Sonsoles, las primeras damas y la familia

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“Ni el G-20 ha conseguido que Sonsoles Espinosa, la esposa del presidente del Gobierno, haya lucido sus mejores galas. Como viene siendo habitual la consorte de Zapatero ha vuelto a mostrar su particular visión sobre el papel de las “primeras damas”y de nuevo ha dejado a su marido sin brazo al que agarrarse cuando los flashes empiezan a saltar”. Así comenzaba la información de El Mundo, sobre el hecho de que la esposa del presidente del gobierno español no acudiera a Londres a hacer un recorrido turístico, cultural y de obras de caridad, y componer una foto con las otras esposas de presidentes asistentes a la cumbre del G20. Tampoco fue Carla Bruni. Ni los maridos de las dos únicas presidentas, Merkel y Cristina Fernández de Kirchner, pero de ellos no nos cuenta nada, Esther Mucientes, la firmante de la noticia.

Mucho se ha hablado en los medios de Sonsoles Espinosa -la anécdota copa el periodismo de hoy-. Soitu que zigzaguea en su línea editorial, incluye hoy una pieza paradigmática de lo que apunto que es la tercera más vista de la web: “Sonsoles eclipsa a ZP sin poner un pie en la cumbre“. La redacta otra mujer, Beatriz García, se ha molestado en bucear por los principales medios estadounidenses y británicos, para concluir que “no hay una sola mención a Zapatero”. Y sí ha encontrado de su mujer: “Según The Huffington Post, Michelle Obama no ha acertado en absoluto en la elección de su vestuario y tendría que aprender de Sonsoles, a quien definen como una de las cinco mujeres más elegantes del panorama europeo. Un icono de estilo en el que Michelle debería de inspirarse para huir de los modelos que ha lucido los últimos días, que tildan de “desastrosos”. Para The Huffington Post la mujer de Obama ha cometido tres graves errores: vestirse demasiado informal para visitar a la Reina, apostar por cardigans que parecen “cutres” y elegir un corte de falda que no le sienta bien”. Para ese viaje, no se necesitaban… bolsos de Prada.

 Aún no queriendo ser Sonsoles una mujer florero, la periodista le ha dedicado todo el surtido de IKEA para que elija con cuál presentarse. España no ha aparecido nunca en las cumbres internacionales, sencillamente porque no estaba, cosa que ahora sí. Pero es que, de la foto de las Azores, los medios norteamericanos borraron a Aznar literalmente. Sólo sacaban planos de Bush y Blair. Aquella trágica noche yo también me molesté en ver las cadenas norteamericanas y Aznar para ellos no existió, editaron lo esencial y Aznar no lo era. No contamos fuera, no podemos engañarnos. Es la primera vez que vamos a una cumbre decisoria, esperemos a ver qué pasa en el futuro. La periodista de SOITU apunta que Zapatero lleve a Sonsoles: “Zapatero va a querer pegarla a su lado para que los flashes disparen a la mujer más cool entre las primeras damas y al trajeado señor que la acompaña”.

The Huffington es un blog que, con visitas millonarias, se ha convertido en una web de culto para los amantes del periodismo moderno: política y celebrities. Y The Guardian -de quien cita su artículo del día anterior- cayó en la misma frivolidad. A ver qué tiene que ver en una cumbre cómo vayan vestidas las señoras de los presidentes. Nada nos han contado ninguno de cómo iban ataviados los maridos de las presidentas, y si estuvieron. Ni el Sr. Clinton, esposo de la Secretaria de Estado norteamericana.

Afortunadamente la mujer de Zapatero parece tener las ideas claras, y aparecer en la prensa como portadora de joyas y cortes de pelo le debe hacer bien poca gracia.

El problema es más de fondo, como suele suceder. Al igual que en las más antiguas monarquías, no nos gobiernan personas, sino familias. Un presidente norteamericano puede ser negro, pero no soltero. El concepto de “Primera dama” nació allí. En España sólo Ana Botella se apuntó a intentar reivindicar ese papel que, en teoría corresponde la reina, pero tampoco porque figura en la Constitución como “consorte del Rey”.

La familia, como idea religiosa, impera en nuestra sociedad, no es discutible. A pesar de que la propia sociedad se aleja cada vez más de su formato tradicional. Y en él, la mujer sigue siendo el reposo del guerrero, y la que tiene lucir acicalada, hidratada, perfumada y enjoyada como un accesorio.

En España siempre ha mandado -para nuestra desgracia- la tradición religiosa, pero los padres de la Constitución norteamericana no eran, precisamente, furibundos religiosos. La primera enmienda dice: “el Congreso no aprobará ley alguna por la que adopte una religión oficial del estado o prohíba el libre ejercicio de la misma, o que restrinja la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a pedir al gobierno la reparación de agravios”. ¿Qué ha pasado para que ahora sean todos ultrarreligiosos? ¡que se permitan no serlo!, no saldrían elegidos.

Michelle Obama es una profesional prestigiosa, lo son muchas de las esposas de mandatarios, como Sonsoles Espinosa en nuestro caso. Y nosotros hemos elegido a una persona, no al paquete completo ¿o sí?  Una pista sobre a quién elige el alto cargo para compartir su vida sí da. Pero no tiene porqué llevarla colgada del brazo en las fiestas de postín.

He escuchado a algunas esposas de hombres influyentes, reivindicar el papel de su labor. Antaño, fueron progresistas incluso. “Detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer”, dicen. No en el siglo XXI. Ahora la mujer piensa, trabaja y decide y debe defender su propia carrera y su espacio, que ya no siempre es ser “señora de”. Pero las propias mujeres, las periodistas, siguen empeñadas en conservar el cliché. Lo malo es que su tópico les parece elogioso y sus lectores desinformados se lo aplauden.

Si España no figura apenas internacionalmente, nunca, también puede ser culpa de los españoles, incluidos sus periodistas.

1 comentario

  1. Supongo que Sonsoles Espinosa tendría cosas mejores que hacer que pasearse por Londres con un montón de señoras, rodeada de guardaespaldas y preocuparse por qué traje ponerse para cenar y si lo taconazos le iban a dejar los pies hechos polvo (ella que nunca lleva).

    Yo la aplaudo como en su día aplaudí a Cecilia Ciganer Albéniz (ex de Sarkozy) cuandodejó ir solito a Nicolás a una cena ofrecida por George W. Bush.

    Ya es hora de que la gente se meta ya en la cabeza que una gran mujer no tiene por qué estar detrás de un gran hombre, ni siquiera de uno pequeño.

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