La piel

En algunas universidades norteamericanas, en escuelas de teatro también, se realizaba hace años –no sé ahora- un curioso experimento: los miembros de un grupo anotaban las personas con las que sentían afinidad, las que no, y aquellas que les resultaban indiferentes. Los resultados se exponían en una sesión pública. Comprobaron que con más frecuencia de la que se cree la atracción o el rechazo no son mutuos, personas a quienes “caes bien”, no te gustan, o -lo que es mucho peor- viceversa. Imagino que la prueba trataba de ahondar en el conocimiento humano y en el de nosotros mismos.

En la era de Internet, asistimos a lo que se ha llamado “desvirtualización”. Tratas a una persona por escrito y luego la conoces físicamente. Y ahí es donde llega la hora de la verdad. Al margen de armonías intelectuales, la clave está… en la piel. Las pieles emiten en distintas longitudes de onda y no todas sintonizan.

Son dos metros cuadrados ni más ni menos. Su espesor máximo 4 mm. está en el talón, y el mínimo en los párpados 0,5 mm, quizás por eso somos mucho más vulnerables a las miradas, hasta con los ojos cerrados. No es una apreciación personal: la piel está considerada como un sistema de comunicación con el entorno. Tras ella todas las terminaciones nerviosas, el complejo mundo que nos hace sentir.

Me contaron que, en un hospital de Madrid –supongo que antes de su frío y aséptico paso por la privatización- figuraba en la pared un sugestivo cartel: «8 abrazos al día te hacen crecer, 4 te mantienen, y por debajo, menguas«. Pensé que la mayor parte de los días no crezco y demasiados ni me mantengo. Soy una mujer alta, preciso más alimento. No quisiera menguar. Y eso que mi caso no es tan grave como el de otros más bajitos, que sin abrazos pueden llegar a desaparecer.

Más aún, contaban que los nazis, inventores de nuevas torturas, idearon separar a los niños de sus madres o de cualquier ser humano y dejarlos en sus cunas sin que nadie les tocara. Morían. O se detenía su desarrollo. Los ancianos que viven solos y antes tuvieron familia, también se consumen antes. Necesitamos la caricia de otra piel para vivir. Necesitamos abrazos para mantenernos o crecer, para desbordarnos y arrasar el mundo de vida.

Empiezo a distinguir quién al tocarme erizaría mi piel en rechazo, y a quién enervaría mi roce. Con quienes la relación fluye sin barreras. Es decir, ya no precisaría completamente el experimento norteamericano. También he llegado a la conclusión de que en el cuerpo casi todo lo rige el cerebro. La piel responde por tanto en gran medida a consonancias intelectuales, dejando un hueco al misterio de comportamientos inexplicables. Pero sí sé que hay gente que me crispa, incluso oliendo su piel tras una pantalla, y personas en las que la atracción resulta natural y fluida. Lo que dudo aún, en parte, es si sería mutuo, volviendo al estudio que refería.

Años y decepciones suelen calmar el hambre de la piel -quizás por eso se seca y se arruga-, porque sí, la piel es uno de nuestros más voraces componentes. Escuchar por los poros de la epidermis las palabras de los afectos y hablarles con el franco roce de las manos. Sentir abrazos que alimenten. Y darlos para multiplicar la propia fuerza con la del otro. Lo que sí parece seguro es que en primavera y verano la piel se despierta y apenas pregunta razones en su búsqueda de nutrientes para vivir. Ahítos de técnica y progreso, todavía no hemos desvelado por completo -o casi nada- los enigmas de las relaciones humanas. Pero no estaría de más experimentar la utopía de una piel domesticada por la buena voluntad.

El lobo acecha debajo de la cama

Gran actividad en la calle al punto de la mañana, la cotidiana, pero hoy con una losa de preocupación. Así les sucedió a los griegos, avisados hace meses, y que hoy están pidiendo auxilio en manifestaciones airadas porque su país está prácticamente en venta. Les dijeron que «venía el lobo» y ya ha comenzado a devorarlos. Entre los muchos factores que les influyeron a ellos, a nosotros, y a todos los demás, nos encontramos con que hemos sido víctimas de políticas neoliberales deshumanizadas y que en el caso griego y español –tampoco en Portugal- no había base para sustentar grandes reacciones, ni se arbitró medida alguna compensatoria.

Ahora, el mercado nos ha elegido como paganos. Standar&Poor´s –que tiene guasa el nombre- ha decidido rebajar la calificación de la deuda española, lo que nos obliga a pagar más por ella. La griega ya va de “bono basura”. Junto a Moody´s y Fitch, decide premiar, castigar, calificar en definitiva, a países enteros (con personas dentro), como si de un colegio se tratase. ¿Alguien los eligió, los contrató, para tan decisiva misión? No. O sí: el mercado.

Un excepcional artículo de un periodista estupendo, Andrés Villena, a quien conocí buscando trabajo y que terminó recalando en Telecinco, avisaba, en Marzo, del peligro que nos acechaba y daba todas las claves. Señalo solo algunas: “Las agencias de ‘rating’ o de regulación son empresas privadas cuya función es analizar, en base a modelos matemáticos complejos, la rentabilidad y el riesgo de los instrumentos financieros que empresas, instituciones o Gobiernos pretenden llevar a los mercados para financiar sus actividades”. Entre estos instrumentos o productos nos encontramos con deuda pública soberana, pero también con lo que fuera la ‘última moda’ antes de la crisis: complejos paquetes financieros normalmente vinculados a hipotecas de dudoso cobro, también denominadas hipotecas ‘subprime’. Por estas agencias pasaron, de este modo, los letales virus de la crisis financiera y económica que vivimos en la actualidad con toda crudeza. Y no fueron eliminados, ni mucho menos.

¿Cómo pudieron dejarlas pasar? Muchos expertos han reflexionado sobre este fenómeno: “como decía Financial Times en mayo de 2007 -justo antes de la explosión de las hipotecas basura- «en muchas ocasiones, ejecutivos de S&P, Moody´s o Fitch acaban siendo fichados por Wall Street». O “ la caída de Lehman marcó un hito en la historia del capitalismo financiero globalizado. No obstante, la crisis no parece haber afectado a las agencias de ‘rating’, cuyas estimaciones siguen siendo muy tenidas en cuenta por inversores y mercados: «Hacen que aumente el riesgo en épocas de bonanza y que las crisis sean más acentuadas. El sector público tiene algo que decir».

Europa naufraga. Hace mucho tiempo. Llevan más de 30 años buscando “acercarse a los ciudadanos” porque tiene “un problema de comunicación”. Durante más de 3 décadas. El presupuesto para 2011, es de 142 600 millones de euros (copio y pego del email que me enviaron para no alterar las cifras) Y nos dicen que, con ellos, van a “impulsar la recuperación económica e invertir en la juventud europea y en las infraestructuras del mañana”. Nada nos especifican de cuánto se lleva su pesada e ineficaz burocracia. Y cuánto dinero dan ellos, y el resto de poderes públicos, por ejemplo, a asociaciones “sin ánimo de lucro” para que, ante 10 ó 15 personas, divaguen un rato sobre la UE, incluso sobre “cómo acercarla a los ciudadanos”, en el mejor de los casos. Lo cierto es que cada país se mira a sí mismo, vota en local, y procura sus intereses. Que ya ni siquiera somos interlocutores privilegiados, porque lo son EEUU y China –por eso no va a venir de momento Obama a Europa, suprimiendo una tradición-.

Y en medio nosotros, con nuestros políticos secuestrados –más o menos voluntariamente- por poderes que nadie ha elegido. Pero abocados a ser quienes más paguemos la crisis que ellos han fabricado o tolerado. Si cualquier ciudadano que quiera informarse, puede hacerlo ¿Ellos no? ¿Por qué no salen los políticos y explican lo que está sucediendo en realidad? ¿Por qué no lo afrontan? Al menos los portugueses han visto a gobierno y oposición unidos para parar el golpe de los grandes especuladores. Aquí, el PP babea aguardando su oportunidad, mientras ayuda a “los inversores” a que nos den un guantazo mayor. Todo sea por el poder. ¿Y hay alguien que, seriamente, crea que una persona como Rajoy lo hará mejor? ¿Más neoliberalismo solucionará el problema o lo agravará? El PP defiende a ultranza, precisamente, «el mercado«. Pero ¿qué están haciendo los socialistas, además de política neoliberal y dar palos de ciego?

Manden a paseo a el mercado,  y a sus agencias de calificación. A ése, insolidario, codicioso y tirano. Nacionalicen bancos –no todos, para que compitan en mejores productos para el ciudadano-, y creen empresas para ocupar a los ya casi 5 millones de parados en algo productivo para todos. Menos carreteras y estatuas, y más educación y elaboración de productos esenciales. Incluso algo imprescindible, especializado, que sirva de moneda de cambio para nuestras necesidades dependientes. Igual otros países acosados tomaban ejemplo. Porque, no, esto no se va a arreglar por este camino. Las voraces fauces de “el mercado” –todos ellos con nombres y apellidos, pero diluida su responsabilidad en sociedades “anónimas”, eludiendo muchos de ellos el pago de impuestos en paraísos fiscales- no paran aquí. Tienen la sartén por el mango. E igual hay que quemarse para arrebatársela. Es que, sí, ¡viene el lobo! está debajo de la cama.

La era de la masificación y el descafeinamiento

En mi reciente visita a Granada (a las jornadas de blogs y medios) me escapé a ver la Alhambra. Viene siendo una necesidad imperiosa dar un paseo por el gran complejo nazarí cada vez que visitó la ciudad. Previamente, desde Madrid, tuve que adquirir una entrada en La Caixa, eligiendo horas libres de las visitas programadas. La riqueza arquitectónica del palacio sigue imperturbable, y continúa asombrando por su perfección, pero no fue lo mismo.

Día laborable de un mes de Abril. Por la tarde. No es temporada alta y, sin embargo, hay inmensas colas para entrar. Recorrido en rebaño. Apenas pude hacer una foto sin gente en esos arcos donde tengo –o tenía, que no las encuentro- muchas, sentada en el borde, para mirar el paisaje sin impedimentos, y sin prisa, porque otro cupo aguarda para entrar. Ahora ni siquiera se puede pasar, una barrera lo impide. En el Patio de los Leones no hay ni leones porque los están restaurando, y el Generalife de mis sueños parece más encorsertado y repulido que nunca. Muy cuidado, es cierto, pero con parte de su alma robada. No os digo más que los nenúfares estaban muertos. Habráse visto 🙂

Uno de los primeros viajes turísticos de mi vida fue a las cuevas de Altamira. Me llevaron mis padres. Y no sé si un día el alzheimer borrará el recuerdo -hasta ahora indeleble- que me produjo contemplar las pinturas rupestres de aquel templo del Paleolítico superior. Me pareció que los bisontes rezumaban sudor, respiraban, vivían. Una percepción sensorial. Y entendí, quizás por primera vez, que el ser humano precisa expresarse en cultura sean cuales sean sus condiciones ambientales. Que el arte es innato al hombre. Creo que pensé: a pesar de los pesares, somos buena gente. Al menos, lo he creído después.

Luego se cerraron al público. Construyeron una réplica, un parque temático artificial. Las personas resultamos peligrosos agentes contaminantes, lanzamos microorganimos nefastos al respirar, y en Altamira se han encontrado ya hasta hongos, como ha sucedido en las de Lascaux (Francia), que, incluso, han horadado la roca. En el caso de Altamira las pinturas estaban allí desde al menos 9.000 años antes de la era cristiana, el problema ha sido la masificación. Ahora el gobierno de Cantabria se propone reabrir las cuevas, cuando los técnicos lo desaconsejan.

La cultura se ha democratizado –que diría un periodista, un político-, y la tercera edad internacional, especialmente, se monta en autobuses y recorre los lugares turísticos viendo los monumentos, a todo correr, a través del visor de su cámara digital, -casi como en la réplica de Altamira-, en lugar de quedarse en casa contemplando su artrosis. Estupendo. Pero no sé. Igual hay que crear más fuentes de cultura, igual hay que irse muy lejos como José Antonio adonde existen maravillas que casi nadie ve.

Cuando escucho en la radio un anuncio del Teatro Häagen-Dazs Calderón, lanzó un respingo. Creo que hay otro que se llama Movistar Rialto. Yo, ya digo, compré mi entrada para la Alhambra en La Caixa. Y, no sé si poseo una desconocida faceta carca, pero me digo: no es esto, no es esto. Somos demasiada gente, son demasiadas empresas vendiendo.

Creo que empiezo a añorar cuando íbamos seis personas en un utilitario, y sin cinturón de seguridad, por carreteras imposibles y sin siquiera doble vía. Cuando se fumaba hasta en los hospitales. Y el dentista te sacaba la muela con el instrumental que había utilizado con un infeccioso o el enfermero ponía la inyección tan sólo hirviendo la aguja en alcohol. E ibas al colegio andando, sin que papá te llevara en coche por la mañana –dejando el automóvil en doble fila- y mamá te recogiera por la tarde –haciendo lo mismo-. Y nadie disponía de móvil, y podía perderse durante horas sin que le controlaran. Hoy termina por ser un desafío… comerse un yogur caducado. En ese punto hemos perdido libertad… y madurez.

Va a ser que, como Susanita, la amiga pija y tonta de Mafalda, “Amo a la Humanidad, lo que me molesta es la gente”. Ciertamente la prefiero de una en una, o en pequeños grupos.

La Alhambra desde el Mirador de San Nicolás (en día nublado que disuade la masificación de la "puesta de sol")

El sueño español

 George Carlin fue un humorista norteamericano que murió va a hacer ahora 2 años, a los 72, después de haber dejado páginas memorables en sus monólogos y en sus cinco libros.

 Él habla de «El sueño americano», pero creo que intuía que gran parte del mundo -si no todo- tiene sus propios penes de colores. El sueño español lo pinta de rojo y gualda. Y el europeo, azul con estrellitas blancas.

Gracias, Víctor, por recordarnos esta pieza antológica. Pongo todas las etiquetas disponibles, porque a todas afecta.

La crisis no se produjo sola

Poco imaginaban los editores de la revista norteamericana Fortune que el prestigioso diseñador Chris Ware, les iba a jugar tan mala pasada. Ingenuo o definitivamente harto –“porque él lo puede”- les hizo esta portada para presentar la lista de las 500 empresas más poderosas de EEUU, y por ende, del mundo. Como en “El jardín de las delicias” de El Bosco, tan importante es el conjunto como los detalles. Aquí uno, con esa bolsa de explotación, en las cloacas de un mundo aplastado por los rascacielos:

La empresa más poderosa del mundo se dedica a vender cosas necesarias o superfluas. Son los grandes almacenes Wal-Mart Stores. La segunda, la petrolera Exxon Mobil, ésa a la que le gusta tan poco que hablen del cambio climático que hasta paga jornadas de conferencias para rechazarlo a las que va pero no va ¿quién? nuestro antiguo presidente José María Aznar –el mismo que asesora los periódicos de Murdoch, sin ir más lejos-. Otra petrolera Chevron es la tercera, y ya vienen los grandes emporios de servicios, fabricantes (automóviles, informática) y bancos, muchos bancos. Aquí, la lista completa, y sus beneficios. Con lo que suman podrían alimentarse muchos –quizás todos- los desnutridos del mundos (están acostumbrados a comer poco y barato). Y recuperar sus trabajos y su vida los millones de personas que lo han perdido, y a quienes aún se les piden sacrificios.

Hasta el puesto 39 no encontramos a Goldman Sachs, el llamado gran superviviente de la crisis. Como sabéis, la empresa –que no fabrica nada sino “aire”- está siendo investigada por el SEC, el regulador financiero estadounidense, acusada de fraude. Y así han sabido que su consejero delegado, Lloyd Blankfein, se jactó de las ganancias que hacían con el derrumbe del sector, en dos correos electrónicos cuyo contenido exacto no se ha revelado. El senador demócrata Carl Levin asegura que estos mensajes demuestan que «los bancos de inversión como Goldman Sachs eran los primeros interesados en promocionar el riesgo y complicar estructuras financieras que alimentaron la crisis». Jugaban al monopoly pero con seres humanos. El broker Tetsuya Ishikama, 31 años, incluso ha escrito un libro con sus hazañas y un título explícito: Cómo causé el colapso del crédito. Responsables de bancos de inversión admiten que las prácticas de Goldman son habituales en el sector. La economía mundial no se cayó sola por el barranco. Unos cuantos la empujaron para enriquecerse.

La crisis es, evidentemente, para quien se la trabaja. La de los demás. El patrimonio de las 1000 personas más ricas del Reino Unido se ha incrementado un 30%. Ha sido el mayor ascenso desde que se comenzó a hacer la lista hace 21 años.

Os recuerdo que en España -la de los 5 millones de parados- pasó lo mismo. Las grandes fortunas ganaron el año pasado el 27% más que el anterior.

   Escucho de fondo el telediario. Los correligionarios de los «goldmansachs» del mundo critican la política económica de Zapatero, que, neoliberal también, tiene una pizca más de rostro humano. Lo que no puedo entender es la ceguera de una sociedad que confía aún en las soluciones de quienes les han sumido en la crisis -en España la causa principal fue la largamente inflada burbuja inmobiliaria- y se aferran a las sayas (o a los pantalones de trabilla italiana o a los modelos de alta costura femenina) de quienes se están riendo de ellos y de todos. También son responsables de nuestras penurias. Cuánta educación y ética hacen falta en este país… y en muchos otros.

Los hogares naufragando

  Ah, por supuesto, Fortune no ha publicado el diseño de Chris Ware, dice que ha elegido a otro diseñador. Sospecho que no ha sido una sorpresa para Chris.

La vieja y la nueva portada de Fortune

Los errores de la televisión pública

Leo que “El PP da por roto el consenso sobre RTVE”. Los dos grandes partidos tuvieron que remontarse a los inicios de la idílica transición para encontrar un candidato aceptable para ambos: Alberto Oliart, de 81 años, era el único sobre el que ponerse de acuerdo. Pero ahora el PP se siente intensamente decepcionado. Denuncia la «manipulación y el sectarismo» de los telediarios y considera que TVE ha «ha dejado de ser la televisión pública española para convertirse en telezapatero«. Los populares dicen sentirse «defraudados» y «traicionados» por Oliart. «El PP exigirá su inmediata dimisión si no la presenta por su propia voluntad, ya que fue nombrado fruto de un acuerdo y ese acuerdo se ha roto”.

No puedo salir del pasmo. Cada día y casi cada hora he de tragarme –si caigo en la tentación de poner los telediarios de mi antigua empresa- todas las opiniones, sobre todas las cosas susceptibles de ser valoradas y algunas más, de Rajoy, Cospedal, Sáenz de Santamaría o quien caiga por allí. Todos los días, a todas las horas. No sé qué opinará Rajoy de la cogida de José Tomás pero es probable que también se lo pregunten, siempre que brinde una oportunidad de confrontación política.

Sigo leyendo, ya en la más absoluta estupefacción, que el detonante ha sido “el tratamiento en TVE de una información sobre el Estatuto de Castilla-La Mancha”. Y que, en su indignación, el PP ha presentado una batería de preguntas en la comisión de control parlamentario sobre la imparcialidad e independencia de los informativos. Oliart deberá responder el martes en el Congreso, y, como vemos, pedir su baja en el cargo.

Debe constar por ahí un tuiteo en el que comentaba a una periodista de Castilla-La Mancha que no había entendido nada de la información del TD2 –el mejor telediario del mundo, según una firma comercial-. La periodista se limitó al “este dice”, “el otro dice”, y, como no había seguido el tema, no supe qué había pasado en realidad. Y ahora comprendo que la pobre chica era otra informadora secuestrada por los cupos.

En este país en el que tantos conceptos democráticos se confunden, los partidos no han comprendido que las televisiones públicas no son sus oficinas de prensa. Ninguna de ellas, y de ninguno de ellos. Y que tanto los partidos políticos como los sometidos –por su voluntad o por el autobenevolente posibilismo- gestores de los medios públicos nos están hurtando la información.

Insisto en lo que he dicho ya otras veces. Los hechos son noticia, no las opiniones, salvo que por su singularidad se conviertan en algo relevante. No las opiniones a peso ¿Alguien ha visto que en las televisiones norteamericanas salga McCaín cada vez que aparece Obama?  ¿Sarzoky tiene sobre sí la permanente sombra de Aubrey, la líder socialista francesa? ¿Quizás en la información británica  Gordon Brown es siamés de Cameron? ¿Y que harán ahora con el liberal Clegg? ¿La BBC alargará sus telediarios? Además, España no es bipardista, tendría que salir hasta la Chunta aragonesista -con perdón por si parece menosprecio a mis queridos paisanos- en cada telediario. Aunque fuera para decir «oh! o ¡ah!, si ha de valorarse la noticia -¡dios, la noticia!- en función de los votos.

En uno de sus peores errores gubernamentales, Zapatero cedió a las servidumbres afectivas -como tantos de sus colegas en otros campos y en otros momentos (léase Telefónica, etecé)-, para descafeinar RTVE, y repartir un pastel que finalmente se comerán los mismos. Y esa medida ha dado un golpe de muerte a la información, y por tanto a la formación de una opinión responsable en la ciudadanía (son muchos los que, aún, se surten fundamentalmente de la televisión para estar al día de lo que sucede). Sólo un medio público no sirve a intereses privados, aunque parezca una perogrullada. Y, mejor, en competencia con las habituales informaciones sesgadas, eufemísticamente llamadas “línea editorial”.

El telediario del fin de semana sí hizo ayer información al hablar de las manifestaciones contra la impunidad del franquismo. ¿Habrá también quejas del PP? Al final, todo quedará en el cese de Oliart, probablemente. En el adelgazamiento aún mayor de RTVE. Y no sé si Zapatero y Rajoy encontrarán en algún general de las guerras púnicas otro candidato de consenso, lo que es seguro es que seguiremos sabiendo, cada día y cada hora, lo que opinan el propio Rajoy, Cospedal, Saénz de Santamaría, la campechana Aguirre, Arenas -no nos olvidems-, o quién toque, y, en su caso -aunque menos-, Zapatero, Blanco, Pajín, and so on, hasta de la mayor o menor clorofila de las lechugas, aunque sin datos, por “convicción moral” si nos atenemos a lo que domina los “argumentos” del PP. No, mire Vd, llame a un catedrático de botánica, preferiblemente especializado en fitoquímica.

Una lástima.  Y la sociedad no es consciente de en cuanto le afecta la desinformación. En cada punto de su vida cotidiana, incluso. Ya dije que nadie lloraría por nosotros. Otras servidumbres ajenas lastraron la televisión pública, pero no por completo. Todo se perdió el día en el que en las redacciones entró la báscula de precisión para servir en el plato la propaganda política.

Actualización (lunes) con tres artículos recomendados:

Valiente, documentado, claro «Cabellos velados, miradas veladas» de Javier Valenzuela.

Demócratas de toda la vida. Ignacio Escolar.

«Decenas de miles de carcamales resentidos asistieron el pasado sábado a los aquelarres»…  así comienza hoy en «Ensuciar la memoria»  Javier Pérez de Albéniz, el descodificador.

Y una viñeta de Cuarto Poder.

Y una foto que hicimos en la manifestación del sábado de algunos «carcamales resentidos»:

Si es que van provocando…

«Las funcionarias culpan del escándalo sexual en Madrid I a la Ley de Igualdad«. Aclaran que, desde su aplicación, hombres (con pene, con lujurioso cerebro, en clara competencia desleal) pueden estar en contacto con las presas. Hábrase visto.

Transgénicos y hormonar a los pollos causan calvicie y homosexualidad. Evo Morales, Presidente de Bolivia, dixit. De hecho, aclara, «en Europa casi todos son calvos por lo que comen».

«Muchos psicólogos, muchos psiquiatras, han demostrado que no hay relación entre celibato y pederastia, pero muchos otros han demostrado, y me han dicho recientemente, que hay relación entre homosexualidad y pederastia». Cardenal Bertoni, secretario de Estado del Vaticano, en comunicación constante con «muchos» psicológos y psiquiátras.

Los terremotos son culpa de la impudicia de las mujeres. «Muchas mujeres no se visten recatadamente… llevan a hombres jóvenes por el mal camino, corrompen su castidad y diseminan el adulterio en la sociedad, lo que, en consecuencia, aumenta los terremotos”. Lo dijo un clérigo iraní:  Hojatoleslam Kazem.

«Eyjafjallajökull es un castigo de Dios por aprobar la reforma sanitaria«. Rush Limbaugh, polémico locutor, y lider republicano. «Creo que la Tierra se está abriendo. Dios ha respondido. Dios está castigando a Europa por el proyecto de ley de atención de salud en Estados Unidos.», explicó. Poca puntería tiene este dios que se ha saltado de un plumazo el Atlántico.

«La causa de que los niños (perdón, los menores) sean hoy problemáticos es que esta sociedad alienta su prematura sexualidad. Luego no es de extrañar que haya pederastia y violaciones». Ángela Vallvey, escritora y comentarista de La Razón, en Telemadrid. «España no es como otros países, Afganistán, por ejemplo, donde las niñas se casan a los 5 años», añadió con un par de ovarios, reprobrando la lascivia de esas criaturas afganas que van tan contentas y tan libres al matrimonio con hombres que podría ser sus padres y sus abuelos, y que las van a tener como reinas.

Enterrar a los muertos, ley de Memoria Histórica, procesamiento de Garzón ¿quién tiene la culpa?  «Si hemos de atender a lo que dicen los parientes de los muertos, el Gobierno ha hecho muy poco. Quizá por eso algunos deudos fueron a llamar a la puerta de Baltasar Garzón, quien, creyéndose competente para el caso, acabó por meterse en un lío de incierto destino». Joaquín Leguina, socialista resentido sin cargo.

 «En cualquier caso, ha quedado bien claro que en los dos bandos se practicó una enfurecida «limpieza étnica», sentencia Leguina «equidistaní». ¿La derecha española es heredera y añorante del franquismo?  «¿O sea, que casi la mitad de los votantes españoles prefieren el franquismo? No sé si los ideólogos que sostienen tal mensaje y tal barbaridad, son conscientes del disparate que perpetran con este tipo de propaganda sectaria«, sigue diciendo Leguina para concluir que todos aquellos que no piensan como él carecen de rigor intelectual.

 Tras todas estas teorías suficienteme probadas y avaladas por datos, con referencia documentada de los mismos, no me queda más que pensar que la culpa siempre es de los otros que van provocando. Hasta los pollos provocan ¡Quién lo diría!

Pero no termino de saber si los terremotos y erupciones son culpa de las mujeres iraníes o de la reforma sanitaria de Obama. O de la perniciosa sexualidad. Aunque no tengo claro si obecede al desenfreno de las niñas afganas, a la «condición humana» de los funcionarios de prisiones masculinos, a la Ministra Aído, a los calvos, o a los pollos de criadero.  La Guerra Civil fue, seguro, culpa de Zapatero, y la puesta a flote de posturas ideológicas extremas, de los asesinados que yacen en las cunetas. Hartos de provocaciones estamos.

(Por cierto, aquí mapa de todas las manifestaciones -en España y fuera de ella- «contra la impunidad del franquismo»)

Actualización:

Aconsejado por Víctor. Antonio Elorza en El País:

Los auténticos muertos vivientes del día son las organizaciones fascistas que plantearon las querellas y seguirán obrando así, sirviéndose de las complicidades en el seno del Estado de derecho. Su resurrección ha sido además posible por la supervivencia larvada de una mentalidad filofranquista que ahora encuentra la posibilidad de repuntar, nada menos que rehabilitar un genocidio y eliminando a quien pretendió hacer justicia sobre el mismo.

Artículo completo sin desperdicio.

Actualización:

Apoyo a Garzón. Quienes susbriben Solidaridad con Garzón. Los principales medios internacionales (New York Times, The Guardian, Financial Times, The Economist….).   La ONU y 26 Estados (EEUU entre ellos) que han firmado una declaración de apoyo a Garzón.        

 En contra: Falange, Manos Limpias, Libertad e Indentidad. A favor de  que «todo el mundo sea igual ante la Ley»¿en especial Garzón? PP y medios afines. Y el Wall Street Journal de Murdoch.

Todos los días son los de la Literatura

Jacques Prévert, Francia, (1900-1977), uno de mis escritores y uno de mis poemas favoritos durante toda mi vida.

ESTE AMOR

Este amor

Tan violento

Tan frágil

Tan tierno

Tan desesperado

Este amor

Bello como el día

Y malo como el tiempo

Cuando hace mal tiempo

Este amor tan verdadero

Este amor tan hermoso

Tan feliz

Tan alegre

Y tan irrisorio

Temblando de miedo como un niño en la oscuridad

Y tan seguro de sí mismo

Como un hombre tranquilo en medio de la noche

Este amor que daba miedo a los demás

Que les hacía hablar

Que los hacía palidecer

Este amor acechado

Porque nosotros lo acechábamos

Acosado herido pisoteado rematado negado olvidado

Porque nosotros lo acosamos

 herimos pisoteamos rematamos negamos olvidamos

Este amor íntegro

Tan vivo aún

Y pleno de sol

Es el tuyo

Es el mío

Ése que ha sido

Ese algo siempre nuevo

Y que no ha cambiado

Tan verdadero como una planta

Tan tembloroso como un pájaro

Tan cálido tan vivo como el verano

Juntos podemos los dos

Ir y venir

Podemos olvidar

Y después volvernos a dormir

Despertarnos envejecer sufrir

Soñar con la muerte

Despertarnos sonreír y reír

Y rejuvenecer

Nuestro amor sigue allí

Empecinado como un borrico

Vivo como el deseo

Cruel como la memoria

Ridículo como los arrepentimientos

Tierno como los recuerdos

Frío como el mármol

Hermoso como el día

Frágil como un niño

Nuestro amor nos mira sonriendo

Nos habla sin decir nada

Y yo lo escucho tembloroso

Y grito

Grito por ti

Grito por mí

Te suplico

Por ti por mí por todos los que se aman

Y los que se han amado

Sí le grito

Por ti por mí y por todos los demás

Que no conozco

Quédate

Allí donde estas

Quédate allí

Donde estabas antes

Quédate

No te muevas

No te vayas

Nosotros los que somos amados

Te hemos olvidado

Pero no nos olvides tí

Sólo te teníamos a ti sobre la tierra

No dejes que nos volvamos fríos

Aunque sea cada vez desde más lejos

Y desde donde sea

Danos señales de vida

Mucho más tarde desde el rincón de un bosque

En la selva de la memoria

Surge de repente

Tiéndenos la mano

Y sálvanos.

Un barco sobre la arena

Hace un par de días soñé que viajaba en un barco pero éste no navegaba por agua, sino por arena. Un pasadizo de piedra natural –discontinuo, con aberturas que permitían ver muy cerca el mar-, guiaba sus pasos, mansamente, eso sí, sin ninguna violencia ni sensación de peligro, a pesar de la extraña singladura. Esta noche –a demasiado temprana hora- me ha despertado otra imagen onírica: estaba con varias personas en la explanada junto a un gran edificio –me recordaba las sedes de varios periódicos- y sí experimentábamos una cierta intranquilidad o de hastío –ambos quizás-. Virginia P. Alonso, directora adjunta de 20 minutos, me ha hecho reparar en las medidas de seguridad del recinto. En lugar de verja, o barra protectora, había una cadena pintada a trozos de blanco, de rojo, y de nada, sin pintura. Es decir, una chapuza. “Así ¿adónde vamos?” ha dicho ella alarmada y asqueada (lo siento Virginia, así ha sido).

Grecia vive momentos amargos, sentenciada por los mercados. En seis meses ha revisado tres veces al alza su déficit público, y, al parecer, hasta mintió a Bruselas sobre su situación real. Los inversores juegan con la deuda del país heleno. La rentabilidad del bono a 10 años se situó ayer en el 8,78%, lo que supone que los griegos deberán pagar 5,73 puntos porcentuales más de interés que los alemanes para colocar su deuda en los mercados. Grecia se va a pique.  Parecería que está en venta y que, ni aún así, la quiere nadie. Y, dicen los expertos, que arrastra a Portugal e incluso a España –a pesar de que nuestra deuda es inferior a la media europea-. En otra división juega Gran Bretaña que, ella sola, se dice que igual quiebra y nadie se inmuta. Una periodista esta mañana en la SER ha comentado que Grecia estaba «acosada por las huelgas«. no sé si entiende la diferencia entre causa y consecuencia. A los griegos, plagados de islas maravillosas, los han metido en un barco que navega por barro y protestan. Les va bastante en ello.

Mientras, Obama intenta sacar adelante su reforma financiera, basada sobre todo en la regulación estatal. Dijo anoche que cree en el libre mercado, pero que «no es una carta blanca para hacer lo que a cada uno le dé la gana, como ocurrió muy a menudo en los años que nos llevaron a la crisis. Algunos en Wall Street se olvidaron de que detrás de cada dólar con el que ellos comercian hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación».

Xavier Sala i Martí, un viejo conocido por sus tesis liberales de manual, estuvo anoche con Iñaki Gabilondo. Profesor de Economía en la Universidad Norteamericana de Columbia, y no sé cuántas cosas más, seguro de sí mismo al punto de decir: “yo y otros colegas de Davos llevamos avisando de la situación una década”, hizo las delicias de mi admirado y querido periodista –un caramelo para una entrevista es Sala-. Ha publicado un libro que a Iñaki le había interesado. Describe a la perfección, dijo, todo lo que ha sucedido. Pero ¿cuál es la solución?

Resumo parte de los argumentos del economista: los gobiernos se han equivocado al ayudar a bancos y empresas y acrecentar su déficit público. Había que haberlos dejado caer. No hubiera pasado nada diferente. La misma angustia y falta de crédito se hubieran dado con los grandes monstruos pagando sus errores. El sistema no ha fracasado. Es la condición humana -«entonces ¿sólo queda rezar? apuntó Gabilondo-. No cabe otra solución que meter a los chorizos en la cárcel en cuanto se les detecte. Cuantos más chorizos -que no dejarán de aparecer- más cárcel -¿Y más negocio para los caros abogados que les libren?- Pero regulación ni media, Obama se equivoca. Y en España todos los gobiernos llevan 20 años de errores. El principal no abordar juntos los principales partidos las soluciones, como hicieron en el pasado otros países en crisis. A Suecia, citó.

La España de la crisis económica se enfrenta hoy y ahora a posiciones ideológicas radicales, sobre todo por cómo afloran las engarzadas en el pasado más negro de nuestra Historia. Nunca se fueron, según se ve. Ríos revueltos en donde pescar que podrían acabar, como en Grecia, en la desesperación de los ciudadanos.

Yo borraría del mapa todas las fronteras, todas las barreras, pero –muerta de sueño- me inquieta esa endeble cadenita tan chapuceramente elaborada. Prefiero mi barco. Patina, baila de puntillas por la arena, y quiero creer que el mar es su horizonte. Preferiría que sus bodegas fueran cargadas de cultura, que corriera por su cubierta la libertad, el sano juicio y la búsqueda del bien común. Y que no le hundiera y le anclara la pesada losa económica. “Detrás de cada euro con el que ellos comercian hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación”.

 

¡Feliz día del libro! ¡Feliz día del Aragón real!

Solicitud de baja en ORANGE

Acometiendo tareas pendientes poco apetecibles, acabo de escribir por fin la solicitud de baja en el servicio de internet móvil de ORANGE. Lo he hecho en el ordenador, previamente, texto que adjuntaré. Tras reseñar mis datos expongo:

El motivo de la baja es que –salvo el primer mes cuando contraté el servicio en verano de 2008 y en Junio de 2009 –según factura adjunta-, JAMÁS ME HA FUNCIONADO EL DISPOSITIVO, como prueban los inamovibles 6,96 euros mínimos de las facturas.

El punto más flagrante fue cuando en Junio de 2009 me dejaron sin servicio en Berlín, tras haber contratado una tarifa internacional. Varias llamadas a su servicio técnico, alguna de ellas incluso de 30 minutos, no lograron hacer funcionar la línea.

Facturas devueltas por el banco recientemente, según éste porque Orange no las envía, o por cualquier otra disfunción de Orange o de Barclays, me han sometido a una tortura de llamadas y cartas, hasta de corredurías para el cobro de morosos, por la cuantía de 6,96 euros. Sin que ningún interlocutor haya escuchado o reparado en lo absurdo de poner en marcha tal maquinaria por tan insignificante cantidad, ni tampoco se me haya dado respuesta alguna al fallo del dispositivo.

Al tiempo de solicitar esta baja, elevo escrito a la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, con las siguientes reclamaciones:

-Devolución íntegra, con intereses, de todos los meses en los que ORANGE no me ha prestado servicio.

-Protesta por verme obligada a pedir la baja en forma manuscrita como si viviéramos en el siglo XIX.

-Solicitarles el seguimiento de esta solicitud de baja que formulo a

Madrid, jueves, 22 de abril de 2010

Y ahora, con música relajante que calme mi prolongado cabreo, me dispongo a transcribir todo ello a mano, porque ORANGE exige que así se haga. Como en el siglo XIX, como si quisieran adivinar por la grafología mi estado de ánimo. Y, en todo caso, imponiendo unas condiciones arbitrarias y humillantes que no fueron ni exigidas, ni advertidas al contratar -en maldita hora- el servicio.

Una más de las disfunciones del sistema, que os cuento, para que veamos juntos qué vida lleva esta solicitud, y la reclamación.

A por ello: clase de caligrafía como cuando tenía 5 años.