba los 100.000 -ni siquiera los cuentan igual-. Lo mismo sucedió en el seísmo de la India (en Latur). 10.000 muertos para el gobierno, 50.000 en opinión de fuentes más realistas. Lo curioso fue que aquí la intensidad fue de 6,0. La misma que en Colombia en 1999 en donde -se cree- murieron 5.600 personas. Menos fuerte aún, uno en el Noroeste de Afganistán en 2003, 5,8, hablaron de 1.000 muertos ¡cualquiera sabe! Ni imágenes llegaron prácticamente.6,5 en Bam, sureste de Irán, 80.000 víctimas, se dice, y pueblos absolutamente arrasados -de estos sí vimos algo-. Japón, en cambio, salda sus terremotos con balances menos trágicos. Sufrió uno en 1933, de 8,9, y se contabilizaron menos de 3.000 fallecidos. Allí tienen unas severísimas normas de seguridad para la construcción de edificios, previendo movimientos telúricos. Uno de los más intensos que se conoce en el último siglo, 9,2, fue en 1964 en Valdes-Alaska, Estados Unidos: 2.465 víctimas (oficialmente). Y el mayor de la historia, 9,6, en la ciudad de Valdivia (Chile), el 22 de mayo de 1960. 3.000 fueron también los fallecidos, pero los damnificados llegaron a dos millones de personas.

La cifra de víctimas depende, sin duda, de si el seísmo afecta a un núcleo poblado o no, pero es un hecho que los edificios más endebles -debido a pobreza y/o corrupción- soportan peor los envites de la tierra. El de hoy, en el centro de Italia, los Abruzos, es de 6,3, -no es una intensidad excesiva-. Hablan de «decenas de muertos», en un censo de 80.000 personas y las casas se han venido abajo.

La tierra cruje y se asienta como un monstruo que dormita y se despierta ajeno a unos seres vivos que construyen su existencia sobre ella. Algo se puede hacer para prevenir las consecuencias de sus exabruptos: construcciones sólidas, controles sismográficos, planes de evacuación. Un técnico e investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Giampaolo Giuliani, avisó del de Italia, casi hasta desgañitarse, y le tacharon de alarmista. Dijo que un fuerte seísmo iba a sacudir la zona de L’Aquila en los próximos días. Nadie le hizo caso, pese a que las predicciones alertaban de fuertes movimientos, más aún, fue acusado de generar una alarma innecesaria y de extender el pánico.

La Agencia Municipal de Protección Civil -informa reuters-, incluso celebró una reunión el día 31 de Marzo, con el Comité municipal de riesgos, para «tranquilizar a la gente del pueblo», que estaba saliendo a la calle con furgonetas y altavoces pidiendo a la población que evacuaran el lugar. «Los temblores forman parte de una secuencia típica que es absolutamente normal en una zona sísmica como la que alrededor de L’Aquila,» dijo el jefe del organismo de protección civil y que no veía ninguna razón para la alarma. Ayer mismo el jefe de la Agencia reiteró sus declaraciones en una rueda conjunta con Berlusconi. Y añadió algo aún más preocupante: «No está en nuestra cultura tomar precauciones o construir de manera adecuada en las zonas en que podría haber fuertes terremotos».  Italia y su cultura tienen, al parecer,  asuntos más importantes de los que ocuparse. Busca por el blog y encontrarás cuáles.

España: la mala educación

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¿Para qué me voy a molestar en aparcar en el espacio reservado? Quien venga detrás que espabile… o que se fastidie. Es al volante de un coche cuando el español retrata mejor su mala educación: no piensa en los otros, no busca el bien común, y ése es el fondo de una formación integral. Esta manera de aparcar es tan frecuente que me bastó salir con la cámara para encontrar varios ejemplos. (Atendamos a otro detalle: suelo agrietado, marcas difusas sin pintar en mucho tiempo ¿es propio de la capital de una potencia mundial que se ha endeudado en actuaciones accesorias? Aquí todos andamos a juego).

Luego está dejar el vehículo en doble fila, esto no sucede en casi ningún país del mundo que yo conozca. Escuché a Javier del Pino, corresponsal de la SER en Washington, decir que para los -¿maleducados?- norteamericanos es una actitud impensable.

O abandonarlo tapando la salida de un garaje, porque es «un momentito», mientras voy al banco o saco una película en el videoclub. Es algo que a mí me sucede casi a diario, cuando quiero salir de casa. Si pitas, se enfadan. Tampo hay que hacer sonar tanto el cláxon, cietamente, sólo lo hacen los paises subdesarrollados. 

O no ceder el paso al ver que otro quiere acceder a una vía principal o desaparcar. También contribuyen los poderes públicos: en Madrid tenemos, entre otros muchas, una vía de circunvalación, la M30, diseñada al parecer con la parte del cuerpo que uno utiliza para sentarse. Se hace preciso atravesar dos y tres carriles en un brevísimo espacio para incorporarse al centro, que a su vez es la única forma de llegar adonde uno se propone. También dispone de vías de salida e incorporación que se cruzan entre sí. Pues bien, a veces no hay forma de lograr el objetivo porque lo impide la velocidad de los demás coches que no facilitan la maniobra. Un taxista me explicó que este trazado no era intencional, resultaba más barato simplemente. Se lo contó un ingeniero municipal a quien llevó en su automóvil. Decidida a ser cívica, ahora facilito siempre las maniobras de los demás y he comprobado que se pierden exactamente dos segundos al frenar para que el otro pase. Recibo saludos y muestras de gratitud, asombradas, y muy reconfortantes. «Vd. quiere provocar un accidente», me comentó otro taxista, este oyente de la COPE.

El tráfico constituye uno de los principales reflejos de la mala educación de algunos españoles, de su primaria vanidad y egoísmo. Pere Navarro, Director General de Tráfico, lo resumió así, a mis preguntas, en un reportaje de Informe Semanal: «en otros países se conduce pensando en los demás, aquí somos algo más egoístas y más individualistas».

No prodigamos dar las gracias, y pedir las cosas «por favor» sale con fórceps. Cosechamos un notable fracaso escolar y la educación de los adultos es muy precaria. Unos pocos ejemplos:

Antes de la crisis de la prensa de papel, los periódicos apenas vendían 100 ejemplares por cada 1.000 habitantes en España. Justo la cifra que la UNESCO marca en el umbral del desarrollo, y que supone menos de la mitad de la media europea. Finlandia y Suecia alcanzan, por ejemplo, más de 400 ejemplares por 1.000 habitantes. Y sólo Portugal, Grecia e Italia, como siempre, están a la par o por debajo de nosotros.

Un estudio de la agencia de medios «Initiative» – que es una reconocida marca internacional de consultores comerciales y estrategas de imagen-, analiza nuestro primer consumo de ocio: la televisión. Y asegura que, en España, 5.200.000 personas sólo ven programas de corazón, y que ése es su único entretenimiento. Mujeres de edad madura, amas de casa -más de entornos rurales-, forman el núcleo principal de este sector. Y otro grupo, de 3.100.000 teleadictos, ven todo lo que les pongan, cualquier cosa. También la mayoría son mujeres, aunque más jóvenes.

Parece obvio tener que repetir que la falta de información hace más vulnerables a los ciudadanos ante los mensajes dirigidos intencionadamente. Es preciso saber, para tener opinión y decidir. Frente al «que me den lo que quieran», 5 millones de personas buscan información, en cambio, por varios medios. Son hombres y mujeres jóvenes, adultos informados, que ven menos televisión, visitan con asiduidad Internet y leen páginas de noticias, finanzas y ocio. La formación marca profundas diferencias, que no se resolverán en el sofá engullendo programas adocenadores. De cualquier forma, según el EGM (Estudio General de Medios) el consumo de televisión ha descendido en los últimos diez años 2 puntos, mientras crecía de forma espectacular el de Internet que ha pasado de un 0,9 en 1997, a un 27,2%.

Sería exhaustivo señalar todos los puntos que reflejan la mala educación española y, también, las profundas diferencias que se crean al tener mayor o menor instrucción, o mayor o menor interés . Ya lo he tratado, además, en otras entradas y artículos. Sólo la educación nos salvará, es la raíz de todos nuestros problemas.

Un país atrasado hasta el bochorno se rebeló votando en las urnas otro sistema: la república y lo que llevaba aparejado en aquel momento. Y el experimento -que posiblemente tuvo errores- cayó sofocado por las armas, para consagrar un retraso social histórico. Un comentario del portal meneamé.net, dio un certero diagnóstico hace unos días: «la guerra civil la perdieron los maestros y la ganaron los curas«. Y ahí seguimos. Cuando nos quejamos de que nuestro país no cuenta internacionalmente, deberíamos preguntarnos -insisto un día más- si no será culpa también de la sociedad española.

Un último ejemplo. Alguien ve mal que se fume en los wáteres y quiere ponerle remedio. ¡Bien! Lo hace…. ensuciando la puerta.

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PD. Hoy cumple tres meses el blog. Muchas gracias por el impresionante número de visitas, por las ayudas, citas y reproducciones, y por los inteligentes comentarios.

Prensa israelí borra a las mujeres del nuevo Gobierno

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¡Qué duro es ser mujer! Hablábamos ayer de las «primeras damas», ofrecidas como pasteles en flor de nata y guindas  por la cumbre del G20, con el beneplácito general. Ahora, encontramos a prensa israelí, ultraortodoxa, que consideras «impuro» mostrar fotos de mujeres -la culpa sólo está en sus libidinosos ojos-, y, ni cortos ni perezosos, sus autores han echado mano del fhotoshop -que no es impuro al parecer, a pesar de ser un invento del siglo XX- y, literalmente, han borrado a las dos únicas mujeres que presentaba el nuevo gobierno judío entre 30 hombres.  Los huecos los ha rellenado con señores de traje. Fijáos bien cómo, es curioso: los han tomado de los extremos y les han rebajado considerablemente la estatura.

   Creo que esta tarde me voy de compras a cumplir los sagrados destinos que tiene encomendada la sociedad de norte a sur y de este a oeste.

Sonsoles, las primeras damas y la familia

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«Ni el G-20 ha conseguido que Sonsoles Espinosa, la esposa del presidente del Gobierno, haya lucido sus mejores galas. Como viene siendo habitual la consorte de Zapatero ha vuelto a mostrar su particular visión sobre el papel de las «primeras damas»y de nuevo ha dejado a su marido sin brazo al que agarrarse cuando los flashes empiezan a saltar». Así comenzaba la información de El Mundo, sobre el hecho de que la esposa del presidente del gobierno español no acudiera a Londres a hacer un recorrido turístico, cultural y de obras de caridad, y componer una foto con las otras esposas de presidentes asistentes a la cumbre del G20. Tampoco fue Carla Bruni. Ni los maridos de las dos únicas presidentas, Merkel y Cristina Fernández de Kirchner, pero de ellos no nos cuenta nada, Esther Mucientes, la firmante de la noticia.

Mucho se ha hablado en los medios de Sonsoles Espinosa -la anécdota copa el periodismo de hoy-. Soitu que zigzaguea en su línea editorial, incluye hoy una pieza paradigmática de lo que apunto que es la tercera más vista de la web: «Sonsoles eclipsa a ZP sin poner un pie en la cumbre«. La redacta otra mujer, Beatriz García, se ha molestado en bucear por los principales medios estadounidenses y británicos, para concluir que «no hay una sola mención a Zapatero». Y sí ha encontrado de su mujer: «Según The Huffington Post, Michelle Obama no ha acertado en absoluto en la elección de su vestuario y tendría que aprender de Sonsoles, a quien definen como una de las cinco mujeres más elegantes del panorama europeo. Un icono de estilo en el que Michelle debería de inspirarse para huir de los modelos que ha lucido los últimos días, que tildan de «desastrosos». Para The Huffington Post la mujer de Obama ha cometido tres graves errores: vestirse demasiado informal para visitar a la Reina, apostar por cardigans que parecen «cutres» y elegir un corte de falda que no le sienta bien». Para ese viaje, no se necesitaban… bolsos de Prada.

 Aún no queriendo ser Sonsoles una mujer florero, la periodista le ha dedicado todo el surtido de IKEA para que elija con cuál presentarse. España no ha aparecido nunca en las cumbres internacionales, sencillamente porque no estaba, cosa que ahora sí. Pero es que, de la foto de las Azores, los medios norteamericanos borraron a Aznar literalmente. Sólo sacaban planos de Bush y Blair. Aquella trágica noche yo también me molesté en ver las cadenas norteamericanas y Aznar para ellos no existió, editaron lo esencial y Aznar no lo era. No contamos fuera, no podemos engañarnos. Es la primera vez que vamos a una cumbre decisoria, esperemos a ver qué pasa en el futuro. La periodista de SOITU apunta que Zapatero lleve a Sonsoles: «Zapatero va a querer pegarla a su lado para que los flashes disparen a la mujer más cool entre las primeras damas y al trajeado señor que la acompaña».

The Huffington es un blog que, con visitas millonarias, se ha convertido en una web de culto para los amantes del periodismo moderno: política y celebrities. Y The Guardian -de quien cita su artículo del día anterior- cayó en la misma frivolidad. A ver qué tiene que ver en una cumbre cómo vayan vestidas las señoras de los presidentes. Nada nos han contado ninguno de cómo iban ataviados los maridos de las presidentas, y si estuvieron. Ni el Sr. Clinton, esposo de la Secretaria de Estado norteamericana.

Afortunadamente la mujer de Zapatero parece tener las ideas claras, y aparecer en la prensa como portadora de joyas y cortes de pelo le debe hacer bien poca gracia.

El problema es más de fondo, como suele suceder. Al igual que en las más antiguas monarquías, no nos gobiernan personas, sino familias. Un presidente norteamericano puede ser negro, pero no soltero. El concepto de «Primera dama» nació allí. En España sólo Ana Botella se apuntó a intentar reivindicar ese papel que, en teoría corresponde la reina, pero tampoco porque figura en la Constitución como «consorte del Rey».

La familia, como idea religiosa, impera en nuestra sociedad, no es discutible. A pesar de que la propia sociedad se aleja cada vez más de su formato tradicional. Y en él, la mujer sigue siendo el reposo del guerrero, y la que tiene lucir acicalada, hidratada, perfumada y enjoyada como un accesorio.

En España siempre ha mandado -para nuestra desgracia- la tradición religiosa, pero los padres de la Constitución norteamericana no eran, precisamente, furibundos religiosos. La primera enmienda dice: «el Congreso no aprobará ley alguna por la que adopte una religión oficial del estado o prohíba el libre ejercicio de la misma, o que restrinja la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a pedir al gobierno la reparación de agravios». ¿Qué ha pasado para que ahora sean todos ultrarreligiosos? ¡que se permitan no serlo!, no saldrían elegidos.

Michelle Obama es una profesional prestigiosa, lo son muchas de las esposas de mandatarios, como Sonsoles Espinosa en nuestro caso. Y nosotros hemos elegido a una persona, no al paquete completo ¿o sí?  Una pista sobre a quién elige el alto cargo para compartir su vida sí da. Pero no tiene porqué llevarla colgada del brazo en las fiestas de postín.

He escuchado a algunas esposas de hombres influyentes, reivindicar el papel de su labor. Antaño, fueron progresistas incluso. «Detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer», dicen. No en el siglo XXI. Ahora la mujer piensa, trabaja y decide y debe defender su propia carrera y su espacio, que ya no siempre es ser «señora de». Pero las propias mujeres, las periodistas, siguen empeñadas en conservar el cliché. Lo malo es que su tópico les parece elogioso y sus lectores desinformados se lo aplauden.

Si España no figura apenas internacionalmente, nunca, también puede ser culpa de los españoles, incluidos sus periodistas.