Crónica emocional de la malsana realidad

Sigue el PP su camino imperturbable de reincidir en sus clichés. Ya tiene presidente en Madrid.  Designado por Rajoy. Es experto en ceremonias de puestas de largo de siglos pasados y en insultar a la izquierda, especialmente a las mujeres. Por la edad, también. Se traga y difunde los bulos de su partido. Se comporta, pese a todo, como un trol sensato en Twitter, más sensato que los titulares. Un precursor del cuñadismo en política. Es, en definitiva, un señor de la tradicional derecha española, manifiestamente clasista y rancia.

A Ciudadanos le parece bien Ángel Garrido. Comparten odio visceral a la izquierda.  Los habitantes de Madrid les importan mucho menos que manejar bien el interregno para ganar las elecciones en 2019. Pío García Escudero, tocado por una buena pasta “en créditos” –como él mismo dijo- de la Caja B que controlaba Bárcenas, va a presidir la gestora. Nada dice el partido de Rivera. Tan selectivo y cambiante para sus cosas.

Siguen PP y Ciudadanos tal cual, pues. Y, sí, también el PSOE y Unidos Podemos en sus distintas burbujas, flotando en paralelo.  Y los partidos catalanes. Y el PNV. Todo.  Igual, con viraje a peor. Tan similar que sale el Barómetro del CIS y todos se congratulan de sus éxitos. Al PP le aguanta un 24%, seguiría siendo la lista más votada, que ya les vale. PSOE y Podemos confían en que Ciudadanos se desgaste. Una vida esperando que se desgaste el PP y ahora toca aguardar desgastes nuevos, mientras quien más se desgasta es la sociedad.

En el continuo girar de la rueda, no faltará alguna crítica ácida de Felipe González a la Venezuela de Maduro que es lo peor del mundo mundial de todos los tiempos. Ni una exaltada preocupación desde Ciudadanos y el PP por el adoctrinamiento escolar que no sea en cuplés de Banderitas e himnos de novios de la muerte. Ni una coz del portavoz Hernando.  Ni una salida de tono, altamente estentórea de Girauta. A quien se le sube el agro a la mínima como a su correligionario Jiménez Losantos (demos gracias que no coge la lupara) . El propio presidente de Ciudadanos participa de esa enardecida actitud. Es ver un independentista y también se tira al monte.

No nos veremos libres tampoco de los centenares de machistas de testosterona desbocada luchando prestos a desahogarla sin pararse en nada.  Ni de la ceguera buscada de varios miles más. Ni de algún juez que disminuya una condena porque el violador de un objeto etiquetado como mujer c ontó con algún atenuante como ir borracho,  el angelito.

Tampoco nos privarán de la enésima manipulación de RTVE. Una televisión pública que ha convertido sus informativos en una máquina de propaganda del PP y de sus propios programas de entretenimiento. Y que hurta información esencial. Ni de un, dos, tres, cuatro tertulianos, sentados en los platós con la sagrada misión de lavar los desafueros de la derecha. Tan segura de su impunidad que manda a joderse, con todas las letras, a quien se le antoja. Con las mismas “santas pascuas” que precarizan la vida del colectivo del que toque aprovecharse. Y siempre caerá algún tipo, un catedrático, por ejemplo,  obsesionado con que le chupen él sabe  qué un par de mujeres concretas: Carmena y Margarita Robles como castigo a su maldad.

Pasaremos página de las corrupciones del día, porque el hecho de que miembros del PP –preferentemente – nos saqueen las arcas del Estado ya aburre un poco. Habría que echarle unos gramos de algún tipo de pimienta, la jamaicana que pica lo suyo. O un “Soraya y María Dolores se llevan mal”. Y una controla todo el aparato de poder y la otra un arsenal creciente de armas y efectivos para usarlas.

Y no pasa nada aunque sepamos –los que no viven a la sopa boba de la información oficial– que el PP contrató la plataforma SNAP para anular el éxito de Podemos en redes. Con Arriola de gestor y dinero público. Y otra, del Grupo Zed,  contra Pedro Sánchez, además.  Cómo van a estar las criaturas, si parecen los hijos de la madrastra. De las pérfidas del cuento, que, sin duda, encontrarían hoy justificación en medios y judicaturas. Este maltrato mientras los hijos favoritos del Sistema, PP y Ciudadanos, operan a sus anchas, entre algodones de mimo. Esto es trampa, altera resultados, pero éste no es un país que se preocupe en exceso de estas minucias.

Así ocurre que la prestigiosa revista The Lancet lanza un duro estudio contra el destrozo de la sanidad pública española llevado a cabo por el PP y exige a Rajoy que revierta los recortes. Y ni Trending Topic es siquiera. Cómo se le va a prestar atención sin ser  TT. Ni la desigualdad que se extiende hasta quitar el pan de la boca a 700.000 hogares como mínimo. Ni la advertencia de la Comisión Europea sobre los salarios reales españoles: retrocederán este año un 0,4%. Los  únicos de la UE que perderán poder adquisitivo en 2018.  Ni nuestro liderazgo en obtener los peores datos en la media europea  sobre “trabajo decente y crecimiento económico” de la ONU.

Hombre, pónganle otro poco de Sáenz de Santamaría con gafas Audrey Herpbun, otro poco de Girauta a punto de coger la escopeta, a ver si así entran mejor estas noticias.  O un libro que titule de forma “sospechosa” el nombre de España. O un libro, sin más, de los de leer. O sazónenlo con algún cotilleo que evoque las rivalidades de la corte versallesca.

En Londres, acaba de celebrarse un Congreso sobre temas tan aburridos como estos que acabo de citar. Han hablado sobre el lenguaje de los estornudos o sobre guisar en una tetera. El organizador dice que “cualquier tema aburrido puede resultar apasionante si se cuenta con energía y entusiasmo”. Prácticamente el mismo día, se supo que 78 personas sin hogar habían muerto durante el invierno en calles del Reino Unido. Habían muerto tirados en la calle en un Primer Mundo en el que sobra de todo y ha de fabricar interés para no morir de tedio.

Cunde una desazón que produce cansancio, agotamiento, cada semana desde el mismo lunes. Y, al tiempo o alternativamente, esa abulia que inclina a la indolencia. Es vivir en un bucle sin fin. En el que seguimos viendo a quienes pueden decir basta a todo,  critican la situación, y no se mueven. Hay que seguir esperando desgastes. Pobres de nosotros, bipolares, trifásicos, nos montamos a lomos de un cometa cuando avistamos una luz.

Menos mal que estamos las mujeres y los pensionistas saturados de agravios y decididos a no dejarnos engañar más.  En principio, que luego llegan las encuestas con su mazo disuasorio. Atrapados y asqueados, algunos, alguna, en esta rutina de la malsana realidad.  Esperando a ver qué fuerzas de la naturaleza humana pueden más.

 

*Publicado en eldiarioes 8/05/2018 – 

Tetuán Resiste y los 1,7 millones de deshaucios

tetuan resiste

Éste es un libro editado por crowdfundingInicialmente se buscaba ayudar a Isabel Tejero, #Isa, una mujer juzgada y condenada por ir a parar el desahucio de un vecino en 2014. Las leyes vigentes le depararon condena de cárcel -que sin antecedentes no implica ingreso en prisión-, multa y, sin duda, el vía crucis del proceso. Sentenciada a finales de 2017, sigue el procedimiento de recurso. Este libro sirve para pagar multas y procesos judiciales de otros vecinos del barrio. Y sirve sobre todo para informar de una forma directa y concienzuda sobre asuntos que interesan esencialmente a cualquier ciudadano.

Pero el libro se convirtió en mucho más que un caso concreto. Habla de Tetuán, un populoso barrio al norte de Madrid con más de 150.000 habitantes, que es varias veces más que algunas comunidades autónomas españolas. Muy heterogéneo, multicultural, auténtico, lleno de vida, y de gente luchadora.  Diría que es de los pocos que quedan con esa fuerza y esa conciencia de la realidad.

Tetuán Resiste nació del colectivo de vivienda de la asamblea 15M en el barrio. La que hizo y hace un trabajo minucioso de análisis, plagado de datos y cuadros explicativos. También muestra esas fotos en blanco y negro -imagino que para abaratar el coste de la edición- plenas de sabor de barrio obrero aunque ahora les están naciendo solares para construir pisos millonarios.

Fruto de este trabajo, el libro “Tetuán Resiste” nos cuenta la gran sangría que han supuesto en España los desahucios. Nacidos de una política de vivienda que, ya desde el franquismo y continuada por los gobiernos de la democracia, se basó en considerarla más un negocio lucrativo que un bien social, al contrario de otros países europeos. Alemania sin ir más lejos. Y ni mucho menos se pensó en el derecho a una vivienda digna que establece nuestra  Constitución.

Entre 2001 y 2016 se realizaron en España 1,7 millones de procesos de desahucio, según la estadística del Consejo General del Poder Judicial, CGPJ, tanto de casas en propiedad como de viviendas alquiladas.  Entre 2001 y 2007, antes de la crisis, se iniciaron diariamente 180 procesos. Tres cuartas partes lo fueron por impago de alquiler. Entre 2008 y 2016 la media diaria se dobló con 390 procesos diarios. Lo cuenta el libro entre otros muchos datos.

Todos ellos con personas dentro, como es obvio. Con sus historias, sus anhelos y su desconsuelo y desamparo al tener que dejar su casa. Con sus mecanismos de defensa frente a los bancos. Casos muy sonados como el de Ofelia Nieto. Está la búsqueda de cambios legales, o de que se apliquen resoluciones y recomendaciones internacionales. Se aportan caminos y soluciones.

El libro cuenta con imágenes de fotografos profesionales como Olmo Calmo, Hugo Atman o Juan Carlos Mohr, entre otros. Con textos de Isaac Rosa o César Rendueles, que han colaborado con ellos, y de los propios vecinos del barrio. #Isa, la heroína, el detonante, dijo que ella no sabía escribir. Y sí sabía contar ideas y mandarlas en WhatsApp, en donde sobresale esa potencia de las mujeres que existe como sólida base y tantos pretenden acallar.

“Este libro va de lucha. Yo he llegado aquí y allí estaban ellas. Movemos montañas. Nadie sabe más de precariedad que ellas, ni economistas, ni nadie. Y nadie reconoce la justicia social. Mis compañeras no dan conferencias, pero se enfrentan a estafadores, a fondos buitre, fabrican trincheras.

Y dulces. De chocolate”.

 Este libro y esta actitud va de lucha, sí.  Y de organización. Y de ganas de resolver los problemas. Juntos se logra más que solos. Y cada cual ha de arrimar el hombro en lo que pueda.
Queda pagar multas, recursos, procesos. Así que para conseguir el libro “Tetuán Resiste: la lucha por la vivienda de un colectivo de barrio”, que cuesta 15 €, nos dan estas referencias:
En el barrio en fotocopias Asaf de Francos Rodríguez 6.
O por correo a tetuanresiste@gmail.com

Acaben con esta insoportable pesadilla

Fue un mazazo, no por esperado, menos traumático e indignante.  La Audiencia de Navarra dicta una sentencia por la que exonera a ‘la manada’ del delito de violación.  Y se hace una filigrana para nombrar uno por uno los “abusos sexuales” de cinco hombres que acorralaron a una chica de 18 años y la sometieron a 11 tandas de penetraciones alternativas orales, anales y vaginales. Con agravantesLos detalles enervan.  Y se agravan con la interpretación de los magistrados. No se resistió. Y se ve que juzgaban a la víctima, a la mujer vejada, a la mujer.

La sentencia ha dado la vuelta al mundo para nuestro escarnio, para una nueva evidencia de lo que es España hoy. Informan de ella en periódicos como The Washington Post The Guardian o  The New York Times y destacan que dos miembros de ‘la manada’ pertenecen a “cuerpos militares”.  En España esto cuenta. Del mismo modo que se pena con cárcel un rap, se persiguen camisetas amarillas, y se dan por sobreseídas  las denuncias presentadas contra agresiones de la extrema derecha. Flagrantes casos hemos visto. Se puede hasta insultar, amenazar y agredir a cargos públicos siempre que sean de izquierdas. Léase el caso de la Presidenta de las Cortes de Aragón o de la Alcadesa de Madrid.

Miles de personas nos vimos impelidas a salir a la calle tras conocer la sentencia. Afrontando incomodidades. Afrontando los rigores de este cuasi estado de excepción que penaliza la protesta. Y era un alivio sentirse hermanada con las voces que rechazan la justicia patriarcal, que se ofrecen a ser el apoyo, la manada de la doble víctima de las cinco moles que la usaron como cosa sexual y de los 3 magistrados. Pocas veces he visto tal indignación, masiva, intensa, nacida de una reacción inmediata a un desgarro.

La concentración en Madrid era ante el Ministerio de Justicia. Y poco a poco empecé a fijarme en el abismo que mediaba entre los manifestantes y el edificio que alberga el Ministerio. Cerrado, seco, pétreo, sin vida, sin soluciones. No, a las miles de personas que las piden porque las necesitan. El antiguo Palacio de la Marquesa de la Sonora, levantado en el Siglo XVIII, completaba la gran metáfora de España frente a una multitud viva y cargada de razón.

El problema es que ésta es la tónica. Y no podemos más. Millones de personas nos sentimos acorraladas  en un oscuro portal mientras la fuerza irracional nos asalta penetrándonos por cualquier parte que pueda. Y  tenemos la impresión de que algunas veces  la forma de impartir justicia y las propias leyes lo amparan. Las reformas de las legislaturas de Rajoy han colocado en el ordenamiento jurídico mordazas impresentables en democracia y ahí siguen.

Las respuestas políticas a la sentencia de La Manada no pueden basarse en que se tengan hijas, madres, tías, primas, padres, abuelos, hijos o padrinos. Como han hecho, en particular, los líderes de Ciudadanos Rivera, Arrimadas o Villacís en tuits clonados. No, hablamos de personas, de derechos, y de políticos que aspiran a gobernar y solucionar problemas reales.  En la misma línea, el ministro de Exteriores o el propio Catalá, de Justicia, han proclamado la misma comprensión, sin madres e hijas de por medio.

Todo nace de un fondo que nunca se ha limpiado. Que se recuece en sí mismo. Es la exoneración de La Manada, la eterna culpabilización de la mujer, la desigual actuación de la justicia, la censura, el recorte de derechos. Y además la corrupción, el abuso, la mentira y manipulación constantes. Es la compraventa de votos para amarrar la silla y seguir en la brecha de lo mismo. Los fiascos económicos edulcorados que ocultan la miseria que ha creado la desigualdad. Es Cifuentes y todo el PP, son los medios de parte, son las inverosímiles excusas de los políticos que tienen en su mano cambiar este escandaloso despropósito en el que vivimos y no lo hacen.

Volviendo a casa de la concentración, nos cuentan que el PP y la presidenta que puso Rajoy en el Congreso  se han movido por fin en un tema enquistado. Para aferrarse. “ El PP se niega a soltar el control de RTVE ante la indignación de la oposición: “Es un escándalo sin precedentes”. Y una piensa que el escándalo, con precedentes, es esta enorme pantomima de la que algunos de sus protagonistas no parecen ser conscientes. O creen que todos los ciudadanos se tragan.

La deriva de este país precisa un cambio total. Urge un futuro diferente.  Se ha propalado tal degeneración que millones de personas no cuentan entre sus valores ni con la democracia, ni con la más elemental decencia. Cuando este mal afecta a una sociedad puede hablarse de un camino hacia un Estado fallido.

Déjense de zarandajas y actúen. Manden al PP a la oposición a que se regenere con cuanto conlleva. Que buena falta les hace y nos hace.  No precisan a Ciudadanos -cada vez más a la derecha- a quienes están ayudando a crecer. El PSOE tiene en su mano esa posibilidad y no lo hace. ¿Por qué? No empiecen otra vez unos y otros con la falacia de que si un día Pablo, que si un día Pedro. Aunque así fuera estamos a 28 de Abril de 2018 y esto es insoportable.  El drama es que no lo hará, casi nadie confía en tal posibilidad. Hay derecha sucia y descomposición para rato.

Nadie es imprescindible en política. Nadie. De hecho, los cargos no son perpetuos más que en ciertas anomalías democráticas.  El que no sepa cómo afrontarlo que se vaya a casa. Ustedes no se dedican a la política para asegurarse un sueldo.  Es el servicio a la sociedad lo prioritario. No basta con cambiar leyes torcidas. Hay que limpiar las instituciones. Arbitrar mecanismos de protección de la democracia.  Hay que educar en valores y no en burricie para proteger a las personas más sugestionables y por extensión a toda la sociedad. Hay que responder al abandono, la impotencia, en la que muchos se ven.

“Me levanto igual que me acosté triste, enfurecida, dolorida ante la indefensión que sufrimos las mujeres”, leo. “No puedo describir la sensación de desamparo, rabia, y profunda tristeza que siento”… Es el latido de dolor de muchas personas. Hombres y mujeres, ante múltiples situaciones de todos los días. Hay una acumulación insoportable de abusos, prepotencia, mentiras que ocasionan daños, zozobras y angustia.  Salvo unos cuantos beneficiarios de esta situación, y la inevitable cuota de “amebas”, estamos indignados, descompuestos, heridos, desesperanzados.  No podemos seguir así, no aguantamos más. Por eso nos tiramos a la calle algunos, muchos, y algo se mueve.  Ese muro pétreo, de ventanas quietas, de visillos inamovibles, que es de todos, ha de abrirse para que entre de una vez la luz y el aire.

Demos gracias al PP

¿Por dónde empezamos?  ¿Por un portavoz del PP exigiendo a los pensionistas que den las gracias al gobierno y encima por una presunta subida que no se ajusta a la realidad? Quizás, mejor, arrancar con la policía nacional requisando camisetas y bufandas amarillas a la entrada de la final de la Copa del Rey. Haciendo desnudarse de ellas a quienes las portaban para arrojarlas a un contenedor común. Por la brava, el amarillo como peligro público.

O por Cifuentes en la descomunal osadía de acallar las voces que informan de su falso máster y cuanto ocultaba. La querella contra Ignacio Escolar y Raquel Ejerique de eldiario.es , ha llegado. La ya es presidenta de la Comunidad de Madrid los denuncia por  “faltar a la verdad, injurias y calumnias”  que “persiguen” atentar contra su reputación y su honor. Agarrada a  la roca como Rajoy contra viento y marea. Cayéndosele a pedazos cuanto toca e inmutable en el puesto. Hasta que la tumbó un vídeo guardado con la peor intención.

Es difícil elegir el hilo de dónde tirar para iniciar el relato de esta enquistada etapa.  La conclusión está clara: España ha entrado en una deriva delirante. Sin que, quienes podrían operar cambios sustanciales, muevan un dedo. Es una clave significativa. El PP les ha pillado de tan forma el punto a sus colegas de presunta oposición que se permite tensar la cuerda  cuanto le place, como convencido de que no la van a romper. Salvo que convenga a alguien con toda nitidez, sopesando intereses. No se entiende de otra manera lo que está sucediendo.

Cada día más datos de la inmensa trama que ha hundido a la Universidad Rey Juan Carlos y tocado a la universidad española. Salieron truenos. A manos del Rector, el centro dispone de un hangar de un millón de euros en el que empresas privadas dan decenas de cursos de formación. Cuenta con arquitectos bipolares, contratados como funcionarios y manteniendo sus estudios privados. El consejero de Educación de Cifuentes es el responsable de vigilar el instituto que organizó el Máster de su jefa. La funcionaria que modificó las notas de Cifuentes controla las subvenciones a las asociaciones de estudiantes. Y suma y suma.

Y sigue el desquicie diario en múltiples frentes. La cruzada del juez Llarena, el estrambótico duelo entre este juez del Supremo y el Ministro de Hacienda, con los informes de la Guardia Civil de por medio. La Fiscalía que se multiplica en tareas de impulso y afinamiento. Un juez de Martorell admitiendo la denuncia contra 9 profesores catalanes por delito de odio contra los cuerpos de seguridad, basado en presuntas humillaciones a hijos de miembros de la Benemérita.

Demos gracias al PP. Sin flores amarillas por si acaso.

Demos gracias al PP por los recortes, las largas listas de espera en sanidad, el copago, la merma de medios y personal. Así han socavado los recortes el derecho a la salud en España.  La ideología clara debilitando la escuela pública en favor de la concertada. Es una permanente lucha por el lucro selectivo y en contra de la educación, la cultura, incluso la ciencia. El Ministerio desoye a los científicos y otorga 12 licencias de extracción de coral rojo en la Costa Brava, encuentras perdido en esta marea de despropósitos que siempre llevarán la puntada con hilo de algún interés no general.

Cojamos el mapa de la corrupción para no perdernos. Tenemos trama nueva descubierta por la UDEF. Una desaladora en Murcia . El PP “regaló” 600 millones a ACS, de Florentino Pérez. La Unidad de Investigación de la Policía nacional descubre que el Gobierno murciano del PP colaboró para que la constructora consiguiera rendimientos del 60.000% desplazando todos los costes y riesgos a las arcas públicas, cuenta El Confidencial. Eso sí, a cambio según la UDEF, ACS pagó un millón en facturas falsas y regalos para entrar en la trama del agua. ¿Un millón a cambio de 600 millones? Hasta para eso nos hacen pufos ruinosos.

Españoles casi todos, repitan conmigo: gracias, gracias, PP.

La investigación política de la corrupción española por fin traspasa fronteras, dado que la exportan embutida en un senador del PP. El Consejo de Europa  -no Consejo Europeo- estudia este caso de Pedro Agramunt, destituido de la presidencia por “fuertes sospechosas” de corrupción en un asunto de presos políticos en  Azerbaiyán.  Una actividad “diplomática” salpicada de lujo y sexo, con prostitutas contratadas de tres en tres en hoteles de lujo, billetes de 500 euros, caviar, regalos caros.

Mujeres, hombres y niños, demos gracias al PP por la vergüenza nacional e internacional que nos infieren, que tanto curte.

Los medios vendiendo procés, procés, procés, y prácticamente sin mencionar el botín amarillo que incauta la policía de este conglomerado que manda, del que parecen actuar como parte. Apenas nada dicen del profundo retroceso en libertades que padecemos los ciudadanos. Ya es delito todo, a veces de terrorismo.

El PP no ha cedido a ninguna crítica. TVE como ejemplo paradigmático sigue en sus obscenos informativos en particular los del fin de semana e Informe Semanal. Ni siquiera han sido condescendientes en la Hora Punta de  Cárdenas. No nos faltaba más que l a desaparición del costoso vestuario para uso en pantalla, valorado en 4 millones de euros. El presidente de RTVE, José Antonio Sánchez,  es otro miembro del PP sujeto a la misma roca que Rajoy y Cifuentes. No hay percebeiro que los suelte, de hecho los que pueden no lo hacen. ¿Por qué?

Sánchez, Pedro, se va a Alemania a alertar contra el separatismo.  Ángel Gabilondo sostiene el estandarte de la moción de censura a Cifuentes. Iceta y el PSC acuden a la fiesta de Sociedad Civil Catalana que entrega premios internacionales: A Tajani, cofundador de Forza Italia de Berlusconi y a Manuel Valls, el azote de gitanos, a 12.000 de los cuales expulsó de Francia. Albiol tiembla ante tal rival.

Valls, la gran apuesta de Ciudadanos para la alcaldía de Barcelona, ahora que está en horas ínfimas en Francia. A Ciudadanos se les han subido las encuestas a la cabeza, y a la vez han caído en la cuenta de la que podría avecinarse. Albert Rivera busca otros Valls para completar cuadros, porque como ganen a ver qué hacen. Entretanto echa una mano al gobierno para  seguir paralizando las 58 leyes que, con asuntos bien serios, quiere mantener el PP.  Pide informes. Ha aprendido también la táctica de la excusa.

Demos gracias a todos, mientras ya lloramos de impotencia.

Bescansa tropieza en formas. Monedero dice que “el Congreso pierde una mala política con Bescansa”. Pierde, mala. Bescansa, por cierto,  no se va con toda razón. Menos mal que no sin dificultades salen adelante difíciles logros. El ayuntamiento de Manuela Carmena en Madrid ha conseguido  vetar a las grandes eléctricas –lo que pocos se atreven- y apostar por las energías renovables al 100%.  Los jueces han dado vía libre al cambio de calles franquistas que había recurrido la Fundación que mantiene el nombre del dictador. Algo es algo.

El PP confía en sus votantes  al extremo de que ahora ya incluso el portavoz  Rafael Hernando puede humillar y llamar estúpidos a los pensionistas y luego negar lo que ha dicho y está inmortalizado en vídeo. Quizás confía también en la tácita empresa común con sus apoyos políticos y mediáticos. Gracias a todos.

Era la guinda. En la web de la Xunta de Galicia desde 2010. Y lo han retirado ante las protestas. Recomendaba utilizar “la marcha atrás” como método anticonceptivo válido. Consiste “en retirar o pene de la vaxina antes de exaculacion”. Por si acaso, explicaban la técnica en un folleto.

Demos gracias al PP, con freno y marcha atrás hasta volver al menos a los albores de este siglo XXI.

Cifuentes y el laberinto de la indecencia

Hasta este 25 de Abril no ha dimitido Cifuentes de la presidencia de Madrid. No ha sido por las múltiples razones que lo aconsejaban, sino por un vídeo cuya difusión huele a cloacas del Estado. Sucio sobre sucio.

Aún llama más la atención lo que publiqué solo el día 17, hace una semana. Y no es que no se viniera venir.

Cifuentes es una mala noticia. Y lo será hasta que quede fuera de la vida política, en la que no merece estar. Lo peor es que el PP es una mala noticia. Y son tantos sus cómplices o colaboradores que España viene siendo una mala noticia. Queda, por supuesto, el periodismo que vigila el poder sin ataduras como es su obligación. La buena gente de toda profesión y circunstancias. La que lucha cada día por su proyecto vital imbricado en un mundo mejor. Pero poco se puede hacer –aun siendo ciclópeo el esfuerzo – con esa losa inmunda de mentiras, trampas, estafas y, en definitiva, corrupción.

Palabras desnudas, duras, reales, sin embargo. Una sociedad merece ser gestionada por personas eficaces y en las que se pueda confiar. Podría aceptarse incluso que, transitoriamente, cometieran algún error en la administración, pero entregar todo lo tuyo a quienes demuestran ser nada fiables por mentirosos y rastreros es inconcebible en una sociedad sana. O una sociedad libre. Quizás el secuestro de la decencia y de la valentía para defenderla explique lo que está pasando.

Está pasando desde hace tanto tiempo, en tantos frentes, que los españoles parecemos prisioneros en un laberinto en el que giramos sin encontrar la salida. La presidenta de la Comunidad de Madrid elige ahora la versión de “renunciar” a un máster que no hizo culpando a la Universidad. Y ya estamos otra vez en “la espiral”, que dicen, de opiniones a favor y en contra, algunas de ellas con un tufo a clan que apesta. No es una espiral, son círculos cerrados y concéntricos que nos atrapan sin salida. La tiene, cuando rompamos el cerco. Todos o en cantidad suficiente porque muchos somos conscientes del problema, pero hay demasiada gente taponando las puertas de evacuación.

Una ciudadanía decente –o libre, ya digo – hubiera exigido responsabilidades tajantes por lo ocurrido. Que no es solo un título, es una forma de ser y actuar. Un clan. Por eso, los más cercanos, los suyos, “aplauden la estafa”, como decía Ruth Toledano. Y la aplauden una y otra vez. Y medios o periodistas aplauden buscando disculpas, o puntos de vista que alivien la culpa. No exijan que pidan perdón, somos personas adultas y esto es un país, no un colegio ni una familia. Ni siquiera somos nosotros de esa familia tan bien avenida para sus fines. Despierten los ciudadanos. El viento que despiden los aplausos no avienta mentiras y delitos, son bofetadas a mano abierta en la cara de las personas decentes.

Siempre dando vueltas en el laberinto cerrado. El PP esparciendo basura prefabricada ajena porque sabe que hay gente que les aguarda con toda la boca de par en par para creerlo. Los socios buscando su propio interés. Es tan claro. Suban, tomen altura, miren. Es una tragedia. Una ópera bufa en realidad, con víctimas reales.

Nos sale muy caro como país. Esta laxitud en la decencia es un lastre que nos frena. La afición por la trampa, la comprensión con la trampa en distintos grados.

Olvídense de la Picaresca -quienes aun la invocan-  y avancen de una vez, al menos, hasta el Siglo de las luces. ¿Saben a quién se ha traído el presidente de la República portuguesa en su visita oficial a Madrid? A l rector de la Universidad de Coimbra y a la presidenta de la Fundación Gulbenkian. Aquí andamos sobrados de zotes con ínfulas, en el poder y entre quienes los encumbran.

Pensaba escribir hoy de las graves medidas económicas destinadas a ahogar a los que tengan menores capacidades para sobrevivir, pero otra vez hay que hablar de Cifuentes, el PP, sus colaboradores, el sistema completo. Y no sin causa porque es el magma en el que nos asentamos. Ese sustrato podrido en el que se tambalean los cimientos.

“No se hará nada. Puede hasta seguir Cifuentes. No se exigirán responsabilidades” . No les falta razón a quienes se lamentan así derrotados, porque estamos viendo un doble rasero chirriante. Con casuales coincidencias en postulados ideológicos. Conservadores. Y escasamente diáfanos. Y vuelve el mareo de las opiniones en buena parte interesadas, de Cruzada, de combate. Todavía más visible y desproporcionado en el otro gran tema de la actualidad: Catalunya.

Los jueces del Supremo desprecian los argumentos del tribunal alemán sobre Puigdemont. Entre atajos y valoraciones emocionales, dando la nota pazguata.

Una falla inmensa nos aqueja como país cuando se argumenta, por ejemplo, que el Juez Llarena merecería serias críticas por sus actuaciones en el proceso independentista pero que no se puede presentar una querella porque “ninguna instancia en este país va a atender las quejas por este atropello”. Lo escribió aquí Elisa Beni. Y no le falta razón en la realidad de los hechos. Pero entonces el problema real alcanza proporciones desorbitadas.

El catedrático Javier Pérez Royo creía imprescindible esa querella. Viene siendo muy crítico con las actuaciones políticas y judiciales en el caso, en conjunto y por partes. “Llarena – adujo en concreto– , “no identifica ni una sola norma jurídica en la que descanse su decisión de no permitir que Jordi Sànchez acuda a la sesión de investidura. Repito: ni una sola norma jurídica”.

Son realidades que conviven y que nos dejan un panorama desolador, extensible a múltiples problemas que nos afligen. Va a resultar que el laberinto del que les hablo, encima tiene los muros pétreos y, por eso, Elisa Beni, nos explicó que “las querellas no son una buena idea como no suele serlo darse cabezazos contra las piedras”.

Cautivos, vencidos y con sensación de impotencia. Y encima con la orquesta alrededor de banderas y trascendentales cuestiones cívicas como el cambio de los rótulos de las calles. Carceleros con un pie dentro, verdugos y víctimas.

No todo está perdido, por supuesto. Asombra ver lo fácil que sería salir de esta situación. Hay jueces, periodistas, políticos, ciudadanos que hacen su trabajo, entienden la honestidad, la decencia, la ética, como lemas de vida y aspiran a respirar un aire limpio. A tener gobernantes en los que confiar, periodistas a los que creer, conciudadanos libres de los que sentirse orgullosos como parte de un todo.

¿Sustituirán las urnas por encuestas?

El mercado de encuestas en España presenta un surtido que para sí quisieran las fruterías de lujo. Hay para todos los gustos. El mostrador más colorido es el diario de Pedro J. Ramírez llamado El Español  –que parece hacer sus encuestas en la puerta de las sedes de Ciudadanos-.  Según la que acaban de publicar el “apoyo a Ciudadanos sube en todas las franjas de edad y se multiplica por 7 entre los mayores de 65 años”. Villacís, dicen en otra,  va a conseguir la alcaldía de Madrid. Sola o en compañía de otros: el PP.

La Razón nos cuenta que el 69 % de los votantes del PP quieren a Rajoy como candidato. La de Metroscopia para El País dice todo lo contrario: el 63% rechaza a Rajoy y solo lo desea como opción el 35%.

Metroscopia da ganador a Ciudadanos con 8 puntos por encima del PP.  Lo comparte la de Público, aunque con menos diferencia: 4 puntos. En El País sin embargo advierten de una bajada o ralentización del partido naranja y de una subida de Unidos Podemos. Dedican un artículo separado para describirnos “el lento descenso del PSOE”.

Ah, pero el partido que lidera Pedro Sánchez ha hecho estudios internos –con una relectura de todo este maremágnum, decía Ábalos- y  prevén ganar las municipales y europeas por amplio margen. Tanto que dejan a sus competidores a bastante distancia. Incluso a Ciudadanos y, desde luego, a Podemos e Izquierda Unida que andan por los suelos demoscópicos en su valoración. Pablo Iglesias declara, en La Sexta, que las encuestas han tenido fallos importantes últimamente.

Y en medio aparece Ciudadanos dispuesto a dilucidar sus “marrones” vía encuesta. Qué hacer con Cifuentes, por ejemplo, como publicó en exclusiva Eldiario.es. Dudaban entre mantenerla como presidenta, apoyar la moción de censura del PSOE, gobernar con estos, gobernar con el PP… toda la gama. Por fin decidieron pedir su dimisión a 21 días vista, plazo que ahora han acortado. El clamor popular y la manifestación en la Universidad Rey Juan Carlos mostraban, sin duda, claros estados de ánimo. Lo que propone Ciudadanos no es consultar a sus militantes o hacer un referéndum, sino encargar un sondeo de mercado para ver qué quiere escuchar el electorado. Unas cuantas llamadas y a ver qué es lo que más conviene.

Lo dicen los expertos. José Juan Verón, investigador de la Universidad San Jorge de Zaragoza, define a Ciudadanos –para Eldiario.es- como “un camaleón ideológico”, que “adapta su discurso a lo que la gente quiere oír”. La definición más precisa de oportunismo.  Sus cambios de 180º en cuestiones esenciales lo hacen un partido de opiniones mutantes. Pasó con el 8M cuando vimos a Albert Rivera y Ciudadanos en pleno marcarse un cambio de chaqueta feminista, con lazo violeta incluido. Decidir por encuestas, por estudios de mercado, nos lleva a una dimensión alarmante.

Metroscopia y yo

Tengo que contarles algo, además.  Hace dos o tres semanas, recibí una llamada de Metroscopia –real, lo comprobé- para contestar a una amplia encuesta. Eso que no pasa nunca, me pasó a mí y experimenté una singular alegría. Responder a Metroscopia no era un sueño. Metroscopia además, no los Report esos de tres al cuarto.

Lo llamativo es que no se ha publicado. No tenía porqué, sé que El País no es el único cliente. Desde luego, no ha sido utilizada o no en su totalidad en la primera publicada ahí desde entonces. El domingo, día 6, en el El País, elaborada  -dice- los días 4 y 5 de Abril.  Conclusiones exprés por tanto de ésta. A mí me preguntaron con una gran profesionalidad. Tengo por ahí unos cursos de Sociología y Ciencias Políticas, sin terminar esa carrera y no ha habido atajos cifuenteriles para esa titulación. Conocimientos quedaron. Y afición. Los datos de mi perfil los aporté  yo misma. Podían no ser ciertos. No había sido seleccionada más que por el número de teléfono móvil. Aleatoriamente. Al parecer.

Me preguntaron por la situación política, la economía, los partidos y líderes. Lo habitual. La persona entrevistadora era un punto receptiva, no una máquina. No le extrañaron las bajas calificaciones a todas estas cuestiones, salvo cuando –tras ser severa con PP y PSOE-  cateé a Ciudadanos. Que, vaya por dios, también llegaba en tercer lugar, en vez del cuarto que ocupa por los votos obtenidos en las últimas elecciones. Mis respuestas no parecían seguir la tónica de otros.

Metroscopia preguntó ampliamente por el Procés catalán. Exhaustivamente, diría. Con múltiples cuestiones cruzadas. Planteaban posibles soluciones hasta con cambios en la Constitución. Por la sensación de si el PP iba a resolver el problema y cómo debía hacerse.

Consultaron sobre el papel del Rey en la cuestión catalana, si lo aprobaba o lo suspendía. Tras dar mi nota, comenté que nunca sacan encuestas sobre la Corona. La persona con la que hablaba respondió que siempre lo preguntan. Luego alguien tiene esos datos.

Este martes, sabemos por El Confidencial, que el Rey aprovechó su visita a Barcelona en una entrega de títulos varias veces aplazada, para comer con “empresarios catalanes de la denominada ‘tercera vía‘ —partidarios de un pacto político en Cataluña—“. Será casualidad pero se me ha venido la encuesta de Metroscopia a la cabeza. Corren tiempos tan extraños que se agitan las percepciones.

Otro apartado de la encuesta fue para decidir sobre el uso de fertilizantes tóxicos en España. La Unión Europea quiere prohibir algunos, qué pensaría yo si el gobierno insiste en mantenerlos. Ya se imaginan lo que dije. Y no acabaron aquí las sorpresas.

Ya estábamos acabando. Quedaban preguntas “sobre consumo”.

-¿Conoce usted los chorizos en uve?

-¿Cómo?- pedí aclaración mientras por mi cabeza pasaban todo tipo de imágenes asociadas a políticos a los que habíamos dedicado un buen espacio de tiempo en la conversación.

-Sí, esos chorizos que llevan atadas las dos puntas.

-Ajá. No suelo comer chorizo pero diga, diga…

-¿Recordaría alguna marca?

No, no recordaba en ese momento marcas de chorizos en uve. De nuevo me vino la imagen de cierto partido.

-Le diré yo algunas y usted me dice sí las conoce.

No había oído nada de la mitad de ellas, y muy poco de las otras. No estaban las marcas más famosas.

Tras darnos mutuamente las gracias, nos despedimos.

Deduzco que en el viaje de las encuestas se aprovecha para pulsar la opinión sobre temas diversos. Hasta para chorizos en uve, come ven. Sobre este material, además, se aplica cocina. Y la cocina se muere de gusto por los platos naranja. No es aséptico, induce memoria de voto. En las entrevistas periodísticas preguntan a los líderes de Ciudadanos incluso en primer lugar, como si los sondeos hubieran sustituido ya a las urnas. La realidad son 32 diputados en el Congreso, 3 millones de votos y la mitad del porcentaje que le adjudicó Metroscopia tres semanas antes.

Los dispares resultados de las encuestas de estos días -y su variedad de objetivos- habrían de despertar las alarmas. Seguramente pagan los más rigurosos por los menos, pero las encuestas están alcanzando una notoriedad como valor de referencia que en absoluto tienen. Tampoco es su misión. Nunca, nunca, las respuestas de un grupo mínimo de personas a un teléfono anónimo pueden suplir a las urnas, ni siquiera complementarlas. A unas elecciones con todas las garantías de rigor y, sobre todo, abiertas a todo el censo, a millones de personas que pueden participar. Con candidatos que exponen su programa y no que recitan clichés publicitarios o apelan a bajas y altas pasiones emocionales.

Estamos en terreno cenagoso. El marketing no puede sustituir a la política, la demoscopia no puede tomar el papel de la democracia. Las consecuencias de esta deriva pueden conducirnos a un Black Mirror  en donde nos siguen robando, utilizando y mermando los servicios, mientras unos cuantos deciden dándole al “Me gusta”.

 

 

*Publicado en eldiario.es 10/04/2018 – 

A esta España le revientan las costuras

Nuestro ánimo, el de los ciudadanos decentes, va estos días como un acordeón. Y no porque seamos emocionalmente inestables. De repente,  el sistema que venía avisando de graves desajustes, se ha abierto en canal por varios frentes esenciales. Lo ocurrido va más allá, con ser mucho, del máster de Cifuentes o del ridículo internacional en la persecución del Procés catalán.  La mugre que ha quedado al aire intoxica.

Todo lo aflorado en este par de semanas trepidantes nos ha situado ante una realidad insoportable que sin embargo se ha sedimentado. La cultura de la apariencia, el gusto por la farsa, la trampa y la mentira. El uso particular de lo público. La cadena de favores y temores clientelares. La amenaza como defensa. La existencia de una tupida red. Lo que Cifuentes ha hecho no es otra cosa que aplicar el protocolo habitual en el PP, con Rajoy de máximo oficiante. Negar hasta las más palmarias evidencias y lanzar acusaciones como maniobra de disuasión. Sembrar la duda por ver si todavía quedan votantes que crean en los cuentos de hadas. Que los hay. Y ahí permanecen aunque las letrinas desbordadas les lleguen a la boca. El modus operandi se aplica con eficiencia en toda eventualidad.

El caso Cifuentes es paradigmático. Durante unos días, desde el 21 de Marzo, fuimos leyendo en eldiarioes un cúmulo de informaciones de estrepitoso escándalo que partían de una bomba para las personas decentes, para los miles de ciudadanos que se esfuerzan en cumplir la legalidad: Cristina Cifuentes obtuvo su título de máster en una universidad pública con notas falsificadas.

Sigue una primera comparecencia exculpatoria de la Rey Juan Carlos. Los vínculos y puestos obtenidos por participantes en el caso. El instituto que opera con fondos públicos y lucro privado dentro de la universidad. Los trasiegos de la amiga cambiando notas con una habilidad mágica. Las presiones buscando coartadas. Las firmas falsas en el tribunal. Las continuas mentiras de Cifuentes.

La comparecencia de toda una presidenta de la Comunidad de Madrid en la Asamblea que le pide cuentas helaba la sangre. Empecinada en la negación, con  tono alto y chirriante, plena de arrogancia, esparciendo basura y amenazas, querellas con petición de cárcel a los periodistas Ignacio Escolar y Raquel Ejerique por informar. Sonriendo, despreciando, y dando muestras de la certeza de sus apoyos. Es evidente que no ha actuado sola. Ninguno de ellos lo hace. Y que no está sola aún. Hasta este momento al menos. Ya llegará el “esa persona de la que usted me habla” y, con suerte, una buena colocación en el organigrama.

Argumentan los portavoces de Podemos y el PSOE, regurgita a Cifuentes el del PP, y llega Ignacio Aguado de Ciudadanos y anuncia: “Hablaré con PSOE  y Podemos para que esta misma tarde… Pongamos en marcha una comisión de investigación”. ¡Una comisión de investigación!  La sensación de impotencia, de tristeza, invadió a muchos ciudadanos.  Se convirtió en tema de conversación hasta con desconocidos. Y ahí se mantienen: Ciudadanos no ha cambiado su negativa a secundar la moción de censura que ha presentado el PSOE y apoya Podemos.

No hay acta, no hay constancia de la presentación del trabajo. El director del presunto máster echa la culpa al Rector. Porque reconoce haber “reconstruido una hipotética acta”. De la nada, con firmas falsas, ante las informaciones de eldiario.es. En tres horas para tapar el chanchullo. Se consensuó la fecha a alegar y hasta la ropa que supuestamente usó Cifuentes. Entramos en terreno delictivo. La Universidad ha llevado el caso a la Fiscalía. Es insultante que siga estando en el cargo y que la apoye su partido –todavía-  y Ciudadanos.

El problema es cuántos títulos más están falsificados. El de Javier Maroto, vicesecretario del PP, tampoco era cierto aunque figuraba en la web de su partido.  Lo dijo él. Y lo que implica. Buscar el título y no el conocimiento casi es lo de menos, si pensamos en que esta gente tiene a su cargo desde la sanidad y la educación a todas las cuentas públicas, con ese talante. No debemos olvidarlo. Es origen y consecuencia.

Y siguen los fiascos, ya con gran proyección internacional. La gestión del Procés ha sido una chapuza de dimensiones cósmicas. Y por más que voces sensatas les avisaron, persisten acrecentando el ridículo. De alguna manera, comparte en muchos puntos el esquema habitual de esa red, y añade alguno más de extrema gravedad.

En lugar de buscar cauces a sentimientos que no nacieron ayer, ni mucho menos con Puigdemont, se ha buscado la máxima confrontación por intereses políticos destinados a lograr réditos electorales. Se ha usado la fuerza. Se ha exacerbado al máximo la manipulación de instintos primarios en una parte de la sociedad muy proclive a ello. La bandera del  “a por ellos” cubrió muchos huecos existenciales en atávicas necesidades de pertenencia. Más simbólica que con contenidos, más en la vuelta a una idea ultraconservadora de España. Una estrategia en la que ha participado Ciudadanos con tanto o más ahínco que el PP. Y con mayor beneficio.

Y como colofón y por encima de todo, el papel de la justicia española con arriesgadas atribuciones de delitos que ha tumbado la europea.

La Audiencia de Schleswig -Holstein, el land alemán donde se detuvo a Carles Puigdemont, le ha puesto en libertad y rechaza que exista delito de rebelión en su caso. Por lo que, en una eventual extradición a España, no podría ser juzgado ya por este supuesto. Sí contempla la malversación de fondos públicos, negada por Montoro. “Unos mismos hechos no pueden ser delictivos en un país y no en otro dentro del ámbito de la Unión Europea”, dice su abogado Gonzalo Boye. Pero España está entrando en la tentación de enquistarse en el error. Anuncian que Lamela anda pensando en recurrir al Tribunal de la UE.

Tengamos en cuenta que la justicia belga ha dejado en libertad sin fianza a los exconsejeros Toni Comín, Lluis Puig y Meritxell Serret. Y ha abierto diligencias por el geolocalizador que Interior puso en el coche de Puigdemont.  Y que se decidió actuar en Alemania y no en Finlandia, Suecia o Noruega, a  ver si les iba mejor. Estos atajos españoles tan toscos. Que Escocia ha amparado a Clara Ponsatí. Y que el Ministro de Justicia suizo, según VilaWeb, habría dicho: “ Falciani no será moneda de cambio por Rovira“. El Ministerio del Interior, en otra jugada errática, reactivó este jueves una vieja o rden de detención contra Hervé Falciani reclamado por Suiza y sus bancos, que ha venido colaborando con el Gobierno en la persecución del fraude fiscal.

ABC, con una portada en la que osa acusar a la justicia europea de “dar aire al golpismo”,  incluye declaraciones de asociaciones de magistrados. Muy ofendidos, reivindican el derecho a tener una justicia “a la española”, diferente a la universal. Uno de ellos dice que «No cumplir una euroorden implica no reconocer la soberanía de un Estado». La soberanía ha de ajustarse a derecho.  En los medios, la gradación de insultos, ha llegado a su cenit con el inefable Losantos que incluso ha sugerido atentados. La policía alemana ha dicho haber tomado nota.

La tesitura es seria. Queda fuera de toda lógica juzgar por rebelión a cargos de inferior rango al President  pero el entramado que rige en España ha demostrado que es capaz de esas cabriolas. Esperemos que no le caiga toda la culpa al ex Mayor Trapero de los Mossos al que acusan hasta de organización criminal.  La cordura que ahora sería necesaria no parece que esté ni se la espere.

No pueden disimular las felonías hasta ese punto. Pero reflexionemos si no será éste nuestro único consuelo porque el desastre que se ha adueñado de nuestro país suele saldarse con cierta impunidad. La red teje su tela como las arañas. Habría que emplearse a fondo para seguir la estela del impulso de justicia que sí se ha producido.

Lo cierto es que nos hallamos en una lucha abismalmente desigual.

 
 

Por España, los presupuestos del PP y lo que haga falta

El PP pide al PSOE que le preste cinco diputados para evitar lo que considera “un chantaje del PNV” que quiere retirar el artículo 155 antes de votar sí a los presupuestos del Gobierno. Albert Rivera reprocha a los socialistas que se conviertan en “cómplices de los separatistas”. Así, sin anestesia, lo dijeron este lunes en el TD1 de TVE. Después, salió Rivera para opinar que ese apoyo hay que darlo “Por España”. Y ya. Frase de PSOE diciendo que no. Ni pío de Unidos Podemos, ni siquiera del PNV que era el aludido. Es un clásico. En aumento.

El presidente de Ciudadanos se ha aplicado desde muy temprano en la labor, a insistir a Sánchez, en los Desayunos de TVE. Le ha dicho que “no tenga miedo” en abstenerse para  no poner en jaque “las medidas que alivian el bolsillo de los españoles”.  Desde el diario El País avisaban al PNV que las inversiones millonarias para Euskadi están en el aire y que hasta el tren rápido se puede retrasar si no hay acuerdo.

Un duro trabajo en equipo para conseguir que el PP siga en La Moncloa. Por España. Por su idea compartida de España. De aprobarse, el gobierno subirá algo las pensiones mínimas, bastante más el sueldo de los funcionarios. La mayor partida en personal se la llevan policía y Guardia Civil.  Hay   69.060 euros más para la Casa Real que se añaden a los 7.887.150 de los que disponía. El gobierno se sube un 1.5%. A Rajoy le suponen 1.200 euros. A los magistrados del Tribunal Constitucional se les aplica el mayor aumento: un 12%.

En la misma línea de bolsillos tenidos en cuenta por los presupuestos, el de Defensa sube por primera vez a más de 8.000 millones de euros tras un fuerte incremento de casi el 7%. El Ministerio en su conjunto ve ampliados sus fondos en más de 3.000 millones.   Aportes en Sanidad y Educación del 3,9 % y el 3 % que no enjugan ni de lejos los durísimos recortes aplicados por el PP desde sus primeras tijeretazos en 2012 y, por ejemplo, baja el IVA de los cines del 21% al 10%.

El PP destina solo 46 millones a la ayuda a la dependencia. Los bolsillos de estos españoles cuentan mucho menos que los de otros. Comparen cifras y prioridades. Casualmente era uno de los temas del acuerdo de investidura entre PP y Ciudadanos. En un baño de realidad, Rivera aceptó, recientemente, rebajar sus pretensiones iniciales de 440 millones de euros a 130. Montoro los ha dejado en 46, que fue lo que eludió gastar el año pasado de los 100 presupuestados. Rajoy vuelve a destinar cero euros a la Memoria Histórica y  Víctimas del Franquismo. Como un empecinamiento en la inquina hacia los perdedores de la guerra. Pero “por España” hay que apoyar todo esto. Por esta España.

El partido de Albert Rivera, con él en cabeza, se multiplica en los medios. Más que nunca desde que “asciende en las encuestas”, que es el nuevo valor de referencia noticiable.  Ahora, para echar el resto en que salgan adelante estos presupuestos.

 En la práctica, Ciudadanos es el más sólido armazón para el PP.  Para cuanto el PP implica hoy. Por España. De momento, Ciudadanos no ha retirado su apoyo a Cifuentes, aunque estudia operaciones en diferido, según se apunta.  PP y Ciudadanos han vetado juntos más de 50 iniciativas en el Congreso. Entre ellas, volver a vincular la subida de las pensiones al IPC.  Resulta casi enternecedor ver otro estudio –aunque cada vez los miro con mayor cautela-  detectando que700.000 votantes mayores de 65 años, hartos del PP se han pasado a Ciudadanos.

PP y Ciudadanos se han puesto de acuerdo, además, para no suprimir las tasas judiciales o para no asumir las exhumaciones de la guerra civil y la dictadura. Todo “Por España”, que esto de España le ha dado una inyección de oxígeno impagable a Ciudadanos. A su idea de una España ultraconservadora, de símbolos más que de contenidos y mano dura o inflexibilidad  harto selectiva. Y una política económica neoliberal, opuesta por tanto al “ciudadanos libres e iguales” que proclama Rivera cuando se refiere al nacionalismo de otros.

Difícilmente se puede encontrar un partido más insostenible que el PP actual. El Partido Popular se ha hundido en sus miserias. Aún con la lavandería presta a dejar su imagen impoluta. Y la propaganda, disfrazada de periodismo, como apoyo incondicional. Pero, cuidado, que el horizonte no está precisamente claro. La hiperactividad de Albert Rivera para que Rajoy siga en el gobierno hasta que se considere oportuno, no parece que sea por España, ni por los bolsillos de todos los españoles. Y menos cuando se advierte que existe cierto apremio.

Todo esto pasa ante nuestros ojos como en un tiovivo. Adormecedor. Si no se aprueban los presupuestos, podría irse al traste la legislatura. Si salen adelante, potencian esa España volcada en los privilegios de unos y el desprecio de otros. Con un refuerzo tal del militarismo y las Fuerzas de Seguridad que cabe preguntarse, visto lo visto, adónde nos encaminan. El PSOE ha dicho que no los apoyará. Hasta ahora, su abstención ha sido esencial para que Rajoy sea presidente del gobierno. Ahora avanza que, si Rajoy fracasa, habrá de enfrentarse a una moción de confianza o a elecciones.

El tiovivo sigue girando.

Hundiendo la Marca España… más

El caso Cifuentes y sus ramificaciones han acabado por dar el descabello a la imagen de la España del PP. Del PP, sus socios, y todo el entramado que sustenta lo que cualquier país serio consideraría inadmisible. La hoy, aún, presidenta de la Comunidad de Madrid ha demostrado las terribles fallas de un sistema que se cae a pedazos. Las pruebas aportadas por la investigación de eldiario.es son abrumadoras: falsificó su Máster en un procedimiento cargado de irregularidades, mentiras y contradicciones. Pero ni siquiera quedó la cosa ahí, aun siendo enorme quiebra. Díganme qué dirigente de un lugar medianamente  presentable publicaría este tuit con imagen tras un día de pruebas aplastantes en su contra.

El PP –y no solo el PP– ha convertido la política española en un plató  al que envían a tertulianos ultraconservadores  de medio pelo. No es el único, bien es verdad. Trump anda en la misma tarea en EEUU. Precisamente, contamos con una especie de puente que ha establecido la Ministra de Defensa María Dolores de Cospedal que se comprometió con la administración de Trump en dedicarse a la compra masiva de armamento. Cospedal nos ha helado el aliento al publicar un tuit aterrador, doblemente por ser quién es.

No todo vale en política. Las actuaciones de estos días contra @ccifuentes son mezquinas, machistas y miserables. Parece que a algunos les gustaría conseguir lo que no consiguió un accidente de tráfico mortal. Retomando sus palabras de ayer: a seguir todavía con más fuerza.

Esta mujer dirige un ministerio y nada menos que el de Defensa.  “Acusaciones”, no revelaciones, “mezquinas, machistas y miserables”, dice. Para deslizarse hasta este descomunal despropósito: “Parece que a algunos les gustaría conseguir lo que no consiguió un accidente de tráfico mortal”.

Es muy preocupante constatar en qué manos estamos. El Máster de Cifuentes ha actuado de catalizador de un magma putrefacto. Ahí han dado la cara los medios. Los que se callan, los que manipulan, los que informan. Todos aquellos que hablan de una “campaña”, “de ataques”, como si no existiera el periodismo independiente y cada noticia llevara implícito sacar tajada. Los políticos han quedado retratados, sin duda, en sus alabanzas y sus silencios o inacción. Cifuentes gobierna gracias a Ciudadanos, Rajoy y su troupe de ministras y ministros gobierna gracias a Ciudadanos y al PSOE. Y esa es la verdad, por más cintas con que lo quieran edulcorar.

La Universidad pública Rey Juan Carlos ha quedado tocada al límite. La concomitancia con el poder político es abrumadora.  “Han convertido esta universidad en el basurero académico del PP”: se quejan docentes del centro. Pero es mucho más, ponen entredicho los títulos concedidos en la Rey Juan Carlos, y puede llegar a afectar a las universidades españolas gestionadas desde estas políticas.  Si se ha roto el cristal de la credibilidad no hay pegamento que lo arregle.

Y esto ocurre cuando las libertades están también entredicho en España. Las sanciones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos no son asunto baladí. En su argumentación demuestran que España es de los países de la UE que más persigue y castiga por las ofensas a la jefatura del Estado, cuando la crítica es lícita y no punible por mucha que sea la zafiedad con la que se exprese. Y ahí tenemos de nuevo a PP, PSOE y Ciudadanos impidiendo que se retire el anacrónico delito de “injurias a la Corona” precisamente. Un excelente trabajo de Alejandro Torrús en Público analizando un Informe de la OSCE  muestra de qué manera son regresivas las leyes españolas, muchas de ellas reformadas por el PP en ese sentido. Un partido que no puede estar más pringado de corrupción. Casualmente.

Ya se habla fuera del alarmante recorte de libertades en España. ¿A la cárcel por cantar?, titula el “Washington Post” a toda página. Un Estado autoritario que borra la libertad de expresión, dice “Aftonbladet” el periódico sueco más difundido.  La ley antiterrorista española tiene un “efecto escalofriante” sobre la sátira, dice Amnistía Internacional, según encabeza un artículo del británico “The Guardian”.La BBC también se ocupa de las leyes Mordaza y sus condenas. Ley que sigue en vigor porque los partidos no encuentran mayoría para derogarla. Y en un sentido más amplio que abarca el conjunto de las políticas aplicadas tenemos que  Más de 100 organizaciones denuncian en la ONU “regresión de derechos” en España.

Como colofón, el auto de  procesamiento por rebelión del Juez Llarena del Supremo  a Puigdemont, Junqueras, Turull, Carme Forcadell, Raül Romeva, Dolors Bassa, Jordi Cuixart, Jordi Sánchez… Justo en el día en el que la ONU insta al Estado español a garantizar sus derechos políticos ante la denuncia de su defensa. 13 independentistas procesados. Mientras la Fiscalía del Supremo pedía  prisión incondicional para ellos.  Marta Rovira se ha ido a Suiza. Los demás citados ya están en la cárcel.

El exconseller Jordi Turull (c), candidato a ser investido presidente de la Generalitat, a la salida hoy del Tribunal Supremo, en un receso para comer, a la espera de que el juez Pablo Llarena decida si decreta su ingreso en prisión provisional.
El exconseller Jordi Turull, candidato a presidir la Generalitat, antes de su ingreso en prisión. EFE / ALVARADO

Lo que está ocurriendo en Catalunya es otro de los grandes rotos de nuestras libertades y nuestra credibilidad. Sean cuales sean los intereses, éste no es el camino y ha sido fuertemente contestada la desmesura del magistrado. Llarena, criticado jurídicamente hasta en el procedimiento, parece haber emprendido una Cruzada que argumenta en términos de manipulación de masas violentas.  Y hay un hecho bien ilustrativo: la Justicia española no ha logrado perseguir fuera a los evadidos porque hasta ahora no se ha considera delito lo que en España sí.  En este caldo de cultivo, Albert Rivera, la gran promesa  metroscópica, sentencia  del lado de Llarena desde una dureza primaria y un “a por ellos” salido del alma que ha causado malestar.  Paradojas de la vida, al PP, con la misma ideología y oportunismo, el Procés le está saliendo por la culata electoral.

Los ejecutores del fiasco. La España de la guadaña y la de la trampa. Los tibios de mil caras que siempre caen de pie. Cifuentes en su laberinto, cada vez más hondo. Como la propia España dirigida por ese cortejo que nos hunde en las cloacas. Cada vez más abajo  y con más hedor  al juntarse con los posos sedimentados en el fondo que nunca se limpian.  Falsos amores que matan.

El tiempo, sus propias hazañas, la información rigurosa van poniendo a algunos en su lugar, a pesar del armazón con el que se protegen.  Pero ¿No es hora ya de aventar  tanta mugre?  Airear, limpiar, construir.

Je suis Demócrata

Permítanme que comience escribiendo de la felicidad. Esta mañana al levantarme he leído, para aliviar la pesada carga de la actualidad española, un informe que habla de los países más felices. Hace tiempo que incluso el Desarrollo no se mira por las cifras macroeconómicas sino por las factores (IDH) que contribuyen al bienestar de los ciudadanos que habitan un territorio en sociedad. Finlandia encabeza ahora la lista de la ONU y siempre son los países nórdicos los que se encuentran en lo más alto de la clasificación. La igualdad y la educación marcan el camino y, por tanto, España, la España que regentan los conservadores, suele estar en lugares preocupantes de la tabla. Y cada día más. Porque vamos en sentido inverso.

Este jueves un emigrante senegalés, Mame Mbaye Ndiaye, que en 12 años no consiguió “papeles”,  murió de un infarto en el  Barrio de Lavapiés en Madrid donde residía. Sus compañeros dicen que la muerte se produjo tras correr huyendo de una persecución policial. Mbaye tenía 34 años y vendía perfumes en el top manta. Entre los datos confusos barajados, el Ayuntamiento  confirma una persecución de la policía municipal aunque de Sol a Plaza Mayor, 20 minutos antes.

El hecho es que su muerte ha desatado una fuerte indignación en Lavapiés, disturbios, las ya habituales muestras de racismo y las también frecuentes amenazas. La policía atribuye la violencia a “radicales” y los desvincula del colectivo de manteros.  Periodistas presentes dicen que fueron hombres blancos encapuchados. Nuestro compañero, el periodista de eldiario.es  Moha Gerehouexplica, en línea con el comunicado de SOS Racismo, que “no es una muerte casual, es consecuencia del racismo institucional”. El PP y Ciudadanos culpan a Ahora Madrid de crear un caldo de cultivo. Y la Asociación de la Policía Municipal de Madrid advierte de querellas a… Ramón Espinar, de Podemos, por escribir en un tuit: “Hemos fracasado como democracia”. Según advertía ABC. Venía a anticipar las portadas de la la prensa afín al PP que amanece este sábado culpando a Podemos de los disturbios.

En los vídeos de la noche, vimos cómo antidisturbios se acercaban a una persona que estaba sola en mitad de la plaza, le pegaban en la nuca, lo dejaban inconsciente y se iban, hasta que alguien volvió y se lo llevó a rastras, sin seguir los protocolos médicos en esta circunstancia. Déjenme  que vuelva a la felicidad en Finlandia: una de las claves es que tienen “Poca policía, mucha seguridad”..

Juan Luis Sánchez lo ha encontrado en un hospital -dado que no figuraba en el registro de heridos-.  Se llama  Arona Diakhate, senegalés también, y está ingresado por traumatismo craneoencefálico “por objeto duro y desconocido”. Le han dado veinte puntos en la cabeza. 

Veníamos de un día agobiante, donde se produjeron actitudes en el Congreso de los Diputados deleznables.  El PP quiere -por ideología e interés electoral- que no solo no se derogue la Prisión Permanente Revisable (Cadena Perpetua), sino que se endurezca. Y usa y alienta a algunos padres de jóvenes asesinados que, en contra de las razones contundes contrarias a la ley, parecen creer que penas ineficaces y ultraconservadoras calmarán su, muy explicable, dolor.

El Congreso se convirtió casi en el Coliseo de la Antigua Roma. La escena del diputado popular Bermúdez de Castro es de las que avergüenzan como país. La de Girauta de Ciudadanos tampoco se quedó atrás. Desde la tribuna de oradores,Bermúdez de Castro reta a la oposición para que miren la cara de los padres antes de votar. Estos aplauden o hacen gestos desde lo alto de la grada. Rajoy les saluda después. La imagen y las declaraciones de los padres de Diana Querr y Mari Luz abre el Teledario de TVE. La prensa concertada con el PP, como ABC, jalea desde portada.

Aupado en las encuestas por su dureza contra el “procés” en Catalunya, Ciudadanos cambia todo su discurso contrario a la Ley por un apoyo entusiasta, que es su apuesta favorita esta temporada. PP y Cs pelean por votos viscerales y no precisamente progresistas y en esa lid les vale todo. Asómbrense que hasta el editorial de El País recrimina a ambos partidos, también al de Rivera, su aprovechamiento de las víctimas para sus fines electorales.

Se suceden los indicios inquietantes. Los familiares de jóvenes asesinados  cargan contra el PSOE por su postura ante la prisión permanente revisable.  El PSOE dice, según la Cadena SER, que se apunta a dilatar el trámite de la ley como PP y Ciudadanos hasta que se enfríe el debate y se pronuncie el Tribunal Constitucional de la independiente justicia española.

Veníamos de la condena del Tribunal de Derechos Humanos de Estraburgo, por la que el Estado habrá de devolver la multa a quienes quemaron una foto de los reyes hoy eméritos porque han considerado es libertad de expresión. Veníamos de que, ni la sentencia ni las críticas a las prerrogativas y excepciones de las que goza el jefe del Estado español, han logrado que PP, PSOE y Ciudadanos se avengan a derogar el delito de injurias al Rey, como se debatió. Y ahí sigue, con sus secuela de damnificados.

 Ya no faltaba más que la multa de 40.000 euros a la Revista Mongolia por una caricatura del torero Ortega Cano. No puedo estar más de acuerdo con los razonamientos de Darío Adanti, uno de los autores de Mongolia: “El género satírico ha estado ligado especialmente a las democracias, no hay totalitarismo, del signo que sea, que soporte la sátira“.

La libertad de expresión en España se está poniendo muy cuesta arriba. Cualquier crítica puede ser objeto de querella si un juzgado la admite. Hechos consumados y públicos se archivan por falta de pruebas. Muchos coincidimos en que hay una flagrante diferencia de trato judicial “en función de criterios políticos, sociales e ideológicos”. Lo argumentaba ayer aquí Carlos Hernández.

La España de Rajoy y su PP que pretende heredar, en calco, Albert Rivera y sus Ciudadanos, está dando un sobrecogedor relato que nos está alejando de los estándares puramente democráticos. El Tribunal de Estrasburgo, en efecto, va a tener que hacer horas extra con nosotros. Esa pugna en los márgenes extremos de la derecha, sin importar usar en su provecho hasta el dolor de niños y grandes, augura días más tenebrosos todavía. Porque ya va sin freno. El PSOE podría cambiarla y hasta salvar los escasos muebles que le quedan, pero alguna de sus complicidades, como vemos, no van precisamente por esa senda.

Los vividores de esta España entierran con suma facilidad el malestar real de la gente. Con una voluntad de ignorancia a la que la realidad tumba una y otra vez. Confían en exceso en el buen funcionamiento de la manipulación que practican y, como en los viejos tiempos, inculpan a otros a ver si los desactivan. Olvídense de siglas, no se puede engañar permanente a tantos ciudadanos, a tantos sectores, sin que aflore. Ahí estamos las mujeres. Y los pensionistas. ¿Saben que el PP insinúa que los están utilizando? Ya se está planteando luchar también por la Democracia.

Un mayor bienestar es posible. En los países nórdicos se abren paso los fascismos de nuevo cuño como está ocurriendo en tantos lugares. Pero existe una mayoría social educada y educada en valores, que respeta y ama la democracia. Su posición civilizada les lleva a una calidad de vida que nosotros nunca hemos alcanzado. Los españoles vivimos más, por el clima, los alimentos y una cierta despreocupación de carácter. En el resto de los parámetros de “la felicidad” estamos en los sótanos. Lo explicó a la perfección Gil de Biedma al recordar cómo siempre caemos en el mal gobierno. España no es víctima de una maldición. “Son hombres quienes han vendido al hombre”. Y mujeres. Pero muchas y muchos otros despiertan para no caer en los mismos errores, algunos a bofetadas de realidad.

Educación, igualdad, justicia, información veraz, democracia sin mordazas: ése es el camino.

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